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Deporte y Entrenamiento

Cómo se organiza una carrera

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Qué hay en el detrás de escena de los desafíos deportivos. Cómo nacen y se piensan los eventos donde todos quieren estar. A qué cuestiones debemos prestar atención los corredores cuando nos anotamos en una competencia. Por qué hay que privilegiar la seguridad y la salud frente a las modas. Opinan organizadores, entrenadores y corredores.

Texto: Rocío Cortina | Fotos: Ariel Sabatella

Hay quienes aman las competencias a poco de comenzar en un deporte. Descubren que les gusta medirse con otros y consigo mismos. Disfrutan de la adrenalina en el camino hacia la mejora en sus tiempos y al ganarle al compañero de equipo. Saben enfrentarse a la frustración de no haber podido alcanzar lo que querían, porque la próxima será. Pero también están los otros, quienes luego de muchos años de practicar deporte amateur, deciden anotarse en alguna carrerita. Para disfrutar del recorrido, se convencen la primera vez, tentados por un formato breve, modesto. Para probar. Y cuando ven que la pasaron bien, que llegaron en buenas condiciones físicas y que para colmo hicieron un buen tiempo, vuelven y al año siguiente se animan al recorrido más largo.
Sean como sean los comienzos, las carreras se transforman en grandes objetivos en la vida de los deportistas. Moldean el calendario anual, cambian las vacaciones familiares si caen durante los meses de descanso, hacen que programemos viajes cortos y excursiones entre amigos. Las carreras son desafíos importantes. Se llevan gran parte de las energías e ilusiones –sino todas- de un deportista y se eligen en consecuencia.

Cómo se organiza una carrera
La mayoría duran tan solo unas horas, a lo sumo un fin de semana. Pero detrás de cada desafío deportivo hay un largo ciclo de trabajo. Los organizadores de carreras nos hacen recordar a una comparsa que se luce en el carnaval unos pocos días pero ensaya y cose sus trajes con lentejuelas durante todo el año.
“La misma noche en que termina la carrera hacemos el balance y anotamos todo lo que nos pareció importante considerar para la próxima edición”, se sincera Sandra Sholtz, organizadora de Vuelta Altas Cumbres, una carrera de mountain bike de 80 kilómetros que se corrió por primera vez en Mina Clavero en 2011 y que ha tenido un crecimiento sostenido. Sholtz recuerda que sus primeras ideas se plasmaron en la servilleta de un bar donde estaba reunida con Juan Ávila, su compañero en este emprendimiento: “Al regresar de la participación en el Cruce Columbia nos inspiramos para organizar un evento en el que conjugaran deporte y naturaleza. Elegimos el ciclismo porque es el deporte que más nos gusta, y el recorrido en el Valle de Traslasierras porque queríamos un lugar imponente, donde el esfuerzo fuese compensado con el paisaje.”
Fue así como Sholtz y Ávila emprendieron un reconocimiento del recorrido con un grupo de 30 bikers amigos. Al comprobar que era adecuado, se lanzaron a la organización. El tiempo fue un factor claro en la maduración del proceso, advierten: “La primera edición la planteamos con un año de anticipación. Elegimos el tercer fin de semana de marzo, considerando que los ciclistas ya están comenzando con sus entrenamientos en enero y febrero, por lo que llegan en tiempo y forma a la fecha. Además el clima es apropiado para hacer la carrera, con temperaturas medias.”
Julio Stur, por su parte, es organizador del campeonato de mountain bike Full Race, uno de los más convocantes de Buenos Aires. También comenzó en 2011, aunque con algunas carreras sueltas, hasta que se animó a conformar un campeonato. A diferencia de la propuesta cordobesa, que requiere muy buena preparación física y conocimiento técnico en la bici, él pensó en una carrera inclusiva, donde participasen corredores que hacen sus primeros desafíos: “El rural bike no es una disciplina complicada, por eso muchos se inician así. Gran cantidad de nuestros corredores son promocionales que hacen el recorrido de una sola vuelta.”
Al momento de sentarse a planificar su año, Stur consensúa con otros dos fuertes organizadores de carreras de la zona –la Copa Vairo Rally Serie y la Copa Raleigh de General Belgrano- y coordinan agendas. También tiene en cuenta que marzo es un mes adecuado para comenzar, por las mismas razones que nos dieron Sholtz y Ávila. Otro factor a evaluar es el calendario nacional. Aunque Stur organiza una carrera regional, cree que es importante mirar alrededor: “El Desafío la Valle de Río Pinto, el Trasmontaña Tucumano y el Rally de Tandil son las carreras más fuertes, donde todos quieren estar y siempre las respetamos.”
En el sur de nuestro país, la gente de Vuelta Ballenas también presenta una propuesta familiar pero con el foco puesto en el turismo natural. Su carrera de MTB, que se disputa desde hace cinco años en Puerto Madryn, conjuga la época de avistamiento de ballenas francas en la zona con el deporte: “Siempre concebimos la carrera como un evento turístico -explica Rodrigo Caballé-. Estábamos con Pablo “Turco” Neme y Leonel Batalla en Margarita Bar, de Madryn, y empezamos a imaginar una carrera que nos gustaría correr. Ya veníamos haciendo carreras chiquitas y decidimos hacer algo más grande. Y desde la Municipalidad de Puerto Madryn habíamos recibido la invitación para organizar alguna competencia ciclística.” Para Neme, ese combo entre turismo y deporte fue el secreto: “Creo que por eso tuvimos siempre más convocatoria que cualquier evento deportivo de la región”.
Los de Vuelta Ballenas admiten que el aprendizaje ha sido con los años, a modo ensayo y error: “La planificación y la distribución de responsabilidades es de acuerdo a las experiencias y teniendo en cuenta las competencias y habilidades de cada uno de los miembros del equipo. Distribuimos bien las funciones y cada uno se responsabiliza por diferentes aspectos. Trabajamos en equipo y nos aseguramos de que cada uno aporte algo diferente para lograr un resultado óptimo”, nos cuenta Caballé. Este exitoso grupo también ideó la Guanaco Cross, una carrera pedestre nacida en el verano del 2014, cuando advirtieron que tenían el know how para armar carreras aplicando la misma fórmula que para Vuelta Ballenas.

