Conectá con nosotros

Deporte y Entrenamiento

¿Doble suspensión o rígida?

Publicado

el

Evaluar nuestras características como ciclistas es un buen punto de partida al elegir qué bici comprar si practicamos mountain bike deportivo. Debemos preguntarnos, por ejemplo, cuál es nuestra capacidad de saltar o de doblar y con qué alternativa nos sentimos más a gusto. No hay recetas para esto —ni vale observar a los corredores de la elite mundial— sino respuestas estrictamente personales.
Por Alejandro Palma*

La discusión sobre qué bicicleta es más rápida, si la rígida o la doble, es algo que no acaba. Sin embargo, al final de esta nota intentaré que tengamos un criterio definido y podamos ir por la opción que se adapta mejor a nuestras características ciclistas y al uso que le damos a nuestra bicicleta.
Comenzaremos con las características de las bicicletas, centrándonos en la gama alta.

Las características
En los inicios, una de las características que marcó la diferencia es que en las bicicletas rígidas podemos ver una mayor eficiencia al transmitir la potencia de nuestras piernas a los pedales. Otra cuestión es el peso. Si comparamos dos bicicletas de la misma marca, la diferencia de peso entre los dos modelos de la gama más alta promedia un 13%. Y la última característica es que las bicicletas doble, a diferencia de las rígidas, están compuestas por dos partes, que básicamente dan independencia de movimiento a la parte delantera de la trasera.

Ventajas y desventajas
Al saber la estrecha relación entre el peso de la bicicleta y nuestro rendimiento físico en términos de potencia, tener una bicicleta más liviana (rígida) podría suponer una ventaja a la hora de competir en circuitos con desnivel positivo.
Las bicicletas rígidas también tienen, por su mayor rigidez, una mejor reacción cuando nos paramos sobre los pedales, ya sea en una subida o bien en un llano para hacer un sprint.
Si bien las doble suspensión de hoy tienen suspensiones delanteras y traseras con tecnologías muy avanzadas, no dejan de ser suspensiones, y el concepto es simple: las suspensiones absorben la presión y los impactos para dar confort. Eso, en definitiva, es una absorción de potencia, lo cual va en detrimento de nuestro rendimiento físico.
Por otra parte, si contamos con un buen desarrollo de la técnica, podríamos encontrar ventajas a la hora de doblar.
Todo corredor que haya entrenado en un pumptrack sabe que cuando se aplica el pumping en las curvas, nos ayuda a aumentar la velocidad sin dar una sola pedaleada, tan solo por las simples leyes de la física.
Pero si pensamos en qué nos caracteriza a la hora de pedalear, es decir, si pedaleamos mayormente sentados o parados, también será importante tenerlo en cuenta a la hora de decidir el tipo de bicicleta.
Resulta muy eficiente la pedaleada en lugares muy técnicos en subida con una doble si vamos sentados constantemente y, por el contrario, si nuestra tendencia es pararnos más, la eficiencia es muy alta con una rígida en similares condiciones.
Desde el punto de vista del confort, claramente no se puede comparar una rígida con una doble. Estas últimas son por lejos nuestra mejor aliada a la hora de competir si es que padecemos dolencias o lesiones de algún tipo.
Ahora bien, si nuestra decisión está determinada por el presupuesto, habrá que relegar a las doble suspensión a un segundo lugar, ya que el costo de compra es más caro y también su mantenimiento.
En 2014, hablando con el mountain biker suizo Christoph Sauser, surgió el tema de cuán importante era la técnica en el cross country. La charla concluyó con una frase que me quedó grabada: “Cuando todas las piernas son iguales, la técnica define las carreras.”
Es aquí donde intento poner los hechos en perspectiva. Si consideramos que una bicicleta doble suspensión nos da más ventajas a la hora de afrontar un descenso técnico, habrá que hacer una evaluación sencilla para determinar nuestra capacidad en este área. Es decir, el descenso que para nosotros es técnico, ¿qué tan técnico es? ¿Es comparable con un descenso técnico de un circuito de World Cup? Si no es así, el grado de dificultad no es máxima, con lo cual podríamos pensar que nuestra capacidad aún puede desarrollarse más. Entonces podríamos preguntarnos si estamos dispuestos a trabajar en el desarrollo de nuestra técnica o si suplimos la falta de ella con una bicicleta doble suspensión, asumiendo lo antes mencionado: menor eficiencia de transmisión de potencia de pedaleo con un peso mayor.
De todos modos, es importante tener en cuenta que si no tenemos una capacidad técnica alta y gastamos muchas energías durante el descenso, a la hora de afrontar las subidas estaremos más cansados, consecuencia de no poder recuperarnos cuando bajamos.
A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de probar muchas bicicletas dobles y rígidas. Siempre termino con la rígida. Más allá de mi elección como corredor amateur, lo que más cuenta es que he visto volar por los aires a riders de street y de BMX, a 50 kilómetros por hora, y descender suavemente sin la necesidad de una suspensión. También, en el Tour de Francia, he visto a ciclistas saltar los cordones de las veredas con sus bicicletas de crono y qué puedo decir de los bunny-hop en el ciclocrós…
Este año durante el Training Camp de ciclocross de la UCI en Suiza tuve la oportunidad de compartir las sesiones de entrenamiento con los mejores corredores de la especialidad y es increíble el nivel técnico. Es allí donde se puede dimensionar a ciencia cierta cuánto es posible mejorar nuestro desempeño sobre una MTB.

