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Cómo preparar un viaje en bicicleta
Cómo evitar los errores más comunes que pueden dejarte sin diversión en una salida cicloturística. Consejos para viajantes en ruta y para aventureros de la montaña.
Si sos como la mayoría de los ciclistas, la sola idea de emprender una travesía en bicicleta despertará en vos una feroz urgencia en lanzarte a la ruta o al sendero en busca de aventura, descubrimientos, adrenalina y camaradería. Pero cuidado, ya que sin preparación adecuada, es bastante probable que se cumpla la fatídica Ley de Murphy… y algo te arruine los planes.
A modo de ejemplo:
– Ya en pleno crepúsculo te aventuraste a la búsqueda de un hermoso pero lejano camping del cual «alguien» te habló…
– Hace ya un rato que tu caramañola se vació. Aparece un leve dolorcito de cabeza y por momentos tenés visión doble…
– Faltan aún 5 horas de pedaleo para completar la jornada y el dolor que te está provocando tu asiento recién estrenado crece más rápido que la deuda externa Argentina…
– Te encontrás en compañía de un amistoso conductor de camión que fuma y fuma y fuma mientras te acerca al lugar al que tus compañeros llegarán esa misma tarde pedaleando y felices. El cansancio, el hambre y la sed te obligaron a abortar ese tramo en bici…
Para ayudarte a estar seguro de que un inesperado dolor de cabeza, un par de piernas torturadas y/o una inadecuada preparación anímica no arruinen tus escasos e invalorables días de vacaciones, es que hemos consultado a algunos experimentados guías de cicloturismo para contarte cómo evitar los errores más comunes en travesías de ruta o de mountain bike.
Hemos dividido nuestros 12 consejos en dos mitades destinadas por partes iguales a viajes en ruta y viajes todo terreno. Pero muchos de ellos son válidos para ambas especialidades. Obviamente que con estos 12 consejos no se agota el saber al respecto; son simplemente los errores más frecuentes y más evitables.
En ruta
Error N° 1
Entrenando en la travesía
Alguna gente cree que puede ponerse en forma física durante los primeros días de la misma travesía. Pero rápidamente se dan cuenta de que debieran haberlo hecho antes. La mejor manera de resolver esto, si es que no estuviste pedaleando mucho durante el año, es empezar a pedalear de 2 a 3 meses antes de tu travesía. Empezá por pedalear unos 25 km diarios, 3 veces por semana. Después de 5 salidas subí a 35 km. Aumentá gradualmente el kilometraje. Esta aproximación paulatina es siempre la mejor.
Estudiá el itinerario de tu travesía y encontrá el día de mayor distancia a recorrer: si se tratara, por ejemplo, de 150 km, deberás incrementar tu distancia de entrenamiento hasta aproximadamente un 75 u 80% de esa cifra (110 a 120 km). Una vez avanzado tu entrenamiento es conveniente que ruedes un par de veces más distancia de la que nuca has rodado en un día. Algunos días de entrenamiento largo te permitirán conocer cómo reaccionará tu cuerpo durante la travesía.
Error N° 2
El área mental
Preparate mentalmente. Mucha gente que abandona travesías no está lo suficientemente preparada en este sentido. En muchos casos las dificultades no provienen de limitaciones físicas, sino mentales.
Deberás estar preparado para enfrentar cara a cara momentos difíciles (vientos, tormentas, cansancio, dolor) y a trabajar a través de ellos. Es fundamental ser capaz de convencerse de que, aunque fuere muy lentamente, seguirás avanzando.
Error N° 3
No entrenar con equipaje
Si tu travesía es campamentera deberás hacer por lo menos 2 ó 3 sesiones largas de entrenamiento con la bici cargada a full, muy especialmente si nunca viajaste con alforjas laterales delanteras y/o traseras. El peso extra transforma a tu bici en «otra» bestia en términos de estabilidad y manejo, además de consumir más energía.
Necesitarás frenar antes, ya que tu bici es más pesada y tendrá más inercia, o mantenerte más derecho en las curvas. Si inclinás mucho la bici en un giro, tus alforjas delanteras pueden tocar el piso. Sé cuidadoso en pavimentos agresivos o caminos precarios: el stress en tus ruedas aumentará en proporción directa al incremento del peso.
Error N° 4
No cuidar culo y manos
Seleccioná un asiento cómodo, pero tené cuidado con su diseño. Los asientos muy anchos se ven confortables, pero están hechos para recorridos cortos y salidas casuales en bicicletas que permiten pedalear en una posición bien erguida, y no para los largos recorridos de una travesía.
