Ocultar Barra

África a pedales: aprender, experimentar y compartir

Fecha: 27.06.2017

Río Kunene y su gente
Llegar a Epupa fue una satisfacción, nos esperaban una serie de cataratas provenientes de Angola que desembocan en el río Kunene. En el camino, dejando de lado los inconvenientes mecánicos, disfrutamos de la compañía de los himbas. Se trata de una tribu muy peculiar, amigable por sobre todas las cosas y muy curiosa. Ellos utilizan exóticos peinados, coloridos atuendos, pesados collares, brazaletes de cuero y las mujeres están semidesnudas pintadas con tierra ocre. Es una población que obtiene recursos del turismo rural pero subsiste gracias el ganado. Viven el día a día como lo hacían sus ancestros y ven pasar diariamente las 4×4 repletas de turistas con objetos entretenidos, comida y hasta obsequios para ellos.
Para conocerlos mejor entrevistamos a Kamburu, un joven himba de los pocos que habla inglés, quien nos compartió toda su sabiduría del lugar. No pudimos tener un mejor compañero para los primeros 20 kilómetros que nos llevarían a Ruacana. Kamburu aceptó acompañarnos el primer día, mostrarnos su casa, su familia que vivía más alejada y hasta aconsejarnos cómo parchar con las mismas cámaras que ya no utilizábamos. El camino hasta allí fue un gran desafío, lindando con el río cruzamos un territorio himba desde la raíz, un entramado de subidas y bajadas que nos obligó muchas veces a arrastrar las bicicletas.
Ruacana nos recibió con el lomo cansado. Llegamos a las 4 de la tarde sin haber almorzado y después de hacer casi 70 kilómetros de un solo tirón. Las pocas comodidades que dan una estación de servicio de pueblo fueron más que suficientes para levantarnos el ánimo. A quienes no les bastó fue a nuestras dañadas bicicletas. Seguíamos rompiendo rayos, pinchando las cámaras muchas veces parchadas y hasta con un pedal partido en pedazos. En estas condiciones pero deslizándonos por el tan esperado asfalto nos dirigimos a un centro urbano, Oshakati.

Parada técnica en Oshakati
A pesar de que el camino hasta Oshakati era lo que esperábamos, una ruta sin mucho relieve, los pinchazos y la falta de repuestos nos complicaron la travesía. Por eso cuando estábamos a solo 50 kilómetros de la ciudad decidimos llegar a dedo para aprovechar la mañana comprando repuestos y seguir avanzando hacia nuestros últimos días en Namibia. Nuestra visa vencía pronto y nos quedaban 20 días y casi 1000 kilómetros para llegar a la frontera con Zimbabwe.
En Oshakati, Jan y Pauli se animaron a cantar algunos temas acompañados del charango y pasaron la gorra en frente a una gran cadena de supermercado. No fue suficiente llegar temprano para cumplir con todas las tareas, no pudimos conseguir los repuestos para la rueda de la Pauli (rodado 27.5) y decidimos pasar la noche allí. Esperando que nos respondiera alguno de los contactos que hicimos en couchsurfing y buscando una bicicletería por toda la ciudad, encontramos un lugar donde pasar la noche. El patio de un bar en una población de casas de chapa era nuestro nuevo hogar. Nos acomodamos de día para arreglar las ruedas con los nuevos repuestos y a la noche nos mantuvimos al margen del ámbito festivo de la locación. Nos advirtieron insistentemente en que debíamos cuidar nuestras pertenencias y terminamos encerrándonos en el cuarto de uno de ellos hasta con nuestras bicicletas para esperar el nuevo día para continuar. Esta situación se hubiera resuelto de forma más feliz si esa noche leíamos el mensaje de Tanya, quien nos confirmaba que nos recibiría en su casa. Ella vivía en Ongwadiva, nos conocimos en la puerta de un shopping tomando un café a nuestro estilo, pidiendo agua hirviendo en un local y filtrando con una media. Lejos de sorprenderse se sentó en el suelo a compartir con nosotros. Después Tanya nos llevó a su casa, donde vivía con unas 8 estudiantes para maestras que iban a ser nuestras nuevas compañeras de cuarto. Disfrutamos mucho nuestra estadía, las anécdotas de Tania y todos los proyectos que tenía en mente. Al día siguiente nos costó mucho irnos y debemos admitir que con algo más de alcohol bebido la noche anterior, preferimos descansar a la mañana. Por suerte su hermano nos acercó algunos kilómetros con nuestras bicicletas y pudimos llegar a Enana al final de la jornada.
Un viaje en bicicleta obliga a tomar decisiones todo el tiempo, priorizando nuestra integridad y apoyándonos en nuestra fortaleza como equipo resolvimos cada una de las dificultades del camino, hermanándonos cada día más.

