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Dime qué haces y te diré cómo llevarlo

Fecha: 16.01.2017

Algunos consejos prácticos para trasladar carga en una bicicleta urbana sin atentar contra nuestra seguridad ni la de quienes transitan las calles. Desarrollar nuestro ingenio hará que muy pocas veces tengamos que dejar la bici en casa y salir a buscar un taxi.

Texto: Martín Lehmann* | Foto: Ariel Sabatella

Cuando uno empieza a usar la bici a diario como medio de transporte, aparecen algunas necesidades extras. A diferencia de lo que ocurre cuando simplemente salimos a pasear, por lo general tenemos que trasladar objetos, herramientas o instrumentos vinculados a nuestras actividades. Muchas veces esto se soluciona con una simple mochila o bolso. Pero con el tiempo nos damos cuenta de que la mochila pesa y nos hace transpirar en exceso. Y de que el bolso, que en las primeras cuadras parecía ser la solución, genera incomodidad al pedalear e incluso, al ir medio suelto, produce una fricción que nos arruina la ropa. También es cierto que en muchas ocasiones no nos queda otra que dejar la bicicleta en casa y subirnos al transporte público o a nuestro automóvil. Tampoco vamos a caer en el “fundamentalismo ciclístico” si tenemos que trasladar algún objeto que por sus dimensiones pone en riesgo nuestra seguridad y la de los demás.
Lo importante en todos los casos es estar preparados desde lo básico: la bicicleta. Con cada vez más personas pedaleando en las grandes ciudades, muchas marcas producen bicis diseñadas específicamente para moverse por la ciudad, con portapaquetes, canastos y otros accesorios útiles. Al comprar una bici nueva, principalmente para nuestros quehaceres diarios, ya sabemos por dónde empezar a buscar. Si en cambio ya tenemos una y no cuenta con estas comodidades urbanas, podemos adaptarla y agregarle aquello que sea necesario. Cada actividad que realizamos le presenta necesidades diferentes a la bicicleta. Veamos algunas de ellas y cómo transportar la carga.

Actividad física
Si uno sale temprano o a última hora del día a pedalear por parques, seguramente va a cruzar muchas personas que cargan elementos como colchonetas, conitos fluorescentes y hasta pelotas de esferodinamia (esas grandes de colores). Es común ver entrenadores personales que cargan algunas de esas cosas en su bicicleta y al llegar se instalan en un rincón de una plaza o parque para trabajar con sus alumnos.
En este caso es una buena idea repartir todo entre una mochila grande (donde se llevará lo más liviano) y objetos en el portapaquetes. La capacidad de este último se puede ampliar si le instalamos un canasto plástico grande de esos que se usan para productos lácteos (una solución económica y muy efectiva). En el caso de las pelotas, lo más conveniente es llevarlas usando una red elástica tipo “pulpo” que se consigue en casas de motos.
Si pudiéramos pensar en una solución ideal, eso sería contar con un tráiler para la bici de los que se usan para llevar niños, ya que tienen una gran capacidad y están fabricados para aguantar bastante peso. Por último, no debemos olvidar la importancia de llevar hidratación para la actividad física. Como el agua pesa bastante, conviene trasladarla en varias caramañolas ubicadas en el cuadro, antes que en botellas grandes que puedan desequilibrar la bicicleta.

Estudiantes de arquitectura
Me animaría a decir que es una de las carreras universitarias que presenta los mayores desafíos a la hora de ir y venir con los materiales de estudio. Tableros de dibujo, maquetas y paneles se ubican en el número uno de los objetos más complicados de trasladar. No sólo por su fragilidad, sino porque resulta imposible plegarlos o doblarlos.
“Lo peor son los tableros, porque tampoco lo solucionás yendo en colectivo. Si te subís con eso en hora pico vas golpeando gente todo el tiempo ¡y terminan por odiarte!”, contó Natalia, quien cursa en la Universidad Nacional de Rosario. Pero la creatividad siempre puede más: me relató el caso de un compañero suyo que se las ingeniaba con una bicicleta playera. Igual que los surfers con sus tablas, este muchacho aprovechaba el freno contrapedal para tener una mano libre y llevar su tablero bajo el brazo.
En lo que respecta a las maquetas, dependerá mucho del tamaño. Conversando con personas que están en el tema, no nos lograron precisar un caso de alguien que suela llevarlas en dos ruedas. Pero de esas charlas surgieron opciones interesantes como transportarlas en módulos y realizar un ensamble final una vez llegados a destino. ¡Claro que esto requerirá salir con más tiempo! Para llevar estos módulos una idea interesante es instalar sobre el portapaquetes de la bici uno de esos baúles rígidos que se venden para las motos. Estéticamente no será lo más pintoresco, pero nos garantizará que ningún edificio en miniatura llegue aplastado.