Algunos ciclistas utilizan cremas medicadas para prevenir molestias provocadas por el roce con el asiento. Pero de noche es preferible mantener la zona seca y limpia, aunque algunos prefieren talco para bebés. Usá siempre un par de calzas limpias cada día.
Sin embargo, algunas veces no hay otra cosa que soportar estoicamente el asiento y, a lo sumo, esperar unos días… Este período puede llegar a ocupar la primera semana. Por eso lo mejor es hacer esto antes que se inicie la travesía. Y si vas a alquilar una bici lo ideal es llevar tu propio asiento.
Los guantes de ciclismo son una buena solución para proteger tus manos, pero la clave es mover las manos cada tanto alrededor del manubrio y cambiarlas brevemente de posición.
La forma curva del manubrio tradicional es buena para travesías de ruta, aunque una de mountain con cuernitos o una extensión aero-bar ayudan mucho. Cuantas más posiciones de brazos y manos tengas disponibles, mejor.
Error N° 5
Cargar de más
Llevá lo mínimo posible. Usar algo una vez por semana no es una buena razón para llevarlo. En una salida de 2 semanas sin apoyo externo todo lo que realmente vas a necesitar no debería pesar más de 15 a 18 kilos. Y cuando estás equipado para 3 semanas también estás equipado para 3 meses.
La gente tiende a cargar mucha ropa, en prevención de cambios de clima. No es necesario llevar un rompeviento, una campera para lluvia y una campera para lluvia con abrigo interno. En vez de eso deberás pensar tu vestuario en capas. Con clima fresco la capa interior debe ser una camiseta de tela sintética que permita la liberación de la transpiración, y la exterior una campera con cierre y resistente al viento y al agua. Regularás la temperatura de tu cuerpo abriendo un tanto el cierre en los ascensos y cerrándola en los descensos.
Los avances actuales en vestimenta para deportes al aire libre, especialmente en ropa interior, permiten reducir mucho la carga.
Error N° 6
Obsesión por la dieta
Durante la travesía hay que comer bien, ya que estás pedaleando. Hemos visto vegetarianos pedaleando fuerte, aunque también hemos visto gente que come chatarra pedaleando fuerte. No vamos a discutir en esta nota cuestiones de nutrición, pero te aseguramos que si alguien está convencido de que la dieta puede afectar su capacidad de pedalear, seguramente que la afectará, ya sea por razones físicas o mentales. Pero en cualquier caso, no hagas cicloturismo para bajar de peso, ya que lo único que lograrás es quedarte sin energía precisamente cuando más la necesites. ¿Y quién puede disfrutar de unas vacaciones en las que se sienta permanentemente cansado? Necesitarás muchos carbohidratos como energía primaria, pero también algo de grasas y proteínas y muchos líquidos.
Por los senderos
Error N° 1
Mala distribución del peso
Mucha gente tiende a sentarse sobre sus nalgas y a apoyarse demasiado en sus manos, aún en terrenos escabrosos. En estos casos es mejor subir el asiento hasta llegar a la posición «ortodoxa» de ciclismo (sentado, con el talón de un pie apoyado en el pedal, éste en la posición más baja, la pierna debe quedar casi estirada -mínimamente flexionada). En este caso, la posición correcta en caminos tortuosos es mantener los brazos y las rodillas flexibles y levemente flexionadas, para absorber los impactos en esos puntos y no en las nalgas y las manos. Para descensos hay que deslizarse hacia atrás en el asiento, de modo de trasladar el peso del cuerpo a la rueda trasera. Y en descensos muy abruptos habrá incluso que deslizarse más allá del asiento, lo más atrás posible.
Error N° 2
Tirar cambios estilo heavy
Hay que evitar hacer crujir los cambios.
Descargar brevemente el pedal antes de pasar un cambio, especialmente si estás en un ascenso. No trates de tirar cambios cuando estás aplicando mucha fuerza en los pedales. La mejor táctica en un ascenso es bajar a una relación lo más liviana posible antes de iniciar la subida, no después. Y hay que evitar las combinaciones en las que se cruza la cadena (plato grande – corona grande o plato chico – corona chica), ya que al funcionar de esa manera se dañan la cadena, los platos y las coronas, produciéndose desgastes y hasta posibles roturas.
