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Cómo comprar una bici usada

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Los pasos que conviene seguir para comprar una bicicleta usada. Lo que debemos revisar en la bici para determinar correctamente el precio. Consejos básicos para evitar sorpresas desagradables.

No hay nada como comprar una bici nueva. Lustrosa, impecable, hasta sus olorcitos despiertan nuestros más lúbricos sentimientos. Y, una vez en uso, vivimos el placer de alejarnos del taller por bastante tiempo, salvo que nos lleve a él alguna desgracia inesperada.
Eso sí, un estreno tiene su precio y en ciertos casos eso nos obliga a comprar menos de lo que quisiéramos. Queríamos esa con XT y horquilla DT Swiss Carbon pero el bolsillo nos dio para una con Alivio con horquilla RST…
Ahí es que aparece la segunda opción, que es la de comprar una bicicleta usada, que por lo general valen menos del 50% de su equivalente nueva. dependiendo del estado y el tiempo de uso. Perderemos la posibilidad de comprar lo último en transmisión y otros componentes, perderemos el placer del «olorcito» a nuevo, perderemos la garantía de fábrica, pero ganaremos en la posibilidad de hacernos de una bici a la que, con un presupuesto limitado, no podríamos ni soñar en llegar. Eso sí, comprar usada tiene sus vueltas y, más que nada, sus riesgos.

Un encuentro asimétrico
Lo primero a tener en cuenta es que la compra-venta de usadas pone en general en contacto mutuo a dos personajes bastante diferentes entre sí. El vendedor de usadas es, por lo general, un comprador de nuevas, alguien que aprecia tener menos pero tenerlo flamante y con todas las garantías del caso. Del otro lado hay alguien que tiene poco… y quiere mucho. Todo indica que la transacción tendría que seguir un curso provechoso, ya que si bien las inclinaciones son diferentes los intereses de ambas partes confluyen. Pero no siempre sucede esto, ya sea porque el vendedor pretende más de lo que vale por su bicicleta (el precio «de los recuerdos»), como porque el comprador intenta desvalorizar en exceso la bici en cuestión.
Para encarrilar cualquier transacción de este tipo es fundamental que sea clara y transparente. Es inútil partir del principio de que la otra parte nos quiere engañar, ya que con ello no llegaríamos a ningún lugar. La solución es disponer de toda la información necesaria para que la operación sea, como dijimos, clara. Y claridad significa que el precio sea el justo, ya que esté como esté la bici en cuestión siempre tendrá algún precio, sea éste alto o bajo. En este terreno claridad y transparencia significa PRECIO JUSTO, aunque determinarlo no siempre es sencillo. Para ello te mostramos en columna aparte en qué hay que fijarse para determinarlo.

¿Adónde comprar?

Una vez decididos a hacer la compra de una usada hay que decidir por dónde comenzar la búsqueda. Desde ya te podemos decir por donde NO empezar: por el ambiente de las carreras, que es obviamente en donde vas a encontrar las bicicletas más castigadas. Dejá que los corredores se vendan las bicicletas entre sí (ellos saben qué necesitan y conocen el origen de las bicis, ya que participan de un ambiente muy «pequeño», en donde todos se conocen las bicicletas y el trato que cada una de ellas ha recibido.)
Una opción es Internet, donde actualmente hay varias páginas que ofrecen usadas, aunque por lo general esos listados están desactualizados, con bicis que ya han sido vendidas y hasta con datos incorrectos.
La otra variante son los clasificados de biciclub.com, que se renuevan día a día y en el que publican lectores que dejan sus datos con precisión, tienen conocimiento del tema y probablemente las mismas inclinaciones e «idioma» que el tuyo. Incluso en biciclub.com podés publicar avisos de compra.
Siguiendo con los medios digitales podés recurrir también a páginas tipo Mercado Libre, aunque en este caso te podés encontrar con una Specialized S-Works mezclada con la bici que usaba Luis Sandrini en alguna de sus películas…
Y finalmente está la bicicletería. Muchas de ellas reciben en parte de pago bicicletas usadas y algunas hasta tienen en consignación bicicletas de sus clientes. Aquí tenemos la gran ventaja de que por lo general las bicicleterías someten a las bicis usadas a un chequeo antes de ponerlas a la venta y además en este caso existe un lugar cierto donde disponer de un nivel de reclamo, suponiendo algún vicio «oculto».  Si bien en este caso no encontraremos precios tan espectaculares como «en la calle», ya que el bicicletero tiene su margen, es sorprendente el buen nivel de usadas que suelen tener las buenas bicicleterías.
*Esta nota está referida a bicicletas usadas que han sido adquiridas completas y que corresponden a un modelo de catálogo de la marca en cuestión. Los criterios de esta nota (en especial los de determinación del precio) no son aplicables a las bicicletas producto de un armado personal del dueño. Los precios de esta bicis son casi imposibles de determinar y prácticamente no hay más regla que la oferta y la demanda.

