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Cómo comprar una bici usada

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Los pasos que conviene seguir para comprar una bicicleta usada. Lo que debemos revisar en la bici para determinar correctamente el precio. Consejos básicos para evitar sorpresas desagradables.

No hay nada como comprar una bici nueva. Lustrosa, impecable, hasta sus olorcitos despiertan nuestros más lúbricos sentimientos. Y, una vez en uso, vivimos el placer de alejarnos del taller por bastante tiempo, salvo que nos lleve a él alguna desgracia inesperada.
Eso sí, un estreno tiene su precio y en ciertos casos eso nos obliga a comprar menos de lo que quisiéramos. Queríamos esa con XT y horquilla DT Swiss Carbon pero el bolsillo nos dio para una con Alivio con horquilla RST…
Ahí es que aparece la segunda opción, que es la de comprar una bicicleta usada, que por lo general valen menos del 50% de su equivalente nueva. dependiendo del estado y el tiempo de uso. Perderemos la posibilidad de comprar lo último en transmisión y otros componentes, perderemos el placer del «olorcito» a nuevo, perderemos la garantía de fábrica, pero ganaremos en la posibilidad de hacernos de una bici a la que, con un presupuesto limitado, no podríamos ni soñar en llegar. Eso sí, comprar usada tiene sus vueltas y, más que nada, sus riesgos.

Un encuentro asimétrico
Lo primero a tener en cuenta es que la compra-venta de usadas pone en general en contacto mutuo a dos personajes bastante diferentes entre sí. El vendedor de usadas es, por lo general, un comprador de nuevas, alguien que aprecia tener menos pero tenerlo flamante y con todas las garantías del caso. Del otro lado hay alguien que tiene poco… y quiere mucho. Todo indica que la transacción tendría que seguir un curso provechoso, ya que si bien las inclinaciones son diferentes los intereses de ambas partes confluyen. Pero no siempre sucede esto, ya sea porque el vendedor pretende más de lo que vale por su bicicleta (el precio «de los recuerdos»), como porque el comprador intenta desvalorizar en exceso la bici en cuestión.
Para encarrilar cualquier transacción de este tipo es fundamental que sea clara y transparente. Es inútil partir del principio de que la otra parte nos quiere engañar, ya que con ello no llegaríamos a ningún lugar. La solución es disponer de toda la información necesaria para que la operación sea, como dijimos, clara. Y claridad significa que el precio sea el justo, ya que esté como esté la bici en cuestión siempre tendrá algún precio, sea éste alto o bajo. En este terreno claridad y transparencia significa PRECIO JUSTO, aunque determinarlo no siempre es sencillo. Para ello te mostramos en columna aparte en qué hay que fijarse para determinarlo.

¿Adónde comprar?

Una vez decididos a hacer la compra de una usada hay que decidir por dónde comenzar la búsqueda. Desde ya te podemos decir por donde NO empezar: por el ambiente de las carreras, que es obviamente en donde vas a encontrar las bicicletas más castigadas. Dejá que los corredores se vendan las bicicletas entre sí (ellos saben qué necesitan y conocen el origen de las bicis, ya que participan de un ambiente muy «pequeño», en donde todos se conocen las bicicletas y el trato que cada una de ellas ha recibido.)
Una opción es Internet, donde actualmente hay varias páginas que ofrecen usadas, aunque por lo general esos listados están desactualizados, con bicis que ya han sido vendidas y hasta con datos incorrectos.
La otra variante son los clasificados de biciclub.com, que se renuevan día a día y en el que publican lectores que dejan sus datos con precisión, tienen conocimiento del tema y probablemente las mismas inclinaciones e «idioma» que el tuyo. Incluso en biciclub.com podés publicar avisos de compra.
Siguiendo con los medios digitales podés recurrir también a páginas tipo Mercado Libre, aunque en este caso te podés encontrar con una Specialized S-Works mezclada con la bici que usaba Luis Sandrini en alguna de sus películas…
Y finalmente está la bicicletería. Muchas de ellas reciben en parte de pago bicicletas usadas y algunas hasta tienen en consignación bicicletas de sus clientes. Aquí tenemos la gran ventaja de que por lo general las bicicleterías someten a las bicis usadas a un chequeo antes de ponerlas a la venta y además en este caso existe un lugar cierto donde disponer de un nivel de reclamo, suponiendo algún vicio «oculto».  Si bien en este caso no encontraremos precios tan espectaculares como «en la calle», ya que el bicicletero tiene su margen, es sorprendente el buen nivel de usadas que suelen tener las buenas bicicleterías.
*Esta nota está referida a bicicletas usadas que han sido adquiridas completas y que corresponden a un modelo de catálogo de la marca en cuestión. Los criterios de esta nota (en especial los de determinación del precio) no son aplicables a las bicicletas producto de un armado personal del dueño. Los precios de esta bicis son casi imposibles de determinar y prácticamente no hay más regla que la oferta y la demanda.