Error N° 3
Fobia al freno delantero
Es un mito muy extendido el de que no hay que usar el freno delantero en descensos. De hecho, es precisamente el freno delantero el que aporta la mayor potencia de frenado. Y para poder usar el freno delantero en estos casos, sólo es necesario deslizar lo más atrás posible el peso de tu cuerpo (ver Error N° 1). Excepción: en una curva con piso de superficie suelta hay que aflojar la tensión sobre la manija del freno delantero, de manera que la rueda delantera no se entierre en el piso y te haga caer.
Error N° 4
Doblar mal
Al doblar, incliná tu bici, no tu cuerpo. Mantené abajo tu pedal de «afuera» y empujá la rueda delantera contra el piso. Esto realmente ayuda a mantener la tracción durante la curva.
Error N° 5
Iniciar mal un ascenso
Iniciar un ascenso desde cerro es un verdadero desafío. Primero hay que operar el freno trasero para evitar irse hacia atrás, inmediatamente poner uno de los pedales en su posición de máxima palanca (entre la posición más alta y la horizontal), simultáneamente soltar el freno y aplicar potencia al pedal suavemente, no como un pistón, de manera de no hacer girar en vacío a la rueda trasera. No intentar ninguna maniobra secundaria, tal como trabar las zapatillas o calzarse las correas hasta no estar en marcha regular y controlada.
Error N° 6
Fuera de medida
Hay todo tipo de medidas en una bici, tanto el cuadro como muchos de sus componentes (ancho de manubrio, largo e inclinación del stem, forma del asiento, etc.), que deben ser cuidadosamente seleccionadas y probadas antes de emprender un largo viaje
Y hay casos como el de las mujeres, que tienen proporcionalmente más corto su tronco que los hombres, de manera que posiblemente necesiten una bici con un caño superior y/o un stem más cortos para prevenir problemas en espalda, cuello y hombros asociados con una posición muy «estirada».
Una de las medidas que hay que tener en cuenta es la del asiento. Hay gente que prefiere un asiento ancho y blando para los viajes largos. Su tamaño lo hará seguramente muy amable para las nalgas mientras pedalees erguido y bien sentado. Pero ni bien tengas que encarar terrenos técnicos, es siempre preferible un asiento más delgado, que aguante lo mejor posible tus nalgas pero que te permita moverte libremente a su alrededor. Por otra parte, en un asiento ancho sufrirás -al pedalear- el rozamiento permanente de tus piernas con los laterales del asiento.
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La técnica de pedaleo adecuada
Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.
El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.
El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.
Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.
Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.
Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.
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Cómo planificar un viaje en bicicleta
En esta nota, Jimena Sánchez, de La Vida de Viaje, nos da respuesta a las preguntas más frecuentes.
¿Cómo sé si me va a dar el estado físico?
Esta pregunta es la que se lleva el podio cuando hablamos sobre cicloturismo. Y el punto está en que asociamos a los viajes en bicicleta con “esfuerzo físico” y no con “placer físico”. Pongamos un ejemplo: toda subida tiene su recompensa cuando lográs llegar hasta su punto más alto. Después siempre hay una bajada y es ahí donde lográs el balance y te recuperás. (Menciono lo de las subidas porque también es un trending topic y porque siempre nos olvidamos de que las rutas tienen llanos y bajadas hermosas que nos hacen sentir en otro planeta.)
¿Siempre se pedalea en un viaje? No. Citando el mismo ejemplo, si una subida te cansa porque es muy empinada o notás que se te resbala o se te traba la bicicleta (esto pasa mucho sobre el ripio), te podés bajar de la bici y caminar. “Uy, pero eso te cansa también.” (Sí, te leí la mente, pero son otros músculos y otra manera de hacer fuerza. Se puede ver como otra manera de “descansar” sin dejar de avanzar.) A ver: obvio que vas a cansarte. Pero el cuerpo, con los días en ruta, se entrena. Y el primer día te vas a cansar, el segundo no tanto, y así. Podés parar las veces que necesites para descansar y podés viajar al ritmo que quieras porque es TU viaje. No existen los manuales de cómo deberías viajar. Los viajes en bicicleta no son viajes para súper atletas, sino para todas aquellas personas que estén dispuestas a conocer y conectar con su cuerpo, quieran salir de su zona cómoda y busquen disfrutar del placer de sentirse vivas haciendo deporte.
Obviamente, cuanto más hayas entrenado antes de viajar, más rápida va a ser la adaptación para pasar del “esfuerzo físico” al “placer físico” que dijimos al principio y poder disfrutar del día a día.
¿Por dónde empiezo a planificar un viaje?
