Conectá con nosotros

Bicis especiales

Creaciones: de buena madera

Publicado

el

Matías Flocco ha construido recientemente una bicicleta con cuadro de pinotea de 1930 e incrustaciones en hueso y ébano. Desde su taller Salvador, ubicado en el barrio porteño de Villa Pueyrredón, restaura y arma muebles con materiales reciclados.

Bicicleta--madera-Flocco--foto-Julian-Carrara

Texto: Rocío Cortina | Fotos: Julián Carrara

En los 10 años que lleva incursionando en carpintería y diseño con objetos reciclados, Matías Flocco (27) ha construido unos cuantos muebles, bastidores y marcos para cuadros. También ha pintado y ha sido músico de tres bandas distintas, de punk, de rock y de cumbia. Sin embargo dice que de todas sus obras la bicicleta de madera es la que más despertó la atención de la gente. Y también asegura que con ella ha logrado su diseño mejor desarrollado. Las razones: no es sólo un objeto con ambiciones estéticas, sino un vehículo que debe funcionar a la perfección: “A una bici se le da un uso exigente –explica el artesano. No es sencillo que esté alineada, que no se rompa, que resista.”
El proyecto nació en 2012, como parte del acercamiento de Flocco al taller popular La Fabricicleta, en Villa Urquiza. Si bien siempre había usado la bici como medio de transporte en Villa Pueyrredón, su barrio, allí conoció a personas con amor por el ciclismo. Después de saber que se dedicaba a la carpintería con materiales reciclados, uno de los compañeros le hizo llegar un video europeo de una bici de madera. Ese fue el disparador que lo llevó a buscar más ejemplos de creaciones similares en otros lugares del mundo.

Bicicleta-de-madera-Flocco-1--foto-Julian-Carrara

Diseño de autor
A pesar de que el video de la bici europea fue un impulso, Flocco no se basó en el modo de construcción que sus creadores proponían: “Era una forma de trabajo totalmente distinta a la mía –explica-, con multilaminado y otras tecnologías. No usan materiales reciclados ni a palos. Y te dicen que es laburo manual pero tienen máquinas impresionantes, todo por computadora y después un robotito que hace las piezas.”

¿Cómo diseñaste la bicicleta?

El diseño salió bastante a ojo, sin planos. En un principio traté de construir el cuadro del video. Imposible, las máquinas que emplean son de avanzada. Entonces volví a empezar con las posibilidades que me brinda mi taller y mi forma de trabajo, siempre con material reciclado. En 15 días obtuve el primer prototipo, estuve concentradísimo, obsesivo, laburando todo el día y toda la noche. Me movía la ansiedad por armarla y probarla. Cuando llegó el momento tenía miedo de salir y que se rompiera en la esquina. Y no. Anduve, di vueltas, se la presté a amigos, y no sólo no se rompió sino que tampoco le encontré movimientos a la madera. Se la re-bancó. Ahora la uso habitualmente, dejé la otra que tenía para probar ésta.

Bicicleta-de-madera-Flocco-3--foto-Julian-Carrara

¿Y la construcción?, ¿cómo la llevaste adelante?
Como siempre laburé con pinotea traté de irme para ese material a la hora de hacer el cuadro. Es la misma madera que tenían los pisos antiguos. Lo fraccioné, lo fui combinando y el primer modelo lo hice un poco a ojo. El sistema de construcción es similar a uno que se usó en galpones ferroviarios, donde grandes piezas son ensambladas con chapas de fierro atravesadas por bulones pasantes. Esa técnica la empleé en todos los encuentros del cuadro. Es la solución más sencilla y resistente que encontré, y estéticamente me gusta.

Bicicleta-de-madera-Flocco---foto-Julian-Carrara

Al no ser mecánico de bicicletas, ¿cómo te arreglaste frente al desconocimiento del oficio?
Siempre fui autodidacta. En el proceso de trabajo aparecen las problemáticas. Con la bicicleta fue así: fui preguntando, viendo, resolviendo. Y es ahí donde uno va haciendo un camino personal. Además creo que la mecánica tiene una lógica. Si desarmás una rueda o una caja, te das cuenta cómo está construida. Hay un montón de dudas que me las voy aclarando en La Fabricicleta o con Santiago Oliver, de Born in Garage, con quien trabajé haciendo accesorios en madera. Es ir aprendiendo poco a poco otro oficio. Opero sin miedo, agarrando las herramientas, equivocándome, haciendo cosas mal a veces.