COMPRANDO USADAS    


Parte por parte 
Una bicicleta usada puede contar muchas historias y ocultar otras tantas. Detrás de una apariencia inocente puede estar escondida una máquina que corrió los últimos cinco campeonatos argentinos, así como la MTB que raramente salió del pavimento o la que tuvo como único dueño a un tipo cuidadoso hasta la obsesión. Pero la única manera de saber esto a ciencia cierta es revisar a fondo la bici, en especial en algunos lugares donde una historia «difícil» deja la huella sí o sí.

Soldaduras
Se deben revisar a fondo todas ellas, y muy especialmente las que rodean la caja pedalera, las del frente de la bicicleta y la unión entre el caño superior y el piantón. Hay que buscar rajaduras y también huellas de corrosión limpiando previamente la zona.

Transmisión
Otro de los elementos más caros de una bici. Revisar a fondo los dientes de platos y coronas, comprobando que no estén gastados en exceso, en cuyo caso casi seguramente tendremos que cambiar cadena y cassette. Comprobar que la cadena no esté muy estirada, ya que de estarlo es muy probable que además de tener que cambiarla sea un indicador de que la vida útil de platos y coronas está cerca de su fin.
El estado de la transmisión es una de las cosas más reveladoras acerca de qué tipo de uso se le daba a la bici y del nivel de cuidado que le daba su dueño a la bici en general. Es preferible un dueño que cuidaba la transmisión que uno que lavaba la bici con frecuencia.

Dirección
Separar la rueda del piso y girar la dirección en vacío. Comprobar que no haya juego libre y que gire en forma uniforme y sin resistencias. Apoyar la bici en el piso, operar el freno delantero e intentado mover la bici hacia adelante y atrás verificar el juego libre.

Frenos
Revisar detalladamente el estado de las zapatas, la superficie de frenado de las llantas y, en caso de frenos a disco, los discos mismos. Además de averiguar con esto si tendrás que cambiar alguno de esos repuestos próximamente, fundamentalmente descubrirás pistas firmes de qué tipo de uso recibía la bicicleta de su dueño anterior.

Juegos
Revisar todos los puntos en que puede haber juego libre, en particular la caja pedalera (tomando ambas palancas con las manos podemos moverlas y detectar si tienen juego libre), y los pedales.  Si se trata de una bici de doble suspensión observar todos los puntos de pivote de la suspensión trasera.

Tornillos
Revisando el estado de las cabezas de los tornillos de la bici podemos tener una idea de qué trato recibió durante su mantenimiento y qué sectores fueron peor tratados en su vida útil.

Vainas inferiores
La vaina inferior del lado de la transmisión es un punto donde se reflejan muchas batallas y, como las patas de gallo de los ojos, donde se ve inexorablemente el paso del tiempo y el trato que se le dio a la bici. Claro, si el dueño anterior usó protector de vainas aquí no veremos nada…

Llantas
Revisar a fondo las llantas por posibles rajaduras y revisar detalladamente los ojales de los rayos. Las fisuras y rayas blancas son indicadoras de fatiga del material. Revisar la superficie de frenado.

Horquillas de suspensión
Su revisión es la más compleja y cuanto mejor la horquilla mayor es el problema, ya que el precio de la reposición e incluso del arreglo puede ser exorbitante. Para detectar si hay perdidas de aceite la única forma es usar la bici y comprobar a posteriori si no hay algún rastro de aceite colgando por ahí. Conviene también verificar que todos los controles de registro de que disponga (precarga, rebote, compresión, bloqueo) funcionen correctamente, lo que sólo se puede hacer andando.