Agarrá un papel y un lápiz y respondé:
– ¿A dónde te gustaría viajar? vs. ¿A dónde podés viajar? Si las dos respuestas coinciden, genial. Ahora bien, si por cuestiones económicas, laborales, de tiempos, o lo que sea, el “a dónde puedo viajar” pesa más que el “a dónde te gustaría viajar” no lo tomes como un problema. Lo real siempre es más alcanzable que lo ideal.
– ¿Cuándo?
– ¿Cuánto tiempo tenés disponible?
– ¿Va a ser un viaje en solitario o con alguien?
Una vez que tenés esta información sobre la mesa, viene la etapa de investigación, que es la más larga y tediosa, pero la más importante y necesaria. Acá tenés que ver rutas, leer blogs, foros, revistas especializadas y bajarte aplicaciones útiles de mapas. Y lo que tenés que analizar con lupa es:
– Cómo es el clima del lugar al que querés viajar. Este punto influye en el equipo de camping y en la indumentaria que necesites llevar, ya que no es lo mismo viajar en verano que en invierno.

– En qué época del año conviene ir a ese lugar: más allá del clima, los lugares y las rutas pueden verse alterados por vacaciones, fiestas regionales, feriados, etcétera. Esta es una variable muy importante si buscás tranquilidad y sobre todo seguridad a la hora de viajar.
– Cómo llegar y cómo volver puede ser el punto más estresante, pero resulta indispensable. Hay que analizar todas las opciones y tomar la mejor decisión posible. Muy raras veces salimos a un viaje en bicicleta pedaleando desde casa y no queda otra que tomarnos un avión, un micro o un tren. Esto implica siempre desarmar la bici, embalarla bien, cruzar los dedos para que nada se rompa en el viaje, llegar al destino, armar todo y recién ahí empezar a pedalear. Una vez finalizado el viaje hay que hacer los mismos pasos para emprender la vuelta. Sí: es todo un tema pero lo vivido en un viaje justifica una y mil veces la logística para llegar y volver a casa.
– Y cuáles son las rutas, caminos o senderos posibles para armar un buen itinerario de viaje teniendo en cuenta todos los puntos anteriores
¿Cómo elijo una ruta?
Esto depende del tipo de viaje que quieras y puedas hacer, además de tu disponibilidad de tiempo. Podés elegir una ruta según el destino que quieras recorrer o según la experiencia que quieras vivir. Por ejemplo nosotros en el 2013 nos propusimos unir Ushuaia-La Quiaca tomando como eje la Ruta 40. No quisimos pedalear ninguna otra ruta ni desviarnos porque la 40 era nuestro objetivo. En cambio, en el 2019 quisimos hacer lo opuesto y vivir una experiencia distinta: darle la vuelta a la isla de Tierra del Fuego por senderos y caminos alternativos.
La recomendación para un primer viaje es que elijas rutas que te transmitan confianza y seguridad (como la ruta de los Siete Lagos en la provincia de Neuquén, que tiene campings y proveedurías a lo largo del camino, por ejemplo).
Si no es tu primer viaje y querés hacer algo más jugado, hay aplicaciones que te van a ayudar un montón a elegir caminos alternativos. Una de ellas es Wikiloc, una plataforma en la que viajeras y viajeros de todo el mundo suben sus rutas y comparten sus experiencias, información del camino, puntos donde parar, etcétera.
¿Qué bici elijo? ¿Qué debe tener para hacer un viaje?
Antes de responder esta pregunta es necesario que sepas esto: lo fundamental no es la bici, sino tu cabeza y las ganas que tengas de viajar. No es indispensable contar con lo mejor del mercado ni con la última tecnología. Para viajar en bicicleta hay que ir a lo simple: que sea fácil y económico a la hora de arreglarla, sin importar si estás en un pueblo o en una gran ciudad.
Texto y fotos: La vida de viaje
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La mejor postura para escalar y la mejor para descender
Ya hablamos en esta nota acerca de qué ajustes debemos hacer en nuestra bicicleta para que ella y nuestras particulares medidas corporales armonicen y con ello se potencie el esfuerzo físico que realizamos al pedalear. En esta entrega quiero que reflexionemos sobre dos situaciones claves que se dan en el ciclismo de montaña, la escalada y el descenso, y cómo conviene posicionarnos en la bicicleta en cada caso.
