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Cómo comprar una bici usada

Los pasos que conviene seguir para comprar una bicicleta usada. Lo que debemos revisar en la bici para determinar correctamente el precio. Consejos básicos para evitar sorpresas desagradables.

No hay nada como comprar una bici nueva. Lustrosa, impecable, hasta sus olorcitos despiertan nuestros más lúbricos sentimientos. Y, una vez en uso, vivimos el placer de alejarnos del taller por bastante tiempo, salvo que nos lleve a él alguna desgracia inesperada.
Eso sí, un estreno tiene su precio y en ciertos casos eso nos obliga a comprar menos de lo que quisiéramos. Queríamos esa con XT y horquilla DT Swiss Carbon pero el bolsillo nos dio para una con Alivio con horquilla RST…
Ahí es que aparece la segunda opción, que es la de comprar una bicicleta usada, que por lo general valen menos del 50% de su equivalente nueva. dependiendo del estado y el tiempo de uso. Perderemos la posibilidad de comprar lo último en transmisión y otros componentes, perderemos el placer del «olorcito» a nuevo, perderemos la garantía de fábrica, pero ganaremos en la posibilidad de hacernos de una bici a la que, con un presupuesto limitado, no podríamos ni soñar en llegar. Eso sí, comprar usada tiene sus vueltas y, más que nada, sus riesgos.

Un encuentro asimétrico
Lo primero a tener en cuenta es que la compra-venta de usadas pone en general en contacto mutuo a dos personajes bastante diferentes entre sí. El vendedor de usadas es, por lo general, un comprador de nuevas, alguien que aprecia tener menos pero tenerlo flamante y con todas las garantías del caso. Del otro lado hay alguien que tiene poco… y quiere mucho. Todo indica que la transacción tendría que seguir un curso provechoso, ya que si bien las inclinaciones son diferentes los intereses de ambas partes confluyen. Pero no siempre sucede esto, ya sea porque el vendedor pretende más de lo que vale por su bicicleta (el precio «de los recuerdos»), como porque el comprador intenta desvalorizar en exceso la bici en cuestión.
Para encarrilar cualquier transacción de este tipo es fundamental que sea clara y transparente. Es inútil partir del principio de que la otra parte nos quiere engañar, ya que con ello no llegaríamos a ningún lugar. La solución es disponer de toda la información necesaria para que la operación sea, como dijimos, clara. Y claridad significa que el precio sea el justo, ya que esté como esté la bici en cuestión siempre tendrá algún precio, sea éste alto o bajo. En este terreno claridad y transparencia significa PRECIO JUSTO, aunque determinarlo no siempre es sencillo. Para ello te mostramos en columna aparte en qué hay que fijarse para determinarlo.

¿Adónde comprar?

Una vez decididos a hacer la compra de una usada hay que decidir por dónde comenzar la búsqueda. Desde ya te podemos decir por donde NO empezar: por el ambiente de las carreras, que es obviamente en donde vas a encontrar las bicicletas más castigadas. Dejá que los corredores se vendan las bicicletas entre sí (ellos saben qué necesitan y conocen el origen de las bicis, ya que participan de un ambiente muy «pequeño», en donde todos se conocen las bicicletas y el trato que cada una de ellas ha recibido.)
Una opción es Internet, donde actualmente hay varias páginas que ofrecen usadas, aunque por lo general esos listados están desactualizados, con bicis que ya han sido vendidas y hasta con datos incorrectos.
La otra variante son los clasificados de biciclub.com, que se renuevan día a día y en el que publican lectores que dejan sus datos con precisión, tienen conocimiento del tema y probablemente las mismas inclinaciones e «idioma» que el tuyo. Incluso en biciclub.com podés publicar avisos de compra.
Siguiendo con los medios digitales podés recurrir también a páginas tipo Mercado Libre, aunque en este caso te podés encontrar con una Specialized S-Works mezclada con la bici que usaba Luis Sandrini en alguna de sus películas…
Y finalmente está la bicicletería. Muchas de ellas reciben en parte de pago bicicletas usadas y algunas hasta tienen en consignación bicicletas de sus clientes. Aquí tenemos la gran ventaja de que por lo general las bicicleterías someten a las bicis usadas a un chequeo antes de ponerlas a la venta y además en este caso existe un lugar cierto donde disponer de un nivel de reclamo, suponiendo algún vicio «oculto».  Si bien en este caso no encontraremos precios tan espectaculares como «en la calle», ya que el bicicletero tiene su margen, es sorprendente el buen nivel de usadas que suelen tener las buenas bicicleterías.
*Esta nota está referida a bicicletas usadas que han sido adquiridas completas y que corresponden a un modelo de catálogo de la marca en cuestión. Los criterios de esta nota (en especial los de determinación del precio) no son aplicables a las bicicletas producto de un armado personal del dueño. Los precios de esta bicis son casi imposibles de determinar y prácticamente no hay más regla que la oferta y la demanda.