El boom
Durante los últimos diez años el calendario de carreras de Argentina creció enormemente. No sólo el ciclismo fue protagonista de este boom, sino también el duatlón, el running, las carreras de aventura.
Martín Barbeito es profesor de Educación Física, coordina grupos de running desde hace 12 años y es testigo de este boom. Reconoce la enorme cantidad de desafíos, distancias y lugares en donde correr y que esta gran oferta responde también a una demanda de parte del deportista. Sin embargo, alerta a no dejarse seducir a la hora de la elección. Si hasta hace un tiempo era válida la máxima de que las carreras más convocantes son las mejores, el cordobés cree que esto podría estar cambiando: “Las carreras que llevaban muchos años instaladas y el boca en boca eran la mejor manera de conocer buenas o malas experiencias entre los deportistas. Pero hoy el marketing, la difusión por redes sociales, internet en general y programas de TV pueden seducir a los entusiastas deportistas ávidos de aventura y adrenalina. Esto, junto al desconocimiento y a la falta de recursos, más la adrenalina deportiva, puede ser una mala combinación.” El cordobés acepta que el marketing no es mala palabra y es necesario en cualquier emprendimiento, aunque depende de los fines con que se lo utilice: “A veces la información que se brinda es sólo la que alimenta la adrenalina deportiva. No se muestra que puede haber riesgos. Conceptos como dar todo hasta el límite, el dolor es pasajero y la gloria es para siempre o correr o morir forman parte de estrategias de marketing que a mi entender no son acertadas, porque atentan contra la salud de los entusiastas.” Barbeito cierra con una frase que escuchó de boca de un entrenador en un documental reciente y que ya adoptó como propia: “La mente extiende cheques que luego el cuerpo no puede pagar.”

La seguridad
A la hora de encarar el tema de la seguridad en las carreras, el director de Full Race deja en claro que eso es lo primero que hay que considerar, y esto muchas veces por sobre la necesidad de complacer al corredor: “Cuando tenemos que suspender fechas por lluvias en invierno –advierte Stur- hay muchas quejas de los corredores, pero poco a poco entienden que si la zona está inundada y no puede entrar la ambulancia es un riesgo para ellos. El municipio tampoco nos permite hacer un evento donde las condiciones de seguridad no están dadas.” En las carreras de Full Race hay dos ambulancias y también personal de primeros auxilios que realiza el recorrido con una moto: “Si una de las ambulancias debe atender una urgencia, queda otra en el circuito. De todos modos, hay que saber que en rural bike hay poco riesgo en las caídas, a diferencia de otros formatos.”
Desde Córdoba, donde los caminos sí son más inhóspitos y de mayor dificultad, la organizadora de Vuelta Altas Cumbres hace hincapié en la señalización y en la asistencia durante el recorrido: “Vuelta Altas Cumbres tiene una distancia total de 120 kilómetros y gran parte de la carrera es en tramos ‘sin civilización’. Por eso se prevé que la señalización esté correctamente ubicada y sea visualizada, además de todos los pasos de control y de asistencia durante el recorrido. Contratamos a profesionales en seguridad, rescate y comunicación, con equipos adecuados a los fines de llegar hasta el ciclista que requiera asistencia.”

