ABC
Cómo elegir pedales
Los diferentes tipos de pedales y su utilidad práctica. Los pedales automáticos y los criterios para elegir por cuál optar, de acuerdo a la actividad principal que vamos a desarrollar con ellos.
El tema de los pedales automáticos es uno de esos temas que despierta muchas dudas a los ciclistas principiantes, fundamentalmente a los de mountain bike, ya que no a los de ruta, donde no suele haber principiantes absolutos (la mayoría se inicia en el mountain bike, y el que adquiere una bicicleta de ruta ya forma parte del deporte y sabe que no hay otra opción fuera de los pedales automáticos).
Por lo general, luego de la compra de su primera bicicleta de mountain bike de calidad, hecha con el espíritu de hacer deporte o ejercicio intenso o cicloturismo, el flamante pedalista suele enviarnos a la redacción la siguiente consulta: ¿Qué tipo de pedales debo usar? Y la verdad es que la pregunta es clave, ya que los pedales son el principal vínculo que nuestro cuerpo tiene con la bicicleta.
Los pedales se ofrecen en cuatro grandes tipos: pedales simples o sin fijación, pedales simples con puntera y eventualmente con puntera y correaje de sujeción (que se denomina jaula), pedales automáticos y pedales de plataforma. Cada tipo tiene un lugar en el mercado, pero a la hora de comprar una bicicleta nueva o un par de pedales es conveniente saber:
– cuál contribuirá a que nuestra pedaleada rinda más,
– cuál a que nos sintamos más cómodos y
– cuál será el más seguro.
Desde ya, el pedal común de la bicicleta barata, que en algunos casos no es ni antideslizante, es simplemente un recurso barato, un sucedáneo de pedal, ya que la pedaleada no rinde porque sólo podemos empujar el pedal en un tramo mínimo de la circunferencia y es sumamente peligroso, especialmente en el mountain bike y en general en cualquier situación en la que estemos rodando con cierta velocidad, porque nuestro pie puede fácilmente deslizarse fuera de él y provocarnos un accidente.
Los automáticos
En el mountain bike los pedales automáticos son la mejor opción. Con ellos el pie queda sujeto al pedal donde debe estar, garantizando que lo operemos a través de nuestros metatarsos. Es la conexión más estable que podamos tener con nuestra bicicleta y nos permiten no sólo aprovechar la fuerza de los músculos extensores de la pierna (cuádriceps, gemelos, etcétera) sino también la de los flexores (isquiotibiales, etcétera). Dicho de otra forma, permiten hacer fuerza para avanzar no sólo en el exiguo tramo en el que baja la pierna, sino también cuando se sube, aprovechando la fuerza de nuestras piernas en todo momento. O sea, podremos hacer que el tramo de empuje hacia abajo sea más largo y, una vez adquirida la práctica, hacer que el pie tire hacia arriba o ayude al otro pie que baja en el resto de la circunferencia. La excelencia de esta técnica conduce a la llamada pedaleada “redonda”, o a “redondear” la pedaleada, que implica el máximo aprovechamiento de nuestra energía.

Los pedales automáticos nos resultarán también los más seguros, ya que si en un sendero o en una maniobra arriegada o en una curva en velocidad se nos saliera el pie del pedal correríamos muchos riesgos. Por otra parte, será difícil que si usamos la bici para dar un par de vueltas de manzana el riesgo de que se nos resbale el pie esté demasiado latente, pero en una larga pedaleada, aun en asfalto y en condiciones normales, cuando uno está cansado…
Por otra parte, aprender a usarlos no demanda más que un día de práctica, ya que el pie se engancha fácilmente al apoyarlo sobre el pedal y se desengancha con un breve giro del talón hacia afuera. Incluso la traba del pedal tiene distintos grados de tensión, con lo que uno puede comenzar a usar estos pedales con esa traba en el mínimo de tensión e ir ajustándola a gusto cuando nos sentimos seguros.
Otra ventaja no menos importante de estos pedales es que en terrenos de montaña o simplemente irregulares, se nos facilita saltar por sobre obstáculos ejerciendo fuerza hacia arriba desde ellos.
Y finalmente, con el pedal automático no hay que pensar cómo ni dónde está nuestro pie en el pedal, cosa que muchas veces nos distrae y nos obliga a corregir la posición, de manera que, liberados de esa preocupación, podemos concentrarnos en nuestra técnica o incluso en simplemente divertirnos.
