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Cómo mejorar en el entrenamiento después de los 40

Fecha: 09.06.2018

El término “adulto” hace referencia a un organismo que ha alcanzado su pleno desarrollo orgánico, incluyendo su capacidad para reproducirse. Algunos conceptos referidos a él son: autonomía, etapa de relativa estabilidad general, equilibrio emocional y afectivo, armonía social y laboral.
En cuanto al deportista adulto, muchas veces estos conceptos se ven un poco desdibujados, porque un adulto que entrena está jugando a ser niño un rato más.
En términos generales, en el homo sapiens la adultez se divide en tres etapas: adultez temprana de 21 a 40 años; adultez media de 40 a 65 años y adultez tardía de 65 años en adelante.
– En la adultez temprana se experimenta vigor físico, se estabiliza la estatura, la fuerza se encuentra en apogeo entre los 25 y 30 años. La resistencia del VO2 se desarrolla hasta los 25 y se mantiene estable hasta los 30 años. Si a eso le sumamos una dieta balanceada y un descanso suficiente, esta etapa es la de mayor potencial físico.
– En la adultez media lo más importante se evidencia en el reflejo del estilo de vida que hemos llevado en la adultez temprana. Comienza el declive de algunas capacidades sensoriales como la vista y la audición. Disminuyen la fuerza, la resistencia y la coordinación y se incrementan los depósitos de grasa como consecuencia de una ralentización metabólica. Sin embargo, todos estos síntomas se pueden morigerar si se entrena de modo serio y sistemático.
Entonces, ante la pregunta de si se puede mejorar a los 40, la respuesta es un rotundo y contundente sí.
Pero, ¿de qué depende el progreso? El principal disparador de toda conducta humana es la motivación. Este es el puntapié inicial en un proceso de transformación. Los motivos por los cuales un adulto puede volcarse a la actividad deportiva en la adultez media pueden ser:
– Competir (querer ganar o ser mejor)
– Cuestiones estéticas (bajar de peso, tonificar, verse mejor)
– Cuestiones médicas (bajar el colesterol, los triglicéridos, combatir la insulino resistencia o la hipertensión, entre otras tantas enfermedades crónicas de la actualidad)
Sea cual sea el motivo, bienvenido sea, porque acerca a las personas al movimiento. Sin embargo hay que tener en cuenta diversos factores al comenzar. Entre ellos, los antecedentes deportivos, antecedentes en lesiones y en enfermedades crónicas, así como el tiempo real disponible y los objetivos a corto, mediano y largo plazo.
Una vez hecho este diagnóstico para saber dónde estamos parados y hacia dónde queremos ir, solo resta poner manos a la obra.

Texto: Elisa Lapenta

Lee la nota completa en Biciclub N° 282, disponible en kioscos de diarios y bicicleterías.


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Nº 284 - Agosto 2018

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