El precio justo
Los que siguen son algunos de los puntos que debemos tomar en cuenta para llegar al precio justo de una bicicleta usada:

La regla “Shimano”        
El precio base desde el cual hay que partir es de aproximadamente el 50% del valor del modelo equivalente nuevo, con la siguiente salvedad: Por cada año hacia atrás del modelo deberemos tomar como valor de nuevo un escalón más abajo en Shimano; por ejemplo, si la bici usada es un modelo 2005 con transmisión XT full de origen, deberemos tomar como referencia el modelo 2008 de esa misma marca con transmisión Alivio full (observemos que precisamente un XT 2005 se parece más en prestaciones a un Alivio 2008 que a un XT 2008, que ya ha evolucionado).
Esto se debe al hecho de que las marcas de componentes todos los años renuevan sus modelos, agregando prestaciones, bajando peso, etcétera, por lo que en la mayor parte de los casos los modelos de componentes se desactualizan con respecto a los nuevos de la misma gama. En este caso, la recomendación de tomar a Shimano como referencia se debe a que la industria de la bicicleta determina el precio de cada modelo tomando como principal referencia al escalón de esta marca con que se equipa la bicicleta. La elección del resto de los componentes suele seguir la «regla Shimano». Naturalmente, esta regla se aplica igualmente a las bicicletas con equipamientos Sram o Campagnolo.

Los ajustes    
Una vez determinado el precio según la «regla Shimano», a ese valor se le podrán sumar o restar billetes:
– Si luego de la revisión detallada de la bicicleta (ver «Parte por Parte») detectamos que algún componente no está, como debiera estar, a medio uso, y exige un cambio inmediato para poder funcionar, restaremos al precio inicial aproximadamente un 50% del valor de la reposición (ya que debemos considerar que el componente debe estar a medio uso). Obviamente, siguiendo la «regla Shimano» con la que calculamos el precio inicial, tomaremos como componente de reposición no el de origen evolucionado sino el actual equivalente (por ejemplo, si lo que se debe reponer es el cassette para un grupo XT de 2005, tomaremos como valor de referencia para hacer la deducción el 50% de un cassette Alivio 2008).
– Si la bici usada está equipada con algún componente de mucho mayor valor que el original y éste está prácticamente nuevo, podremos agregar al valor base algún pequeño ajuste que respete esta mejora. Si el componente, por más que corresponda a un escalón superior, está en el medio uso normal en que está el resto de los componentes de la bici, no es aconsejable aceptar aumentos de valor.

Modelos muy antiguos         
La «regla Shimano» no puede aplicarse a modelos muy viejos, de aproximadamente seis años para atrás. En estos casos la cotización base puede bajar drásticamente, ya que:
– Ni siquiera conseguiremos en plaza muchos componentes de la bici en cuestión.
– El cuadro, si es un cuadro liviano, habrá entrado ya en «edad de vencimiento».
En caso de bicis muy antiguas, tal como en las bicis armadas por su propietarios, no hay reglas para armar un precio justo; éste dependerá de la oferta y la demanda.

10 consejos 10 para comprar una usada

1     Hacer las cosas sin apuro.
2     Fijar correctamente el precio.
3     Mejor vendedor conocido que «bueno» por conocer.
4     Verificar que existen repuestos del modelo a comprar.
5     Probar la bici rodándola lo más posible.
6     Averiguar qué uso real se le dio a la bici.
7     Mirar otras opciones antes de comprar.
8     Asegurarse que la bici no es robada.
9     Comparar el precio de la usada con las liquidaciones de nuevas de años anteriores.
10   Si comprás en una bicicletería verificar qué garantía dan.

 

 

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3 Comentarios

3 Comments

  1. carlos

    24 enero, 2019 a las 7:39 am

    busco bmx

  2. Charly

    18 enero, 2020 a las 1:57 am

    chicos buen día. estoy viendo de comprar una bici usada. Tengo dos en vista. Cual recomiendan? ambas son r26. Una es Tomaselli Energy T900 y la otra una Specialized S Work…. y me las venden al mismo precios distintos vendedores. CUal es mejor? ambas están en muy buen estado. gracias!!