Cómo elegir
A la hora de seleccionar un desafío deportivo para participar, el entrenador Barbeito explica que en los grupos de entrenamiento que él coordina existen diferentes niveles de trabajo, donde los objetivos, contenidos y metodologías responden a las distintas características de los deportistas. Por lo tanto, no todas las carreras son aptas para todos.
“Lo primero es valorar la distancia o el tiempo que un determinado deportista va a estar corriendo, también el nivel de intensidad y esfuerzo que puede desarrollar en la prueba. Los desafíos adecuados son aquellos para los cuales nos hemos preparado responsablemente y que no atentan contra nuestra salud. Esto tiene relación con el volumen, la intensidad y la dificultad de una prueba y con las características individuales de cada atleta”, explica.
¿Cómo elegir entonces una carrera acorde a uno con calendarios tan sobrecargados? El entrenador cordobés dice que por sobre la euforia de competir hay que privilegiar la seguridad del deportista, que jamás es negociable, y nos aporta algunos tips:
– Tener en cuenta los antecedentes del organizador de la carrera.
– Observar el nivel de dificultad de la carrera y las distancias a cubrir en relación al nivel del rendimiento del deportista.
– Evaluar los servicios que brinda la carrera: baños, puestos de hidratación y asistencia médica, seguros, si piden o no certificados médicos.
– Considerar la hora en la que se realiza el evento. Muchas veces los horarios no son los más acordes para el buen rendimiento y la salud de los deportistas (sobre todo en épocas de calor).
– Puntualidad: toda buena organización debe ser puntual y respetar los horarios establecidos, algo importante para la preparación previa que hace el corredor.
– El reglamento completo del evento debe estar disponible para que el participante pueda leer, así como la información detallada de los recorridos.

Te escucho
Entre tantas cuestiones formales de la organización de las carreras, también están los aspectos “blandos”, esos que tienen que ver con el disfrute, con pasarla bien y darle un marco divertido y amable a todo el esfuerzo físico, las horas de viaje y de planificación invertidas. En este sentido, lo que más valoran los corredores que asisten al Campeonato Full Race, según Stur, es que el entorno tanto de llegada como de largada sea amable y que haya lugar para que las familias la pasen bien: “Es difícil conseguir espacios donde la llegada tenga una linda arboleda, donde la infraestructura sea adecuada y tenga buenas duchas, pero hacemos lo posible por lograr el equilibrio”, asegura Stur.
Según Caballé, de Vuelta Ballenas, el vínculo con el corredor es constante: “Antes, durante y después de la carrera nos interesamos especialmente por conocer la experiencia de corredores del montón, es decir, de los no profesionales, porque ellos nos aportan una visión realista y concreta de la experiencia, con datos que van más allá de los premios o el podio.» Neme, por su parte, acepta que el competidor siempre puede reclamar desde las más simples hasta las más inverosímiles cuestiones: “Siempre hay reclamos después de la carrera, que varían según el nivel del corredor. Por ejemplo, los de punta siempre piden ampliar las categorías de premios y así tratamos de hacerlo.” Por eso, dice él, sirve mucho estar atentos a los comentarios y repercusiones en redes sociales y las coberturas de los medios.
En Vuelta Altas Cumbres también saben que los seres queridos del corredor deben ser tenidos en cuenta y actúan en consecuencia: “Valoramos mucho el entorno familiar y de amistades de cada participante, porque sabemos el esfuerzo que significa para ellos no sólo asistir y acompañar a los competidores, sino que el biker que está en la competencia entrenó, viajó y compitió también con el esfuerzo y acompañamiento de los suyos. La ciudad de Mina Clavero ofrece mucho para que esto sea un evento familiar. Desde el 2016 también incorporamos una carrera participativa para niños.”
Otro tema sensible para Scholtz es el feedback con los participantes: “Antes de hacer la primera edición generamos focus groups para analizar las acciones más apropiadas y actualmente lo hacemos con el público que se relaciona con el evento.” De hecho, es el contacto con los competidores lo que ha determinado un cambio en el recorrido de Vuelta Altas Cumbres: “La primera edición se largó desde Mina Clavero y finalizó en Ambul. Esos 82 kilómetros requerían un mayor esfuerzo físico para los competidores y en la segunda edición decidimos cambiar largando en Ambul y terminando en Mina Clavero. Realizamos una encuesta a los ciclistas que habían vivenciado las dos alternativas y terminó gustando mucho más la que actualmente sigue vigente. Comprobamos que los ciclistas que participan en Vuelta Altas Cumbres buscan un recorrido esforzado”, sintetiza Scholtz.
Stur suma otro factor muy tenido en cuenta, la premiación: “El corredor también valora que haya buenos premios, muchas categorías para poder acceder a podios y a trofeos y premios.”
En definitiva, el éxito de un desafío deportivo se apoya en varias patas. Una buena y eficiente organización que contemple la cobertura de los más variados aspectos de seguridad para que la fiesta se lleve en paz es muy necesaria, aunque tampoco hay que olvidarse de la esencia por la cual los seres humanos nos movemos: generar placer y disfrutar con nuestros semejantes.


PALABRA DE CORREDOR
¿Cómo elegís una carrera? 

CAMILA ROSSI
Mountain biker de La Plata, 19 años, Team Mercerat

«Lo primero que me fijo es que sea un circuito que me guste y si es Rural, XC o Rally. No me anoto en una carrera que no sé de qué se trata. También es importante la premiación, quizás no para el que recién empieza pero sí para el que corre siempre. Y quienes recién empiezan se fijan mucho si te dan una remera, unas medias, te sentís especial cuando te hacen un regalo. La publicidad e información también entusiasman. Si la organización publicita a través de corredores de equipos importantes uno piensa que debe ser una carrera importante, pero también está bueno que desde la publicidad hagan participar al que recién comienza en una promoción.»

