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Cómo subirse a la bici con pollera

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Movilidad: datos que son amores

La Caja de Ahorro y Seguro hizo público en el pasado mes de diciembre los resultados de una investigación cuyo objetivo central era entender cuáles son los hábitos que surgieron en Argentina con la pandemia y cómo proyectan moverse las personas en este nuevo contexto de distanciamiento social.
Los que siguen son los datos más relevantes obtenidos en el estudio.
– El 87% de las personas se traslada caminando con mayor o igual frecuencia de lo que solía hacerlo antes de la pandemia. Cerca del 90% de las personas encuestadas elige moverse caminando, y a pesar de que tenían mayor movilidad desde antes que se haya decretado la etapa de Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio, el 53% espera, aún después de la pandemia, continuar caminando con frecuencia.
– El grupo etario que compone mayormente a quienes utilizan la bicicleta son las personas de la generación X. Una de cada tres personas de entre 35-54 años utiliza la bicicleta como medio de transporte. Entre los motivos por los cuales se utiliza la bicicleta, el 52% de los encuestados lo elige porque es el medio de transporte más saludable y el 18% piensa que es el medio de transporte más recomendable para evitar contagios.
– 3 de cada 10 personas planean mantener el uso de bici. Este medio de transporte fue la estrella durante los meses de pandemia. Con el transporte público restringido y la llegada del teletrabajo, la gente eligió moverse aún más de esta manera y manifiesta que mantendrá este hábito. El uso de la bicicleta en esta etapa de distanciamiento se mantendrá y es evidente que esta pandemia nos hizo incorporar algunos hábitos de movilidad que se van a mantener para siempre.
– ¿Cómo se da la reconfiguración del espacio y qué rol tiene la seguridad vial en este contexto?: 6 de cada 10 personas están de acuerdo con la ampliación de las bicisendas. Esto indica que la llegada de la pandemia intensificó y aceleró el proceso de transformación que se esperaba para los próximos años y las personas también demuestran mayor aceptación por estos proyectos.
– 7 de cada 10 personas están de acuerdo con la ampliación de las áreas peatonales. Otro de los cambios que se vio en los últimos meses debido a la pandemia, fue la ampliación de los espacios públicos y su conversión en áreas peatonales, algo que tuvo gran aceptación.
– Se debe considerar también que desde el inicio de la pandemia hubo un auge de los distintos sistemas de delivery que le dieron mayor visibilidad a la bicicleta, que desde hace ya varios años es considerada un actor clave en el escenario vial.
El informe concluye con una afirmación que deberíamos hacer nuestra: “Preguntémonos cada uno qué podemos hacer para que esto siga siendo así. Y hagámoslo.”

Por Mario García.

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Entrenamiento: cómo empezar de cero

En épocas en que mucha gente se ha hecho de una bicicleta para usar como medio de transporte pero también para hacer ejercicio y eventualmente practicar el deporte, la profesora Elisa Lapenta nos aporta las bases de un plan racional y posible, detallando sus diversas etapas.

Todo en la vida tiene su lado positivo, hasta una pandemia. Llevamos ya siete meses desde que se decretó por primera vez el aislamiento, luego el distanciamiento, luego las marchas y contramarchas con las fases, flexibilizaciones, restricciones, etcétera, etcétera, etcétera.
A esta altura no tengo la menor duda de que el denominador común a todo este contexto que estamos atravesando es el cansancio y la incertidumbre por lo que vendrá.
Pero me atrevo a creer que en mayor o menor grado cada uno de nosotros ha podido capitalizar algo (poco o mucho) de esta pandemia.
En cuanto al deporte en general, hay estudios ya realizados en diversos países que demuestran que un alto porcentaje de personas sedentarias se acercaron a la práctica de algún tipo de actividad física durante este período.
Y lo más interesante de destacar es que tal vez sea la industria de la bicicleta una de las que se lleva la mayor cantidad de nuevos adeptos.
Al menos de esto dan cuenta numerosas bicicleterías a lo largo y a lo ancho de nuestro país que se han visto desbordadas por la altísima demanda de bicicletas de todo tipo (de MTB, de paseo, de ruta o urbanas).
A nivel internacional se ha comprobado que en pandemia (y aun fuera de ella) la bici pasó a ser uno de los medios de transporte más seguros y eco amigables para evitar el contagio del virus y la contaminación ambiental y también un deporte sin ruido ni humo, estrella principal en este contexto incierto que lamentablemente no anticipa una salida triunfal, al menos en el corto plazo.
Y es acá donde me paro para afirmar que hasta una pandemia tiene su lado positivo. No está demás mencionar los beneficios directos e indirectos que el ciclismo trae a nuestra salud:
– Evita el contagio del virus, ya que el medio solo lo usamos nosotros y la distancia social está naturalmente garantizada.
– Nos permite llegar a destino en menos tiempo que en un medio de transporte público.
– Al llegar, no perdemos valiosos minutos buscando dónde estacionar.
– Nos genera una sensación de bienestar inigualable (máxime en estos días de primavera).
– Como toda actividad deportiva, genera endorfinas y potencia el sistema inmunológico.
– Nos permite iniciar el día de un modo activo, lo cual redundará en un mejor ánimo a lo largo de la jornada.
– Provoca un gasto calórico considerable (dependiendo de la distancia y la intensidad que pedaleemos).
– No contamina el medio ambiente.
– Nos permite exponernos al sol, favoreciendo la absorción de la vitamina D.
– ¡Es lo más lindo que existe sobre el planeta! (Debo admitir que en esta afirmación hay una cuota de subjetividad por mi parte.)


