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Mundo Bici

Ciclos, una obra de teatro en bicicletas

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La historia es un relato atemporal, los momentos que vive cada una pueden formar parte de una misma experiencia pero no son correlativos. Cada etapa de la vida está representada en movimiento, sobre ruedas, fluyendo, de una a la otra, con sus dudas, sus cuestionamientos, sus ganas y anhelos. Buscando ese equilibrio que se consigue solo andando.


La propuesta consiste en que tanto público como intérpretes se trasladen en bicicleta por los parques de Recoleta. El público sigue a las actrices, usando la calle como escenario natural y mezclando textos y desplazamiento sobre las bicis. Hay diálogos en movimiento y en detención. Solo tenés que llevar tu bici, subirte y dejarte llevar. Una manera alternativa de vivir el teatro.
Las funciones son los jueves, sábados y domingos a las 17, 18 y 19 hs.


Entradas en msha.ke/cicloslaobra

Instagram: https://www.instagram.com/cicloslaobra/

Mundo Bici

El fin de una era: Cannondale desarma su equipo de fábrica y le firma el certificado de defunción al marketing tradicional del XC

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Por Pedro Piusselli

La noticia empezó a pegar fuerte en los medios hace apenas dos días con la difusión de un comunicado oficial que sacudió las estanterías del mountain bike global. Cannondale confirmó lo que muchos se resistían a creer: la actual temporada 2026 de la Copa del Mundo será la última para el histórico Cannondale Factory Racing (CFR) bajo ese nombre. A partir de enero de 2027, una de las estructuras más icónicas, ganadoras y longevas de la historia del Cross Country —activa desde aquellos míticos años 90 con Missy Giove y Tinker Juarez— dejará de existir de manera definitiva para dar paso a un nuevo programa denominado Cannondale Rogues.

La noticia genera un cortocircuito inmediato en la lógica deportiva porque Cannondale toma esta decisión en plena cima. El CFR no se va arrastrando los pies ni por falta de resultados; el anuncio cae estando en el pico absoluto de su competitividad, con corredores metiendo podios y victorias en la Copa del Mundo de XCO. Sin embargo, este volantazo no responde a las piernas de los atletas, sino a un drástico y frío cambio de paradigma corporativo que expone hacia dónde se mueve el negocio de las dos ruedas.

De las cintas de la Copa del Mundo a la dictadura del algoritmo

La explicación de la marca estadounidense en su comunicado oficial detalla que reasignarán sus recursos hacia Cannondale Rogues para reunir a corredores profesionales, creadores de contenido, líderes de comunidad y «voces emergentes». En criollo: desarman una escudería de competición pura para armar un grupo más amplio y diverso que, según las palabras textuales de la marca, tendrá el papel de «vivir la marca: montar nuestras bicicletas, compartir sus historias y conectar con los ciclistas». A esto le sumarán una mayor inversión en eventos y experiencias de prueba de bicicletas directamente con las comunidades.

Mirado con perspectiva, uno podría argumentar que esto también forma parte de la innovación de siempre de Cannondale. Así como en los 90 rompieron los moldes con las suspensiones HeadShok, los cuadros de aluminio sobredimensionados o la mítica horquilla Lefty, ahora pretenden patear el tablero en la forma de vender. Están aplicando su ADN rupturista ya no a la ingeniería de competición, sino al marketing.

El problema es que esta «innovación» corporativa devela una verdad incómoda para los puristas del deporte: para los directores de marketing actuales, rinde más presupuestariamente poner a un ejército de influencers a filmar reels mostrando «estilo de vida», que pagarle el contrato a una superestrella de la Copa del Mundo para que aparezca tres segundos en la transmisión oficial. La marca busca sentar un precedente peligroso; si la jugada de bajarse del MTB de élite les sale bien y las ventas no se caen, abren la puerta para que otras grandes corporaciones del sector sigan el mismo camino y empiecen a vaciar sus equipos de competición el día de mañana.

El riesgo de la identidad y la oportunidad de los «outsiders»

La jugada de Cannondale es audaz, pero camina sobre la cornisa. Aunque el comunicado aclara que seguirán vinculados a la élite de la ruta y el gravel con el EF Cycling, en el mountain bike el cambio es radical. Históricamente, el consumidor apasionado compraba una Scalpel porque la veía ganar en el circuito más exigente del planeta. Al desmantelar el CFR a partir de 2027, corren el riesgo de licuar su mística de ingeniería en el barro.

