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Cicloturismo

18 preguntas que debemos hacernos antes de decidirnos a viajar en bicicleta

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Querés viajar en bicicleta, pero: que el equipo, que la comida, que los mapas, que la bici, que las rutas, que todo eso y mucho más, que todo pinta tan lindo y tan complejo a la vez… Por eso Jime y Andrés, de lavidadeviaje.com se formularon y contestaron en esta nota muchas de las dudas que reciben en su sitio y redes a diario.

Quiero viajar pero tengo miedo. ¿Qué hago?
Tan simple como llevarte los miedos de viaje. Los grandes fantasmas que tenemos empiezan a irse cuando accionamos. Y tené muy presente esto: no es que los miedos vayan a desaparecer. En la medida en que vayas probando cosas nuevas, los miedos se van a ir transformando y van a reemplazarse por otros. No hay que tenerle miedo al miedo, es una emoción más como tantas otras.

¿Llega a ser limitante no tener un compañero o compañera de viaje?
En nuestro caso viajamos en pareja. Pero por lo que nos contaron otros viajeros y viajeras, viajar en solitario es una experiencia muy enriquecedora. Como todo en la vida, depende de la personalidad, de los gustos y de las búsquedas de cada persona.


Lo que sí queremos dejar en claro es que hay que tener muy en cuenta la famosa frase: más vale solo que mal acompañado. No es joda viajar en bici de a dos, así que elegí un compañero o compañera que conozcas muy bien.

¿Entrenan mucho antes de empezar un viaje?
No. En general nuestro entrenamiento es en la ruta, algo que sabemos que no está bueno, porque los primeros días sobre la bici se hacen muy pero muy difíciles. Así que intentá no seguir nuestro ejemplo.



¿Cuántos kilómetros pedalean por día?

No podemos decir con exactitud cuántos kilómetros pedaleamos por día porque depende de las condiciones climáticas, del cansancio, de las ganas de quedarnos en algún lugar, de la gente que conozcamos, etcétera, etcétera, etcétera.

Hay días que sumamos entre 100 y 125 kilómetros, otros 30, por el viento en contra, y cuando nos tocaron tormentas de viento llegamos a hacer solo 10 kilómetros en un día. En estos casos armamos la carpa en el mejor lugar que encontremos o buscamos un refugio hasta que mejore el clima.
Es importante que aprendas a administrar tu energía, porque muchas veces no tiene sentido que te esfuerces de más cuando no se puede pedalear. Quizás al otro día sí lo puedas hacer, en menos tiempo y más tranqui. Intentá no sobreexigirte y disfrutar del viaje.

¿Qué cosas no me pueden faltar?
Antes de entrar en este punto queremos decirte algo importante: intentá no escatimar en el equipo. Viajando te vas a dar cuenta que todo lo que compres es una inversión.
La carpa es súper importante porque va a ser tu casa durante los meses que estés en la ruta. Si no tenés una de buena calidad que te proteja del frío, del viento y de la lluvia, te podemos asegurar que la vas a pasar mal. Lo mismo para los aislantes y la bolsa de dormir: descansar bien es algo que tenés que priorizar para poder tener un buen rendimiento físico.
El cortaplumas lo vas a usar para todo. Conseguí uno bueno y completo.

Respecto a la cocina: los cartuchos de recarga de las clásicas cocinas de camping suelen ser caros, de poca duración y nada ecológicos. Contar con una cocina a combustión te va a hacer ahorrar muchísimo dinero.
Para nosotros es imprescindible un espejo retrovisor y punteras en los pedales para que el pie esté en una correcta posición.
Tampoco te pueden faltar un bloqueador solar y anteojos para protegerte del sol y del viento.

¿Qué comen en la ruta?

