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Mundo Bici

Encuesta nacional «Seguridad en Bici 2026» para impulsar mejoras en seguridad vial

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Invitamos a toda la comunidad ciclista y a los actores del sector a participar de «Seguridad en Bici 2026». Esta iniciativa, impulsada por la organización Argentina en Bici, consiste en una encuesta nacional diseñada para relevar datos precisos sobre cómo se pedalea en nuestro país y cuáles son los desafíos actuales en materia de seguridad.

¿Por qué es importante participar? Para el desarrollo de la industria y el fomento del uso de la bicicleta, es fundamental contar con estadísticas claras. Los resultados de este relevamiento serán una herramienta clave para impulsar políticas públicas de seguridad vial y mejoras en la infraestructura de todas las provincias.

Detalles de la encuesta:

  • Alcance: Dirigida a ciclistas de todo el territorio argentino.

  • Privacidad: La participación es 100% anónima.

  • Tiempo estimado: Completar el formulario toma entre 10 y 15 minutos.

  • Recomendación: Se sugiere realizarla desde una computadora para una visualización más cómoda de las preguntas.

Desde la Cámara, estamos convencidos de que el crecimiento del sector va de la mano con una movilidad más segura y planificada. Los datos son el primer paso para lograrlo.

👉 Participá de la encuesta ingresando aquí: Formulario Seguridad en Bici 2026

E-bike

La crisis de los combustibles y el dilema de la E-Bike: ¿Un nuevo «Bike Boom» o una solución para pocos?

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Por Pedro Piusselli

El analista australiano Phil Latz encendió el debate en el sector con su última columna para Flow Mountain Bike. Su hipótesis es atractiva: la escalada en el costo de los combustibles y la crisis energética global están pavimentando el camino hacia un segundo «Bike Boom». Sin embargo, a diferencia del fenómeno de 2020, donde la demanda estalló por razones de salud y recreación, este nuevo ciclo estaría impulsado por la estricta necesidad económica. Pasaríamos del boom del deseo al boom del presupuesto.

La analogía que traza Latz con la crisis del petróleo de 1973 es impecable desde una perspectiva global. Pero cuando trasladamos ese análisis a la realidad de nuestros mercados y examinamos la microeconomía local, la teoría encuentra sus primeros límites. El escenario real es bastante más complejo que una simple transición de vehículos.

El espejo roto del modelo europeo

Para que la bicicleta eléctrica se consolide como el éxito masivo y estructural que describen los gurúes internacionales, se requiere la alineación de tres factores clave: infraestructura segura, incentivos estatales y crédito accesible. En Europa, el usuario no adopta una E-Bike solo por conciencia ecológica; lo hace porque existen subsidios directos a la compra, financiación a largo plazo y una red de autopistas exclusivas para bicicletas con estacionamientos protegidos.

En nuestra región, el contexto plantea un escenario opuesto. Las vías de circulación urbana quedaron chicas para el volumen actual; el crédito a tasas razonables es una excepción y la seguridad es una preocupación constante. Salir a trabajar diariamente con un vehículo que cotiza al valor de un automóvil usado significa, para muchos usuarios, asumir un riesgo elevado.

Sin embargo, el verdadero fenómeno que hoy redefine al sector no es la falta de interés del público, sino la profunda degradación que sufrió el mercado tradicional.

La trampa del commodity tradicional

En los últimos años, bajo la presión de las sucesivas crisis y la necesidad de mantener volúmenes de venta, la bicicleta convencional experimentó un proceso de commoditización acelerado. Con el único objetivo de llenar salones y tiendas online con precios competitivos, el mercado se inundó de rodados de baja calidad.

Componentes genéricos, transmisiones que fallan a los pocos kilómetros y materiales descartables transformaron a la bicicleta común de gama baja en un elemento de emergencia. El trabajador que se ve obligado a abandonar el transporte público debido a los costos la adquiere por una restricción presupuestaria insalvable, pero ya no la percibe como una inversión, sino como un paliativo que exige mantenimiento constante.

En este contexto, la E-Bike de marca encontró un posicionamiento particular: se convirtió en el único segmento donde el consumidor convalida un precio premium con convicción de inversión real. El comprador que dispone del capital ya no encuentra justificación para desembolsar una fortuna en una bicicleta tradicional de gama alta solo para moverse por la ciudad. En cambio, acepta ese valor por una eléctrica porque la percibe como un vehículo tecnológico y un sustituto real del automóvil. Al requerir motores y sistemas integrados, la ingeniería de estos rodados obligó a mantener estándares elevados en frenos hidráulicos, estructuras testeadas y transmisiones reforzadas.