Nuestras capacidades
Evaluar nuestras características como ciclistas es un buen punto de partida para decidir entre una doble y una rígida. Sencillamente debemos preguntarnos cuál es nuestra capacidad de saltar, de doblar o por ejemplo de hacer un bunny-hop. Lo importante no es con qué bicicleta compite un corredor del top-ten en la World Cup, sino con qué bicicleta nos sentimos a gusto, porque seguramente las características de un rider de elite mundial poco tienen que ver con el resto de los mortales. Además, un mismo corredor en una misma temporada utiliza eventualmente una rígida o una doble.
El análisis será sencillo a la hora de decidir. Veremos cuáles son los puntos fuertes de cada una de las bicicletas, cuál es nuestro nivel técnico y cuál de ellas se adapta mejor a nosotros. Porque finalmente lo que importa es ir rápido en las carreras y nada más. 2

*Coach UCI de Mountain Bike, dicta los cursos de capacitación para entrenadores en el marco de la UCI y participa en los Training Camps del World Cycling Center en Suiza. Info: (011)6362-2940, consulta@alejandropalmateam.com, www.alejandropalmateam.com

Testimonio
“Las cualidades de una doble son muchas para XCO“
Por Inés Gutiérrez*

Rígida o doble suspensión es el gran dilema de la mayoría de los bikers en la actualidad. Muchos cuestionan a la doble suspensión por su peso, en muchos casos, dando ventaja de entre 1.5 y 2 kilos. Otro factor que se critica es la poca reacción de la bicicleta a la hora de pararnos en los pedales. Pero la verdad es que ¡para gustos no hay nada escrito! En mi experiencia, hace tres años que uso doble suspensión. He pasado por varias marcas y con la que mejor me siento es con la Massi Air Carbon Team. Las cualidades de una doble son muchas y considero que más aun para los que corremos XCO. Me refiero a los circuitos técnicos, con sus dificultades como saltos, cortados y piedras, donde la doble suspensión nos perdona muchos errores que cometemos para los que no tenemos tanto manejo ni destrezas técnicas. Por otro lado, con el transcurso de la carrera, nuestras energías se acaban y los sentidos tampoco responden de la misma manera, por lo cual ir con una doble nos permite relajarnos un poco más y recuperarnos en los descensos. También es útil en las subidas y en las partes llanas con desperfectos en el suelo ya que nos permite ir sentados, sin necesidad de pararnos en los pedales para amortiguar esos impactos. Si vamos a transitar un terreno muy accidentado, todas esas vibraciones e irregularidades van agotando nuestras energías.

Nota publicada en revista Biciclub #283, julio de 2018.

3 Comentarios

Eventos

UNA PIEDRA CONTRA EL ALGORITMO

Publicado

el

Por

    Balance final de la Vuelta a España 2026: la máquina venía a hacer historia y la frenó un cascote. En el vacío que dejó, apareció un hombre que llevaba una década comiendo segundos puestos. Se llama Enric Mas. Y ganó.

Por Pedro Piusselli — Biciclub
Fotos 📸 @cxcling #LaVuelta26


Arranquemos por donde duele.

Tadej Pogačar llegó a Mónaco con la calculadora hecha. Le faltaba solo la Vuelta para cerrar las tres Grandes y meterse en el club de los nueve elegidos de la historia. Venía con el potenciómetro afilado, el equipo perfecto, los watios en la vitrina. El proyecto era quirúrgico. Ganar, coronar, subir la foto, facturar.