COMPRANDO USADAS    


Parte por parte 
Una bicicleta usada puede contar muchas historias y ocultar otras tantas. Detrás de una apariencia inocente puede estar escondida una máquina que corrió los últimos cinco campeonatos argentinos, así como la MTB que raramente salió del pavimento o la que tuvo como único dueño a un tipo cuidadoso hasta la obsesión. Pero la única manera de saber esto a ciencia cierta es revisar a fondo la bici, en especial en algunos lugares donde una historia «difícil» deja la huella sí o sí.

Soldaduras
Se deben revisar a fondo todas ellas, y muy especialmente las que rodean la caja pedalera, las del frente de la bicicleta y la unión entre el caño superior y el piantón. Hay que buscar rajaduras y también huellas de corrosión limpiando previamente la zona.

Transmisión
Otro de los elementos más caros de una bici. Revisar a fondo los dientes de platos y coronas, comprobando que no estén gastados en exceso, en cuyo caso casi seguramente tendremos que cambiar cadena y cassette. Comprobar que la cadena no esté muy estirada, ya que de estarlo es muy probable que además de tener que cambiarla sea un indicador de que la vida útil de platos y coronas está cerca de su fin.
El estado de la transmisión es una de las cosas más reveladoras acerca de qué tipo de uso se le daba a la bici y del nivel de cuidado que le daba su dueño a la bici en general. Es preferible un dueño que cuidaba la transmisión que uno que lavaba la bici con frecuencia.

Dirección
Separar la rueda del piso y girar la dirección en vacío. Comprobar que no haya juego libre y que gire en forma uniforme y sin resistencias. Apoyar la bici en el piso, operar el freno delantero e intentado mover la bici hacia adelante y atrás verificar el juego libre.

Frenos
Revisar detalladamente el estado de las zapatas, la superficie de frenado de las llantas y, en caso de frenos a disco, los discos mismos. Además de averiguar con esto si tendrás que cambiar alguno de esos repuestos próximamente, fundamentalmente descubrirás pistas firmes de qué tipo de uso recibía la bicicleta de su dueño anterior.

Juegos
Revisar todos los puntos en que puede haber juego libre, en particular la caja pedalera (tomando ambas palancas con las manos podemos moverlas y detectar si tienen juego libre), y los pedales.  Si se trata de una bici de doble suspensión observar todos los puntos de pivote de la suspensión trasera.

Tornillos
Revisando el estado de las cabezas de los tornillos de la bici podemos tener una idea de qué trato recibió durante su mantenimiento y qué sectores fueron peor tratados en su vida útil.

Vainas inferiores
La vaina inferior del lado de la transmisión es un punto donde se reflejan muchas batallas y, como las patas de gallo de los ojos, donde se ve inexorablemente el paso del tiempo y el trato que se le dio a la bici. Claro, si el dueño anterior usó protector de vainas aquí no veremos nada…

Llantas
Revisar a fondo las llantas por posibles rajaduras y revisar detalladamente los ojales de los rayos. Las fisuras y rayas blancas son indicadoras de fatiga del material. Revisar la superficie de frenado.

Horquillas de suspensión
Su revisión es la más compleja y cuanto mejor la horquilla mayor es el problema, ya que el precio de la reposición e incluso del arreglo puede ser exorbitante. Para detectar si hay perdidas de aceite la única forma es usar la bici y comprobar a posteriori si no hay algún rastro de aceite colgando por ahí. Conviene también verificar que todos los controles de registro de que disponga (precarga, rebote, compresión, bloqueo) funcionen correctamente, lo que sólo se puede hacer andando.

