Deporte y Entrenamiento
6ª etapa del Tour de Francia: tecnología, pulsaciones y sobrevivientes*
1) Algunos piensan que los cambios electrónicos resultan uno de los últimos adelantos tecnológicos del ciclismo. Sucede que no es tan así: hacia 1992 la empresa Mavic puso en marcha el primer modelo de tal cosa. De hecho estuvo en prueba por equipos profesionales durante algún tiempo. Sucedió que tenía un problema, funcionaba fantástico… hasta que llovía.
Se invirtió tiempo y dinero, pero no pudieron encontrarle la vuelta. Cuando se mojaba, el cambio hacía cualquier cosa.
Así que la idea tuvo que posponerse unos cuantos años
2) La tecnología y la ciencia suelen dar dolores de cabeza y algunos tienen influencia en el Tour. Ya comentamos, antes de ahora, las conclusiones de un nuevo estudio sobre el EPO: ir con él o sin él da igual, no tiene influencia en el ciclista, al menos no tuvo influencia en un buen grupo de ellos a los que se sometió a las pruebas.
Un sudor frío corre por las venas de quienes han hecho de esta sustancia su motivo básico de ataque a Amstrong y al ciclismo. El nuevo estudio dice que lo puede haber ayudado como placebo psicológico. De ser así habría en la historia de verdad un monstruo que ganó siete veces, haciendo lo que quiso.
3) Como la etapa de hoy fue bien aburrida, hay que hablar de cuestiones conexas. Una de ellas es que la universidad de Glasgow hizo un estudio científico con voluntarios para averiguar qué sucedía entre los que iban al trabajo en bici y los que no.
Se anotaron 264.377 personas, a quienes se siguió durante cinco (5) años. La conclusión fue que quienes concurrían en bicicleta a su trabajo tenían menos probabilidades de contraer cáncer y enfermedades cardiovasculares.
Al mismo tiempo, hicieron el cálculo que dadas estas particularidades de salud, andar en bicicleta haría ahorrar en materia de atención hospitalaria a Gran Bretaña uno quince mil (15.000) millones de euros.
4) La posverdad atacó al conocer estos datos. Anunció que todo muy bien, pero que los ciclistas todos los días inventaban una forma nueva de intentar matarse, y que si no vieran al señor Froome el año pasado, hecho un ovillo en su bici, haciéndose el que era una piedra, bajando como tarado.
Bert Blocken, profesor de la Universidad de Eindhoven, en Holanda, tomó el caso, porque el había observado distintos estilos para intentar matarse más rápido o bajar más rápido. ¿Cuál de las posiciones que adoptan los ciclistas bajando es más aerodinámica?
Utilizando la tecnología de simulación computacional de fluidos (CFD), con modelos en tres dimensiones, llegó a la conclusión que el método más efectivo es el de Peter Sagan, con todo el tronco acoplado a la barra horizontal de la bicicleta.
El método de Froome es superado según este estudio por otros dos. Uno de ellos el que utilizara Marco Pantani, hace muchos años, cuando colocaba su trasero cerca de la rueda trasera.
5) Enojados porque que se pusieran a estudiar estas tonterías, otros anunciaron que estaba visto que los ciclistas profesionales tenían menos vida que la gente común.
Colaboró con ellos Robert Millar, un notable ciclista escocés, especialista en contrarreloj, que recordó en un reciente libro que los chinos dicen que todos los seres humanos tenemos un número determinado de pulsaciones que gastar con nuestro corazón, y Millar le agregó a este pensamiento milenario que los ciclistas, evidentemente, las gastan más rápido.
Los científicos quisieron saber si esto era cierto y realizaron un estudio.
Tomaron un muestreo en el que incluyeron en una comparación setecientos ochenta y seis (786) ciclistas franceses que en su momento compitieron en el Tour y lo compararon con la población francesa de su edad.
La conclusión fue que quienes corrieron el Tour vivieron en promedio 6.3 años más que el francés medio.