Este es nuestro menú cicloviajero de todos los días:
-Desayuno:
Opción 1: café o té + pan con mermelada o dulce de leche.
Opción 2: avena cocida + nueces + canela.
Opción 3: frutas + cereales + miel + avena cocida.
Colación de media mañana:
Fruta o frutos secos.
-Almuerzo:
Opción 1: sandwiches de queso y tomate.
Opción 2: ensaladas (arvejas, choclo y/o lentejas con tomate, atún o algo liviano, para seguir pedaleando el resto del día).
Opción 3: fruta y frutos secos.
-Merienda:
Fruta o frutos secos
-Cena:
Arroz, polenta o fideos (es lo más barato, lo que más llena y lo que más rinde). Un consejo: cuando cargamos pan, la cantidad la calculamos en función de los días que vamos a estar en la ruta sin acceso a reponerlo. En nuestro caso, medio kilo por día. Lo que no nos puede faltar es aceite de oliva, queso rallado y especias para darle más vida a las comidas. ¿Cómo calculan la cantidad de agua que tienen que llevar?

¿Cómo calculan la cantidad de agua que tienen que llevar?
Antes de salir estudiamos el mapa del recorrido y nos fijamos si hay ríos, parajes o pueblos donde recargar las caramañolas.

Dependiendo de la cantidad de días que estemos en la ruta y cuán desolada sea, pensamos los litros de agua que necesitamos llevar. En la provincia de Santa Cruz llegamos a tener 40 litros de agua para sobrevivir cuatro días en la estepa patagónica.

¿Qué repuestos llevan para las bicicletas?

Lo mínimo e indispensable: parches, solución, saca cubiertas, dos cámaras de repuesto y una multiherramienta (la herramienta básica que las y los cicloturistas deberían tener siempre en su alforja).
También llevamos una cubierta de kevlar de repuesto (nunca está de más y como se puede enrollar es práctica para llevar).



¿Cómo calculan el tiempo para ir de un punto a otro?
Calculamos que podemos hacer 90 kilómetros en un día ideal de pedaleo (a veces más, a veces menos). Teniendo esto en cuenta, evaluamos la distancia total y dividimos el camino en días. Por ejemplo, si la distancia de una ciudad a otra es de 160 kilómetros, estimamos hacerlo en dos o tres días (esto dependerá de las subidas y bajadas que tenga la ruta y de las condiciones climáticas).
En cuanto a lo que llevamos para comer, aplicamos la teoría del +1: si pensamos hacer el trayecto en tres días, calculamos la cantidad de comida y agua que necesitaríamos cargar para cuatro o cinco días, dependiendo de si nos vamos a poder abastecer o no durante el camino (siempre conviene tener de más y nunca de menos).

¿Cómo puedo saber cuál es el desnivel de la ruta?
Lo más útil y rápido si estás planificando un viaje es usar Google Maps. Si querés algo más específico, te recomendamos las páginas Ride with GPS y Wikiloc. Y si sos un artesano o artesana de los mapas, lo mejor es dibujar el recorrido que vayas a hacer con el Google Earth (para eso tenés que descargarte el programa en tu computadora) y usar la opción “Ver perfil de desnivel”.
Si estás viajando, la opción más recomendada es usar la aplicación maps.me, que se puede usar sin datos. Otra alternativa es llevar un GPS.

¿Cómo hacen cuando les toca una subida constante?
Las subidas hay que subirlas, no queda otra. Dependiendo de la inclinación de la ruta y del cansancio que tengas, podés bajarte y caminar empujando la bici. En ese caso es recomendable caminar por la banquina del carril contrario, así podés ver con anticipación el tránsito. Un consejo técnico: priorizá la relación de las velocidades bajas de la bicicleta. ¿Qué significa eso? Simple: ponerle a la bicicleta el piñón más grande que se pueda, para hacer más livianas las subidas.