El problema es que este estándar de calidad ya enfrenta una amenaza silenciosa.

La próxima ola: El peligro de la eléctrica descartable

La pregunta que la industria seria prefiere evitar es incómoda: ¿Cuánto tiempo pasará antes de que la carrera por el precio destruya también a las eléctricas?

El proceso ya comenzó. Ante la oportunidad comercial que genera el precio de los combustibles, el mercado ya registra la llegada de kits de conversión genéricos y E-Bikes armadas con componentes de bajo costo para perforar los precios de entrada.

Montar motores de asistencia inmediata sobre cuadros fatigados y sistemas de frenos deficientes representa un peligro estructural. Pero el riesgo mayor es energético: el uso de celdas de litio genéricas y sistemas de gestión de batería (BMS) sin certificaciones internacionales transforma a estos vehículos económicos en una bomba de tiempo en términos de cortocircuitos y seguridad edilicia.

El cuello de botella del servicio posventa: El dilema del «yunque con dos ruedas»

A esta ecuación técnica es indispensable sumarle el factor más crítico y menos planificado por los importadores de oportunidad: el soporte técnico real.

¿Cuántos talleres mecánicos y bicicleterías de barrio están realmente capacitados hoy para diagnosticar una falla electrónica, reparar un controlador o intervenir un cableado interno? La respuesta es alarmante. El mantenimiento de una bicicleta convencional requiere herramientas básicas y oficio; el de una E-Bike exige conocimientos técnicos específicos y capacitación en software de diagnóstico que hoy escasean.

Aquí es donde el consumidor desprotegido adquiere un problema crónico. Cuando un sistema de asistencia genérico empieza a fallar, conseguir el repuesto específico o un técnico calificado se vuelve una misión imposible. Mientras las marcas oficiales invierten en capacitar a sus redes y asegurar stock de componentes, las firmas golondrina desaparecen una vez liquidado el inventario.

El resultado técnico es inevitable: una bicicleta eléctrica que no funciona deja de ser un vehículo y se transforma, automáticamente, en un yunque con dos ruedas. Un objeto pesado, costoso e inmovilizado en el fondo de un garage debido a la falta de respaldo técnico.

Conclusión: Proteger el valor del sector

El mapa que dibuja Phil Latz es útil para comprender la tendencia global, pero el territorio local exige otra lectura. El viento de cola por el costo del transporte es real, y la bicicleta sigue siendo la herramienta más eficiente para enfrentar la crisis del sector.

El desafío para las marcas, distribuidores y tiendas especializadas es resistir la tentación del volumen rápido a expensas de la calidad. El negocio ya no pasa por convencer al ciclista entusiasta de que aliviane su equipamiento deportivo. El verdadero negocio actual es ofrecer soluciones de movilidad reales, duraderas y con un respaldo posventa que garantice la inversión del usuario. Si permitimos que la carrera por el precio destruya la reputación de la E-Bike como ocurrió con la bicicleta común, habremos anulado la herramienta de movilidad más prometedora del mercado antes de que logre su maduración.

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Mundo Bici

Más allá del cliché: ¿Qué festejamos este Día de la Bicicleta?

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Por Pedro Piusselli

Cada 3 de junio, las redes se inundan de postales idílicas. Ruteros «épicos» desafiando al viento en el asfalto o mountainbikers del llano sacándole la clásica foto a sus bicis aprobadas contra un alambrado en la inmensidad de la llanura pampeana. Pero detrás de ese folclore digital que tanto nos gusta, el ciclismo hoy vive una realidad mucho más profunda, terrenal y desafiante.

Este 2026 nos encuentra en un verdadero punto de inflexión:

A nivel internacional: La industria se reacomoda tras la resaca de la post-pandemia. Se terminó la fiebre de la novedad por la novedad misma; hoy la innovación real está en la calle. Mientras las e-bikes transforman la movilidad diaria y el gravel rescata la esencia de pedalear lejos de la tiranía del reloj, aparece un nuevo actor en el tablero urbano: los monopatines eléctricos. Pasaron a ocupar el lugar de la portabilidad que antes era patrimonio exclusivo de la bici plegable, pero con la enorme ventaja del cero esfuerzo y la comodidad intermodal.

