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Deporte y Entrenamiento

Entrenamiento: La desinformación de la sobreinformación

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La plaga de la sobreinformación en el deporte amateur, que por contraste es utilizada con mucha precaución por los auténticos deportistas de alto rendimiento. La importancia de la utilización de los recursos tecnológicos de manera selectiva en el deporte amateur. 

Quienes lean esto pensarán que probablemente voy a escribir sobre el coronavirus y el exceso de información contradictoria que abunda en los medios de comunicación. Lejos está el presente articulo de referirse a la pandemia o a esta cuarentena sin fin. Sin embargo no puedo dejar de hacer un paralelismo entre la sobreinformación que tenemos hoy sobre el tema del Covid 19 y la sobreinformación a la que podemos acceder cada día más en nuestras salidas a entrenar.

Sucede que permanentemente aparecen más y más dispositivos tecnológicos al alcance de los deportistas. Estos dispositivos, lejos de echar luz sobre nuestro rendimiento, nos nublan el panorama, llenándonos de datos y más datos que la mayoría de las veces no sabemos ni podemos interpretar.

Puedo recordar cuando hace unos 5 o 6 años un alumno vino a mostrarme su Garmin Edge 500 inalámbrico y con tantos campos de información que se lo pedí prestado para llevármelo a casa y estudiarlo con detenimiento.

Por aquel entonces no me hubiera imaginado que “semejante” ciclocomputadora iba a quedar tan desactualizada apenas unos 3 o 4 años después.

Como entrenadora soy una agradecida de los avances tecnológicos que permiten hacer mi trabajo de modo más preciso y eficaz.

Allá por el “siglo pasado” (1995, cuando había vuelto de mi especialización en Alto Rendimiento en Alemania) todos los lunes a las 7 AM me juntaba con mis alumnos en una YPF de Villa Allende (ciudad en la que vivo) para entregarles en mano la hoja con los planes semanales de cada uno.

Si quería hacer un seguimiento en vivo de algún entrenamiento no me quedaba otra que perseguirlos en mi auto (hasta Alta Gracia, Carlos Paz, Río Ceballos o Jesús María) y acercarme cada 3 a 5 kilómetros para preguntarles el pulso, la cadencia, la velocidad promedio, etcétera.

En contraposición con aquella película en blanco y negro hoy puedo desde mi escritorio hacer un seguimiento en vivo de las variables de entrenamiento de un alumno que vive en Jujuy, de otro de Neuquén o de otros tantos en cualquier punto del interior de Córdoba.

Y no solo eso, por las noches puedo ingresar a las páginas de las diferentes aplicaciones que ellos utilizan para analizar detalladamente los resultados que arrojan los trabajos de calidad. Comparar un segmento de hoy con el mismo segmento de tres meses atrás o bien hacer una correlación pulso/watts en un trabajo en Zona 5 cardíaca de su FTP (Functional Threshold Power = umbral funcional de potencia).

Pero dicho todo esto, me gustaría compartir con los lectores un análisis un poco más integral de la utilización de las herramientas tecnológicas en deportistas amateurs.

No sin antes aclarar que, lejos de ser una crítica estéril, pretendo más bien poner en claro qué, cuándo, porqué y para qué necesitamos saber/conocer los datos que nos arrojan los diferentes dispositivos.

Deporte amateur vs deporte de alto rendimiento

Cuando hablamos del deporte de alto rendimiento hacemos referencias a aquellos deportistas que entrenan entre 6 a 8 horas diarias todo el año y que buscan como objetivo participar y destacarse en campeonatos continentales, mundiales u olímpicos o batir récords internacionales.

Quiero aclarar de entrada que ganar Río Pinto no es alto rendimiento, por más que muchos de los que hacen podio allí entrenen de 4 a 6 horas por día…

En lo personal, solo en el alto rendimiento sí justifico al cien por ciento la utilización de absolutamente todas las herramientas tecnológicas, no solo las de medición de variables fisiológicas sino también las de análisis biomecánico, las de hidratación, nutrición, suplementación (permitida, claro) y todas aquellas a las que podamos echar mano para lograr que ese deportista dé su cien por ciento en el momento en que lo tiene que dar.

Ahora bien, un deportista de 30, 35 o 40 años que se dedica por ejemplo al triatlón y que entrena 30 horas semanales o más…, pero ni siquiera baja las 9 horas en un ironman o las 4 horas en un half o las 2 horas en un olímpico, por más que sea el más rápido del grupo, del pueblo, de la ciudad y de la Argentina, si no está en una fecha ITU o entre los 10 en un Ironman oficial, eso definitivamente no es alto rendimiento.