La primera bici de adultos

Como todo comienzo en algo nuevo, el acercarse al mundo del ciclismo será una experiencia repleta de entusiasmo y de dudas. Y está bien que así sea.
La primera pregunta que suelen hacerme los pre-alumnos es “qué necesito para poder entrenar”. Y mi respuesta es bien simple: ¡Una bici, un casco y muchas ganas!
Con esas tres cosas basta.
A continuación, lo primero que tenemos que tener en claro es para qué queremos andar en bici. Si es por placer, por salud, por estética o para competir. Estas cuatro opciones no son excluyentes y de hecho puede que vayan apareciendo y sucediéndose una tras otra a medida que vamos sumando kilómetros. Sin embargo, al momento de comprar la bici debemos tener en cuantos dos conceptos fundacionales.
El primero es que “más o menos me sirva para lo que quiero”. Y el segundo que “ésta no será la única (ni la última) bici que compre”.
Para lo primero (que me sirva) debemos asesorarnos bien. Quienes puedan hacerlo con un profesional, bienvenido sea. Quienes no, sugiero que le pregunten a un amigo o conocido que ya esté en el mundo del ciclismo hace mínimo un par de años. O bien, si tienen a tiro un bicicletero de confianza, acudir a él.
Sea como sea, esta primera bici de adulto tiene el mismo sabor que la primera bici que nos trajeron los reyes magos. Se los aseguro.
Me permito hacer una diferenciación entre los varones y las mujeres al momento de la compra de la primera bici. Los varones seguramente se fijarán en el cuadro, en el grupo, en la suspensión, mientras que las mujeres generalmente elegiremos la bici que más nos gusta y luego nos detendremos a ver el grupo, el cuadro o la suspensión. Créanme que funcionamos así.
La compra de la primera bici debe de ir indefectiblemente acompañada por la compra de un casco. Todo lo demás (guantes, calzas, remeras, anteojos) pasa a un segundo plano. No quiero decir con esto que estas cosas no sean importantes, simplemente digo que el casco es lo más importante luego de la bici. Después viene todo lo demás.


