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602k Atletas extremos: llegamos como extraños, competimos como amigos

Fecha: 24.03.2017

Por Juan José Sirimaldi
Los atletas amateurs restamos tiempo a nuestras familias para poder entrenar y cumplir nuestros sueños. Preparar una carrera de esta naturaleza insume mucho tiempo y sacrificio. Son horas y horas de constancia, de mirar el reloj y ganarle a la almohada una y otra vez. El esfuerzo no lo hacemos los atletas solamente, sino que la familia termina entrenando con cada uno de nosotros. Para entrenar, mi esposa se despertaba conmigo, se ocupaba de nuestra hija cuando estaba rodando por la Perón o en los clásicos fines de semana de doble turno. Fueron ocho meses de preparación intensa con un objetivo en mente: la tercera edición de la 602k Atletas Extremos, en Córdoba.
Se trata de unos de los ultra triatlones más extensos del mundo debido a sus características geográficas. Se acumulan casi 8000 metros de desnivel en las etapas de ciclismo y más 2000 en las de pedestrismo. Hay que entrenarla con mucho respeto. En la edición que había corrido anteriormente, en 2015, había finalizado en segundo lugar y estaba motivado para mejorar mi performance. Todo el entrenamiento estuvo abocado al tipo de circuito, que yo ya conocía.
El 10 de marzo pasado llegó la hora de la verdad. Antes de la largada, todos los competidores formamos una ronda para recibir la arenga característica de esta competencia a través de su creador, Ever Moriena. Finalizamos con la frase que identifica a la 602k, que validamos todos los corredores el último día de competencia: “Llegamos como extraños, competiremos como amigos, nos iremos como hermanos”. Puedo asegurar que el día lunes, cuando nos despedimos, nos extrañamos después de cuatro días de convivencia.


Comenzamos con 10 kilómetros de natación distribuidos en cuatro vueltas de 2.5 kilómetros en el Club Náutico de Calamuchita. Esta etapa contó con un mayor operativo de seguridad que en la edición anterior. La temperatura del agua estaba un tanto elevada para el uso de traje de neoprene (24°C). Las primeras tres vueltas se desarrollaron muy tranquilas pero la última tuvo algo de viento cruzado, lo cual agregó algún grado de dificultad.
Luego hicimos los 200 kilómetros de ciclismo con un tramo nuevo, Intiyaco, que se extendió 7 kilómetros en comparación al anterior. Fue un tramo demoledor para las piernas, con una altimetría positiva que duplicaba la del circuito de 2015. A pesar de todo, terminé el primer día con buenas sensaciones.
Arranqué el segundo día con una planificación diferente. La estrategia fue no detenerme en las dos primeras vueltas y llevar la mayor cantidad de líquido posible en la bicicleta para evitar las paradas. Tuve muy buenos resultados, finalicé los 300 kilómetros de la etapa bastante bien, con resto en las piernas y ampliando la diferencia sobre mi amigo Ignacio Deffis.
El domingo quedaban los 92 kilómetros de running por las calles de Villa General Belgrano. Si bien el circuito no había variado respecto a la edición anterior, no dejaba de ser durísimo. Había que hacer nueve vueltas de 10 kilómetros y un tramo corto para completar el mismo. Al igual que el día anterior, la estrategia fue mantener un ritmo parejo. Terminé el circuito en segundo lugar, empleando 10h 4m. La diferencia acumulada en las dos etapas anteriores me permitieron obtener el primer puesto en la clasificación general.


Si bien debe existir una clasificación general porque se trata de una prueba competitiva, todos los atletas que finalizamos la prueba somos ganadores, ya que se trata de una distancia que demanda mucho esfuerzo físico y, sobre todo, mental. Solo diez participantes logramos colocarnos la medalla de finisher, pero más de cien han llegado a la meta con cada uno de nosotros. Los que acompañan siempre, los que están presentes en cada instante de la carrera (aunque ya no estén con nosotros) han sido un gran apoyo. Hablo de los organizadores y de las familias. Sin desmerecer a otros eventos deportivos, los cuales son más competitivos, esta carrera tiene un perfil familiar que la hace especial. Sobre todo, para atletas que viajamos solos, como fue mi caso. Los familiares ayudan y apoyan a cualquier competidor, sin distinción y, eso es invalorable.
Alguna vez leí que la palabra amateur deriva de un término francés que significa “el que ama”, y ese espíritu se experimenta en la 602k Atletas Extremos. El que ama el deporte, los valores y la solidaridad tiene cita cada dos años en Villa General Belgrano.


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