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Mecánica

Cómo armar el taller de mecánica ideal

Los principios básicos para el diseño de un taller profesional. El espacio necesario, la cantidad y la calidad de la iluminación, los materiales y el procedimiento para hacerse un tablero de herramientas y las medidas del banco de trabajo.

Por Hernán Terreni*

El diseño del taller es fundamental para que el mecánico trabaje de forma cómoda y por ende sea más eficiente en su actividad diaria.
Con demasiado espacio para trabajar, el mecánico perderá demasiado tiempo en sus idas y venidas entre el tablero de herramientas y la bicicleta, y la bicicletería quitará valiosos metros cuadrados a la exhibición y almacenamiento de productos.
Con un taller muy reducido, el mecánico se tropezará con los elementos que lo rodeen, estará obligado a trabajar de manera incómoda para ciertos procedimientos y sentirá un cierto grado de claustrofobia, una mezcla que muy posiblemente reduzca su eficiencia tanto en calidad como en cantidad de trabajo.
La superficie ideal para el taller para un solo mecánico es de 8.5 m2.
En el diagrama que acompaña esta nota (Área de trabajo) puede verse la distribución ideal que necesita un mecánico, para trabajar de manera confortable.
El área de circulación entre el banco de trabajo y la bicicleta es un pasillo de unos 80 cm de ancho, otro tanto por detrás de la bici y a los extremos de la bicicleta dos pasillos de unos 75 cm para poder rodearla. No es recomendable que el mecánico tenga menos espacio que el indicado para circular alrededor de la bicicleta, ya que lo complicaría, haciendo que se tropiece con la bicicleta u otros elementos dentro del taller.
Además del espacio, hay otros factores que contribuyen con el ambiente en el que el mecánico debe desarrollar su actividad diaria. La mala o poca iluminación, la contaminación sonora, los vapores de disolventes y la falta de luz natural son algunos de ellos.

La iluminación
Siendo que el mecánico requiere un uso intensivo de su vista, los requisitos de una buena iluminación son tan importantes como para quien lee. Si nuestro mecánico tiene que revisar el estado de las bolillas del eje de una maza o realizar el centrado de una rueda, precisa de una buena iluminación. Sin la iluminación adecuada el trabajo sufre directamente, ya que además de que el mecánico podría no ver una falla en algún componente, fatigará su vista y aumentará su tensión mental, reduciéndose en consecuencia la calidad del trabajo.
Hay dos elementos a considerar en el diseño de la iluminación: cantidad y calidad.
La cantidad de luz no sólo se mide por la cantidad de vatios utilizados para la iluminación sino también por los tipos de superficies que la absorberán o la reflejarán. Paredes, tableros de herramientas, techos e incluso los pisos deben ser de colores claros, para maximizar la utilización de la luz. Por ejemplo, si el tablero de herramientas se pinta de un color oscuro puede absorber varios cientos de vatios de luz. Hay que evitar que paredes y muebles absorban y no reflejen la luz.
Otro aspecto a considerar en el diseño de la iluminación del taller es la eliminación de sombras y zonas de deslumbramiento. Esto se puede lograr mediante el uso de superficies pálidas, que tienden a difundir la luz y la reflejan en las áreas que estén sombreadas respecto de la fuente de luz principal. Ahora bien, en muchos casos estos recursos no resultan suficientes, por lo que es conveniente utilizar una fuente de luz múltiple que cubra el banco de trabajo, el tablero de herramientas y el pie de trabajo. Y agregar una lámpara en el extremo del banco donde se coloque el centrador de ruedas para reforzar la iluminación al momento de trabajar en el centrado.

Balance de color
Lo ideal al momento de iluminar el taller es tratar de mezclar la luz natural con la artificial. Esto nos permitirá encontrar el balance de color para que la vista se encuentre descansada.
Los tubos fluorescentes tienden a generar un parpadeo que puede ser molesto después de muchas horas. Es conveniente reemplazar los tubos por lámparas de bajo consumo, que son más estables y no generan dicho parpadeo.
De no contar con ingreso de luz natural, lo conveniente es mezclar luz fría y luz cálida. Esto hará que la tensión visual sea baja y evitará el cansancio mental del mecánico.

