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Cómo comprar una bici usada

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Los pasos que conviene seguir para comprar una bicicleta usada. Lo que debemos revisar en la bici para determinar correctamente el precio. Consejos básicos para evitar sorpresas desagradables.

No hay nada como comprar una bici nueva. Lustrosa, impecable, hasta sus olorcitos despiertan nuestros más lúbricos sentimientos. Y, una vez en uso, vivimos el placer de alejarnos del taller por bastante tiempo, salvo que nos lleve a él alguna desgracia inesperada.
Eso sí, un estreno tiene su precio y en ciertos casos eso nos obliga a comprar menos de lo que quisiéramos. Queríamos esa con XT y horquilla DT Swiss Carbon pero el bolsillo nos dio para una con Alivio con horquilla RST…
Ahí es que aparece la segunda opción, que es la de comprar una bicicleta usada, que por lo general valen menos del 50% de su equivalente nueva. dependiendo del estado y el tiempo de uso. Perderemos la posibilidad de comprar lo último en transmisión y otros componentes, perderemos el placer del «olorcito» a nuevo, perderemos la garantía de fábrica, pero ganaremos en la posibilidad de hacernos de una bici a la que, con un presupuesto limitado, no podríamos ni soñar en llegar. Eso sí, comprar usada tiene sus vueltas y, más que nada, sus riesgos.

Un encuentro asimétrico
Lo primero a tener en cuenta es que la compra-venta de usadas pone en general en contacto mutuo a dos personajes bastante diferentes entre sí. El vendedor de usadas es, por lo general, un comprador de nuevas, alguien que aprecia tener menos pero tenerlo flamante y con todas las garantías del caso. Del otro lado hay alguien que tiene poco… y quiere mucho. Todo indica que la transacción tendría que seguir un curso provechoso, ya que si bien las inclinaciones son diferentes los intereses de ambas partes confluyen. Pero no siempre sucede esto, ya sea porque el vendedor pretende más de lo que vale por su bicicleta (el precio «de los recuerdos»), como porque el comprador intenta desvalorizar en exceso la bici en cuestión.
Para encarrilar cualquier transacción de este tipo es fundamental que sea clara y transparente. Es inútil partir del principio de que la otra parte nos quiere engañar, ya que con ello no llegaríamos a ningún lugar. La solución es disponer de toda la información necesaria para que la operación sea, como dijimos, clara. Y claridad significa que el precio sea el justo, ya que esté como esté la bici en cuestión siempre tendrá algún precio, sea éste alto o bajo. En este terreno claridad y transparencia significa PRECIO JUSTO, aunque determinarlo no siempre es sencillo. Para ello te mostramos en columna aparte en qué hay que fijarse para determinarlo.

¿Adónde comprar?

Una vez decididos a hacer la compra de una usada hay que decidir por dónde comenzar la búsqueda. Desde ya te podemos decir por donde NO empezar: por el ambiente de las carreras, que es obviamente en donde vas a encontrar las bicicletas más castigadas. Dejá que los corredores se vendan las bicicletas entre sí (ellos saben qué necesitan y conocen el origen de las bicis, ya que participan de un ambiente muy «pequeño», en donde todos se conocen las bicicletas y el trato que cada una de ellas ha recibido.)
Una opción es Internet, donde actualmente hay varias páginas que ofrecen usadas, aunque por lo general esos listados están desactualizados, con bicis que ya han sido vendidas y hasta con datos incorrectos.
La otra variante son los clasificados de biciclub.com, que se renuevan día a día y en el que publican lectores que dejan sus datos con precisión, tienen conocimiento del tema y probablemente las mismas inclinaciones e «idioma» que el tuyo. Incluso en biciclub.com podés publicar avisos de compra.
Siguiendo con los medios digitales podés recurrir también a páginas tipo Mercado Libre, aunque en este caso te podés encontrar con una Specialized S-Works mezclada con la bici que usaba Luis Sandrini en alguna de sus películas…
Y finalmente está la bicicletería. Muchas de ellas reciben en parte de pago bicicletas usadas y algunas hasta tienen en consignación bicicletas de sus clientes. Aquí tenemos la gran ventaja de que por lo general las bicicleterías someten a las bicis usadas a un chequeo antes de ponerlas a la venta y además en este caso existe un lugar cierto donde disponer de un nivel de reclamo, suponiendo algún vicio «oculto».  Si bien en este caso no encontraremos precios tan espectaculares como «en la calle», ya que el bicicletero tiene su margen, es sorprendente el buen nivel de usadas que suelen tener las buenas bicicleterías.
*Esta nota está referida a bicicletas usadas que han sido adquiridas completas y que corresponden a un modelo de catálogo de la marca en cuestión. Los criterios de esta nota (en especial los de determinación del precio) no son aplicables a las bicicletas producto de un armado personal del dueño. Los precios de esta bicis son casi imposibles de determinar y prácticamente no hay más regla que la oferta y la demanda.