Y ganó. Vaya si ganó. Se llevó tres etapas, se vistió de rojo siete días, aplastó como aplasta él: sin épica, con Excel. La máquina funcionaba. El algoritmo iba puntual.

Hasta que en la etapa 8 el ciclismo le recordó una cosa que ningún software procesa: el asfalto no negocia.

Una caída. Una piedra en el camino —un cascote, un detalle analógico, lo más viejo del mundo— y el hombre que domina la física del pedaleo terminó en el piso con la clavícula rota. Adiós Vuelta. Adiós historia. Adiós triplete, al menos por este año.

No lo bajó un rival. No lo bajó una estrategia. Lo bajó la gravedad. Lo más humano que hay.

Y ahí, señoras y señores, empezó la carrera de verdad.


EL ETERNO SEGUNDO SE CANSÓ DE PERDER

Durante años, Enric Mas fue el chiste triste del pelotón español. El pibe que siempre llegaba cerca. Tres veces segundo en esta misma Vuelta. El corredor al que le sobraban las piernas y le faltaba el podio más alto. El que muchos ya daban por fósil, por carne de «casi».

Cuando Pogačar se fue al hospital, Mas no salió a festejar. Salió a matar.

Agarró el rojo, se subió al Alto de Aitana en la etapa 9 y ganó como se gana cuando uno está podrido de que le pisen la cabeza. No fue un regalo. Fue una decisión. El tipo dijo basta y se puso el maillot como una armadura.

De ahí en más, defendió. Con tripas, no con planilla. Con un Movistar que por una vez en su vida no se pegó un tiro en el pie, tirando por él en cada rampa. Raúl García Pierna, Iván Romeo, laburantes anónimos rompiéndose para que el capitán respirara.

Y en la etapa reina, la número 20, la del monstruo del Collado del Alguacil (8,3 km al 9,8%, un muro que escupe), aguantó todos los ataques. Le tiró Carapaz. Le apretó Gall. Mas no se movió del sitio. Ese día se aseguró el título de manera virtual.

El domingo en Granada solo faltaba firmar. Y firmó.

Primer español que gana la Vuelta desde Alberto Contador en 2014. Doce años de sequía. Doce años de banderas guardadas en el cajón. Se terminó.


LO QUE PASÓ, SIN VUELTAS

  • General (podio final):Enric Mas (Movistar). 2º Primož Roglič (Red Bull-Bora-Hansgrohe) a 2:15. 3º Félix Gall (Decathlon CMA CGM) a 2:44.
  • El resto del Top 6: 4º Richard Carapaz (EF Education) +6:54; 5º Sepp Kuss (Visma) +8:45; 6º Oscar Onley (Netcompany-INEOS) +9:28.
  • Puntos (verde): Wout van Aert (Visma), 326 puntos. Redención pura después de aquel abandono de 2024. El belga vino, sprintó y se cobró revancha.
  • Montaña (lunares): Santiago Buitrago (Bahrain Victorious), 78 puntos. El colombiano se comió las cimas.
  • Jóvenes (blanco): Oscar Onley (Netcompany-INEOS). El pibe escocés, sexto en la general. Anotalo, que va a dar que hablar.

LAS POSTALES QUE NO ENTRAN EN NINGÚN POWER METER

  • Pogačar, etapa 8. El favorito absoluto, el que venía por la historia, tirado en el asfalto por una piedra. La imagen del año. La prueba de que este deporte, por más watios que le metan, sigue siendo carne, hueso y suerte.
  • Mikel Landa gana la etapa 20. El otro eterno desgraciado del ciclismo, el rey de la mala fortuna, resucitó en el Alguacil con una fuga de las de antes. Landa ganando la reina es el ciclismo pidiendo perdón por todo lo que le debía.
  • Tobias Halland Johannessen se lleva Granada. La última, la 21, se la quedó el noruego de Uno-X en un final roto, de esos que fracturan al pelotón a puro repecho. La fuga contra el cronómetro. Ganó la fuga. Ganó el atrevimiento.
  • La etapa 3, cancelada por el clima. Porque ni la organización más millonaria le gana al cielo cuando el cielo dice no.

LA LECTURA, SIN ANESTESIA

Esta Vuelta iba a ser un desfile. Un trámite. La coronación programada del ciclista-software que no falla nunca. Los relojes de potencia, los algoritmos de pacing, los ingenieros de laboratorio ya tenían el guion escrito.