Pero acá se abre la gran paradoja del mercado: el vacío gigante que deja un titán como Cannondale en las grillas de largada es la oportunidad de oro para marcas más chicas o emergentes. Esos fabricantes medianos que antes no podían competir contra el billetero de las megacorporaciones, ahora tienen el terreno libre para copar los podios, capturar la atención de la transmisión oficial y quedarse con el corazón (and los pesos) del ciclista purista que todavía cree en el cronómetro del domingo.

Conclusión: Las nuevas reglas del juego

El adiós al Cannondale Factory Racing para 2027 marca un punto de inflexión definitivo para el ciclismo de montaña profesional. Es un baño de realidad que demuestra que la industria se está alejando de la épica deportiva clásica para abrazar la era de la hiperconectividad y el marketing de comunidad.

La temporada que queda por delante en la Copa del Mundo será una gira de despedida y, al mismo tiempo, un banco de pruebas que todo el mercado va a mirar con lupa. Cannondale intentará demostrar que puede sobrevivir y vender bicicletas de alta gama off-road basándose en los «Rogues» y en eventos de testeo. El tiempo dirá si estamos ante otra genialidad visionaria de la marca o ante el principio del fin para la mística de una escudería que supo ser sinónimo de competición pura.

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Mundo Bici

Datos con rigor científico: Lanzan la primera encuesta nacional para radiografiar el Mountain Bike en Argentina

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La gestión y el desarrollo del deporte en Argentina históricamente han avanzado sobre la base del entusiasmo, la pasión de las comunidades locales y un fuerte diagnóstico intuitivo. Sin embargo, para consolidar proyectos a gran escala y dar un salto hacia la profesionalización, la falta de datos estadísticos duros suele presentarse como una pared invisible.

Para quebrar esta inercia, la Universidad Nacional del Comahue (CRUB), en alianza estratégica con la organización especializada Patagonia Trail Evolution, ha lanzado de manera conjunta la primera encuesta nacional de mountain bike en Argentina. Se trata de un relevamiento con rigor académico, de carácter público y abierto, diseñado para mapear de manera definitiva la realidad del sector en todo el territorio.

El valor de la métrica frente a la intuición

La premisa central de esta investigación universitaria radica en dotar de herramientas científicas a toda la cadena de valor del MTB —desde corredores independientes y clubes de barrio hasta federaciones, municipios y marcas del sector—. La falta de información estructurada dificulta de manera directa la obtención de apoyos financieros, la asignación de auspicios comerciales y la planificación de políticas de infraestructura deportiva.

La importancia estratégica de contar con resultados abiertos y democráticos se divide en tres ejes fundamentales para el desarrollo de la disciplina:

  • Gestión de infraestructura y senderos (Trail Building): El diálogo y la negociación institucional con organismos gubernamentales, administraciones de Parques Nacionales o propietarios privados para la habilitación de senderos seguros exige argumentos cuantitativos. Contar con un respaldo académico que demuestre con precisión el volumen de usuarios y la frecuencia de uso transforma un reclamo informal en un proyecto viable.

  • Tracción de auspicios y financiamiento privado: El mercado corporativo actual y las agencias de turismo demandan métricas claras antes de comprometer presupuestos. Conocer el perfil sociodemográfico del rider argentino, sus hábitos de consumo y el impacto económico que genera en las economías regionales permite sustentar propuestas comerciales con solvencia técnica.

  • Planificación estratégica a largo plazo: Al no quedar archivados en un ámbito privado, los datos de acceso libre permitirán a clubes y comunas diseñar de manera eficiente escuelas de inicio deportivo, circuitos técnicos de cross country o descenso, y eventos de turismo activo sustentable, adaptados a las falencias y necesidades reales de cada región.

Una construcción colectiva de 5 minutos

El éxito de este censo deportivo depende estrictamente de la participación comunitaria. El relevamiento, que se completa de manera online en un lapso aproximado de cinco minutos, indaga sobre cómo se practica el deporte en el país, con qué frecuencia, qué presupuestos se destinan y cuáles son las principales necesidades de los ciclistas en sus realidades locales.

La propuesta invita a toda la comunidad de riders a sumarse de manera activa completando el formulario y compartiendo la iniciativa, entendiendo que cada respuesta individual colabora de forma directa en la construcción de la base estadística que definirá el futuro del mountain bike en Argentina.