Camino a la frontera
Desde allí el camino se puso más fácil, las ruedas no dieron más problemas y nos dirigimos con un promedio de 80 kilómetros diarios hacia el este de Namibia. Cruzamos Okongo, Mpungu, Nkurunkuru, Rundu, Divundu y Kongola. Conocimos gente amable que se nos acercó a conversar, nos preguntó si necesitábamos algo y nos alentó. Habrá sido nuestro espíritu de aventura, la simpleza y austeridad con la que nos movemos o el deseo de todas nuestras familias y amigos que nos apoyan desde Argentina y Chile, pero a cada paso nos sorprendían las muestras de solidaridad y gentileza de los namibios. Nos encontramos con una conferencia evangélica de jóvenes, donde lejos de los típicos sermones y largas prédicas, cantaban y bailaban alegremente, manifestando su fe e invitando a otros a vivirla al estilo Gospel. Compartimos comidas, charlas y terminamos bailando con unos de los coros frente a un sorprendido público. Allí conocimos a Frans, quien nos recibió en Rundu, nos permitió quedarnos en su pequeña casa de chapa, nos llevó a pasear con su taxi y nos mostró toda la ciudad. Comimos una especie de polenta pero blanca y muy tradicional, conocida como PAP, en la forma en que lo hacen ellos, con la mano haciendo una bola y acompañada de carne o espinaca.
Agradecidos, a 10 días de que se nos terminara la visa, salimos un lunes a la noche. Nos faltaban más de 500 kilómetros para llegar a Katima, paso obligado para llegar a Zimbabwe. Ya muy entrenados y con la firmeza de llegar a la frontera con unos días para descansar, hicimos 400 kilómetros en cinco días.
Cuando llegamos a Kongola nos sorprendimos de que tres días atrás había cambiado la zona horaria, estábamos levantándonos una hora más tarde de lo que pensábamos y compensábamos pedaleando unas 2 horas de noche.
Ese día lo compartimos con Sben, quien vivía arriba de su bicicleta trayendo mercadería de Zambia. Él nos presentó a nuestro anfitrión Jakkie, quien nos ofreció una noche confortable con colchones, baño caliente y hasta nos lavó la ropa.
La frutilla del postre fue que al día siguiente fuimos al río Kwando a ver hipopótamos, pasamos una mañana disfrutando las frescas brisas del río y nos confortamos observando toda la vida que gira alrededor de él.
Llegar a Katima fue un alivio. Otro de nuestros amigos de la conferencia nos estaba esperando. Sorprendidos por la gran cantidad de autos nos alojamos en una locación de casas de barro y chapa, acostumbrados a ser observados a cualquier lugar al que fuéramos, compartimos con la familia del pastor y todos los niños y jóvenes que se acercaban durante el día. Nos quedaban cuatro días para que se nos terminara la visa y estábamos a 10 kilómetros de Zambia y 60 de Botswana. Cualquiera de las dos opciones nos llevarían a Zimbabwe para conocer las cataratas Victoria y seguir nuestra ruta hacia el este.
Que nos esperaría en Zimbabwe nadie lo sabía, pero con todo lo vivido en Sudáfrica y Namibia estábamos seguros de lo mucho que nos quedaba para aprender, experimentar y compartir con África y su gente.

Texto de A Pedales África, proyecto documental ideado por Leandro, Paulina y Alejandro, que consiste en registrar aventuras, personas, lugares e historias que el grupo encuentra en el camino por África: https://www.generosity.com/community-fundraising/a-pedales-africa-documental

Info: www.facebook.com/APedalesvamos | www.instagram.com/A_PedalesAfrica | twitter.com/apedalesvoy

Si te gustó, compartilo con:

Hablamos sobre: Viajes en bici

Dejá tu comentario

Eres humano o robot? * Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

iCONSEGUILA EN LOS KIOSCOS!

Nº 276 - Diciembre 2017

NOTA DE TAPA
El centro de tu rueda
EVENTOS: Expo Bici&Run 2017 en La Rural
PRODUCTOS: Wilier, cuadros italianos premium en Argentina
ENTREVISTAS: Luciana y Mariana Díaz, pioneras en el bmx argentino
CICLISMO URBANO: Recorridos con chicos por Buenos Aires [+]

    canaglia

    orbea

    newton

    fullrace

    bici Up

    silva

    vac

    half concordia

    adsgoogle

    geller

    mov responsable