Y el guion se hizo pedazos contra una piedra.

No lo festejo por Pogačar —ojalá se recupere rápido, es un fenómeno y el pelotón lo necesita entero—. Lo festejo por lo que significa: el ciclismo todavía no se dejó domesticar del todo. Todavía hay lugar para el accidente, para el vacío, para que un tipo al que daban por terminado agarre la bandera y se rompa el alma.

Enric Mas no ganó con el mejor motor del mundo. Ganó porque estuvo ahí. Porque no se cayó. Porque cuando se abrió la puerta, entró corriendo y no miró para atrás. Ganó el que quedó de pie.

Y eso, en la era de las máquinas, es casi un acto de rebeldía.

La Vuelta más dura de la historia —3.275 km, 58.156 metros de desnivel— no la ganó la potencia. La ganaron las tripas.

Que aprendan los que miden todo.

Continua leyendo

Eventos

LA MÁQUINA SANGRÓ SOBRE EL ASFALTO Y LA VUELTA VOLVIÓ A SER HUMANA

Publicado

el

Por

Pogačar se cayó, lloró y abandonó. Y de golpe la carrera dejó de tener dueño. Enric Mas, el eterno segundón, viste de rojo. Crónica de la tercera semana de la Vuelta 2026.

Por Pedro Piusselli — Biciclub


Había un guion. Lo habían escrito ellos, los de siempre. Los del potenciómetro como Biblia y el vatio como sacramento. Tadej Pogačar venía a España a buscar la única Grande que le faltaba, a firmar el nombre número nueve en la lista de los que completaron las tres Grandes Vueltas, a cerrar la colección como quien completa un álbum de figuritas caro. El algoritmo ya lo daba ganador. Las casas de apuestas cerraron el mercado. Los analistas de sofá ya escribían el epitafio de la carrera antes de la segunda semana.

Y entonces pasó lo único que ningún software puede modelar.

El asfalto.


Etapa 8: el día que la física le ganó a los vatios

29 de agosto. A 32 kilómetros de meta. Un roce de rueda —de esos que en la jerga vieja llaman «hacer el afilador»— y el hombre que domina el pelotón mundial como un patrón de estancia se fue al suelo. No fue una escapada frustrada. No fue una pájara. Fue gravedad pura, la misma que nos tira a todos, la que no distingue entre un amateur de fondo dominguero y el mejor ciclista del planeta.

Lo que vino después no lo cuenta ningún archivo de Strava. Pogačar quedó tirado sobre el pavimento, sangrando, dolorido, y —esto es lo que te agarra las tripas— se quebró en llanto mientras lo atendían. El parte médico del doctor de carrera fue de terror: traumatismo craneal, contusiones varias y posible fractura de clavícula. Intentó volver a subirse a la bici. No pudo. El UAE lo bajó de la carrera.

El invencible lloró. La máquina sangró. Y ahí, en ese charco de sangre y bronca sobre una ruta cualquiera de España, el ciclismo volvió a ser lo que siempre fue: un deporte de carne, hueso y mala suerte. No un simulador. No un Excel con piernas.

No festejamos la caída de nadie. El que festeja una caída no entiende un carajo de este deporte. Pero sería mentir no decir lo que todos pensamos: la Vuelta, de golpe, empezó de nuevo.

Ese mismo día, mientras el mundo miraba la ambulancia, Bryan Coquard —34 años, toda una carrera esperando— se llevaba al sprint su primera victoria en una Grande, batiendo a Pedersen. La vida sigue. El pelotón no espera a nadie. Ni al rey.

Lo que dejó la tercera semana: la carrera de los mortales

Con el Faraón fuera del tablero, la Vuelta se convirtió en lo que más nos gusta: una pelea entre humanos falibles. Y el que agarró el toro de las guampas fue el menos pensado.

Enric Mas. El eterno número dos. El tipo al que durante años le pusieron la etiqueta de «el que llega segundo cuando no está el marciano de turno». Se vistió de rojo en la etapa 8 y no lo soltó más. Ganó la 9 para clavar bandera. Y llega a la última semana con la general en el puño.

