Mundo Bici
E-bikes: ¿Cuándo dejan de ser bicicletas? El llamado de Hans Rey a la industria
El legendario Hans Rey abre el debate sobre el futuro de las asistidas: «Es hora de trazar una línea en la arena antes de que perdamos el acceso a los senderos».

Por HANS REY
Para los líderes, fabricantes, comunicadores y usuarios que formamos el mundo del ciclismo: escribo esto porque me preocupa profundamente el rumbo que están tomando las bicicletas —y especialmente las eléctricas—. Estamos en una encrucijada. Las decisiones que tomemos hoy sobre definiciones y límites de potencia determinarán si las E-bikes Clase 1 seguirán siendo bienvenidas en las sendas o si terminarán prohibidas por ser confundidas con vehículos motorizados de alta potencia.
El problema de llamar «e-bike» a todo
Hoy, bajo la etiqueta de «e-bike», metemos en la misma bolsa desde una MTB ligera de pedaleo asistido hasta ciclomotores eléctricos con acelerador y motos de cross encubiertas. Esa falta de precisión técnica genera conflictos con otros usuarios, con los cuidadores de los parques y con los legisladores.
Si nosotros no definimos qué es una bicicleta eléctrica, alguien ajeno al sector lo hará por nosotros.
Lo ideal sería que el término «e-bike» sea unívoco: una bicicleta de Clase 1 con asistencia al pedaleo, velocidad máxima de 32 km/h (20 mph), sin acelerador y con un motor que no supere los 750 vatios de potencia pico. Cuando borramos estas categorías, ponemos en riesgo el derecho de todos a circular por los senderos.
Categorías claras para convivir mejor
Desde mi perspectiva, necesitamos diferenciar las máquinas por su nombre real:
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E-bicycle (e-MTB): Solo Clase 1. Pedaleo asistido hasta 32 km/h y máximo 750W de potencia pico.
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E-moped (Ciclomotor): Vehículos con acelerador, que superan los 32 km/h o los 750W.
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E-motorcycle (Motocicleta): Máquinas de alto rendimiento que exceden por completo las capacidades de una bicicleta.
El etiquetado debe ser obligatorio y visible. No se trata de prohibir, sino de que cada usuario y autoridad sepa qué tipo de vehículo tiene enfrente.
El mito de los vatios: nominal vs. pico
La línea de los 750 vatios pico no es caprichosa. Es la que separa una bicicleta de una moto. Hay una confusión técnica importante: la potencia nominal (el promedio) no es lo mismo que la potencia pico (la entrega máxima). Un motor limitado a 750W de pico nunca superará esa fuerza. Uno que declara 750W nominales puede entregar ráfagas de potencia mucho mayores, acercándose al comportamiento de una moto.
Si permitimos que la industria siga escalando en torque y aceleración, no nos sorprendamos cuando empiecen a aparecer prohibiciones, seguros obligatorios y restricciones de acceso. Ya está pasando en lugares como Nueva Jersey y California; no es una teoría, es nuestra realidad actual.
Un compromiso de todos
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A los fabricantes: No cedan a la tentación de vender «más potencia» a costa del acceso a largo plazo. Una venta hoy puede significar un sendero cerrado mañana.
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A los medios y el marketing: Usemos el lenguaje correcto. Ayuden a defender la categoría que nos permite pedalear en la naturaleza.
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A los ciclistas: Seamos responsables. No demos por sentado el acceso a los senderos; hay que cuidarlo.
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A las asociaciones: Defiendan la Clase 1 con firmeza. La industria debe autorregularse antes de que las leyes nos pasen por encima.
Para proteger lo que tenemos, debemos dejar de preguntar cuánta potencia podemos «colar» y empezar a preguntar cuánta potencia es demasiada.
Hans Rey es embajador de Bosch. Las opiniones expresadas son personales y no necesariamente representan las de la marca.
Mas info en https://hansrey.com/blog/
Mundo Bici
Datos con rigor científico: Lanzan la primera encuesta nacional para radiografiar el Mountain Bike en Argentina
La gestión y el desarrollo del deporte en Argentina históricamente han avanzado sobre la base del entusiasmo, la pasión de las comunidades locales y un fuerte diagnóstico intuitivo. Sin embargo, para consolidar proyectos a gran escala y dar un salto hacia la profesionalización, la falta de datos estadísticos duros suele presentarse como una pared invisible.