El plan para el primer año

Pasado ese primer escollo (el de comprar la bici), llegamos a casa, se la presentamos al resto de la familia y nos preparamos para salir a estrenarla cuanto antes.
Pero ahora se nos llena nuevamente la cabeza de dudas: ¿Para dónde voy? ¿Por qué camino, ruta o sendero? ¿Cuánto tiempo salgo? ¿Con quién salgo? ¿A qué ritmo?
Esas primera salidas deberían ser lisa y llanamente a pura sensación. Sin tantas consignas ni condicionantes. Simplemente hay que subirse, dar las primeras pedaleadas y predisponernos a descubrir y disfrutar ese nuevo mundo que se nos abre a nuestros pies.
Pero eso no significa que no podamos luego ordenarnos un poco. Debemos, por ejemplo, tratar de salir al menos tres veces por semana día de por medio, no tres días seguidos de golpe.
Una vez que logramos acomodar esas tres sesiones durante un mes o un mes y medio, el siguiente paso es buscar un tiempito para una cuarta sesión, siempre manteniendo una misma duración promedio en cada salida.
Así podremos transitar un par de meses más.
Cuando ya estamos adaptados a esas cuatro sesiones semanales, ahí sí empezamos a darle más volumen a las sesiones: si pedaleábamos una hora, por ejemplo, intentaremos hacer 1:10 o 1:15 horas por sesión.
Y así otro mes más, para adaptarnos a esta nueva carga total.
Una vez que nos sentimos seguros y adaptados a estos volúmenes, recién ahí podemos pasar a hacer algunos trabajos de calidad, es decir empezar a buscar más velocidad en algunos kilómetros.
Todo esto debería de ser diagramado, claro está, por un profesional del ejercicio físico. Pero si no tenemos la posibilidad de acceder a uno, lo que tenemos que tener en claro es, en resumen, lo siguiente:
1. Ordenarnos para salir un mínimo de tres veces por semana entre 45’ y 60’ por sesión. Para un principiante eso es un montón.
2. Tratar de agregar luego una cuarta sesión en la semana. Es decir aumentar la frecuencia en la que salimos a rodar.
3. Con el tiempo aumentar la duración de cada sesión. Pasar, por ejemplo, de 1:15 a 1.30 horas por sesión.
4. Por último introducir trabajos fraccionados o continuos cortos de calidad, es decir darle más intensidad a algunos tramos del pedaleo.
Estos cuatro puntos pueden bien llevarnos un año.
En ese año seguramente ya habremos conocido a vecinos que pedalean, a grupos que se juntan los sábados, a algún entrenador, a un ciclista de los picantes. También es probable que hayamos tenido nuestra primera pinchadura, caída y explotada, cosa que suele suceder cuando nos juntamos con algún grupo que nos invita y nos dice “vamos a ir tranquilos, vení”, pero el tranquilo del pelotón es 40 km/h de promedio.
Todas estas cosas nos tienen que pasar. Nos van a pasar. E iremos aprendiendo en el proceso.


El camino a recibirse de ciclista

Pasado ese primer año, año y medio, pedaleando 48 de las 52 semanas al año, llega el momento en que o alguien nos tienta o simplemente se nos ocurre y… ¡zas!: “Amor, me inscribí para correr el Pinto (o el Trasmontaña).” Porque si hay algo en lo que se especializan los ciclistas principiantes es que no se andan con chiquitas. Nada de inscribirse en una carrera de la ciudad, de la región, de las más próximas y accesibles, carreras de distancias más amigables. No señor, de las alpargatas al campeonato del mundo sin escala.
¡Y allá vamos!
Los principiantes cordobeses (o los tucumanos, o los de las provincias con montañas donde hay carreras con frecuencia) contamos con la ventaja de que podemos hacer la previa, y es ahí cuando tomamos real dimensión de lo que podemos o no hacer, de medirnos. Pero no la llevan tan cómoda los principiantes de otras provincias, y ni hablar los que viven en zonas rurales donde la subida más pronunciada es el cordón de la vereda. ¡Cómo lo sufren!, porque metabólicamente esa es la palabra: ¡Sufrir!
Al momento de dar ese verdadero salto al vacío, la adrenalina estará tan alta y el entusiasmo será tan desproporcionado, que sin sombra de dudas ese primer Pinto o Trasmontaña quedará grabado a fuego en nuestras almas, pero podremos evaluarlo con una perspectiva más objetiva luego de que hayamos hecho el segundo o el tercero o quizás aun los subsiguientes…
Y es normal que así sea. Uno va a correr primeramente esas súper carreras con el único objetivo de llegar. ¡Y más del 85% llega! Y eso es grandioso. Sin embargo, definitivamente todo resulta mucho más grandioso cuando lo preparamos, cuando realmente entrenamos no en busca de llegar sino en busca de una marca.
Ese es el proceso natural. El primero objetivo es llegar, el segundo es mejorar el primero y el tercero ya sí es bajar las 4 o las 5 horas…
Ahora bien, una vez que me metí por debajo, por ejemplo, de las 4 horas y me acerqué a las 3:40 o 3:35, en ese momento es que la cosa se pone real y definitivamente peluda.
A esta altura ya llevamos unos cuatro años entrenando (y probablemente tres modelos de bicicletas), ya no nos da lo mismo un Shimano que un SRAM ni la doble suspensión o la simple. A esta altura ya tenemos el Garmin “cien mil” y seguramente formamos parte de la “comunidad” Garmin o Strava y competimos virtualmente con otros bikers de todo tipo, tamaño y color, a varios de los cuales seguramente ni conocemos en persona. Ahora los zapatos suelen hacer juego con el casco y para algún día del padre, de la madre o de cumpleaños ya habremos pedido de regalo una calza Santini con tiradores.
Cuando empezamos a entrar en la conversación del lote puntero de nuestra categoría aparece un nuevo mundo. Ni mejor ni peor, uno nuevo. Es el mundo de los datos, de las horas y horas de entrenamientos, de las semanas de carga de choque y de descarga, de los períodos de súper compensación y de puesta a punto, del potenciómetro, de los test de campo y de laboratorios planificados con rigurosidad científica.