El único argumento serio en contra de los pedales automáticos es la posible caida sin poder desengancharse de ellos. Eventualmente esto puede sucederle a un inexperto, aunque si hacemos un breve aprendizaje y los primeros días nos andamos con cuidado y probando mucho el enganche y desenganche, es altamente improbable que nos suceda. Al final de esta nota volveremos sobre este tema.
Puntera y correas
Otro tipo de pedal que utilizan los ciclistas que saben de la necesidad del aprovechamiento de la energía de la pedaleada, y que es el pasado del pedal automático, es el de puntera y correas.
La puntera sola (que puede ser de plástico o metálica) obliga a que el pie apoye con el metatarso y que además podamos alargar algo el tramo de empule hacia abajo y levantar parcialmente el pedal cuando termina el tramo de empuje hacia abajo del pie.

Esto último se perfecciona cuando en el pedal con puntera además utilizamos el correaje que permite solidarizar el pie con el pedal. En este caso el pie y el pedal están firmemente unidos, se puede desarrollar una pedaleada no tan eficiente como en un pedal automático pero que se aproxima bastante y se evita el riesgo de que el pie se resbale fuera del pedal. El problema de este sistema es que para que la función se cumpla debidamente, el correaje debe ajustar con firmeza el pie, con lo que la posibilidad de sacar y poner el pie se dificulta mucho más que en un pedal automático. En suma, si usamos el correaje flojo, la función de sujeción no se cumple, y si lo usamos ajustado como corresponde corremos el riesgo serio de no poder destrabar los pies a tiempo ante una emergencia. En este sentido, es más peligroso un pedal de jaula bien ajustado que un pedal automático.
Una de las ventajas indiscutibles de este sistema es que es muy económico y no requiere el uso de calzado especial. Pero justamente, cuando usamos calzado convencional, que es inadecuadamente flexible, las fuerzas del pedaleo se concentran en un pequeño tramo de nuestros pies, generando fatiga y dolor cuando hacemos recorridos largos, ya que nuestros pies se ven obligados a plegarse sobre si mismos y desplegarse a continuación en su recorrido por la circunferencia del pedaleo.
Plataforma
Este tipo de pedal no ofrece ningún tipo de anclaje para el pie. En algunos modelos tienen superficies antideslizantes, que nos dan buen grip, pero el sistema en nada ayuda a aprovechar con eficiencia la pedaleada.
Durante muchos años los descensistas usaron este tipo de pedales, que los perjudicaba mucho cuando debían escalar, pero que les daba gran libertad a sus pies a la hora del descenso. Por aquellos años no se valoraba en la especialidad la potencia del pedaleo sino la técnica en la bajada. Pero ya desde hace años la tendencia es la de usar pedales automáticos también en el descenso, por lo menos en el ámbito competitivo más profesionalizado, ya que a la hora de hacer el mejor tiempo se valora a la pedaleada como se lo merece.

El pedal de plataforma es también un pedal atractivo para los que recién se inician y en general para todos aquellos que aprecian tener sus pies en completa libertad, ya sea por gusto o por la práctica deportiva que desarrollan, como el caso del bmx freestyle, el freeride, el dirt jumping y hasta el descenso recreativo.
Incluso existen actualmente pedales de plataforma con trabas como las de los pedales automáticos, que permiten que cuando usamos el calzado adecuado podamos trabar como con cualquier pedal automático, pero que cuando usamos zapatillas sin trabas podamos disponer de una mayor superficie de apoyo para nuestro pie que la que ofrece el delgado pedal automático corriente.
Muchos riders expertos de especialidades como las mencionadas más arriba, que pedalean habitualmente con pedales de plataforma, aprenden a compensar la falta de conexión entre el pie y el pedal y minimizan las desventajas, pero aun con la mejor técnica y el mejor pedalista, la diferencia a favor del pedal automático es notable.
Cómo elegir automáticos
Siempre que alguien está pensando en comprarse una bicicleta de mountain, o de ruta o incluso una híbrida (la ideal para cicloturismo y en general para uso mixto ciudad-ruta-montaña) y aunque aun no lo tenga incorporado, en su futuro hay un par de pedales automáticos.