Así quedó el podio provisional tras la etapa 15 (domingo 6 de septiembre):

  • 1º — Enric Mas (Movistar) · maillot rojo
  • 2º — Felix Gall (Decathlon-CMA CGM) · a 2:04
  • 3º — Primož Roglič (Red Bull-Bora) · a 2:10
  • 4º — Richard Carapaz (EF Education) · a 4:24
  • 5º — Óscar Onley (Netcompany-INEOS) · a 5:44
  • 6º — Jakob Omrzel (Bahrain Victorious) · a 6:14
  • 7º — Mattias Skjelmose (Lidl-Trek) · a 6:49
  • 8º — Cristián Rodríguez (XDS-Astana) · a 7:01
  • 9º — Clément Berthet (Groupama-FDJ) · a 7:19
  • 10º — Sepp Kuss (Visma) · a 8:55

(diferencias tomadas del parte tras la etapa 14; la general no se movió en la 15)

¿Dos minutos de renta a falta de una semana con crono y etapa reina? Eso no es un colchón. Eso es una sábana finita. Y Mas lo sabe.

El bajón de Roglič y el silencio de los cazadores

La etapa 14 (5 de septiembre) tuvo su propia tragedia griega: pésimo día para Primož Roglič. El esloveno, que venía a jugar de patrón heredero, se comió cerca de 2:10 en la montaña y se cayó del segundo al tercer puesto. El hombre que parecía el rival natural de Mas ahora tiene que remar de atrás. Ese día ganó Marco Brenner (Tudor), un pibe metiéndose en la historia grande.

Y en el reparto de etapas de esta semana, mientras los de la general se estudiaban, los oportunistas y los cazadores se hicieron un festín:

  • Etapa 10 — Bastien Tronchon
  • Etapa 11 — Matthew Brennan (otra vez el pibe, imparable a puro remate)
  • Etapa 12 — Jakob Omrzel
  • Etapa 13Wout van Aert, porque claro que sí
  • Etapa 14 — Marco Brenner
  • Etapa 15Wout van Aert, de nuevo, por si no quedaba claro quién manda entre los duros

Van Aert dobló la apuesta y tiene el maillot verde prácticamente en el bolsillo. El belga es de otra pasta: no le calculan los vatios para ganar, le calculan las agallas. Dos etapas en una semana y el liderato de la regularidad. El tipo que corre como si le debieran plata.

Lo que se viene: la semana que parte el año

Ojo, que acá no ganó nadie todavía. Faltan seis etapas y de las bravas. Este es el mapa del campo minado:

  • Etapa 16 (lun 8/9) — Cortegana → Palos de la Frontera. Llano. Última bala para los velocistas antes del apocalipsis. Ojo al viento de la costa.
  • Etapa 17 (mar 9/9) — Dos Hermanas → Sevilla. Otra para los sprinters. Calma tensa antes de la tormenta.
  • Etapa 18 (mié 10/9) — El Puerto de Santa María → Jerez. CONTRARRELOJ INDIVIDUAL, ~32 km. Acá se define media Vuelta. Roglič es un especialista brutal contra el reloj. Mas tiembla. Si el esloveno le mete el cuchillo, esos 2:10 se pueden evaporar.
  • Etapa 19 (jue 11/9) — Vélez-Málaga → Peñas Blancas. Media montaña que rompe piernas.
  • Etapa 20 (vie 12/9) — La Calahorra → Collado del Alguacil. LA ETAPA REINA. Más de 5.000 metros de desnivel en el día y un remate terrorífico: cerca de 8,3 km al 10% de media. Acá se decide la Vuelta. Acá se llora o se levanta el puño.
  • Etapa 21 (sáb 13/9) — Granada. Cierre con subidas a la Alhambra. Corta, explosiva, con postal de museo.

El resumen es crudo: Mas tiene que sobrevivir a una crono que lo puede desnudar y a un muro que lo puede fundir. Si aguanta el reloj de Jerez y el zarpazo del Alguacil, es campeón. Si no, la historia la escribe otro. Roglič afila el cuchillo. Gall espera agazapado. Y la montaña, esa vieja jueza que no cobra por juzgar, tiene la última palabra.


La moraleja, hermano

Vinieron a venderte una coronación anunciada. Un desfile del más fuerte. Ciencia aplicada, potencia normalizada, cero incertidumbre. Y la ruta —esa vieja anarquista— les recordó a todos que acá no hay guión que aguante. Que el más grande también sangra. Que el eterno segundón puede vestirse de rojo. Que el ciclismo, cuando es de verdad, se corre con las tripas, no con una planilla.