COMPRANDO USADAS    


Parte por parte 
Una bicicleta usada puede contar muchas historias y ocultar otras tantas. Detrás de una apariencia inocente puede estar escondida una máquina que corrió los últimos cinco campeonatos argentinos, así como la MTB que raramente salió del pavimento o la que tuvo como único dueño a un tipo cuidadoso hasta la obsesión. Pero la única manera de saber esto a ciencia cierta es revisar a fondo la bici, en especial en algunos lugares donde una historia «difícil» deja la huella sí o sí.

Soldaduras
Se deben revisar a fondo todas ellas, y muy especialmente las que rodean la caja pedalera, las del frente de la bicicleta y la unión entre el caño superior y el piantón. Hay que buscar rajaduras y también huellas de corrosión limpiando previamente la zona.

Transmisión
Otro de los elementos más caros de una bici. Revisar a fondo los dientes de platos y coronas, comprobando que no estén gastados en exceso, en cuyo caso casi seguramente tendremos que cambiar cadena y cassette. Comprobar que la cadena no esté muy estirada, ya que de estarlo es muy probable que además de tener que cambiarla sea un indicador de que la vida útil de platos y coronas está cerca de su fin.
El estado de la transmisión es una de las cosas más reveladoras acerca de qué tipo de uso se le daba a la bici y del nivel de cuidado que le daba su dueño a la bici en general. Es preferible un dueño que cuidaba la transmisión que uno que lavaba la bici con frecuencia.

Dirección
Separar la rueda del piso y girar la dirección en vacío. Comprobar que no haya juego libre y que gire en forma uniforme y sin resistencias. Apoyar la bici en el piso, operar el freno delantero e intentado mover la bici hacia adelante y atrás verificar el juego libre.

Frenos
Revisar detalladamente el estado de las zapatas, la superficie de frenado de las llantas y, en caso de frenos a disco, los discos mismos. Además de averiguar con esto si tendrás que cambiar alguno de esos repuestos próximamente, fundamentalmente descubrirás pistas firmes de qué tipo de uso recibía la bicicleta de su dueño anterior.

Juegos
Revisar todos los puntos en que puede haber juego libre, en particular la caja pedalera (tomando ambas palancas con las manos podemos moverlas y detectar si tienen juego libre), y los pedales.  Si se trata de una bici de doble suspensión observar todos los puntos de pivote de la suspensión trasera.

Tornillos
Revisando el estado de las cabezas de los tornillos de la bici podemos tener una idea de qué trato recibió durante su mantenimiento y qué sectores fueron peor tratados en su vida útil.

Vainas inferiores
La vaina inferior del lado de la transmisión es un punto donde se reflejan muchas batallas y, como las patas de gallo de los ojos, donde se ve inexorablemente el paso del tiempo y el trato que se le dio a la bici. Claro, si el dueño anterior usó protector de vainas aquí no veremos nada…

Llantas
Revisar a fondo las llantas por posibles rajaduras y revisar detalladamente los ojales de los rayos. Las fisuras y rayas blancas son indicadoras de fatiga del material. Revisar la superficie de frenado.