Para quebrar esta inercia, la Universidad Nacional del Comahue (CRUB), en alianza estratégica con la organización especializada Patagonia Trail Evolution, ha lanzado de manera conjunta la primera encuesta nacional de mountain bike en Argentina. Se trata de un relevamiento con rigor académico, de carácter público y abierto, diseñado para mapear de manera definitiva la realidad del sector en todo el territorio.
El valor de la métrica frente a la intuición
La premisa central de esta investigación universitaria radica en dotar de herramientas científicas a toda la cadena de valor del MTB —desde corredores independientes y clubes de barrio hasta federaciones, municipios y marcas del sector—. La falta de información estructurada dificulta de manera directa la obtención de apoyos financieros, la asignación de auspicios comerciales y la planificación de políticas de infraestructura deportiva.
La importancia estratégica de contar con resultados abiertos y democráticos se divide en tres ejes fundamentales para el desarrollo de la disciplina:
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Gestión de infraestructura y senderos (Trail Building): El diálogo y la negociación institucional con organismos gubernamentales, administraciones de Parques Nacionales o propietarios privados para la habilitación de senderos seguros exige argumentos cuantitativos. Contar con un respaldo académico que demuestre con precisión el volumen de usuarios y la frecuencia de uso transforma un reclamo informal en un proyecto viable.
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Tracción de auspicios y financiamiento privado: El mercado corporativo actual y las agencias de turismo demandan métricas claras antes de comprometer presupuestos. Conocer el perfil sociodemográfico del rider argentino, sus hábitos de consumo y el impacto económico que genera en las economías regionales permite sustentar propuestas comerciales con solvencia técnica.
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Planificación estratégica a largo plazo: Al no quedar archivados en un ámbito privado, los datos de acceso libre permitirán a clubes y comunas diseñar de manera eficiente escuelas de inicio deportivo, circuitos técnicos de cross country o descenso, y eventos de turismo activo sustentable, adaptados a las falencias y necesidades reales de cada región.
Una construcción colectiva de 5 minutos
El éxito de este censo deportivo depende estrictamente de la participación comunitaria. El relevamiento, que se completa de manera online en un lapso aproximado de cinco minutos, indaga sobre cómo se practica el deporte en el país, con qué frecuencia, qué presupuestos se destinan y cuáles son las principales necesidades de los ciclistas en sus realidades locales.
La propuesta invita a toda la comunidad de riders a sumarse de manera activa completando el formulario y compartiendo la iniciativa, entendiendo que cada respuesta individual colabora de forma directa en la construcción de la base estadística que definirá el futuro del mountain bike en Argentina.
E-bike
La crisis de los combustibles y el dilema de la E-Bike: ¿Un nuevo «Bike Boom» o una solución para pocos?
El analista australiano Phil Latz encendió el debate en el sector con su última columna para Flow Mountain Bike. Su hipótesis es atractiva: la escalada en el costo de los combustibles y la crisis energética global están pavimentando el camino hacia un segundo «Bike Boom». Sin embargo, a diferencia del fenómeno de 2020, donde la demanda estalló por razones de salud y recreación, este nuevo ciclo estaría impulsado por la estricta necesidad económica. Pasaríamos del boom del deseo al boom del presupuesto.
La analogía que traza Latz con la crisis del petróleo de 1973 es impecable desde una perspectiva global. Pero cuando trasladamos ese análisis a la realidad de nuestros mercados y examinamos la microeconomía local, la teoría encuentra sus primeros límites. El escenario real es bastante más complejo que una simple transición de vehículos.
El espejo roto del modelo europeo
Para que la bicicleta eléctrica se consolide como el éxito masivo y estructural que describen los gurúes internacionales, se requiere la alineación de tres factores clave: infraestructura segura, incentivos estatales y crédito accesible. En Europa, el usuario no adopta una E-Bike solo por conciencia ecológica; lo hace porque existen subsidios directos a la compra, financiación a largo plazo y una red de autopistas exclusivas para bicicletas con estacionamientos protegidos.
