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“En Latinoamérica hay que pensar en dos ruedas”

Fecha: 11.05.2018

En su doble condición de peatón y usuario de transporte público, el chileno Rodrigo Díaz (46) siempre se interesó por la movilidad urbana. Y logró unir ese tema con su profesión, la arquitectura, cuando emigró a la ciudad de México y conoció viviendas sociales que habían sido abandonadas por ser inaccesibles: “Estaban construidas en la periferia y aisladas de los centros de trabajo. Deberían haberse relacionado con políticas de transporte. Desde ese momento investigué sobre políticas de usos del suelo y de vivienda”, explica Díaz, quien se desempeña como consultor independiente en estos temas para bancas de desarrollo, ONGs y gobiernos.
En 2009 Díaz creó Pedestre, un blog donde escribe sobre temas urbanos de actualidad y que atrae a miles de seguidores. A este espacio el autor lo describe como su “brazo armado”: “Escribo porque me gusta, más que por activismo. Y como la ficción no se me da, me vuelco a las crónicas sobre cosas que sé. También por estos medios hago contacto con redes internacionales de gente que está en el tema que me interesa, personas que no conozco físicamente pero con quienes tengo un vínculo.”

Te definís como peatón. ¿Por qué crees que es el mejor modo de moverse en la ciudad?
Es el mejor solo en determinadas circunstancias. Si tengo que hacer un viaje corto lo hago a pie. Si es largo, en transporte público o automóvil. Cada viaje es un modo en sus circunstancias. Elijo ser peatón porque siempre tuve la suerte de vivir cerca de mis lugares de trabajo y estudio, con lo cual no dependo del automóvil. Hasta el día de hoy detesto manejar, aunque tengo auto en mi casa.
Me gusta caminar no solo porque es práctico y gratis en distancias cortas, sino también porque es un reseteo personal diario. Es bueno caminar antes de ir a trabajar, deja la mente en blanco. Tiene una serie de beneficios, es bueno para meditar, son saludables en sociedades que se preocupan por las velocidades cada vez más rápidas. Una caminata es también hacer una pausa en la vida diaria, permite pensar en otras cosas o no pensar. Tiene propiedades curativas. Constantemente sufro migrañas muy fuertes, y más que tomarme un analgésico salgo a caminar un rato. No me baja el dolor pero me ayuda a canalizarlo. La conexión del cuerpo con el pavimento, o con la bicicleta también, definitivamente puede tener algún efecto. Existe un libro, Bici Zen, del argentino Juan Carlos Kreimer, que habla de la meditación en bicicleta, del momento del pedaleo como tiempo presente y de esa concentración que hace que se resetee la mente. Esto es difícil de lograr en transporte motorizado, incluso en transporte público.

Decís “distancias cortas”. ¿Cuánto caminás habitualmente?
En general una persona no camina más de 1 kilómetro. En mi caso, si no ando apurado, para buscar a mis hijos, por ejemplo, hago hasta una hora. Todo depende del tiempo y del espacio que caminas. Si es hostil, lo evito.
Por ejemplo Buenos Aires es una ciudad hecha para caminar, por la calidad del espacio y la entretención, que es constante. Conozco solo la ciudad, no el Gran Buenos Aires, pero tiene varias cosas: una malla vial bien conectada de alta densidad que ha permitido un desarrollo de planta baja con comercio activo, una cultura de ocupación, de tomar café y comer pizza las 24 horas, arquitectura de muy buen nivel y espacios públicos de calidad, con buenas aceras y arboledas. Sí la red de metro es ya muy pequeña para el tamaño y la necesidad de la ciudad.
En el caso de la ciudad de México es más hostil, no sólo porque las distancias son más grandes, no hay arquitectura de gran nivel salvo el casco histórico, el espacio público es de muy precarias condiciones porque es muy estrecho o con cruces peligrosos y la calidad del pavimento es mala. A esto se suma una gran cantidad de entrada de ejes viales hasta muy dentro de la ciudad. En Buenos Aires, a comparación de México, creo que el tránsito está más domesticado.

¿Qué hacemos con el caótico tránsito automotor en las grandes ciudades? ¿Cómo puede intervenir un arquitecto en este problema?
Hay maneras directas e indirectas. Las directas se relacionan con la intervención del espacio físico, en la calle, en la acera, dando buenas condiciones y privilegiando la circulación de algunos modos sobre otros. Y entre las indirectas están las estrategias macro de desarrollo urbano que promueven un patrón de crecimiento conectado, de usos mixtos. La conectividad es muy importante. Temas claves como los estacionamientos tienen impacto indirecto. Pero como arquitectos, también hay que trabajar con otras disciplinas y sectores de la comunidad: sociólogos, trabajadores sociales, geógrafos, ingenieros. El arquitecto es solo una pieza más que ayuda en lo formal de la solución. En el modelo de negocios y en el modelo social tiene que intervenir la comunidad.

Texto: Rocío Cortina
Foto: Gentileza @Pedestre

Lee la nota completa en Biciclub de mayo N° 281, disponible en kioscos y bicicleterías de todo el país.


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Hablamos sobre: Ciclismo urbano

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Nº 286 - Octubre 2018

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