Habilidad
La carpintería es uno de los tantos oficios que suelen aprenderse de generación en generación. El abuelo de Flocco —Salvador, el mismo nombre que lleva su taller— era carpintero y trabajaba en una fábrica de radios. Su papá heredó la habilidad con las manos, aunque no trabajaba en eso.
“Mi viejo estaba peleado con mi abuelo, nunca tuve mucha información suya —cuenta Flocco. Lo conocí de grande. Una vez encontré fotos donde estaba con un grupo de carpinteros arriba de un montón de maderas.”
El primer contacto de Flocco con las herramientas fue de chico, cuando su padre compró una casa para reciclar y la levantaron entre los dos. A los 11 años empezó a hacer música. A los 15 incursionó en pintura, otra actividad que heredó de su padre. Cursó un secundario industrial que no terminó y ya a los 18 montó su primer taller en Saavedra, donde construía bastidores y enmarcados de madera para pintores. Allí se fue a vivir entre máquinas y maderas.
Se convirtió en carpintero a fuerza de autodisciplina, golpeando puertas de personas experimentadas cuando tenía dudas y, ni bien la tecnología lo hizo posible, buscando información en internet.
“Con la pintura es complicado hacer un recorrido y laburar de eso. No le dediqué el tiempo que sí le di a la carpintería”, explica Flocco, quien recuerda que una vez montado su taller, en el corto plazo empezaron a entrar pedidos de muebles: “Un día una persona entró y me preguntó si podía hacerle un mueble. Le dije que sí. Tomé las medidas, le hice un dibujo y lo armé con material reciclado. Fue natural, casi ni me di cuenta de lo que había hecho.”
Así, a los 19, Flocco dejó de lado los bastidores y los marcos. Sentía que, siendo él también pintor, siempre armaba encargos para otros y dejaba de lado lo suyo.

¿Cómo se cruza el reciclaje con la carpintería? ¿Por la necesidad de obtener materiales o por una convicción de usar lo que está siendo desechado?
Las dos cosas. En principio por juntar material de la calle y usar lo que encuentro. Siempre lo hice, en mis pinturas y cuando enmarqué. No fue una idea ecológica a priori. La madera que usé para la bici es de 1920 ó 1930. Se complica conseguirla y comprarla, pero también es muy buena. Cuanto más tiempo está estacionada es mejor, no se dobla. El ébano que utilizo es de una fábrica de guitarras, es sobrante de diapasones. No reciclo simplemente por no comprar o porque me resulta más económico. El material es especial, tiene una carga.

detalle-manubrio--foto-Julian-Carrara

¿Cuál es la carga que le encontrás?
En principio una carga romántica, al haber sido antes un piso o un marco. Y el otro tema de la madera es que cuanto más tiempo tiene, más valor adquiere, especialmente la pinotea, que tiene mucha resina. Cuando la cortás parece que está recién talada. Es increíble.

Parecería que los oficios se van perdiendo. ¿Crees que en la carpintería hay continuidad en este sentido?
Hay una intención de volver a los laburos artesanales. Sin embargo no hay grandes talleres haciendo oficios “pulenta”. Son más los que se cierran que los que se abren. La gente joven está afilada con la imagen. Los objetos salen al mercado con una movida de diseño y difusión, pero no tienen mucho de oficio. Se sigue yendo a lo seriado, a producir algo de la forma más sencilla, rápida y económica. Antes las cosas se pensaban para que durasen de manera infinita. En el caso del reciclado, no veo un desarrollo, pero me encantaría que lo haya. Con la madera tendría que pasar ya porque es una locura seguir talando árboles.

Bicicleta-de-madera-Flocco-2--foto-Julian-Carrara

Pieza por pieza
Desde su inauguración en Saavedra hasta la actualidad, Flocco mudó seis veces su taller, siempre por Villa Pueyrredón, el barrio donde vivió su infancia y aun reside. Tiene planes de cambiarlo de lugar una séptima vez durante este año. La idea es separar su vivienda del espacio donde trabaja, a veces, hasta las 10 u 11 de la noche.
En la actualidad el taller Salvador está integrado por otros dos carpinteros que se reparten tareas y a quienes Flocco intenta compartirles el conocimiento que ha adquirido en estos años. Sin embargo él reconoce que el oficio ha sido siempre muy solitario: “Recién el año pasado comencé a vincularme con el entorno, con otros diseñadores y mecánicos de bicis. Se abrieron un poco las cosas. Si no, lo mío era estar en el taller solo.”
Otra constante en su formación ha sido la dificultad para acceder al conocimiento sobre carpintería, cuestión que hoy se agiliza, en parte, gracias a internet: “Cuando empecé, los carpinteros no te tiraban ni una técnica si no estabas todo el día barriendo el piso durante un año. Sin embargo hoy, como es algo medio perdido, la gente te ayuda bastante, dándote herramientas y materiales o hasta ofreciéndote trabajo.”