    • Biciclub

      21 enero, 2020 a las 9:41 am

      Hola Charly, es muy difícil recomendarte sin ver cómo están equipadas las bicis, ni de que año son, etcétera. Specialized es una marca californiana, reconocida en el mundo por su diseño, la cual tiene una «submarca», por decirlo de algún modo, de sus bicis tope de marca, esas son las S-Work. Es decir que son lo mejor que ofrece una marca famoso por su diseño. Tamaselli es una marca nacional, desconocemos los detalles de ese modelo. Por lo que me decís estimo que ambas deben ser bicis bastante antiguas. Habría que ver qué componentes trae cada una también, si querés hacer una comparación más exhaustiva.
      Saludos

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Cómo adaptar la bici a nuestro cuerpo y no nuestro cuerpo a la bici

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La bioposición o bike fitting es el ajuste de las diferentes variables que se realizan a la bicicleta para que se adapte al ciclista con el fin de mejorar su rendimiento y comodidad. He aquí el paso a paso para hacer cada uno de estos ajustes en casa y con ello dejar de hacer sufrir a nuestro cuerpo y aumentar radicalmente nuestro rendimiento.

Siempre que pienso en bioposición doy por sentado que es un concepto común que todos los ciclistas manejan. Pero cuando me enfrento a la realidad y comento acerca de este tema, me encuentro con que la mayoría que practica este deporte, ya sea de manera recreacional o por buscar mejorar su salud e incluso algunos ciclistas que están en relación a lo competitivo, no saben de qué estoy hablando.
Les resumo algunos de los comentarios que al respecto me llegan a diario: ¿Qué es eso? Nunca había escuchado hablar de Bike Fitting ¿Para qué sirve? ¿Para qué lo voy a hacer si voy cómodo en mi bicicleta?
Por todo esto es que he tratado de formularme mi propia definición de bioposición o bike fitting:
La bioposición o bike fitting es el ajuste de las diferentes variables que se realizan a la bicicleta para que se adapte al ciclista con el fin de mejorar su rendimiento y comodidad.
Ahora bien, a partir de esta definición surge el interrogante sobre cuáles son dichas variables.
En primer lugar, debemos saber que un ciclista posee tres puntos de apoyo, los cuales determinaran las diferentes variables: asiento, manubrio y pedales.
Las variables son, para definirlo de manera sencilla, la altura del asiento y el retroceso o adelantamiento, la diferencia de la altura entre manubrio y asiento y la distancia entre ambos, y la posición de nuestros pies.
Aunque mi trabajo como profesional es estudiar y determinar que todas estas variables sean correctas para un ciclista y su bicicleta, hay un método sencillo y casero para que un ciclista urbano pueda ajustar la bicicleta a su cuerpo para pedalear cómodo y evitar dolores en el cuerpo.

ASIENTO

Cuanto más aerodinámica sea la postura que adoptemos en nuestra bicicleta, más optaremos por un asiento menos ancho, ya que un asiento ancho probablemente nos impida pedalear correctamente. En el caso de una bicicleta playera o de posición muy erguida, es probable que sintamos más cómodo el típico asiento bien ancho, ya que iremos en una posición en la que el peso de nuestro cuerpo recae casi por completo sobre el asiento y por ende precisamos tener mayor apoyo en dicha zona.

En el caso de una mountain bike para uso urbano o una bicicleta híbrida, una buena opción de asiento es uno de MTB pero de un ancho medio (ni los super finos ni los anchos de playera) con un poco de acolchado. Este tipo de asiento suele tener rieles bastante largos, que nos permiten ubicarlos mejor que el típico asiento ancho de playera, que casi no permite desplazamiento hacia adelante o atrás por tener rieles cortos.

Altura       

La correcta altura y posición del asiento nos dará un ángulo óptimo de la rodilla y la extensión adecuada de la pierna, evitando dolores o molestias tanto en las rodillas como en la espalda. Para determinar la altura correcta nos sentaremos sobre la bicicleta, colocaremos las palancas perpendiculares al piso y apoyaremos el metatarso del pie sobre el pedal. En esta posición la rodilla debe quedar semiflexionada. Si mientras se pedalea se siente que las caderas se balancean es que el asiento está demasiado alto. En el caso contrario, un asiento demasiado bajo es probable que a la larga nos cause dolores y problemas en las rodillas.

Con una correcta altura del asiento nuestra rodilla debe quedar semiflexionada cuando los pies alcanzan la posición más cercana al piso.