El precio justo
Los que siguen son algunos de los puntos que debemos tomar en cuenta para llegar al precio justo de una bicicleta usada:

La regla “Shimano”        
El precio base desde el cual hay que partir es de aproximadamente el 50% del valor del modelo equivalente nuevo, con la siguiente salvedad: Por cada año hacia atrás del modelo deberemos tomar como valor de nuevo un escalón más abajo en Shimano; por ejemplo, si la bici usada es un modelo 2005 con transmisión XT full de origen, deberemos tomar como referencia el modelo 2008 de esa misma marca con transmisión Alivio full (observemos que precisamente un XT 2005 se parece más en prestaciones a un Alivio 2008 que a un XT 2008, que ya ha evolucionado).
Esto se debe al hecho de que las marcas de componentes todos los años renuevan sus modelos, agregando prestaciones, bajando peso, etcétera, por lo que en la mayor parte de los casos los modelos de componentes se desactualizan con respecto a los nuevos de la misma gama. En este caso, la recomendación de tomar a Shimano como referencia se debe a que la industria de la bicicleta determina el precio de cada modelo tomando como principal referencia al escalón de esta marca con que se equipa la bicicleta. La elección del resto de los componentes suele seguir la «regla Shimano». Naturalmente, esta regla se aplica igualmente a las bicicletas con equipamientos Sram o Campagnolo.

Los ajustes    
Una vez determinado el precio según la «regla Shimano», a ese valor se le podrán sumar o restar billetes:
– Si luego de la revisión detallada de la bicicleta (ver «Parte por Parte») detectamos que algún componente no está, como debiera estar, a medio uso, y exige un cambio inmediato para poder funcionar, restaremos al precio inicial aproximadamente un 50% del valor de la reposición (ya que debemos considerar que el componente debe estar a medio uso). Obviamente, siguiendo la «regla Shimano» con la que calculamos el precio inicial, tomaremos como componente de reposición no el de origen evolucionado sino el actual equivalente (por ejemplo, si lo que se debe reponer es el cassette para un grupo XT de 2005, tomaremos como valor de referencia para hacer la deducción el 50% de un cassette Alivio 2008).
– Si la bici usada está equipada con algún componente de mucho mayor valor que el original y éste está prácticamente nuevo, podremos agregar al valor base algún pequeño ajuste que respete esta mejora. Si el componente, por más que corresponda a un escalón superior, está en el medio uso normal en que está el resto de los componentes de la bici, no es aconsejable aceptar aumentos de valor.

Modelos muy antiguos         
La «regla Shimano» no puede aplicarse a modelos muy viejos, de aproximadamente seis años para atrás. En estos casos la cotización base puede bajar drásticamente, ya que:
– Ni siquiera conseguiremos en plaza muchos componentes de la bici en cuestión.
– El cuadro, si es un cuadro liviano, habrá entrado ya en «edad de vencimiento».
En caso de bicis muy antiguas, tal como en las bicis armadas por su propietarios, no hay reglas para armar un precio justo; éste dependerá de la oferta y la demanda.

10 consejos 10 para comprar una usada

1     Hacer las cosas sin apuro.
2     Fijar correctamente el precio.
3     Mejor vendedor conocido que «bueno» por conocer.
4     Verificar que existen repuestos del modelo a comprar.
5     Probar la bici rodándola lo más posible.
6     Averiguar qué uso real se le dio a la bici.
7     Mirar otras opciones antes de comprar.
8     Asegurarse que la bici no es robada.
9     Comparar el precio de la usada con las liquidaciones de nuevas de años anteriores.
10   Si comprás en una bicicletería verificar qué garantía dan.

 

 

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3 Comentarios

3 Comments

  1. carlos

    24 enero, 2019 a las 7:39 am

    busco bmx

  2. Charly

    18 enero, 2020 a las 1:57 am

    chicos buen día. estoy viendo de comprar una bici usada. Tengo dos en vista. Cual recomiendan? ambas son r26. Una es Tomaselli Energy T900 y la otra una Specialized S Work…. y me las venden al mismo precios distintos vendedores. CUal es mejor? ambas están en muy buen estado. gracias!!

    • Biciclub

      21 enero, 2020 a las 9:41 am

      Hola Charly, es muy difícil recomendarte sin ver cómo están equipadas las bicis, ni de que año son, etcétera. Specialized es una marca californiana, reconocida en el mundo por su diseño, la cual tiene una «submarca», por decirlo de algún modo, de sus bicis tope de marca, esas son las S-Work. Es decir que son lo mejor que ofrece una marca famoso por su diseño. Tamaselli es una marca nacional, desconocemos los detalles de ese modelo. Por lo que me decís estimo que ambas deben ser bicis bastante antiguas. Habría que ver qué componentes trae cada una también, si querés hacer una comparación más exhaustiva.
      Saludos

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Movilidad: datos que son amores