En Argentina: La teoría del mercado global se choca de frente con nuestra coyuntura. El ciclista local se convirtió, por fuerza mayor, en un superviviente hiperracional. Con el aumento de los combustibles y las tarifas del transporte público, la bicicleta dejó de ser un lujo recreativo para transformarse en un auténtico escudo económico diario. Hoy se cuida al extremo lo que se tiene y se pasa más por el taller de barrio para estirar la vida útil de los componentes.

La realidad del mostrador: A la hora de renovar la bici, el proceso de decisión cambió drásticamente. Hoy se compra estrictamente por precio, promociones o facilidades de financiación. La fidelidad a las grandes marcas o la exigencia por la calidad de los componentes pasaron a un segundo plano; lo que manda es la accesibilidad y que la cuota cierre a fin de mes.

A pesar de los desafíos, andar en bici sigue siendo la declaración de autonomía y resistencia más inteligente que existe. Este 3 de junio, el mejor homenaje no es un «like» a una foto vintage: es inflar las cubiertas, dejar las excusas de lado, salir a la calle y seguir pedaleando.

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Ciclismo urbano

19 de abril: día de la bicicleta

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Bici + LSD: un gran paseo

Desde 1984, mucha gente festeja cada 19 de abril como el día de la bicicleta, pero la mayoría absoluta desconoce cuál es el origen del festejo. El hecho es que en aquel año, 1984, alguien observó que el 19 de abril se cumplía un aniversario del día en que Albert Hofmann tomara accidentalmente LSD por primera vez.
Les contamos la historia.

Albert_Hofmann

Albert Hofmann (1906/2008) fue un afamado químico suizo que entre sus principales logros está el de haber descripto la estructura de la quitina, aunque es más conocido por ser el primero en haber sintetizado, ingerido y por lo tanto experimentado los efectos psicotrópicos del LSD, mientras estudiaba los alcaloides producidos por un hongo parásito del centeno llamado cornezuelo.

La sustancia que Hofmann describiría como “una de las dos o tres cosas más importantes que he hecho en mi vida”, fue sintetizada por él por primera vez en 1938, mientras estudiaba los derivados del ácido lisérgico. La dejó de lado, pero en 1943 volvió a interesarse en ella. Hofmann confiesa que tuvo “la sensación de que esta sustancia podría poseer otras propiedades además de las establecidas en las primeras investigaciones”. Ello lo condujo a sintetizar de nuevo LSD-25, para que el departamento farmacológico del laboratorio Sandoz (hoy Novartis) donde trabajaba llevara a cabo algunas pruebas.

El asunto es que mientras purificaba y cristalizaba LSD le irrumpieron una serie de extrañas sensaciones. Había absorbido accidentalmente una pequeña cantidad del producto a través de la punta de sus dedos. En un informe que le enviara a un colega poco después describiría las sensaciones que lo asaltaron: “Me vi forzado a interrumpir mi trabajo en el laboratorio a media tarde y a dirigirme a casa, encontrándome afectado por una notable inquietud, combinada con cierto mareo. En casa me tumbé y me hundí en una condición de intoxicación no desagradable, caracterizada por una imaginación extremadamente estimulada. En un estado parecido al del sueño, con los ojos cerrados (encontraba la luz del día desagradablemente deslumbrante), percibí un flujo ininterrumpido de dibujos fantásticos, formas extraordinarias con intensos despliegues caleidoscópicos. Esta condición se desvaneció dos horas después.”

Inmediatamente dedujo que había ingerido LSD accidentalmente y que esta sustancia era la que le había provocado aquellas sensaciones, de modo que, como buen científico, decidió llegar al fondo del asunto y experimentar el tema en sí mismo.

Fue así que el 19 de abril de 1943 Hofmann ingirió intencionalmente lo que consideró por entonces una dosis mínimamente efectiva de LSD, 250 microgramos, dando pie a lo que ya es leyenda, quizás el más famoso de los paseos en bicicleta. Nos lo cuenta el propio Hofmann: “A esta altura ya estaba claro que el LSD era el que había causado la experiencia previa, ya que las percepciones alteradas eran del mismo tipo, sólo que ahora mucho más intensas. Tenía que esforzarme por hablar de manera inteligible. Le pedí a mi asistente, que estaba informado del experimento, que me acompañara a casa. Fuimos en bicicletas, ya que por las restricciones de la guerra no había automóviles disponibles. Camino a casa, mi estado comenzó a tomar formas amenazadoras. Todo en mi campo de visión ondulaba y se distorsionaba, tal como se ve en un espejo curvo. También tenía la sensación de no poder moverme, pese a lo cual mi asistente me contaría luego que habíamos viajado muy rápidamente.”

