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Deporte y Entrenamiento

Cómo entrenar con altas temperaturas

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Las elevadas cargas de entrenamiento y competición que realizan los deportistas en épocas de temperaturas elevadas, requieren un esfuerzo extra de adaptación del organismo. Y si bien las condiciones climáticas afectan a todos los deportes, podemos afirmar que lo hacen en mayor medida en aquellos de resistencia de media y larga duración como el ciclismo, la natación de aguas abiertas, las maratones, las carreras de aventura, los triatlones, etcétera.
La aclimatación del organismo del deportista a los cambios de temperatura se reduce básicamente a dos mecanismos: la disipación del calor cuando las temperaturas son elevadas y a mantenerlo si las temperaturas son bajas.

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Se sabe que la temperatura óptima del aire para una persona en condiciones normales (es decir sin entrenar) oscila entre los 18 y 22ºC. Sin embargo, en trabajos de intensidad media -a 140/150 pulsaciones- la zona de confortabilidad se desplaza hacia los 16/17ºC, mientras que a mayores intensidades -170/ 180 pulsos- a entre 13 y 14ºC.
Los cambios de temperatura del exterior llegan al organismo a través de los termorreceptores de la piel y son procesados en el hipotálamo, donde se encuentra el centro de la termorregulación. Cuando la temperatura exterior es elevada, se intensifica la irradiación de calor del organismo. Mientras que en el caso inverso, es decir con temperaturas bajas del medio exterior, prevalecen los mecanismos que favorecen la producción de calor metabólico y el mantenimiento del calor formado en el organismo. Son precisamente estos mecanismos los que permiten al deportista mantener estable su temperatura corporal.
Cuando se logra este balance termorregulador los deportistas demuestran una elevada capacidad de trabajo y una buena tolerancia a las cargas de entrenamiento. Sin embargo, la alteración de este balance conduce no sólo a la disminución de la calidad e intensidad de trabajo sino que también se presenta el peligro de que surjan traumas hipertérmicos o hipotérmicos.

Lesiones hipertérmicas
– Espasmos musculares: son fuertes contracturas de los músculos esqueléticos y está directamente relacionado con la perdida de micro elementos y la deshidratación.
– Sobrecarga térmica: se presenta con vómitos, mareos, ahogo, aceleración del pulso y disminución de la presión sanguínea.
– Golpe de calor: se puede dar con una pérdida total o parcial del conocimiento, aumento del pulso y de la frecuencia respiratoria y una elevación de la temperatura interna del cuerpo a más de 40 grados. La piel está caliente y seca. Éste es un trauma que puede poner en peligro la vida si no es tratado a tiempo.

Agotamiento térmico
Es un estado que se caracteriza por un profundo cansancio, surgido cuando se entrena en condiciones de calor y puede estar determinado por un excesivo recalentamiento del organismo, por la deshidratación del mismo o por ambos factores de manera simultánea.
La carga calorífica que soportamos cuando entrenamos en condiciones de calor extremo está determinada por la intensidad del trabajo, la temperatura ambiente y la capacidad de evaporación.
La clave para poder rendir bien en días calurosos está en la capacidad de nuestro organismo para «deshacerse» del calor acumulado. Para ello el metabolismo activa el mecanismo de la transpiración por un lado y por otro echa mano a un segundo método de enfriamiento que consiste en una redistribución del flujo sanguíneo, incrementando el riego sanguíneo cutáneo y disminuyéndolo en los órganos internos. Este incremento del riego sanguíneo cutáneo permite un aumento significativo de la termo conductividad de la piel.

Algunos datos
– De las alrededor de 3 a 5 millones de glándulas sudoríparas que poseemos, solo 2 a 3 millones están activas e intervienen en el proceso de la transpiración.
– Las mujeres soportan más el clima caluroso y húmedo mientras que los varones toleran más el clima caluroso y seco.
– Uno de los efectos más importantes de la deshidratación es la disminución del volumen del plasma sanguóneo. Con una pérdida de tan solo el 4% del peso, el volumen de plasma disminuye en un 16-18%. Con esto aumenta la viscosidad de la sangre, por ende incrementa la carga al corazón y éste se vuelve menos eficaz, lo que lleva inevitablemente a la caída del rendimiento.
– La estructura del cuerpo y la proporción de tejido adiposo y muscular determinarán la capacidad del organismo para soportar el calor o el frío. Siendo los individuos de extremidades largas y con poca grasa corporal los que dispersan y soportan mejor el calor. Mientras que los que poseen mayor tejido adiposo aguantan mejor el frío y están más expuestos a los efectos del calor.
– La capacidad del sistema termorregulador para hacer frente a situaciones de hipertermia está más «aceitada» en deportistas de alto rendimiento que en personas sedentarias.
– Las personas de ojos oscuros se adaptan mejor al calor que aquellas de ojos claros.

Qué debemos hacer
Como siempre digo, las carreras no se suspenden ni por frío ni por calor ni por viento o llovizna. Sin embargo, podemos (y debemos) tomar los recaudos necesarios para no exponer nuestra salud a riesgos innecesarios.
En la época de verano, de ser posible, deberíamos tratar de entrenar en horarios de menor temperatura ambiente, ya sea bien temprano por la mañana o también por la tarde-noche si la temperatura ha mermado en esos horarios.
Un método que se utiliza para contrarrestar los efectos del calor es «sobrehidratarse» una hora antes de salir a entrenar, es decir tomar entre 1 y 2 litros de agua antes de nuestra salida. Esto hará que el sistema de la sudoración esté «pre-activado» al momento de salir a entrenar.
Usar ropa holgada y de colores claros.
Usar gorra (o un pañuelo debajo del casco) para evitar que el sol pegue de lleno en la cabeza.
Llevar suficiente líquido para hidratarnos durante el ejercicio.
Tener en cuenta que en los ejercicios de resistencia de media y larga duración, (más de 2 horas) lo que se recomienda es tomar agua los primeros 30 a 40 minutos. Luego es conveniente recurrir a alguna bebida isotónica que nos permita recuperar el equilibrio hidro-electrolítico perdido por la sudoración.


