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El cierre de asiento

Fecha: 26.12.2012

 

Vida y milagros de los modestos sistemas de cierre de asiento, esas piezas que se ven humildes y de poco valor en las bicis actuales pero que es de fundamental importancia que cumplan bien su función. Los distintos sistemas.

por Diego Maldonado

Los de habla inglesa les llaman clamps, nosotros collares, cierres rápidos, abrazaderas de asiento, etcétera. Este humilde componente, que por momentos suele pasar desapercibido entre los complejos componentes de nuestra nave, resulta ser bastante particular, ya que existen muchísimas variantes a tener en cuenta, entre ellas cosas como el tipo de cuadro, el tipo de caño de asiento, los anclajes, los materiales, etcétera, etcétera.
Pero introduzcámonos en el tema por lo más elemental: para qué se usa.

Del asiento al piso
La altura del asiento define uno de los factores más importantes en el uso de la bicicleta, y no sólo para el experto que la utiliza de manera regular sino también para el principiante, para quien es la primera impresión funcional fuerte que recibe de su nueva máquina y la primera dificultad que debe superar para dominarla.
Sucede que la gran mayoría de las personas que comienzan a pedalear desconocen cuál es la posición mecánicamente correcta para el pedaleo, a lo que se suma que privilegian su seguridad, por lo que prefieren, cuando se sientan en el asiento de la bici, poder apoyar las dos plantas de los pies bien firmes en el suelo.
Un grave error. Para alquien que recién se inicia, la forma más práctica y sencilla de lograr una altura de asiento aproximadamente correcta es que al subir a la bicicleta quede apoyado en el piso en puntas de pie, bien de puntitas, y en casos sólo tocando con un pie a la vez el suelo, haciendo una especie de vaivén.
La segunda forma, también práctica pero no tan simple, nos puede aportar un poco más de exactitud. Hay que sentarse en la bici en equilibrio, apoyados contra algo o sostenidos por alguien, con los pies en los pedales, siendo el metatarso el punto de contacto. Estiramos una de las dos piernas hasta su punto máximo, es decir hasta que esa palanca quede perpendicular con respecto al piso. En esa posición, la altura de asiento correcta es cuando esa pierna no queda 100% estirada sino mínimamente plegada, es decir, con la mínima flexión de rodilla posible. Habrá unos cuatro a cinco centímetros de recorrido entre la posición tirante extrema y esta posición que llamaremos “de descanso”, mínimamente plegada. Este leve ángulo de quiebre o “punto de descanso” es el que hay que buscar, como para que la pierna, en el pedaleo, pueda estirarse por completo sin lesionar las articulaciones.
Naturalmente hay formas más sofisticadas y más precisas de calcular la altura del asiento, pero en principio estos procedimientos a la antigua nos pueden sacar del paso y permitirnos pedalear con mayor eficiencia.
Ahora bien, resuelto el para qué, y luego de la disgresión de cómo lograr una posición aproximadamente correcta sobre la bicicleta, volvamos a los cierres.

