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7ª etapa del Tour de Francia: Cómo sacarle dos horas al segundo y cómo se inventó la puntera*

Fecha: 07.07.2017

A muchos nos gusta el ciclismo porque es una experiencia compartida. El empleo de cualquier palabra, en este caso ciclismo, carrera de etapas, tour, giro, o similares presupone una o más experiencias compartidas.
Si nos hablan del sabor del café lo entendemos mejor si lo hemos probado, si nos hablan del color amarillo y sabemos qué nos están diciendo es porque hemos tenido ante nosotros oro, trigo y puestas de sol.
Así que el ciclismo suele ser más apasionante si uno se disfrazó de ciclista y estuvo en la línea alguna vez, siquiera para hacer número.


El inconveniente con el ciclismo de estos días es que llega a muchas personas que no tienen esa experiencia compartida y aún así quieren saber de qué les hablan.
Cuando uno desea transmitir un mensaje, en este caso explicar una carrera de bicis, tiene que asegurarse que los conceptos que utiliza carezcan de ambigüedad.
Borges explicaba, por ejemplo, que la conjunción de palabras política sudamericana bien podía entenderse por una enumeración objetiva de quienes se habían dedicado a tal actividad, pero si se quería también podía entenderse de otro modo.
Decía que con los términos política sudaméricana se podía describir a personas que que vivían para conspirar, mentir e imponerse.
Así que uno debe prescindir de afirmaciones categóricas que no son caminos de convicción sino de polémicas, y además tampoco sirve escribir para el olvido, que es ese el modo de transmitir noticias que tienen todos los medios estos días.
Una descripción para el olvido sería una noticia de la séptima etapa del Tour que diga que se disputó de tal lugar a tal lugar, que ganó fulano y que la clasificación sigue igual.
La gente no aprende nada con eso.
Si vio por imágenes el asunto ni siquiera le prestará atención a la noticia, y el que no sabe ni le interesa, poco aprenderá, porque creerá que el ciclismo consiste en tomar una bicicleta y dirigirse de un punto a otro y llegar cuanto antes, y de ser posible primero.
Debe cuidarse uno del lenguaje grandilocuente.
Alguna vez, para ponderarlos, se habló de la estirpe vasca. Algunos sinvergüenzas decían por lo bajo que la estirpe vasca refería a gente que durante toda su vida no ha hecho otra cosa que ordeñar vacas.
Así que cuando la etapa se extiende para terminar en otro final de velocistas, podemos contar brevemente la historia del Tour, que es bastante conocida. En realidad buena parte la vamos a copiar del primer lugar que encontremos, no sin agregarle algunos datos.
Se sabe que el Tour fue la primera competición ciclista por etapas de la historia. Empezó en 1903. Por entonces las competencias cubrían enormes distancias. Por ejemplo la París-Brest-París lo era sobre 1200 kilómetros y La Burdeos-París sobre 576 kilómetros respectivamente.
Un periodista francés llamado Géo Lefèvre se había dado cuenta que la tirada de los periódicos aumentaba cuando se publicaban noticias relacionadas con carreras de bicicletas.
Por tal motivo fue quién desarrolló la idea de crear una competición por etapas que transcurriera por parte del territorio de ese país.