Algunos impugnaron las conclusiones. Los ex ciclistas dejan de correr alrededor de los treinta y ocho años y muchos de ellos se convierten en los mayores consumidores de alimentos y bebidas como el buen vino. Ello contribuye a su destino final. Muchos son muy gordos.
Los científicos respondieron que ellos habían concluido que eran más sanos, no que eran menos gordos.
Alguien anotó que Alejandro Valverde en reposo alcanza 34 pulsaciones, pero que tiene facilidad para arribar a 190 si se da el esfuerzo necesario.
El problema no son tanto las pulsaciones, explicaban, sino qué cantidad de sangre se moviliza con cada pulsación.
El cálculo era que Valverde pone en movimiento o lanza en el cuerpo exactamente el doble de sangre que una persona normal con cada latido. De allí algunos finales como los de la Fléche Wallone y otros tantos, donde muestra sin duda una capacidad singular, incluso por sobre sus colegas.
6) Hablando de los colegas de Valverde, Quintana dijo, para justificar los segundos perdidos ayer con respecto a Froome, que el cuerpo todavía está recuperando el tono después del Giro. Otros advirtieron que, llamativamente, Aru atacó ayer en el mismo lugar que lo hizo Nibali cuando ganó el Tour.
Aru avisó ayer que es uno de los candidatos a considerar para el podio de París.
Debe recordarse que no faltan más que 16 kilómetros de contrarreloj y que si la montaña pica hacia arriba no es ese el principal problema de este ciclista al que da gusto ver subir.
7) Para alegría de los aficionados, veremos terciar entre los candidatos a Porte, pero también a Dany Martín, a quien se vio muy solvente ayer en el territorio que le gusta, subidas más bien explosivas y cortas. Habrá que ver si lleva el mismo ímpetu en puertos más exigentes y promediando la carrera.
8) La sexta etapa del Tour de Francia de este jueves viajó desde Vesoul hasta Troyes, sobre 216 km. No hubo muchas dificultades. Lo más apasionante que ocurrió es que una sombrilla voló y cayó en la mitad del pelotón, pero todos estaban atentos para esquivarla.
Era un final para sprinters y así sucedió: Kittel llegó a la misma cantidad de etapas ganadas en el Tour que Greipel, once.
Mientras siga el Tour, existe a diario una pequeña dosis de felicidad para todos a los que les gusta el ciclismo.
Decía alguien que la felicidad es la única cosa sin misterio, porque se justifica por si sola.
Cada uno tendrá entonces su pequeño y personal motivo para gustar de esta carrera o del ciclismo, y de eso tratan estas líneas.
*Informe de Pedal Pato, Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina. Facebook: Pedal Pato
Fotos: ASO
Eventos
Trasmontaña 2026: Álvaro Macías se tomó revancha y ganó su sexto título en San Javier
En la 32ª edición del rally, disputada bajo humedad y con un circuito exigente, Álvaro Macías y Fernando Contreras dominaron la general de Elite y recuperaron la corona que habían perdido el año pasado por apenas 12 segundos. Hubo festejo tucumano en la categoría Femenina y en E-bike.
Por Pedro Piusselli — Biciclub
El Trasmontaña volvió a confirmar por qué es una de las citas más convocantes del mountain bike argentino. Este domingo, en San Javier (Tucumán), se corrió la 32ª edición de la clásica prueba por parejas, con un circuito de 41 kilómetros que la humedad de la jornada volvió más técnico y resbaladizo de lo previsto. La montaña, mojada y con tramos de barro, terminó siendo tan protagonista como los propios competidores.
Macías y Contreras, otra vez arriba
La general de Elite quedó en manos de Álvaro Macías (Catamarca) y Fernando Contreras (Mendoza, Team Venzo), que completaron el recorrido en 2h17’26». La dupla llevó el control durante buena parte de la carrera y sacó una diferencia contundente sobre sus escoltas.