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La crisis de los combustibles y el dilema de la E-Bike: ¿Un nuevo «Bike Boom» o una solución para pocos?

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Por Pedro Piusselli

El analista australiano Phil Latz encendió el debate en el sector con su última columna para Flow Mountain Bike. Su hipótesis es atractiva: la escalada en el costo de los combustibles y la crisis energética global están pavimentando el camino hacia un segundo «Bike Boom». Sin embargo, a diferencia del fenómeno de 2020, donde la demanda estalló por razones de salud y recreación, este nuevo ciclo estaría impulsado por la estricta necesidad económica. Pasaríamos del boom del deseo al boom del presupuesto.

La analogía que traza Latz con la crisis del petróleo de 1973 es impecable desde una perspectiva global. Pero cuando trasladamos ese análisis a la realidad de nuestros mercados y examinamos la microeconomía local, la teoría encuentra sus primeros límites. El escenario real es bastante más complejo que una simple transición de vehículos.

El espejo roto del modelo europeo

Para que la bicicleta eléctrica se consolide como el éxito masivo y estructural que describen los gurúes internacionales, se requiere la alineación de tres factores clave: infraestructura segura, incentivos estatales y crédito accesible. En Europa, el usuario no adopta una E-Bike solo por conciencia ecológica; lo hace porque existen subsidios directos a la compra, financiación a largo plazo y una red de autopistas exclusivas para bicicletas con estacionamientos protegidos.

En nuestra región, el contexto plantea un escenario opuesto. Las vías de circulación urbana quedaron chicas para el volumen actual; el crédito a tasas razonables es una excepción y la seguridad es una preocupación constante. Salir a trabajar diariamente con un vehículo que cotiza al valor de un automóvil usado significa, para muchos usuarios, asumir un riesgo elevado.

Sin embargo, el verdadero fenómeno que hoy redefine al sector no es la falta de interés del público, sino la profunda degradación que sufrió el mercado tradicional.

La trampa del commodity tradicional

En los últimos años, bajo la presión de las sucesivas crisis y la necesidad de mantener volúmenes de venta, la bicicleta convencional experimentó un proceso de commoditización acelerado. Con el único objetivo de llenar salones y tiendas online con precios competitivos, el mercado se inundó de rodados de baja calidad.

Componentes genéricos, transmisiones que fallan a los pocos kilómetros y materiales descartables transformaron a la bicicleta común de gama baja en un elemento de emergencia. El trabajador que se ve obligado a abandonar el transporte público debido a los costos la adquiere por una restricción presupuestaria insalvable, pero ya no la percibe como una inversión, sino como un paliativo que exige mantenimiento constante.

En este contexto, la E-Bike de marca encontró un posicionamiento particular: se convirtió en el único segmento donde el consumidor convalida un precio premium con convicción de inversión real. El comprador que dispone del capital ya no encuentra justificación para desembolsar una fortuna en una bicicleta tradicional de gama alta solo para moverse por la ciudad. En cambio, acepta ese valor por una eléctrica porque la percibe como un vehículo tecnológico y un sustituto real del automóvil. Al requerir motores y sistemas integrados, la ingeniería de estos rodados obligó a mantener estándares elevados en frenos hidráulicos, estructuras testeadas y transmisiones reforzadas.

El problema es que este estándar de calidad ya enfrenta una amenaza silenciosa.

La próxima ola: El peligro de la eléctrica descartable

La pregunta que la industria seria prefiere evitar es incómoda: ¿Cuánto tiempo pasará antes de que la carrera por el precio destruya también a las eléctricas?

El proceso ya comenzó. Ante la oportunidad comercial que genera el precio de los combustibles, el mercado ya registra la llegada de kits de conversión genéricos y E-Bikes armadas con componentes de bajo costo para perforar los precios de entrada.

Montar motores de asistencia inmediata sobre cuadros fatigados y sistemas de frenos deficientes representa un peligro estructural. Pero el riesgo mayor es energético: el uso de celdas de litio genéricas y sistemas de gestión de batería (BMS) sin certificaciones internacionales transforma a estos vehículos económicos en una bomba de tiempo en términos de cortocircuitos y seguridad edilicia.