Aclarado esto, no soy partidaria de utilizar toda la parafernalia de información de rendimiento en un deportista amateur. O al menos no de entrada.

Tengo una alumna que debutó en un ironman con 11 horas 15 minutos y tres años más tarde clasificó a Hawaii con 10 horas 18 minutos. Recién ahí le pedí que se comprase un potenciómetro.

Otro alumno bajó las 3 horas en el Pinto el año pasado, entrenando 4 veces por semana bici y 2 veces por semana fuerza. Hizo el tiempo que hizo sólo con un pulsómetro de Garmin. Recién este año se compró el potenciómetro.

Fui testigo presencial durante siete años (siendo entrenadora ayudante) del proceso que hizo la nadadora Georgina Bardach, quien llegó a ser medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Con ella su entrenador sólo hizo dos veces test de lactato. Todo lo demás fueron horas y horas y metros y metros nadando y “escuchando” su cuerpo.

Pasando en limpio lo anterior, a lo que me refiero es que como entrenadora elijo no tirar toda la carne al asador de entrada. Un deportista amateur debe primero conocerse (física y psíquicamente), y esto le puede llevar entre dos y cuatro años, dependiendo de las horas que le dedique a su entrenamiento.

Es por ello que siempre le digo a mis alumnos que tanto la bici como los cascos, los anteojos, las computadoras, los pedales y las trabas deben de ir “evolucionando” con la mejora progresiva del deportista. Porque ver una bici con cambios electrónicos en un deportista con 10 kilos de sobrepeso es poner el carro por delante del caballo.

Primero entrenemos, después vayamos evolucionando y utilizando las herramientas tecnológicas de modo selectivo y no de modo compulsivo.

Evaluación y medición

Muchas veces me ha pasado que algún alumno viene a decirme que le ofrecieron hacer una evaluación de laboratorio… En primer lugar,debo confesar que no me gusta que un médico le diga a mis alumnos que necesitan hacerse una valoración del rendimiento. Es como si yo les dijera a sus pacientes que necesitan hacerse un análisis de sangre y orina o una tomografía de cerebro.

Es decir… ¿con qué criterio le dicen que se tiene que evaluar?

Lo que sucede es que muchos de esos médicos o profesores o pseudo profesores que tienen máquinas para evaluar, también pedalean y se encuentran a mis alumnos en ruta en alguna salida de sábado. Y claro está, tienen que vender sus servicios.

Es por ello que destaco acá en Córdoba a un único centro de evaluación de rendimiento cuyo director habló directamente conmigo para ofrecerme para mis alumnos (en caso de que yo lo considerase necesario) una batería de tests y evaluaciones de laboratorio.

A esto le llamo ética profesional.

Dicho esto, me detengo en este tema porque se están poniendo muy de moda las evaluaciones y tests de rendimiento en laboratorios  y gimnasios.

El sábado pasado escuchaba un vivo entre Javier Capitaine y Oscar Galíndez. Javier entrenó a Oscar por casi 10 años y con él Oscar consiguió el campeonato del mundo de duatlón en Cancún 95. Una frase que me quedó de Javier en esa charla fue la siguiente: “Lo importante no es saber cuál es tu VO2 o tu FTP, lo importante es ver qué podes hacer con eso.” Comparto cien por ciento esta afirmación.

Y a esto yo le agregaría que si tengo un deportista con 7 kilos de más, como entrenadora debo tomar decisiones. Entre estas decisiones está el elegir qué evaluar y para qué.

En un caso como éste elijo, en lugar de un test de Consumo Máximo (que me arroja un número de, por ejemplo, 46 ml/kg/min) hacer tres antropometrías en un semestre para ver cómo evoluciona la relación grasa/músculo. Ya que no tengo la menor duda de que si este deportista baja en cuatro meses de 23% de grasa a 20% y a la vez aumenta su masa muscular de 41 a 43%, indefectiblemente su valor de VO2 max también mejorará.

Y para esto no necesito pagar 3000 pesos ni someter a la persona a una evaluación de laboratorio.

Algo similar me sucede cuando un deportista que hace cuatro horas en el Pinto me pregunta si le serviría comprarse un potenciómetro, el “garmin cienmil con mapa tridimensional y en colores pastel”. Mi respuesta es simple: primero acércate a las tres horas y después cambiá el Garmin.