COMPRANDO USADAS    


Parte por parte 
Una bicicleta usada puede contar muchas historias y ocultar otras tantas. Detrás de una apariencia inocente puede estar escondida una máquina que corrió los últimos cinco campeonatos argentinos, así como la MTB que raramente salió del pavimento o la que tuvo como único dueño a un tipo cuidadoso hasta la obsesión. Pero la única manera de saber esto a ciencia cierta es revisar a fondo la bici, en especial en algunos lugares donde una historia «difícil» deja la huella sí o sí.

Soldaduras
Se deben revisar a fondo todas ellas, y muy especialmente las que rodean la caja pedalera, las del frente de la bicicleta y la unión entre el caño superior y el piantón. Hay que buscar rajaduras y también huellas de corrosión limpiando previamente la zona.

Transmisión
Otro de los elementos más caros de una bici. Revisar a fondo los dientes de platos y coronas, comprobando que no estén gastados en exceso, en cuyo caso casi seguramente tendremos que cambiar cadena y cassette. Comprobar que la cadena no esté muy estirada, ya que de estarlo es muy probable que además de tener que cambiarla sea un indicador de que la vida útil de platos y coronas está cerca de su fin.
El estado de la transmisión es una de las cosas más reveladoras acerca de qué tipo de uso se le daba a la bici y del nivel de cuidado que le daba su dueño a la bici en general. Es preferible un dueño que cuidaba la transmisión que uno que lavaba la bici con frecuencia.

Dirección
Separar la rueda del piso y girar la dirección en vacío. Comprobar que no haya juego libre y que gire en forma uniforme y sin resistencias. Apoyar la bici en el piso, operar el freno delantero e intentado mover la bici hacia adelante y atrás verificar el juego libre.

Frenos
Revisar detalladamente el estado de las zapatas, la superficie de frenado de las llantas y, en caso de frenos a disco, los discos mismos. Además de averiguar con esto si tendrás que cambiar alguno de esos repuestos próximamente, fundamentalmente descubrirás pistas firmes de qué tipo de uso recibía la bicicleta de su dueño anterior.

Juegos
Revisar todos los puntos en que puede haber juego libre, en particular la caja pedalera (tomando ambas palancas con las manos podemos moverlas y detectar si tienen juego libre), y los pedales.  Si se trata de una bici de doble suspensión observar todos los puntos de pivote de la suspensión trasera.

Tornillos
Revisando el estado de las cabezas de los tornillos de la bici podemos tener una idea de qué trato recibió durante su mantenimiento y qué sectores fueron peor tratados en su vida útil.

Vainas inferiores
La vaina inferior del lado de la transmisión es un punto donde se reflejan muchas batallas y, como las patas de gallo de los ojos, donde se ve inexorablemente el paso del tiempo y el trato que se le dio a la bici. Claro, si el dueño anterior usó protector de vainas aquí no veremos nada…

Llantas
Revisar a fondo las llantas por posibles rajaduras y revisar detalladamente los ojales de los rayos. Las fisuras y rayas blancas son indicadoras de fatiga del material. Revisar la superficie de frenado.