El cuello de botella del servicio posventa: El dilema del «yunque con dos ruedas»

A esta ecuación técnica es indispensable sumarle el factor más crítico y menos planificado por los importadores de oportunidad: el soporte técnico real.

¿Cuántos talleres mecánicos y bicicleterías de barrio están realmente capacitados hoy para diagnosticar una falla electrónica, reparar un controlador o intervenir un cableado interno? La respuesta es alarmante. El mantenimiento de una bicicleta convencional requiere herramientas básicas y oficio; el de una E-Bike exige conocimientos técnicos específicos y capacitación en software de diagnóstico que hoy escasean.

Aquí es donde el consumidor desprotegido adquiere un problema crónico. Cuando un sistema de asistencia genérico empieza a fallar, conseguir el repuesto específico o un técnico calificado se vuelve una misión imposible. Mientras las marcas oficiales invierten en capacitar a sus redes y asegurar stock de componentes, las firmas golondrina desaparecen una vez liquidado el inventario.

El resultado técnico es inevitable: una bicicleta eléctrica que no funciona deja de ser un vehículo y se transforma, automáticamente, en un yunque con dos ruedas. Un objeto pesado, costoso e inmovilizado en el fondo de un garage debido a la falta de respaldo técnico.

Conclusión: Proteger el valor del sector

El mapa que dibuja Phil Latz es útil para comprender la tendencia global, pero el territorio local exige otra lectura. El viento de cola por el costo del transporte es real, y la bicicleta sigue siendo la herramienta más eficiente para enfrentar la crisis del sector.

El desafío para las marcas, distribuidores y tiendas especializadas es resistir la tentación del volumen rápido a expensas de la calidad. El negocio ya no pasa por convencer al ciclista entusiasta de que aliviane su equipamiento deportivo. El verdadero negocio actual es ofrecer soluciones de movilidad reales, duraderas y con un respaldo posventa que garantice la inversión del usuario. Si permitimos que la carrera por el precio destruya la reputación de la E-Bike como ocurrió con la bicicleta común, habremos anulado la herramienta de movilidad más prometedora del mercado antes de que logre su maduración.

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Mundo Bici

Más allá del cliché: ¿Qué festejamos este Día de la Bicicleta?

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Por Pedro Piusselli

Cada 3 de junio, las redes se inundan de postales idílicas. Ruteros «épicos» desafiando al viento en el asfalto o mountainbikers del llano sacándole la clásica foto a sus bicis aprobadas contra un alambrado en la inmensidad de la llanura pampeana. Pero detrás de ese folclore digital que tanto nos gusta, el ciclismo hoy vive una realidad mucho más profunda, terrenal y desafiante.

Este 2026 nos encuentra en un verdadero punto de inflexión:

A nivel internacional: La industria se reacomoda tras la resaca de la post-pandemia. Se terminó la fiebre de la novedad por la novedad misma; hoy la innovación real está en la calle. Mientras las e-bikes transforman la movilidad diaria y el gravel rescata la esencia de pedalear lejos de la tiranía del reloj, aparece un nuevo actor en el tablero urbano: los monopatines eléctricos. Pasaron a ocupar el lugar de la portabilidad que antes era patrimonio exclusivo de la bici plegable, pero con la enorme ventaja del cero esfuerzo y la comodidad intermodal.

En Argentina: La teoría del mercado global se choca de frente con nuestra coyuntura. El ciclista local se convirtió, por fuerza mayor, en un superviviente hiperracional. Con el aumento de los combustibles y las tarifas del transporte público, la bicicleta dejó de ser un lujo recreativo para transformarse en un auténtico escudo económico diario. Hoy se cuida al extremo lo que se tiene y se pasa más por el taller de barrio para estirar la vida útil de los componentes.

La realidad del mostrador: A la hora de renovar la bici, el proceso de decisión cambió drásticamente. Hoy se compra estrictamente por precio, promociones o facilidades de financiación. La fidelidad a las grandes marcas o la exigencia por la calidad de los componentes pasaron a un segundo plano; lo que manda es la accesibilidad y que la cuota cierre a fin de mes.

A pesar de los desafíos, andar en bici sigue siendo la declaración de autonomía y resistencia más inteligente que existe. Este 3 de junio, el mejor homenaje no es un «like» a una foto vintage: es inflar las cubiertas, dejar las excusas de lado, salir a la calle y seguir pedaleando.

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