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Elevar el rendimiento por intuición y sensaciones

Fecha: 16.08.2012

La importancia de la valoración subjetiva e intuitiva durante el entrenamiento o en la misma carrera, un recurso que debe manejar tanto el deportista de elite como aquel amateur que no tiene acceso a tecnologías de medición objetivas.

por Patrick Sassoli

En función de algunas notas anteriores que se centraron en la utilización de distintas tecnologías, las cuales dan lugar a un grupo de recursos técnicos de valoración objetiva, es que desarrollaremos en esta entrega el paquete de tácticas para lograr mejorías progresivas y constantes en lo que refiere a planificación y entrenamiento con otro tipo de recursos, esta vez subjetivos. En una palabra, podríamos eventualmente prescindir de las herramientas técnicas modernas. Por otra parte, lo impracticable en la búsqueda de excelencia sería no utilizar estas técnicas de percepción y sensaciones del propio deportista. Además, aquellos que se enfrentan a una barrera de acceso a la tecnología por cuestiones económicas, prácticas o de logística, encontrarán aquí una guía muy amplia de cómo aplicar y explotar este valioso recurso.
Recordemos a algunos grandes héroes del ciclismo internacional como Fausto Coppi o Bartoli. O argentinos como Ángel Colla (padre de Darío), Eduardo Donadío (padre de Sebastián, Daniela y Facundo), los Alexandre (Antonio, Sebastián y Marcelo), Luis Alberto Kunze (padre de Germán e Ivana). Todos ellos eran experimentados en estas técnicas, debido a que los recursos tecnológicos de que disponemos hoy eran muy escasos en esa época. Por lo tanto administraban sus capacidades por intuición durante las carreras, sus entrenadores y técnicos se manejaban con el informe de sensaciones subjetivas que les proporcionaba el deportista. No contaban con la tecnología actual, a pesar de lo cual no dejan de impresionarnos aun hoy con sus resultados en el cronómetro y las capacidades que desarrollaban en resistencia y potencia.
Dividiremos este concepto en dos áreas claras y delimitados como mecanismo de aplicación.

Autovaloración subjetiva-intuitiva
El primero, lugar de importancia y paso, es el área de la autoevaluación por percepciones, que en el método Live Biking llamamos Autovaloración Subjetiva-Intuitiva. Esto refiere a que es el propio deportista quien percibe, tabula, registra y compara las percepciones del momento con otras que están almacenadas en su memoria celular, psíquica, física e incluso emocional, pudiendo realizar ajustes durante la prueba de exigencia, redistribuyendo la utilización de recursos en el transcurso de la misma carrera o entrenamiento especifico. Esto puede ser en función del máximo rendimiento biomecánico en una carrera o en un test.
Otra alternativa como parte de su desarrollo físico-psíquico seria exigirle al deportista ingresar en un área funcional de menor preparación y/o comodidad. Ejemplo: aferrarlo a una o varias consignas de entrenamiento o tácticas individuales y de equipo, dictadas por su entrenador o técnico, en un entrenamiento o una carrera. Se trata de condicionamientos preestablecidos y explicados al deportista como consigna, que el piloto tendrá que respetar y resolver aún contradiciendo su comodidad o capacidad natural. Sus tendencias y tentaciones a salir de la consigna serán dictadas desde su interior por medio de sensaciones, siendo la psiquis quien tendrá que ordenar el todo.
Esto sería algo así como decirle a un animal acorralado que en lugar de atacar intente escapar, contrariamente a lo que pudiera estar dictando su decisión intuitiva interna.
En un entrenamiento reglado, el atleta normalmente resuelve su velocidad sobre la bicicleta con vueltas de piernas y bajo nivel de carga. Entonces se le indica que haga el esfuerzo de no echar mano a ese recurso natural, para mantener un empuje determinado; es más, le solicitamos que haga lo contrario, que lleve más carga y menor cadencia, limitando de este modo su característica natural, pudiendo de este modo desarrollar otra capacidad muy distinta.
En un caso táctico de carrera, pudiera ser que el ciclista A (sprinter puro) se sienta muy capaz para definir y ganar sobre la raya en un sprint, llegando todo el pelotón compacto, mientras que el técnico le indica por radio que deberá evitar hacer eso y simplemente quemar sus piernas levantando el sprint para su compañero de equipo B (llevándo a rueda) y evitar que lo sobrepasen en los últimos 200 metros, antes de lanzar a su compañero a meta, debido a que el ciclista B es quien va primero en el campeonato y lo favorece ganar. Internamente, el ciclista A deberá reprogramar su capacidad natural para esforzarse en algo que para el será más complejo, tanto por variables físicas y psíquicas como emocionales. En este caso deberá recurrir a mayor capacidad intuitiva y a su subjetividad para resolver lo que más le cuesta y menos está acostumbrado.