Ubicación de los artefactos 
La ubicación ideal de la iluminación para el banco de trabajo y el tablero de herramientas es que el artefacto se encuentre a no más de 1.5 metros sobre el banco si disponemos de un artefacto de 4 tubos fluorescentes de 36 watts cada uno (144 watts total) o su equivalente en lámparas de bajo consumo. Esto debería ser suficiente si todas las superficies reflectantes son de colores pálidos y el techo no es inusualmente alto (más de 3 metros). Pero si los cielorrasos son altos, las luces deben estar a 3 metros de altura, ya que la intensidad de luz disminuye a mayor distancia.
Si el taller tiene una entrada de luz natural por una ventana o claraboya es difícil cuantificar la luz suplementaria que se necesita.

Tablero de herramientas
El material ideal para hacer un tablero de herramientas es el harboard o chapadur perforado y sus medidas ideales son de 1.22 m de alto por 2.44 m de ancho. Debe estar centrado con respecto al banco de trabajo y elevado sobre este a unos 12 cm.
Los materiales necesarios para la construcción del tablero de herramientas son los siguientes:
– Un listón de madera de 1×2” cepillado (medidas del listón cepillado: 22 mm x 45 mm).
– Una placa de harboard o chapadur perforado de 1220 mm x 2440 mm.
– 40 tornillos para madera de 1” de largo.
Detalles de armado del tablero de herramientas:
– Antes de ajustar los tornillos es recomendable encolar todas las uniones y corroborar la escuadra del marco.
– Antes de instalar la placa de harboard, aplicar cola en el frente del marco, apoyar la placa de harboard y clavarla al marco utilizando clavos sin cabeza de 0.75” de largo. Se recomienda aplicar los clavos a una distancia de unos 100 mm entre si, tanto en el perímetro como en el refuerzo central.

Banco de trabajo
Las medidas ideales del banco de trabajo son de 1.80 metros de ancho por 75 cm de profundidad y dependiendo de la altura del mecánico la altura del banco puede variar entre 89 cm mínimo y 97 cm máximo. Es recomendable fijar el banco a la pared, para evitar que este se mueva al tener que hacer fuerza cuando por ejemplo se utilice la morsa.
De utilizarse un banco menos profundo, el pasillo de circulación entre el banco y la bicicleta se puede angostar en proporción al ancho del banco.

*Mecánico ciclista de vasta experiencia, docente del tema y autor del Manual de Mecánica que distribuye Biciclub: mecanicaterrabikes@gmail.com

Nota publicada en revista Biciclub Nº 260, agosto 2016.

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1 Comentario

1 Comentario

  1. marco

    8 febrero, 2017 a las 8:06 pm

    Me gustó la nota, aunque me hubiese «llenado» más si, además, comentaban sobre que herramientas necesitaría un taller básico, y uno profesional. En general la nota me agrado.
    Saludos.

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ABC

Reglas para posicionar correctamente el asiento

Todo lo que hay que saber para posicionar correctamente el asiento en altura y adelante/atrás. La medición de la altura, del retroceso y de la inclinación. La alineación vertical de la rótula de la rodilla con el eje del pedal.

Una de las cosas mas importantes a la hora de posicionar a un ciclista (bikefit) es poner atención a los puntos de contacto, o sea pedales, asiento y manubrio. Ya en notas anteriores hablamos de los pedales y todo lo referente a ellos y ahora es el turno del asiento.
Es importante que podamos identificar las medidas que sitúan al asiento en el espacio.

Medición de altura, retroceso e inclinación
– Altura: es la medida tomada desde el centro de la caja pedalera (o eje del pedal, menos usada) al dorso en el centro del asiento, entendiendo el centro del asiento el punto en el cual tenga entre 7 u 8 cm de ancho, ya que nuestros isquiones deben apoyar por detrás de esta medida.
– Retroceso: es la medida tomada con una plomada o nivel láser desde el centro de la caja pedalera a la punta del asiento. Creemos que sería mejor tomar esta medida al centro del asiento antes descripto, ya que las longitudes de los asientos actuales nos pueden llevar a cometer errores, pero respetaremos el acuerdo convencional en la toma de esta medida.
– Inclinación: es la medición de la gradiente que usaremos con respecto al piso, en otras palabras es cuán más o menos se encuentra el dorso paralelo al piso.
Lo que debemos comprender en inicio es que teniendo como referencia el centro de la caja y el centro del asiento nos encontramos al unir estos dos puntos con una línea diagonal. Debido a esto cualquier modificación de una u otra medida afectará la posición final. Más simple aun es decir que tanto la altura como el retroceso se deben entender como una sola medida.