Horquillas de suspensión
Su revisión es la más compleja y cuanto mejor la horquilla mayor es el problema, ya que el precio de la reposición e incluso del arreglo puede ser exorbitante. Para detectar si hay perdidas de aceite la única forma es usar la bici y comprobar a posteriori si no hay algún rastro de aceite colgando por ahí. Conviene también verificar que todos los controles de registro de que disponga (precarga, rebote, compresión, bloqueo) funcionen correctamente, lo que sólo se puede hacer andando.

El precio justo
Los que siguen son algunos de los puntos que debemos tomar en cuenta para llegar al precio justo de una bicicleta usada:

La regla “Shimano”        
El precio base desde el cual hay que partir es de aproximadamente el 50% del valor del modelo equivalente nuevo, con la siguiente salvedad: Por cada año hacia atrás del modelo deberemos tomar como valor de nuevo un escalón más abajo en Shimano; por ejemplo, si la bici usada es un modelo 2005 con transmisión XT full de origen, deberemos tomar como referencia el modelo 2008 de esa misma marca con transmisión Alivio full (observemos que precisamente un XT 2005 se parece más en prestaciones a un Alivio 2008 que a un XT 2008, que ya ha evolucionado).
Esto se debe al hecho de que las marcas de componentes todos los años renuevan sus modelos, agregando prestaciones, bajando peso, etcétera, por lo que en la mayor parte de los casos los modelos de componentes se desactualizan con respecto a los nuevos de la misma gama. En este caso, la recomendación de tomar a Shimano como referencia se debe a que la industria de la bicicleta determina el precio de cada modelo tomando como principal referencia al escalón de esta marca con que se equipa la bicicleta. La elección del resto de los componentes suele seguir la «regla Shimano». Naturalmente, esta regla se aplica igualmente a las bicicletas con equipamientos Sram o Campagnolo.

Los ajustes    
Una vez determinado el precio según la «regla Shimano», a ese valor se le podrán sumar o restar billetes:
– Si luego de la revisión detallada de la bicicleta (ver «Parte por Parte») detectamos que algún componente no está, como debiera estar, a medio uso, y exige un cambio inmediato para poder funcionar, restaremos al precio inicial aproximadamente un 50% del valor de la reposición (ya que debemos considerar que el componente debe estar a medio uso). Obviamente, siguiendo la «regla Shimano» con la que calculamos el precio inicial, tomaremos como componente de reposición no el de origen evolucionado sino el actual equivalente (por ejemplo, si lo que se debe reponer es el cassette para un grupo XT de 2005, tomaremos como valor de referencia para hacer la deducción el 50% de un cassette Alivio 2008).
– Si la bici usada está equipada con algún componente de mucho mayor valor que el original y éste está prácticamente nuevo, podremos agregar al valor base algún pequeño ajuste que respete esta mejora. Si el componente, por más que corresponda a un escalón superior, está en el medio uso normal en que está el resto de los componentes de la bici, no es aconsejable aceptar aumentos de valor.

Modelos muy antiguos         
La «regla Shimano» no puede aplicarse a modelos muy viejos, de aproximadamente seis años para atrás. En estos casos la cotización base puede bajar drásticamente, ya que:
– Ni siquiera conseguiremos en plaza muchos componentes de la bici en cuestión.
– El cuadro, si es un cuadro liviano, habrá entrado ya en «edad de vencimiento».
En caso de bicis muy antiguas, tal como en las bicis armadas por su propietarios, no hay reglas para armar un precio justo; éste dependerá de la oferta y la demanda.