La pasión por la bici

Estas son simplemente las etapas que uno transita cuando pasa de “andar con rueditas” a convertirse en un deportista amateur, pero lo que nunca deberemos olvidar es que la esencia de todo deportista amateur es que cuando nos acercamos a la bici, allá a los lejos en el tiempo, fue con el objetivo de disfrutarla.
En un comienzo disfrutábamos por el simple hecho de pedalear. Unos años después disfrutábamos además de mejorar, de competir, de ganar, de perder y de empatar. De viajar, de conocer lugares y personas. De vivenciar nuevas carreras, de pasarnos del MTB a la ruta o de la ruta al triatlón. De experimentar una carrera por etapas o una en parejas, de formar parte de un equipo, de tener un entrenador, de cambiar de entrenador, de cambiar de bici, de casco y de computadora y de cientos de cosas más.
Pero hay una frase que amalgama todo lo anteriormente descripto: la pasión por las dos ruedas.
Como dije al principio, todo tiene su lado positivo. Este 2020 nos dejara un batallón de nuevos ciclistas que replicarán con su ejemplo y entusiasmo esta toma de conciencia que estamos viendo a nivel mundial: aprender a disfrutar del hoy, del aquí, del ahora, del con quién. ¡Y si es arriba de una bici, mil veces mejor!

 

Por Elisa Lapenta: entrenadora de afamados deportistas de alto rendimiento | (0351)15-6225243 | elisalapentah3o@hotmail.com | h3o Sports | @elisanoemilapenta

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Disfrutá de tus vacaciones con la máxima protección y seguridad

Llegó el verano y para muchos también llegaron las vacaciones, tiempo de finalizar el home office, los compromisos laborales y disponerse a disfrutar de la naturaleza.
Después de un año atravesado por una pandemia mundial, es necesario más que nunca generar tiempo de ocio, conectar con la familia y amigos y disponerse a un merecido descanso, dándole un respiro a la notebook, a la compu y al celular.
Una excelente opción para este momento es llevarte tu bicicleta al lugar elegido y disfrutar de excursiones y paseos rodeado de buena compañía o simplemente gozando del paisaje y conectando con los hermosos destinos que cuenta nuestro país. Otra opción es el cicloturismo, o sea organizar tus vacaciones en dos ruedas, para lo que hay que estar seguros de nuestra condición física, contar con un correcto equipamiento, herramientas e indumentaria.
En cualquier caso, los requisitos son variados, pero uno no menor es que teniendo en cuenta la problemática de la inseguridad actual, se puede optar por las nuevas coberturas creadas por Seguros Rivadavia.
Hoy la empresa dispone de tres alternativas que se adaptan a cada necesidad, pero en particular para emprender este tipo de travesía podemos seleccionar el producto Bici Max, que permite asegurar no solo bicicletas urbanas, sino también aquellas utilizadas en caminos de sierras y montañas o bien en competencias amateurs, dentro y fuera del país, con opciones de capitales y coberturas cerradas y otras con la flexibilidad de que elijamos aquellas que más se ajusten a sus necesidades de protección.
Bici Max es un plan flexible, dirigido a aquellas personas propietarias de una bicicleta que desean contratar coberturas adaptadas a sus necesidades de uso y con bondades que hacen de este producto uno de los más completos del mercado.
Cuenta con las siguientes coberturas:

Coberturas básicas:
– Robo total.
– Muerte accidental.
– Invalidez total y parcial permanente por accidente.
– Gastos de asistencia médico-farmacéutica por accidente.
– Cobertura de responsabilidad civil del ciclista.

Coberturas Adicionales:
– Robo de efectos personales en ocasión de uso de la bicicleta.
– Robo de equipos electrónicos portátiles en ocasión de uso de la bicicleta.
– Daños a la bicicleta.

A su vez, con el fin de brindar un servicio de excelencia, para este seguro se ofrecen, sin cargo, diversas prestaciones en caso de urgencias:

– Traslado por avería de la bicicleta.
– Asistencia por rotura de neumático.
– Reintegro de medicamentos como consecuencia de intento de robo.
– Envío de taxi o remís para traslado a domicilio a causa de robo.
– Envío de ambulancia hasta el centro médico más cercano en caso de accidente.
– Cambio de cerraduras por robo.
– Envío de taxi o remís hasta la dependencia policial más cercana en caso de robo. Reembolso de gastos de DNI por robo.
– Asesoramiento legal ante el robo o accidente sufrido.
– Conexión con centros de reparación de bicicletas.