¿Cuál ha sido tu técnica para trabajar?
“El oficio consta de horas de trabajo, y eso por años —asegura. Cuando uno arranca tiene la idea realizada de lo que es ser un pintor o un carpintero, pero no, tiene que ver con el taller. Algo original sale de la práctica y con tiempo. No hay fórmulas, cada camino es propio y distinto, pero en carpintería hay un método que sería el más racional posible de construir algo. Trato de buscar la forma más sencilla para llegar a la terminación que quiero. Y no tiene por qué ser la más rápida. Eso va apareciendo también en el taller, tratando de perfeccionarse todo el tiempo.”
En busca de esa perfección perdida se encuentra Flocco ahora, ajustando sus diseños en bicicletas de madera reciclada. Lo que se viene: una bici de paseo y otra más “pistera”: “Armé los primeros planos para mejorar la técnica —adelanta él— y obtener mejores resultados en la estructura de la bicicleta. La terminación y las incrustaciones van a ser más especiales, depende para quién sea la bicicleta. Pero estoy viendo cuestiones de ángulos, de horquillas, haciendo piezas un poco más pequeñas, seleccionando más la madera.”
Mientras que la bici de paseo lucirá canasto y accesorios diseñados para la ocasión, la “pisterita” tendrá freno contrapedal y manubrio de madera. En ambos casos Flocco se propone hacer un trabajo cercano al de un luthier, pieza por pieza, de acuerdo a la persona que haga el encargo. Y que cada bici toque su propia música.

detalles--bici-madera--foto-Julian-Carrara

LOS MATERIALES
La bici de Flocco

“Ir por la calle y tener una devolución instantánea con un objeto, un diseño de uno, para mí es maravilloso como artista y es la primera vez que me pasa”, dice Flocco, quien no se cansa de responder preguntas sobre cómo armó la bici, si está en venta y qué precio tiene.
El carpintero explica que a pesar de que le gusta pensar a su bici como un objeto de colección que es lindo tener, es fundamental que responda en su andar. El cuadro que creó es de madera de 1930 que fue parte de un piso y tiene piezas de aluminio de 4 mm, cortadas, biseladas y pulidas a mano. Los detalles negros con incrustaciones de ébano de Madagascar son sobrantes de una fábrica de guitarras, mientras que los rombos blancos están tallados en hueso, una solución que se usa mucho en carpintería.
La bici tiene además suspensión delantera. La luz trasera lleva un marco de detalle hecho con cromado de un auto antiguo, y detrás del acrílico hay un sistema de iluminación led. El manubrio y la bocina son de estilo inglés. Los guardabarros son de madera reciclada de palets. Para lograr la curvatura se empleó una técnica de multilaminado.

Info: matiasflocco.com.ar.

Nota publicada en revista Biciclub Nº217, enero 2013.

Continua leyendo
Publicidad
Click para comentar

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Bicis especiales

Ventajas y desventajas de las bicis reclinadas

Publicado

el

Sandro Rivero*, editor de un blog uruguayo de reclinadas, nos envió este material sobre esas bicicletas escrito por la suiza Eva Pfarrwaller y el portugués Miguel Anjo**, residentes en la ciudad suiza de Ginebra y experimentados viajeros en bicicleta, en el cual explican las razones por las cuales optaron por bicicletas reclinadas para emprender su viaje de un año y 13.000 kilómetros por Europa y Sudamérica.

