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Deporte y Entrenamiento

Embarazo y deporte

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Los secretos para afrontar un embarazo con deporte y buena onda. Las preguntas y los miedos naturales. Las respuestas de deportistas consagradas.

por Daniela Donadío

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Estás en la edad en que tenés muchas ganas de ser mamá y un dilema importante: soñaste con correr ESA carrera, te llevó años andar al nivel que estás…, ¿y tenés que dejar todo?
Empezaste a entrenar este año y descubriste una nueva faceta en tu vida: la deportiva. Te encanta, la disfrutás, te hace sentir plena y de repente te das cuenta que estás embarazada… ¿Cómo lo afrontás?
Sos súper deportista y una Susanita en potencia, estás buscando tu primer bebé y te surgen miles de dudas: ¿hasta cuándo entrenar?, ¿se puede seguir haciendo deporte?, ¿cuáles?, ¿cómo?

Miles de preguntas
Estos son sólo algunos de los tantísimos ejemplos que suceden a diario entre las mujeres que practicamos deporte. Cuando el año pasado quedé embarazada tenía miles de preguntas. Si bien uno planifica y se imagina mamá, todo es muy diferente cuando ya sabés que tenés algo ahí en la panza que debés cuidar. ¡Te surge una inmensa capacidad de protección que ni sabías que tenías!
Lo primero que hice fue preguntarle a grandes deportistas qué podía hacer, cuáles fueron sus experiencias, además de escuchar a mi obstetra, un ducho en el tema de mujeres deportistas y embarazo.
A la primera que le pregunté fue a Julieta Solanas, una de las mejores triatletas del país, una mujer fuera de serie. Sabía que escuchando sus experiencias podía tener una idea de hasta dónde entrenar y cómo hacerlo. Julieta nadó hasta el día antes de dar a luz y nunca dejó de moverse. Dos años después, ya estaba corriendo distancia ironman y siendo la mejor representante de Argentina, ¡y además, con cinco kilos por debajo del peso de antes de estar embarazada!
María Reynolds, corredora de aventura, con tres meses de embarazo se animó a correr un Cruce de los Andes a pie. Llevó a su doctor y lo hizo bajo estricto control, ¡pero imagínense que lo logró!
Quizás se trate de casos extremos, que los pongo como ejemplo simplemente para que no dudes a la hora de hacer ejercicio. O sea, si una chica embarazada logró correr un Cruce de los Andes, entonces no tengas miedo de caminar una hora o de hacer una clase de spinning.

Un embarazo deportivo
Los primeros tres meses uno suele sentirse mal, a veces descompuesta, con dolores y con ese fantasma de que son los meses peligrosos en el que se puede perder el embarazo, por lo tanto hay que cuidarse más.
Yo nací prácticamente arriba de una bici y digamos que en ella me siento como pez debajo del agua, de modo que no tuve problemas en seguir pedaleando hasta los seis meses y medio, cuando la panza ya me tocaba las rodillas y me sentía un veterano panzón que pedaleaba con la piernas abiertas y me empezaba a doler mucho la cintura. Pero recién ahí decidí bajarme. A los cinco meses de embarazo había cruzado el Golden Gate de San Francisco en bici. ¡Qué experiencia! Hice bici fija hasta el día anterior de tener a Sol y desde la clínica llamé para avisar que al otro día no iría a trabajar. Retomé mi rutina laboral, que es sobre la bici, a los dos meses del parto.
Los tres primeros meses de mi embarazo me cuidé mucho, sólo caminé e hice un poco de bici. Además de todo te sentís mal porque nadie se da cuenta que estás embarazada y los tratos son diferentes. La panza tendría que salir desde el primer día, así todos te dan el asiento y te cuidan, ¿no? Uno no anda por la vida con un cartel de embarazaba de tres meses sin panza pero con mucho mareo, vomito y esas cosas…
Seguramente te sientas más cansada que lo normal. Si tenés que seguir trabajando, date descansos, poné las piernas para arriba, pero no dejes de hacer deporte, no dejes de caminar.
Hay un tema esencial, que no es un dato menor, y es que cuando la panza te empieza a crecer, el hecho se hace diametralmente opuesto a las ganas que tenés de moverte. Son muchos sentimientos nuevos, miedos, hormonas que fluyen y que de repente te hacen llorar a moco tendido viendo una película de Disney, y te preguntas: ¿por qué lloro?, y con lágrimas en los ojos te decis: no seeee, buaaaa…, y a los dos segundos te estás riendo de la situación patética que viviste. Por suerte estabas sola en el living de tu casa…