Retroceso o adelantamiento     

Es la distancia que existe entre la punta del asiento y la vertical que pasa por el centro de la caja pedalera. Aunque no lo consideremos importante en el caso de la bicicleta para uso urbano o recreativo, es fundamental tener una buena angulación de las rodillas para evitar problemas en ellas y en las lumbares.

Para determinar esta variable vamos a usar el famoso método de la plomada: colocando las palancas paralelas al piso, tomando como referencia la pierna que está adelantada, al colocar una plomada desde la rótula ésta debe coincidir con el eje del pedal. En el caso de que la rodilla sobrepase esta línea puede generarse excesiva presión en la articulación y traer dolores en la parte frontal de la rodilla. En el caso contrario, en el que la rodilla quede por detrás del eje del pedal, pueden generarse dolores en la zona lumbar de la espalda, sobre todo en el uso de bicicletas urbanas en las que prácticamente nadie usa pedales automáticos.

El método de la plomada: con las palancas paralelas al piso la posición de la rótula debe coincidir con el eje del pedal.

El correcto apoyo sobre el asiento      

Una forma sencilla de darnos cuenta de que estamos correctamente sentados es verificar con nuestra mano que el borde de nuestra cola llegue justo al borde del asiento. De esta manera nos aseguramos que los isquiones sean los que se apoyen mayormente sobre el asiento y no haya excesiva presión en la zona perineal (tanto en hombres como en mujeres).

La distancia entre el asiento y manubrio

Una vez determinada la altura del asiento y el retroceso, medidas que ya no modificaremos, es el momento de determinar la distancia entre el manubrio y el asiento. Esta medida determinará nuestra posición sobre la bicicleta, la cual nos permitirá ir más erguidos o con nuestro tronco más inclinado (posición más aerodinámica).

Una posición más erguida suele ser más cómoda en la ciudad, ya que nos permite una mejor visión del entorno, aunque hay ciclistas que prefieren una postura más agresiva, que les permita ir más rápido.

Pero esta posición no solo debe determinarse por el gusto de conducción sino por la flexibilidad que posee el ciclista. En el caso de tener los músculos isquiotibiales acortados, una postura muy aerodinámica nos puede llegar a lesionar dichos músculos.

Para saber cuánta flexibilidad tenemos en este grupo muscular posterior de las piernas recomiendo ver las fotos que figuran a continuación. Con poca elongación podemos adoptar una posición casi erguida (no es recomendable una postura erguida por completo ya que probablemente derive en dolores lumbares, debido a que todo el peso del cuerpo se deposita sobre los isquiones y normalmente se tiende a curvar la espalda). Con una elongación buena podremos optar una posición un poco más inclinada hacia adelante (de unos 45º aproximadamente). Y en el caso de una muy buena elongación, podremos optar por una posición por arriba de los 45º, aunque en el caso de usar la bicicleta para trasladarnos por la ciudad no es lo más cómodo y común.

Cómo determinar la elongación de los isquiotibiales
Adoptando la postura de la foto, con la espalda bien recta y las rodillas estiradas, bajar el tronco lo máximo que podamos sin llegar a sentir dolor en los isquiotibiales.

Si nuestras manos llegan a la mitad de la pantorilla tenemos poca elongación

Si nuestras manos sobrepasan la mitad de las pantorrillas tenemos buena elongación.

Si nuestras manos llegan los pies tenemos muy buena elongación.

El stem y el manubrio 

Estos componentes son los que nos permitirán jugar con la distancia recién descripta. En el caso de querer una posición más aerodinámica podemos optar por un stem más largo e incluso con ángulo negativo, mientras que en el caso de querer lograr una posición más erguida optaremos por un stem más corto y con ángulo positivo. Hoy por hoy existen stems de muchísimas medidas y angulaciones.

También podemos optar por modificar el manubrio. Si tenemos uno recto, reemplazarlo por uno de doble altura nos permitirá estar más elevados.

Respecto del ancho del manubrio, debemos tener en cuenta el ancho de nuestros hombros. Lo ideal es sumar 2 o 3 centímetros a esta medida. Si el manubrio es mucho más ancho será incómodo para trasladarnos entre autos y en ciclovías, además de que puede traernos dolor en el lado interno de las muñecas.

La posición de las manos 

Una mala posición de las manos es también algo muy común de ver en las calles. Los mandos de freno deben estar colocados de modo tal que al hacer el gesto de frenar, desde la punta de los dedos hasta los hombros, los brazos queden en línea recta, sin quebrar las muñecas.