El resultado tiene un condimento especial. En 2025, Macías y Contreras habían cortado su serie de triunfos al caer frente a Agustín Durán y Juan Ignacio Goudailliez por apenas 12 segundos. Un año después, se tomaron revancha con autoridad.
Para Macías se trata de su sexto Trasmontaña, una marca que lo iguala con Darío Gasco y Sebastián Quiroga en lo más alto del historial de la prueba; solo Luciano Caraccioli, con siete, aparece por encima. Junto a Contreras, además, conforman la dupla más ganadora en la historia de la carrera.
Podio de Elite
- Álvaro Macías / Fernando Contreras — 2h17’26».
- Luciano Gay / Juan Manuel Nardolillo (Tucumán) — a unos 8 minutos.
- Darío Gasco / Facundo Cayata — a unos 9 minutos.
Las otras categorías
En la General Femenina, el triunfo fue para las tucumanas María Emilia Filgueira y Cecilia Curia, que aprovecharon el conocimiento del terreno para imponerse jugando de local.
La categoría Mixta tuvo festejo jujeño con Agustina Apaza y César Léttoli, que se quedaron con la general de su división.
En E-bike, otra alegría para Tucumán: Ariel Rodríguez y Marcos Álvarez dominaron la prueba de bicicletas eléctricas. Los ganadores destacaron que la humedad los obligó a modificar la estrategia planificada. «Entrenamos con un circuito muy seco y arriba, en el cerro, estaba bastante húmedo. Fuimos cuidando la bici y cuidándonos nosotros», explicó Rodríguez, que también subrayó la importancia de administrar bien la batería en ese tipo de terreno.
Eventos
Tour de France 2026: El triunfo de la carne sobre el algoritmo, la tiranía de Pogačar y la historia de Del Toro
Se apagan las luces en París. Se terminó la 113.ª edición del Tour de France. Tres semanas de sufrimiento deshumano, de tipos pedaleando al borde del colapso, de sangre seca en el asfalto y de planillas de Excel que terminaron decorando los tachos de basura de los hoteles de concentración.
Nos quisieron vender un Tour de laboratorio. Un ajedrez estéril donde los vatios por kilo y las radios desde el auto iban a dictar el destino del Maillot Amarillo. Pero la ruta, como siempre, es una bestia indomable. Este Tour de France 2026 no lo ganó la ciencia; lo ganó el hambre salvaje, la locura individual y el coraje de los que se animaron a romper el guion.
Por Pedro Piusselli
1. Pogačar: El rey sin cadenas que incineró las calculadoras
Tadej Pogačar no es un ciclista; es una fuerza de la naturaleza que se alimenta del pánico de sus rivales. Con el abandono de Jonas Vingegaard en la segunda semana —el gran sismo que destruyó la estructura táctica del Visma—, el esloveno no se dedicó a especular ni a administrar la ventaja como un contador público.
Al contrario: en el infierno del doblete al Alpe d’Huez y en los pasos de oxígeno escaso por encima de los 2.600 metros en el Galibier, Tadej aceleró donde la lógica decía que había que cuidar las piernas. Se coronó campeón absoluto con el Maillot Amarillo y la Montaña no por cálculo métrico, sino porque corre con la furia de los antiguos mitos. Demostró que cuando la carretera se pone vertical y los pulmones queman, los potenciómetros son un adorno inútil.
2. Isaac Del Toro: La consagración de la nueva sangre
Si lo de Tadej fue una exhibición de tiranía, lo del pibe mexicano Isaac Del Toro fue una consagración histórica. Quienes creían que el maillot blanco le iba a pesar o que trabajaría solo como un gregario obediente, no entendieron la pasta de la que está hecho.
Del Toro se bancó la presión del pelotón más salvaje del planeta, defendió el Maillot Blanco de los jóvenes hasta los Campos Elíseos y se subió al podio final del Tour en París. El ciclismo latinoamericano tiene a un nuevo gladiador sentado en la mesa grande de los capos de este deporte.
3. El cuadro de honor definitivo en París
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🟡 Maillot Amarillo (Campeón General): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).
