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Experiencias: mi bicicleta eléctrica

Fecha: 16.12.2016

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Un usuario real adecuó para su oficio una bicicleta con asistencia eléctrica y la experimentó a fondo. He aquí los resultados de un bike test realista, exigente y comprometido, dividido en cuatro informes a lo largo del tiempo.

Por Alejandro Arone*

Hace dos años, cansado del tránsito, decidí dejar el auto y trabajar en bicicleta. Hago mantenimiento eléctrico de edificios y por ello debo llevar una serie de herramientas y una escalera y cubrir distancias de hasta 60 kilómetros diarios.
Migrar a la bici implicó desarrollar una escalera de aluminio tramable de dimensiones aptas para portaequipaje y para un cómodo montaje y desmontaje.
En realidad, antes de optar por una bici, trabajé con ciclomotor y con moto eléctrica. Con el primero estaba en casi lo mismo que en un auto y con la eléctrica estaba al filo de que, cuando me quedara sin batería, tener que caminar y arrastrarla a mi lado. La bicicleta, entonces, cubrió sobradamente las expectativas, pero luego de un año de andar tan cargado (unos 22 kg entre el peso de las herramientas y la cadena -para atarla por largos períodos en la calle) y pedalear tantos kilómetros (entre 30 y 60 por día), terminé sobreexigiéndome y llegando al fin de cada día sin resto como para andar en bici por placer. Y el fin de semana no me alcanzaba para recuperar.
Fue entonces cuando comencé a ver las bicis con asistencia eléctrica como una opción probable. Encontré la Raleigh e-26 con batería de litio-ion, con indicador de estado, motor de 250 watts y pedaleo asistido. Tuve que realizar algunas adaptaciones para montar las alfojas y la escalera y luego de los primeros dos días y 100 kilómetros dejé registradas mis primeras impresiones.

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Escoba nueva
La bicicleta está basada en un cuadro de aluminio con horquilla amortiguada muy elemental, transmisión Shimano de 7 velocidades y frenos v-brake, con una relación de plato y coronas bastante liviana, por lo que si quisiera ir a 30 km/h el pedaleo es como en una rueda de hámster. Pero el sistema de tracción eléctrico resultó fabuloso: la relación peso/potencia de la batería de ion de litio (de 30 voltios, 10 amperes) es excelente, tiene un peso razonable (unos 8 kg) y brinda buena autonomía con una carga. El motor de 250 watts empuja sin problemas en las pendientes y asiste al pedaleo hasta unos 29 km/h. Pero la relación de plato y piñon demanda demasiadas pedaleadas, y si se pedalea más despacio que la velocidad o no se pedalea, el sistema de asistencia se corta (es decir computa la velocidad del pedaleo y su relación con la velocidad a la que gira la maza de la rueda por medio de sensores, y si no “colaborás” el sistema deja de asistir). De todas maneras esto no esta mal, ya que así se prolonga la autonomía de la batería.
El sistema tiene un panel junto al manubrio donde hay tres pulsadores y un display de indicación de nivel de carga de batería de tres leds. Un pulsador es propiamente para activar y apagar el sistema. Si esta activado y no se mueve por un lapso prolongado, se apaga solo. Los otros dos botones son: uno para aumentar el nivel de asistencia y el otro para reducirlo. Simple y conciso. No tiene llave de corte ni nada que se le parezca, es decir que mientras esté colocada la batería se puede encender y apagar libremente. Los tres niveles de asistencia permiten circular a 16 , 22 y 26 km/h aproximadamente, dependiendo del pedaleo del ciclista. Hay que considerar que en distancias largas, mantener un alto grado de pedaleo aunque con poca fuerza, suele ser dificil.
La batería tiene una cerradura para trabarla en su alojamiento, evitando así que con los traqueteos se salga, se desconecte y/o la roben. La misma se encuentra debajo del portaequipajes, que es de un diseño sumamente robusto.
Concluyendo, se trata de un vehículo racional, eficiente y con mucho futuro. No obstante, como escoba nueva siempre barre bien, esperaremos a recorrer mas kilómetros para ver cómo reacciona.