RICARDO PELEGRINA
Mountain biker de Concepción de Tucumán, 21 años

«Por lo general las carreras que preparo son de XC y son dos o tres para estar de la mejor manera, como un campeonato argentino o el Trasmontaña. Igual me gusta correr lo que más puedo porque me apasiona. Y lo que valoro de un evento es la buena organización y el cuidado a los ciclistas, es lo fundamental. Un circuito bien señalizado y con ambulancias por si ocurre algo son para mí lo más importante.”


RECOMENDACIONES DE SEGURIDAD

La tarea médica, desde adentro
Gustavo Esteban es médico deportólogo (MP 113827), actualmente forma parte del plantel médico del Club Boca Juniors y también es coordinador del departamento médico de Albatros Rugby Club. Tiene amplia experiencia en participación en eventos deportivos, por eso le consultamos qué cuestiones debe tener en cuenta el equipo médico que cubre una carrera: “Debe estar desde la organización del evento participando de las decisiones que se tomen y que tengan influencia en el estado de salud de los deportistas”. Esteban nos habló además de las cuestiones fundamentales que se tienen presentes desde el punto de vista médico: “Son importantes los kilómetros a recorrer, el número de participantes, sus edades, la estación del año en que se lleva adelante el evento y el recorrido. Durante toda la organización es necesario tener resuelta la contratación del sistema de emergencias y establecer los lugares de posible derivación. También es clave contar con desfibrilador externo automático en cantidad suficiente para asegurar la pronta atención ante algún evento cardiovascular.”
Por último quisimos saber qué situaciones comunes se buscan prevenir y atender desde el equipo médico. Según Esteban, para que la competencia sea lo más segura posible, desde la organización es necesario solicitar el apto médico, tener resueltos los mecanismos de evacuación y/o traslado de las personas que pudieran sufrir algún contratiempo o accidente, contar con puestos de hidratación y/o alimentación y -dependiendo de la carrera en cuanto a las distancias y tiempos estimados de demora- que la actividad médica esté hasta que el último participante se retire del lugar.
Info: gustavoaesteban@gmail.com

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LA MÁQUINA SANGRÓ SOBRE EL ASFALTO Y LA VUELTA VOLVIÓ A SER HUMANA

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Pogačar se cayó, lloró y abandonó. Y de golpe la carrera dejó de tener dueño. Enric Mas, el eterno segundón, viste de rojo. Crónica de la tercera semana de la Vuelta 2026.

Por Pedro Piusselli — Biciclub


Había un guion. Lo habían escrito ellos, los de siempre. Los del potenciómetro como Biblia y el vatio como sacramento. Tadej Pogačar venía a España a buscar la única Grande que le faltaba, a firmar el nombre número nueve en la lista de los que completaron las tres Grandes Vueltas, a cerrar la colección como quien completa un álbum de figuritas caro. El algoritmo ya lo daba ganador. Las casas de apuestas cerraron el mercado. Los analistas de sofá ya escribían el epitafio de la carrera antes de la segunda semana.

Y entonces pasó lo único que ningún software puede modelar.

El asfalto.


Etapa 8: el día que la física le ganó a los vatios

29 de agosto. A 32 kilómetros de meta. Un roce de rueda —de esos que en la jerga vieja llaman «hacer el afilador»— y el hombre que domina el pelotón mundial como un patrón de estancia se fue al suelo. No fue una escapada frustrada. No fue una pájara. Fue gravedad pura, la misma que nos tira a todos, la que no distingue entre un amateur de fondo dominguero y el mejor ciclista del planeta.

Lo que vino después no lo cuenta ningún archivo de Strava. Pogačar quedó tirado sobre el pavimento, sangrando, dolorido, y —esto es lo que te agarra las tripas— se quebró en llanto mientras lo atendían. El parte médico del doctor de carrera fue de terror: traumatismo craneal, contusiones varias y posible fractura de clavícula. Intentó volver a subirse a la bici. No pudo. El UAE lo bajó de la carrera.

El invencible lloró. La máquina sangró. Y ahí, en ese charco de sangre y bronca sobre una ruta cualquiera de España, el ciclismo volvió a ser lo que siempre fue: un deporte de carne, hueso y mala suerte. No un simulador. No un Excel con piernas.

No festejamos la caída de nadie. El que festeja una caída no entiende un carajo de este deporte. Pero sería mentir no decir lo que todos pensamos: la Vuelta, de golpe, empezó de nuevo.

Ese mismo día, mientras el mundo miraba la ambulancia, Bryan Coquard —34 años, toda una carrera esperando— se llevaba al sprint su primera victoria en una Grande, batiendo a Pedersen. La vida sigue. El pelotón no espera a nadie. Ni al rey.

Lo que dejó la tercera semana: la carrera de los mortales

Con el Faraón fuera del tablero, la Vuelta se convirtió en lo que más nos gusta: una pelea entre humanos falibles. Y el que agarró el toro de las guampas fue el menos pensado.

Enric Mas. El eterno número dos. El tipo al que durante años le pusieron la etiqueta de «el que llega segundo cuando no está el marciano de turno». Se vistió de rojo en la etapa 8 y no lo soltó más. Ganó la 9 para clavar bandera. Y llega a la última semana con la general en el puño.