Hofmann, que no podía concebir el uso del LSD más allá de la medicina, sufrió años más tarde la prohibición del LSD por parte de los gobiernos, preocupados por los efectos que producía en ese momento la contracultura hippie, que había “secuestrado” a la sustancia. El estaba convencido del potencial curativo de la droga: “Si fuera posible detener su uso inapropiado, su mal uso, entonces pienso que sería posible dispensarla para su uso médico. Pero mientras siga siendo mal utilizada y mientras la gente siga sin entender realmente los psicodélicos, utilizándolos como drogas placenteras, errando a la hora de apreciar las muy profundas experiencias psíquicas que pueden inducir, su uso médico seguirá parado. Su consumo en las calles ha sido un problema durante más de treinta años. En las calles las drogas se entienden mal y ocurren accidentes. Esto hace muy difícil que las autoridades sanitarias cambien su política y permitan el uso médico. Y aunque podría ser posible convencer a las autoridades sanitarias de que los psicodélicos podrían ser utilizados con seguridad en manos responsables, su uso callejero sigue haciendo muy difícil que estas autoridades sanitarias estén de acuerdo.”

Hofmann murió el 11 de enero del 2008, a los 102 años de edad. Protagonizó en vida el más extraño viaje en bicicleta, drogándose sin intención ni de ganar una carrera ni de sentir placer sino con el único propósito de investigar curaciones para las enfermedades del hombre. Sólo por ello merece que prendamos una vela en su honor… y que demos un paseo en bicicleta en su homenaje.

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Mundo Bici

Fin de una era en el MTB: Cierra EcoXtreme tras 16 años de historia en Pilar

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   El mítico predio de aventura, que supo ser la «escuela» de técnica para miles de bikers del AMBA, anunció su cierre definitivo. El fin de un contrato de alquiler marca el adiós de uno de los circuitos más exigentes y queridos de Buenos Aires.

Para el mountain bike de Buenos Aires, el Km 59 de la Panamericana no es solo una referencia geográfica; es el lugar donde muchos aprendimos a doblar entre árboles, a dominar el barro y a confiar en la técnica en los famosos «caracoles» junto al río Luján. Sin embargo, la noticia que nadie quería escuchar se confirmó: EcoXtreme cierra sus puertas.

Tras 16 años de actividad ininterrumpida, los responsables del parque comunicaron con profundo pesar que el predio dejará de funcionar debido a la imposibilidad de renovar el contrato de alquiler de las tierras. Un golpe duro no solo para el deporte, sino para un ecosistema de aventura que incluía running, kayak, dirt park y actividades estudiantiles.


Más que un circuito, un templo técnico

Desde su reapertura bajo el nombre de EcoXtreme en 2012 (sucediendo al histórico circuito de Pilar de los años 90), el lugar se consolidó como el trazado de XC y XCO más técnico de la zona norte. Con sus senderos trabados, raíces expuestas y subidas explosivas en un entorno de pinos y acacias, era el campo de entrenamiento obligado para quienes se preparaban para desafíos mayores como el Trasmontaña, el Rally de Tandil o el Desafío al Valle del Río Pinto entre otras carreras.

No era solo el circuito; era el punto de encuentro. El ritual de la hidratación después de tres vueltas a fondo, el intercambio de consejos mecánicos y las carreras épicas —como las clásicas «Estrellas del MTB»— que marcaron el calendario de miles de ciclistas.

Un vacío difícil de llenar

El cierre de EcoXtreme deja un vacío enorme en una zona donde los espacios seguros y técnicos para pedalear no sobran. En un contexto donde la seguridad y el acceso a senderos son temas críticos para nuestra comunidad, perder 50 hectáreas de bosque dedicadas al deporte es una pérdida irreparable.

Desde la organización, el mensaje fue de agradecimiento infinito a las familias, corredores y empresas que los acompañaron en esta travesía. Por ahora, el silencio se apoderará de los senderos de Pilar, y solo quedarán las huellas de miles de cubiertas que, durante más de una década, hicieron de ese bosque su segundo hogar.

¡Hasta siempre, Eco! Gracias por enseñarnos a pedalear de verdad.

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