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5ª etapa del Tour de France: sobre la hora de la posverdad*

Fecha: 05.07.2017

Foto: ASO

1) Ayer casi al mismo tiempo que decidían expulsar del tour al señor Peter Sagan escribimos, con el temor de quienes sabemos que la mentira tiene mucha prensa, que nos parecía que las cosas en este asunto de la caída de Cavendish no habían sucedido como aparecía en todos los diarios que se pudieran consultar, incluso algunos muy serios.
Explicamos que por lo que veíamos el desarrollo del sprint y sus alternativas habían sido distintos.
Tenemos la suerte de saber que buena parte de la gente que nos lee es gente pensante que sabe que los diarios no siempre se ocupan de decir la verdad, pero además que se forman sus propios juicios y opiniones.
Tuvimos la suerte también que con el correr de la tarde buena parte de lo que dijimos se vio corroborado por la revisión de las imágenes.
Empero el hecho que se demostrara que Sagan no hizo caer a Cavendish, que lo que aparecía como un codazo no lo era para Cavendish, que ya había caído y que en realidad era Cavendish el que había empezado toda la historia, son cuestiones que no hicieron cambiar a ningún titular de ningún diario y tampoco hizo cambiar a los comisarios del Tour su decisión.
La decisión no se cambió porque como dijera el poco popular señor Trump, vivimos en la era de la posverdad. La posverdad es una mentira emotiva, que describe a las situaciones no como son sino como un modo de modelar y crear la verdad para el manejo de la opinión pública. De esta manera los hechos objetivos tienen menos influencia que las emociones y las creencias de las personas.
Traducido al ciclismo y al embalaje de ayer, la cuestión resultaría como sigue. Si los comisarios hubieran revisado su decisión, hubieran visto todas las fotografías, filmaciones y comentarios de personas que saben sobre este asunto, no nosotros, sino infinidad de ciclistas consagrados de todas partes, no podrían haber concluido otra cosa que quien probablemente armó todo el lío no fue otro que Demare, el ganador de la etapa, que luce el maillot de campeón francés.
Demare cruzó su trayectoria con tanta violencia que probablemente hizo frenar a Sagan, como hizo frenar a otros ciclistas a los que casi hizo caer, para elegir un espacio de sprint que no era el suyo.
Esta maniobra totalmente ilegal no se podía desnudar ni sancionar, como tampoco se podía volver atrás con el supuesto codazo de Sagan porque ya se había vendido ese paquete y la prensa lo había aceptado. Fabulosa noticia: el campeón (Sagan) es malo y hace caer gente.
De otro modo, si se optaba por la verdad había que expulsar al francés (eso no se estila en esta carrera) y dejar a Sagan en carrera. El problema esencial, pero absolutamente esencial con Sagan es que es más popular que el mismo Tour. Y eso es intolerable para su organización.
Sospechamos que en el fondo al Tour no le interesan los ciclistas. Tampoco le interesa la verdad. Le interesa que el Tour siga siendo un negocio extraordinario y si en definitiva hay que dejar sin ganador a siete ediciones no hay problema. Problema sería que no se pudiese hacer la carrera y no se ganaran los millones que se ganan manipulando el ciclismo del mundo, que está a su servicio, complicidades mediantes.
La posverdad provoca daños ciertos en la realidad: hoy quienes leyeron los diarios de ayer, seguían creyendo que Sagan había propinado tremendo codazo al pobre Cavendish y los medios franceses seguían festejando el triunfo de Demare, que al parecer nada tuvo que ver con todo el entuerto.
Así que lo primero es lo primero: hay que avisar que en los juegos del ciclismo del primer mundo no necesariamente rige la verdad.
En realidad en pocos asuntos rige tal cosa, o importa, y hay que saberlo.

2) La etapa de hoy era el primer examen de quienes pretenden ganar el Tour. Así lo habían declarado todos.
Pues bien, el examen mostró a un Fabio Aru inspiradísimo. Antes se lo veía aparecer en las etapas duras, cuando a nadie le quedaba nada. Ahora alienta y alentamos la esperanza de que viene por más y puso distancia hasta con el mismo Froome.
Alienta la esperanza de quienes no nos gusta el ciclismo en los que ganan los super favoritos, porque para que gane el poderoso la suerte de todos los días es suficiente.
Alienta también haber visto requesbrajarse al equipo Sky bastante temprano. Que además Richie Porte, que dicen está como para competir con Froome, llegara a rueda, y no es bueno que hayan quedado relegados Contador y Quintana, que eran otros que se nombraban como contendientes en este Tour del caballo del comisario, el señor Froome.

3) Resta saber cómo se hace para subir como el señor Aru. Ahí van las primeras instrucciones esenciales: vaya a la balanza mas cercana, tome su peso: si pesa 66 kilos, va bien. Ahora mídase: si tiene, con ese peso, piernas para medir 1.83 de estatura, usted es un escalador en potencia.
El tema del peso se puede manejar, en nuestro caso tendríamos que bajar unos veinticinco kilos. Luego tendremos que esperar, crecer unos diez centímetros, pero todo se puede en esta vida, esencialmente en la era de la posverdad.

*Informe de Pedal Pato, GualeguaychúEntre RíosArgentinaFacebookPedal Pato

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Nº 275 - Noviembre 2017

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