¿Qué medidas de seguridad tengo que tener mientras pedaleo?
Si bien cada cicloviajero y cicloviajera tiene su librito en cuanto a medidas de seguridad en la ruta, nosotros te aconsejamos:
–Viajá con pecheras reflectivas en tramos de mucho tránsito o en días de niebla y lluvia.
–Agregale a la bicicleta un espejo retrovisor (chequeá si está bien colocado, porque a veces con la vibración se puede aflojar y en esos casos conviene asegurarlo con cinta y/o precintos). Usando el espejo podemos ver lo que pasa con el tránsito a nuestras espaldas sin necesidad de girar la cabeza, algo clave cuando estás en la ruta con mucho tránsito.
–Llevá casco. Amuchas personas les molesta, pero es una medida de seguridad súper importante. Además, en lugares de mucho sol es una muy buena protección para evitar golpes de calor.
–Pedaleá siempre sobre la línea blanca. En los casos donde veas que viene un auto adelante y otro atrás, lo mejor es bajar a la banquina. Si se puede seguir pedaleando buenísimo, y si no frenás y esperás a que pasen los autos. Si elegís viajar en bicicleta, no creemos que el apuro por llegar a algún lado sea tu problema.
–Al viajar junto a otra persona, las distancias entre uno y otro no deben ser muy grandes. En tramos de mucho tránsito solemos ir juntos (siempre uno atrás del otro, nunca en paralelo) y nos decimos palabras clave como “abajo”, “auto”, “banquina”, para saber qué está pasando a nuestras espaldas y poder actuar en conjunto.
–Nunca te confíes: usá todos tus sentidos a la hora de pedalear en la ruta. Evitá usar auriculares, ya que los oídos son tus mejores aliados.
–No excedas la velocidad en bajadas pronunciadas. Puede ser muy divertida la aventura, pero una bicicleta cargada a más de 50 km/h resulta poco maniobrable y un golpe fuerte puede terminar tu viaje.
–Cuando haya bicisendas, usalas. Cuando haya banquinas asfaltadas, también. Siemprte, sin excepción.

¿Es recomendable escuchar música mientras se pedalea?
Depende. En rutas con mucho tránsito no, pero en caminos secundarios o rurales se puede. En nuestro caso preferimos no usar auriculares y llevar en nuestros viajes un parlante recargable que nos permite escuchar música sin dejar de oír el sonido ambiente.

¿Qué cosas de las que llevan no llevarían en los próximos viajes?
Nuestra filosofía es muy simple: si en los primeros días de viaje detectamos que hay ciertas cosas que no usamos, en el próximo viaje se quedan en casa (a no ser que nos hayamos cansado de cargarlas y las hayamos regalado en el camino). Con el paso del tiempo entendés que para viajar no necesitás llevar tanto. Cuanto más livianos, mejor.

¿Cómo hacen cuando quieren ir al baño?

Como cualquier persona que está manejando en la ruta: buscamos un lugar que no esté a la vista, llevamos papel higiénico, esperamos… y volvemos con el papel, lo ponemos en una bolsa y cuando se pueda lo tiramos en un tacho de basura.

¿Cómo se manejan con el dinero?
-Llevamos efectivo para las compras diarias.
-Tenemos una tarjeta de crédito y débito por si nos quedamos sin efectivo.

¿Cómo se comunican con su familia?
Aunque sea un poco obvia la respuesta, llevamos de viaje a ese aparatito que todos guardamos en los bolsillos: el celular. Muchas veces tuvimos que cambiarle el chip por el de la compañía que brindaba cobertura en la zona donde estábamos pedaleando (por ejemplo, cuando estuvimos de viaje por Chile), para no depender exclusivamente del wifi.

Cuando viajamos por lugares naturales en donde por varios días no vamos a tener la posibilidad de comunicarnos vía celular, usamos un dispositivo de geolocalización satelital bidireccional: el Spot X de la marca Spot.

Con él podemos enviar y recibir mensajes de texto o mails, mandar un mensaje de S.O.S en caso de estar en peligro o enviarle a contactos pre-cargados un aviso de que todo está bien, incluyendo un link con la ubicación exacta desde donde se mandó el mensaje.