Músicos
Si alguno de los que está leyendo esto es baterista de una banda, sugiero que salteé este apartado y piense directamente en subirse a un taxi o al auto de algún buen amigo.
En cambio, si hay que llevar algo menos voluminoso como una guitarra o un bajo, tenemos suerte porque el mercado ofrece una gran variedad de fundas. Entre ellas convendrá elegir las que vienen con doble correa para llevar la carga tipo mochila. A la vez es muy bueno decidirse por las que vienen con el interior acolchonado, ya que brindará mayor protección al instrumento. No hace falta que esa funda tenga muchos bolsillos extras porque tenemos que intentar llevar el menor peso posible en la espalda. Si necesitamos llevar cuadernos, pedales, cables y algún otro accesorio mediano, lo mejor es usar alforjas y liberar a nuestra columna vertebral de esos kilos de más.
Los instrumentos pequeños es recomendable transportarlos dentro de un estuche del tipo rígido y acomodarlos bien dentro de alforjas para que no se sacudan dentro de ellas.

Fotógrafos
La bicicleta se lleva cada vez mejor con los fotógrafos. Una de las ventajas de moverse con sus valiosos equipos en bici es que les evita tener que hacerlo en el transporte público, donde podrían sufrir arrebatos y robos. Desafortunadamente los bolsos específicos de fotografía suelen ser una carnada muy atractiva para los amigos de lo ajeno. Es por eso que invertir en alforjas de bicicleta de excelente calidad es la regla número uno. No solamente van a proteger cámara, lentes y accesorios, sino que cumplirán la función de disimular lo que se transporta. Lo ideal es que sean estancas, para garantizar que el agua y el polvo de la calle no causen daños en el equipo.
Asimismo, es importante no llevar nada suelto. Es decir, que todo esté dentro de una funda o una bolsa. Pensemos que con perder un par de tornillos podemos inutilizar un trípode y complicarnos el trabajo.
Una alternativa novedosa a las alforjas tradicionales -y útil para aficionados o profesionales de la fotografía- es el sistema de carga rackless, tendencia mundial. Se trata de bolsos diseñados para llevar equipaje utilizando únicamente la estructura original de la bici, sin necesidad de contar con portapaquetes. En Argentina la marca Halawa encabeza esta movida de vanguardia. Ya se presentó oficialmente su bolso bajo asiento que se engancha a los rieles y al caño del asiento. Allí se puede cargar una cámara con su respectivo bolso, un par de lentes y hasta un flash. Todo queda protegido del polvo, el hollín y el agua, ya que el cierre es por enrollamiento.

Oficinistas
Conservar la formalidad es el desafío de muchos aquellos que van a la oficina en bici. De hecho, es una de las principales razones que impide que más personas se animen a llegar pedaleando a trabajar. Sin embargo, si se planifica todo correctamente, la mayor parte del año es viable hacerlo.
El principal consejo es evitar las mochilas. Aún en invierno provocan un exceso de transpiración en la espalda.
Las mujeres que lleven carteras en los canastos frontales de la bici deben tener siempre el recaudo de atarlas de alguna manera al manubrio para evitar arrebatos cuando la bici está detenida, por ejemplo durante la luz roja de un semáforo.
Lo mejor para los oficinistas sería tener un vestuario con ducha en el trabajo, pero es un privilegio con el que pocos cuentan. Por eso la sugerencia más difundida es llevar desodorante y una camisa limpia para cambiarse al llegar a destino. Para aquellos que se mueven con traje, el saco suele algo bastante incómodo. Una solución práctica es plegarlo con dobleces suaves y meterlo dentro de una bolsa junto a un libro de tapa dura (el libro debe ir encima, para mantenerlo en esa posición). Así se lo lleva en una alforja sin riesgo de que se arrugue o que se manche.

Estos son sólo algunos consejos prácticos que, si bien se refieren a esas actividades en particular, son válidos para todo aquel que los necesite. Desarrollar nuestro ingenio hará que muy pocas veces tengamos que dejar la bici en casa y salir a buscar un taxi.

*Periodista y guía de ciclismo urbano en eventos turísticos y corporativos: @tincholehmann, tincholehmann.com.ar

Colaboraron con esta nota: Natalia Potente, Ariel Sabatella, Franca Previgliano, Isabel García.

Nota publicada en revista Biciclub Nº 257, mayo de 2016

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