En nuestra región, el contexto plantea un escenario opuesto. Las vías de circulación urbana quedaron chicas para el volumen actual; el crédito a tasas razonables es una excepción y la seguridad es una preocupación constante. Salir a trabajar diariamente con un vehículo que cotiza al valor de un automóvil usado significa, para muchos usuarios, asumir un riesgo elevado.
Sin embargo, el verdadero fenómeno que hoy redefine al sector no es la falta de interés del público, sino la profunda degradación que sufrió el mercado tradicional.
La trampa del commodity tradicional
En los últimos años, bajo la presión de las sucesivas crisis y la necesidad de mantener volúmenes de venta, la bicicleta convencional experimentó un proceso de commoditización acelerado. Con el único objetivo de llenar salones y tiendas online con precios competitivos, el mercado se inundó de rodados de baja calidad.
Componentes genéricos, transmisiones que fallan a los pocos kilómetros y materiales descartables transformaron a la bicicleta común de gama baja en un elemento de emergencia. El trabajador que se ve obligado a abandonar el transporte público debido a los costos la adquiere por una restricción presupuestaria insalvable, pero ya no la percibe como una inversión, sino como un paliativo que exige mantenimiento constante.
En este contexto, la E-Bike de marca encontró un posicionamiento particular: se convirtió en el único segmento donde el consumidor convalida un precio premium con convicción de inversión real. El comprador que dispone del capital ya no encuentra justificación para desembolsar una fortuna en una bicicleta tradicional de gama alta solo para moverse por la ciudad. En cambio, acepta ese valor por una eléctrica porque la percibe como un vehículo tecnológico y un sustituto real del automóvil. Al requerir motores y sistemas integrados, la ingeniería de estos rodados obligó a mantener estándares elevados en frenos hidráulicos, estructuras testeadas y transmisiones reforzadas.
El problema es que este estándar de calidad ya enfrenta una amenaza silenciosa.
La próxima ola: El peligro de la eléctrica descartable
La pregunta que la industria seria prefiere evitar es incómoda: ¿Cuánto tiempo pasará antes de que la carrera por el precio destruya también a las eléctricas?
El proceso ya comenzó. Ante la oportunidad comercial que genera el precio de los combustibles, el mercado ya registra la llegada de kits de conversión genéricos y E-Bikes armadas con componentes de bajo costo para perforar los precios de entrada.
Montar motores de asistencia inmediata sobre cuadros fatigados y sistemas de frenos deficientes representa un peligro estructural. Pero el riesgo mayor es energético: el uso de celdas de litio genéricas y sistemas de gestión de batería (BMS) sin certificaciones internacionales transforma a estos vehículos económicos en una bomba de tiempo en términos de cortocircuitos y seguridad edilicia.
El cuello de botella del servicio posventa: El dilema del «yunque con dos ruedas»
A esta ecuación técnica es indispensable sumarle el factor más crítico y menos planificado por los importadores de oportunidad: el soporte técnico real.
¿Cuántos talleres mecánicos y bicicleterías de barrio están realmente capacitados hoy para diagnosticar una falla electrónica, reparar un controlador o intervenir un cableado interno? La respuesta es alarmante. El mantenimiento de una bicicleta convencional requiere herramientas básicas y oficio; el de una E-Bike exige conocimientos técnicos específicos y capacitación en software de diagnóstico que hoy escasean.
Aquí es donde el consumidor desprotegido adquiere un problema crónico. Cuando un sistema de asistencia genérico empieza a fallar, conseguir el repuesto específico o un técnico calificado se vuelve una misión imposible. Mientras las marcas oficiales invierten en capacitar a sus redes y asegurar stock de componentes, las firmas golondrina desaparecen una vez liquidado el inventario.
El resultado técnico es inevitable: una bicicleta eléctrica que no funciona deja de ser un vehículo y se transforma, automáticamente, en un yunque con dos ruedas. Un objeto pesado, costoso e inmovilizado en el fondo de un garage debido a la falta de respaldo técnico.
Conclusión: Proteger el valor del sector
El mapa que dibuja Phil Latz es útil para comprender la tendencia global, pero el territorio local exige otra lectura. El viento de cola por el costo del transporte es real, y la bicicleta sigue siendo la herramienta más eficiente para enfrentar la crisis del sector.
