El atrás de escena del documental sobre la hazaña de Jean Maggi

Sobre su triciclo y con la fuerza de sus brazos, el cordobés Jean Maggi alcanzó en el año 2015 la cima del Kardung La, uno de los pasos de montaña más altos del Himalaya, acompañado por Mariano Lorefice, un staff de sherpas y asistentes locales y un grupo de cineastas que realizaron el film documental que se utilizó como parte de El Límite Infinito, la película que produjo Juan José Campanella que se puede ver en Netflix.


El pasado mes de julio Netflix estrenó El Límite Infinito, un film documental dirigido por Pablo Aulita y producido por Juan José Campanella*, sobre Jean Maggi y su vida, un ejemplo de superación y de solidaridad.
Los invito a ver este film, en donde Jean cuenta su historia y en parte de cuya producción (durante la travesía del Himalaya) tuve la oportunidad de participar activamente detrás de las cámaras. Me siento honrado de haber diagramado aquel recorrido, organizado la logística y haber sido el soporte, junto a profesionales y amigos.
Destaco el trabajo de Marcos Roldán, que estuvo siempre muy cercano a Jean, y de mi amigo Dorjay, que con su staff (sherpas, choferes y cocineros), siempre me ayudan cuando trabajo en Ladak (Himalaya de la India).
En el film, creo que por cuestiones cinematográficas, erróneamente se habla del Kardung La como el paso más alto del mundo, lo cual no es real, por más que esté muy cerca de serlo. Pero en el caso de Jean creo que su desafío supera el de cualquier altitud del Himalaya, porque alcanza una cima espiritual y porque vuelca su energía para ayudar efectivamente a quienes lo necesitan (ver BIO en columna aparte).
En este sentido destaco que además de sus hazañas deportivas, Jean está realizando una importante obra solidaria a través de la Fundación Jean Maggi, ha generado una fuente de trabajo para personas de similar discapacidad a la suya en la fabricación de triciclos especiales propulsados con las manos que dona a personas de 4 a 18 años con discapacidades motrices.
Pero vayamos a aquella historia, la del homérico ascenso al Kardung La.

Los súperatletas
Mi primer contacto con Juan Maggi, o Jean, como lo llaman, fue telefónico. Luego de escuchar todas las cosas que había hecho, me dio la sensación de estar hablando con otro de los pocos súperatletas que trascienden sus límites. Una vez que Jean empieza a hablar de sus aventuras, ¡se embala!
Conozco a varios atletas que tienen alguna discapacidad, que curiosamente no les juega en contra sino que los hace más fuertes, los estimula y les permite realizar cosas que para el común de las personas serían imposibles tan sólo de imaginar. Mi experiencia acompañando a Pablo Astoreca (triatleta no vidente) es una de las mejores que he tenido. Hace 25 años, cuando todavía no trabajaba como guía de cicloturismo, guiar a Pablo era emocionante: él se lanzaba al agua con un coraje único, sin posibilidad de distinguir la orilla ni de tener puntos de referencia como los demás atletas, quienes, mezclados en la multitud, muchas veces lo golpeaban. En la bicicleta disfrutaba mucho de la velocidad y yo le cantaba cuando el velocímetro empezaba a superar los 70 km/h. En Pucón (Chile) nuestro tándem alcanzó los 90 km/h. En la llegada, la multitud lo aplaudía más a Pablo que al ganador. Estoy seguro de que a muchas personas les dejó más en el corazón que el campeón más grande del triatlón, además del estímulo para luchar, moverse y superar obstáculos.


El plan de Jean

En su momento, la intención de Jean fue ir a Costa Rica y que yo organizara el viaje de modo privado, solamente para él y un asistente o amigo. Lamentablemente, en esa ocasión no pude ir con él pero lo acompañó mi chofer de confianza, con quien trabajo en ese país.
Después de ese viaje tuvimos otra charla telefónica. Estaba muy satisfecho con el viaje y la performance que había tenido, muy motivado y con ganas de ir al Himalaya. La idea me entusiasmó inmediatamente; estaba muy seguro de poder brindarle toda la logística y el servicio. No cabían dudas de que él lo podría hacer. Me acordé de las llegadas triunfales de Pablo. Si Pablo había podido, ¿por qué no iba a poder Jean?
Muchas personas carentes de entusiasmo, luego de verlo a Jean también podrían vencer sus propios obstáculos.
Hacía tiempo que Jean quería ir al Himalaya, pero en agencias donde había consultado se habían negado a ofrecerle el servicio por su problema físico. En cierto modo me alegro de que lo hayan rechazado: habiendo realizado alrededor de 50 travesías con grupos por sobre los 4000 y 5000 msnm, me faltaba la experiencia de ir con una persona como Jean.


