Deporte y Entrenamiento
El ABC del entrenamiento en altura
Foto: gentileza Trek Argentina
En 1963 se eligió a la ciudad de México, situada a 2240 msnm, para celebrar los XIX Juegos Olímpicos. Esto despertó gran interés en la comunidad científica por las respuestas fisiológicas del cuerpo en condiciones de hipoxia, es decir cuando se ve privado del suministro normal de oxígeno. Aunque los primeros estudios al respecto vienen de finales del siglo XVIII -con las expediciones alpinas y elevaciones en globos aerostáticos a altitudes considerables-, hacia 1970 y 1980 aumentó el interés hacia la aplicación del entrenamiento en altitud, así como también hacia el entrenamiento de hipoxia artificial.
La influencia del clima montañoso sobre el organismo se determina por numerosos factores de la naturaleza. Entre ellos, los cambios bruscos de humedad y temperatura, la disminución de la presión atmosférica y por ende de la presión parcial de oxígeno, así como también una elevada radiación solar y una alta ionización del aire.
La conocida expresión “en la altura falta el aire” es tan desacertada como la que afirma que se puede “convertir grasa en músculo”. Lo que sucede en la altura es que disminuye la presión parcial de oxígeno, pero la composición de gases atmosféricos es la misma a 1 msnm que a 2000 msnm, llevándose el oxígeno aproximadamente un 21% de la composición total de la atmósfera.
A nivel del mar y a una latitud de 45º, la presión de la masa de aire sobre la superficie es de 101.325 Pa. A los 2000 msnm la presión disminuye un 22% y a 3000 msnm un 33%.
Si bien son numerosos los cambios que la naturaleza ejerce sobre el organismo en la altura, los especialistas acuerdan en una clasificación en base a los niveles montañosos:
• Montaña baja: hasta 800-1000 msnm. En esta altitud, en condiciones de reposo y aplicando en el deportista cargas moderadas, no se manifiestan influencias importantes ni grandes cambios a nivel fisiológico. Sólo ante cargas máximas se perciben algunos cambios funcionales de relevancia.
• Montaña media: de 1000 a 2500 msnm. En esta zona sí se manifiestan cambios funcionales aun ante la aplicación de cargas bajas y moderadas. A pesar de que en reposo no se percibe gran influencia de la falta de oxígeno.
• Montaña alta: superior a 2500 msnm. Aun en estado de reposo surgen cambios funcionales significativos en el organismo, consecuencia obvia de una mayor disminución de la presión atmosférica.
Fases de adaptación a la altura
Si bien los cambios fisiológicos que se presentan en altura son numerosos y de una especificidad alarmante, nos detendremos en los más relevantes. Las fases de la adaptación son tres: aguda, transitoria y estable.
• Adaptación aguda: está caracterizada por una fuerte respuesta del organismo a la condición de hipoxemia, lo cual produce una brusca alteración de la homeostasis. En primer lugar se activan las funciones de los sistemas responsables del transporte de oxígeno del exterior al organismo y su consecuente distribución. Es así como se produce un aumento de la frecuencia respiratoria, hiperventilación de los pulmones, aumento del volumen circulatorio de la sangre y aumento significativo de los vasos sanguíneos del encéfalo y el corazón. Esta aceleración de las contracciones cardíacas y el aumento de la presión arterial pulmonar aseguran la redistribución regional de la sangre con la consecuente disminución de la hipoxemia arterial. Al cabo de dos o tres días estas modificaciones van retornando a su estado inicial.
Otra de las reacciones más agudas que se desarrollan en el organismo expuesto a la altura es la eritrocitosis, es decir, el aumento del número de eritrocitos o glóbulos rojos en sangre. Ya en las primeras horas en la montaña se observa este proceso.
Parte de la experiencia que pude vivir hace unos años con la nadadora Georgina Bardach en un período de tres semanas de entrenamiento en la Quiaca (3400 msnm) previo a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 tiene que ver con esto. Ya en el colectivo que nos llevaba de Jujuy a la Quiaca yo iba monitoreándome con el pulsómetro, y pasé de 54 a 72 latidos en reposo. Por otro lado ambas nos hicimos análisis de sangre al llegar, a la semana y al finalizar el proceso. En la primera semana pasé de 4.700.000 a 5.100.000 glóbulos rojos (yo no entrenaba en ese período) y Georgina pasó de 5.200.000 a 5.700.000 glóbulos rojos.
• Adaptación transitoria: como su nombre lo indica es un estadio de transición entre la fase aguda y la estable. Si bien se producen algunos cambios estructurales y funcionales, no son de mayor relevancia como en las otras dos fases. Pero es necesario destacar que hay un período entre el tercer, cuarto y quinto día en el que el organismo entra como en un estado de equilibrio, pero es un equilibrio lábil en comparación al que se adquiere en la tercera y última fase.
• Adaptación estable: se caracteriza por la adaptación permanente y sus manifestaciones concretas son:
-Aumento de la eficiencia del funcionamiento del aparato respiratorio y circulatorio.
-Crecimiento de la superficie respiratoria de los pulmones.
-Aumento del coeficiente de utilización del aire inspirado.
-Incremento de la capacidad del sistema coronario y de la concentración de mioglobina en el miocardio.