¿Cómo consigo dónde hospedarme?
Existen varias redes de hospedaje que te pueden ser útiles para conseguir un lugar donde descansar, ahorrar dinero y ganar experiencias:
–Couchsurfing es una comunidad de ayuda global a viajeros y viajeras. Tenés que crearte un perfil en couchsurfing.com y completar todos los datos (esto es muy importante, porque es tu carta de presentación). Luego vas a poder mandarle una solicitud a un host o anfitrión para que te confirme si puede recibirte en su casa. No hay dinero de por medio, pero no se trata de usar las instalaciones de la casa y nada más, sino de colaborar de la manera que más te guste con la persona que te aloja (limpiando, lavando, cocinando, etcétera). Generalmente el tiempo máximo para quedarte en una misma casa es de tres días. Después de la estadía, el sistema te va a pedir que dejes una referencia de tu anfitrión y él también tendrá que dar la suya de vos. Es una excelente manera de conocer la cultura local desde adentro.
–Warmshowers es una red de intercambio mundial de hospedaje exclusiva para viajeros y viajeras en bici. Hay que cerar una cuenta con todos tus datos en warmshowers.org y, al igual que Couchsurfing, se envían solicitudes a través de la página. También hay un mapa interactivo y otras herramientas que pueden servirte para encontrar hospedaje cerca de tu ruta. Pueden brindarte una cama o un espacio para armar la carpa.

–Casa de ciclistas. Son casas de personas apasionadas por la bicicleta que reciben cicloviajeros y cicloviajeras. Generalmente te tenés que contactar por teléfono o por mail con el dueño o dueña de la casa para saber si tiene disponibilidad, aunque también existen casas de ciclistas sin anfitriones pero con las puertas abiertas para quienes necesiten unos días de descanso. Entrá en Casa de Ciclistas en Latinoamérica https://cdclatinoamerica.wordpress.com, que ahí están todas las direcciones y números de contacto.

lavidadeviaje.com

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Salta y Jujuy: una travesía de 1200 kilómetros protagonizada por 5 experimentados viajeros

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Hector “Cachi” Gestido (57), German Yannielli (59), Carlos Teicheira (57), Claudio Nicala (58) y Ricardo Pereyra (56) integran un grupo de profesores de educación física que desarrollaron su vida y su profesión en la ciudad de Río Grande, Provincia de Tierra del Fuego, trabajando desde el nivel inicial hasta nivel superior y que al día de hoy, en razón del especial régimen jubilatorio de esa provincia, se han acogido al retiro.

El asunto es que hace unos 10 años, cuando aun estaban en funciones, comenzaron a viajar en bicicleta, haciendo dos o tres viajes anuales de alrededor de un mes de duración, entre otros el de la Carretera Austral, el de El Calafate a Ushuaia, el Camino de Santiago de Compostela portugués y francés, gran parte de Italia, la provincia de Buenos Aires y la Mesopotamia completa.

Naturalmente, la integración del grupo en los viajes ha ido cambiando según las posibilidades de cada uno al momento de realizarlo. Pero en la ocasión que nos ocupa, los 5 nombrados fueron los que planearon y concretaron un viaje en bicicleta por las provincias de Salta y Jujuy.

El viaje

Para concretarlo viajaron en avión desde Tierra del Fuego a Buenos Aires y desde allí a Jujuy, llevando como equipaje deportivo las bicicletas y alforjas en cajas que respetaban las medidas permitidas por la línea aérea.

Llegados a San Salvador de Jujuy el primer día de septiembre, armaron sus bicicletas para emprender a la mañana siguiente una travesía de 1200 kilómetros de pedaleo por sus propios medios, sin ningún tipo de apoyo. 