Las metas
La vida de un deportista cambia mucho, las prioridades son otras, el deporte pasa a un segundo plano, siempre y cuando en tu vida deportiva hayas logrado cumplir tus objetivos. Si estás pensando en ser mamá, mi consejo es que primero te saques todas las ganas de competir, de tratar de lograr tu meta, de ir al panamericano, al mundial, a aquella carrera de aventura que siempre quisiste ganar, a aquel viaje de cicloturismo que te morías por hacer. No dejés nada para después, porque como te dije, la vida cambia, las prioridades son otras y cuando ya tengás a tu bebé en casa verás que tus objetivos serán otros y tus sueños irán cambiando. Quizás empieces ahora a soñar con verlo/a andar en triciclo, o por qué no, quizás quieras mañana correr una carrera con ella/el.
En mi vida deportiva nada quedó por cumplir. Llegue hasta donde el cuerpo me dejó. Corrí mundiales, panamericanos, crucé los Andes dos veces y hasta me animé a subir el Aconcagua. Viajé, competí, viví, y cuando llegó Sol mi vida estaba preparada para todo esto, para ser MAMÁ y disfrutarla a pleno.
También hay grandes deportistas que cumplieron sus objetivos luego de ser mamá. Cada persona es un mundo y cada una encontrará dentro de si las respuestas. Hasta es posible que quizás logres tener una compañera de entrenamiento ideal…

 

TESTIMONIOS    

Julieta Solanas      
Solanas es triatleta y kinesióloga. Ganó su categoría en el Ironman Brasil 2009.

¿Cómo pasaste el embarazo?
El embarazo lo pasé muy bien. Trabajé hasta el último día en mi consultorio y nadé hasta el día anterior. También pedaleé hasta el octavo mes y caminaba entre 40 minutos y una hora, todo dependiendo de cómo me sientiera cada día y a baja intensidad.

¿Cómo fue el post parto?
¡Bárbaro! Tuve cesárea, comencé a trotar a los 28 días de nacida Victoria, corrí 20 minutos y tuve que parar tres veces, pero de a poquito me fui adaptando y fui agregando las otras disciplinas entre medio de los horarios de lactancia, ya que amamanté hasta el año. Y retomé mi actividad laboral al mes y medio.

¿ Cuándo volviste a competir?
A los seis meses corrí el Campeonato Argentino de Duatlón. Quedé segunda. A los ocho meses gané el triatlón de Baradero 2008. Ahí comenzaba a sentirme un poco mejor. Logré estar bien al año y un mes aproximadamente, cuando gané el Campeonato Argentino de Triatlon Sprint e hice muy buenas marcas en medio ironman. Al año y cuatro meses obtuve la clasificación para el mundial de ironman en Hawaii, al ganar mi categoría en el Ironman Brasil 2009.

¿Cómo cambió tu vida?
Mi vida cambió en el sentido de que hay otras prioridades. Por eso voy eligiendo los momentos para competir de acuerdo a como se va desarrollando el día a día de mi hija y sus necesidades, acompañando las distintas etapas de su crecimiento. También requiere de mucha organización poder hacer todo, ya sea trabajo, entrenamientos, familia. La maternidad ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida, para mí es la experiencia más maravillosa y desafiante.

