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“La comodidad me convenció”

Fecha: 10.12.2013

Un recumbentero uruguayo que pedalea y construye sus bicis, destaca las ventajas de las reclinadas y cuenta como nació su entusiasmo por ellas.

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Por Rocío Cortina

La historia con ellas comenzó mediada por una pizca de temor. Para que nadie lo descubriese esperó a que se hiciera de noche y a que el vecindario se despejara de curiosos –aunque nadie descarta que alguno estuviese mirando del otro lado de la ventana-. Entonces se subió y dio la primera pedaleada. Y la segunda. Y siguió andando. Su recumbent, construida por él mismo, le funcionó a la perfección.
Desde ese día, siete años atrás, el uruguayo Sandro Rivero (49) no quiere bajarse de esas bicis tan especiales. Quizás porque el mismo las concibe es que siente que son una extensión de su cuerpo. Las usa desprejuiciadamente para ir a su trabajo y para hacer ejercicio sobre la costanera de Paysandú, con el bello paisaje del Río Uruguay a su lado. Le contagió la pasión a su hijo, que pedalea para ir a clases y para moverse en la ciudad. Y también intenta convencer a otros que las reclinadas no son una ridiculez sino otra forma de honrar a la bici, principalmente a través de su blog www.ururecli.blogspot.com, donde enseña como construirlas y donde reproduce historias de otros que también andan por ahí, recostados.

¿Cuáles son tus primeros recuerdos con la bicicleta?
Tendría seis o siete años. En ese tiempo las bicicletas para niños eran muy escasas, así que tanto mis hermanos como yo aprendimos a andar en la de mi padre, cruzando el cuerpo por adentro del cuadro, porque si usábamos el asiento no llegábamos a los pedales. Fue toda una experiencia lanzarme a las calles usando una bicicleta. Después, en la adolescencia llegaron las larguísimas excursiones por caminos rurales. Los fines de semana con la barra de amigos hacíamos muchos kilómetros, divirtiéndonos con nuestras bicicletas. Y más tarde llegaría el entrenamiento y la competencia formal en el ciclismo.
¿Cómo fueron los comienzos con las reclinadas?
Eso pasó hace siete años. Había encontrado las bicicletas reclinadas navegando en Internet y despertaron mi curiosidad. Se hablaba tan bien de ellas que me propuse hacerme una, porque aquí no hay que las venda. Finalmente, en la primavera del 2004 quedó pronta y había que hacerle la primera prueba. Como no sabía si funcionaría y si lograría sostenerme en ella, la prueba la realicé de noche, fuera de la vista del vecindario. Si es ridículo caerse de una bicicleta normal, mucho peor aún era que te vieran pegarte un palo por andar en una bici tan rara. La prueba resultó un éxito, a los pocos metros de andar le encontré la vuelta y perdí el miedo a la caída. La sensación más rara que sentí fue no poder ver la rueda delantera cuando doblaba, porque queda bajo las piernas, y no poder pararme en los pedales, pero la sensación de comodidad y la panorámica que brinda al ciclista me convenció enseguida.
¿Por qué creés que las reclinadas son una buena opción?
Son infinitamente más cómodas que las bicis tradicionales porque están diseñadas pensando en la ergonomía del ciclista. La idea no es clavar al ciclista en un incómodo sillín sino sentarlo en una cómoda posición de pedaleo para que optimice el esfuerzo y se mejore notablemente la aerodinámica. Si se tiene en cuenta que un porcentaje altísimo del esfuerzo del ciclista se pierde solamente tratando de vencer la resistencia al avance que nos impone el aire, el tener menor área frontal, como pasa con las reclinadas, aumenta el rendimiento del ciclista. Muchas personas se acobardan a la primera salida en bici tradicional porque cuando terminan les duele el cuello, la cola, las muñecas y los hombros. Si esa actividad la hiciera en una reclinada sólo padecería ese agradable cansancio en las piernas que nos queda luego de pedalear y no tendría ninguno de los otros dolores. Nunca verán a un reclinado bajarse de su bici con las piernas abiertas como si recién hubieran desmontado del caballo, como sí lo solemos ver en los ciclistas comunes. El asiento es la razón de existir de las reclinadas, porque brindan un confort incomparable.

¿Sos un fundamentalista de las recumbents?
No me considero un fundamentalista de las reclinadas, porque me gustan todas las bicis, pero opino que si las reclis fueran más conocidas habría mucha más gente practicando ciclismo. Que haya más gente pedaleando significa que se quema más grasa y menos nafta, que se está más sano y se es más ecológico. Y eso está bien, independientemente de la bicicleta que se use. Quien use una reclinada se sorprenderá al comprobar que multiplicó la distancia y el tiempo de ejercicio que hacía antes en su bicicleta normal, debido a que disfrutó de la actividad sin molestias ni dolores. Las reclinadas le quitan al ciclismo su lado masoquista y, como opinan algunos colegas, las reclinadas te hacen revivir el amor por el ciclismo.
¿Ahora estás construyendo alguna bici?
Actualmente estoy fabricando una reclinada para un amigo que practica cicloturismo. Tiene la particularidad de la tracción y la dirección en la rueda delantera, y es la primera de ese tipo que construyo. Ya le hice las primeras pruebas y anduvo bien, sólo falta usarla cargada con las alforjas de cicloturismo para ver su comportamiento y confiabilidad. Es un proyecto que me llevó mucho tiempo pero que me gustó hacer, porque salía de lo común, incluso dentro del mundillo de las reclinadas.

¿Cuál es la función de tu blog?
La idea matriz del blog es ayudar a los constructores artesanales que no pueden comprar una bicicleta reclinada, para que las hagan ellos mismos. El segundo motivo es hacer conocer la existencia de las bicicletas reclinadas y sus ventajas, ya que entiendo que nadie desea lo que no sabe que existe. Por eso, después de fabricar varias reclinadas que funcionaron bien me pareció lógico compartir la experiencia con otros. Así nació mi blog. Y dio tan buen resultado que comenzaron a sumarse otros constructores artesanales de Argentina, Ecuador, Brasil, México, España, Colombia, Estados Unidos y Perú. Últimamente también subo allí historias de cicloturistas reclinados que utilizan éstas bicis en viajes por el mundo. Son ideales para el cicloturismo por la comodidad que brindan y porque aseguran horas de pedaleo con total confort y sin dolores.

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Nota publicada en Biciclub Nº209, mayo 2012.

 

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Hablamos sobre: Bicis especiales, Personajes, Rocío Cortina

2 Responses to ““La comodidad me convenció””

  1. hola, alguien que las comercialice ???

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