La Caja de Ahorro y Seguro hizo público en el pasado mes de diciembre los resultados de una investigación cuyo objetivo central era entender cuáles son los hábitos que surgieron en Argentina con la pandemia y cómo proyectan moverse las personas en este nuevo contexto de distanciamiento social.
Los que siguen son los datos más relevantes obtenidos en el estudio.
– El 87% de las personas se traslada caminando con mayor o igual frecuencia de lo que solía hacerlo antes de la pandemia. Cerca del 90% de las personas encuestadas elige moverse caminando, y a pesar de que tenían mayor movilidad desde antes que se haya decretado la etapa de Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio, el 53% espera, aún después de la pandemia, continuar caminando con frecuencia.
– El grupo etario que compone mayormente a quienes utilizan la bicicleta son las personas de la generación X. Una de cada tres personas de entre 35-54 años utiliza la bicicleta como medio de transporte. Entre los motivos por los cuales se utiliza la bicicleta, el 52% de los encuestados lo elige porque es el medio de transporte más saludable y el 18% piensa que es el medio de transporte más recomendable para evitar contagios.
– 3 de cada 10 personas planean mantener el uso de bici. Este medio de transporte fue la estrella durante los meses de pandemia. Con el transporte público restringido y la llegada del teletrabajo, la gente eligió moverse aún más de esta manera y manifiesta que mantendrá este hábito. El uso de la bicicleta en esta etapa de distanciamiento se mantendrá y es evidente que esta pandemia nos hizo incorporar algunos hábitos de movilidad que se van a mantener para siempre.
– ¿Cómo se da la reconfiguración del espacio y qué rol tiene la seguridad vial en este contexto?: 6 de cada 10 personas están de acuerdo con la ampliación de las bicisendas. Esto indica que la llegada de la pandemia intensificó y aceleró el proceso de transformación que se esperaba para los próximos años y las personas también demuestran mayor aceptación por estos proyectos.
– 7 de cada 10 personas están de acuerdo con la ampliación de las áreas peatonales. Otro de los cambios que se vio en los últimos meses debido a la pandemia, fue la ampliación de los espacios públicos y su conversión en áreas peatonales, algo que tuvo gran aceptación.
– Se debe considerar también que desde el inicio de la pandemia hubo un auge de los distintos sistemas de delivery que le dieron mayor visibilidad a la bicicleta, que desde hace ya varios años es considerada un actor clave en el escenario vial.
El informe concluye con una afirmación que deberíamos hacer nuestra: “Preguntémonos cada uno qué podemos hacer para que esto siga siendo así. Y hagámoslo.”

Por Mario García.

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Entrenamiento: cómo empezar de cero

En épocas en que mucha gente se ha hecho de una bicicleta para usar como medio de transporte pero también para hacer ejercicio y eventualmente practicar el deporte, la profesora Elisa Lapenta nos aporta las bases de un plan racional y posible, detallando sus diversas etapas.

Todo en la vida tiene su lado positivo, hasta una pandemia. Llevamos ya siete meses desde que se decretó por primera vez el aislamiento, luego el distanciamiento, luego las marchas y contramarchas con las fases, flexibilizaciones, restricciones, etcétera, etcétera, etcétera.
A esta altura no tengo la menor duda de que el denominador común a todo este contexto que estamos atravesando es el cansancio y la incertidumbre por lo que vendrá.
Pero me atrevo a creer que en mayor o menor grado cada uno de nosotros ha podido capitalizar algo (poco o mucho) de esta pandemia.
En cuanto al deporte en general, hay estudios ya realizados en diversos países que demuestran que un alto porcentaje de personas sedentarias se acercaron a la práctica de algún tipo de actividad física durante este período.
Y lo más interesante de destacar es que tal vez sea la industria de la bicicleta una de las que se lleva la mayor cantidad de nuevos adeptos.
Al menos de esto dan cuenta numerosas bicicleterías a lo largo y a lo ancho de nuestro país que se han visto desbordadas por la altísima demanda de bicicletas de todo tipo (de MTB, de paseo, de ruta o urbanas).
A nivel internacional se ha comprobado que en pandemia (y aun fuera de ella) la bici pasó a ser uno de los medios de transporte más seguros y eco amigables para evitar el contagio del virus y la contaminación ambiental y también un deporte sin ruido ni humo, estrella principal en este contexto incierto que lamentablemente no anticipa una salida triunfal, al menos en el corto plazo.
Y es acá donde me paro para afirmar que hasta una pandemia tiene su lado positivo. No está demás mencionar los beneficios directos e indirectos que el ciclismo trae a nuestra salud:
– Evita el contagio del virus, ya que el medio solo lo usamos nosotros y la distancia social está naturalmente garantizada.
– Nos permite llegar a destino en menos tiempo que en un medio de transporte público.
– Al llegar, no perdemos valiosos minutos buscando dónde estacionar.
– Nos genera una sensación de bienestar inigualable (máxime en estos días de primavera).
– Como toda actividad deportiva, genera endorfinas y potencia el sistema inmunológico.
– Nos permite iniciar el día de un modo activo, lo cual redundará en un mejor ánimo a lo largo de la jornada.
– Provoca un gasto calórico considerable (dependiendo de la distancia y la intensidad que pedaleemos).
– No contamina el medio ambiente.
– Nos permite exponernos al sol, favoreciendo la absorción de la vitamina D.
– ¡Es lo más lindo que existe sobre el planeta! (Debo admitir que en esta afirmación hay una cuota de subjetividad por mi parte.)


