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Tipo 1

Fecha: 28.11.2013

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Seis ciclistas diabéticos insulinodependientes se unieron para participar juntos en algunas carreras y concientizar sobre la utilidad del deporte para convivir con la enfermedad.

Por Rocío Cortina

“Nuestra glucosa fluctúa de arriba a abajo por el desgaste físico, cosa que debemos ir contrarrestando con alimentos. No tenemos una receta para conservar éstos valores estables, entonces cada carrera es única. Se pone muy divertido, tiene un gusto especial”, dice el cordobés Andrés Pardo (24), respondiendo al interrogante de cómo es ser un deportista diabético.
La diabetes es un desorden del metabolismo directamente relacionado con la insulina, sustancia producida en el páncreas y responsable de que la glucosa ingrese en las células luego de ingerir alimentos. Esta enfermedad puede darse por falta o poca producción de insulina –diabetes tipo I- o por la imposibilidad de las células del organismo de responder a ella -diabetes tipo II. La actividad física es de suma ayuda en estos cuadros, porque el gasto de energía colabora con la estabilidad de la glucosa en sangre y sensibiliza a las células respecto de la insulina.
Sin perder de vista estas ventajas, Pardo empezó a pedalear para mejorar su salud. Casi en paralelo, se propuso participar en el Desafío al Valle de Río Pinto, la carrera de mountain bike más convocante de Argentina. Fue en la edición 2011 de esa competencia que el ciclista conoció a Leandro Amuch, otro deportista con diabetes que corría, al igual que él, con la remera de CUI.D.AR (Asociación para el cuidado de la diabetes en Argentina). A partir de ese primer encuentro, los dos comenzaron a idear lo que hoy es Tipo 1, un grupo de ciclistas con diabetes de esa condición.

Educación diabética 
Tipo 1 está integrado por seis ciclistas de diferentes provincias y edades y con objetivos variados, pero cuya característica común es que todos son insulinodependientes.
A Pardo, que vive en Bell Ville, Córdoba, le detectaron la enfermedad a los 11 años. El cofundador del grupo, Leandro Amuch (32) vive en General Alvear, Mendoza, y es diabético desde los siete. Completan la tropa Gustavo Anchustegui (40), de Villa Regina, Río Negro, diagnosticado a los 31; Luis Bejas (34), de San Miguel de Tucumán, diabético desde los 27; Nicolás Ferro (19), de Villa Carlos Paz, Córdoba, tipo 1 desde los 12; y Federico Mastrantonio (33), oriundo de Chivilcoy y diabético desde los cinco años.
El mensaje que ellos se proponen difundir es que, a pesar de tener la obligación de inyectarse insulina todos los días se puede enfrentar la vida como antes de que se haga visible la enfermedad, siempre por medio de la “educación diabética” y del compromiso con el tratamiento. Se puede en definitiva, vivir con diabetes y no para la diabetes.
“El grupo cumple principalmente la función de motivación –asegura Pardo-. Sin darnos cuenta tomamos muchísimo más el control de la enfermedad. Se genera un compromiso con uno mismo para estar lo más controlado y estable posible. Y obviamente es muy bueno contactarnos entre nosotros para intercambiar experiencias y ayudarnos.”
Amuch le suma a Tipo 1 un rol fundamental para los más jóvenes: “Nos comprometemos con la integración, para ayudar a los más chicos a no sentirse discriminados por tener esta enfermedad.”

Control y diversión
Si bien en un comienzo Pardo se refiere a la diversión que produce participar en una carrera, especialmente siendo diabético, hay factores relacionados con la salud que obligan a ser extremadamente responsables. Y aunque el mismo dice que no existe una receta para controlar los niveles de glucosa en sangre durante la prueba, también reconoce que existen medidas preventivas para evitar un mal momento.
La alimentación es, entonces, fundamental: “Un deportista diabético debe ingerir comidas con muchos carbohidratos y glucosa en pastillas si es posible para evitar la hipoglucemia cuando nuestra glucosa baja de los límites normales y corremos el riesgo de desvanecernos y entrar en convulsión”, explica Pardo, a la vez que aclara: “Es lo más grave que nos puede pasar, pero es un 90% evitable, porque al mínimo síntoma debemos controlarnos.”
El integrante más grande del equipo, Gustavo Anchustegui, coincide con él: “Si la glucemia es alta habrá que bajarla con insulina rápida y si es baja ingerir algún hidrato de carbono para elevarla. En caso de carreras largas, de 60 a 80 kilómetros, tendremos que detenernos y controlar los niveles en algún momento de la prueba. Y además de los estudios de rutina es importante realizarse una ergometría y un ecocardiograma para ver cómo están el corazón y la presión.”
Amuch resume: “Ser deportista con diabetes tipo 1 es complicado, pero a la vez el deporte es el factor primordial para sobrellevar esta enfermedad. Sin dudas es lo que me mantiene bien.”

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Responsabilidad ciclista 
Debido a las distancias geográficas, es difícil que los integrantes de Tipo 1 puedan entrenar juntos. En cambio, se preparan de forma autónoma, según sus horarios y obligaciones se los permitan. Con las competencias pasa algo similar. En este 2012, la carrera en la que todos estarán presentes con seguridad es el Desafío al Río Pinto, aunque también es probable que surjan otras pruebas sobre la marcha.
Así como hay metas grupales, quienes forman Tipo 1 tienen objetivos individuales: “Tengo en vista la Expedición Paralelo 39º, en General Roca”, planea Anchustegui. Y sobre sus entrenamientos, dice: “Los hago en forma personal, porque el tiempo que tengo para entrenar no es mucho. Con familia y dos trabajos es casi imposible contratar una rutina semanal. No me quejo, al contrario: disfruto más cada vez que cruzo la meta.”
La agenda deportiva de Pardo, por su parte, está programada según la competencia más importante de cada mes: Yacanto de Calamuchita en abril, Desafío al Río Pinto en mayo, Copa Carlos Paz en junio, Trasmontaña Tucumano en agosto, Desafío al Camino Real en septiembre, Trepada al Giulio Cesare en septiembre, Revancha al Río Pinto en octubre, Yacanto de Calamuchita en octubre, Megadescenso al Giulio Cesare y Desafío al Cañón del Atuel en noviembre. “Después hay carreras entremedio de esas, para no perder el entrenamiento ni la costumbre”, dice el pedalista, que entrena de dos a tres veces por semana como mínimo y los sábados sale a hacer fondos con amigos.
En el caso de Amuch, su planificación deportiva está a cargo de Ignacio “Chueco” Gili, de quien destaca sus enseñanzas y su apoyo para seguir adelante. Además, menciona a su novia, familia y amigos, siempre dispuestos a darle un empujón para subirse a la bici cuando hace falta:
“Este es un deporte en el que el responsable de casi todo es el ciclista. No dependés de nadie para salir a entrenar. Y esa es una de las cosas por lo que lo elijo”, concluye el mendocino.

Facebook grupos: www.facebook.com/groups/174008869319475/

Nota publicada en Biciclub Nº 206, febrero 2012.

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Hablamos sobre: Equipos, Recreativo, Rocío Cortina

2 Responses to “Tipo 1”

  1. gabriel m D´Annunzio dice:

    soy diabetico tipo 1(diabetes lábil) hago ciclismo mtb hace 6 años y ahora los médicos me sacaron el entrenamiento de competición o sea entrenar mas de una hora y carreras . por los descontroles que tenia , me pueden contar como hacen ustedes con los controles gracias

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