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🟢 Maillot Verde (Puntos / Regularidad): Mads Pedersen (Lidl-Trek), llevándose la camiseta a pura potencia, coraje y consistencia en los sprints.
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⚪ Maillot Blanco (Mejor Joven Sub-26): Isaac Del Toro (UAE Team Emirates), la gran revelación del año.
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🔴 Maillot de Lunares (Rey de la Montaña): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).

4. La lección final: El ciclismo sigue siendo humano
Las megacorporaciones del deporte van a volver a sus centrales operativas a analizar teraflops de datos, buscando entender cómo un tipo sonriendo sobre la bici destruyó sus estrategias multimillonarias.
El Tour de France 2026 nos deja la lección más hermosa de todas: podés comprar el mejor túnel de viento del mundo, podés medir hasta el último gramo de glucógeno que consume un atleta, pero jamás vas a poder medir el corazón, la agresividad y el coraje de un rebelde con las piernas prendidas fuego.
El algoritmo perdió. Ganó el ciclismo real. ¡Nos vemos en la ruta!
Eventos
Tour de France 2026: El colapso de Vingegaard, la soledad de Pogačar y el terror a los Alpes
Quince días de tortura. Quince días de tipos pedaleando con la boca llena de sangre y barro seco, de pulsaciones al límite del paro cardíaco y de algoritmos que se incineraron en directo. Llegamos al segundo y último día de descanso del Tour de France 2026 y el pelotón frena en los Alpes con un sismo que sacudió los cimientos del deporte: el abandono de Jonas Vingegaard.
El gigante danés, la máquina fría de rendir vatios perfectos, tuvo que tirar la toalla. Se terminó el duelo de titanes. La retirada del líder del Visma-Lease a Bike no solo dejó a su equipo huérfano y en ruinas tácticas, sino que expuso la verdad más cruda de este deporte: hasta el cuerpo más microscópicamente preparado por ingenieros de rendimiento se quiebra cuando la ruta exige más de lo que la biología puede dar.
1. El terremoto Vingegaard y la caída del imperio Visma
Lo que ocurrió esta semana fue un baño de realidad para los que creían que el ciclismo se podía controlar desde un auto con planillas de Excel. Visma armó una estructura multimillonaria pensada únicamente para blindar a Jonas y desgastar a Pogačar. Pero el cuerpo dijo basta.
Ver a Vingegaard desmontar y poner pie en tierra fue un golpe helado para el pelotón. Sin su gran rival en carrera, el laboratorio corporativo del Visma colapsó por completo. El Tour no perdona la fragilidad humana, y este abandono reescribe la historia de la carrera: se acabó la guerra fría de desgaste y empieza el sálvese quien pueda.
2. La picadora de carne de Solaison
Si el abandono de Jonas fue el golpe psicológico, la etapa camino al Plateau de Solaison fue el matadero físico. Una pared de categoría Especial con 11 kilómetros al 9% de pendiente promedio al cierre de la segunda semana, donde el pelotón llegó con el tanque en reserva roja.
Sin el tren del Visma dictando un ritmo anestesiante, Solaison fue una carnicería sin anestesia. Las tácticas se fueron a la basura, los gregarios se desintegraron y vimos a los capos pelear mano a mano, con la cara deformada por el dolor. Solaison no fue una etapa de ciclismo; fue un juicio final.

3. La nueva realidad: Pogačar en solitario y la batalla por el podio
La clasificación general dio un vuelco dramático en este segundo descanso:
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Tadej Pogačar (UAE Team Emirates) reina sin sombra: Con Vingegaard fuera de combate, el esloveno navega con una ventaja aplastante en el Maillot Amarillo. Pero ojo: correr sin su gran referencia lo obliga a gestionar la carrera él mismo, sin el estímulo de tener a su némesis pisándole los talones.
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La explosión de Isaac Del Toro (UAE): El pibe mexicano queda ahora como una pieza central del podio y la revelación absoluta del Tour, aguantando con los galones de un veterano.