Horquillas de suspensión
Su revisión es la más compleja y cuanto mejor la horquilla mayor es el problema, ya que el precio de la reposición e incluso del arreglo puede ser exorbitante. Para detectar si hay perdidas de aceite la única forma es usar la bici y comprobar a posteriori si no hay algún rastro de aceite colgando por ahí. Conviene también verificar que todos los controles de registro de que disponga (precarga, rebote, compresión, bloqueo) funcionen correctamente, lo que sólo se puede hacer andando.

El precio justo
Los que siguen son algunos de los puntos que debemos tomar en cuenta para llegar al precio justo de una bicicleta usada:

La regla “Shimano”        
El precio base desde el cual hay que partir es de aproximadamente el 50% del valor del modelo equivalente nuevo, con la siguiente salvedad: Por cada año hacia atrás del modelo deberemos tomar como valor de nuevo un escalón más abajo en Shimano; por ejemplo, si la bici usada es un modelo 2005 con transmisión XT full de origen, deberemos tomar como referencia el modelo 2008 de esa misma marca con transmisión Alivio full (observemos que precisamente un XT 2005 se parece más en prestaciones a un Alivio 2008 que a un XT 2008, que ya ha evolucionado).
Esto se debe al hecho de que las marcas de componentes todos los años renuevan sus modelos, agregando prestaciones, bajando peso, etcétera, por lo que en la mayor parte de los casos los modelos de componentes se desactualizan con respecto a los nuevos de la misma gama. En este caso, la recomendación de tomar a Shimano como referencia se debe a que la industria de la bicicleta determina el precio de cada modelo tomando como principal referencia al escalón de esta marca con que se equipa la bicicleta. La elección del resto de los componentes suele seguir la «regla Shimano». Naturalmente, esta regla se aplica igualmente a las bicicletas con equipamientos Sram o Campagnolo.

Los ajustes    
Una vez determinado el precio según la «regla Shimano», a ese valor se le podrán sumar o restar billetes:
– Si luego de la revisión detallada de la bicicleta (ver «Parte por Parte») detectamos que algún componente no está, como debiera estar, a medio uso, y exige un cambio inmediato para poder funcionar, restaremos al precio inicial aproximadamente un 50% del valor de la reposición (ya que debemos considerar que el componente debe estar a medio uso). Obviamente, siguiendo la «regla Shimano» con la que calculamos el precio inicial, tomaremos como componente de reposición no el de origen evolucionado sino el actual equivalente (por ejemplo, si lo que se debe reponer es el cassette para un grupo XT de 2005, tomaremos como valor de referencia para hacer la deducción el 50% de un cassette Alivio 2008).
– Si la bici usada está equipada con algún componente de mucho mayor valor que el original y éste está prácticamente nuevo, podremos agregar al valor base algún pequeño ajuste que respete esta mejora. Si el componente, por más que corresponda a un escalón superior, está en el medio uso normal en que está el resto de los componentes de la bici, no es aconsejable aceptar aumentos de valor.

Modelos muy antiguos         
La «regla Shimano» no puede aplicarse a modelos muy viejos, de aproximadamente seis años para atrás. En estos casos la cotización base puede bajar drásticamente, ya que:
– Ni siquiera conseguiremos en plaza muchos componentes de la bici en cuestión.
– El cuadro, si es un cuadro liviano, habrá entrado ya en «edad de vencimiento».
En caso de bicis muy antiguas, tal como en las bicis armadas por su propietarios, no hay reglas para armar un precio justo; éste dependerá de la oferta y la demanda.