Así quedó el podio provisional tras la etapa 15 (domingo 6 de septiembre):

  • 1º — Enric Mas (Movistar) · maillot rojo
  • 2º — Felix Gall (Decathlon-CMA CGM) · a 2:04
  • 3º — Primož Roglič (Red Bull-Bora) · a 2:10
  • 4º — Richard Carapaz (EF Education) · a 4:24
  • 5º — Óscar Onley (Netcompany-INEOS) · a 5:44
  • 6º — Jakob Omrzel (Bahrain Victorious) · a 6:14
  • 7º — Mattias Skjelmose (Lidl-Trek) · a 6:49
  • 8º — Cristián Rodríguez (XDS-Astana) · a 7:01
  • 9º — Clément Berthet (Groupama-FDJ) · a 7:19
  • 10º — Sepp Kuss (Visma) · a 8:55

(diferencias tomadas del parte tras la etapa 14; la general no se movió en la 15)

¿Dos minutos de renta a falta de una semana con crono y etapa reina? Eso no es un colchón. Eso es una sábana finita. Y Mas lo sabe.

El bajón de Roglič y el silencio de los cazadores

La etapa 14 (5 de septiembre) tuvo su propia tragedia griega: pésimo día para Primož Roglič. El esloveno, que venía a jugar de patrón heredero, se comió cerca de 2:10 en la montaña y se cayó del segundo al tercer puesto. El hombre que parecía el rival natural de Mas ahora tiene que remar de atrás. Ese día ganó Marco Brenner (Tudor), un pibe metiéndose en la historia grande.

Y en el reparto de etapas de esta semana, mientras los de la general se estudiaban, los oportunistas y los cazadores se hicieron un festín:

  • Etapa 10 — Bastien Tronchon
  • Etapa 11 — Matthew Brennan (otra vez el pibe, imparable a puro remate)
  • Etapa 12 — Jakob Omrzel
  • Etapa 13Wout van Aert, porque claro que sí
  • Etapa 14 — Marco Brenner
  • Etapa 15Wout van Aert, de nuevo, por si no quedaba claro quién manda entre los duros

Van Aert dobló la apuesta y tiene el maillot verde prácticamente en el bolsillo. El belga es de otra pasta: no le calculan los vatios para ganar, le calculan las agallas. Dos etapas en una semana y el liderato de la regularidad. El tipo que corre como si le debieran plata.

Lo que se viene: la semana que parte el año

Ojo, que acá no ganó nadie todavía. Faltan seis etapas y de las bravas. Este es el mapa del campo minado:

  • Etapa 16 (lun 8/9) — Cortegana → Palos de la Frontera. Llano. Última bala para los velocistas antes del apocalipsis. Ojo al viento de la costa.
  • Etapa 17 (mar 9/9) — Dos Hermanas → Sevilla. Otra para los sprinters. Calma tensa antes de la tormenta.
  • Etapa 18 (mié 10/9) — El Puerto de Santa María → Jerez. CONTRARRELOJ INDIVIDUAL, ~32 km. Acá se define media Vuelta. Roglič es un especialista brutal contra el reloj. Mas tiembla. Si el esloveno le mete el cuchillo, esos 2:10 se pueden evaporar.
  • Etapa 19 (jue 11/9) — Vélez-Málaga → Peñas Blancas. Media montaña que rompe piernas.
  • Etapa 20 (vie 12/9) — La Calahorra → Collado del Alguacil. LA ETAPA REINA. Más de 5.000 metros de desnivel en el día y un remate terrorífico: cerca de 8,3 km al 10% de media. Acá se decide la Vuelta. Acá se llora o se levanta el puño.
  • Etapa 21 (sáb 13/9) — Granada. Cierre con subidas a la Alhambra. Corta, explosiva, con postal de museo.

El resumen es crudo: Mas tiene que sobrevivir a una crono que lo puede desnudar y a un muro que lo puede fundir. Si aguanta el reloj de Jerez y el zarpazo del Alguacil, es campeón. Si no, la historia la escribe otro. Roglič afila el cuchillo. Gall espera agazapado. Y la montaña, esa vieja jueza que no cobra por juzgar, tiene la última palabra.


La moraleja, hermano

Vinieron a venderte una coronación anunciada. Un desfile del más fuerte. Ciencia aplicada, potencia normalizada, cero incertidumbre. Y la ruta —esa vieja anarquista— les recordó a todos que acá no hay guión que aguante. Que el más grande también sangra. Que el eterno segundón puede vestirse de rojo. Que el ciclismo, cuando es de verdad, se corre con las tripas, no con una planilla.

Pogačar volverá. Es demasiado bueno para no volver. Pero esta Vuelta, la de 2026, ya no le pertenece. Le pertenece a los que quedaron de pie. A los mortales que siguen pedaleando cuando el rey se fue en ambulancia.

Y a nosotros, que seguimos creyendo que lo humano todavía le puede ganar a la máquina.