Por Elisa Lapenta: entrenadora de afamados deportistas de alto rendimiento. Info: (0351) 15-6225243, h3osports@hotmail.com

ABC

La técnica de pedaleo adecuada

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Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

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La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.

El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.

El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.

Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.

Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.

Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.

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Deporte y Entrenamiento

MTB: La fuerza y la técnica, compañeras inseparables

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Alejandro Palma, uno de los Coach UCI más destacados del mountain bike americano, nos habla del desarrollo de la fuerza y su estrecha relación con las capacidades técnicas en el mountain bike. (más…)

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Deporte y Entrenamiento

Campeonato Mundial de Gravel UCI 2025: un desafío épico en los paisajes de Limburg

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Dutch Mathieu Van Der Poel pictured in action during the men elite race at the UCI World Gravel Championships, Sunday 06 October 2024, in Leuven.
BELGA PHOTO DAVID PINTENS (Photo by DAVID PINTENS / BELGA MAG / Belga via AFP) (Photo by DAVID PINTENS/BELGA MAG/AFP via Getty Images)

Originalmente previsto para los días 18 y 19 de octubre de 2025 en Niza (Francia), el Campeonato Mundial de Gravel UCI fue finalmente reubicado, debido a “dificultades de organización” y calendarización, en la región del Zuid-Limburg (Limburgo Meridional), Países Bajos, con fechas definitivas los días 11 y 12 de octubre de 2025.

Un entorno ideal para el gravel
Limburgo del Sur, galardonada en 2016 con la etiqueta UCI Bike Region, acumula una sólida trayectoria como anfitriona de grandes eventos ciclistas: cinco mundiales de ruta y un campeonato de ciclocross. La elección de esta región no fue casual: sus ondulantes colinas, pistas forestales y caminos rurales conforman un terreno ideal para una prueba tan exigente como la gravel.

Recorrido técnico y exigente
El trazado definitivo presenta un circuito de aproximadamente 50 kilómetros que combina diversas superficies—grava, caminos rurales, senderos forestales y tramos pavimentados de transición—y cuatro ascensos cortos de entre 500 y 1 500 metros.
Uno de los puntos álgidos de cada vuelta es la exigente subida del Diependaalsweg, que aparece alrededor del kilómetr 40 e incluye tramos arenosos. Además, en el bucle final hacia Maastricht, se presenta la ascensión clave: el Bronsdalweg, un kilómetro con una pendiente media del 7.2 % y puntas de más del 8 %, casi íntegramente por grava, a solo 14 kilómetros de meta.

Formato de las carreras
La competencia elite femenina (131 km) incluirá 2,5 vueltas al circuito, mientras que la élite masculina (180 km) completará 3,5 vueltas. Además, se disputarán pruebas en 13 categorías de edad (amateurs) durante ambos días.

Los protagonistas
En el torneo participarán los actuales campeones del mundo Mathieu van der Poel (élite masculina) y Marianne Vos (élite femenina), ambos de los Países Bajos.

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Eventos

Trasmontaña 2025 – Crónica desde La Sala, barro y todo

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Por Pedro Piusselli
Este domingo, La Sala fue epicentro de una batalla de barro y espíritu biker: la edición 31 del Trasmontaña convocó a casi 2.500 riders, que salieron desde las 8 de la mañana con sus bicis listas, las cubiertas ya amasando tierra y ganas de correr en el cuerpo.

Desde la primer vuelta de pedal se adivinó que el circuito iba a marcar la jornada. Mucho barro acumulado, senderos resbalosos, trepadas que exigían todo y bajadas que pedían tomar decisiones rápidas para no terminar en el pasto. Claro, también hubo momentos de vértigo y esos descensos que te dejan el corazón en las manos.

Triunfo inesperado en Élite Caballeros
En Élite Caballeros, y en una carrera que quizá pocos veían venir, Agustín Durán (San Juan) junto a Juan Ignacio Goudailliez (Mendoza) cerraron la general como nuevos campeones del Trasmontaña, rompiendo el dominio de Macías/Contreras que venían de cuatro títulos seguidos.
Durán, extenuado pero feliz, lo definió con una frase que resume el alma del MTB: “Es una carrera muy dura… pero al final lo disfrutamos por completo”. Y Goudailliez agregó, casi riéndose de lo vivido: “Me enredé entre dos árboles y perdí unos segundos, pero quedé muy contento”.

Dominio en Élite Damas
Entre las Damas, el título de Élite fue María Emilia Filgueira y Leila Luque, quienes ratificaron su potencia y temple en medio de un trazado que exigió técnica y resistencia por igual. Con ritmo constante y bajadas sin titubeos, se quedaron con la categoría y sumaron una página más a la historia grande del Trasmontaña.

Un mito entre nosotros
Y si todo eso ya era llamativo, apareció un nombre que parece de otra era: Ned Overend. Por primera vez en Argentina, el primer campeón mundial de cross country corrió el Trasmontaña. Verlo pedalear entre la senda tucumana a sus 69 años en dupla con Martín Ariel Santos fue una de esas postales que te recuerdan que el amor por este deporte no envejece.

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