Naturalmente, para usar pedales automáticos debemos tener, además, calzado específico, que no sólo permite instalar la traba en la suela sino que además ofrece otras ventajas. Es rígido, lo que impide que flexione nuestro pie sobre si mismo, evitándonos cansancio y dolores, es liviano y cómodo (hay modelos que son cómodos para pedalear y caminar, otros sólo para pedalear), y fundamentalmente es eficiente en el proceso de transferencia de la potencia.
Metámonos ahora en el tema de cómo elegir los pedales automáticos. Para ello, en principio hay que diferenciar dos grandes opciones:
– Sistemas exclusivos para pedalear, que tienen una traba que se monta por debajo de la suela en una posición optimizada para el pedaleo (y que cuando intentamos caminar con ellos por un reluciente piso del estacionamiento de un shoping puede hacernos vivir la loca aventura del deslizamiento total…). Estos sistemas fueron diseñados originalmente para bicicletas de ruta y son totalmente inapropiados para mountain bike, donde con frecuencia nos bajamos de la bici y caminamos, e incluso para bicis de ruta si no competimos o lo hacemos de tanto en tanto.
– Los sistemas en que la traba está metida “dentro” de la suela, o sea que no sobresale de ella o lo hace mínimamente, y que nos permiten caminar casi normalmente y en algunos diseños de manera completamente normal. Este sistema fue inicialmente desarrollado para el mountain bike, donde el sistema rutero no servía, pero con el tiempo encontraron un amplio camino en las bicicletas de ruta, al punto que en la actualidad, tanto en Europa como en los Estados Unidos, más de la mitad de las bicicletas de ruta que se venden vienen ya equipadas con estos pedales. Es que el que usa bicicleta de ruta también necesita caminar y también valora, cuando necesita bajarse de ella, no andar sonando por ahí como un bailarín de tap.
¿Por qué hay entonces mucha gente que usa el sistema de traba expuesta, cuando por lo visto es mejor el otro sistema, de traba recesiva? Los corredores profesionales lo hacen porque el calzado es un poco más liviano (muy poco), ya que no hay goma extra en la suela, solo una placa plástica o de carbono sobre la que se monta la traba, y también porque, con algunos modelos actuales la interfaz entre el calzado y el pedal es mayor y le aporta al ciclista una más sólida sensación cuando pedalea. Sin embargo, se han hecho tantos avances en el diseño y construcción de los sistemas de traba recesiva, que en la actualidad hay conjuntos pedal/calzado tan eficientes y livianos como los del sistema tradicional.
En cuanto al sistema de traba externa, las marcas líderes ofrecen actualmente lo que se denomina traba “flotante”, una genial innovación que permite que nuestro pie y nuestra rodilla determinen su propio alineamiento sobre el pedal, lo que es extraordinariamente importante para reducir el estrés sobre la rodilla y por consiguiente los dolores en ella. Antes de este diseño, un alineamiento inapropiado podía causar severas lesiones.
En lo que hace al sistema de traba recesiva hay mucho buenos diseños disponibles en todas las marcas líderes. Por lo general se trata de pedales con doble traba que, si bien fueron diseñados originalmente para el mountain bike hoy son muy usados en bicicletas de ruta e híbridas. Algunos tienen incluso un sistema de flotación rotativa, que los hace más amables con nuestras rodillas que los primeros diseños.
Cómo instalar las trabas
Si bien los nuevos sistemas flotantes han hecho que este tema no resulte tan crítico hoy en día, hay un par de cosas que deberemos controlar: el ángulo de la traba y la posición adelante/atrás.
Para determinar el ángulo correcto es conveniente colocar las trabas de manera que, cuando el calzado se mueve hacia adentro, nuestro tobillo casi no llegue a tocar la palanca. Con esta posición, cualquier buen sistema de pedales ofrecerá un generoso ángulo hacia afuera con respecto a la posición neutral (en línea con la bici), lo que significa que nuestro pie puede ir prácticamente adonde quiera. La única razón para modificar la posición de la traba de manera que limite el movimiento hacia afuera es para aquellos que tienen dificultad para girar sus talones lo suficientemente lejos como para destrabarse del pedal.