Diferentes sistemas
Otrora los caños de asiento venían con tornillo y tuerca, salvo las bicis plegables de fabricación nacional, que tenían un cierre metálico que poco menos había que operarlo con una tenaza para que respondiese.
En la actualidad, el sistema prácticamente universal es el del llamado “cierre rápido”. Por una cuestión de practicidad, la gran mayoría de las bicis viene con él.
Para el ciclista de ruta o de rural bike esto no tiene utilidad alguna, ya que una vez lograda la altura ideal de asiento, ésta no se modifica nunca, salvo que le prestemos la bici a otra persona. Pero el biker que anda en la montaña sí suele necesitar modificar la altura de su asiento con cierta frecuencia, por ejemplo bajándolo para encarar un descenso abrupto para luego volver a la posición “normal”. Para este ciclista el cierre rápido es necesario. Y también lo es naturalmente para las familias en las que más de un integrante usa una misma bicicleta.
En la actualidad, diría que un porcentaje muy alto de las bicicletas que se venden en plaza vienen con cierre rápido para subir y bajar el caño de asiento, salvo las de competición, que en muchos casos vienen con un collar que se ajusta con un tornillo allen. Hay también algunos sistemas de abrazaderas con dos tornillos.
En otro punto en que difieren los cierres, sean del sistema que sean, es en el díametro. En la actualidad pueden ser de 31,8 ó 34,9 mm, las medidas más clásicas para cuadros de aluminio y carbono, aunque también están los “raros” de 35 ó 36 mm.
Para los cuadros o caños de asiento de fibra de carbono se utilizan collares de alta gama, forjados en aluminios especiales, que siempre tienen impresa su medida en diámetro y el torque correcto en nm (newton-metros) que se debe aplicar para ajustarlos sin dañar el material abrazado (por lo general el máximo es de 6 nm y se recomienda utilizar pasta de fricción para que no se baje con la torsión constante a que lo somete el uso).
Hay tanta sofisticación en este nivel que recientemente tuve en mis manos un collar de asiento de fibra de carbono con tornillo de titanio que pesaba solamente 15 gramos, producto de una marca europea de mini partes súper especiales.
En algunos cuadros de fibra de carbono de gama alta, sean de ruta o triatlón, hay actualmente una tendencia a utilizar el nuevo sistema especial de caños de asiento con formas aerodinámicas, ya sea con inserción redonda como con inserción aero. El ajuste de estos nuevos caños de asiento puede ser con el antiguo sistema de expander o con abrazaderas especiales.
Hace muy poco tiempo también se comenzaron a ver en algunos cuadros de fibra de carbono los diseños de caño de asiento integrado, de manera que este caño forma parte del mismo cuadro, en busca de más rigidez y simpleza en la construcción. Para montar el asiento en estos caños se dispone de un caño de asiento en el que la grampa de asiento descansa en el extremo de un caño corto tipo capuchón, que abraza por fuera al caño integrado al cuadro. Este accesorio se llama Stubby, que en inglés significa retacón.
Por cierto, el nivel de regulación en más y en menos de estas grampas es mínimo. En estas bicis, utilizadas solamente por atletas experimentados que conocen muy finamente su altura de asiento, el poste se corta por única vez. La mayoría absoluta de las personas que utilizan estos cuadros saben que lo van a hacer por mucho tiempo, ya que el abanico de candidatos a comprar una de estas bicis usadas se reduce considerablemente, más aun si el atleta no tiene medidas “convencionales”. Es que aquí no vale lo que en un cuadro convencional, donde se puede elegir un cuadro un poco más grande o un poco más chico, sabiendo que lo podremos ajustar a nuestra medida con distintas alturas de asiento.

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El sistema de cierre rápido es el más difundido y utilizado de los sistemas de sujeción del caño de asiento.

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Los cierres fijos son los preferidos por los ciclistas experimentados de ruta y en general por los de aquellas especialidades que no requieren frecuentes cambios de altura del asiento.

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Hay diversos sistemas de abrazaderas para los caños de asiento aerodinámicos.

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Un caño de asiento Stubby para cuadro con poste integrado.
Éste en particular es un modelo de Ritchey de un sólo tornillo y de 50 mm de extensión. Los hay más largos.

Adaptaciones
La posición justa

El ciclista “clásico” suele tenerle resquemor al cierre rápido, ya que sabe que, luego de mucho ensayo y error, cuando se logra la altura correcta del asiento, éste ya no se toca.
Pocas cosas hay peores para el ciclista que subirse a su bicicleta y que le hayan cambiado esta medida. Un recurso habitual de los expertos es hacer una marca en el caño para poder volver a la medida correcta cuando sea necesario, ya sea luego de haber prestado su bici o de haber sacado el caño de asiento para alguna reparación o para el traslado de la bicicleta.
La precisión fina de esta medida es muy importante. Es que la extensión correcta de las piernas de un ciclista es lo que muchas veces define si se va a volver de la pedalada con mucho cansancio o no, además de que pedalear con la altura incorrecta puede significar calambres o problemas en las articulaciones. La altura del asiento es, pues, motrizmente crucial para poder aprovechar el total de las fuerzas en el pedaleo.
Es por esto que muchos desaconsejan utilizar cierres rápidos en el collar de asiento. Es preferible buscar el punto justo hasta llegar al correcto y una vez encontrado dejarlo durante un buen tiempo hasta acostumbrarse y percibir si realmente hay que subir o bajar unos milímetros.
En lo personal no recurro al fitting y pienso que la altura del caño de asiento tiene que ser bastante lograda, objetivo que claramente se logra luego de mucho tiempo de análisis. A definir tanto la altura del asiento como el largo de stem o el ancho de manubrio o el talle del cuadro o la relación de transmisión o el largo de palancas no sólo se llega por simples medidas con números sino por la evaluación en el uso, donde influyen cuestiones como el peso, la elasticidad corporal, el estilo personal y los defectos y virtudes de cada individuo, siendo que estas últimas se pueden potenciar con micro ajustes tan exactos como extensos en el tiempo de lograr. El ciclista experto logra la posición justa arriba de su bicicleta luego de muchos años de experimentar y hacer pequeñas correcciones.

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Hablamos sobre: Diego Maldonado, Mecánica

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