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Editoriales

Anina, un regalo de Pamela Quintela

En el Foro Argentino de la Bici que se celebró en Santa Fe en septiembre, la cordobesa Pamela Quintela* cerró la primera jornada presentando su libro Al Fin del Mundo en Bicicleta. Pamela es profesora de educación física, viajera en bici y montañista, y recorre caminos vinculando montañas, que escala, con el pedaleo. En una deliciosa charla nos contó algunos de sus avatares en bici y en la montaña. Y cerró su intervención regalándonos un poema entrañable de Aninna Amy Way (o simplemente Anina Anyway), una viajera en bicicleta que además tiene un foro (@bloganinaanyway) que integran mujeres del mundo que viajan en bicicleta.

La bicicleta me enseñó que yo era fuerte.
Que todo lo que necesito de verdad cabe en dos alforjas.
Que para vivir libre no hay que ser rico sino valiente.
Que no puedes adelantar a la nube de mosquitos,
pero puedes llegar tan lejos como quieras.
Que el dolor pasa.
Que si aguantas la cuesta arriba, llegará el momento de la bajada.
Que todo túnel, por oscuro y aterrador que sea, tiene salida.
Que cuando crees que no puedes más, aun te quedan fuerzas.
Que el único camino con sentido es hacia adelante.
Que es mejor acompañada, pero también puedo sola.
Que hasta con el viento en contra es posible avanzar.

La bicicleta me enseñó que con menos se vive más y mejor.
Que el mundo es gigantesco y me está esperando ahí afuera.

*https://elpaisdelvientoblog.wordpress.com/

Por Mario García

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Ciclismo urbano

Ciclovías en todos lados menos en el Gran Buenos Aires

La pandemia trajo mil desgracias pero también creó oportunidades, entre ellas que el temor al contagio hiciera que una inmensa cantidad de bicicletas abandonadas en garajes, cocheras y balcones volvieran a la vida y que otra gran cantidad de ellas salieran flamantes de sus cajas para transportar y alegrar a los argentinos. ¿Qué otro sentimiento puede resumir mejor la visión de esas miríadas de nuevos ciclistas recorriendo el espacio público de todas las ciudades del país?
Frente a esta nueva realidad, algunas ciudades intentaron crear o aumentar la facilidades para alentar esta tendencia, generando espacios de circulación de bicicletas y de peatones.
Como nos cuenta Jimena Pérez Marchetta desde Salta en esta nota, la ciudad norteña puso a la bicicleta como prioridad en su gestión, creando de la nada 22 kilómetros de ciclovías, entre ellas una sobre la Avenida Belgrano, la más importante de Salta, y nuevos espacios de estacionamiento.
En Mendoza, Javier Passera, Coordinador de Movilidad Sustentable del municipio, nos puso al día de la cantidad de obras que en este sentido se encararon allí (en nuestra edición de noviembre podremos leer un reportaje a Javier), entre ellas nada menos que la ciclovía sobre la Avenida San Martín, la más importante de la ciudad cuyana.
En Buenos Aires, que ya tenía 250 kilómetros de ciclovías, en una red que interconecta a toda la ciudad, se sumaron 17 kilómetros de carriles de mano única en algunas avenidas claves de la ciudad: Corrientes, Córdoba, Estado de Israel y Ángel Gallardo.
Muchas otra ciudades del país se han sumado a esta tendencia, pero por razones inexplicables, ningún municipio del Gran Buenos Aires, donde más necesarias son estas obras para alentar la caminata y el pedaleo y evitar el contagio, han avanzado ni un centímetro en este sentido, pese a que pomposamente ya en julio pasado el Ministerio de Transporte de la Nación había anunciado lo que denominó un Plan de Micromovilidad para todo el país, según el cual se iban a crear carriles para bicis en los municipios aledaños a la ciudad de Buenos Aires conectados con la red porteña…
Si te he visto no me acuerdo.
Por el contrario, lo que hoy se puede ver en cualquier municipio aledaño a la ciudad es una renovada cantidad de automóviles, quizás más que antes de la pandemia, por el temor al contagio en el transporte público, e infinidad de bicis rodando peligrosamente entre ellos y aun por las veredas, sobre las cuales cada día se pueden ver más y más autos estacionados, sacándole aun más espacio al peatón.
¿Habrá pues algún plan o todo era simplemente un anuncio para la gilada?