Alineación de la rótula y altura del asiento
Para iniciar un posicionamiento del asiento lo haremos rectificando la tan famosa “plomada” a través del retroceso del asiento. Esto consiste en alinear verticalmente la rótula de la rodilla con el eje del pedal situando las palancas a las 3 del reloj. Dependiendo del autor, se describe este punto por detrás de la rótula o por delante y se hacen modificaciones dependiendo de la especialidad ciclista que se practique, pero buscamos unificar un proceso y no generar mas dudas en torno a él.
Una vez que hemos dado el retroceso al asiento, avanzamos sobre la altura.
Para esto nos ayudaremos situando las palancas en las 6:00 del reloj. Usando la altura del asiento buscaremos encontrar con el talón el eje del pedal y una vez que hagamos contacto usaremos esa altura +3 a 4 mm. Tengamos en cuenta que todos somos morfológicamente diferentes, por lo cual frente a un fémur mas largo, por ejemplo, recomendamos ponerse en contacto con un especialista para evaluar minuciosamente el caso particular.
Básicamente, lo que debemos sentir al lograr una altura de asiento adecuada es que cuando llegamos a las 6:00 de la palanca aún estamos usando el cuádriceps y no el gemelo, muy común hoy en día.

Resultado de la alineación de la rótula con el eje del pedal y de la altura del asiento

El ancho del asiento
Las marcas de asientos ofrecen distintas medidas de ancho de asiento para adecuarse a la morfología de cada ciclista. Para determinar nuestra medida de ancho de asiento es que utilizan los medidores de isquiones (ver foto), la cual se puede determinar sentándonos sobre un pad de gel o bien sobre un dispositivo digital de medición de isquiones. Esta información, sumada al tipo de conducción preferida por el ciclista (especialidad), nos dará como resultado el o los modelos de asientos determinados de cada marca para cada usuario.

En nuestra próxima nota publicaremos un testeo a fondo de asientos disponibes en el mercado argentino.

El medidor de isquiones nos permite determinar el ancho del asiento

 

Texto: Roberto Hernández*

*roberto@amarubikefit.com | (011)3281-3482 | @amarubikefit | Amaru Bikefit

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Mecánica

Desnudamos las mazas con cambios internos

Por un lado son eficientes, de manejo absolutamente sencillo y prácticamente libres de mantenimiento, y por dentro una maravilla de la miniaturización y de mecanismos parecidos a los de relojería.

Como vimos en la primera parte de este informe de mazas de cambios internos, publicado en la edición de agosto de Biciclub u, me gusta dividir las mazas con cambios internos en dos grupos, de acuerdo a su diseño. Las del tipo “analógico”, que conservan mucho del diseño con el que se inventaron, como las Sturmey Archer, y las que llamo de diseño “digital”, ya que tienen que ver más con un diseño de computadora, con tecnologías más modernas. Es el caso de las mazas Shimano.
En el caso de las mazas con diseño “analógico” es más fácil ahondar en la limpieza, servicio y reparación mediante el reemplazo de alguna pieza, ya que a la hora de realizar un servicio de la maza la desarmaremos por completo, pudiendo ver cómo se conforma toda la maza y detectar si alguna pieza está dañada. Mientras que las mazas de diseño “digital” están compuestas por módulos más complejos, los cuales no desarmamos por completo. Es muy probable que si se nos rompe una de sus partes no podamos reemplazarla, sino que tengamos que hacer un reemplazo mucho mayor o directamente reemplazar la maza entera.
Pero ya sea que se trate de una maza “analógica” como “digital”, cada 5.000 kilómetros es recomendable desarmarla, limpiarla y volver a engrasar sus partes, lo que nos permitirá extender su vida útil (sin tener que reemplazar piezas) durante muchísimos kilómetros. Me gusta dar el ejemplo de mi cliente Matías Fernández Long, el cual tiene instalada una maza trasera con cambios internos Shimano Alfine de 8 velocidades. La maza lleva 60.000 kilómetros de uso con todos sus correspondientes servicios cada 5.000 kilómetros realizados, en los cuales nunca encontré rastros de humedad ni tierra: Esa maza solo ha precisado de su correspondiente limpieza y cambio de grasas y así es que sigue como nueva.
Aprovecho para recordar que las mazas de cambios internos prácticamente no se gastan y no tienen ninguna razón para dañarse, a menos que las usemos de forma incorrecta, es decir pasando cambios de marcha mientras hacemos fuerza sobre los pedales, cuando lo correcto es detener por un instante el pedaleo y ahí pasar la marcha.

