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Cicloturismo: una guía para iniciar a los niños

Fecha: 17.05.2017

Consejos y equipamiento necesario para iniciar un viaje de vacaciones en bici. La experiencia en primera persona de un viaje en familia con una niña menor de 2 años y, a modo de ejemplo, un itinerario factible de llevar a cabo.

Texto Isabel García | Fotos: Ariel Sabatella

Tanto mi marido como yo somos asiduos usuarios de la bicicleta. Pese a tener automóvil, son muy pocas veces que lo usamos para trasladarnos por la enorme ciudad de Buenos Aires, donde vivimos. No queremos consumir la vida arriba de un auto cuando podemos llegar a destino mucho más rápido y de manera mucho más agradable sobre una bicicleta. Además, preferimos optar por esta forma de trasladarnos que nos aporta endorfinas, entre tantos otros beneficios.
Cuando nuestra familia se consolidó con la llegada de nuestra hija, Sol, esperamos con ansia los 9 meses necesarios que debe tener una criatura para poder sentarla en una sillita infantil de bicicleta. Pero así y todo la bici no siempre es la opción para moverse, muchas veces tenemos que optar por el auto (porque llueve, porque regresaremos de noche, etcétera) aunque siempre que sea posible y razonable lo hacemos en bicicleta.
Sol tiene casi 2 años y se avecinaba la posibilidad de un viaje de 10 días. Queríamos que fuese algo distinto y teníamos ganas de que pudiese tener algo que nos encanta, la bicicleta. Entonces surgió la idea de un viaje cicloturista, pero todas las opciones que se nos venían en mente nos daban muchas dudas. Sol nunca había viajado en bici más que para trasladarse en la ciudad y no sabíamos cuantas horas por día iba a soportar rodando, además de que la franja horaria de sol más fuerte íbamos a tener que evitarla. Tenía que ser un lugar que tuviese pueblos próximos donde poder parar, sin muchas distancias, por lo que charlando con mi padre nos sugirió Uruguay. Nos pareció una idea fantástica.
Desde el principio descartamos la posibilidad de llevar carpa, porque implicaría llevar también bolsas de dormir, aislantes y trastos para cocinar, además de todo los que somos padres sabemos que precisa un niño (bastante ropa porque se ensucian mucho, pañales, óleo calcáreo y algodón, juguetes, etcétera) ¡Y hay que llevar al niño en cuestión! Así que lo mejor era llevar lo súper imprescindible.
Con todo esto ya definido teníamos claras las bases del viaje…, pero nos faltaba definir dónde íbamos a dormir. Los hoteles no es lo que más nos gusta y tampoco nos parecía la opción más entretenida para nuestra hija. Y nosotros somos, como buenos cicloturistas, grandes fanáticos de la comida, además de que nos gusta elegir los productos para ello y cocinarlos nosotros mismos. Parando en hoteles los costos por alimentarnos iban a ser considerablemente elevados.
Por esas cosas de la vida, una amiga nos hizo conocer la plataforma Airbnb, un sitio web y aplicación en donde la gente pone en alquiler su propio hogar o alojamientos que tenga para rentar. Fue maravilloso manejarnos con esta aplicación, conseguimos lugares donde parar en todos lados, casas preciosas, manejadas por encantadores dueños.
En definitiva, pasamos 10 días de viaje parando mayormente en casas con jardín, cocinándonos y pedaleando en promedio unos 30 kilómetros los días que nos trasladábamos de un lugar a otro. Nuestra hija lo disfrutó a la par nuestra y prácticamente nunca se quejó cuando anduvimos en bicicleta –cosa que suele hacer con bastante energía a los 15 o 20 minutos de andar en auto.

A tener en cuenta
Resumiendo, los puntos que para nosotros fueron necesarios o, al menos, importantes para iniciar a nuestra hija en la experiencia del cicloturismo son:
– Evitar pedalear en horarios de sol excesivo y en época de lluvias y/o pleno verano (nosotros lo hicimos en noviembre).
– Elegir un lugar que tenga puntos cercanos para pernoctar o incluso para parar a comer o descansar si nuestro hijo se ofusca con el viaje.
– Evitar la carpa para llevar menos bártulos. Alguno de los padres tendrá que llevar al niño y, por ende, no podrá transportar muchos objetos. Existe el portapaquetes delantero para llevar algo extra de carga, que en este caso puede ser útil.
– Llevar algún elemento para transportar al niño cuando no salimos en bici. Nosotros generalmente usamos una guaguita para los paseos que no hacemos en bicicleta.
– Alojarse en casas da la posibilidad de darle de cenar a los niños para que se duerman temprano (nuestra hija se duerme a las 20:30 hs aproximadamente) y así los adultos poder cenar más tranquilos luego o hacer una sobremesa mientras la criatura duerme.
– Antes de emprender un viaje en bici el niño tiene que estar ya habituado a ser transportado en bicicleta por trayectos de al menos una hora.
– Aunque no pedaleemos en las peores horas de luz, el sol es fuerte, por lo que es fundamental el protector solar, pero también útil algo con que cubrir al niño. Nosotros compramos una sombrilla de las que se sujetan en los cochecitos de bebés. Y aunque sabíamos de antemano que no estaba diseñada para soportar el viento que se resiste al pedalear, nos ayudamos con pulpos de modo de mantener la sombrilla lo más firme posible.
– Además del kit de herramientas necesario, conviene llevar algún cepillo, trapo y lubricante para lavar la transmisión en caso de ir a zonas de playa. Es fundamental limpiar y lubricar al regresar de la salida, ya que la arena y el salitre pueden destruir nuestra transmisión en muy poco tiempo.
– Si vamos al exterior del país y no tenemos un GPS, podemos usar el del celular sin pagar los costosos importes del roaming. Google Maps permite descargarte mapas de hasta 300 megas. De esta manera, de una trayecto a otro podemos buscar wifi y descargar el próximo mapa que necesitaremos para llegar a destino.