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La jauría por los escalones restantes: Con la baja de Jonas, nombres como Remco Evenepoel y los outsiders ven una grieta histórica para pelear por un podio en París que hasta hace una semana parecía blindado.
4. El botín de guerra tras 15 etapas
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Maillot Amarillo (General): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).
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Maillot Verde (Puntos): Mads Pedersen (Lidl-Trek), aguantando la camiseta de la velocidad a puro coraje.
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Maillot de Lunares (Montaña): Tadej Pogačar (liderando la montaña sin discusión).
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Maillot Blanco (Jóvenes): Isaac Del Toro (UAE Team Emirates), intocable entre los menores de 25 años.
5. Lo que viene: El infierno del doblete del Alpe d’Huez
Sin Vingegaard para contener a Pogačar, la tercera semana promete ser una carnicería descontrolada. Las etapas 19 y 20 nos meten de lleno en el doblete al Alpe d’Huez por vertientes distintas.
La etapa 20 será el apocalipsis: Croix de Fer, Telégraphe, el techo del Tour en el Galibier (2.642 m) y el inédito Col de Sarenne a 24 horas del final. A más de 2.000 metros de altitud el oxígeno se vuelve un lujo. Sin el danés en la ecuación, los Alpes van a ser el territorio de los valientes y de los desesperados.
El veredicto del segundo descanso
El abandono de Vingegaard nos recuerda por qué amamos este deporte: porque no hay software que garantice la gloria. Que sigan los científicos del deporte buscando explicaciones en los hoteles; la tercera semana se va a definir con las tripas. El Tour no perdona a nadie.
Foto: 📸 : A.S.O. / @charlylopezph & @thomas_maheux
Eventos
Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso
Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso
Por Pedro Piusselli
Nueve días de tortura. Nueve días de tipos al límite del colapso físico, de directores de equipo sudando frío detrás del volante y de transmisiones que intentan venderte un deporte quirúrgico y controlado que, por suerte, todavía se les escapa de las manos. El pelotón del Tour de France 2026 frena hoy a lamerse las heridas en este primer día de descanso. Es el momento perfecto para ver dónde se rompieron sus malditos planes, quién tiene la sangre en el ojo y hacia dónde apunta la tormenta que se viene.
Querían un Tour de laboratorio. Diseñaron estrategias milimétricas para mantener a los líderes flotando en una burbuja estéril de vatios calculados. Pero el ciclismo de verdad es mugre, es asfalto hirviendo, es viento cruzado y es agonía pura. Y esta primera semana se encargó de recordarles que el algoritmo no tiene piernas.
1. El pánico de Barcelona: Sin guardaespaldas en Montjuïc
El Tour arrancó pateando el tablero con una Contrarreloj por Equipos en Barcelona que prometía ser histórica, y vaya si lo fue. Pero no por la sincronización estética de los trenes aerodinámicos, sino por el sálvese quien pueda que provocó la nueva regla de la organización.
Al obligar a tomar el tiempo del equipo con el primer corredor, pero computar el tiempo individual para la clasificación general, los directores tuvieron un cortocircuito mental. Se terminó la vieja táctica de viajar protegidos como una corporación donde los gregarios te hacen de escudo y te llevan entre algodones para que flotes sin despeinarse.
En Barcelona los dejaron sin guardaespaldas. Vimos a los capos de escuadra totalmente expuestos, doblando al límite en las curvas urbanas y reventándose el pecho en solitario en la subida final al Estadio Olímpico de Montjuïc. Ver la cara de pánico y las bocas abiertas de los máximos favoritos al cruzar la meta, dándose cuenta de que desde el segundo uno iban a tener que sangrar solos, fue una caricia para los que amamos el ciclismo clásico. Las primeras diferencias de este Tour se marcaron con riñón y sudor individual, no con la inercia del presupuesto.
2. El Tourmalet y los Pirineos escupieron la mentira
La etapa 6 fue un puñetazo en la boca del estómago para los que basaron su pretemporada en simuladores virtuales y números teóricos de túnel de viento. El Tourmalet no entiende de software.