 Nota publicada en Biciclub Nº 186, Junio 2010

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Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso

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Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso

Por Pedro Piusselli

Nueve días de tortura. Nueve días de tipos al límite del colapso físico, de directores de equipo sudando frío detrás del volante y de transmisiones que intentan venderte un deporte quirúrgico y controlado que, por suerte, todavía se les escapa de las manos. El pelotón del Tour de France 2026 frena hoy a lamerse las heridas en este primer día de descanso. Es el momento perfecto para ver dónde se rompieron sus malditos planes, quién tiene la sangre en el ojo y hacia dónde apunta la tormenta que se viene.

Querían un Tour de laboratorio. Diseñaron estrategias milimétricas para mantener a los líderes flotando en una burbuja estéril de vatios calculados. Pero el ciclismo de verdad es mugre, es asfalto hirviendo, es viento cruzado y es agonía pura. Y esta primera semana se encargó de recordarles que el algoritmo no tiene piernas.

1. El pánico de Barcelona: Sin guardaespaldas en Montjuïc

El Tour arrancó pateando el tablero con una Contrarreloj por Equipos en Barcelona que prometía ser histórica, y vaya si lo fue. Pero no por la sincronización estética de los trenes aerodinámicos, sino por el sálvese quien pueda que provocó la nueva regla de la organización.

Al obligar a tomar el tiempo del equipo con el primer corredor, pero computar el tiempo individual para la clasificación general, los directores tuvieron un cortocircuito mental. Se terminó la vieja táctica de viajar protegidos como una corporación donde los gregarios te hacen de escudo y te llevan entre algodones para que flotes sin despeinarse.

En Barcelona los dejaron sin guardaespaldas. Vimos a los capos de escuadra totalmente expuestos, doblando al límite en las curvas urbanas y reventándose el pecho en solitario en la subida final al Estadio Olímpico de Montjuïc. Ver la cara de pánico y las bocas abiertas de los máximos favoritos al cruzar la meta, dándose cuenta de que desde el segundo uno iban a tener que sangrar solos, fue una caricia para los que amamos el ciclismo clásico. Las primeras diferencias de este Tour se marcaron con riñón y sudor individual, no con la inercia del presupuesto.

2. El Tourmalet y los Pirineos escupieron la mentira

La etapa 6 fue un puñetazo en la boca del estómago para los que basaron su pretemporada en simuladores virtuales y números teóricos de túnel de viento. El Tourmalet no entiende de software.

Las megacorporaciones de la categoría quisieron imponer su ley. Pusieron a sus gregarios de un millón de dólares a sostener ritmos de destrucción masiva en las rampas de los Pirineos, buscando adormecer la carrera bajo la dictadura de los vatios por kilo. Pero la montaña es el mejor detector de mentiras del planeta.

Cuando el aire empieza a faltar por encima de los 2.000 metros y la pendiente muerde los talones, la teoría se evapora. Vimos nombres importantes quedar descolgados del grupo de favoritos mucho antes de lo previsto, arrastrando las piernas y perdiendo minutos que en el ciclismo moderno son una sentencia de muerte. El Tourmalet no perdona el humo de la pretemporada: o tenés el punto de maduración justo en las piernas o la ruta te escupe para atrás sin piedad.

3. El mano a mano: El ring de los favoritos

Olvidate de las declaraciones de prensa diplomáticas; en el pelotón se huelen el miedo. La general está al rojo vivo y las posiciones actuales reflejan que esto va a ser una guerra de desgaste psicológico:

  • Tadej Pogačar (UAE Team Emirates) lidera con 32h 17′ 04″. El esloveno es el dueño absoluto del circo por ahora. Se calzó el amarillo y corre con la confianza de quien se sabe el más fuerte del patio, obligando a los demás a salir de su libreto defensivo.

  • Jonas Vingegaard (Visma | Lease a Bike) acecha a 2m 42s. Fiel a su estilo de hielo, el danés resiste apoyado en su tren de montaña. No se desespera; sabe que la verdadera altitud y el desgaste de la tercera semana juegan a su favor.