La primera bici de adultos

Como todo comienzo en algo nuevo, el acercarse al mundo del ciclismo será una experiencia repleta de entusiasmo y de dudas. Y está bien que así sea.
La primera pregunta que suelen hacerme los pre-alumnos es “qué necesito para poder entrenar”. Y mi respuesta es bien simple: ¡Una bici, un casco y muchas ganas!
Con esas tres cosas basta.
A continuación, lo primero que tenemos que tener en claro es para qué queremos andar en bici. Si es por placer, por salud, por estética o para competir. Estas cuatro opciones no son excluyentes y de hecho puede que vayan apareciendo y sucediéndose una tras otra a medida que vamos sumando kilómetros. Sin embargo, al momento de comprar la bici debemos tener en cuantos dos conceptos fundacionales.
El primero es que “más o menos me sirva para lo que quiero”. Y el segundo que “ésta no será la única (ni la última) bici que compre”.
Para lo primero (que me sirva) debemos asesorarnos bien. Quienes puedan hacerlo con un profesional, bienvenido sea. Quienes no, sugiero que le pregunten a un amigo o conocido que ya esté en el mundo del ciclismo hace mínimo un par de años. O bien, si tienen a tiro un bicicletero de confianza, acudir a él.
Sea como sea, esta primera bici de adulto tiene el mismo sabor que la primera bici que nos trajeron los reyes magos. Se los aseguro.
Me permito hacer una diferenciación entre los varones y las mujeres al momento de la compra de la primera bici. Los varones seguramente se fijarán en el cuadro, en el grupo, en la suspensión, mientras que las mujeres generalmente elegiremos la bici que más nos gusta y luego nos detendremos a ver el grupo, el cuadro o la suspensión. Créanme que funcionamos así.
La compra de la primera bici debe de ir indefectiblemente acompañada por la compra de un casco. Todo lo demás (guantes, calzas, remeras, anteojos) pasa a un segundo plano. No quiero decir con esto que estas cosas no sean importantes, simplemente digo que el casco es lo más importante luego de la bici. Después viene todo lo demás.