Lo que sucede es que los deportistas comienzan a marearse y a creer que es más importante bajar el entrenamiento a la página de Garmin que entrenarse. Es más importante saber si pedalearon de modo fluido y equilibrado con ambas piernas durante las tres horas que prestar atención a los pulsos, a la frecuencia respiratoria y a saber cuándo y con qué relación deben pararse en los pedales para una subida de 4 kilomtreos y 2% de inclinación.

Comienzan a perderse en un mundo de datos, números y valores y se olvidan de lo más importante: prestar atención a sus propias sensaciones, aprender a leer de dónde viene el viento, saber cuál es la fuga buena o elegir muy bien la rueda que lo lleve exigido pero sin explotarse.

Con casi 50 años de edad y 30 como entrenadora, tengo la sensación de que estamos perdiéndonos en un laberinto de información que lejos de informarnos  nos desinforma. Porque es verdaderamente imposible analizar de cada salida de 30, 40 o más deportistas una treintena de datos y sacar conclusiones para tomar las decisiones acertadas.

Un programa de una computadora es claramente superior a la mente humana para procesar datos. De eso no hay duda. Pero ninguna computadora ni ningún programa podrá jamás describir ni transmitir sensaciones.

Aquellas como las de una crono con viento a favor o de una trepada con viento en contra, o de una fuga en un pelotón que trabajó parejito, o de la rueda perfecta que me llevó por todo el perilago sin gastar un gramo de energía propia…

Las computadoras nos arrojan datos, sólo eso, números fríos y vacíos de contenido emocional. Y no tengo dudas de que tarde o temprano, cuando pase la emoción de lo nuevo, de saber que tengo 46 o 50 mililitros por kilogramo de peso por minuto (VO2), que mi FTP es de 360 watts o que mi Zona 5 cardíaca está a 172 pulsaciones, cuando pase el furor por el saber y el comparar números, volverá el placer de disfrutar de una salida en pelotón con un grupo de amigos, de una charla cómplice con una amiga trepando el Observatorio en una siesta de otoño, de una previa a una carrera durante un fin de semana de noviembre, haciendo noche en Mina Clavero y regresando al otro día, después del asado con fernet…

Cuando podamos levantar la cabeza y sacar la vista de tanta pantalla con luz artificial, miraremos al cielo nuevamente y nos dejaremos encandilar  por un sol primaveral. Y sólo allí nos daremos cuenta que después de todo tener un FTP de 360 watts no era tan importante. Lo verdaderamente importante era y serán los momentos compartidos arriba de la bici y debajo de ella.

Porque a esta altura de mi vida estoy convencida de que entre los deportistas amateurs el compartir buenos momentos será siempre el motor principal de esta pasión. ¡Todo lo demás son simples actores de reparto!


Por Elisa Lapenta: entrenadora de afamados deportistas de alto rendimiento | (0351)15-6225243 | elisalapentah3o@hotmail.com | h3o Sports

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Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso

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Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso

Por Pedro Piusselli

Nueve días de tortura. Nueve días de tipos al límite del colapso físico, de directores de equipo sudando frío detrás del volante y de transmisiones que intentan venderte un deporte quirúrgico y controlado que, por suerte, todavía se les escapa de las manos. El pelotón del Tour de France 2026 frena hoy a lamerse las heridas en este primer día de descanso. Es el momento perfecto para ver dónde se rompieron sus malditos planes, quién tiene la sangre en el ojo y hacia dónde apunta la tormenta que se viene.

Querían un Tour de laboratorio. Diseñaron estrategias milimétricas para mantener a los líderes flotando en una burbuja estéril de vatios calculados. Pero el ciclismo de verdad es mugre, es asfalto hirviendo, es viento cruzado y es agonía pura. Y esta primera semana se encargó de recordarles que el algoritmo no tiene piernas.

1. El pánico de Barcelona: Sin guardaespaldas en Montjuïc

El Tour arrancó pateando el tablero con una Contrarreloj por Equipos en Barcelona que prometía ser histórica, y vaya si lo fue. Pero no por la sincronización estética de los trenes aerodinámicos, sino por el sálvese quien pueda que provocó la nueva regla de la organización.

Al obligar a tomar el tiempo del equipo con el primer corredor, pero computar el tiempo individual para la clasificación general, los directores tuvieron un cortocircuito mental. Se terminó la vieja táctica de viajar protegidos como una corporación donde los gregarios te hacen de escudo y te llevan entre algodones para que flotes sin despeinarse.