10 consejos 10 para comprar una usada

1     Hacer las cosas sin apuro.
2     Fijar correctamente el precio.
3     Mejor vendedor conocido que «bueno» por conocer.
4     Verificar que existen repuestos del modelo a comprar.
5     Probar la bici rodándola lo más posible.
6     Averiguar qué uso real se le dio a la bici.
7     Mirar otras opciones antes de comprar.
8     Asegurarse que la bici no es robada.
9     Comparar el precio de la usada con las liquidaciones de nuevas de años anteriores.
10   Si comprás en una bicicletería verificar qué garantía dan.

 

 

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La técnica de pedaleo adecuada

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Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

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La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.

El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.

El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.

Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.

Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.

Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.

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Cómo planificar un viaje en bicicleta

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En esta nota, Jimena Sánchez, de La Vida de Viaje, nos da respuesta a las preguntas más frecuentes.

¿Cómo sé si me va a dar el estado físico?
Esta pregunta es la que se lleva el podio cuando hablamos sobre cicloturismo. Y el punto está en que asociamos a los viajes en bicicleta con “esfuerzo físico” y no con “placer físico”. Pongamos un ejemplo: toda subida tiene su recompensa cuando lográs llegar hasta su punto más alto. Después siempre hay una bajada y es ahí donde lográs el balance y te recuperás. (Menciono lo de las subidas porque también es un trending topic y porque siempre nos olvidamos de que las rutas tienen llanos y bajadas hermosas que nos hacen sentir en otro planeta.)
¿Siempre se pedalea en un viaje? No. Citando el mismo ejemplo, si una subida te cansa porque es muy empinada o notás que se te resbala o se te traba la bicicleta (esto pasa mucho sobre el ripio), te podés bajar de la bici y caminar. “Uy, pero eso te cansa también.” (Sí, te leí la mente, pero son otros músculos y otra manera de hacer fuerza. Se puede ver como otra manera de “descansar” sin dejar de avanzar.) A ver: obvio que vas a cansarte. Pero el cuerpo, con los días en ruta, se entrena. Y el primer día te vas a cansar, el segundo no tanto, y así. Podés parar las veces que necesites para descansar y podés viajar al ritmo que quieras porque es TU viaje. No existen los manuales de cómo deberías viajar. Los viajes en bicicleta no son viajes para súper atletas, sino para todas aquellas personas que estén dispuestas a conocer y conectar con su cuerpo, quieran salir de su zona cómoda y busquen disfrutar del placer de sentirse vivas haciendo deporte.
Obviamente, cuanto más hayas entrenado antes de viajar, más rápida va a ser la adaptación para pasar del “esfuerzo físico” al “placer físico” que dijimos al principio y poder disfrutar del día a día.

¿Por dónde empiezo a planificar un viaje?
Agarrá un papel y un lápiz y respondé:
– ¿A dónde te gustaría viajar? vs. ¿A dónde podés viajar? Si las dos respuestas coinciden, genial. Ahora bien, si por cuestiones económicas, laborales, de tiempos, o lo que sea, el “a dónde puedo viajar” pesa más que el “a dónde te gustaría viajar” no lo tomes como un problema. Lo real siempre es más alcanzable que lo ideal.

– ¿Cuándo?
– ¿Cuánto tiempo tenés disponible?
– ¿Va a ser un viaje en solitario o con alguien?
Una vez que tenés esta información sobre la mesa, viene la etapa de investigación, que es la más larga y tediosa, pero la más importante y necesaria. Acá tenés que ver rutas, leer blogs, foros, revistas especializadas y bajarte aplicaciones útiles de mapas. Y lo que tenés que analizar con lupa es:
– Cómo es el clima del lugar al que querés viajar. Este punto influye en el equipo de camping y en la indumentaria que necesites llevar, ya que no es lo mismo viajar en verano que en invierno.


