Deporte y Entrenamiento
“Cómo correr un triatlón sin nada más que el corazón“
Después de haber sido baleado, de quedar con el fémur partido y de pasar por un largo proceso de recuperación, el protagonista de esta historia nos cuenta cómo fue paso a paso su experiencia de volver a correr triatlón, en este caso el de distancia sprint de Concordia.
Por Hernán Vázquez
A este pequeño relato yo lo llamaría “cómo correr un triatlón sin nada más que el corazón”.
Para dar una idea de lo que siento debo remontarme a unos años atrás, precisamente al 11 de julio del 2016. Ese día a las 18.30 mi vida cambió drásticamente, gracias a esa “sensación de inseguridad” que en ese momento se corporizó en dos ladrones que poniéndose a la par de mi moto en la Avenida General Paz, una de las autopistas más transitadas de Buenos Aires, me dispararon una bala sin mediar palabras, solo para robarme la moto.
Ya en la moto pude sentir como el dolor se hacía cada vez mas intenso, hasta darme cuenta que tenía la pierna (el fémur) partido en dos. Solo la gente que vive estas situaciones sabe lo que te pasa por la cabeza en momentos como ese. En un segundo tu vida da un giro de 180 grados, estás al borde de la muerte.
Relatar el episodio policial no viene al caso en este momento. Lo que quiero hoy es contar otra historia.
La escuela del triatlón
Ciertamente el haber hecho deporte toda mi vida me ayudó físicamente en la recuperación. Entrenar, cansarse, recuperarse, todo eso cuya importancia uno no ve mientras sucede, ahora había que aplicarlo al hecho de volver a caminar, nada más ni nada menos, y la bici y la pileta fueron fundamentales para ello.
Durante mucho tiempo el correr y entrenar triatlón me dio mucha fuerza mental y mucha ayuda para superar dolores, trabajos duros e interminables, me hizo saber convivir con el esfuerzo y a veces con el dolor, algo que uno puede tomar y aplicar a todos los aspectos de la vida.
Después de vivir operaciones, de que me implantaran una prótesis, de que me tuviese que acostumbrar a que en mi pierna, que siempre me había dado solo satisfacciones, tuviese de por vida, diseminada por el musculo, la bala que rompió el hueso, ahora quería recuperar algo de mi vida y parte de mi vida es el triatlón.
Y finalmente quise hacerlo, estuviera o no preparado. Yo nunca pienso que lo estoy antes de una carrera, pero largo igual. Por eso decidí entonces aceptar la invitación de Javier del Castillo para participar en el triatlón distancia Sprint (750/20/5) que se iba a concretar en el Half de Concordia, esa carrera emblemática de la especialidad.
Un mensaje
Las sensaciones de la carrera fueron muchas y muy diversas.
La preparación previa fue inexistente. Hacía casi tres años que no corría, no un tria, ¡no corría ni el colectivo! Todo porque no terminaba de recuperarme o por algo que mi mente todavía no sabe discernir.
Así fue como me puse el traje de neoprene, que hacía muuucho tiempo que no usaba. ¡Y se notó!
Al momento de largar, que fue después que los corredores de distancia Half salieran del agua (no pude ni tocar el agua antes, ni entrar en calor), salí a nadar como si nada hubiese pasado, braseando, tratando de estar ahí adelante… Pero de repente empecé a ahogarme, a sentir que no avanzaba, que me agitaba y no podía nadar.
Me detuve en el agua para calmarme. Y me di cuenta que nada cambiaba. Esa sensación de ahogo perduraba aun estando quieto. Nunca en mis años de triatleta me había sentido tan mal, tan asustado. Así que levanté el brazo y le hice señas al kayak que nos cuidaba. Se me acercó y le dije que no podía nadar y amablemente me dijo: “¿querés salir o seguir?”
Hay momentos de revancha y este era uno de esos para mí, esos momentos de decirme “yo puedo“. Sentí un mensaje desde arriba, quien sabe, algo superior, algo que va más allá de nuestras mentes. ¿Dios? Tal vez. Y el mensaje era: no estás corriendo para ganarle a nadie, no salgas a matar, salí a vivir esto, ¡volvé a sentir que estás vivo y que superaste mil obstáculos!
Fue cuando pensé que esta carrera no la podía abandonar. No esta, donde quería vencer miedos, dolores, ansiedades, días de recuperación, de sacrificios.
Y así fue. Quise sacarme el traje en el agua. Imposible. Sentía calor, mucho calor. Lo único que pude hacer fue sacarme el gorro y ahí entendí que debía amigarme con el agua, sentirla de otra manera. Y así, suavemente, arranqué nuevamente a nadar y a terminar la primera etapa del tría.
Quienes corrieron esta carrera saben la distancia que tienen hasta el parque cerrado. A mí me pareció la peregrinación a Luján, más o menos interminable.
Manuelita
A continuación el ciclismo, la parte que más amena me resulta, donde más cómodo me siento, aunque no esté entrenado, y fue ahí donde recuperé el aliento, algo al menos.
El pedestrismo era mi gran incógnita. Debía correr después de tres años de no hacerlo y de pronto hacer cuatro kilómetros como si nada y después de haber hecho las otras dos etapas. Y así fue: ¡casi una tortura! Gracias a Dios ni la pierna ni la herida me dolieron, quizás porque sentía que por el resto del cuerpo me había caído una montaña… Así empecé a trotar. Le di despacito y traté de correr, pero era como Manuelita la de Pehuajó, un poquito caminando y otro poquitito a pie…
Fuera como fuese traté de terminar la carrera, sintiendo que iba dejando muchas cosas atrás y que me esperaban muchas alegrías por delante, sensaciones de desahogo y de impotencia superada, todas cosas que me ayudaron a cruzar la meta no sin lágrimas, no sin dolor y con un millón de indescriptibles sensaciones, que son las que te hacen dar gracias de estar vivo y más aun de disfrutar del deporte que uno ama.
En fin, el deporte te ayuda en lo que menos pensás. Si volvés después de algún trauma hacelo con cuidado, poniéndole garra. Y nunca abandones, ¡jamás!
Agradezco a todos los que me ayudaron (familia, amigos, afectos) a poder volver a ser casi normal (nunca lo fui del todo) ¡Gracias Turca por ese abrazo!
ABC
La técnica de pedaleo adecuada
Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.
El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.
El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.
Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.
Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.
Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.
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Campeonato Mundial de Gravel UCI 2025: un desafío épico en los paisajes de Limburg