Las herramientas y los materiales necesarios para realizar el servicio de una maza Shimano Nexus.


Las piezas que conforman una Maza Nexus de 8 velocidades, en las que podemos ver partes posibles de desarmar y otras que son módulos que no requieren desarme para realizar el servicio, como podemos observar en el caso del eje.


Las piezas que conforman una maza Sturmey Archer S-RC3 de 3 velocidades, completamente desmontable, para realizarle un servicio de mantenimiento.


El desarme

A continuación mostramos el desarme de una maza Shimano Nexus Inter 8, pero es imprescindible aclarar que cada modelo tiene un protocolo en particular, el cual se puede consultar en la web de cada marca.
Para realizar esta tarea es conveniente tener un banco de trabajo.
Primero colocamos el shifter en la marcha 1, o sea en la que el cable tenga la menor tensión, y desconectamos el cable de cambio de la maza.
Extraemos la rueda y, como en este caso tenemos frenos a disco, los removemos y aprovechamos para limpiarlos con alcohol isopropílico y un paño limpio.
Luego desmontamos con la mano el brazo auxiliar del sistema de cambios (llamado también cassette joint para Shimano o fullcrum para Sturmey Archer), los guardapolvos, las arandelas que se ubican del lado del piñón y el piñón.
Continuamos removiendo la tuerca y contratuerca del eje de la maza.

Tanto esta maza como la Nexus de 3 velocidades entran a presión y se desmontan con un golpe seco con un martillo especial de alto impacto.

Una vez que separamos el body del núcleo, dejamos por un lado la rueda con el body y comenzamos a trabajar con el núcleo, el cual se abre con una contratuerca.

Comienzo así a extraer cada pieza del mismo, siempre colocándolas sobre un paño limpio en el orden en que las extraje, para luego saber como es su orden a la hora de volver a montar el núcleo.
Una vez desmontada toda esta primera serie de piezas, doy vuelta la maza, extraigo una arandela seeger y desarmo el conjunto principal de engranajes.


De esta manera me queda el eje con una serie de piezas que no se desmontan y conforman uno de los módulos de la maza.
Reviso todas las piezas para asegurarme que no haya contaminación en ninguna parte, es decir que no haya óxido, producto del ingreso de agua al sistema, ni tierra.
Como en este caso afortunadamente no encontramos nada de esto, limpiamos todas las piezas que fuimos colocando en la mesa con un paño limpio y seco, sin alcohol isopropílico ni ningún otro producto desengrasante. No hace falta hacerlo de una manera excesiva, ya que no ingresó, en este caso, ningún agente externo al interior de la maza.

Luego procedemos con el armado, engrasando bien todas las piezas, haciendo especial hincapié en las zonas de rozamiento y rodamientos.
Las grasas que utilizamos son de Shimano. Por un lado una grasa específica para el interior de la maza, de color beige, y por otro la específica para rodamientos (bolillas), que es de color amarillo fluorescente.
En el caso de que la maza haya sufrido contaminación exterior, es decir que no se ven vestigios de esa grasita blancuzca que podemos observar en las fotos del desarme, sino que encontramos óxido y mugre, limpiamos las piezas con una lavadora de ultrasonido con un desengrasante ecológico, luego sopleteamos y engrasamos.

Las partes que sí tenemos que limpiar más a fondo con alcohol isopropílico o algún desengrasante, son las que están expuestas a los agentes externos, como el piñón y la parte externa de la maza, ya que es importante que a la hora de armar otra vez la maza estén todas las partes limpias, para no contaminar la grasa nueva.

Texto: Santiago Oliver* | Fotos: Ariel Sabatella

*Refinado mecánico y restaurador de vasta experiencia. Lleva adelante su propio taller Born In Garage en el barrio de Colegiales (CABA):
www.borningarage.com.ar



AJUSTES

Regulaciónde una maza de cambios internos 

Una de las grandes ventajas de una maza de cambios internos es que prácticamente no necesitan regulación y la que se realiza es muy simple. Aunque varía entre marcas y modelos, siempre la premisa es hacer coincidir dos puntos/partes.