Varios meses antes del viaje, Jean empezó a entrenar intensamente. En los últimos 109 días realizó 2.500 kilómetros, en varias ocasiones pedaleando por las Altas Cumbres de Córdoba. Nadaba mucho y en las semanas previas al viaje a la India iba a la pileta a entrenarse de noche, para reducir el malestar que le produciría el huso horario (jet lag).
La preparación en montaña la realizó con Marcos Roldán, a quien conoció ascendiendo el cerro Champaquí, unos seis meses antes del viaje. Marcos se especializa en actividades en montaña con ATV (cuatriciclos, www.atvclubargentina.com). Juntos fueron al Paso Pircas Negras pasando por Laguna Brava y juntos habrían de ir a Ladakh. También le contó sobre el festival de cine de aventura Banff. Un film que podría participar y quizás hasta vencer en dicho festival se transformó también en uno de los motivos del viaje.

La Tierra de los Récords
Desde hace años propongo la travesía de Kathmandu-Lhasa o el viaje en Ladakh. Para ambas travesías ya tenía gente anotada y le sugerí a Jean que se agregara a alguno de esos grupos. Son viajes de interrelación social y me parecía interesante su participación junto a otros ciclistas. Pero él quería hacer una película de su travesía, lo acompañaría un equipo de trabajo y era mejor que realizara un viaje exclusivo, sólo con su pequeño grupito de asistencia.
Le pregunté a Jean cuál era el motivo de su película. “Hay gente que me escribe, me felicita por lo que hago y algunos me dieron las gracias porque los había motivado a superarse. Me gusta motivarlos”, me contestó. Y yo pensaba en que algunos clientes han descripto los viajes que realizamos como “de película”, en los que se viven situaciones lejanas a la vida cotidiana, difíciles de imaginar. El contacto con otras culturas, costumbres muy diferentes y el encuentro con personajes de carne y hueso, increíbles e insólitos, son siempre reales y pueden estar al alcance de cualquiera que quiera pedalear y “hacer correr la película”. Las etapas están armadas para que las personas puedan llegar a las cumbres de un modo inteligente, con calma, aclimatándose y viviendo la “película” del lugar, prestándole atención a las cosas que suceden a la par del camino, desde nuestra ventana abierta, que es la bicicleta. No me interesa que vayan detrás de un récord, pero en Ladakh, también publicitada como “La Tierra de los Récords”, es muy probable que eso suceda.


Cuestiones de altitud

En Ladakh promocionan al Kardung La como el paso más alto del mundo, lo cual es un atractivo turístico y un beneficio para la gente del lugar. Han colocado grandes carteles que señalan el paso más alto del mundo, el segundo paso más alto y el tercer paso más alto. Muchos suben en auto, moto o bicicleta para hacerse la foto con el cartel, y en Leh, que es la ciudad más cercana, pueden comprar remeras o diferentes suvenires para portar a casa con la mención del récord Guinnes. Pero el cartel señala 5607 msnm, cuando en realidad la altura real es de 5359 msnm, dato que se puede verificar con un simple GPS o con mapas serios. En mi caso podría servirme de este dato inexacto para promocionar mis viajes y decir, como lo hacen tantas otras agencias de viaje, que realizan el ascenso al paso más alto del mundo. ¡Sería un buen marketing!
En los programas de viaje que organizo incluyo el Kardung La porque es muy lindo y nos sirve de acceso al Nubra Valley. También ascendemos al Chang La, que es algunos metros más alto que el Kardung La. Pero al estar lejos de Leh lo han privado del cartel del paso más alto (con el que se sacan la foto los visitantes), clasificándolo como “el segundo”.