El itinerario
Nosotros partimos en bici desde nuestra casa en Villa del Parque, Buenos Aires, hasta el puerto porteño, donde nos tomamos un buque directo a Montevideo (es más económica la opción de buque+bus, pero te obliga a desarmar las bicis para el tramo de bus). Pedaleamos un total de 120 kilómetros en 10 días, desde Montevideo a Piriápolis, ingresando en algunos pueblos para hacer trayectos por calles más tranquilas y conocer más. Los lugares que visitamos y etapas de viaje fueron:
– Montevideo-Solymar: 30 kilómetros sobre la Rambla Costanera. La mayoría del trayecto tiene ciclovía u opción de ir por el paseo costero, en el que transita bastante gente en bici y caminando.
– Solymar-Atlántida-Parque del Plata: 20 kilómetros por la Ruta Interbalnearia (también se puede hacer por la costa, aunque es un trayecto un poco más largo -nosotros no lo escogimos porque ese día había mucho viento y hacía frío) hasta El Águila, una curiosa casita hecha de piedras con forma de águila sobre el mar. Luego entramos en Atlántida para conocerla y almorzar. Desde aquí hasta Parque del Plata el trayecto es de 9 kilómetros y es realmente fascinante, de casas con jardines repletos de flores, dispuestas de las formas más extravagantes. Por este camino evitamos unos kilómetros de Ruta Interbalnearia, que tiene más tráfico aunque una ancha y buena banquina, ya que fuimos en paralelo sobre la Avenida Mario Ferreira.
– Parque del Plata-Paraíso Suizo (Jaureguiberry): 29 kilómetros por la Ruta Interbalnearia. Algunos kilómetros antes está Cuchilla Alta, un hermoso lugar, y algunos después Solís, también una preciosa opción donde quedarse. Desde Parque del Plata hasta Piriápolis hay que tener en cuenta que el camino ya no es plano sino ondulado, gracias a las famosas cuchillas.
– Paraíso Suizo (Jaureguiberry)-Piriápolis: a los 3 kilómetros de haber salido de Paraíso Suizo encontramos sobre la Ruta Interbalnearia la primera Escuela Sustentable de Latinoamérica (www.unaescuelasustentable.uy). Vale la pena detenerse a observarla, es una escuela realmente distinta y hermosa, realizada en un 60% con materiales reciclables, que aprovecha para su funcionamiento el agua de lluvia y la luz natural y utiliza energía obtenida de paneles solares, además de tener una huerta propia.
Luego de esta parada seguimos 1.5 kilómetros por la ruta hasta Solís, donde ingresamos a la ciudad para seguir camino por la rambla (Ruta 10). Este trayecto es realmente atractivo, muy verde, con bellas casas y el mar acompañándonos a nuestra derecha. En esta etapa pedaleamos un total de 22 kilómetros hasta Piriápolis, en donde decidimos alojarnos en una muy linda casa alejada de la ciudad, en un barrio de casitas y calles de ripio. Lo bueno de tener bicicleta es que luego podemos estar en 10-15 minutos en el centro o en algún punto interesante como Punta Colorada o Punta Negra.
– El regreso desde Piriápolis a Montevideo fue en bus. Las bicis se pueden llevar sin problemas en el micro, para lo cual solo debemos sacar la rueda delantera, cubrir la transmisión para no ensuciar nada y bajar el asiento.
Nosotros elegimos estos puntos/lugares donde parar pero entremedio aun hay más y hasta lo que pudimos ver todos son bellos y tienen su encanto, por lo que esta ruta puede ser muy fácil de modificar según los lugares que encontremos donde alojarnos (si lo hacemos por Airbnb) o los kilómetros que queramos pedalear.

Equipamiento
Nos arreglamos muy bien para llevar todo, incluso para tener espacio como para transportar comida cuando paramos en Paraíso Suízo, lugar en donde se consiguen pocos alimentos, que teníamos que llevarlos desde nuestro anterior destino.
Yo transporté a nuestra hija en una silla Hamax y objetos pequeños en un bolso delantero y un porta-alimentos, ambos de Halawa. Mi marido llevó un bolsito bajoasiento con herramientas, dos alforjas estancas Halawa 2.Zero de 30 litros de capacidad cada una, con cierres IKK estancos y por enrrollamiento y un bolso/mochila de Halawa que aún está en estado de prototipo pero que nos pareció ¡fascinante! Tiene una capacidad de entre 50 y 60 litros, es también estanco y al tener cierre por enrrollamiento el tamaño final del bolso es adaptable a lo que lleves. Va sobre el portapaquetes y alforjas y tiene tiras para llevarla como mochila cuando nos bajamos de la bici, por lo que no tuvimos que llevar una mochila extra para cuando andábamos sin rodados y teníamos que comprar o llevar cosas.
Es imprescindible comprar una buena silla infantil, ya que el niño pasará varias horas viajando allí. Hamax es una marca de sillas fabricadas en Noruega con un sistema que hace que la silla bascule con el movimiento, ofrece distintos modelos con variadas prestaciones y la mayoría de ellos tiene la opción de reclinar la silla para cuando los niños se duermen. Además, una de las prestaciones más funcionales es su sistema de soporte, que permite sacar y poner la silla sin herramientas sobre un estribo especial, con lo que es posible, instalando ese estribo en más de una bici, alternar el uso de la silla en los diferentes rodados.
Por más que no planeemos viajar de noche es imprescindible llevar luces y linga, ya que si salimos a cenar a algún restaurante o volvemos después del atardecer de un paseo, las necesitaremos.

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Nº 269 - Mayo 2017

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