El mejor transporte
En cuanto a la autonomía de esta bici, en fábrica anuncian que es de 40 km, aclarando que según sea más o menos intenso el uso. Pero veamos a continuación el rendimiento que personalmente he verificado.
A los 43 km bajó una línea el indicador del nivel de batería -que tiene cinco líneas. De allí en más osciló entre 3 y 4, según el esfuerzo, recuperando las cuatro líneas al detenerse. A los 54 km se notó pérdida de potencia, manteniéndose en dos líneas y a los 62 km se apagó.
Al momento de redactar esta nota, con 320 km realizados, llevo hechas cinco cargas, por lo que puedo afirmar que la autonomía promedio da un resultado de 64 km por carga. Si llevamos esto a consumo eléctrico, consumíó 1.8 kw, que, según el costo del kw por hora está, en pesos argentinos, a unos 82 centavos, un costo prácticamente inapreciable. En un auto de consumo promedio esto significaría un mínimo de unos 20 litros, lo que a 11 pesos por litro significarían 220 pesos…
El portapaquetes original de esta bici no permite instalar alforjas, ya que está diseñado para portar la batería. Por ello le tuve que adicionar una pequeña estructura perimetral de alumino que además me permite, llegado el caso, acoplar el remolque para llevar mi kayak.
Un dato no menor es que si es necesario sacar la rueda trasera, por pinchadura u otra reparación, el cableado de alimentación del motor de la maza se desconecta por medio de una ficha. Esta posibilidad resulta importante para proteger el cable.
Como cosas cuestionables encontré que el asiento me resultó una piedra y lo tuve que cambiar. Además, a los 150 kilómetros se aflojó la caja pedalera. No tiene llantas de doble pared, lo que seria recomendable para sortear los obstáculos de ciudades como las nuestras. Y la horquilla delantera es muy berreta y floja.
Pero atención, que todo esto no significa un demérito, sino una descripción real, y por otra parte a la fecha (320 km recorridos) la recomiendo ampliamente para ir al trabajo o moverse por la ciudad con un esfuerzo moderado. Creo que es la verdadera alternativa de transporte.
Luego de movilizarme generosamente con automóvil, motocicleta, ciclomotor, moto eléctrica y bicicleta, creo que es la alternativa más real y sustentable. Vale la pena el costo de la bici en relación a la prestación. No puedo asegurar que es aplicable esta experiencia a otras bicicletas eléctricas, pero en éste caso sí se dieron todos estos beneficios.
Resta ver la duración de la batería y la estructural en general de la bici así como del controlador electrónico.

Repuestos
Conforme describí antes, el equipamiento de la bici Raleigh e-26 es en parte modesto. En éste caso hablaré de los guardabarros, que son de un delgado y frágil plástico. Conforme con ello, producto de las vibraciones producidas en el empedrado, el guardabarros trasero se partió. Así es que fui al comercio donde la compré, la prestigiosa bicicletería Runner Bike, a fin de comprar un guardabarros nuevo (jamás se me ocurriría reclamar por ésto en concepto de garantía) y grande fue mi sorpresa cuando la respuesta fue “no tenemos de ese ni de ninguno que pueda ser instalado en tu bici”. Saludé y me fui cantando bajito pero preguntándome: si compré una bicicleta nueva en un local de prestigio, con factura y supuesta garantía el 5 de marzo del 2015 y 26 días después paso a comprar un repuesto básico, que por su calidad debe tener un costo ínfimo y no está, ¿qué podemos esperar de repuestos de envergadura?
Es claro que se trata de una rajadura por fatiga de material, nada que con un poco de maña no se pueda reparar. Llegado el caso, con un fleje de aluminio se podrá fabricar un guardabarros de mucha mejor calidad, pero me pregunto: cuando se rompa, descomponga o haya que reemplazar el controlador u otros equipamientos electrónicos, ¿también habrá que recurrir a un tipo de solución “hágalo usted mismo”? Espero que no.
En el tema garantías me he encontrado varias veces con que no existen. Un “importador” viaja a China, trae un conjunto de productos, los vende y la garantía es, cuando mucho, un local con gente de poca voluntad que, en general, ignora todo sobre el producto y solo puede garantizar poco, bien poco. Los que lucraron con el producto hicieron su negocio y andá a cantarle a Magoya. Tengo la esperanza de que no sea éste uno de esos casos, pero la esperanza no es certeza.

Vamos por la e-bike
Con algunos kilómetros mas recorridos salta a la vista que el sistema eléctrico de la bicicleta es de excelente calidad, dado que, aparte de no presentar falla, mantiene su rendimiento como el primer día en cuanto a potencia, autonomía y respuesta. Detalles que definieron mi decisión de compra: una potencia razonable (250 watts) y una autonomía también adecuada (40 km, aunque resultó notablemente mayor, como ya relaté) y un diseño general que ofrecía discreción, puesto que la batería queda semioculta en el portapaquetes.
Como sistema de transporte y locomoción urbano sigue siendo recomendable a pesar del costo: 17.132 pesos (unos 2.200 dólares al cambio oficial en el momento de la compra).
Y corresponde decir que al poco tiempo de la rotura del guardabarros, la bicicletería donde la compré recibió guardabarros, lo que es una buena señal. Entre otros cambios que con el uso tuve que hacerle menciono los frenos y próximamente se viene el cambio de la horquilla delantera. Haciendo ésta salvedad, la e-bike como sistema de transporte urbano es totalmente recomendable.

*alejandroarone@yahoo.com.ar

Nota publicada en revista Biciclub Nº 248, agosto de 2015

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