Si sucede que los cambios de marcha no pasan bien, existe una regulación muy sencilla que podemos hacer nosotros mismos, pero también tenemos que tener en cuenta que si tenemos una maza con cambios internos que pierde su regulación fácilmente, puede ser que la funda del cable de cambio esté aplastada en algún sector. Tener en cuenta que las fundas de cambio se deben reemplazar cada año aproximadamente, para evitar daños mayores en el resto del sistema.

Dicho esto, vamos entonces a la mencionada regulación. Las mazas de cambios internos tienen un eje central, alrededor del cual funcionan una serie de engranajes que nos da multiplicaciones en reducción y en aumento. En una maza de tres velocidades, la marcha dos es la directa, es decir en la que pedaleamos con la relación de transmisión que nos proporciona la cantidad de dientes del plato y de la corona, y es en la cual haremos la regulación de la maza. Esta información viene en el manual de cada maza que se entrega al momento de la compra, o bien podemos consultarla en la web de cada marca.

En la foto podemos ver como coinciden dos pequeñas rayitas de color amarillo, que cuando los cambios pierden su regulación no coinciden. En dicho caso, procederemos a colocar el cambio en la marcha directa (la dos en el caso de una maza de tres velocidades y la cuatro en el caso de una de ocho) y ajustaremos el cable mediante el regulador del mismo ubicado en el shifter.

Mientras giramos el regulador podemos ver como las rayitas se mueven, haciéndolas coincidir para el correcto funcionamiento de los cambios.

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Mecánica

Cómo tubelizar tus ruedas a la perfección

Las ventajas de usar ruedas sin cámara de aire (tubeless). Los materiales a utilizar y el procedimiento paso a paso para hacer un tubelizado perfecto. El mantenimiento. Además, como reparar agujeros grandes que el líquido no llega a obturar.

El sistema tubeless (sin cámara) ha llegado hace unos años para quedarse, y aunque también se está usando en menor medida en las bicicletas de ruta, en mountain bikes se ha vuelto casi imprescindible usar ruedas tubelizadas.
El tubeless se trata de un diseño en el que la cubierta y la llanta junto a un líquido sellador específico que corre en su interior se convierten en un sistema sellado capaz de conservar el aire en su interior sin utilizar cámara.
Podemos tubelizar nuestras ruedas si tenemos llantas y cubiertas Tubeless o Tubeless Ready. Lo más común es tener la última opción, que se trata de una llanta/cubierta fabricada para usarse tanto con cámara como para convertirla en tubeless, pero para hacer esto último precisaremos un kit completo compuesto por cinta de fondo de llanta, válvulas y líquido sellador.

Ventajas
Al tener una rueda sin cámara podremos rodar con menor presión en los neumáticos, libres del inconveniente de pellizcar la cámara y, en consecuencia, pinchar. Practicar mountain bike con baja presión en los neumáticos permitirá que nuestras ruedas se adapten mejor a las irregularidades del camino, sobre todo en terrenos sueltos y rocosos, permitiéndonos tener una conducción más confortable y segura, así como:
– Mayor agarre y control gracias a que aumentamos la superficie de contacto con el piso.
– Menos rebotes debido a las irregularidades del terreno, logrando mayor amortiguación y superando obstáculos de manera más rápida.
– Ahorro de peso, debido a que prescindiremos de las cámaras, aunque se agregue algo de peso del líquido sellador.
– Menos pinchazos, ya que al usar líquido sellador, la mayoría de los pinchazos que podamos sufrir se sellarán de manera casi instantánea, por lo que probablemente ni siquiera seamos conscientes de haber pinchado. En el caso de sufrir un pinchazo de mayor envergadura, existen soluciones para utilizar en el camino como un kit de reparación tubeless (ver columna aparte).

Desventajas
Podríamos decir que la primera es la inversión monetaria inicial, aunque esto depende de qué ruedas tenga nuestra bicicleta. Si ya tenemos cubiertas aptas para tubelizar no tendremos que cambiar los componentes, solo tendremos que hacernos del kit tubeless para hacer la instalación nosotros en nuestra casa o bien llevar la bicicleta a un taller que nos la haga.
La segunda desventaja es que el sistema requiere de cierto mantenimiento.
Pese a esto, las ventajas son grandes, por lo que cada uno deberá poner en la balanza las ventajas y desventajas para decidir si pasarse a este sistema.