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6ª Vuelta Olímpica a la Ciudad de Buenos Aires en Bici: 70 kilómetros para celebrar la movilidad urbana

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Por sexto año consecutivo, la Ciudad de Buenos Aires será escenario de la Vuelta Olímpica en Bici, un evento masivo y recreativo que propone recorrer los límites geográficos de la Capital Federal en una jornada dedicada a la comunidad ciclista y a la movilidad sustentable. La cita tendrá lugar el próximo domingo 27 de septiembre.

Un recorrido integrador por los barrios porteños

La propuesta consiste en completar un trayecto aproximado de 70 kilómetros, conectando más de 20 barrios de la ciudad a lo largo del perímetro urbano.

A diferencia de las competencias deportivas tradicionales, la Vuelta Olímpica se plantea como una marcha participativa no competitiva: un espacio donde los ciclistas avanzan en grupo, a ritmo tranquilo y compartido, priorizando la convivencia vial, la integración comunitaria y el disfrute del espacio público sobre dos ruedas.

 Información y punto de encuentro

  • Fecha: Domingo 27 de septiembre.

  • Horario de convocatoria: 08:00 hs.

  • Lugar de salida: Azucena Villaflor y Avenida de los Italianos (Puerto Madero, CABA).

  • Distancia: 70 km aprox.

  • Modalidad: Recreativa, comunitaria y no competitiva.

La actividad es abierta a toda la comunidad. Se recomienda concurrir con bicicleta en condiciones mecánicas óptimas, casco de seguridad, hidratación y elementos básicos de protección personal para disfrutar de una jornada sobre ruedas en la ciudad.

Más info https://www.instagram.com/masacriticaba/

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LA MÁQUINA TAMBIÉN SANGRA: POGAČAR SE FUE EN AMBULANCIA Y LA VUELTA VOLVIÓ A SER DE CARNE

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Por Pedro Piusselli — Biciclub Crónica de la primera semana | Lunes 31 de agosto de 2026 (día de descanso)


Nueve etapas. Un abandono que valió por diez. Y una foto que no la firma ningún potenciómetro: Tadej Pogačar tirado en el asfalto valenciano, la clavícula partida, el cuello fracturado, la cara raspada contra el mundo real. Se fue en ambulancia. Se fue el que no se iba nunca.

Escúchenme bien, porque esto es lo que el ciclismo de laboratorio no quiere que digan en voz alta: la máquina más perfecta que parió este deporte no la frenó un rival, ni un algoritmo, ni un vatio mejor calculado. La frenó la gravedad. Esa vieja punk que no lee archivos de entrenamiento, que no respeta palmarés, que no tiene ingeniero de rendimiento. La física, señores. Pura y bruta.

Lo que pasó: el guion se rompió a 32 kilómetros de meta

Veníamos con la historia escrita en Excel. Pogačar llegaba a esta Vuelta a completar las tres Grandes —el noveno de la historia en lograrlo— y en la primera semana hizo exactamente lo que asustaba: ganar cuando quería. La crono inaugural en Mónaco. El muro de Andorra. El final roto de Castelló. Rojo en la espalda, tres etapas en el bolsillo, casi cuatro minutos de colchón. El metrónomo andando.

Y entonces, etapa 8, camino a Xeraco, después del sprint intermedio de Simat de Valldigna, antes del Puerto de Barx. Un movimiento raro, un toque, y el suelo. La cámara del helicóptero lo mostró todo: el esloveno cerrándose de golpe, el contacto, el golpe seco. Lo que siguió no es ciclismo, es reporte médico:

  • Fractura desplazada de clavícula izquierda
  • Fractura cervical C7 (estable, gracias a Dios)
  • Conmoción cerebral
  • La cara y el hombro izquierdo lijados contra la ruta

Cirugía pendiente, demorada por precaución con la conmoción. Y el UAE, esa multinacional del vatio, recogiendo del piso a su producto estrella con un comunicado clínico. «Sin otras lesiones mayores, sin secuelas neurológicas.» Traducción de la calle: por poco no lo contamos.

Bryan Coquard ganó ese sprint. Nadie lo recuerda. Porque ese día la Vuelta dejó de ser una exhibición y volvió a ser lo que siempre debió ser: una carrera donde puede pasar cualquier cosa, y pasa.

El que estaba esperando: Enric Mas se cansó de ser el segundo

Acá viene lo que me pone la piel de gallina. Porque cuando el imbatible se cae, la ruta no queda vacía: queda para el que aguantó el sillín con las tripas.

Enric Mas. El eterno escudero. El del «casi», el del podio de reparto, el que hace veinte años que carga con el mote de segundón. Ese heredó el rojo cuando Pogačar se subió a la ambulancia. Pero atención: no lo heredó y se escondió. Al día siguiente, etapa 9, cima del Alto de Aitana, el murciano soltó la mano del manillar y ganó arriba, en su tierra, delante de todos. No para cuidar. Para clavar bandera.

Eso, amigos, no es un archivo de potencia. Eso es una biografía cobrándose una revancha.