Hemos estado montando bicicletas normales durante mucho tiempo, ya que todos los días las usábamos en la ciudad o en viajes cortos. Pero en nuestro último recorrido en bicicleta por Suiza (en otoño de 2014), nos dimos cuenta de que algo tenía que cambiar si queríamos cumplir nuestro sueño de hacer un viaje en bicicleta de largo alcance. La rigidez en el cuello y el dolor en las muñecas fueron los principales problemas que no desaparecían incluso cambiando de posición o haciendo pequeños ajustes en las bicicletas. Ese mismo año probamos las bicicletas reclinadas por primera vez.
Estábamos un poco tambaleantes, especialmente al comenzar, pero las bajadas eran tan buenas que queríamos investigar más sobre las reclinadas. Pasamos los siguientes meses en la web familiarizándonos con el lenguaje reclinado: distancia entre ejes larga o corta, dirección debajo del asiento o arriba del mismo. Descubrimos diferentes marcas y diferentes diseños. Pasamos un tiempo viajando a tiendas especializadas para probar diferentes modelos, antes que finalmente decidiéramos comprar las reclinadas de turismo en la primera mitad de 2015.
Dos años después, hemos pedaleado más de 13.000 kilómetros en nuestras reclinadas y ahora somos parte de ese grupo de personas que están convencidas de que son excelentes bicicletas de turismo.
En resumen, si estás tratando de decidir si comprar una reclinada para tu próximo viaje o si simplemente tenés curiosidad sobre el tema, esto es lo que podemos decir sobre viajar en reclinada.

1. No hay dolor
No sentirás dolor en el trasero, porque el peso se distribuye por toda la espalda y el trasero. Tampoco dolor en las muñecas, porque no tienen que soportar ningún peso. Sin dolor por llevar el cuello rígido, porque andarás en una posición más natural.
En realidad, cuando digo “sin dolor”, no es del todo cierto. Al principio, muchas personas experimentan rigidez en los músculos de los hombros porque están tensos mientras conducen; esto desaparece con el tiempo y cuando se aprende a conducir de una manera más relajada.
Algunas personas, incluyéndome a mí (Eva), también experimentan lo que se conoce como “trasero reclinado” (o “recumbutt”), un cierto tipo de dolor en los músculos glúteos cuando se ejerce demasiado peso sobre ellos, especialmente en viajes largos. La solución: reclinar el asiento un poco más, cambiar ligeramente la posición, o tomar descansos regulares.

2. Mejor respiración
En comparación con una bicicleta normal, nuestra respiración se acelera mucho menos al pedalear cuesta arriba. Por lo tanto, el único factor que limita el esfuerzo son los músculos.

3. No son necesariamente más lentas al ir cuesta arriba
Conocimos a muchas personas que pensaban que las reclinadas eran más lentas cuesta arriba. Es cierto que para montar una bicicleta reclinada se utiliza diferentes grupos musculares, que deben entrenarse antes de ser completamente eficientes. Es cierto que no es posible “pararte en los pedales” en una reclinada y usar nuestro peso para empujar hacia abajo los pedales. Pero sí es posible presionar con la espalda contra el asiento y, por lo tanto, usar todo el cuerpo para empujar los pedales. Nos atrevemos a decir que esto es aún más eficiente que pararse en los pedales en una bicicleta normal. Especialmente si utilizamos pedales con trabas, ya que sin ellos perderíamos algo de energía para mantener los pies sobre los pedales.
En consecuencia, con el mismo peso de equipaje y con un entrenamiento físico comparable, consideramos que tenemos aproximadamente la misma velocidad yendo cuesta arriba en las reclinadas que en las bicicletas normales. Algunas personas nos adelantaron, y nosotros adelantamos a algunos. Estamos en algún punto medio.

4. Es mucho más rápido ir cuesta abajo
En una reclinada somos más aerodinámicos y el centro de gravedad es mucho más bajo, por lo tanto somos mucho más estables. La estabilidad aumenta aún más con el peso agregado. Con aproximadamente 30 kg de equipaje pudimos ir cuesta abajo a velocidades de 50 o 60 km/h y pudimos tomar curvas a 40 km/h sin romper nada. ¿No suena esto muy divertido? Bueno, lo es. Ir cuesta abajo es una de las mejores cosas de viajar con una bicicleta reclinada.
Además, si necesitamos frenar bruscamente no hay riesgo de volar de cabeza sobre el manubrio: en el peor de los casos se produce un bloqueo y deslizamiento de la rueda trasera y la bicicleta cae de lado (y usted termina sentado sobre su trasero).

5. Una mejor visión
Debido a que estamos en una posición relajada y natural, no resulta necesario torcer el cuello para mirar hacia arriba. Pensemos en ir pedaleando por un cañón o mirando el cielo nocturno u observando aves o simplemente disfrutando de la vista a nuestro alrededor.