– En qué época del año conviene ir a ese lugar: más allá del clima, los lugares y las rutas pueden verse alterados por vacaciones, fiestas regionales, feriados, etcétera. Esta es una variable muy importante si buscás tranquilidad y sobre todo seguridad a la hora de viajar.
– Cómo llegar y cómo volver puede ser el punto más estresante, pero resulta indispensable. Hay que analizar todas las opciones y tomar la mejor decisión posible. Muy raras veces salimos a un viaje en bicicleta pedaleando desde casa y no queda otra que tomarnos un avión, un micro o un tren. Esto implica siempre desarmar la bici, embalarla bien, cruzar los dedos para que nada se rompa en el viaje, llegar al destino, armar todo y recién ahí empezar a pedalear. Una vez finalizado el viaje hay que hacer los mismos pasos para emprender la vuelta. Sí: es todo un tema pero lo vivido en un viaje justifica una y mil veces la logística para llegar y volver a casa.
– Y cuáles son las rutas, caminos o senderos posibles para armar un buen itinerario de viaje teniendo en cuenta todos los puntos anteriores

¿Cómo elijo una ruta?
Esto depende del tipo de viaje que quieras y puedas hacer, además de tu disponibilidad de tiempo. Podés elegir una ruta según el destino que quieras recorrer o según la experiencia que quieras vivir. Por ejemplo nosotros en el 2013 nos propusimos unir Ushuaia-La Quiaca tomando como eje la Ruta 40. No quisimos pedalear ninguna otra ruta ni desviarnos porque la 40 era nuestro objetivo. En cambio, en el 2019 quisimos hacer lo opuesto y vivir una experiencia distinta: darle la vuelta a la isla de Tierra del Fuego por senderos y caminos alternativos.
La recomendación para un primer viaje es que elijas rutas que te transmitan confianza y seguridad (como la ruta de los Siete Lagos en la provincia de Neuquén, que tiene campings y proveedurías a lo largo del camino, por ejemplo).
Si no es tu primer viaje y querés hacer algo más jugado, hay aplicaciones que te van a ayudar un montón a elegir caminos alternativos. Una de ellas es Wikiloc, una plataforma en la que viajeras y viajeros de todo el mundo suben sus rutas y comparten sus experiencias, información del camino, puntos donde parar, etcétera.

¿Qué bici elijo? ¿Qué debe tener para hacer un viaje?
Antes de responder esta pregunta es necesario que sepas esto: lo fundamental no es la bici, sino tu cabeza y las ganas que tengas de viajar. No es indispensable contar con lo mejor del mercado ni con la última tecnología. Para viajar en bicicleta hay que ir a lo simple: que sea fácil y económico a la hora de arreglarla, sin importar si estás en un pueblo o en una gran ciudad.

Texto y fotos: La vida de viaje

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La mejor postura para escalar y la mejor para descender

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Ya hablamos en esta nota acerca de qué ajustes debemos hacer en nuestra bicicleta para que ella y nuestras particulares medidas corporales armonicen y con ello se potencie el esfuerzo físico que realizamos al pedalear. En esta entrega quiero que reflexionemos sobre dos situaciones claves que se dan en el ciclismo de montaña, la escalada y el descenso, y cómo conviene posicionarnos en la bicicleta en cada caso.

Posición de subida
A la hora de encarar una subida vamos adoptar lo que yo suelo llamar la “posicion fea”, esto es:
– Meter la cola para adentro, posicionándonos en la punta del asiento, lo que nos va a ayudar al equilibro y a imprimir una fuerza significativa con nuestros cuádriceps,
– inclinar nuestro pecho hasta pegarlo al manubrio, lo que hace que llevemos peso a la rueda de adelante y así evitar irnos para atrás, y por último
– llevar los codos pegados al cuerpo y tirando con fuerza hacia abajo, sintiendo la misma fuerza que se hace en el ejercicio de remo en el gimnasio, lo que nos va a permitir darle dirección a la subida y que la rueda delantera no se vaya para donde ella quiera.
Una vez en la subida el secreto es mantener la calma, no olvidarse de respirar y dejar que nuestra rueda se afirme al piso, siempre manteniendo la posición que he descripto, realizando toda la fuerza con nuestros cuádriceps.