10 consejos 10 para comprar una usada

1     Hacer las cosas sin apuro.
2     Fijar correctamente el precio.
3     Mejor vendedor conocido que «bueno» por conocer.
4     Verificar que existen repuestos del modelo a comprar.
5     Probar la bici rodándola lo más posible.
6     Averiguar qué uso real se le dio a la bici.
7     Mirar otras opciones antes de comprar.
8     Asegurarse que la bici no es robada.
9     Comparar el precio de la usada con las liquidaciones de nuevas de años anteriores.
10   Si comprás en una bicicletería verificar qué garantía dan.

 

 

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3 Comentarios

3 Comments

  1. carlos

    24 enero, 2019 a las 7:39 am

    busco bmx

  2. Charly

    18 enero, 2020 a las 1:57 am

    chicos buen día. estoy viendo de comprar una bici usada. Tengo dos en vista. Cual recomiendan? ambas son r26. Una es Tomaselli Energy T900 y la otra una Specialized S Work…. y me las venden al mismo precios distintos vendedores. CUal es mejor? ambas están en muy buen estado. gracias!!

    • Biciclub

      21 enero, 2020 a las 9:41 am

      Hola Charly, es muy difícil recomendarte sin ver cómo están equipadas las bicis, ni de que año son, etcétera. Specialized es una marca californiana, reconocida en el mundo por su diseño, la cual tiene una «submarca», por decirlo de algún modo, de sus bicis tope de marca, esas son las S-Work. Es decir que son lo mejor que ofrece una marca famoso por su diseño. Tamaselli es una marca nacional, desconocemos los detalles de ese modelo. Por lo que me decís estimo que ambas deben ser bicis bastante antiguas. Habría que ver qué componentes trae cada una también, si querés hacer una comparación más exhaustiva.
      Saludos

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¡Son las veredas estúpido!

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Durante decenios los ingenieros de tránsito exprimieron sus “habilidades” (dulcemente engordadas por el lobby automotriz) ampliando la superficie de las calles y reduciendo más y más la de las veredas, para facilitar el flujo del tránsito automotor y limitar el de los peatones. Esta última parte de su obra no la expresaron tan claramente como lo hacemos aquí nosotros, pero lo pensaron y, lo que es peor aun, lo lograron.
Antes de que los ingenieros automotrices (no merecen llamarse de tránsito, ¿no?) destruyeran el espacio urbano, la calle era toda de la gente y los vehículos debían “pedir permiso” para circular por ella. Las veredas eran amplias y la vida social en ellas era intensa. Luego, con las veredas reducidas a la nada y la prohibición de que los peatones utilizaran la calle, se produjo una inevitable decadencia de la vida social y económica de la comunidad.
Pero pese a que todos sabemos esto, a muchos sigue desconcertándonos por qué se presta tan poca atención a las personas a pie, que, en realidad, somos todos.
Para cambiar esto hay que darle la vuelta al proceso de planificación, enfocándonos primero en las veredas como el mejor camino hacia la vitalidad, la sostenibilidad y la equidad. Esto a menudo significa ampliarlas y/o mejorarlas, para que puedan acomodar adecuadamente a los caminantes, así como a muchas otras actividades que contribuyen a la floreciente vida social de una comunidad: mesas en las veredas, cafés, tiendas al aire libre, músicos callejeros, bancos y suficiente espacio para que la gente se detenga a charlar o simplemente a observar a los demás o a dejar pasar el tiempo.
El siguiente paso es pacificar la calle, reduciendo las velocidades y estrechando los carriles, haciendo calles compartidas, calles cerradas a los automotores e intersecciones más seguras para todos los usuarios. Y mantener firme un objetivo: crear entornos en los que resulte necesario y posible el contacto visual entre los peatones y los vehículos, para que se pueda negociar en igualdad de condiciones quién tiene el derecho de paso.
El poder de la vida en la calle puede conectarnos a todos: todas las edades, todas las culturas, todos los ingresos, todas las religiones. Las ciudades que hacen de la vida social (y, en consecuencia, la vida económica local) una prioridad absoluta, han creado algunas de las mejores calles amigables con las personas que conocemos. Han transformado calles en plazas de maneras que la gente nunca soñó que fuera posible. A menudo, estos usos son solo temporales y comienzan como prototipos emergentes experimentales. Las grandes aceras no están grabadas en piedra, sino que evolucionan y cambian con el tiempo, convirtiéndose en lugares dinámicos a los que se desea volver a menudo.
En suma:
– La vida en la calle nos conecta a todos.
– Empecemos por la vereda para crear grandes lugares llenos de gente.
– Desdibujemos la distinción entre vereda y calle cuando sea posible, lo que envía a todos el mensaje de que toda la calzada es un espacio compartido.
– La vida social en las calles es una estrategia clave de desarrollo económico local.
– Experimentar con formas flexibles de compartir las calles entre todo tipo de usuarios: personas a pie, en bicicleta y otros medios sustentables y en automóviles.
Hans Moderman, un famoso ingeniero de tránsito neerlandés resumió con genialidad el papel de los diseñadores urbanos: “Si quieres que la gente se comporte como si viviera en una aldea…, construye una aldea.”