La general después de nueve etapas (maillot rojo en juego)

Pos Corredor Equipo Diferencia
1 Enric Mas 🔴 Movistar
2 Primož Roglič Red Bull-Bora +1:18
3 Felix Gall Decathlon-CMA CGM +1:39
4 Oscar Onley Netcompany-Ineos +2:20
5 Richard Carapaz EF Education-EasyPost +3:26
6 Mattias Skjelmose Lidl-Trek +3:55
7 Sepp Kuss Visma-Lease a Bike +4:09

Un minuto dieciocho a Roglič. Nada. En una Vuelta de 58.156 metros de desnivel, eso es polvo. Y ojo con el viejo zorro esloveno: Roglič sabe ganar Grandes agazapado, esperando que el líder se equivoque en la tercera semana. Gall y Onley andan finos. Y Carapaz, la Locomotora, siempre está a un ataque suicida de romper la carrera. Esto recién arranca.

Ganadores de la primera semana (para el que lleva la cuenta)

  • E1 (CRI Mónaco): Tadej Pogačar
  • E2 (Mónaco–Manosque): Matthew Brennan
  • E4 (Andorra): Tadej Pogačar
  • E5 (Costa Daurada–Terres de l’Ebre): Matthew Brennan
  • E6 (Alcossebre–Castelló): Tadej Pogačar
  • E7 (Valdelinares): Andreas Leknessund
  • E8 (Puçol–Xeraco): Bryan Coquard
  • E9 (Aitana): Enric Mas

(El ganador de la E3 a Font-Romeu no me quedó confirmado con doble fuente; cuando cierre, lo cerramos. Acá no inventamos resultados.)

Lo que viene: la montaña de verdad todavía no habló

Hoy es descanso. Aprovechen, porque la ruta se pone salvaje. Lo que asoma:

  • Etapa 10 (martes) — Alcaraz a Elche de la Sierra, terreno picado y final explosivo. Día para los cazadores y los oportunistas tipo Van Aert o Brennan si Visma tira. Trampa para despistados.
  • Etapa 18 (CRI, 32,1 km) — El Puerto de Santa María a Jerez. La contrarreloj larga donde Roglič puede sacar el cuchillo. Mas tendrá que defender con los dientes.
  • Etapa 20, LA REINA — La Calahorra al Collado del Alguacil: 8,3 km al 9,8% de pendiente media. Un paredón. Ahí no hay táctica que valga: es tripa, cadena y no aflojar. La Vuelta se decide arriba de ese muro, a un día de Granada.
  • Etapa 21 (domingo 13) — Granada. El final. La foto.

La moraleja que no van a leer en las gacetillas del pelotón

Nos vendieron una Vuelta de coronación. Un desfile del genio. Y la carrera —que es más punk que todos nosotros— nos recordó la única verdad de este deporte: arriba de la bici sos carne, no software. Podés tener los mejores vatios del planeta y terminar contando el cielo desde una camilla. Ojalá Tadej se recupere pronto y en serio, porque ninguna nota vale una vértebra. Pero que quede escrito: la Vuelta se puso interesante el día que se cayó el favorito. Y eso dice mucho de lo aburrido que estaba siendo todo.

Ahora hay carrera. Ahora hay siete tipos a cuatro minutos y una montaña que todavía no mordió. Ahora vuelve a valer la pena prender la tele.

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VAL DI SOLE NO PERDONA: LA MÁQUINA GANÓ ARRIBA, PERO ABAJO SEGUÍA HABIENDO ARGENTINOS

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Por Pedro Piusselli — BICICLUB

Hay barro que ensucia y hay barro que ordena. El de Val di Sole ordena. Te agarra la rueda, te agarra la cabeza y te pone en el lugar exacto que te corresponde en la jerarquía mundial del mountain bike. Cinco días, seis disciplinas, la montaña de Trentino escupiendo raíces mojadas y una sola verdad repartida sin anestesia: acá no se esconde nadie. Ni el que gana ni el que llega a dos vueltas.

Arriba, como siempre últimamente, mandó la máquina. Tom Pidcock volvió a demostrar que cuando decide que un día es suyo, no hay foro de comentarios que lo discuta: se llevó el XCO Elite masculino con esa frialdad de reloj suizo que a algunos nos aburre y a otros nos fascina. En mujeres, Sina Frei confirmó que Suiza sigue siendo una fábrica que no para. Y ojo con el dato que nos toca de cerca en Sudamérica: el chileno Martín Vidaurre, cuarto, a un paso del podio mundial, recordándonos que el talento de esta región existe y que el techo no es una excusa geográfica, es una decisión de estructura.

Después estuvo el circo dentro del circo: Mathieu van der Poel, el hombre que juega a todos los deportes de la bici a la vez, terminó 19º y se bajó. El fenómeno también se cansa, también se resigna, también se pierde en el barro como cualquier mortal. Bienvenido al club de los que sufren, Mathieu.

Y en el Descenso, la gravedad tuvo dueños conocidos: Jackson Goldstone y Valentina Höll revalidaron sus arcoíris. Dos que bajan como si la física fuera una sugerencia y no una ley.

