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Cómo adaptarse al cambio estacional

Fecha: 15.04.2020

La mejor forma de ayudar naturalmente al organismo ante los requerimientos del cambio estacional, sin suplementos ni sobreentrenamiento. La testosterona y el colesterol bueno.

Ante cada cambio estacional el organismo presenta progresivamente un estado de adaptación, acorde a las nuevas condiciones que deberá afrontar. Llega el verano y con él un clima templado, más sol, más horas de luz y noches más cortas. Este proceso es tan cotidiano y natural que casi no lo tenemos en cuenta, pero es preciso acompañarlo modificando día tras día la dieta, los requerimientos calóricos, la vestimenta, el tipo de actividades, etcétera.

En esta transición el metabolismo debe consumir más energía y eso incluye básicamente estados de mayor somnolencia a la mañana, remoloneo para cumplimentar las rutinas de entrenamiento y quizá una merma pasajera en el rendimiento.

En este punto es vital estar atentos a lo que nos sucede y no sentirnos mal, como si estuviéramos en falta con nuestro cuerpo. Todo esto es natural y fisiológico. Hay que ser un poco paciente. Así como las plantas despiertan en primavera, brotando lenta pero inexorablemente y volviendo a su follaje habitual nosotros seguiremos entrenando como el año anterior. Todo se ajustará maravillosamente. No aconsejo sobreentrenar ni usar “suplementos”, más allá de consumir con abundancia frutas y verduras de la estación, que son las que más necesitamos.

Hay otra causa de cansancio bastante común que no siempre es detectada, sobre todo en los hombres y mujeres mayores. Me refiero al déficit en el organismo de una hormona que no siempre es tenida en cuenta, la testosterona. Esta se halla presente en la mujer unas 10 veces menos que en el hombre. Su déficit puede producir fatiga, depresión, pérdida de deseo sexual, ansiedad, malestar general, disminución de las facultades cognitivas, pérdida de masa muscular, acopio de grasa y osteoporosis.

En la mujer la testosterona se produce fundamentalmente en los ovarios y glándulas suprarrenales, por lo que es frecuente su disminución ante la extirpación de dichas glándulas. Con el agravante que los suplementos no dan resultado. Los anticonceptivos orales también atentan contra la producción de testosterona.

Se ha demostrado que el ejercicio físico de moderado a intenso incrementa su producción en ambos sexos. En un tiempo, por moda, se consideraba que era poco femenino el desarrollo de cierta musculatura, por lo que obviamente se agravaba el problema.

Hay dos causas más que favorecen su producción: el aporte correcto de vitamina D3 y la ingesta adecuada de “colesterol”, últimamente muy combatido, aunque sí es posible y conveniente consumir colesterol “bueno” como el omega 3 que, por ejemplo, se halla presente en la soja en todas sus presentaciones comerciales como leche de de soja, harina, aceite, etcétera.

Por su parte la producción de vitamina D3 también es favorecida por la luz solar.

Resumiendo, hacer ejercicio moderado a intenso, consumiendo aceites omega 3 y tomando algo de sol nos va a garantizar un equilibrio hormonal aceptable.

Buenas rutas.


Por Doc Pedales: doctor en medicina Eduardo Jorge Saint Bonnet (MN 48943 MP 23765) es médico deportólogo y deportista.


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