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Ciclomecánica Suipacha: de despedidas y nuevos comienzos

Fecha: 20.04.2017

Foto: Javier Cortez

El Taller Popular de Ciclomecánica Suipacha es un espacio cultural, educativo y social que genera el encuentro entre personas con inquietudes bicicletistas en barrio Pueyrredón (Córdoba, Argentina). Desde su fundación funcionó en la vieja sede de un club de ciclistas que hacía de depósito y se encontraba en desuso. Tras la finalización del préstamo de ese lugar y luego de un período de transición, integrantes, vecinos y vecinas del taller esperan pronto la inauguración del nuevo espacio que está siendo construído en un baldío recuperado.
El siguiente texto es una despedida a aquel club que vio nacer el proyecto y sirvió de base para el crecimiento de este proyecto que sigue haciendo latir corazones en la provincia mediterránea.

1781
Mil setecientos ochenta y uno, una cifra, una altura, 1781, 1781, 1781.
Corría mayo de 2013 y estaba refrescando. Entonces un correo electrónico salió desde una computadora en barrio Cofico con destino a quienes habían sido parte del taller inspirador, de La Fabricicleta, para contar una historia:
“Pedaleábamos por la calle Suipacha cuando tuve que clavar ambos frenos ante mi cara estupefacta en la que mis ojos se topaban con un inmenso cartel, pero no por su tamaño. En un pequeño cartel de sesenta por treinta centímetros se leía una leyenda en letras verdes que formaban un círculo alrededor del dibujo. Club de Ciclistas Veteranos Fundado el 21 de Junio de 1971, rodeando el dibujo que ilustraba a un ciclista en una bicicleta mientras levantaba el puño izquierdo que sostenía un laurel, mientras dejaba atrás el mismísimo Arco de Córdoba.”
Y llegaron todas las dudas juntas. ¿Qué es éste lugar? ¿Funcionará? ¿Tendrá siempre sus persianas bajas? ¿Subirán en algún momento? ¿Hace cuanto no se mueve el picaporte que tiene telaraña? ¿Cuánto tarda una araña en dejar un picaporte así? ¿Cuántos veteranos en el año 71 pueden estar vivos en el año 13? ¿De quién son los muebles y el trofeo que se ven por la ventanita rota de la puerta?
La vecina de al lado nos dio un teléfono para llamar. Intentamos comunicarnos varias veces. Estamos entusiasmados. Pensamos en que un club es un sueño colectivo, y que cerrar las persianas para dejar de abrirlas debe ser un dolor. No nos dimos por vencidos.
Era viernes a la noche. Pedaleamos por Juan B. Justo. Si seguíamos derecho salíamos a la Ruta 9, Jesus María y terminábamos en Santiago del Estero. Doblamos en Concejal Cabiche, aparecieron las luces, se veía un velódromo. Pensamos en fantasmas andando. Había muchos tipos con pinta de viejos ciclistas, gorritos de lana, canas, arrugas, sonrisas, empanadas árabes que salen de un taper en un buffet con los colores del Club Ciclista Velocidad, donde estábamos sentados, bajo un techo oblicuo; y el mismo chiste de todos los viernes a la noche.
Nos pusimos a hablar: que Buenos Aires, que La Fabricicleta, que no somos Biciurbanos, que queremos armar una movida en un barrio, que la calle Suipacha. Y él decía lo difícil que era, y que ya no eran jóvenes, y que ya no eran tantos, y que el invierno y el frío es duro cuando no sos joven. Nos dijeron soñadores.

Les contamos que éramos casi 10 personas, que la nostalgia nos motorizaba a reactivar los espacios, que queríamos hacer la movida. Que llegó la nueva era: el nuevo bicicletismo, el barrio y la nueva vieja forma de aprender, creer y crecer. Entonces uno dijo que sí. Que él nos iba a abrir, que fuésemos a conocer el lugar y que seguro podíamos usar toda la parte de abajo y nos podía, quizás, abrir dos veces por semana si era necesario.
Mil setecientos ochenta y uno.
Hoy es abril de 2017 y ya está refrescando. Aquellos que nos dieron la llave nos pidieron que devolviéramos el lugar y como creemos que la crisis es una oportunidad nunca nos dimos por vencidos. Hoy sacamos las últimas pertenencias del Taller Popular de Ciclomecánica Suipacha del Club Ciclistas Veteranos de Suipacha 1781. Mucha gente lo conoció, muchas amistades lo habitaron, mucha vida compartió su andanza allí. Incontables aventuras, arreglos, alegrías, aprendizajes. Vida y mucho amor.
Hoy aquel que nos dijo que sí y que nos iba a abrir en aquella reunión ni nos saludó. Le devolvimos las llaves del lugar. La vecina de enfrente dijo que los miércoles y los sábados ya no son los mismos sin el taller en la cuadra. Que nos extraña, pero que vamos a estar mejor a donde vamos. Seguimos siendo soñadores.
Aquel correo de Mayo de 2013 mandaba saludos desde Córdoba a Buenos Aires. Auguraba “el futuro es nuestro”. Siempre lo es, siempre lo fue y siempre lo será. Larga vida Taller Popular de Ciclomecánica Suipacha.
Mil setecientos siete es la nueva altura. Allá nos vemos.

Texto: Tomás Di Tomaso

Contruyendo el nuevo espacio del Taller Suipacha

Info: www.ciclomecanicasuipacha.wordpress.com, Facebook: Taller Popular de Ciclomecánica Suipacha

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Hablamos sobre: Ciclismo urbano, Mecánica

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Nº 271 - Julio 2017

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