Pogačar volverá. Es demasiado bueno para no volver. Pero esta Vuelta, la de 2026, ya no le pertenece. Le pertenece a los que quedaron de pie. A los mortales que siguen pedaleando cuando el rey se fue en ambulancia.

Y a nosotros, que seguimos creyendo que lo humano todavía le puede ganar a la máquina.

Continua leyendo

Eventos

6ª Vuelta Olímpica a la Ciudad de Buenos Aires en Bici: 70 kilómetros para celebrar la movilidad urbana

Publicado

el

Por

Por sexto año consecutivo, la Ciudad de Buenos Aires será escenario de la Vuelta Olímpica en Bici, un evento masivo y recreativo que propone recorrer los límites geográficos de la Capital Federal en una jornada dedicada a la comunidad ciclista y a la movilidad sustentable. La cita tendrá lugar el próximo domingo 27 de septiembre.

Un recorrido integrador por los barrios porteños

La propuesta consiste en completar un trayecto aproximado de 70 kilómetros, conectando más de 20 barrios de la ciudad a lo largo del perímetro urbano.

A diferencia de las competencias deportivas tradicionales, la Vuelta Olímpica se plantea como una marcha participativa no competitiva: un espacio donde los ciclistas avanzan en grupo, a ritmo tranquilo y compartido, priorizando la convivencia vial, la integración comunitaria y el disfrute del espacio público sobre dos ruedas.

 Información y punto de encuentro

  • Fecha: Domingo 27 de septiembre.

  • Horario de convocatoria: 08:00 hs.

  • Lugar de salida: Azucena Villaflor y Avenida de los Italianos (Puerto Madero, CABA).

  • Distancia: 70 km aprox.

  • Modalidad: Recreativa, comunitaria y no competitiva.

La actividad es abierta a toda la comunidad. Se recomienda concurrir con bicicleta en condiciones mecánicas óptimas, casco de seguridad, hidratación y elementos básicos de protección personal para disfrutar de una jornada sobre ruedas en la ciudad.

Más info https://www.instagram.com/masacriticaba/

Continua leyendo

Eventos

LA MÁQUINA TAMBIÉN SANGRA: POGAČAR SE FUE EN AMBULANCIA Y LA VUELTA VOLVIÓ A SER DE CARNE

Publicado

el

Por

Por Pedro Piusselli — Biciclub Crónica de la primera semana | Lunes 31 de agosto de 2026 (día de descanso)


Nueve etapas. Un abandono que valió por diez. Y una foto que no la firma ningún potenciómetro: Tadej Pogačar tirado en el asfalto valenciano, la clavícula partida, el cuello fracturado, la cara raspada contra el mundo real. Se fue en ambulancia. Se fue el que no se iba nunca.

Escúchenme bien, porque esto es lo que el ciclismo de laboratorio no quiere que digan en voz alta: la máquina más perfecta que parió este deporte no la frenó un rival, ni un algoritmo, ni un vatio mejor calculado. La frenó la gravedad. Esa vieja punk que no lee archivos de entrenamiento, que no respeta palmarés, que no tiene ingeniero de rendimiento. La física, señores. Pura y bruta.

Lo que pasó: el guion se rompió a 32 kilómetros de meta

Veníamos con la historia escrita en Excel. Pogačar llegaba a esta Vuelta a completar las tres Grandes —el noveno de la historia en lograrlo— y en la primera semana hizo exactamente lo que asustaba: ganar cuando quería. La crono inaugural en Mónaco. El muro de Andorra. El final roto de Castelló. Rojo en la espalda, tres etapas en el bolsillo, casi cuatro minutos de colchón. El metrónomo andando.

Y entonces, etapa 8, camino a Xeraco, después del sprint intermedio de Simat de Valldigna, antes del Puerto de Barx. Un movimiento raro, un toque, y el suelo. La cámara del helicóptero lo mostró todo: el esloveno cerrándose de golpe, el contacto, el golpe seco. Lo que siguió no es ciclismo, es reporte médico:

  • Fractura desplazada de clavícula izquierda
  • Fractura cervical C7 (estable, gracias a Dios)
  • Conmoción cerebral
  • La cara y el hombro izquierdo lijados contra la ruta

Cirugía pendiente, demorada por precaución con la conmoción. Y el UAE, esa multinacional del vatio, recogiendo del piso a su producto estrella con un comunicado clínico. «Sin otras lesiones mayores, sin secuelas neurológicas.» Traducción de la calle: por poco no lo contamos.