Por Mario García / Foto: michael-blomberg-eYBiU-uAJ3M-unsplash

 

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Cómo aprender a andar en bici a cualquier edad

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Ante infinidad de consultas que recibimos en biciclub.com de gente de todas las edades que quiere aprender a andar en bicicleta, esta nota colectiva de nuestros colaboradores proporciona un sistema paso a paso con el cual se puede aprender tanto en solitario como con la ayuda de cualquier voluntario amigo. Con este método un niño aprende en el día y, en el otro extremo, personas mayores con dificultades motoras podrán demorar mucho más pero lo lograrán.

La habilidad que hay que aprender para poder a andar en bicicleta es el equilibrio, no el pedaleo, que es una técnica que se comienza a aprender una vez que se incorpora el equilibrio y que es completamente secundaria con respecto al dominio de la bicicleta.

Las cuatro bases
1. Disponer de una bicicleta de la talla adecuada para el aprendiz, de manera que pueda estar en una posición completamente erguida cuando está sentado, y bajar la altura del asiento hasta que la persona pueda, cuando está sentado, apoyar completamente los pies en el piso. Esta bici no debe tener freno contrapedal, porque su uso exige saber pedalear.

2. Sacar los pedales de la bici de aprendizaje con una llave de 15 mm. Para aflojar el pedal izquierdo hay que girar la llave en sentido horario y para aflojar el pedal derecho en sentido antihorario. De no animarse a hacerlo uno mismo, cualquier bicicletero hará esto de forma gratuita si le decimos cuál es nuestro propósito. Otra alternativa -que es por la que optamos nosotros en las fotos- es aprender en una bici plegable, que tiene muchas configuraciones posibles para comodidad del usuario y además, como los pedales se pueden plegar, no es necesario quitarlos.

3. Elegir un lugar plano, con piso de baldosas o asfalto y con poca gente. No conviene que sea de pasto, pero si que el piso sea firme. La única ventaja del pasto es que, ante una caída, esta será más suave, pero la bicicleta rodará con más dificultad. Conclusión: piso muy firme es mejor.

4. En todas las etapas del procedimiento que describiremos se le debe recalcar al aprendiz la necesidad de que dirija su mirada al frente y no a sus pies y que mantenga los dos dedos de cada mano suavemente apoyados en los mandos de freno.