El plan para el primer año

Pasado ese primer escollo (el de comprar la bici), llegamos a casa, se la presentamos al resto de la familia y nos preparamos para salir a estrenarla cuanto antes.
Pero ahora se nos llena nuevamente la cabeza de dudas: ¿Para dónde voy? ¿Por qué camino, ruta o sendero? ¿Cuánto tiempo salgo? ¿Con quién salgo? ¿A qué ritmo?
Esas primera salidas deberían ser lisa y llanamente a pura sensación. Sin tantas consignas ni condicionantes. Simplemente hay que subirse, dar las primeras pedaleadas y predisponernos a descubrir y disfrutar ese nuevo mundo que se nos abre a nuestros pies.
Pero eso no significa que no podamos luego ordenarnos un poco. Debemos, por ejemplo, tratar de salir al menos tres veces por semana día de por medio, no tres días seguidos de golpe.
Una vez que logramos acomodar esas tres sesiones durante un mes o un mes y medio, el siguiente paso es buscar un tiempito para una cuarta sesión, siempre manteniendo una misma duración promedio en cada salida.
Así podremos transitar un par de meses más.
Cuando ya estamos adaptados a esas cuatro sesiones semanales, ahí sí empezamos a darle más volumen a las sesiones: si pedaleábamos una hora, por ejemplo, intentaremos hacer 1:10 o 1:15 horas por sesión.
Y así otro mes más, para adaptarnos a esta nueva carga total.
Una vez que nos sentimos seguros y adaptados a estos volúmenes, recién ahí podemos pasar a hacer algunos trabajos de calidad, es decir empezar a buscar más velocidad en algunos kilómetros.
Todo esto debería de ser diagramado, claro está, por un profesional del ejercicio físico. Pero si no tenemos la posibilidad de acceder a uno, lo que tenemos que tener en claro es, en resumen, lo siguiente:
1. Ordenarnos para salir un mínimo de tres veces por semana entre 45’ y 60’ por sesión. Para un principiante eso es un montón.
2. Tratar de agregar luego una cuarta sesión en la semana. Es decir aumentar la frecuencia en la que salimos a rodar.
3. Con el tiempo aumentar la duración de cada sesión. Pasar, por ejemplo, de 1:15 a 1.30 horas por sesión.
4. Por último introducir trabajos fraccionados o continuos cortos de calidad, es decir darle más intensidad a algunos tramos del pedaleo.
Estos cuatro puntos pueden bien llevarnos un año.
En ese año seguramente ya habremos conocido a vecinos que pedalean, a grupos que se juntan los sábados, a algún entrenador, a un ciclista de los picantes. También es probable que hayamos tenido nuestra primera pinchadura, caída y explotada, cosa que suele suceder cuando nos juntamos con algún grupo que nos invita y nos dice “vamos a ir tranquilos, vení”, pero el tranquilo del pelotón es 40 km/h de promedio.
Todas estas cosas nos tienen que pasar. Nos van a pasar. E iremos aprendiendo en el proceso.


El camino a recibirse de ciclista

Pasado ese primer año, año y medio, pedaleando 48 de las 52 semanas al año, llega el momento en que o alguien nos tienta o simplemente se nos ocurre y… ¡zas!: “Amor, me inscribí para correr el Pinto (o el Trasmontaña).” Porque si hay algo en lo que se especializan los ciclistas principiantes es que no se andan con chiquitas. Nada de inscribirse en una carrera de la ciudad, de la región, de las más próximas y accesibles, carreras de distancias más amigables. No señor, de las alpargatas al campeonato del mundo sin escala.
¡Y allá vamos!
Los principiantes cordobeses (o los tucumanos, o los de las provincias con montañas donde hay carreras con frecuencia) contamos con la ventaja de que podemos hacer la previa, y es ahí cuando tomamos real dimensión de lo que podemos o no hacer, de medirnos. Pero no la llevan tan cómoda los principiantes de otras provincias, y ni hablar los que viven en zonas rurales donde la subida más pronunciada es el cordón de la vereda. ¡Cómo lo sufren!, porque metabólicamente esa es la palabra: ¡Sufrir!
Al momento de dar ese verdadero salto al vacío, la adrenalina estará tan alta y el entusiasmo será tan desproporcionado, que sin sombra de dudas ese primer Pinto o Trasmontaña quedará grabado a fuego en nuestras almas, pero podremos evaluarlo con una perspectiva más objetiva luego de que hayamos hecho el segundo o el tercero o quizás aun los subsiguientes…
Y es normal que así sea. Uno va a correr primeramente esas súper carreras con el único objetivo de llegar. ¡Y más del 85% llega! Y eso es grandioso. Sin embargo, definitivamente todo resulta mucho más grandioso cuando lo preparamos, cuando realmente entrenamos no en busca de llegar sino en busca de una marca.
Ese es el proceso natural. El primero objetivo es llegar, el segundo es mejorar el primero y el tercero ya sí es bajar las 4 o las 5 horas…
Ahora bien, una vez que me metí por debajo, por ejemplo, de las 4 horas y me acerqué a las 3:40 o 3:35, en ese momento es que la cosa se pone real y definitivamente peluda.
A esta altura ya llevamos unos cuatro años entrenando (y probablemente tres modelos de bicicletas), ya no nos da lo mismo un Shimano que un SRAM ni la doble suspensión o la simple. A esta altura ya tenemos el Garmin “cien mil” y seguramente formamos parte de la “comunidad” Garmin o Strava y competimos virtualmente con otros bikers de todo tipo, tamaño y color, a varios de los cuales seguramente ni conocemos en persona. Ahora los zapatos suelen hacer juego con el casco y para algún día del padre, de la madre o de cumpleaños ya habremos pedido de regalo una calza Santini con tiradores.
Cuando empezamos a entrar en la conversación del lote puntero de nuestra categoría aparece un nuevo mundo. Ni mejor ni peor, uno nuevo. Es el mundo de los datos, de las horas y horas de entrenamientos, de las semanas de carga de choque y de descarga, de los períodos de súper compensación y de puesta a punto, del potenciómetro, de los test de campo y de laboratorios planificados con rigurosidad científica.