Escenas para no perderse
Armé un programa determinado por la cantidad de días que disponía Jean. Hice una selección de los lugares más interesantes para visitar y que le darían el sentido al viaje, tanto por la espectacularidad de los paisajes como por la conexión con personas del campo, pueblitos y monjes tibetanos, que en esta zona son mayoría.
Dejé el Kardung La para el final porque nos quedaba más cerca de Leh. Las etapas de pedaleo ascenderían gradualmente y se realizarían a un ritmo tranquilo, lo que le permitiría aclimatarse bien y dejarían margen de tiempo para conocer y descansar.
Cuando encontré a Jean en Leh aprecié por primera vez todo el equipo que había traído: los cineastas Juanjo y Darío ya estaban probando sus cámaras, mientras que Marcos, acostado a la par de la bici, luchaba con alguna tuerca y seguía las instrucciones de Jean.
La bici me sorprendió. En realidad era un triciclo que parecía una nave, con diferentes amortiguadores, frenos hidráulicos y una asistencia eléctrica que seguramente lo harían imparable. Daba la sensación de ser muy veloz y seguro en las bajadas, pero sin la asistencia eléctrica y pedaleando con las manos, sería muy difícil de pilotear en algunas subidas. Otra cosa que me sorprendió fue el cartel que decía: “Kardung La Top”, evidenciado en la bici y en el merchandising que hicieron. Intuí, por una cuestión de guión, que alcanzar el Kardung La sería el top de la expedición.
Conocía bien el recorrido. En años anteriores había realizado otros dos viajes por la zona con grupos y también un viaje de reconocimiento en solitario con alforjas. El recorrido de Jean fue programado a continuación de uno que realizaría con ocho argentinos. Ese viaje previo me serviría también para refrescar conocimientos. Pero como me gusta saber bien adonde llevo a mis clientes, fui a verificar las rutas, posibles derrumbes y opciones alternativas. Cuando Jean llegó, hacía un mes que estaba ahí y podía contarle, con detalle, donde estaban los tramos duros, la ruta en reparación, las zonas con posibles avalanchas o aludes, los ríos más difíciles de vadear e incluso sabía hasta dónde se encontraban los pozos. También conocía los puntos panorámicos más espectaculares, los campamentos de nómades y gran cantidad de ángulos claves para obtener buenas tomas e imágenes inolvidables. Me divertí mucho sacando fotos y corriendo con mi bici o a pie para capturar algunas escenas o encuentros con la gente.
Jean y su equipo de trabajo me explicaron que no querían perderse escenas y situaciones interesantes y que se podían sacrificar horas de pedaleo en provecho de retratar imperdibles situaciones. Por si resultara necesario, contábamos con todos los vehículos y soporte para trasladarnos en caso de imprevistos o acampar en cualquier lugar. Finalmente, en todo el recorrido tuvimos sólo tres noches en campamento y otras diez nos alojamos en hosterías.


Logística y apoyo

En el grupo hubo dos personas fundamentales para el éxito de la empresa. Uno de ellos fue Marcos Roldán (que conocía a Jean solo de algunos meses atrás), quien todo el tiempo estuvo atento a lo que Jean necesitara y casi no se separó de él durante todos los días y noches de la travesía. Dorche, nativo de Leh, fue para mí un pilar clave en la organización del viaje. Lo conocía de aventuras anteriores y siempre me ayuda con esmero. El se encargó de conseguir todo el equipo, seleccionar los choferes, cocineros, realizar las reservas y siempre estuvo atento a las órdenes que yo le diera. Nos acompañaron siete personas más que trabajaban como choferes, cocineros y colaboradores.
Juanjo y Darío estuvieron siempre atentos a filmar e hicieron un trabajo de casi 24 horas diarias con sus cámaras. Todos trabajaron en condiciones climáticas a veces extremas y superando el malestar que produce la altitud.
Contábamos con tres vehículos. Uno de ellos un minibús grande en el que sobraba espacio para nosotros cuatro y todo nuestro equipo. Otro, un jeep con una caja de más de dos metros para cargar la larga bici de Jean y la mía. Durante las etapas de pedaleo, estos dos vehículos seguían a Jean constantemente y en ellos se intercambiaban los camarógrafos. En el tercer vehículo viajaba el cocinero, los asistentes de cocina y los sherpas encargados de montar los campamentos y colaborar en todo.
Cuando llegábamos ya teníamos montado el campamento, con las carpas para nosotros (con colchonetas), una tienda comedor amplia y cómoda e incluso con una estufa en el caso de que hiciera mucho frío. El almuerzo o merienda ya estaban listos en su interior. También teníamos una pequeña tienda para el baño, con una silla especial para Jean.
El cocinero con su equipo utilizaba una enorme tienda y en ocasiones preparaban hasta cinco comidas diferentes. Se comía muy bien, tanto yo, que soy vegetariano y me encantaba todo, como los demás, habituados a platos argentinos. Antes del desayuno, un sherpa pasaba por las tiendas y ofrecía el “té despertador” (¡en la cama!) y agua caliente para lavarse las manos y la cara. Seguramente, aquellos habituados a la vida de camping y también quienes no lo estaban apreciaron el lujo de estos campamentos. Contábamos con un grupo electrógeno para cargar las baterías de la bici, las piernas biónicas, las baterías de las cámaras, las computadoras y los teléfonos. En la actualidad la lista de artefactos electrónicos que se lleva es innumerable, pero hace algunos años jamás hubiese imaginado tanto lujo para mis clientes.