En lo que hace a la posición adelante/atrás, deberemos posicionar la traba de manera que el centro del metatarso (la parte más gorda de la planta) esté en línea con el centro del pedal. Esta posición nos aportará la mejor transferencia de la energía, sin agregar estrés a la rodilla. Sin embargo, en el caso de aquellos que tienen problemas de rodillas generados por el pedaleo, es conveniente probar corriendo la traba hacia atrás en el calzado, reduciendo de esta manera dramáticamente la palanca que el pedal puede ejercer contra nuestro pie y nuestra rodilla.
Y vamos a cerrar con el tema que le debe haber sobrevolado a todo principiante que leyó esta nota hasta acá. La GRAN cuestión. Cuando uses tus pedales automáticos por primera vez, luego de ensayar varias veces el quita y pon, las chances de que no puedas destrabarte a tiempo, y por consiguiente muerdas el polvo estrafalariamente sujeto a tu bici, son muy pocas, pero existen. La posibilidad de que, con el entusiasmo y la velocidad, se te olvide que para destrabar el pie debés ahora girar tu talón hacia afuera (no simplemente separar el pie del pedal), existe, está ahí como un monstruo acechando en la oscuridad. Y en el momento en que te des cuenta de tu error, cuando ya, por efecto del frenado al que te viste obligado, hayas perdido velocidad, será tarde… Imaginate lo que sigue, atados tus pies, sin otro lugar adonde ir… En cámara lenta, y seguramente rodeado de gente que sólo está ahí para mirarte caer, te desparramarás sobre el suelo en una incomprensible posición. Puede que no te lastimes, o como máximo te produzcas un raspón, pero la humillación puede superar al dolor, ¿no? Y, por sobre todas las cosas, nada hay que te haga tan especial como para que no te suceda lo que prácticamente a todos los que alguna vez estrenamos pedales automáticos nos pasó. ¡Quien no mordió alguna vez el polvo por esta razón qué levante la mano!
Nota publicada en Biciclub Nº209, mayo 2012.
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La técnica de pedaleo adecuada
Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.
El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.
El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.
Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.
Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.
Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.
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Cómo planificar un viaje en bicicleta
En esta nota, Jimena Sánchez, de La Vida de Viaje, nos da respuesta a las preguntas más frecuentes.
¿Cómo sé si me va a dar el estado físico?
Esta pregunta es la que se lleva el podio cuando hablamos sobre cicloturismo. Y el punto está en que asociamos a los viajes en bicicleta con “esfuerzo físico” y no con “placer físico”. Pongamos un ejemplo: toda subida tiene su recompensa cuando lográs llegar hasta su punto más alto. Después siempre hay una bajada y es ahí donde lográs el balance y te recuperás. (Menciono lo de las subidas porque también es un trending topic y porque siempre nos olvidamos de que las rutas tienen llanos y bajadas hermosas que nos hacen sentir en otro planeta.)
¿Siempre se pedalea en un viaje? No. Citando el mismo ejemplo, si una subida te cansa porque es muy empinada o notás que se te resbala o se te traba la bicicleta (esto pasa mucho sobre el ripio), te podés bajar de la bici y caminar. “Uy, pero eso te cansa también.” (Sí, te leí la mente, pero son otros músculos y otra manera de hacer fuerza. Se puede ver como otra manera de “descansar” sin dejar de avanzar.) A ver: obvio que vas a cansarte. Pero el cuerpo, con los días en ruta, se entrena. Y el primer día te vas a cansar, el segundo no tanto, y así. Podés parar las veces que necesites para descansar y podés viajar al ritmo que quieras porque es TU viaje. No existen los manuales de cómo deberías viajar. Los viajes en bicicleta no son viajes para súper atletas, sino para todas aquellas personas que estén dispuestas a conocer y conectar con su cuerpo, quieran salir de su zona cómoda y busquen disfrutar del placer de sentirse vivas haciendo deporte.
Obviamente, cuanto más hayas entrenado antes de viajar, más rápida va a ser la adaptación para pasar del “esfuerzo físico” al “placer físico” que dijimos al principio y poder disfrutar del día a día.
¿Por dónde empiezo a planificar un viaje?
Agarrá un papel y un lápiz y respondé:
– ¿A dónde te gustaría viajar? vs. ¿A dónde podés viajar? Si las dos respuestas coinciden, genial. Ahora bien, si por cuestiones económicas, laborales, de tiempos, o lo que sea, el “a dónde puedo viajar” pesa más que el “a dónde te gustaría viajar” no lo tomes como un problema. Lo real siempre es más alcanzable que lo ideal.