La pasión por la bici

Estas son simplemente las etapas que uno transita cuando pasa de “andar con rueditas” a convertirse en un deportista amateur, pero lo que nunca deberemos olvidar es que la esencia de todo deportista amateur es que cuando nos acercamos a la bici, allá a los lejos en el tiempo, fue con el objetivo de disfrutarla.
En un comienzo disfrutábamos por el simple hecho de pedalear. Unos años después disfrutábamos además de mejorar, de competir, de ganar, de perder y de empatar. De viajar, de conocer lugares y personas. De vivenciar nuevas carreras, de pasarnos del MTB a la ruta o de la ruta al triatlón. De experimentar una carrera por etapas o una en parejas, de formar parte de un equipo, de tener un entrenador, de cambiar de entrenador, de cambiar de bici, de casco y de computadora y de cientos de cosas más.
Pero hay una frase que amalgama todo lo anteriormente descripto: la pasión por las dos ruedas.
Como dije al principio, todo tiene su lado positivo. Este 2020 nos dejara un batallón de nuevos ciclistas que replicarán con su ejemplo y entusiasmo esta toma de conciencia que estamos viendo a nivel mundial: aprender a disfrutar del hoy, del aquí, del ahora, del con quién. ¡Y si es arriba de una bici, mil veces mejor!

 

Por Elisa Lapenta: entrenadora de afamados deportistas de alto rendimiento | (0351)15-6225243 | elisalapentah3o@hotmail.com | h3o Sports | @elisanoemilapenta

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Disfrutá de tus vacaciones con la máxima protección y seguridad

Llegó el verano y para muchos también llegaron las vacaciones, tiempo de finalizar el home office, los compromisos laborales y disponerse a disfrutar de la naturaleza.
Después de un año atravesado por una pandemia mundial, es necesario más que nunca generar tiempo de ocio, conectar con la familia y amigos y disponerse a un merecido descanso, dándole un respiro a la notebook, a la compu y al celular.
Una excelente opción para este momento es llevarte tu bicicleta al lugar elegido y disfrutar de excursiones y paseos rodeado de buena compañía o simplemente gozando del paisaje y conectando con los hermosos destinos que cuenta nuestro país. Otra opción es el cicloturismo, o sea organizar tus vacaciones en dos ruedas, para lo que hay que estar seguros de nuestra condición física, contar con un correcto equipamiento, herramientas e indumentaria.
En cualquier caso, los requisitos son variados, pero uno no menor es que teniendo en cuenta la problemática de la inseguridad actual, se puede optar por las nuevas coberturas creadas por Seguros Rivadavia.
Hoy la empresa dispone de tres alternativas que se adaptan a cada necesidad, pero en particular para emprender este tipo de travesía podemos seleccionar el producto Bici Max, que permite asegurar no solo bicicletas urbanas, sino también aquellas utilizadas en caminos de sierras y montañas o bien en competencias amateurs, dentro y fuera del país, con opciones de capitales y coberturas cerradas y otras con la flexibilidad de que elijamos aquellas que más se ajusten a sus necesidades de protección.
Bici Max es un plan flexible, dirigido a aquellas personas propietarias de una bicicleta que desean contratar coberturas adaptadas a sus necesidades de uso y con bondades que hacen de este producto uno de los más completos del mercado.
Cuenta con las siguientes coberturas:

Coberturas básicas:
– Robo total.
– Muerte accidental.
– Invalidez total y parcial permanente por accidente.
– Gastos de asistencia médico-farmacéutica por accidente.
– Cobertura de responsabilidad civil del ciclista.

Coberturas Adicionales:
– Robo de efectos personales en ocasión de uso de la bicicleta.
– Robo de equipos electrónicos portátiles en ocasión de uso de la bicicleta.
– Daños a la bicicleta.

A su vez, con el fin de brindar un servicio de excelencia, para este seguro se ofrecen, sin cargo, diversas prestaciones en caso de urgencias:

– Traslado por avería de la bicicleta.
– Asistencia por rotura de neumático.
– Reintegro de medicamentos como consecuencia de intento de robo.
– Envío de taxi o remís para traslado a domicilio a causa de robo.
– Envío de ambulancia hasta el centro médico más cercano en caso de accidente.
– Cambio de cerraduras por robo.
– Envío de taxi o remís hasta la dependencia policial más cercana en caso de robo. Reembolso de gastos de DNI por robo.
– Asesoramiento legal ante el robo o accidente sufrido.
– Conexión con centros de reparación de bicicletas.