  • Isaac Del Toro (UAE Team Emirates) completa el podio a 3m 27s. El pibe mexicano es la absoluta revelación de este Tour. Su presencia en el tercer escalón de la general es un dolor de cabeza táctico para los rivales del UAE, que ahora tienen que vigilar dos frentes.

4. El botín de guerra: Quiénes visten los Maillots hoy

  • Maillot Amarillo (General): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).

  • Maillot Verde (Puntos): Mads Pedersen (Lidl-Trek), dominando la regularidad a base de potencia y consistencia pura en los sprints.

  • Maillot de Lunares (Montaña): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates). Como el esloveno ya viste de amarillo, la mística camiseta de la montaña la lucirá Jonas Vingegaard en la ruta por ser el segundo de esa clasificación.

  • Maillot Blanco (Jóvenes): Isaac Del Toro (UAE Team Emirates), custodiando la corona sub-26 y demostrando que el futuro ya llegó y no pide permiso.

5. Lo que viene en la segunda semana: El territorio del caos

Si la primera semana dolió, la segunda va a quebrar voluntades. Dejamos atrás la frescura y entramos en el terreno de la fatiga crónica.

El pelotón va a cruzar etapas de transición traicioneras, donde el viento de costado y las emboscadas en media montaña van a desgastar los nervios de los favoritos. Pero todo el mundo tiene la cabeza puesta en el cierre de este segundo bloque: la Etapa 15 con el final agónico en el Plateau de Solaison el próximo domingo.

Esa pared de categoría Especial, con sus 11 kilómetros destructivos a casi el 9% de pendiente promedio, va a ser el escenario de un cara a cara brutal. Ahí no va a haber gregarios que valgan, ni radios que dicten tácticas. Va a ser el hombre contra su propia agonía, en la víspera del segundo día de descanso.

El veredicto del primer descanso

Las computadoras siguen encendidas en los hoteles de los equipos, buscando la fórmula mágica para recuperar los músculos de los líderes. Pero el Tour de France se resiste a morir en una oficina.

Que sigan mirando las pantallas de sus ciclocomputadores y rezándole a los datos. La carretera, el calor y el cansancio acumulado se van a encargar de apagárselas de un golpe en la cabeza. Esto sigue siendo un deporte de carne y hueso, y el verdadero infierno recién está por empezar.

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El Tour de France 2026 a horas de la largada: La paradoja del potenciómetro que amenaza la épica del ciclismo

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Por Pedro Piusselli

Estamos a solo horas de que se habilite la rampa de salida. Mañana arranca el Tour de France 2026 y la mística de la ronda francesa ya tiene a todo el mundo de las dos ruedas con los ojos clavados en el calendario. Sin embargo, antes de que caiga la bandera y el pelotón empiece a devorarse los primeros kilómetros, la previa de esta edición abre un debate profundo sobre la naturaleza misma de la competición moderna.

Este Tour 2026 se presenta, desde el calentamiento, como la confirmación absoluta de un cambio de era: la deshumanización del esfuerzo. Nos preparamos para tres semanas donde la ciencia del rendimiento deportivo amenaza con domesticar por completo los arrebatos heroicos a puro corazón y desarrollo de plato grande que hicieron grande a este deporte.

La dictadura de los vatios por kilo que se viene

Si miramos las planificaciones de los equiposdominantes (con el Visma-Lease a Bike y el UAE Team Emirates a la cabeza de esta carrera armamentística), queda claro que los directores de equipo han convertido la geografía de Europa en una ecuación matemática antes de haberla pisado. Mañana no solo largan ciclistas; largan algoritmos.

  • Ritmos de laboratorio: La previa nos muestra que los gregarios ya no van a tirar por instinto ni por sensaciones. Están programados para ponerse al frente del pelotón a sostener unos exactos y calculados vatios por kilogramo. El objetivo es claro: neutralizar cualquier intento de épica. Si un rival tiene la osadía de saltar, la orden desde el auto ya está escrita: mantener el número en la pantalla porque la ciencia dice que el atacante va a explotar más adelante.