En términos generales, J.H Wilmore y D.L Costill (reconocidos fisiólogos internacionales) destacan una considerable eficiencia de las funciones del organismo una vez instaladas las adaptaciones estables.
Debemos aclarar que el tiempo necesario para lograr esta adaptación estable depende de varios factores, pero principalmente de la reactividad individual de adaptación. En iguales condiciones, se adaptan antes aquellas personas que han estado sometidas con mayor regularidad a condiciones de hipoxia natural o artificial. Por otro lado, los deportistas entrenados en resistencia se adaptan mejor a la altura que los deportistas de fuerza y velocidad.
Foto: gentileza Trek Argentina
Algunas consideraciones
Entrenar en altura es una decisión que debe tomar el entrenador, poniendo en la balanza un sinnúmero de factores, que dependerán de cada deportista y del período de preparación en el que se encuentre. Sin embargo, a grandes rasgos, podemos decir que la experiencia y los resultados de las últimas investigaciones científicas demuestran que los corredores de distancias largas y de maratón, así como también los triatletas de distancias half y ironman pueden entrenarse periódicamente en altitudes de entre 3500 y 4000 msnm.
Para los remeros, nadadores y corredores de distancias medias, la altitud óptima recomendada es entre 1600 y 2000 msnm. Mientras que para deportistas de modalidades de fuerza/velocidad, deportes de coordinación y juegos deportivos y lucha se recomienda utilizar alturas de entre 1200 y 1600 msnm.
Sin embargo es importante aclarar que en todos los casos es necesario iniciar la preparación en altura en un estado de recuperación total, tanto de las capacidades físicas como psíquicas. No es recomendable llegar a la altura con un estado de fatiga acumulada, puesto que esto retrasará notablemente los procesos de adaptación.
Por último cabe desatacar que los procesos de adaptación como resultado de la estancia temporal en altura se mantienen un tiempo determinado una vez regresados a los terrenos llanos. Se estima que las adaptaciones luego de dos a tres semanas en alturas de entre 2000 y 3000 msnm se mantienen entre diez y catorce días más una vez que bajamos al nivel del mar. Por ende, debemos programar períodos de carga y recuperación de modo tal que la competencia principal para la que nos estamos preparando tenga lugar en los primeros quince días una vez regresados a nuestras respectivas ciudades.
Experiencias en carne propia
Volviendo al ejemplo de aquella estadía en La Quiaca con Georgina Bardach, fue programada para una duración de tres semanas y luego de una en Córdoba ella viajó al Abierto Canadiense de Pileta Larga, donde logró la marca mínima en 400 IC (combinado) que la clasificó para Atenas 2004. Pero la competencia en Canadá fue diez días después de haber vuelto de La Quiaca.
El hotel donde nos alojábamos quedaba a cinco cuadras de la pileta, por lo que nos manejábamos caminando a todos lados. Ya esa simple caminata diaria de cinco cuadras nos costaba mucho más que en Córdoba, pero no le di demasiada importancia. Al segundo día de entrenamiento, mientras realizábamos un trabajo principal de 40 x 50 metros (20 pecho y 20 crol), yo veía que en los 50 de pecho, luego de la vuelta, ella salía a respirar antes de los banderines que están a 5 metros de la pared, cuando en condiciones normales el nado subacuático debe ser de no menos de 12 metros. Obviamente la reté y le dije: “Hacé la vuelta larga”. Ofuscada ella me contestó “¡Por qué no te tirás vos a hacerla!”
Al otro día fui antes a la pileta y me tiré a nadar. Recién ahí entendí lo que ella sentía. La sensación de asfixia era tal que quería salir a tomar aire hasta por las orejas. Para quienes no han entrenado en altura, es una experiencia que deben vivir si realmente quieren entender lo que significa para el organismo la “disminución de la presión parcial de oxígeno”.
Para mí como entrenadora les aseguro que esa fue una de las experiencias más enriquecedoras en mi carrera profesional. Una cosa es leer un artículo al respecto y otra muy distinta es vivenciarlo.
En Argentina tenemos Cachi, en Salta, y La Quiaca. Ambos lugares están altamente preparados para recibir deportistas de mediano y alto rendimiento. Y para los corredores de aventura están el cerro Champaquí en Córdoba y el cordón de Los Gigantes, que ofrecen un marco geográfico natural para promover las adaptaciones fisiológicas necesarias que permiten rendir más y mejor.
Por Elisa Lapenta: Profesora de Educación Física, especializada en Alto Rendimiento en Alemania, titular de H3o (servicio de entrenamiento orientado a deportistas de todos los niveles: tiempo libre, amateur, semiprofesional, pofesional): (0351)6225243 | elisalapentah3o@hotmail.com | h3o Sports | INSTAGRAM @elisanoemilapenta
ABC
La técnica de pedaleo adecuada
Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.
El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.
El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.
Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.
Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.
Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.
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Campeonato Mundial de Gravel UCI 2025: un desafío épico en los paisajes de Limburg

