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Dolor de espalda

Fecha: 26.01.2014

Causas, consecuencias y modos de prevenir una dolencia que afecta a casi todas las personas en algún momento de su vida. Cómo mitigar las molestias lumbares del ciclista.

Por Eduardo Saint Bonnet*

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si alguna vez dijo “¡Ay, qué dolor de espalda!”, usted no está solo. Este es uno de los problemas médicos más comunes y afecta a ocho de cada diez personas en algún momento de sus vidas. Puede variar desde un dolor sordo, constante, hasta una molestia súbita e intensa. Si se trata de un dolor agudo que aparece repentinamente, suele durar algunos días o semanas, mientras que se convierte en crónico cuando dura más de tres meses.
La mayoría de los dolores de espalda desaparecen espontáneamente, aunque pueden demorar algún tiempo. Los analgésicos de venta libre y el reposo pueden ayudar. Sin embargo, permanecer en cama por más de uno o dos días puede empeorarlo.
Si la molestia es severa o no mejora al cabo de tres días, debemos consultar con un médico, del mismo modo que si aparece después de un traumatismo o una lesión.

Las causas
Cualquier persona puede sufrir de dolor de espalda, pero hay varios factores que aumentan el riesgo de padecerlo, entre ellos:

1. Envejecer. Los primeros dolores comienzan entre los 30 y 40 años de edad.

2. Tener una pobre condición física. El dolor de espalda es más común entre aquellas personas que no realizan ejercicio con regularidad (sedentarismo).

3. Aumentar de peso.

4. Factores hereditarios.

5. Ciertos tipos de trabajo. Levantar, empujar y tirar al mismo tiempo que se tuerce la columna vertebral puede causar dolor de espalda. Si trabaja en un escritorio todo el día y no se sienta derecho, también podría tener dolor de espalda.

Entre las causas más frecuentes del dolor de espalda se encuentran:
1. Discos lesionados (hernia discal): los discos intervertebrales son estructuras que funcionan como amortiguadores fibrosos entre las vertebras. Son muy delicados y vulnerables. La lesión de un disco es un problema considerable y puede requerir cirugía, aunque la tendencia actual es reducir al máximo las intervenciones quirúrgicas.
2. Tensión muscular: es la causa más común entre los ciclistas, ocasionada por múltiples factores durante el pedaleo. Hay verdaderos tratados de medicina sobre esto, pero la mayoría hace hincapié en los detalles de las dimensiones del cuadro de la bici, el tamaño del cuadro, la altura del asiento o el largo del manubrio y su altura. A veces, al tratar de evitar un dolor se propicia otro a la distancia sin que nos demos cuenta. Cada disciplina deportiva “exige” cierto acondicionamiento físico a las circunstancias de desarrollo de la misma. Mejor ni hablar del asiento, pero puede suceder que luego de un tiempo de práctica sin complicaciones aparezca un “dolorcito de espalda”. Si hasta ese momento no se introdujo ningún cambio en la secuencia de entrenamiento ni en la métrica del cuadro, seguramente el dolor no se origina en el gesto deportivo.

3. Escoliosis o desviación de la columna: es también una causa frecuente, más común en disciplinas como la carrera o el trote. En estos casos las sesiones de largo aliento hacen recrudecer los síntomas.

4. En la edad madura, ciertas alteraciones degenerativas, generalmente progresivas, como la espondiloartrosis y derivadas, son capaces de modificar la estructura de las vertebras y son también una causa frecuente de molestias.

Un ropero viejo
Es conveniente realizar un control médico oportuno para hallar la causa verdadera, fundamentalmente cuando aparecen los siguientes síntomas: adormecimiento o cosquilleo, dolor intenso que no se alivia con descanso, dolor luego de una caída o lesión, o dolor acompañado de otros problemas como dificultad para orinar, debilidad, adormecimiento de las piernas, fiebre o pérdida de peso sin estar a dieta.

Recordemos finalmente que el esqueleto no perdona la alteración de su equilibrio, que si bien se trata de una estructura articulada, cada porción de hueso, cartílago, tendón o músculo sufren por querer compensar una asimetría por más pequeña que sea, como un miembro más corto que el otro o una desviación de la columna (que seguramente se incrementará con la edad). Siempre pongo el ejemplo de un ropero que cuando no está en un piso bien nivelado, con el paso del tiempo en el esfuerzo de tratar de compensarlo, se le abren solas las puertas, no cierran los cajones o le “chingan” las cerraduras.

Sin llegar al extremo de considerarnos roperos viejos, tengamos presente a lo largo de toda nuestra vida la importancia de cuidar nuestras posturas, cosa que antes se inculcaba al niño desde la escuela. Y también de hacernos un chequeo ortopédico para determinar la buena simetría de todas las estructuras musculoesqueléticas. La correcta calcificación también es muy importante para evitar lesiones futuras de todo tipo. 2

*Médico deportólogo y deportista: edusb2001@yahoo.com.

Nota publicada en Biciclub Nº218, febrero 2013.

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Hablamos sobre: Doc Pedales, Medicina del deporte

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