El procedimiento
1. El aprendiz está sentado en la bici, con sus pies apoyados completamente en el piso, las manos en el manubrio con los brazos levemente flexionados, los dedos índice y mayor sobre los mandos de freno y, como dijimos, con la mirada hacia adelante (foto 1). En esa posición, sin salirse del asiento, comienza a caminar con pasos cortos, y cuando se siente cómodo haciendo esto dará pasos más largos (foto 2). Debemos repetir varias veces este ejercicio, todas las veces que sea necesario para que el aprendiz se sienta cien por ciento seguro y confiado. Es importante en este paso y en todos los siguientes que el aprendiz mantenga los brazos levemente flexionados. La rigidez de los brazos atenta contra el equilibrio. En el final de este ejercicio el futuro ciclista deberá poder separar brevemente los pies del piso -siempre sentado- y experimentar el equilibrio. Una suave bajada en el terreno puede ayudar mucho en la etapa final de este ejercicio. De existir ese desnivel, por una cuestión de seguridad debería terminar en llano.


2. Una vez que el aprendiz se siente seguro, el paso siguiente es impulsar la bici, siempre sentado, pero con los dos pies juntos (foto 3). Si lo hacemos con la suficiente fuerza, el rodado tomará impulso como para romper la inercia y experimentar el equilibrio. Esto se logra luego de impulsarnos con todas las ganas y despegando luego los pies del piso, y volver a tomar contacto con él recién en el siguiente impulso (foto 4). Aquí también sirve una suave pendiente a favor.


3. Como el equilibrio en la bicicleta se logra con el balanceo del peso del cuerpo, en esta etapa el aprendiz debe impulsar nuevamente la bici sentado y caminando pero ahora avanzando en zigzag (foto 5). La idea es que repita esto hasta que puede separar los pies del piso cuando cambia de dirección. Nuevamente, los brazos flojos. Luego, tal como en el paso anterior, hacer este mismo zigzagueo pero impulsándose con los dos pies juntos.


4. Superado ampliamente el ejercicio anterior, o sea con la persona ya capaz de mantener el equilibrio y controlar la dirección de la bici, aunque aun impulsándose con los pies en el piso, ahora debe aprender a frenar. Una forma de hacerlo es hacer una marca en el piso o poner piedritas y que el principiante frene cuando llega a esta señal, aplicando ambos frenos.

5. Ahora reinstalaremos los pedales, dejando el asiento en la misma posición que estaba. El primer paso es aprender a poner la bici en movimiento desde cero y mediante los pedales. Para ello la persona partirá de posición detenida, con el pedal con el que se sienta más seguro en posición de las 2 en el caso del pedal derecho y de las 10 en el caso del izquierdo (foto 6). Ahora el aprendiz ejercerá presión sobre el pedal elegido, poniendo la bicicleta en movimiento y equilibrándose hasta que la bici esté por detenerse. Repetir esto varias veces, en lo posible con los dos pedales, hasta que se domine el ejercicio.

6. El paso siguiente es subir el asiento hasta una posición de pedaleo cómoda pero no deportiva (ya llegará el momento de aprender la técnica más refinada de pedaleo), en la que aun pueda apoyar cómodamente ambos pies en el piso. El aprendiz debe seguir bien erguido. Con esta nueva altura de asiento repetiremos varias veces el procedimiento de arranque, de control en zigzag y de frenado. En esta etapa es ideal poder acompañar al aprendiz caminando tras él durante sus primeras experiencias para transmitirle confianza, evitando darle indicaciones verbales cuando está en el intento.

Con este procedimiento cualquier persona puede aprender a pedalear, algunos en pocos minutos, otros en dos o tres jornadas. Los más chicos son los que más rápidamente aprenden.