Autoevaluación por sensasciones
En segundo lugar de importancia y el siguiente paso (para todo aquel deportista que esté dentro de un programa de entrenamiento guiado por un entrenador y/o técnico) está la denominada Autoevaluación por Sensaciones. Éstas son de gran utilidad, permitiéndonos a entrenadores, instructores y técnicos evaluar y completar nuestro análisis de capacidad de adaptación y evolución en el entrenamiento.
En este plano es el deportista quien puede describir y comunicar con claridad y en pocas palabras el nivel de esfuerzo, calificando la vivencia en sus puntos más sobresalientes y destacados, tanto en las fortalezas (buenas sensaciones) como debilidades (crisis y dificultades específicas).
Imaginen que poseyéramos una cinta que registrase los eventos importantes en este terreno (tipo caja negra de un avión) y luego el entrenador puede decodificar la información de la misma, ya no sólo del instrumental físico existente (ciclocomputadora, monitor cardíaco, medidor de vatios o información de laboratorio) sino también de la mente: pensamientos, revelaciones y sensaciones del ciclista. Para esto también se suele utilizar una tabla de interpretación numérica, relacionando éstos al nivel de esfuerzo (la cual describiremos más adelante).
El entrenamiento inteligente no sería tal si no se aplicaran estos mecanismos. Ésta es el área que no se puede resolver aún con las tecnologías existentes. Familiarizarse con estas técnicas sin lugar a dudas nos llevará a un nivel de rendimiento más elevado. Como coach les puedo garantizar la ventaja que representa para el equipo entrenador/deportista cuando se comprenden estos conceptos y se los aplica con eficacia. Nos simplifica mucho la progresión y es uno de los aspectos claves para la obtención de rendimiento. Los deportistas experimentados que preparamos en Live Biking han aprendido a describir con toda fidelidad la identificación de los datos relevantes posteriores a una carrera o a un entrenamiento específico. Y de allí surgen los aspectos a mejorar

Otras ayudas
Estas técnicas son aplicables a cualquier disciplina deportiva. Se trata de fenómenos que acontecen generalmente de modo inconsciente en las personas y que hay que llevarlos al modo consiente.
Nuestro mecanismo de supervivencia incluye esta capacidad en situaciones extremas, un sinfín de estímulos e informaciones que nos indican qué es lo más conveniente. Esto claramente lo poseen lo animales, que toman decisiones instantáneas en función de la adversidad y sus posibilidades: si escapan o atacan, si acechan o corren a su presa. Así resuelven situaciones por conveniencia en función de lo que consideran más efectivo. En el caso de los seres humanos contamos con un rango más amplio y diverso de recursos, pero también con éstos.
¿Cómo agudizar nuestro radar de percepciones y qué hacer con ellas?
Inicialmente recomendamos adicionar a la práctica deportiva el ir de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro. Lo que queremos significar con esto es que no sólo deberemos observar y registrar las variables externas y concretas provenientes de la tecnología con la que contemos y del medio que nos rodea (velocidad, multiplica, cadencia, pulso, vatios, dirección del viento, altímetro, geografía o desnivel, ritmo del grupo y/o adversarios, tipo de superficie, etcétera) sino conjugar todo eso con las percepciones internas de esfuerzo: ritmo sobre la bicicleta, piernas (vuelta de piernas adecuada o escasa y empuje alto o bajo), respiración (ordenada o ahogada), nivel de oxigenación aceptable o deficitario, energía (si nos quedamos bajos en energía, el llamado “ quedé vacío”, o bien completos, el llamado “llegué entero”), relajación del cuerpo (óptima o en tensión), la posición en la bicicleta (confortable o incómoda), la capacidad muscular (se asigna valoración subjetiva a la fuerza, la resistencia, la potencia muscular), etcétera.
Todas estas son preguntas que el mismo deportista debe responderse. Nadie sabe mejor que el propio atleta, si éste se educa a si mismo, en qué lugar ubicar la valoración y el nivel de un esfuerzo o fatiga.
El entrenador es un observador y un guía, una enorme ayuda, pero esto exige del deportista realizar su aporte con claridad, para realmente trabajar en equipo.
Y en caso de no contar con un entrenador, el deportista necesitara autodirigirse, y para ello debe perfeccionar estas técnicas de valoración subjetiva-intuitiva y autovaluación por sensaciones.
Estas técnicas no necesariamente reemplazan a los medidores “objetivos”, pero no sólo pueden ser necesarias para el deportista autoentrenado sino que se trata de un protocolo habitual que utilizamos por ejemplo en los cuarteles Live Biking, donde el instructor le pide a su entrenado (elite, profesional, amateur o recreacional) que le explique cómo le fue en un entrenamiento o carrera. El instructor busca ahí información para reportarla al planificador y éste para realizar los ajustes necesarios en la preparación del deportista.
Para simplificarlo, la primer pregunta típica es sobre las ¨sensaciones¨. Claro, a la vista está que lo que pretenden el entrenador y el atleta es identificar el nivel de adaptación a la exigencia propuesta, ya sea de planificación de entrenamiento como de carrera, qué tan apto y preparado se encuentra el deportista para esa barrera de exigencia, cómo utilizar esto para la mejora y ajuste del entrenamiento y su progresión adecuada.