Las megacorporaciones de la categoría quisieron imponer su ley. Pusieron a sus gregarios de un millón de dólares a sostener ritmos de destrucción masiva en las rampas de los Pirineos, buscando adormecer la carrera bajo la dictadura de los vatios por kilo. Pero la montaña es el mejor detector de mentiras del planeta.
Cuando el aire empieza a faltar por encima de los 2.000 metros y la pendiente muerde los talones, la teoría se evapora. Vimos nombres importantes quedar descolgados del grupo de favoritos mucho antes de lo previsto, arrastrando las piernas y perdiendo minutos que en el ciclismo moderno son una sentencia de muerte. El Tourmalet no perdona el humo de la pretemporada: o tenés el punto de maduración justo en las piernas o la ruta te escupe para atrás sin piedad.
3. El mano a mano: El ring de los favoritos
Olvidate de las declaraciones de prensa diplomáticas; en el pelotón se huelen el miedo. La general está al rojo vivo y las posiciones actuales reflejan que esto va a ser una guerra de desgaste psicológico:
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Tadej Pogačar (UAE Team Emirates) lidera con 32h 17′ 04″. El esloveno es el dueño absoluto del circo por ahora. Se calzó el amarillo y corre con la confianza de quien se sabe el más fuerte del patio, obligando a los demás a salir de su libreto defensivo.
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Jonas Vingegaard (Visma | Lease a Bike) acecha a 2m 42s. Fiel a su estilo de hielo, el danés resiste apoyado en su tren de montaña. No se desespera; sabe que la verdadera altitud y el desgaste de la tercera semana juegan a su favor.
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Isaac Del Toro (UAE Team Emirates) completa el podio a 3m 27s. El pibe mexicano es la absoluta revelación de este Tour. Su presencia en el tercer escalón de la general es un dolor de cabeza táctico para los rivales del UAE, que ahora tienen que vigilar dos frentes.
4. El botín de guerra: Quiénes visten los Maillots hoy
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Maillot Amarillo (General): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).
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Maillot Verde (Puntos): Mads Pedersen (Lidl-Trek), dominando la regularidad a base de potencia y consistencia pura en los sprints.
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Maillot de Lunares (Montaña): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates). Como el esloveno ya viste de amarillo, la mística camiseta de la montaña la lucirá Jonas Vingegaard en la ruta por ser el segundo de esa clasificación.
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Maillot Blanco (Jóvenes): Isaac Del Toro (UAE Team Emirates), custodiando la corona sub-26 y demostrando que el futuro ya llegó y no pide permiso.
5. Lo que viene en la segunda semana: El territorio del caos
Si la primera semana dolió, la segunda va a quebrar voluntades. Dejamos atrás la frescura y entramos en el terreno de la fatiga crónica.
El pelotón va a cruzar etapas de transición traicioneras, donde el viento de costado y las emboscadas en media montaña van a desgastar los nervios de los favoritos. Pero todo el mundo tiene la cabeza puesta en el cierre de este segundo bloque: la Etapa 15 con el final agónico en el Plateau de Solaison el próximo domingo.
Esa pared de categoría Especial, con sus 11 kilómetros destructivos a casi el 9% de pendiente promedio, va a ser el escenario de un cara a cara brutal. Ahí no va a haber gregarios que valgan, ni radios que dicten tácticas. Va a ser el hombre contra su propia agonía, en la víspera del segundo día de descanso.
El veredicto del primer descanso
Las computadoras siguen encendidas en los hoteles de los equipos, buscando la fórmula mágica para recuperar los músculos de los líderes. Pero el Tour de France se resiste a morir en una oficina.
Que sigan mirando las pantallas de sus ciclocomputadores y rezándole a los datos. La carretera, el calor y el cansancio acumulado se van a encargar de apagárselas de un golpe en la cabeza. Esto sigue siendo un deporte de carne y hueso, y el verdadero infierno recién está por empezar.
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