En Barcelona los dejaron sin guardaespaldas. Vimos a los capos de escuadra totalmente expuestos, doblando al límite en las curvas urbanas y reventándose el pecho en solitario en la subida final al Estadio Olímpico de Montjuïc. Ver la cara de pánico y las bocas abiertas de los máximos favoritos al cruzar la meta, dándose cuenta de que desde el segundo uno iban a tener que sangrar solos, fue una caricia para los que amamos el ciclismo clásico. Las primeras diferencias de este Tour se marcaron con riñón y sudor individual, no con la inercia del presupuesto.

2. El Tourmalet y los Pirineos escupieron la mentira

La etapa 6 fue un puñetazo en la boca del estómago para los que basaron su pretemporada en simuladores virtuales y números teóricos de túnel de viento. El Tourmalet no entiende de software.

Las megacorporaciones de la categoría quisieron imponer su ley. Pusieron a sus gregarios de un millón de dólares a sostener ritmos de destrucción masiva en las rampas de los Pirineos, buscando adormecer la carrera bajo la dictadura de los vatios por kilo. Pero la montaña es el mejor detector de mentiras del planeta.

Cuando el aire empieza a faltar por encima de los 2.000 metros y la pendiente muerde los talones, la teoría se evapora. Vimos nombres importantes quedar descolgados del grupo de favoritos mucho antes de lo previsto, arrastrando las piernas y perdiendo minutos que en el ciclismo moderno son una sentencia de muerte. El Tourmalet no perdona el humo de la pretemporada: o tenés el punto de maduración justo en las piernas o la ruta te escupe para atrás sin piedad.

3. El mano a mano: El ring de los favoritos

Olvidate de las declaraciones de prensa diplomáticas; en el pelotón se huelen el miedo. La general está al rojo vivo y las posiciones actuales reflejan que esto va a ser una guerra de desgaste psicológico:

  • Tadej Pogačar (UAE Team Emirates) lidera con 32h 17′ 04″. El esloveno es el dueño absoluto del circo por ahora. Se calzó el amarillo y corre con la confianza de quien se sabe el más fuerte del patio, obligando a los demás a salir de su libreto defensivo.

  • Jonas Vingegaard (Visma | Lease a Bike) acecha a 2m 42s. Fiel a su estilo de hielo, el danés resiste apoyado en su tren de montaña. No se desespera; sabe que la verdadera altitud y el desgaste de la tercera semana juegan a su favor.

  • Isaac Del Toro (UAE Team Emirates) completa el podio a 3m 27s. El pibe mexicano es la absoluta revelación de este Tour. Su presencia en el tercer escalón de la general es un dolor de cabeza táctico para los rivales del UAE, que ahora tienen que vigilar dos frentes.

4. El botín de guerra: Quiénes visten los Maillots hoy

  • Maillot Amarillo (General): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).

  • Maillot Verde (Puntos): Mads Pedersen (Lidl-Trek), dominando la regularidad a base de potencia y consistencia pura en los sprints.

  • Maillot de Lunares (Montaña): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates). Como el esloveno ya viste de amarillo, la mística camiseta de la montaña la lucirá Jonas Vingegaard en la ruta por ser el segundo de esa clasificación.

  • Maillot Blanco (Jóvenes): Isaac Del Toro (UAE Team Emirates), custodiando la corona sub-26 y demostrando que el futuro ya llegó y no pide permiso.

5. Lo que viene en la segunda semana: El territorio del caos

Si la primera semana dolió, la segunda va a quebrar voluntades. Dejamos atrás la frescura y entramos en el terreno de la fatiga crónica.

El pelotón va a cruzar etapas de transición traicioneras, donde el viento de costado y las emboscadas en media montaña van a desgastar los nervios de los favoritos. Pero todo el mundo tiene la cabeza puesta en el cierre de este segundo bloque: la Etapa 15 con el final agónico en el Plateau de Solaison el próximo domingo.

Esa pared de categoría Especial, con sus 11 kilómetros destructivos a casi el 9% de pendiente promedio, va a ser el escenario de un cara a cara brutal. Ahí no va a haber gregarios que valgan, ni radios que dicten tácticas. Va a ser el hombre contra su propia agonía, en la víspera del segundo día de descanso.

El veredicto del primer descanso

Las computadoras siguen encendidas en los hoteles de los equipos, buscando la fórmula mágica para recuperar los músculos de los líderes. Pero el Tour de France se resiste a morir en una oficina.

Que sigan mirando las pantallas de sus ciclocomputadores y rezándole a los datos. La carretera, el calor y el cansancio acumulado se van a encargar de apagárselas de un golpe en la cabeza. Esto sigue siendo un deporte de carne y hueso, y el verdadero infierno recién está por empezar.