Dutch Mathieu Van Der Poel pictured in action during the men elite race at the UCI World Gravel Championships, Sunday 06 October 2024, in Leuven.
BELGA PHOTO DAVID PINTENS (Photo by DAVID PINTENS / BELGA MAG / Belga via AFP) (Photo by DAVID PINTENS/BELGA MAG/AFP via Getty Images)
Originalmente previsto para los días 18 y 19 de octubre de 2025 en Niza (Francia), el Campeonato Mundial de Gravel UCI fue finalmente reubicado, debido a “dificultades de organización” y calendarización, en la región del Zuid-Limburg (Limburgo Meridional), Países Bajos, con fechas definitivas los días 11 y 12 de octubre de 2025.

Un entorno ideal para el gravel
Limburgo del Sur, galardonada en 2016 con la etiqueta UCI Bike Region, acumula una sólida trayectoria como anfitriona de grandes eventos ciclistas: cinco mundiales de ruta y un campeonato de ciclocross. La elección de esta región no fue casual: sus ondulantes colinas, pistas forestales y caminos rurales conforman un terreno ideal para una prueba tan exigente como la gravel.
Recorrido técnico y exigente
El trazado definitivo presenta un circuito de aproximadamente 50 kilómetros que combina diversas superficies—grava, caminos rurales, senderos forestales y tramos pavimentados de transición—y cuatro ascensos cortos de entre 500 y 1 500 metros.
Uno de los puntos álgidos de cada vuelta es la exigente subida del Diependaalsweg, que aparece alrededor del kilómetr 40 e incluye tramos arenosos. Además, en el bucle final hacia Maastricht, se presenta la ascensión clave: el Bronsdalweg, un kilómetro con una pendiente media del 7.2 % y puntas de más del 8 %, casi íntegramente por grava, a solo 14 kilómetros de meta.

Formato de las carreras
La competencia elite femenina (131 km) incluirá 2,5 vueltas al circuito, mientras que la élite masculina (180 km) completará 3,5 vueltas. Además, se disputarán pruebas en 13 categorías de edad (amateurs) durante ambos días.

Los protagonistas
En el torneo participarán los actuales campeones del mundo Mathieu van der Poel (élite masculina) y Marianne Vos (élite femenina), ambos de los Países Bajos.
Eventos
Trasmontaña 2025 – Crónica desde La Sala, barro y todo

Por Pedro Piusselli
Este domingo, La Sala fue epicentro de una batalla de barro y espíritu biker: la edición 31 del Trasmontaña convocó a casi 2.500 riders, que salieron desde las 8 de la mañana con sus bicis listas, las cubiertas ya amasando tierra y ganas de correr en el cuerpo.
Desde la primer vuelta de pedal se adivinó que el circuito iba a marcar la jornada. Mucho barro acumulado, senderos resbalosos, trepadas que exigían todo y bajadas que pedían tomar decisiones rápidas para no terminar en el pasto. Claro, también hubo momentos de vértigo y esos descensos que te dejan el corazón en las manos.
Triunfo inesperado en Élite Caballeros
En Élite Caballeros, y en una carrera que quizá pocos veían venir, Agustín Durán (San Juan) junto a Juan Ignacio Goudailliez (Mendoza) cerraron la general como nuevos campeones del Trasmontaña, rompiendo el dominio de Macías/Contreras que venían de cuatro títulos seguidos.
Durán, extenuado pero feliz, lo definió con una frase que resume el alma del MTB: “Es una carrera muy dura… pero al final lo disfrutamos por completo”. Y Goudailliez agregó, casi riéndose de lo vivido: “Me enredé entre dos árboles y perdí unos segundos, pero quedé muy contento”.
Dominio en Élite Damas
Entre las Damas, el título de Élite fue María Emilia Filgueira y Leila Luque, quienes ratificaron su potencia y temple en medio de un trazado que exigió técnica y resistencia por igual. Con ritmo constante y bajadas sin titubeos, se quedaron con la categoría y sumaron una página más a la historia grande del Trasmontaña.
Un mito entre nosotros
Y si todo eso ya era llamativo, apareció un nombre que parece de otra era: Ned Overend. Por primera vez en Argentina, el primer campeón mundial de cross country corrió el Trasmontaña. Verlo pedalear entre la senda tucumana a sus 69 años en dupla con Martín Ariel Santos fue una de esas postales que te recuerdan que el amor por este deporte no envejece.
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