De San Salvador de Jujuy, por la ruta 9, pusieron rumbo a La Quiaca, adaptándose progresivamente a la altura. Al llegar a La Quiaca se tomaron un día de descanso, cruzaron a Bolivia y regresaron en el día, con el objetivo de prepararse para encarar la ruta 40, sabiendo que ahí comenzaba la parte más dura del recorrido, ya que no dudaban que el suelo y el clima jugarían en su contra.

De ahí en más completaron distancias diarias de aproximadamente 40 kilómetros entre los 3600 y 4200 metros sobre el nivel del mar. 

Para llegar a San Antonio de los Cobres pasaron por Cienaguillas, Timón Cruz, Paicone, Liviara, Coyaguaima, Tanques y Susque, todos pueblos son conexión wifi pero sin muchos servicios ni negocios ni alojamietos. 

Al caer el sol la temperatura bajaba considerablemente y por la noche rondaba los 8 a 12ºC bajo cero. En algunos casos durmieron en carpas y en otros en pequeñas piezas o galpones que les prestaban. 

Al llegar a San Antonio de los Cobres se prepararon para cruzar la ya antológica meta cicloturista del Abra el Acay, a 4895 msnm (el paso carretero más alto de América). “¡Muy complicado —nos recuerda Cachi Gestido—, pero el paisaje al bajar hacia el lado de la Poma y Cachi es realmente increíble …”

Desde el Abra bajaron hacia Salta por la Cuesta del Obispo y desde ahí regresaron a Jujuy por el Camino de Cornisa, entre la yunga, “otro lugar magnifico”.

Sobre un total de 26 días de travesía, los viajeros pedalearon 23.

Lo mejor y lo peor

Cachi Gestido, nuestro interlocutor del grupo, nos contó que no tuvieron mayores problemas con el tema de altura y que antes de viajar se habían hecho los estudios cardiológicos correspondientes. “En cuanto a la seguridad —afirma Cachi—, no tuvimos ningún drama, pero quiero destacar que la ruta 40 es muy complicada: nos encontramos con mucho ripio suelto, arenales, ríos congelados y viento —normal en la zona—, además de las bellezas del lugar.”

Con respecto a la mecánica, el grupo no sufrió mayores inconvenientes, salvo pinchaduras, alguna rotura de portaequipaje y, quizás un poco más problemática, la revisión y rellenado de líquido de freno, lo cual fue subsanado en San Antonio de los Cobres.

“Nos asombró —recuerda Gestido— la diferencia de temperatura entre el día y la noche. Con la caída del sol la temperatura descendía bruscamente llegando a temperaturas de hasta 10 grados bajo cero. Así también las características culturales de los habitantes de los pequeños pueblos que nos recibieron a nuestro paso, y esos paisajes únicos que poca gente tiene la posibilidad de contemplar, ya que no se encuentran en un circuito turístico desarrollado.”

Según Gestido, los mejores momentos del viaje fueron los encuentros grupales al finalizar cada jornada de pedaleo, encuentros en los que se compartió la experiencia de cada uno durante el día entre mates, cafés y cenas. Y los peores momentos nos los resumió en dos episodios. “Por un lado, la noche que pernoctamos en carpa en un lugar llamado Tanques, la temperatura fue tan baja que al despertarnos no teníamos agua para el desayuno, ya que se había congelado dentro de los termos de acero que estaban en la carpa, al lado de las bolsas de dormir, lo que nos obligó a ir a romper el hielo de un chorrillo para obtener agua. El segundo episodio fue el trayecto de 152 kilómetros entre Cachi y Salta, que nos demandó 11 horas, debido al viento en contra y las características de la ruta, descendiendo por la Cuesta del Obispo. Llegamos a Salta totalmente extenuados.”

Y concluye con una afirmación categórica: “¡Ahora comenzamos a pensar nuestro futuro viaje!”