Instrucciones para aplicarlo
El deportista calificará con un número determinado del 3 al 10, según su auto percepción subjetiva-intuitiva, al esfuerzo e intensidad (también podríamos calificarlo como un porcentaje en un rango del 30 al 100%). En este caso:
3 = muy leve,
4 = bajo,
5 = leve,
6 = medio,
7 = medio alto,
8 = alto,
9 = muy intenso y
10 = extenuante (no se puede continuar, finaliza el movimiento).
La primer dificultad con que nos encontramos aquí es un tema que surgió de un trabajo de investigación que hemos realizado en Live Biking sobre una muestra de 20 pedalistas de distintos niveles, y que consistió en relacionar la autovaloración subjetiva-intuitiva en relación al mismo esfuerzo medido objetivamente. La exactitud de ambas mediciones variaba de un sujeto a otro, no siendo exactamente gradual la valoración que el deportista hacía con la realidad de su capacidad funcional y fisiológica.
Una parte de nuestra investigación fue hecha con pruebas de esfuerzo máximo en bicicleta fija Cyclops con medidor de vatios (potencia), análisis de gases (respiración) y medición de lactato (acidez en sangre), aplicando el siguiente protocolo: un calentamiento de 12 minutos y posteriormente ir aumentando la potencia de a 30 vatios cada dos minutos.
Al finalizar el último minuto de cada incremento de vatios se les solicitaba a los atletas que valoraran con un número su esfuerzo y fatiga con la escala numérica arriba descripta.
Las conclusiones fueron que no todos podían calificar subjetivamente el esfuerzo que nos mostraban los datos objetivos.
En este campo, es importante destacar que cuanto más experimentado era el deportista más preciso era en sus percepciones, estando relacionada evidentemente su precisión con su experiencia.
Con el grupo menos experimentado y de mayor error (más-menos 40%) volvimos a realizar el protocolo después de una pausa adecuada, retroalimentándolo con los ajustes objetivos, corrigiendo su percepción en la tabla subjetiva de 3 a 10, y a medida que se les daba información de reajuste ajustaron el error a un más-menos 10%.
Todo esto nos da la clara esperanza que el deportista mejora con la práctica de este ejercicio. Lo que recomendamos es que cada uno conjugue estas preguntas permanentemente cuando entrena y corre, pudiendo educarse a si mismo y ser un indicador preciso este reloj invisible que se deberá llevar en el tablero virtual de la mente.

*Patrick Sassoli es Preparador Físico, Entrenador especializado en ciclismo, Director de la empresa Live Biking (Método de planificación y entrenamiento en ciclismo): patrickcoach@livebiking.com.ar | www.livibiking.com.ar

Nota publicada en Biciclub Nº185, mayo 2010.


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