Bryan Coquard ganó ese sprint. Nadie lo recuerda. Porque ese día la Vuelta dejó de ser una exhibición y volvió a ser lo que siempre debió ser: una carrera donde puede pasar cualquier cosa, y pasa.

El que estaba esperando: Enric Mas se cansó de ser el segundo

Acá viene lo que me pone la piel de gallina. Porque cuando el imbatible se cae, la ruta no queda vacía: queda para el que aguantó el sillín con las tripas.

Enric Mas. El eterno escudero. El del «casi», el del podio de reparto, el que hace veinte años que carga con el mote de segundón. Ese heredó el rojo cuando Pogačar se subió a la ambulancia. Pero atención: no lo heredó y se escondió. Al día siguiente, etapa 9, cima del Alto de Aitana, el murciano soltó la mano del manillar y ganó arriba, en su tierra, delante de todos. No para cuidar. Para clavar bandera.

Eso, amigos, no es un archivo de potencia. Eso es una biografía cobrándose una revancha.

La general después de nueve etapas (maillot rojo en juego)

Pos Corredor Equipo Diferencia
1 Enric Mas 🔴 Movistar
2 Primož Roglič Red Bull-Bora +1:18
3 Felix Gall Decathlon-CMA CGM +1:39
4 Oscar Onley Netcompany-Ineos +2:20
5 Richard Carapaz EF Education-EasyPost +3:26
6 Mattias Skjelmose Lidl-Trek +3:55
7 Sepp Kuss Visma-Lease a Bike +4:09

Un minuto dieciocho a Roglič. Nada. En una Vuelta de 58.156 metros de desnivel, eso es polvo. Y ojo con el viejo zorro esloveno: Roglič sabe ganar Grandes agazapado, esperando que el líder se equivoque en la tercera semana. Gall y Onley andan finos. Y Carapaz, la Locomotora, siempre está a un ataque suicida de romper la carrera. Esto recién arranca.

Ganadores de la primera semana (para el que lleva la cuenta)

  • E1 (CRI Mónaco): Tadej Pogačar
  • E2 (Mónaco–Manosque): Matthew Brennan
  • E4 (Andorra): Tadej Pogačar
  • E5 (Costa Daurada–Terres de l’Ebre): Matthew Brennan
  • E6 (Alcossebre–Castelló): Tadej Pogačar
  • E7 (Valdelinares): Andreas Leknessund
  • E8 (Puçol–Xeraco): Bryan Coquard
  • E9 (Aitana): Enric Mas

(El ganador de la E3 a Font-Romeu no me quedó confirmado con doble fuente; cuando cierre, lo cerramos. Acá no inventamos resultados.)

Lo que viene: la montaña de verdad todavía no habló

Hoy es descanso. Aprovechen, porque la ruta se pone salvaje. Lo que asoma:

  • Etapa 10 (martes) — Alcaraz a Elche de la Sierra, terreno picado y final explosivo. Día para los cazadores y los oportunistas tipo Van Aert o Brennan si Visma tira. Trampa para despistados.
  • Etapa 18 (CRI, 32,1 km) — El Puerto de Santa María a Jerez. La contrarreloj larga donde Roglič puede sacar el cuchillo. Mas tendrá que defender con los dientes.
  • Etapa 20, LA REINA — La Calahorra al Collado del Alguacil: 8,3 km al 9,8% de pendiente media. Un paredón. Ahí no hay táctica que valga: es tripa, cadena y no aflojar. La Vuelta se decide arriba de ese muro, a un día de Granada.
  • Etapa 21 (domingo 13) — Granada. El final. La foto.

La moraleja que no van a leer en las gacetillas del pelotón

Nos vendieron una Vuelta de coronación. Un desfile del genio. Y la carrera —que es más punk que todos nosotros— nos recordó la única verdad de este deporte: arriba de la bici sos carne, no software. Podés tener los mejores vatios del planeta y terminar contando el cielo desde una camilla. Ojalá Tadej se recupere pronto y en serio, porque ninguna nota vale una vértebra. Pero que quede escrito: la Vuelta se puso interesante el día que se cayó el favorito. Y eso dice mucho de lo aburrido que estaba siendo todo.

Ahora hay carrera. Ahora hay siete tipos a cuatro minutos y una montaña que todavía no mordió. Ahora vuelve a valer la pena prender la tele.

Continua leyendo

Más Leídas