Jean y la gente
A pesar de la asistencia eléctrica de la bicicleta, Jean no paró nunca de mover sus manos en las subidas y era evidente que en ocasiones iba al límite de la fatiga. Usaba el nivel 2 de potencia y aun le quedaban otros dos más, con los que hubiera podido reducir el cansancio, pero la fatiga debía ser parte del desafío. Consiguió pedalear o “remar” 375 kilómetros en 10 etapas de pedaleo en las que realizó un desnivel positivo de 5450 msnm.
Durante el recorrido, Jean no se privó de tocar a todas las personas que lo saludaban (creo que fueron miles), lo cual fue emocionante y divertido para quienes los acompañamos. Jamás me cansé de hacerles fotos. Son pocos los ciclistas que se animan a saludar afectuosamente a las personas locales y tienen un acercamiento físico como el de Jean, que supera la limitación de la polio y seguramente llega al corazón de muchos.


Texto y fotos: Mariano Lorefice

En esta relato Mariano se refiere a la producción del film documental Challenge Himalaya, dirigido por Juan José Cobo, cuyas imágenes son las utilizadas en El Límite Infinito para ilustrar el ascenso de Jean Maggi al  Kardung La.



BIO

Jean Maggi

Nació en Córdoba hace 57 años y ahí sigue viviendo, con su mujer María Victoria Milano y sus cinco hijos. De muy chico sufrió poliomielitis, lo que le generó discapacidad motriz en sus piernas. De profesión informático, cuando cumplió 39 años sufrió un infarto, lo que lo decidió a ponerse en forma y a comenzar a practicar todo tipo de deportes, entre ellos maratones, triatlones distancia ironman, tenis, basquet, wakeboard, squash, equitación y esquí, participando en esta especialidad en los Juegos Paralímpicos.

Tiene una prótesis biónica (c-brace) con la que se mantiene en pie y sirviéndose de muletas consigue caminar. También utiliza una silla de ruedas y un hand-trike (triciclo de propulsión manual).
Se define como una persona muy competitiva, que constantemente se propone nuevos desafíos que lo estimulan y dan vida. Su lema: “Lo difícil se hace, lo imposible se intenta”.

www.jeanmaggi.com | fundacionjeanmaggi.org



ETAPAS

El recorrido de Jean

– Duración: 12 días divididos en 10 etapas de pedaleo.
– Distancia: 375 kilómetros de desnivel más 5450 msnm (más del 80% es de asfalto, que no se encuentra siempre en buenas condiciones, y hay tramos de tierra). El recorrido se desarrolla entre los 3300 y los 5360 msnm.
Etapas
– Día 1: Llegada a Leh (3450 msnm). Aclimatación y descanso.
– Día 2: Leh (3450 msnm), aclimatación.
– Día 3: Shey, Hemis, Thiksey (3300 msnm). Visita a monasterios tibetanos. Pedaleo: 30 kilómetros. Desnivel: +100 –300.
– Día 4: Himya (3650 msnm). Pedaleo a la par del río Indo de 62 kilómetros. Desnivel: +615 –300.
– Día 5: Chumathang (4050 msnm). Pedaleo de 60 kilómetros. Desnivel: +800 –400.
– Día 6: Korzog, Lago Tsomoriri (4550 msnm). Pedaleo: 57 kilómetros. Desnivel: +700 –450.
– Día 7: Tsokar (4532 msnm). Ascenso al paso de Pololongka (4970 msnm). Pedaleo: 35 kilómetros. Desnivel: +580 –460.
– Día 8: Ubshi (3370). Ascenso de 18 kilómetros al paso de Tanglang La (5330 msnm).
Pedaleo de 40 kilómetros. Desnivel: +700 –800.
– Día 9: Sakti (3950). Pedaleo de 30 kilómetros. Desnivel: +700 –200.
– Día 10: Thiksey (3300 msnm). Pedaleo de 30 kilómetros. Desnivel: +100 –700.
– Día 11: Kardung (3940 msnm). Transfer hasta el pueblo de Kardung y luego pedaleo de 11 kilómetros hasta los 4450 msnm. Desnivel: +500.
– Día 12: Kardung La. Pedaleo de 19 kilómetros hasta el Kardung La (5360 msnm). Desnivel: +950. Regreso a Leh en vehículo.



HIMALAYA EN BICI

Viajá con Mariano

Patagonia Biking, de Mariano Lorefice, hace periódicamente la travesía del Himalaya en Ladakh (India) y la Gran Travesía del Himalaya desde Srinagar a Lhasa (India, Nepal, Tibet).

www.patagonia-biking.com | marianolorefice@yahoo.com