6. No se necesita ropa especial
Dejemos nuestra ropa de ciclismo clásica en casa. Especialmente esos pantalones cortos acolchados que nos hacen sentir como si estuviéramos caminando en pañales. Solo un par de pantalones cortos y cualquier camiseta serán suficientes, la misma ropa que usaremos fuera de la bicicleta.
Sin embargo necesitaremos un buen equipo de lluvia. Aunque éste también es necesario en una bicicleta normal, en una bicicleta reclinada debemos prestar especial atención al frente de nuestro cuerpo. Las cremalleras deben ser impermeables y la chaqueta para lluvia debe ser cómoda. La lluvia afecta mucho la parte delantera de las piernas, por lo que deberemos tener mucho cuidado para encontrar un buen par de pantalones impermeables.
Debido a la posición reclinada, las gafas de sol y un sombrero con una visera grande son especialmente importantes para protegernos contra el resplandor del sol.

7. Los vientos fuertes son más fáciles de afrontar
Somos un poco más aerodinámicos en una reclinada, pero lo principal es que nuestros pies van primero, a diferencia de una bicicleta normal, donde pedaleamos de cabeza al viento. Esto hace que afrontar los vientos en contra en una reclinada sea una experiencia menos frustrante, aunque no evitará que se ralentice un poco la marcha.

8. El cambio de marchas se vuelve mucho más importante
En una reclinada, generalmente necesitaremos mantener una velocidad de pedaleo más alta para estar cómodos y preservar nuestras rodillas. Por lo tanto, deberemos reducir la relación de marcha antes de detenernos. Comenzar a pedalear en una posición reclinada en una marcha alta es notoriamente difícil (y casi imposible en una cuesta arriba) y hará que perdamos el equilibrio rápidamente, algo que no conviene experimentar en un escenario frecuente de paradas y desplazamientos en el centro de una ciudad. Por esta razón, creemos que el sistema de cambios de Rohloff es particularmente adecuado para los recorridos reclinados, ya que podemos cambiar de marcha en una fracción de segundo, incluso cuando estamos detenidos y con equipaje pesado encima.

9. Las reclinadas no necesitan tantos repuestos especiales
Al menos nuestros modelos no. La mayoría de las piezas de repuesto son estándar: soporte, pedales, cadena (solo necesitaremos varias cadenas), frenos, etcétera. Esto significa que muchas piezas se pueden reemplazar en el viaje sin problemas. Las principales partes especiales son el asiento y la dirección.

10. La suspensión es importante
Hay asientos reclinables que se venden sin ninguna suspensión: seamos amables con nosotros mismos y obtengamos un asiento reclinado completamente acolchado, especialmente cuando transportemos equipaje pesado.

11. Más o menos visibles, depende
Somos potencialmente menos visibles para los automóviles debido a la posición más baja. Se puede aumentar la visibilidad utilizando banderas y materiales reflectantes. Pero la rareza de la bicicleta nos hace aún más visibles: en nuestra experiencia, los conductores nos dan mucho más espacio cuando vamos en nuestras reclinadas que cuando usamos nuestras bicicletas normales.
Un espejo retrovisor se vuelve muy importante para poder ver lo que se aproxima por detrás. Con un poco de práctica, girar la cabeza en una reclinada es posible, pero un espejo brinda mucha más seguridad.

12. Una reclinada es menos flexible en el tránsito de la ciudad
Muchas reclinadas tienen un radio de giro más amplio, por lo que no podremos hacer giros muy cerrados. Tampoco podremos levantar la rueda delantera para saltar rápidamente en una acera. Es más difícil hacer slalom entre autos (bueno, no deberíamos hacer eso de todos modos, ¿verdad?). Para nosotros, esta es la razón principal por la que no usamos nuestras reclinadas para movernos por la ciudad en nuestra vida diaria.

13. Son relativamente caras
Es cierto, porque no son producidos en masa. Pero muchas bicicletas de turismo normales de alto nivel son igual de caras, dado un equipo comparable (que generalmente es de muy buena calidad en las reclinadas).

14. Son pesadas, relativamente
Es cierto que las bicicletas reclinadas tienden a ser pesadas. Las nuestras pesan unos 20 kg. Nuevamente, esto es relativo, porque depende de con qué la estemos comparando.

15. Son voluminosas, relativamente
Incluso las reclinadas con distancia corta entre ruedas son más largas que las bicicletas normales (aunque no mucho), y su geometría las hace más voluminosas que las bicicletas normales. Pero, una vez más, depende de lo que estemos mirando: las reclinadas son más estrechas, lo que en ocasiones puede ser una ventaja.