  • Anatomía de lo previsible: Con la tecnología de simulación actual, los directores saben exactamente cuánto combustible tiene el tanque de cada atleta antes de la largada. El margen para lo inesperado se reduce al mínimo en un mapa que este año, además, carece de tramos de pavé o gravel que puedan caotizar la carrera.

La crítica no va dirigida a los ciclistas, que son verdaderos superhumanos capaces de soportar niveles de dolor intolerables, sino a un modelo de competición que, desde el día uno, premia la previsibilidad por sobre la audacia.

El contraataque de los «Outsiders»: ¿Hay espacio para la rebeldía?

El ciclismo grande necesita de la rebeldía para mantener su mística. Si el Tour se vuelve una hoja de Excel viviente, la audiencia bosteza. Por eso, la gran expectativa a partir de mañana está puesta en los equipos medianos.

Conscientes de que no pueden ganar la guerra de desgaste en los números de laboratorio contra las billeteras multimillonarias de las megacorporaciones, su única opción es romper el guion establecido. Las escapadas suicidas de larga distancia y las tácticas caóticas en las etapas de media montaña o emboscadas de transición son el último refugio del ciclismo romántico. Es ahí, donde el terreno es inestable y las calculadoras mienten, donde esperamos volver a ver la esencia pura del deporte.

Las cuatro batallas reales donde el algoritmo puede volar por los aires

Para fortuna de los románticos, la organización del Tour ha diseñado un recorrido con cuatro momentos clave que prometen cortocircuitar los planes más fríos de los directores de equipo:

  1. Etapa 1 (Sábado 4 de Julio) – Contrarreloj por Equipos en Barcelona: El Tour patea el tablero de entrada con una CRE tras décadas de ausencia en el inicio, pero con una regla revolucionaria: el tiempo del equipo se toma con el primer corredor en cruzar la meta, pero para la clasificación general se computará el tiempo individual de cada líder. Se terminó el viajar protegidos en bloque; los capos van a tener que vaciarse solos en la subida final a Montjuïc. Habrá diferencias reales desde el primer segundo.

  2. Etapa 6 (Jueves 9 de Julio) – Pau a Gavarnie-Gèdre: El primer examen serio de alta montaña en los Pirineos. El pelotón va a encadenar el Col d’Aspin y el mítico Col du Tourmalet antes de terminar en el puerto inédito de Gavarnie-Gèdre. Al caer en la primera semana, es el día del juicio: los que no hayan llegado con el punto justo de preparación van a quedar expuestos ante el ritmo de carrera y perderán minutos irrecuperables.

  3. Etapa 15 (Domingo 19 de Julio) – Champagnole a Plateau de Solaison: Un cierre de segunda semana brutal justo antes del descanso. La meta está en el durísimo Plateau de Solaison, un puerto de categoría Especial con más de 11 kilómetros al 9% de pendiente promedio. Una pared de desgaste puro donde las estrategias de equipo se desarman y el ritmo de los gregarios ya no alcanza para tapar las debilidades individuales.

  4. El doblete del Alpe d’Huez (Etapas 19 y 20 – Viernes 24 y Sábado 25 de Julio): Una locura histórica. El Tour se define subiendo al Alpe d’Huez dos días seguidos por vertientes distintas. La Etapa 20 será una carnicería total cruzando la Croix de Fer, el Telegraphe, el techo del Tour en el Col del Galibier (2.642 m) y subiendo al Alpe por el inédito Col de Sarenne. A solo 24 horas de París, el que tenga una mala tarde acá pierde el Maillot Amarillo en el último suspiro.