– ¿Cuándo?
– ¿Cuánto tiempo tenés disponible?
– ¿Va a ser un viaje en solitario o con alguien?
Una vez que tenés esta información sobre la mesa, viene la etapa de investigación, que es la más larga y tediosa, pero la más importante y necesaria. Acá tenés que ver rutas, leer blogs, foros, revistas especializadas y bajarte aplicaciones útiles de mapas. Y lo que tenés que analizar con lupa es:
– Cómo es el clima del lugar al que querés viajar. Este punto influye en el equipo de camping y en la indumentaria que necesites llevar, ya que no es lo mismo viajar en verano que en invierno.

– En qué época del año conviene ir a ese lugar: más allá del clima, los lugares y las rutas pueden verse alterados por vacaciones, fiestas regionales, feriados, etcétera. Esta es una variable muy importante si buscás tranquilidad y sobre todo seguridad a la hora de viajar.
– Cómo llegar y cómo volver puede ser el punto más estresante, pero resulta indispensable. Hay que analizar todas las opciones y tomar la mejor decisión posible. Muy raras veces salimos a un viaje en bicicleta pedaleando desde casa y no queda otra que tomarnos un avión, un micro o un tren. Esto implica siempre desarmar la bici, embalarla bien, cruzar los dedos para que nada se rompa en el viaje, llegar al destino, armar todo y recién ahí empezar a pedalear. Una vez finalizado el viaje hay que hacer los mismos pasos para emprender la vuelta. Sí: es todo un tema pero lo vivido en un viaje justifica una y mil veces la logística para llegar y volver a casa.
– Y cuáles son las rutas, caminos o senderos posibles para armar un buen itinerario de viaje teniendo en cuenta todos los puntos anteriores
¿Cómo elijo una ruta?
Esto depende del tipo de viaje que quieras y puedas hacer, además de tu disponibilidad de tiempo. Podés elegir una ruta según el destino que quieras recorrer o según la experiencia que quieras vivir. Por ejemplo nosotros en el 2013 nos propusimos unir Ushuaia-La Quiaca tomando como eje la Ruta 40. No quisimos pedalear ninguna otra ruta ni desviarnos porque la 40 era nuestro objetivo. En cambio, en el 2019 quisimos hacer lo opuesto y vivir una experiencia distinta: darle la vuelta a la isla de Tierra del Fuego por senderos y caminos alternativos.
La recomendación para un primer viaje es que elijas rutas que te transmitan confianza y seguridad (como la ruta de los Siete Lagos en la provincia de Neuquén, que tiene campings y proveedurías a lo largo del camino, por ejemplo).
Si no es tu primer viaje y querés hacer algo más jugado, hay aplicaciones que te van a ayudar un montón a elegir caminos alternativos. Una de ellas es Wikiloc, una plataforma en la que viajeras y viajeros de todo el mundo suben sus rutas y comparten sus experiencias, información del camino, puntos donde parar, etcétera.
¿Qué bici elijo? ¿Qué debe tener para hacer un viaje?
Antes de responder esta pregunta es necesario que sepas esto: lo fundamental no es la bici, sino tu cabeza y las ganas que tengas de viajar. No es indispensable contar con lo mejor del mercado ni con la última tecnología. Para viajar en bicicleta hay que ir a lo simple: que sea fácil y económico a la hora de arreglarla, sin importar si estás en un pueblo o en una gran ciudad.
Texto y fotos: La vida de viaje
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La mejor postura para escalar y la mejor para descender
Ya hablamos en esta nota acerca de qué ajustes debemos hacer en nuestra bicicleta para que ella y nuestras particulares medidas corporales armonicen y con ello se potencie el esfuerzo físico que realizamos al pedalear. En esta entrega quiero que reflexionemos sobre dos situaciones claves que se dan en el ciclismo de montaña, la escalada y el descenso, y cómo conviene posicionarnos en la bicicleta en cada caso.