Además de la posición de los mandos de freno respecto del manubrio, debemos tener en cuenta la distancia. Si están demasiado lejos nos va a costar llegar con los dedos para frenar, mientras que si están demasiado cerca al frenar podemos apretarnos los dedos que están posicionados en el puño.

Desde la punta de los dedos hasta los hombros, los brazos deben quedar en línea recta, sin quebrar las muñecas.

La posición de los pies 

Es normal ver ciclistas en las calles pedaleando con los arcos de los pies, lo cual puede traer dolores en dicha zona. La parte del pie que debe apoyar sobre los pedales es la del metatarso, que justamente resulta ser la más ancha y con mayor base de apoyo para hacer palanca.

Si en algún momento nos interesa reemplazar nuestros pedales, la mejor opción son los de plataforma, en los cuales tendremos mayor apoyo, optimizando nuestras pedaleadas y agregando confort a nuestros pies.

El metatarso es la zona del pie que debe apoyarse sobre los pedales.

 

Por Camilo Candia: fitter, creador de BCC Bike Fitting y Entrenador de ciclismo: 11-5727-0774 | @bccbikefitting | bccbikefitting@gmail.com   

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Seguros Rivadavia: un seguro completo y confiable para tu bicicleta

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Durante el corriente mes se celebró el día mundial de la bicicleta, la cual representa actualmente un medio de transporte sustentable, económico, fiable, limpio y ecológico que contribuye a la gestión ambiental .
A su vez, en esta época de pandemia, transitar en este medio de locomoción, disminuye la posibilidad de contagio de COVID-19, evitando las aglomeraciones en espacios cerrados o poco ventilados, relacionados al uso del transporte público de pasajeros.
En nuestro país, con las nuevas medidas adoptadas por el Gobierno Nacional, el transporte público nuevamente pasó a ser una opción exclusiva para los trabajadores denominados esenciales, por lo que trasladarse en bicicleta es una excelente alternativa para no depender de horarios ni incurrir en excesivos gastos en taxis o remises.
En virtud de ello y, a partir del crecimiento del parque circulante, siempre es conveniente contar con una buena opción para la protección de nuestras bicicletas.
Seguros Rivadavia ofrece tres líneas de seguros de bicicletas: Bici Pro, Bici Max y Bici Total, con diversas alternativas de contratación en sus coberturas y capitales asegurados. Se ampara:
-la pérdida total por robo de la bicicleta,
-el daño total y parcial (tanto en Argentina como en el exterior, si se contrata la extensión de cobertura),
-los accidentes personales para el ciclista y su responsabilidad civil ante cualquier accidente que sufra circulando y que pueda provocar daños a terceros,
-el robo de efectos personales o equipos portátiles electrónicos que porten en bolsos, mochilas, etcétera, en circunstancias de uso de las bicicleta.
Asimismo, estos productos se complementan con una importante gama de servicios adicionales sin cargo para el asegurado, como ser:
-el traslado por avería de la bicicleta,
-la asistencia por rotura de neumático,
-el envío de taxi o remís para traslado a domicilio a causa de robo,
-el traslado en ambulancia hasta el centro médico más cercano en caso de accidente,
-la denuncia y el bloqueo de celulares y tarjetas de crédito,
-el reintegro de medicamentos como consecuencia de intento de robo,
-el cambio de cerraduras por robo,
-el envío de taxi o remís hasta la dependencia policial más cercana en caso de robo,
-el reembolso de gastos de DNI por robo,
-el asesoramiento legal ante el robo o accidente sufrido y
-la conexión con centros de reparación de bicicletas.
Las coberturas enunciadas constituyen sólo un resumen informativo, quedando sujetas a los alcances definidos en el texto de las Condiciones Generales y Particulares de la póliza. Por este motivo, para obtener mayores precisiones, sugerimos su consulta.
Pueden acceder a estos planes bicicletas fabricadas desde el año 2000 en adelante.

 

Para más información: www.segurosrivadavia.com | 0810-999-3200 | info@segurosrivadavia.com O bien contactarse con cualquiera de los Productores Asesores de Seguros Rivadavia en todo el país.