Conclusión: El algoritmo contra la historia

El Tour de France 2026 que arranca mañana promete un nivel físico descomunal y velocidades récord, pero nos deja una advertencia flotando en el aire antes del primer pedalazo. Si la dependencia tecnológica de los corredores en plena carrera sigue creciendo sin límites, corremos el riesgo de transformar la carrera más hermosa del planeta en una partida de ajedrez jugada por computadoras desde los autos de los directores.

La mística del Tour se construyó sobre el sufrimiento impredecible, sobre el error humano y las desfallecidas históricas. Esperemos que a partir de mañana, las piernas, el coraje y la locura de algún rebelde logren cortocircuitar las calculadoras de los ingenieros. Que gane el mejor, pero que gane el más humano.

A partir de mañana, las calculadoras se encienden, pero la última palabra la van a tener las piernas y el asfalto. Para que no te pierdas nada de lo que pasa detrás de los números y las estrategias de laboratorio, nos vamos a encontrar acá mismo cada día de descanso. En esas jornadas donde el pelotón frena a respirar, nosotros nos sentamos a hacer el análisis semanal en frío, destripando las tácticas de los directores de equipo y buscando a esos rebeldes que se animen a romper el algoritmo.

¡Que empiece a rodar el Tour!

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Eventos

30 Años de Leyenda: El Desafío Río Pinto 2026 consagró a sus nuevos gladiadores

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Por Pedro Piusselli

La Cumbre, Córdoba. No fue un domingo cualquiera. Fue el día en que el Valle del Río Pinto rugió más fuerte que nunca para celebrar tres décadas de historia, barro y gloria. En una edición aniversario que desbordó emoción, más de 6.000 almas se lanzaron desde la base de La Cumbre para enfrentar el rito de pasaje más importante del MTB sudamericano.

La Batalla por el Trono: Un final de infarto

La categoría Pro Masculina entregó un espectáculo que quedará grabado en las retinas de los miles de espectadores presentes. En un sprint final que se definió por apenas milésimas de segundo, el riojano Agustín Durán se alzó con la victoria máxima, deteniendo el cronómetro en 2:52:03.

Fue una lucha de titanes: Durán no solo venció al crono y al terreno, sino que tuvo que contener los embates finales de Maximiliano Aiello (2:52:04) y Fernando Contreras (2:52:06). Los tres cruzaron la meta casi en una misma exhalación, demostrando que, tras 93 kilómetros de castigo, la gloria se decide en un último suspiro de coraje.

El Debut Soñado: Julieta Zurita conquista el Valle

Si de épica hablamos, lo de Julieta Zurita fue cinematográfico. En su primera participación en el Desafío al Río Pinto, Zurita no solo se animó a la distancia, sino que dominó la General Femenina con una entereza de veterana. Cruzó la meta entre lágrimas, consagrándose en el escenario más difícil del continente y demostrando que el «Pinto» premia a quienes se atreven a desafiar lo imposible.

Una marea humana bajo el cielo de Punilla

Desde aquel lejano 1996 hasta este 2026, la carrera ha crecido hasta convertirse en un fenómeno cultural. Con una presencia femenina récord de más de 1.000 mujeres y ciclistas que estuvieron presentes en aquella primera edición histórica hace 30 años, el Valle de Punilla fue testigo de una comunión única entre aficionados y profesionales.

El circuito, implacable como siempre, presentó sus clásicos vados, el polvo del camino y esa subida final de San Marcos que separa a los ciclistas de la inmortalidad.

Resultados Destacados – Edición 30 Aniversario:

  • Ganador Pro Masculino: Agustín Durán (La Rioja) – 2:52:03

  • Ganadora General Femenina: Julieta Zurita – 3:25:34

  • Ganador E-Bike: Ariel Puy Soria – 56:10

La edición número 30 ya es historia, pero el eco de los pedales contra la piedra del valle seguirá sonando hasta que el año que viene, la campana de salida vuelva a convocar a los valientes a la carrera más grande de América.

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ABC

La técnica de pedaleo adecuada

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Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

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La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.

El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.

El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.

Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.

Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.

Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.

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