Lefèvre propuso al director del periódico deportivo L’Auto, Henri Desgrange, crear una competición ciclista para promocionar el diario y aumentar las ventas.
Así, el 19 de julio de 1903 el primer Tour de Francia comenzó en Montgeron, a las puertas de la cafetería Au Reveil Matin,cerca de París, donde tomaron la salida 60 ciclistas que cubrieron la etapa inaugural de 467 km hasta Lyon.
El recorrido constaba de 19 días. El francés Maurice Garin fue el vencedor del primer Tour de la historia, completando la prueba a una velocidad de 25 km/h. La carrera solo vio llegar a veintiun sobrevivientes.
El ganador, Garín, aventajó al segundo por más de dos horas. Sin embargo algo extraño debió de existir en ese triunfo, tal vez algún traslado por vehículo no autorizado o algún camino más corto, porque la organización lo descalificó en 1904 y lo suspendió por dos años.
En señal de protesta Garín tuvo la original idea como ex ciclista de montar un negocio de reparación de bicicletas.
El reglamento contenía disposiciones interesantes. La carrera, en un principio debía disputarse con una sola bicicleta, y si se rompía el corredor la tenía que arreglar personalmente. Se cuenta que un señor de apellido Cristophe arrastró su bici durante catorce kilómetros bajo la lluvia y la reparó en un taller mecanico a medianoche. Todos esos avatares lo llevaron a pensar que podía ganarse la vida de otro modo, entonces inventó ese mismo día las punteras.
En 1956 la reglamentación ya había cambiado bastante. Ese año se permitió cambiar la rueda si pinchabas. En 1930 había irrumpido la radio, en 1950 la televisión, y con ella nacieron las mentiras y los relatores como profesión. Por la necesidad de definir ciertos resultados con menos arbitrariedad nació un rustico fotofinish, y hubo que usarlo.
Las siguientes ediciones a la primera del Tour de Francia estuvieron marcadas por hechos destacables. El segundo año, por ejemplo, por una serie de escándalos que culminaron en la exclusión de los cuatro primeros de la clasificación general del Tour de Francia 1904, en parte como resultado del uso no autorizado de la vía férrea para circular.
El período anterior a la Primera Guerra Mundial se ve en retrospectiva como una época heroica, ya que en ese momento se cubrieron regularmente distancias diarias de 400 kilómetros, algo asombroso si se tiene en cuenta el modesto equipo técnico de aquella época y la mala calidad de las carreteras, que solían ser de adoquines. Esas carreras se podrían recrear hoy en buena parte de la red vial argentina…
Posteriormente entraron en escena las etapas de montaña. Así, en 1905 se produjo la primera subida al Ballon d’Alsace en los Vosgos. Más tarde, en 1910, se ascendió por primera vez el Tourmalet, en los Pirineos, y en 1911 se iniciaron los ascensos a los Alpes. De esta época destacan ciclistas como el belga Philippe Thijs, quien fue el primero en lograr tres victorias en el Tour.
Lamentablemente su carrera, como la de muchos ciclistas profesionales en Europa, se vio interrumpida por el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, que provocó la suspensión de la competición durante cuatro ediciones.
Después de la guerra, el Tour regresó en 1919 con la novedad de la camiseta amarilla para distinguir al líder de la carrera, en honor del color de las páginas del periódico L’Auto. El ciclista francés Eugène Christophe fue el primer corredor que lució la prenda.
Originalmente, el Tour de Francia se disputaba de manera individual, y estaba prohibido el trabajo en equipo. Los ciclistas podían optar por contar con patrocinador o no. En 1930 se legalizaron los equipos nacionales.


El número de etapas se incrementó gradualmente a once (1905), quince (1910), dieciocho (1925) y, finalmente, a veinticuatro etapas (1931). La longitud total del Tour continuó aumentando hasta los 5500 kilómetros. Ya en las primeras ediciones el Tour pasó por otros países vecinos de Francia.
Así, desde 1905 se empezaron a disputar etapas en Alemania, y en 1906 transcurrió por primera vez por España e Italia. Con el tiempo se fueron incluyendo etapas de manera regular en todos los vecinos actuales de Francia, como Suiza (primera vez en 1913), Bélgica (desde 1947), Luxemburgo (1947), Mónaco (1952) y Andorra (1964). También se han disputado etapas en países no fronterizos con Francia, tales como los Países Bajos, Gran Bretaña e Irlanda. En 1933 se introdujo la distinción al mejor escalador y se otorgaron bonificaciones a los ciclistas que alcanzaran las subidas (puertos) en primer lugar.
En 1936 Jacques Goddet sustituyó a Desgrange en la dirección del Tour de Francia, cargo que ocuparía hasta 1987. Goddet, favorable a las innovaciones técnicas, introdujo la clasificación por puntos, así como el prólogo al principio de la carrera.
El italiano Gino Bartali ganó la edición de 1938, la última antes de la Segunda Guerra Mundial. En la reanudación de 1948 repitió triunfo el veterano escalador de Toscana y apareció en escena Fausto Coppi, quien ganaría en 1949 y 1952. Coppi fue quien introdujo a esta prueba el trabajo en equipo, el entrenamiento y la dieta del ciclista de carretera. Hubo victorias de los suizos Kübler y Koblet en 1950 y 1951. Tres serían ganadas Louison Bobet entre el 53 y el 55, y ello fue antesala de los cinco triunfo de la gran estrella francesa Jacques Anquetil.

*Informe de Pedal Pato, Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina. Facebook: Pedal Pato

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Nº 273 - Septiembre 2017

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