Esperamos puedas disfrutar de unas excelentes vacaciones, o simplemente transitar seguro por tu ciudad, viajando con el respaldo que te ofrecen este y otros planes.

 

Para más información: www.segurosrivadavia.com | 0810-999-3200 | info@segurosrivadavia.com O bien, contactarse con cualquiera de los Productores Asesores de Seguros Rivadavia en todo el país.

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Reglas para posicionar correctamente el asiento

Todo lo que hay que saber para posicionar correctamente el asiento en altura y adelante/atrás. La medición de la altura, del retroceso y de la inclinación. La alineación vertical de la rótula de la rodilla con el eje del pedal.

Una de las cosas mas importantes a la hora de posicionar a un ciclista (bikefit) es poner atención a los puntos de contacto, o sea pedales, asiento y manubrio. Ya en notas anteriores hablamos de los pedales y todo lo referente a ellos y ahora es el turno del asiento.
Es importante que podamos identificar las medidas que sitúan al asiento en el espacio.

Medición de altura, retroceso e inclinación
– Altura: es la medida tomada desde el centro de la caja pedalera (o eje del pedal, menos usada) al dorso en el centro del asiento, entendiendo el centro del asiento el punto en el cual tenga entre 7 u 8 cm de ancho, ya que nuestros isquiones deben apoyar por detrás de esta medida.
– Retroceso: es la medida tomada con una plomada o nivel láser desde el centro de la caja pedalera a la punta del asiento. Creemos que sería mejor tomar esta medida al centro del asiento antes descripto, ya que las longitudes de los asientos actuales nos pueden llevar a cometer errores, pero respetaremos el acuerdo convencional en la toma de esta medida.
– Inclinación: es la medición de la gradiente que usaremos con respecto al piso, en otras palabras es cuán más o menos se encuentra el dorso paralelo al piso.
Lo que debemos comprender en inicio es que teniendo como referencia el centro de la caja y el centro del asiento nos encontramos al unir estos dos puntos con una línea diagonal. Debido a esto cualquier modificación de una u otra medida afectará la posición final. Más simple aun es decir que tanto la altura como el retroceso se deben entender como una sola medida.

Alineación de la rótula y altura del asiento
Para iniciar un posicionamiento del asiento lo haremos rectificando la tan famosa “plomada” a través del retroceso del asiento. Esto consiste en alinear verticalmente la rótula de la rodilla con el eje del pedal situando las palancas a las 3 del reloj. Dependiendo del autor, se describe este punto por detrás de la rótula o por delante y se hacen modificaciones dependiendo de la especialidad ciclista que se practique, pero buscamos unificar un proceso y no generar mas dudas en torno a él.
Una vez que hemos dado el retroceso al asiento, avanzamos sobre la altura.
Para esto nos ayudaremos situando las palancas en las 6:00 del reloj. Usando la altura del asiento buscaremos encontrar con el talón el eje del pedal y una vez que hagamos contacto usaremos esa altura +3 a 4 mm. Tengamos en cuenta que todos somos morfológicamente diferentes, por lo cual frente a un fémur mas largo, por ejemplo, recomendamos ponerse en contacto con un especialista para evaluar minuciosamente el caso particular.
Básicamente, lo que debemos sentir al lograr una altura de asiento adecuada es que cuando llegamos a las 6:00 de la palanca aún estamos usando el cuádriceps y no el gemelo, muy común hoy en día.

Resultado de la alineación de la rótula con el eje del pedal y de la altura del asiento

El ancho del asiento
Las marcas de asientos ofrecen distintas medidas de ancho de asiento para adecuarse a la morfología de cada ciclista. Para determinar nuestra medida de ancho de asiento es que utilizan los medidores de isquiones (ver foto), la cual se puede determinar sentándonos sobre un pad de gel o bien sobre un dispositivo digital de medición de isquiones. Esta información, sumada al tipo de conducción preferida por el ciclista (especialidad), nos dará como resultado el o los modelos de asientos determinados de cada marca para cada usuario.

En nuestra próxima nota publicaremos un testeo a fondo de asientos disponibes en el mercado argentino.

El medidor de isquiones nos permite determinar el ancho del asiento

 

Texto: Roberto Hernández*

*roberto@amarubikefit.com | (011)3281-3482 | @amarubikefit | Amaru Bikefit

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