16. No hay una talla única para todos
Hay tantas marcas y modelos, con tantas geometrías diferentes, diferentes alturas de asiento y alturas de soporte, diferentes formas de asiento. Cualquier modelo permitirá numerosos ajustes: longitud, inclinación del asiento, posición de dirección, etcétera. No probemos solo una marca: si no nos gusta, probemos otras y busquemos el asesoramiento de un distribuidor especializado que sepa cómo ajustar una reclinada a nuestro cuerpo. Y no olvidemoss que puede llevarnos semanas o incluso meses sentirnos completamente cómodos montando una bicicleta reclinada.

17. Por último, pero no menos importante: ¡son raras!
En la carretera muchas personas te tomarán fotos, una escena típica en el camino cuando se monta en una bicicleta reclinada. Hablarás con mucha gente durante tus viajes. Tendrás que explicar muchas, muchas veces qué es esa cosa extraña que llevás. Te tomarán fotos mil veces. Habrá personas que querrán sentarse en tu bicicleta y saber cuánto cuesta. Obtendrás muchos bocinazos y olas en el camino. La gente te pasa cerca para poder filmarte con su teléfono. Te mirarán fijamente, sonríe.
Si estos son pros o contras, depende principalmente de cada uno…

 

Por Eva Pfarrwaller y Miguel Anjo

*Sandro Rivero, de Paysandú, Uruguay, es editor de un blog dedicado a las bicicletas reclinadas que contiene riquísima información sobre el tema, desde planos, materiales y procedimientos constructivos hasta experiencias sobre los más diversos diseños en reclinadas: u ururecli.blogspot.com/  | sandro2009rivero@hotmail.com **Los invitamos a visitar el blog de Eva y Miguel unextstopwhere.com/. Es una inspiradora bocanada de aventura, detalles viajeros y un ejemplo que alienta a dejar nuestra zona de confort y hacernos al camino.

Continua leyendo

Bicis

Torky: innovación y eficiencia en vehículos de carga

Publicado

el


Torky Mobility es un proyecto enfocado en desarrollar y fabricar vehículos a pedal destinados al transporte de cargas, de uso urbano y rural.
El emprendimiento nació hace cuatro años a raíz de una duda “existencial” que sus creadores se hicieron acerca de la movilidad sustentable. La pregunta puede resumirse de la siguiente manera: ¿Cuál es la cualidad más influyente para lograr un traslado de cargas eficiente y sustentable?
Juan Ignacio Guajardo (40), fundador y actual director ejecutivo de Torky, nos cuenta que “nosotros decidimos centrarnos en un enfoque que nos apasiona particularmente: la optimización de la relación entre el peso del vehículo y el peso a transportar. El peso de un auto es de unos 1200 kilos y puede transportar 600 kilos, algo así como la mitad de su peso. En el otro extremo, una bicicleta pesa 12 kilos y puede transportar 120 kilos, que equivale a llevar 10 veces su propio peso, lo que demuestra una eficiencia 20 veces mayor en relación a la capacidad de un automóvil.”
Ese dato concreto llevó a la gente de Torky a investigar cuáles eran los vehículos más utilizados en el transporte urbano de cargas y qué pros y contras tenían cada uno. “Por un lado —dice Guajardo— encontramos un gran número de motos y bicicletas que sirven para hacer entregas rápidas de pequeños paquetes (30x40x40 cm) pero que la mayoría de las veces se sobrecargan con mochilas o con sogas que sostienen el triple o el cuádruple de carga para aumentar el rendimiento de los viajes, poniendo con ello en peligro a ellos y a otros vehículos y peatones. Por otro lado hay un grupo grande de furgones y mini furgones que tienen mayor capacidad de carga pero con un gran costo de adquisición y mantenimiento.”

La bicicleta Bi-Cargo, rodado 20, con portaequipajes extraíbles y extensibles delantero y trasero.