Info adicional: https://www.facebook.com/hector.gestido | rubenviviano@hotmail.com 

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Llegaron a Qatar los cordobeses que recorrieron 10.000 kilómetros en bicicleta para alentar a la selección en el Mundial

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Finalmente, los tres argentinos que se habían propuesto llegar a Qatar en bicicleta, recorriendo África de punta a punta y parte de Medio Oriente, cumplieron su objetivo, completando más de 10.000 kilómetros sobre sus bicicletas Venzo para llegar a tiempo para alentar a la selección en el Mundial de Fútbol Qatar 2022.
El viaje en bici les demandó 177 días. Partieron de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, y llegaron a Qatar luego de recorrer 15 países. Los aventureros: Lucas Ledezma (34), Leandro Blanco Pighi (32) y Silvio Gatti (32), que zarparon en sus bicicletas en mayo de este año.

El proyecto Todo a Pedal nació en el 2014, creado por el cordobés Lucas Ledezma con el objetivo de seguir a la selección de fútbol por el mundo. Antes de este viaje Ledezma llevaba recorridos más de 30.000 kilómetros en bicicleta por más de 25 países, en viajes que lo llevaron a Brasil 2014, a la Copa América de Chile 2015, al mundial de Rusia 2018 y a la Copa América Brasil 2019, en la que Argentina se coronó campeona.

¡Esperemos que la cábala se repita en Qatar!

https://www.instagram.com/todoapedal/

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Cómo cargar la bici en formato bikepacking por Diego Andrich

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Diego Andrich es un viajero de gran experiencia y dueño de la tienda Tierra de Biciviajeros.

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Bici Salvaje: de la Selva Maya a la Amazonia para defender la selva

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El primer día de mayo del 2022, dos españoles residentes en Madrid, Isabel (27) y Pablo (32), iniciaron un viaje documental en bicicleta con propósitos medioambientales desde la Selva Maya mexicana hasta la selva amazónica ecuatoriana al que nombraron con el aguerrido nombre de Un viaje para defender la selva, una expedición que estiman que les demandará algo menos de dos años. La pareja se muestra muy activamente en redes como Bici Salvaje.

En nuestro contacto con ellos nos contaron que antes de conocerse ambos habían viajado como mochileros. Después de una vuelta por América, Pablo, de profesión fotógrafo, volvió a España queriendo saber qué es viajar en bicicleta y tras varias vacaciones de verano sobre los pedales, la idea terminó conquistándolo. Por su parte, Isabel es higienista bucodental y amante de la naturaleza en todas sus formas, también viajera y aventurera desde pequeña. “Siempre le gustó ayudar a los demás”, asegura Pablo. “A Pablo —añade Isabel— le mueve la aventura y el cuidado de la naturaleza. Sueña grandes expediciones como la de Bici Salvaje.”
Así fue que la suma de todas sus pasiones dio como resultado un gran sueño de pareja. “Algo más que un viaje”, afirman.

Para la expedición cuentan con el apoyo de la marca de bicicletas española Conor Bikes (@conorbikes_oficial), que les ha aportado un par de mountain bikes para afrontar la aventura. Las bicicletas estás adaptadas para cargar alforjas y otros equipajes que aseguran con amarres de la marca dinamarquesa Fixplus (@myfixplus). Entre otros enseres, llevan carpa, calentador, un par de sillas desmontables y un filtro de The Social Water para potabilizar el agua (@thesocialwater).
Y la pregunta del millón: ¿Cómo solventan su viaje?. Nos cuentan que manejan algunos ahorros de sus trabajos en España, “pero los guardamos como para cualquier emergencia. Nuestro principal ingreso viene del apoyo de la gente que sigue nuestro viaje a través de la plataforma buymeacoffee. Nos invitan a un café con lo que aquí pagamos un almuerzo. Gracias a esta ayuda podremos seguir con nuestro documental. Además, usamos la cámara para intercambiar con hoteles en los que poder descansar con comodidad. También viajamos con un equipo de tatuaje con el que trabajar.”
Pero vamos al grano. Y para ello nada mejor que su testimonio textual luego de los primeros tres meses de viaje. Helo aquí.