Dutch Mathieu Van Der Poel pictured in action during the men elite race at the UCI World Gravel Championships, Sunday 06 October 2024, in Leuven.
BELGA PHOTO DAVID PINTENS (Photo by DAVID PINTENS / BELGA MAG / Belga via AFP) (Photo by DAVID PINTENS/BELGA MAG/AFP via Getty Images)
Originalmente previsto para los días 18 y 19 de octubre de 2025 en Niza (Francia), el Campeonato Mundial de Gravel UCI fue finalmente reubicado, debido a “dificultades de organización” y calendarización, en la región del Zuid-Limburg (Limburgo Meridional), Países Bajos, con fechas definitivas los días 11 y 12 de octubre de 2025.

Un entorno ideal para el gravel
Limburgo del Sur, galardonada en 2016 con la etiqueta UCI Bike Region, acumula una sólida trayectoria como anfitriona de grandes eventos ciclistas: cinco mundiales de ruta y un campeonato de ciclocross. La elección de esta región no fue casual: sus ondulantes colinas, pistas forestales y caminos rurales conforman un terreno ideal para una prueba tan exigente como la gravel.
Recorrido técnico y exigente
El trazado definitivo presenta un circuito de aproximadamente 50 kilómetros que combina diversas superficies—grava, caminos rurales, senderos forestales y tramos pavimentados de transición—y cuatro ascensos cortos de entre 500 y 1 500 metros.
Uno de los puntos álgidos de cada vuelta es la exigente subida del Diependaalsweg, que aparece alrededor del kilómetr 40 e incluye tramos arenosos. Además, en el bucle final hacia Maastricht, se presenta la ascensión clave: el Bronsdalweg, un kilómetro con una pendiente media del 7.2 % y puntas de más del 8 %, casi íntegramente por grava, a solo 14 kilómetros de meta.

Formato de las carreras
La competencia elite femenina (131 km) incluirá 2,5 vueltas al circuito, mientras que la élite masculina (180 km) completará 3,5 vueltas. Además, se disputarán pruebas en 13 categorías de edad (amateurs) durante ambos días.

Los protagonistas
En el torneo participarán los actuales campeones del mundo Mathieu van der Poel (élite masculina) y Marianne Vos (élite femenina), ambos de los Países Bajos.
Eventos
Trasmontaña 2025 – Crónica desde La Sala, barro y todo

Por Pedro Piusselli
Este domingo, La Sala fue epicentro de una batalla de barro y espíritu biker: la edición 31 del Trasmontaña convocó a casi 2.500 riders, que salieron desde las 8 de la mañana con sus bicis listas, las cubiertas ya amasando tierra y ganas de correr en el cuerpo.
Desde la primer vuelta de pedal se adivinó que el circuito iba a marcar la jornada. Mucho barro acumulado, senderos resbalosos, trepadas que exigían todo y bajadas que pedían tomar decisiones rápidas para no terminar en el pasto. Claro, también hubo momentos de vértigo y esos descensos que te dejan el corazón en las manos.
Triunfo inesperado en Élite Caballeros
En Élite Caballeros, y en una carrera que quizá pocos veían venir, Agustín Durán (San Juan) junto a Juan Ignacio Goudailliez (Mendoza) cerraron la general como nuevos campeones del Trasmontaña, rompiendo el dominio de Macías/Contreras que venían de cuatro títulos seguidos.
Durán, extenuado pero feliz, lo definió con una frase que resume el alma del MTB: “Es una carrera muy dura… pero al final lo disfrutamos por completo”. Y Goudailliez agregó, casi riéndose de lo vivido: “Me enredé entre dos árboles y perdí unos segundos, pero quedé muy contento”.
Dominio en Élite Damas
Entre las Damas, el título de Élite fue María Emilia Filgueira y Leila Luque, quienes ratificaron su potencia y temple en medio de un trazado que exigió técnica y resistencia por igual. Con ritmo constante y bajadas sin titubeos, se quedaron con la categoría y sumaron una página más a la historia grande del Trasmontaña.
Un mito entre nosotros
Y si todo eso ya era llamativo, apareció un nombre que parece de otra era: Ned Overend. Por primera vez en Argentina, el primer campeón mundial de cross country corrió el Trasmontaña. Verlo pedalear entre la senda tucumana a sus 69 años en dupla con Martín Ariel Santos fue una de esas postales que te recuerdan que el amor por este deporte no envejece.
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