A partir de conocer la diferencia de estos dos grandes grupos, los de Torky combinaron las ventajas de ambos para proponer sus vehículos: el bajo costo de mantenimiento de una bicicleta y la gran capacidad de carga de un furgón, y para lograrlo se enfocaron en vehículos a pedal con opción de asistencia eléctrica y una capacidad de carga entre 5 y 7 veces más que su propio peso. “Por eso la hormiga es nuestro isologo”, revela Guajardo.
“Nuestro vehículo preferido es el Eco-Torky —afirma su creador, diseñado específicamente para recuperadores urbanos, con el objetivo de reemplazar la tracción animal y a pie. Esta versión surgió en 2017 a partir de una reflexión sobre las pésimas condiciones de trabajo en las que están los cartoneros, viéndolos cargar y traccionar a pie cientos de kilos de cartón. Al empezar el diseño me sirvió mucho hablar con los ellos en la calle, preguntarles cuánto peso cargaban, cuántos kilómetros caminaban, cuántas horas trabajaban y cuánto ganaban por día.”
Toda esta información lo llevó a terminar el primer prototipo, todo un desafío, ya que muchos le aseguraban que no era negocio, que no se iba a poder implementar, “pero yo estaba convencido de que era posible el cambio”, recuerda.
Una vez construido el prototipo llegó el día de conseguir quién iba a ser el primero en probarlo. “Tuve la suerte de contactarme con la Cooperativa El Álamo, situada en el barrio porteño de Villa Pueyrredón, donde aceptaron que uno de los recuperadores lo probase. Y a la semana siguiente coordinamos para que 12 de los recuperadores lo utilizaran nuevamente. Finalmente compraron uno y, muy contentos por su andar y su eficiencia, decidieron adquirir 10 unidades y a los pocos meses otras 10, sumando 21 en total.” Guajardo recuerda que los dos beneficios más notorios fue que pasaron de recolectar 300 a 800 kilos por turno y el segundo y más importante fue la empatía que generó entre los cartoneros y los vecinos que les separaban sus reciclables. “Hasta el día de hoy ya vendimos triciclos en CABA, Pinamar, San Miguel, Guaymallén y Córdoba”, resume Guajardo.”
El tiempo fue pasando, Torky fue creciendo y, en la actualidad, de aquel humilde nacimiento pasaron a ofrecer cuatro vehículos de carga.

La bicicleta Front-Cargo, rodado 28 trasero y rodado 20 delantero, con un gran portaequipaje extraíble y extensible delantero.

El cuatriciclo Urban-Quad, rodado 20, con suspensión, capacidad de carga de 150 kilos y un ancho de 78 cm, que permite circular por ciclovías y entrarlo por el ancho de una puerta, con lanzamiento previsto para el 2021.

Los diseños de los cuadros son estandarizados. Sus proveedores los hacen con corte láser, pliegan y curvan los caños. Luego en la empresa los sueldan, envían a pintar, ensamblan e instalan componentes y accesorios según las necesidades de cada cliente. Todos los vehículos tienen la posibilidad de incorporar ruedas macizas, cambios y asistencia eléctrica.

 

www.torkymobility.com | @torkymobility

Continua leyendo

Bicis

Soluciones ciclistas para silla de ruedas

Publicado

el

Enrique Plantey, esquiador paralímpico, y Mariano Tubio, golfista adaptado, son los creadores de Toruk, una solución de movilidad en versiones manual y con asistencia eléctrica para personas que se movilizan en silla de ruedas.

El proyecto comenzó en 2016 de la mano de Enrique Plantey y Mariano Tubio, cuando fundaron la empresa con el objetivo de desarrollar soluciones de movilidad que brindasen integración y autonomía a aquellas personas que se trasladan en silla de ruedas.
Ambos son atletas paralímpicos, practican kayak y se conocieron a través de un instructor de ese deporte. Mariano había traído una bicicleta de los Estados Unidos y al mostrársela a Enrique se dieron cuenta que era una solución que tenía que estar en el país.
Cuando utilizaban la bicicleta por la calle, mucha gente les preguntaba dónde la podían adquirir. Esto movió a Enrique y Mariano a buscar proveedores y a fabricar diferentes prototipos. Fueron trabajando en mejoras durante varios años hasta llegar al desarrollo de Toruk en 2019 en conjunto con una empresa de diseño industrial.
Al contar con amplio conocimiento del mercado y con las especificaciones técnicas de producto requeridas por los usuarios, Enrique y Mariano le explicaban las funcionalidades y estética que querían para el producto y los diseñadores trabajaron en diseños y en un prototipo que logró la calidad y funciones buscadas. Lograron desarrollar un producto innovador, con un sistema de acople práctico y una calidad de nivel internacional a un precio mucho más bajo que las soluciones ofrecidas en el exterior.