Posición de subida
A la hora de encarar una subida vamos adoptar lo que yo suelo llamar la “posicion fea”, esto es:
– Meter la cola para adentro, posicionándonos en la punta del asiento, lo que nos va a ayudar al equilibro y a imprimir una fuerza significativa con nuestros cuádriceps,
– inclinar nuestro pecho hasta pegarlo al manubrio, lo que hace que llevemos peso a la rueda de adelante y así evitar irnos para atrás, y por último
– llevar los codos pegados al cuerpo y tirando con fuerza hacia abajo, sintiendo la misma fuerza que se hace en el ejercicio de remo en el gimnasio, lo que nos va a permitir darle dirección a la subida y que la rueda delantera no se vaya para donde ella quiera.
Una vez en la subida el secreto es mantener la calma, no olvidarse de respirar y dejar que nuestra rueda se afirme al piso, siempre manteniendo la posición que he descripto, realizando toda la fuerza con nuestros cuádriceps.
Posición de bajada o de ataque
Esta es la posición que nos va a dar mayor disfrute en el ciclismo, la famosa “posición de ataque”, llamada así porque vamos en una postura que enfrenta a los obstáculos que se presentan en nuestro camino y no en una posición escondida o temerosa. Esto no significa que nos vamos a llevar todo por delante sino que vamos a estar en alerta y bien posicionadas frente a los obstáculos. Al principio nos puede costar un poco, pero la mejor forma de automatizar esta postura es practicándola mucho y exagerando los gestos que voy a mencionar hasta que sean incorporados naturalmente a la hora de montar la bicicleta.
En este caso necesitamos aplicar cinco gestos. Al principio vamos a pensar que son muchos, pero luego de hacerlos varias veces, en la práctica vamos a ver que son automáticos en nuestra actitud corporal a la hora de encarar un descenso en bici:
– Desplazar la cola y por lo tanto nuestro peso, para atrás, para evitar irnos de cabeza,
– bajar los talones, o sea que los talones siempre vayan tirados hacia abajo, lo que nos obligará a desplazar la cola para atrás y evitará que nos caigamos hacia delante por inercia,
– ubicar el mentón cerca del manubrio (pese a que en un principio nos dé un poco de impresión acercar la cabeza al manubrio en una bajada), cosa que no será difícil si hicimos correctamente los primeros dos gestos y que nos ayudará a bajar de una manera súper estable, porque le vamos a estar poniendo peso a la rueda de adelante, lo que hace que esta se desplace en línea recta y no para donde quiera el terreno (por esto es que la llamamos posición de ataque, ya que ahora no vamos a estar escondidas en la parte de atrás de la bicicleta sino que vamos a estar en una posición de seguridad, con la que podremos enfrentar cualquier tipo de obstáculo de manera más estable),
– abrir bien los codos, en una posición similar a la de un gorila tocándose la axila, lo que nos va a permitir estar cómodas para dirigir la bicicleta en las curvas y tener mejor manejo, y
– exagerar todos los gestos y enumerarlos mentalmente cada vez que bajemos, hasta hacerlos automáticos.
Una vez incorporada la posición de ataque vamos a notar que es súper segura, ya que nos garantiza ir protegidas adentro de la bicicleta. Aquí también el secreto es mantener la calma y recordar que una vez que encaremos una bajada tendremos que seguirla hasta el final, sin caer en crisis y recordando que las bicicletas están diseñadas para superar obstáculos. Y una última reflexión: si nuestra velocidad de bajada es muy poca va a ser más difícil la maniobra, dado que perderemos el equilibrio y no permitirá que el sistema de suspensión de la bicicleta funcione correctamente.
Por Pilar Adoue: es de Mendoza y es embajadora de Specialized Argentina. Contacto: @pili_adoue
Fotos: Mariano Díaz y Juani Cocuelle
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Clases para aprender a andar en bici en Buenos Aires

Laureano Núñez es ciclista, organiza salidas en bici para principiantes y da clases para todos aquellos –adultos y niños a partir de los 12 años– que aun no saben pedalear y quieren aprender. Las clases son 100% personalizadas.
Las clases se realizan en Puerto Madero, una vez por semana, acordando los horarios según los requerimientos de los alumnos, y duran una hora.
La idea es tener nociones básicas de cómo pedalear en la ciudad, aprender la técnica, perder el miedo y practicar. También se enseñan nociones básicas de mecánica (como arreglar una pinchadura y cambiar una cámara) y teoría básica sobre seguridad vial para movernos de forma segura.
Las clases finalizan cuando el alumno siente que alcanzó su meta y siente que puede seguir por si solo.
Más info sobre las clases: 112823-1343
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