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Derecho en bicicleta: ¿un accidente puede poner en juego nuestro patrimonio?

Fecha: 23.06.2017

Es usual decir que “la calle está dura” pero en realidad está peligrosa. Nos movemos a un ritmo acelerado en forma desordenada, dos factores que, sumados al incumplimiento de las disposiciones de tránsito, nos exponen a una alta probabilidad de sufrir accidentes.
Mucho se habla de la desproporción entre la bicicleta y el resto de las unidades que circulan habitualmente por la ciudad, al punto que esta circunstancia influye en la elaboración de la normativa aplicable considerada por los jueces para dictaminar la responsabilidad de las partes.
Es importante tener en cuenta que en su mayoría los ciclistas se desplazan sin contar con un seguro por daños que ellos pudieran ocasionar a terceros. Actualmente el mercado ofrece coberturas por robo y es muy cauto en extenderse a amparar la responsabilidad civil.
Hay accidentes en los que el ciclista daña a otra unidad aunque fuera sin intención. Pensemos en el caso de alguien que pierde el equilibrio y raya varios vehículos estacionados, seguramente sus propietarios pretenderán que el responsable se haga cargo del costo de reparación y al no contar con un seguro, dirigirán su pretensión a la persona que lo causó.
Hasta acá, una situación que generalmente no reviste gran importancia económica, que es posible que suceda y seguramente pueda resolverse entre las partes sin necesidad de llegar a mayores.
Pero pensemos que la calle también está poblada de peatones, personas de todas las edades y condiciones que se mueven y podrían participar de un accidente, sufriendo alguna lesión e incluso la muerte. Esa probabilidad existe y como todos estamos expuestos, si por algún motivo fuéramos responsables de ese daño, caerá sobre nosotros todo el peso de la ley y nos veremos obligados a resarcir con nuestro patrimonio el perjuicio ocasionado.
Estamos hablando de un hecho no querido que puede cambiarnos la vida en un segundo, poner en riesgo nuestro presente y futuro a causa de un obrar involuntario. Si nos tocara vivir una situación de este tipo es aconsejable recabar la mayor información, ponerse a disposición de la autoridad y requerir asesoramiento legal.
A modo de prevención, la contratación de un seguro, de ser posible, reduciría en gran parte el riesgo del que estamos hablando. Debemos aceptar que a pesar de utilizar un medio de transporte frágil respecto al entorno habitual podemos dañar a otros.
Como se advertirá no es un tema menor, debemos estar informados de los derechos que nos asisten en estos casos y las responsabilidades que recaen en nosotros y pueden afectar nuestro patrimonio. Consideramos que es un tema que nos obliga a tomar conciencia y manejarnos con el cuidado necesario para no vernos involucrados en hechos de esta naturaleza.

Por Dr. Claudio A. Geller – Estudio Geller, Argentina: 011 5246-5000 | info@estudiogeller.com.ar | www.estudiogeller.com.ar

Foto: freepik.es

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Hablamos sobre: Ciclismo urbano

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Nº 272 - Agosto 2017

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