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El respeto y la seguridad vial

Fecha: 12.06.2019

Como todos los años, el 10 de junio se celebró en Argentina el Día de la Seguridad Vial*, una jornada dedicada a promover la educación vial como estrategia para reducir los accidentes de tránsito. El autor de esta nota reflexiona acerca de las bases sociales, culturales y éticas de esta problemática. 

Por Pablo Lebedinsky**

Salimos a la calle y nos damos cuenta que ese lugar no nos pertenece, nos sentimos indefensos ante una masa de incesante prepotencia y falta de respeto.
Ante la amenaza buscamos refugio en lo más básico y puro que puede tener el ser humano, el respeto por nosotros y por el otro.
Si trasladamos el respeto a la seguridad vial, nos damos cuenta rápidamente que hay una desconexión entre uno y otro. Aunque puede que tengamos una conducta intachable en nuestro hogar o lugar de trabajo, cuando salimos a la calle nos transformamos en seres llenos de ira e irrespetuosidad.
Nos movemos en auto, en bicicleta, en bus, tren, subte, pero principalmente nos movemos caminando, ese sencillo acto motor que nos pone en lo más alto de la pirámide de movilidad de toda ciudad. Y con tan solo caminar unos metros por la acera ya percibimos lo incómodo que suele ser transitar sin empujar o ser empujado. ¿Alguna vez pensaste que si todos nos movemos al mismo ritmo evitaríamos los empujones y los pedidos de disculpas? Si todos fuéramos en auto a la misma velocidad, ¿no se reducirían los siniestros viales y muertes? Y si esa velocidad de circulación fuera tal que no generara un peligro para la gente, ¿no viviríamos mucho mejor? ¿Qué necesidad tenemos de ir más rápido que el que va delante nuestro, si el que va delante nuestro circula a una velocidad que puede evitar una muerte? ¿No nos interesa la vida de los demás? ¿Tan insensibles somos que ni siquiera pensamos que la persona que no “vemos” y que circula delante nuestro o a nuestro lado puede ser nuestro hijo, muestra madre, nuestra esposa?
Si ponemos el pie en el freno vamos a vivir mejor, si nos ponemos en el lugar del otro vamos a ser mejores personas, si nos resistimos a la prepotencia y a la intolerancia vamos a tener una mejor ciudad, si nos saludamos en lugar de empujarnos vamos a lograr más conexión entre las personas.
Vivir en sociedad implica asumir la responsabilidad de circular con prudencia, de pensar antes de actuar. Las conductas irracionales e impulsivas nos llevan irremediablemente a fracasar. No podemos ir por la vida pidiéndole al otro que se haga a un lado o que vaya más rápido o exigirle que deje de hacer algo sencillamente porque tenemos que hacerlo nosotros.
Todos queriendo pasar por el mismo lugar, en el mismo momento y a la misma velocidad, eso es lo que se ve hoy en mi ciudad y eso me alienta a seguir luchando por una sociedad mejor, con acciones simples y con un mensaje claro a los niños sobre los valores que deben sostener y respetar.
Solo el respeto nos abrirá el camino hacia una sociedad civilizada. Somos entes perdidos, unitarios, sin interacción, sin conexión posible, cada uno defendiendo nuestro propio mundo. Si el mundo es uno solo, ¿no podemos compartirlo?
La seguridad vial debe ir acompañada de voluntades políticas y debe ser tratada como política de estado. No se ven acciones concretas de los gobiernos por crear conciencia a través de las leyes y ni siquiera quienes tienen la responsabilidad de aplicar las leyes aplican el sentido común. Nosotros como ciudadanos tenemos el poder para cambiar eso, pero no nos dan el espacio, ¿por qué? Me hago esa pregunta casi todos los días. Si no hay conexión entre los gobiernos y la gente no se podrán aplicar políticas de seguridad vial que se adecuen a las necesidades de las personas.
¿Qué vamos a hacer entonces? ¿Nos quedamos cruzados de brazos o juntamos voluntades individuales para hacer que las cosas vayan cambiando progresivamente a la espera de que los gobiernos nos acompañen?
La decisión es solo nuestra, de cada uno. Hagamos algo por nuestra ciudad, hagamos algo por la gente, hagamos algo por nuestra familia, dejemos de lado ese individualismo que nos llevó a estar en el lugar que estamos.
La seguridad vial debe ir atada al respeto, con leyes que sean justas, que piensen en las víctimas más que en otra cosa y que la justicia actúe de acuerdo a lo que dice la ley, aunque con matices y aplicando un sentido común que no transforme a las víctimas en victimarias.
Hoy es ahora, y queremos un mundo mejor y más respetuoso para nuestros hijos. Podemos hacerlo, hagámoslo.

*La fecha elegida se debe a un curioso suceso de la vida nacional: el «cambio de mano». En nuestro país regía la norma que ordenaba el sentido del tránsito por la mano izquierda, al igual que en Gran Bretaña. Pero el 10 de junio de 1945 se decretó el sentido del tránsito por la derecha, tal como es norma generalizada en la mayoría de los países.

**pablo.lebedinsky@gmail.com | Twitter @pablolebedinsky


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Hablamos sobre: Ciclismo urbano, Reflexiones en dos ruedas

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Nº 294 - Junio 2019


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