Posición de subida
A la hora de encarar una subida vamos adoptar lo que yo suelo llamar la “posicion fea”, esto es:
– Meter la cola para adentro, posicionándonos en la punta del asiento, lo que nos va a ayudar al equilibro y a imprimir una fuerza significativa con nuestros cuádriceps,
– inclinar nuestro pecho hasta pegarlo al manubrio, lo que hace que llevemos peso a la rueda de adelante y así evitar irnos para atrás, y por último
– llevar los codos pegados al cuerpo y tirando con fuerza hacia abajo, sintiendo la misma fuerza que se hace en el ejercicio de remo en el gimnasio, lo que nos va a permitir darle dirección a la subida y que la rueda delantera no se vaya para donde ella quiera.
Una vez en la subida el secreto es mantener la calma, no olvidarse de respirar y dejar que nuestra rueda se afirme al piso, siempre manteniendo la posición que he descripto, realizando toda la fuerza con nuestros cuádriceps.
Posición de bajada o de ataque
Esta es la posición que nos va a dar mayor disfrute en el ciclismo, la famosa “posición de ataque”, llamada así porque vamos en una postura que enfrenta a los obstáculos que se presentan en nuestro camino y no en una posición escondida o temerosa. Esto no significa que nos vamos a llevar todo por delante sino que vamos a estar en alerta y bien posicionadas frente a los obstáculos. Al principio nos puede costar un poco, pero la mejor forma de automatizar esta postura es practicándola mucho y exagerando los gestos que voy a mencionar hasta que sean incorporados naturalmente a la hora de montar la bicicleta.
En este caso necesitamos aplicar cinco gestos. Al principio vamos a pensar que son muchos, pero luego de hacerlos varias veces, en la práctica vamos a ver que son automáticos en nuestra actitud corporal a la hora de encarar un descenso en bici:
– Desplazar la cola y por lo tanto nuestro peso, para atrás, para evitar irnos de cabeza,
– bajar los talones, o sea que los talones siempre vayan tirados hacia abajo, lo que nos obligará a desplazar la cola para atrás y evitará que nos caigamos hacia delante por inercia,
– ubicar el mentón cerca del manubrio (pese a que en un principio nos dé un poco de impresión acercar la cabeza al manubrio en una bajada), cosa que no será difícil si hicimos correctamente los primeros dos gestos y que nos ayudará a bajar de una manera súper estable, porque le vamos a estar poniendo peso a la rueda de adelante, lo que hace que esta se desplace en línea recta y no para donde quiera el terreno (por esto es que la llamamos posición de ataque, ya que ahora no vamos a estar escondidas en la parte de atrás de la bicicleta sino que vamos a estar en una posición de seguridad, con la que podremos enfrentar cualquier tipo de obstáculo de manera más estable),
– abrir bien los codos, en una posición similar a la de un gorila tocándose la axila, lo que nos va a permitir estar cómodas para dirigir la bicicleta en las curvas y tener mejor manejo, y
– exagerar todos los gestos y enumerarlos mentalmente cada vez que bajemos, hasta hacerlos automáticos.
Una vez incorporada la posición de ataque vamos a notar que es súper segura, ya que nos garantiza ir protegidas adentro de la bicicleta. Aquí también el secreto es mantener la calma y recordar que una vez que encaremos una bajada tendremos que seguirla hasta el final, sin caer en crisis y recordando que las bicicletas están diseñadas para superar obstáculos. Y una última reflexión: si nuestra velocidad de bajada es muy poca va a ser más difícil la maniobra, dado que perderemos el equilibrio y no permitirá que el sistema de suspensión de la bicicleta funcione correctamente.
Por Pilar Adoue: es de Mendoza y es embajadora de Specialized Argentina. Contacto: @pili_adoue
Fotos: Mariano Díaz y Juani Cocuelle
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Clases para aprender a andar en bici en Buenos Aires

Laureano Núñez es ciclista, organiza salidas en bici para principiantes y da clases para todos aquellos –adultos y niños a partir de los 12 años– que aun no saben pedalear y quieren aprender. Las clases son 100% personalizadas.
Las clases se realizan en Puerto Madero, una vez por semana, acordando los horarios según los requerimientos de los alumnos, y duran una hora.
La idea es tener nociones básicas de cómo pedalear en la ciudad, aprender la técnica, perder el miedo y practicar. También se enseñan nociones básicas de mecánica (como arreglar una pinchadura y cambiar una cámara) y teoría básica sobre seguridad vial para movernos de forma segura.
Las clases finalizan cuando el alumno siente que alcanzó su meta y siente que puede seguir por si solo.
Más info sobre las clases: 112823-1343
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