Esperamos puedas disfrutar de unas excelentes vacaciones, o simplemente transitar seguro por tu ciudad, viajando con el respaldo que te ofrecen este y otros planes.

 

Para más información: www.segurosrivadavia.com | 0810-999-3200 | info@segurosrivadavia.com O bien, contactarse con cualquiera de los Productores Asesores de Seguros Rivadavia en todo el país.

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Reglas para posicionar correctamente el asiento

Todo lo que hay que saber para posicionar correctamente el asiento en altura y adelante/atrás. La medición de la altura, del retroceso y de la inclinación. La alineación vertical de la rótula de la rodilla con el eje del pedal.

Una de las cosas mas importantes a la hora de posicionar a un ciclista (bikefit) es poner atención a los puntos de contacto, o sea pedales, asiento y manubrio. Ya en notas anteriores hablamos de los pedales y todo lo referente a ellos y ahora es el turno del asiento.
Es importante que podamos identificar las medidas que sitúan al asiento en el espacio.

Medición de altura, retroceso e inclinación
– Altura: es la medida tomada desde el centro de la caja pedalera (o eje del pedal, menos usada) al dorso en el centro del asiento, entendiendo el centro del asiento el punto en el cual tenga entre 7 u 8 cm de ancho, ya que nuestros isquiones deben apoyar por detrás de esta medida.
– Retroceso: es la medida tomada con una plomada o nivel láser desde el centro de la caja pedalera a la punta del asiento. Creemos que sería mejor tomar esta medida al centro del asiento antes descripto, ya que las longitudes de los asientos actuales nos pueden llevar a cometer errores, pero respetaremos el acuerdo convencional en la toma de esta medida.
– Inclinación: es la medición de la gradiente que usaremos con respecto al piso, en otras palabras es cuán más o menos se encuentra el dorso paralelo al piso.
Lo que debemos comprender en inicio es que teniendo como referencia el centro de la caja y el centro del asiento nos encontramos al unir estos dos puntos con una línea diagonal. Debido a esto cualquier modificación de una u otra medida afectará la posición final. Más simple aun es decir que tanto la altura como el retroceso se deben entender como una sola medida.

Alineación de la rótula y altura del asiento
Para iniciar un posicionamiento del asiento lo haremos rectificando la tan famosa “plomada” a través del retroceso del asiento. Esto consiste en alinear verticalmente la rótula de la rodilla con el eje del pedal situando las palancas a las 3 del reloj. Dependiendo del autor, se describe este punto por detrás de la rótula o por delante y se hacen modificaciones dependiendo de la especialidad ciclista que se practique, pero buscamos unificar un proceso y no generar mas dudas en torno a él.
Una vez que hemos dado el retroceso al asiento, avanzamos sobre la altura.
Para esto nos ayudaremos situando las palancas en las 6:00 del reloj. Usando la altura del asiento buscaremos encontrar con el talón el eje del pedal y una vez que hagamos contacto usaremos esa altura +3 a 4 mm. Tengamos en cuenta que todos somos morfológicamente diferentes, por lo cual frente a un fémur mas largo, por ejemplo, recomendamos ponerse en contacto con un especialista para evaluar minuciosamente el caso particular.
Básicamente, lo que debemos sentir al lograr una altura de asiento adecuada es que cuando llegamos a las 6:00 de la palanca aún estamos usando el cuádriceps y no el gemelo, muy común hoy en día.

Resultado de la alineación de la rótula con el eje del pedal y de la altura del asiento

El ancho del asiento
Las marcas de asientos ofrecen distintas medidas de ancho de asiento para adecuarse a la morfología de cada ciclista. Para determinar nuestra medida de ancho de asiento es que utilizan los medidores de isquiones (ver foto), la cual se puede determinar sentándonos sobre un pad de gel o bien sobre un dispositivo digital de medición de isquiones. Esta información, sumada al tipo de conducción preferida por el ciclista (especialidad), nos dará como resultado el o los modelos de asientos determinados de cada marca para cada usuario.

En nuestra próxima nota publicaremos un testeo a fondo de asientos disponibes en el mercado argentino.

El medidor de isquiones nos permite determinar el ancho del asiento

 

Texto: Roberto Hernández*

*roberto@amarubikefit.com | (011)3281-3482 | @amarubikefit | Amaru Bikefit

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