Por Mario García 

Intro de la revista Biciclub de octubre 2020, Nº 310

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Ciclismo urbano

No es la primera vez que las bicicletas pueden salvar al mundo


El coronavirus ha producido una explosiva demanda de bicicletas en muchas partes del globo, al punto que en varias ciudades del mundo con tradición ciclista las noticias indican que ya resulta casi imposible conseguir unidades de hasta 1000 dólares y muchas bicicleterías han abierto listas de espera para nuevos clientes ansiosos por hacerse de una bici. En paralelo, muchas ciudades han generado nuevos carriles para los nuevos ciclistas que huyen del hacinamiento del transporte público y de las incomodidades y los costos del automóvil.
Pero esto no es la primera vez que sucede.
Baste recordar cómo el advenimiento de la bicicleta transformó la vida social a fines del siglo 19. Aparecía en el mundo una tecnología revolucionaria, social y culturalmente equivalente a la del smartphone en nuestros días. Durante la década de 1890 la bicicleta fue tan imprescindible como hoy lo es un teléfono inteligente. Un transporte rápido, elegante y accesible que podía llevar a la gente a cualquier lugar, en cualquier momento y de manera gratuita. Los príncipes y los reyes se mostraban en ellas mientras progresivamente las clases trabajadoras los imitaban y se las apropiaban, transformándolas en un medio de locomoción masivo. Los costosos caballos y carruajes comenzaron a volverse prescindibles; moverse en bicicleta era más barato y más rápido.
Las mujeres fueron especialmente entusiastas, al punto que comenzaron a descartar las incómodas faldas victorianas y adoptaron los bombachones bloomers para largarse al camino. Fue en 1896 que Susan Anthony le dijo a un periodista su ya famosa frase: “La bicicleta ha hecho más por emancipar a la mujer que ninguna otra cosa en el mundo.”
La bicicleta se metió en todos los intersticios de la cultura humana; en el arte, en la literatura, en la moda, en la vida militar, en el deporte. Y dio lugar a la pavimentación de las calles y al desarrollo de caminos rurales, herramientas que tiempo después avasallaría el automóvil.
Cuando nació, la bici fue la que multiplicó los caminos del mundo y hoy vuelve a reaparecer para generar nuevos caminos, nuevas formas de uso del espacio urbano, nuevas formas de vida. Quizás esto no dure para siempre, quizás desaparecido el miedo la bicicleta vuelva al lugar que tenía, promisorio pero en moderado crecimiento. Quizás. Pero de todos modos, enhorabuena, porque por lo menos en este sprint nada ni nadie podrá superarla.


Por Mario García

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Ciclismo urbano

Es hora de dar espacio amplio y permanente en las calles a la bicicleta y al monopatín

Muchas grandes ciudades del mundo están poniendo en marcha nuevos planes de reordenamiento del tránsito para el momento de salir de la cuarentena, basados en que pasada esta crisis las cosas no van a volver a ser como antes, por lo menos hasta que haya una vacuna efectiva y probada contra el Covid19, un proceso que por más optimistas que seamos, según muchos expertos no se va a completar mundialmente en menos de un par de años. Sumado a esto, los miedos no se van a disolver de un día para el otro, ni aun con vacuna de por medio…
De modo que la salida de esto será larga y llena de amenazas, ya que el mundo está interconectado y la posibilidad de que vuelvan a haber crisis de contagio serán grandes y por lo tanto perdurarán restricciones, distanciamientos, protocolos… y miedos.
Por ello algunas ciudades han comenzado a replantear de manera integral y perdurable nuevos ordenamientos del espacio urbano, privilegiando en esos diseños un avance de la bicicleta y similares por sobre el transporte público y el auto particular, ambos fuente de contagio y contaminación. Milán es un claro ejemplo de ciudades que están en este camino, pero hay muchas más que trabajan en el mismo sentido.
Otras, tanteando a ciegas, están llevando a cabo acciones precarias y temporales, quizás ingenuamente dando por sentado que esta crisis durará poco y todo volverá a la normalidad rápidamente, por lo cual para qué tomarse el trabajo… No admiten aun que lo precario y temporal no servirá para salir de la situación actual.
Es de esperar que en la mayor parte de las grandes ciudades se imiten los modelos a largo plazo y que los diseños estén pensados y ejecutados de manera perdurable desde el inicio mismo de las obras. Porque además de la eficacia de la bicicleta y otros medios similares frente al contagio, la drástica disminución del tránsito automotor en el mundo ha limpiado visiblemente el aire y reducido de manera proporcional los niveles de contaminación ambiental y los muertos por el tránsito.

Por Mario García

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E-bike

Bienvenidas e-bikes

Un estudio realizado recientemente en los Estados Unidos por el Instituto Nacional de Transporte y Comunidades revela el impacto que están teniendo las bicicletas eléctricas en el uso del automóvil. Uno de los resultados sobresalientes de la encuesta revela que el 28 por ciento de la población ha adquirido en los últimos meses bicicletas eléctricas para reemplazar los viajes que anteriormente hacía en automóviles.
La encuesta arrojó resultados contundentes sobre los factores que motivan a los ciudadanos a pasarse a la bici. Entre ellas uno clave, la posibilidad de reducir los tiempos de desplazamiento hacia sus sitios de trabajo, a lo que se suman el propósito de alcanzar por este medio una mejor calidad de vida, contribuir a respirar un mejor aire, evitar los altos flujos vehiculares y ahorrar dinero a partir del uso de un medio de transporte que es ambiental y económicamente sostenible.
Otros datos que se derivan del análisis de la muestra indican que el 70 por ciento de los compradores de e-bikes eran hombres y un 29 por ciento mujeres.
A pesar de que muchos adquirían las e-bikes por temas de transporte, algunos afirmaron que habían comprado bicicletas eléctricas para salir a rodar con sus amigos, recorrer zonas montañosas y para mejorar sus estándares de salud a partir del ejercicio.
La encuesta también recogió quejas, entre ellas la más destacada acerca de la dificultad de movilizarse con seguridad por rutas, por lo peligroso que resultaba compartir el carril con automóviles y camiones de carga.
El mercado de e-bikes en el continente americano ha sufrido un notorio crecimiento en los últimos años. Las cifras indican que el mercado global de estas bicicletas puede alcanzar una cifra de 100 millones de unidades vendidas para el año 2035.
No cabe duda ya: una e-bike más es un auto menos en la calle.

Texto: Mario García | Foto: Specialized

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Edición Digital

Nº 311

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