Foto: Kyle Thacker / Unsplash 

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Clases para aprender a andar en bici en Buenos Aires

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Laureano Núñez es ciclista, organiza salidas en bici para principiantes y da clases para todos aquellos –adultos y niños a partir de los 12 años– que aun no saben pedalear y quieren aprender. Las clases son 100% personalizadas.
Debido a la situación actual, disponen de comunicación electrónica para un distanciamiento social efectivo.
Las clases se realizan en Puerto Madero, una vez por semana, acordando los horarios según los requerimientos de los alumnos, y duran una hora.
La idea es tener nociones básicas de cómo pedalear en la ciudad, aprender la técnica, perder el miedo y practicar. También se enseñan nociones básicas de mecánica (como arreglar una pinchadura y cambiar una cámara) y teoría básica sobre seguridad vial para movernos de forma segura.
Las clases finalizan cuando el alumno siente que alcanzó su meta y siente que puede seguir por si solo.
Más info sobre las clases: 112823-1343

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¡Son las veredas estúpido!

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Durante decenios los ingenieros de tránsito exprimieron sus “habilidades” (dulcemente engordadas por el lobby automotriz) ampliando la superficie de las calles y reduciendo más y más la de las veredas, para facilitar el flujo del tránsito automotor y limitar el de los peatones. Esta última parte de su obra no la expresaron tan claramente como lo hacemos aquí nosotros, pero lo pensaron y, lo que es peor aun, lo lograron.
Antes de que los ingenieros automotrices (no merecen llamarse de tránsito, ¿no?) destruyeran el espacio urbano, la calle era toda de la gente y los vehículos debían “pedir permiso” para circular por ella. Las veredas eran amplias y la vida social en ellas era intensa. Luego, con las veredas reducidas a la nada y la prohibición de que los peatones utilizaran la calle, se produjo una inevitable decadencia de la vida social y económica de la comunidad.
Pero pese a que todos sabemos esto, a muchos sigue desconcertándonos por qué se presta tan poca atención a las personas a pie, que, en realidad, somos todos.
Para cambiar esto hay que darle la vuelta al proceso de planificación, enfocándonos primero en las veredas como el mejor camino hacia la vitalidad, la sostenibilidad y la equidad. Esto a menudo significa ampliarlas y/o mejorarlas, para que puedan acomodar adecuadamente a los caminantes, así como a muchas otras actividades que contribuyen a la floreciente vida social de una comunidad: mesas en las veredas, cafés, tiendas al aire libre, músicos callejeros, bancos y suficiente espacio para que la gente se detenga a charlar o simplemente a observar a los demás o a dejar pasar el tiempo.
El siguiente paso es pacificar la calle, reduciendo las velocidades y estrechando los carriles, haciendo calles compartidas, calles cerradas a los automotores e intersecciones más seguras para todos los usuarios. Y mantener firme un objetivo: crear entornos en los que resulte necesario y posible el contacto visual entre los peatones y los vehículos, para que se pueda negociar en igualdad de condiciones quién tiene el derecho de paso.
El poder de la vida en la calle puede conectarnos a todos: todas las edades, todas las culturas, todos los ingresos, todas las religiones. Las ciudades que hacen de la vida social (y, en consecuencia, la vida económica local) una prioridad absoluta, han creado algunas de las mejores calles amigables con las personas que conocemos. Han transformado calles en plazas de maneras que la gente nunca soñó que fuera posible. A menudo, estos usos son solo temporales y comienzan como prototipos emergentes experimentales. Las grandes aceras no están grabadas en piedra, sino que evolucionan y cambian con el tiempo, convirtiéndose en lugares dinámicos a los que se desea volver a menudo.
En suma:
– La vida en la calle nos conecta a todos.
– Empecemos por la vereda para crear grandes lugares llenos de gente.
– Desdibujemos la distinción entre vereda y calle cuando sea posible, lo que envía a todos el mensaje de que toda la calzada es un espacio compartido.
– La vida social en las calles es una estrategia clave de desarrollo económico local.
– Experimentar con formas flexibles de compartir las calles entre todo tipo de usuarios: personas a pie, en bicicleta y otros medios sustentables y en automóviles.
Hans Moderman, un famoso ingeniero de tránsito neerlandés resumió con genialidad el papel de los diseñadores urbanos: “Si quieres que la gente se comporte como si viviera en una aldea…, construye una aldea.”

Por Mario García / Foto: michael-blomberg-eYBiU-uAJ3M-unsplash

 

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