Mantenimiento
Según la frecuencia de uso, de pinchazos, el tipo de cubiertas (las más porosas pierden más líquido a través de sus poros) y el clima (a más calor mayor necesidad de reposición de líquido), tendremos que reponer un poco de líquido en el sistema, lo cual es sencillo de realizar. Simplemente consiste en abrir la válvula, colocar el líquido y volver a inflar.
Cada cuánto deberíamos repetir este proceso es muy variable. Si hicimos una salida muy larga o estuvimos practicando mountain bike todo el fin de semana en un lugar con mucho calor, lo más conveniente es reponer un poco de líquido (1 o 2 onzas, equivalente a 30–60 ml) cuando regresemos a nuestra casa. Si este no es el caso y el uso es menos regular, cada 30-45 días podríamos llegar a precisar una pequeña recarga. Lo mejor para comprobarlo es hacer girar la rueda y constatar que aún contiene suficiente líquido corriendo dentro de ella.
El líquido sellador cumple una doble función. Por un lado prevenir y reparar los posibles pinchazos y por otro garantizar la estanqueidad del sistema, sellando las uniones entre llanta y neumático.

Los materiales


Para realizar el tubelizado que hicimos para esta nota, utilizamos todos los elementos que vemos en la foto. De izquierda a derecha:
– Cinta para fondo de llanta (tener en cuenta que hay distintas medidas de cinta para utilizar según el ancho interno de cada llanta).
– Líquido sellador, cuya cantidad depende del tamaño de la rueda: si compramos un envase grande ya tendremos líquido no solo para tubelizar en un comienzo sino para varios rellenados.
– Jeringa con pico específico para enroscar en la válvula e introducir el líquido sellador.
– Dos válvulas para tubeless.

El procedimiento
Siempre antes de tubelizar recomiendo revisar rayos, centrar y dar tensión si es necesario, ya que si rompemos rayos tendremos que reemplazarlos y luego tendremos que volver a hacer todo el proceso de tubelizado de nuevo.
El primer paso es limpiar exhaustivamente el interior de la llanta con un paño con alcohol isopropílico. Este paso es importante, ya que nos asegurará que la cinta se adhiera bien.

Colocamos la cinta desde unos 10 cm antes del agujero de la válvula, le damos toda la vuelta, procurando hacerlo con bastante tirantez y presión, y luego cortamos la cinta cuando nos hayamos pasado 10 cm del agujero de la válvula. De esta manera, la zona cercana a la válvula tendrá dos capas de cinta.

Desde el lado exterior de la llanta hacemos pasar un punzón por el agujero de la válvula para marcar el punto de perforación. Luego, desde el lado interno de la llanta, perforamos la cinta. Se puede hacer directamente con la válvula, aunque yo recomiendo hacerlo con una especie de punzón que me hice para esta tarea, que consiste en una lima circular y del tamaño del orificio al que limé la punta para que quede con forma de punzón.

Colocamos la válvula y la arandela que la fija a la llanta. Es fundamental ajustarla solo con la fuerza de los dedos. Si lo hacemos con una pinza, cuando eventualmente suframos una rotura de cubierta en el medio de naturaleza y precisemos proceder de urgencia colocando una cámara, necesitaremos poder desarmar la válvula con nuestros propios dedos, algo que seguramente no podremos hacer si la válvula fue ajustada con una pinza.

Primero y fundamental es observar el sentido de rotación de la cubierta para colocarla correctamente. Para esto, miraremos la inscripción en el lateral de la cubierta que lo indica y como referencia del sentido de la llanta sabemos que los discos de freno se ubican del lado izquierdo de la bicicleta.
Colocamos la cubierta con la marca de la misma en donde se ubica la válvula tal como se puede ver en la foto, detalle que no es solo una cuestión estética sino una referencia a la hora de estudiar una cubierta que tuvo problemas.
Con el fondo de llanta colocado la tarea de colocar la cubierta suele ser más dificultosa, ya que la cinta ocupa espacio.