Todo esto ya lo sabíamos al cierre de la última nota. Lo que faltaba —lo que de verdad nos importa desde esta redacción— era ponerle nombre y número a los nuestros. Porque el Mundial no es solo la foto del que levanta los brazos. El Mundial también es el tipo de La Rioja, la piba de Mendoza y el pibe de San Juan que se subieron a un avión para medirse contra lo mejor del planeta sabiendo que el resultado iba a doler. Y fueron igual.


LOS ARGENTINOS, UNO POR UNO

Vamos a ser honestos, que es lo único que sabemos hacer acá: no hubo milagro. No hubo top 20, no hubo diploma, no hubo sorpresa que se cuele en los titulares europeos. Lo que hubo fue algo menos vendible pero más verdadero: argentinos terminando carreras del Mundial, con el motor a mano contra corredores que entrenan con presupuestos que en la FACIMO son ciencia ficción. Esto es lo confirmado en los resultados oficiales.

XCO — Cross Country Olímpico

Elite Masculino

  • Agustín Durán (La Rioja) — 52º, con vuelta perdida. El campeón argentino y panamericano de XCM puso el pecho en la categoría más brutal del programa. Cincuenta y dos en el Mundial no es un fracaso: es la vara real de dónde estamos parados.
  • Juan Ignacio Goudailliez (Mendoza) — 63º, con vuelta perdida. El mendocino del Marconi Racing italiano completó su carrera en un pelotón donde entrar ya es un logro.

Sub 23

  • Facundo Cayata (Tucumán) — 70º, con vuelta perdida. Del corazón de San Pedro de Colalao a la montaña de Trentino. El tucumano corrió su Mundial y lo terminó, que en Sub 23 europeo es un examen sin recreo.
  • Lucía Miralles (Mendoza) — 34ª, con vuelta perdida. La mejor ubicación argentina en cross country del certamen. La campeona Sub 23 nacional, curtida en el ranking español, fue nuestra referencia más sólida sobre el pedal.

Junior

  • Maite Ovejero (Catamarca) — 53ª, con vuelta perdida. La catamarqueña midió el nivel juvenil mundial y volvió con la carrera en las piernas.
  • Arturo Ovalles (San Juan) — 90º, con vuelta perdida.
  • Agustín Tarantelli (Mendoza) — 96º, con vuelta perdida.
  • Joaquín Pérez (San Juan) — 99º, con vuelta perdida.
  • Samuel Sotomayor (Catamarca) — 105º, con vuelta perdida.
  • Gonzalo Martín (San Juan) — 108º, con vuelta perdida.

Sí, los números duelen. Pero leelos de nuevo: seis juniors argentinos largando un Campeonato del Mundo. Hace no tanto eso era una fantasía de sobremesa. Hoy es una delegación.

DHI — Descenso

  • Catalina Calderón (Elite Femenino) — 32ª, a 37.383 del arcoíris de Höll. La medallista panamericana bajó la pista más exigente del calendario y firmó la mejor actuación argentina de la gravedad en Val di Sole. Cronómetro contra las mejores del mundo, y respondió.
  • Gonzalo Gajdosech (Elite Masculino) — 46º en la final, a 16.565. Pasó la clasificación —que ya es filtro brutal— y bajó entre los mejores del planeta.
  • José Ignacio Fabián (Elite Masculino) — 72º en la final, a 41.153. Otro que superó el corte clasificatorio y completó su descenso mundialista.
  • Pablo Seewald (Elite Masculino) — no clasificó a la final. Fue 81º en la qualy con 4:11.738, a 37.728 del mejor tiempo, y quedó afuera por el corte de los 80. A un puesto. Un puesto. El detalle que separa el sueño de la estadística.
  • Fausto Sauma (Junior) — sin confirmar. No aparece en la clasificación de la final junior y no encontramos un dato fiable de su clasificatoria. En cuanto la FACIMO o el propio corredor publiquen su tiempo oficial, actualizamos. No vamos a inventarle un puesto a nadie.

LA MÁQUINA Y LA MANO

Y acá está el nudo de todo esto. Val di Sole fue, una vez más, el escenario donde la máquina europea se luce: presupuestos, técnicos, túneles de viento para bajar una montaña, pibes de 17 años con más soporte que un elite argentino. Es la máquina. Es perfecta, es fría, es imbatible en el número grueso.

Pero después está la mano. La del que llega a vuelta perdida y no se baja. La del que clasifica 81º y se queda a un lugar del sueño y aun así cargó la bici, viajó medio mundo y se tiró por el barro. Los argentinos de Val di Sole no le ganaron a la máquina —nadie con sentido común esperaba eso— pero le pusieron cuerpo humano a una tabla que, si fuera por los recursos, no tendría celeste y blanco por ningún lado.

El resultado deportivo es el que es, y lo escribimos sin maquillaje. Pero el resultado humano —seis juniors, una delegación completa, corredores de La Rioja, Catamarca, San Juan, Mendoza y Tucumán compartiendo grilla con Pidcock y Höll— ese resultado es otra cosa. Ese no se mide en segundos.

Fuentes de resultados: mtbdata.com (clasificaciones oficiales UCI por categoría), StandMagazin (clasificatoria DHI Elite), F.A.Ci.Mo. Datos sujetos a la homologación final de la UCI.

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