Les recomendamos también consultar esta nota de Biciclub:
https://biciclub.com/aprender-a-pedalear-de-grand/

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Seguros Rivadavia: Bici Total, el plan que se ajusta a la ciudad, al cicloturismo y al deporte

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Después de un año atravesado por una pandemia mundial, es necesario más que nunca generar tiempo de ocio, conectar con la familia y amigos y disponerse a un merecido descanso, dándole un respiro a la notebook, a la compu y al celular. Una excelente opción para este momento es llevarte tu bicicleta al lugar elegido y disfrutar de excursiones y paseos rodeado de buena compañía o simplemente gozando del paisaje y conectando con los hermosos destinos que cuenta nuestro país. Otra opción es el cicloturismo, o sea organizar viajes y travesías en dos ruedas, para lo que hay que estar seguros de nuestra condición física, contar con un correcto equipamiento, herramientas e indumentaria. En cualquier caso, los requisitos son variados, pero uno no menor es que teniendo en cuenta la problemática de la inseguridad actual, se puede optar por las nuevas coberturas creadas por Seguros Rivadavia. Hoy la empresa dispone de tres alternativas que se adaptan a cada necesidad, pero en particular para emprender este tipo de travesía podemos seleccionar el producto Bici Total, que permite asegurar no solo bicicletas urbanas, sino también aquellas utilizadas para cicloturismo y competencias amateurs. Se trata de un plan cerrado y cuenta con la ventaja de una forma muy ágil de contratación y a un bajo costo y está dirigido a aquellas personas propietarias de una bicicleta que desean contratar coberturas y sumas definidas.
Cuenta con las siguientes coberturas básicas:
– Robo total.
– Muerte accidental.
– Invalidez total y parcial permanente por accidente.
– Gastos de asistencia médico-farmacéutica por accidente.
– Cobertura de responsabilidad civil del ciclista.

Para más información: www.segurosrivadavia.com | 0810-999-3200 | info@segurosrivadavia.com O bien, contactarse con cualquiera de los Productores Asesores de Seguros Rivadavia en todo el país.

 

Foto: Paul Green en unsplash.com

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Prohibido conducir automóviles

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En las página 24 a 27 de la revista Biciclub de febrero, la suiza Eva Pfarrwaller y el portugués Miguel Anjo, que hicieron un viaje de 13.000 kilómetros por Europa y Sudamérica, incluyendo Argentina, en bicicletas reclinadas (recumbents), nos hablan de las características de estas bicicletas, de sus muchas virtudes y pocos defectos. El tema es que para armar la nota, recorrimos el blog de esta pareja (http://www.nextstopwhere.com/) y particularmente la sección donde relatan su travesía sudamericana, donde cuentan su paso por Argentina y el asombro que les provocó nuestro país y nuestra gente. Pero el relato del último día nos llamó particularmente la atención, ya que pinta de cuerpo entero como nos comportamos los argentinos como automovilistas. Un poco de ironía para tomársela con humor… y para pensar. Aquí va.

“10 de enero de 2017
Hoy es nuestro último día en Argentina. Dejamos nuestro campo de deportes-convertido-en-un-campamento-caro en el pueblo de Dina Huapi y pedaleamos hacia Bariloche. Este es uno de los puntos turísticos más importantes de Argentina y estamos en temporada alta.
No sacamos mucho de la ciudad de Bariloche. Calles comerciales llenas de turistas, tiendas de souvenirs, comercios al aire libre, supermercados abarrotados, hoteles caros. Pasamos unas horas aquí, a las que le dedicamos un buen uso comprando boletos de ferry para el Cruce Andino a Chile, obteniendo comida para los próximos días, almorzando en un restaurante e intercambiando nuestros últimos pesos argentinos por pesos chilenos en la sombra de una tienda de bicicletas. Para trasladarnos empujamos nuestras pesadas bicicletas entre grupos de turistas y obras en construcción.
Por la tarde, nos subimos a nuestras bicis y pedaleamos fuera de la ciudad, hacia Llao Llao, donde tomaremos nuestro ferry mañana por la mañana. En nuestro último día de ciclismo en Argentina, recibimos una última dosis de pesado tránsito, autos veloces y adelantamientos finitos en una carretera prácticamente sin banquina.
Suficiente es suficiente.
Adiós Argentina. Fue un placer conocer a su gente increíblemente acogedora, pero por favor dejen de permitirles conducir automóviles.”

Por Mario García

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