Bici Salvaje
Bici Salvaje es un viaje documental en bicicleta comprometido con el medioambiente, con esencia exploradora. Un viaje a través de Centroamérica y Sudamérica, conectando las dos selvas más importantes del continente. Esta aventura está marcada por un objetivo: conservar un ecosistema vital para la lucha contra el cambio climático y el hogar de la mitad de la biodiversidad del planeta, los bosques tropicales.

Empezamos en México con las bicicletas cargadas de ilusión y buenas intenciones, lanzándonos al desafío de recorrer pedaleando los miles de kilómetros que separan la Selva Maya en México de la Amazonia ecuatoriana.
En Bici Salvaje ponemos la energía de dos almas viajeras con ganas de vivir experiencias inolvidables cada día. Se suma el propósito de documentar nuestra aventura y no sólo eso, sino además de contar las historias de quienes defienden las selvas que agonizan ante la deforestación. Solo entre 2004 y 2017, más de 43 millones de hectáreas de bosque han sido arrasadas. Un dato que estremece, pero que en realidad no nos hacía falta conocer para ponernos en marcha.
En muchas ocasiones, en el camino nos hemos encontrado con proyectos y personas que han servido de puente y aprendizaje para poder dar voz y visibilizar los problemas que viven con respecto a la depredación de sus selvas. Una buena razón para subirnos a esta Bici Salvaje y recorrer México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador.

Después de tres meses de viaje podemos contar los diferentes problemas nos han ocurrido en el camino, incluyendo desde situaciones mecánicas de la bici hasta problemas de salud. Cosas que acaban siendo normales en este tipo de aventuras. Por suerte, la amabilidad y hospitalidad de la gente con la comunidad cicloviajera ya es algo conocido.
Además de ser un medio de transporte limpio con el planeta, pedalear nos acerca a las comunidades. Este precisamente fue uno de los motivos por el que nos decantamos a viajar en bici. Sentimos más al pueblo, damos más y recibimos más.

Ponemos en el centro de Bici Salvaje a todas las personas que viven cómo desaparece la riqueza natural que les vio crecer. Las comunidades indígenas, sometidas a una gran presión, representan solo el 6,2% de la población mundial, pero protegen el 80% de la biodiversidad del planeta. Una parte de este proyecto busca poner el micrófono a las comunidades que están defendiendo su hogar.
“Hemos aprendido de otros proyectos locales que ponen en el centro de sus valores a su comunidad y a la naturaleza endémica. No se trata solo de nuestro relato, sino de relatos ajenos que nos aporten. Queremos acercarnos a otros proyectos que tengan una visión diferente acerca de la conservación.” Es casi más importante conservar lo que ya conocemos que lo que se está por conocer.

Aún nos queda mucha travesía por delante. Y estamos abiertos a quienes quieran colaborar en la aventura. Todos podemos contribuir cambiando nuestros hábitos de consumo. Si algún amigo nos quiere ayudar, lo primero que tiene que hacer es respetar el entorno, limpiar el parque cerca de su casa, darle un poquito de conciencia medioambiental a sus viajes y sobre todo, disfrutar.
A través de las redes sociales puedes formar parte de la comunidad de Bici Salvaje. Cada día somos más. En los días de calor sienta bien un mensaje refrescante. También se nos puede invitar a un cafecito, descansos en los que aprovechamos para editar nuestros próximos capítulos del canal de YouTube.

Mientras tanto seguimos en esta aventura sobre ruedas, disfrutando de lo que la vida en bicicleta nos regala, agradeciendo el calor de la gente y poniendo nuestras piernas bien fuertes.
¡Pedalea con nosotros en Bici Salvaje y únete a esta aventura!

 

Facebook e Instagram: @bicisalvaje.

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