Posición de bajada o de ataque
Esta es la posición que nos va a dar mayor disfrute en el ciclismo, la famosa “posición de ataque”, llamada así porque vamos en una postura que enfrenta a los obstáculos que se presentan en nuestro camino y no en una posición escondida o temerosa. Esto no significa que nos vamos a llevar todo por delante sino que vamos a estar en alerta y bien posicionadas frente a los obstáculos. Al principio nos puede costar un poco, pero la mejor forma de automatizar esta postura es practicándola mucho y exagerando los gestos que voy a mencionar hasta que sean incorporados naturalmente a la hora de montar la bicicleta.
En este caso necesitamos aplicar cinco gestos. Al principio vamos a pensar que son muchos, pero luego de hacerlos varias veces, en la práctica vamos a ver que son automáticos en nuestra actitud corporal a la hora de encarar un descenso en bici:
– Desplazar la cola y por lo tanto nuestro peso, para atrás, para evitar irnos de cabeza,
– bajar los talones, o sea que los talones siempre vayan tirados hacia abajo, lo que nos obligará a desplazar la cola para atrás y evitará que nos caigamos hacia delante por inercia,
– ubicar el mentón cerca del manubrio (pese a que en un principio nos dé un poco de impresión acercar la cabeza al manubrio en una bajada), cosa que no será difícil si hicimos correctamente los primeros dos gestos y que nos ayudará a bajar de una manera súper estable, porque le vamos a estar poniendo peso a la rueda de adelante, lo que hace que esta se desplace en línea recta y no para donde quiera el terreno (por esto es que la llamamos posición de ataque, ya que ahora no vamos a estar escondidas en la parte de atrás de la bicicleta sino que vamos a estar en una posición de seguridad, con la que podremos enfrentar cualquier tipo de obstáculo de manera más estable),
– abrir bien los codos, en una posición similar a la de un gorila tocándose la axila, lo que nos va a permitir estar cómodas para dirigir la bicicleta en las curvas y tener mejor manejo, y
– exagerar todos los gestos y enumerarlos mentalmente cada vez que bajemos, hasta hacerlos automáticos.
Una vez incorporada la posición de ataque vamos a notar que es súper segura, ya que nos garantiza ir protegidas adentro de la bicicleta. Aquí también el secreto es mantener la calma y recordar que una vez que encaremos una bajada tendremos que seguirla hasta el final, sin caer en crisis y recordando que las bicicletas están diseñadas para superar obstáculos. Y una última reflexión: si nuestra velocidad de bajada es muy poca va a ser más difícil la maniobra, dado que perderemos el equilibrio y no permitirá que el sistema de suspensión de la bicicleta funcione correctamente.


Por Pilar Adoue: es de Mendoza y es embajadora de Specialized Argentina. Contacto: @pili_adoue 


Fotos: Mariano Díaz y Juani Cocuelle

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Clases para aprender a andar en bici en Buenos Aires

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Laureano Núñez es ciclista, organiza salidas en bici para principiantes y da clases para todos aquellos –adultos y niños a partir de los 12 años– que aun no saben pedalear y quieren aprender. Las clases son 100% personalizadas.
Las clases se realizan en Puerto Madero, una vez por semana, acordando los horarios según los requerimientos de los alumnos, y duran una hora.
La idea es tener nociones básicas de cómo pedalear en la ciudad, aprender la técnica, perder el miedo y practicar. También se enseñan nociones básicas de mecánica (como arreglar una pinchadura y cambiar una cámara) y teoría básica sobre seguridad vial para movernos de forma segura.
Las clases finalizan cuando el alumno siente que alcanzó su meta y siente que puede seguir por si solo.

Más info sobre las clases: 112823-1343

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