Una de las características que priorizaron fue que se tratara de un diseño moderno e innovador, para que la gente no lo viese como un producto ortopédico sino como una bicicleta moderna. En el caso del modelo con asistencia eléctrica la batería está integrada en el caño y la bicicleta es liviana y lo suficientemente chica como para entrar en un baúl o en el asiento trasero de un vehículo.
En pocos meses se produjo y vendió la primera tanda de Toruk M (versión manual) y Toruk E (versión eléctrica). Actualmente están realizando la preventa de la segunda versión de Toruk, que estará lista en 6 meses aproximadamente.
3Pi Mobility promociona el producto a través de las redes y responde a las consultas del cliente por redes sociales y email. En caso de que el cliente quiera probar el producto se coordina un encuentro para que pueda hacerlo.
Respecto a la entrega del producto, si el cliente está en el Gran Buenos Aires, la instalación del acople en la silla de ruedas se hace en la bicicletería B13, de Recoleta. En el caso de que la entrega sea en el interior del país, se envía el producto. También están comenzando a exportar.
Naturalmente brindan servicio post-venta y garantía y hay repuestos a disposición de los usuarios.


Mariano Tubio


Los modelos y los precios

Hay dos modelos, la versión manual y la versión eléctrica. En ambos casos se trata de un dispositivo que a través de un práctico sistema de acople se engancha de manera muy simple a cualquier silla de ruedas y la transforma en una bicicleta de mano propulsada con los brazos o por un motor eléctrico, haciendo que el traslado sea más sencillo, veloz, con menos esfuerzo y se logre sin comprometer músculos.
En ambos casos el dispositivo permite un acople rápido, liviano y simple, sin necesidad de la colaboración de otra persona. Es liviano y lo suficientemente chico para entrar en un baúl o en el asiento trasero de un vehículo. Sus bordes redondeados y la cobertura de los engranajes permiten una fácil manipulación, sin poner en riesgo al usuario. Está hecho con materiales de calidad internacional, pero se comercializa por menos de la mitad del precio de un dispositivo importado similar.
La Toruk E, que es la versión eléctrica, tiene batería de litio-ion que se puede sacar en caso de viajar en avión, con una capacidad de 36V 5.2Ah, ofrece una autonomía promedio de 15 km y su recarga completa demanda 4 horas. En cuanto a lo mecánico, tiene una horquilla de suspensión con sistema Lefty y frenos a disco. Su diseño permite subir rampas y alcanza una velocidad de hasta 30 km/h, que puede limitarse. El precio de este modelo de es de 2.750 dólares más IVA.
La Toruk M, que es la versión manual, está hecha en acero, tiene cambios de marcha internos Shimano, freno contrapedal, horquilla con sistema Lefty, acople fácil con anclajes fijos a la silla de ruedas. Su precio es de 2.250 dólares más IVA.


BIO
Enrique Plantey es esquiador paralímpico y participó en los Juegos de Invierno de Sochi 2014, alcanzando el puesto 19. En 2017, logró el puesto 13 en el Mundial de Esquí Alpino Adaptado celebrado en Eslovenia. En 2018 compitió en los Juegos Paralímpicos de Pyeongchang 2018. Fue uno de los ganadores de la 25ª entrega del Premio Bienal otorgado por ALPI. Es socio fundador de 3Pi Mobility.
Mariano Tubio se dedica al golf adaptado. Entre sus últimos logros deportivos, en 2018 fue ganador del International Wheelchair Golf Championship en España y en 2019 fue campeón del US Open. Estuvo ternado en los Premios Olimpia. Es gerente general de MESI, una empresa de web hosting y socio fundador de 3Pi Mobility. Es Licenciado en Administración de Empresas y tiene un Máster de Dirección Estratégica y Tecnológica en el ITBA.

hola@3pim.com.ar | @3pimobility

 

 

Continua leyendo

Bicis

Una bici gravel con cuadro de magnesio

Publicado

el

El cuadro de la gravel Vaast A1 Allroad Super Magnesium está hecho con una aleación de metal especial llamada Allite Super Mag, un innovador material con propiedades que que se encuentran entre el aluminio y el carbono, con el que comparte muchas propiedades. El Allite es el más liviano de todos los materiales estructurales: 75% menos que el acero, 50% menos que el titanio y 33% menos que el aluminio. Su relación fuerza/peso es 56% más fuerte que el titanio grado 1, 21% más fuerte que el aluminio 6061 y 17% más fuerte que el acero. También tiene una excelente rigidez. Su punto de fusión es de 1200 grados y lo más importante es que es 100% reciclable.

vaastbikes.com

Continua leyendo

Más Leídas