Hacemos una especie de masaje en el que “tironeamos” de los costados de la cubierta hacia los laterales para asegurarnos que queden bien pegados a la llanta.
Luego inflamos la rueda hasta sentir los ruidos de golpes característicos que nos indican que la cubierta entalonó. Yo realizo esta tarea con un compresor, que tiene la ventaja de inflar la rueda con mucho volumen de presión, haciendo que el talonado sea una tarea fácil y rápida. También se puede hacer con un inflador, solo que tendremos que tener más paciencia y nos demandará más tiempo.


Extraemos el óvulo de la válvula con un extractor de óvulos o en su defecto podemos hacerlo con un estira rayos, lo que hará que la rueda se desinfle. La gente de Stans No Tubes recomienda poner el dedo en la válvula para que el aire salga lentamente y no se desentalone la cubierta.


Agitamos bien el envase del líquido sellador, llenamos la jeringa y lo enroscamos en la válvula, siempre con la válvula en lo alto de la rueda, así no se nos derrama líquido de la jeringa. Una vez conectada, giramos la rueda para que la válvula quede en la parte baja y descargamos la jeringa para ingresar el líquido dentro de la rueda. Repetimos el proceso hasta completar la cantidad de líquido que debe llevar la rueda.


Finalmente, colocamos el óvulo, inflamos y hacemos girar la rueda para que el líquido sellador penetre por el interior de la rueda, sellando todo el sistema.

 


 

Cómo reparar agujeros 

En el caso de un corte o agujero mayor de 3 mm, que el líquido sellador que tenemos dentro de las cubiertas no lograría sellar, precisaremos un kit de reparación (tarugo), que consiste en tapar el agujero con unas tiras de caucho gracias a la ayuda de una mini herramienta que viene en el kit. En el caso de Stans No Tubes (el kit de la foto), puede reparar roturas de hasta 6 mm.


El procedimiento es muy sencillo. Simplemente se trata de introducir los trozos de caucho con la herramienta, dar una vuelta a la rueda para que el líquido sellador de su interior haga el trabajo de adherir el caucho al neumático, inflar y listo.
No es necesario cortar el excedente de caucho, ya que se irá adhiriendo a la banda de rodamiento al pedalear.

 


Texto: Santiago Oliver: Refinado mecánico y restaurador de vasta experiencia. Lleva adelante su propio taller Born In Garage en el barrio de Colegiales (CABA): www.borningarage.com.ar

Fotos: Ariel Sabatella


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Mecánica

Limpiar, lubricar y tubelizar con productos específicos

Muchos usuarios de la bici suelen tener buenas intenciones a la hora de limpiar o lubricar sus componentes pero con resultados que en algunos casos no llegan a ser del todo buenos, al utilizar limpiadores, desengrasantes o lubricantes que no sólo no cumplen su función sino que además en muchos casos dañan a los componentes que se pretende cuidar. Para hacerlo correctamente, debemos utilizar productos diseñados de manera específica para el cuidado y mantenimiento de nuestra bicicleta.
Una excelente opción es la marca MTi, que nos ofrece una línea completa de productos destinados a la limpieza, lubricación y tubelizado de gran relación precio/calidad, que aseguran un óptimo cuidado de la bici y fueron desarrollados específicamente para cada función en el mantenimiento diario.
El primer paso es conveniente darlo con el Bike Wash, que desplaza toda la suciedad que pueda acumularse.
Luego seguiremos con la limpieza a fondo de la transmisión, para lo cual el desengrasante Bio Degreaser, con fórmula de base acuosa y no solvente, limpia y desengrasa sin dañar las partes delicadas de la bicicleta, tales como pintura y piezas plásticas, eliminando los restos de suciedad en toda la transmisión.
Para lubricar la cadena podemos optar por lubricantes líquidos con gotero dosificador, tanto con película seca como húmeda, o bien por la cera teflonada Chain Wax, de fácil aplicación, que se presenta en cinco opciones de color. Para los lugares más inaccesibles, el ideal, gracias a su aplicador, es el lubricante en aerosol MTi Dry Lube.
Para juego de dirección y caja pedalera es adecuado aplicar grasa blanca, en tanto que para cables y fundas la indicada es la grasa verde. Gracias a su composición ambas grasas son disipadoras de calor y cuentan con una notable resistencia al agua, prolongando así la vida útil de los componentes.
Por último, el sellador MTi Tubeless Sealant tiene una gran durabilidad y obtura perforaciones de hasta 2 mm. Se ofrece en presentaciones de un litro y de 140 ml.

www.montisrl.com.ar | @mti.bike 

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