El desafío para las marcas, distribuidores y tiendas especializadas es resistir la tentación del volumen rápido a expensas de la calidad. El negocio ya no pasa por convencer al ciclista entusiasta de que aliviane su equipamiento deportivo. El verdadero negocio actual es ofrecer soluciones de movilidad reales, duraderas y con un respaldo posventa que garantice la inversión del usuario. Si permitimos que la carrera por el precio destruya la reputación de la E-Bike como ocurrió con la bicicleta común, habremos anulado la herramienta de movilidad más prometedora del mercado antes de que logre su maduración.
Mundo Bici
Más allá del cliché: ¿Qué festejamos este Día de la Bicicleta?
Por Pedro Piusselli
Cada 3 de junio, las redes se inundan de postales idílicas. Ruteros «épicos» desafiando al viento en el asfalto o mountainbikers del llano sacándole la clásica foto a sus bicis aprobadas contra un alambrado en la inmensidad de la llanura pampeana. Pero detrás de ese folclore digital que tanto nos gusta, el ciclismo hoy vive una realidad mucho más profunda, terrenal y desafiante.
Este 2026 nos encuentra en un verdadero punto de inflexión:
A nivel internacional: La industria se reacomoda tras la resaca de la post-pandemia. Se terminó la fiebre de la novedad por la novedad misma; hoy la innovación real está en la calle. Mientras las e-bikes transforman la movilidad diaria y el gravel rescata la esencia de pedalear lejos de la tiranía del reloj, aparece un nuevo actor en el tablero urbano: los monopatines eléctricos. Pasaron a ocupar el lugar de la portabilidad que antes era patrimonio exclusivo de la bici plegable, pero con la enorme ventaja del cero esfuerzo y la comodidad intermodal.
En Argentina: La teoría del mercado global se choca de frente con nuestra coyuntura. El ciclista local se convirtió, por fuerza mayor, en un superviviente hiperracional. Con el aumento de los combustibles y las tarifas del transporte público, la bicicleta dejó de ser un lujo recreativo para transformarse en un auténtico escudo económico diario. Hoy se cuida al extremo lo que se tiene y se pasa más por el taller de barrio para estirar la vida útil de los componentes.
La realidad del mostrador: A la hora de renovar la bici, el proceso de decisión cambió drásticamente. Hoy se compra estrictamente por precio, promociones o facilidades de financiación. La fidelidad a las grandes marcas o la exigencia por la calidad de los componentes pasaron a un segundo plano; lo que manda es la accesibilidad y que la cuota cierre a fin de mes.
A pesar de los desafíos, andar en bici sigue siendo la declaración de autonomía y resistencia más inteligente que existe. Este 3 de junio, el mejor homenaje no es un «like» a una foto vintage: es inflar las cubiertas, dejar las excusas de lado, salir a la calle y seguir pedaleando.
Mundo Bici
Encuesta nacional «Seguridad en Bici 2026» para impulsar mejoras en seguridad vial
Invitamos a toda la comunidad ciclista y a los actores del sector a participar de «Seguridad en Bici 2026». Esta iniciativa, impulsada por la organización Argentina en Bici, consiste en una encuesta nacional diseñada para relevar datos precisos sobre cómo se pedalea en nuestro país y cuáles son los desafíos actuales en materia de seguridad.
¿Por qué es importante participar? Para el desarrollo de la industria y el fomento del uso de la bicicleta, es fundamental contar con estadísticas claras. Los resultados de este relevamiento serán una herramienta clave para impulsar políticas públicas de seguridad vial y mejoras en la infraestructura de todas las provincias.
Detalles de la encuesta:
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Alcance: Dirigida a ciclistas de todo el territorio argentino.
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Privacidad: La participación es 100% anónima.
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Tiempo estimado: Completar el formulario toma entre 10 y 15 minutos.
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Recomendación: Se sugiere realizarla desde una computadora para una visualización más cómoda de las preguntas.
Desde la Cámara, estamos convencidos de que el crecimiento del sector va de la mano con una movilidad más segura y planificada. Los datos son el primer paso para lograrlo.
👉 Participá de la encuesta ingresando aquí: Formulario Seguridad en Bici 2026
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