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El Tour de France 2026 a horas de la largada: La paradoja del potenciómetro que amenaza la épica del ciclismo

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Por Pedro Piusselli

Estamos a solo horas de que se habilite la rampa de salida. Mañana arranca el Tour de France 2026 y la mística de la ronda francesa ya tiene a todo el mundo de las dos ruedas con los ojos clavados en el calendario. Sin embargo, antes de que caiga la bandera y el pelotón empiece a devorarse los primeros kilómetros, la previa de esta edición abre un debate profundo sobre la naturaleza misma de la competición moderna.

Este Tour 2026 se presenta, desde el calentamiento, como la confirmación absoluta de un cambio de era: la deshumanización del esfuerzo. Nos preparamos para tres semanas donde la ciencia del rendimiento deportivo amenaza con domesticar por completo los arrebatos heroicos a puro corazón y desarrollo de plato grande que hicieron grande a este deporte.

La dictadura de los vatios por kilo que se viene

Si miramos las planificaciones de los equiposdominantes (con el Visma-Lease a Bike y el UAE Team Emirates a la cabeza de esta carrera armamentística), queda claro que los directores de equipo han convertido la geografía de Europa en una ecuación matemática antes de haberla pisado. Mañana no solo largan ciclistas; largan algoritmos.

  • Ritmos de laboratorio: La previa nos muestra que los gregarios ya no van a tirar por instinto ni por sensaciones. Están programados para ponerse al frente del pelotón a sostener unos exactos y calculados vatios por kilogramo. El objetivo es claro: neutralizar cualquier intento de épica. Si un rival tiene la osadía de saltar, la orden desde el auto ya está escrita: mantener el número en la pantalla porque la ciencia dice que el atacante va a explotar más adelante.

  • Anatomía de lo previsible: Con la tecnología de simulación actual, los directores saben exactamente cuánto combustible tiene el tanque de cada atleta antes de la largada. El margen para lo inesperado se reduce al mínimo en un mapa que este año, además, carece de tramos de pavé o gravel que puedan caotizar la carrera.

La crítica no va dirigida a los ciclistas, que son verdaderos superhumanos capaces de soportar niveles de dolor intolerables, sino a un modelo de competición que, desde el día uno, premia la previsibilidad por sobre la audacia.

El contraataque de los «Outsiders»: ¿Hay espacio para la rebeldía?

El ciclismo grande necesita de la rebeldía para mantener su mística. Si el Tour se vuelve una hoja de Excel viviente, la audiencia bosteza. Por eso, la gran expectativa a partir de mañana está puesta en los equipos medianos.

Conscientes de que no pueden ganar la guerra de desgaste en los números de laboratorio contra las billeteras multimillonarias de las megacorporaciones, su única opción es romper el guion establecido. Las escapadas suicidas de larga distancia y las tácticas caóticas en las etapas de media montaña o emboscadas de transición son el último refugio del ciclismo romántico. Es ahí, donde el terreno es inestable y las calculadoras mienten, donde esperamos volver a ver la esencia pura del deporte.

Las cuatro batallas reales donde el algoritmo puede volar por los aires

Para fortuna de los románticos, la organización del Tour ha diseñado un recorrido con cuatro momentos clave que prometen cortocircuitar los planes más fríos de los directores de equipo:

  1. Etapa 1 (Sábado 4 de Julio) – Contrarreloj por Equipos en Barcelona: El Tour patea el tablero de entrada con una CRE tras décadas de ausencia en el inicio, pero con una regla revolucionaria: el tiempo del equipo se toma con el primer corredor en cruzar la meta, pero para la clasificación general se computará el tiempo individual de cada líder. Se terminó el viajar protegidos en bloque; los capos van a tener que vaciarse solos en la subida final a Montjuïc. Habrá diferencias reales desde el primer segundo.

  2. Etapa 6 (Jueves 9 de Julio) – Pau a Gavarnie-Gèdre: El primer examen serio de alta montaña en los Pirineos. El pelotón va a encadenar el Col d’Aspin y el mítico Col du Tourmalet antes de terminar en el puerto inédito de Gavarnie-Gèdre. Al caer en la primera semana, es el día del juicio: los que no hayan llegado con el punto justo de preparación van a quedar expuestos ante el ritmo de carrera y perderán minutos irrecuperables.

  3. Etapa 15 (Domingo 19 de Julio) – Champagnole a Plateau de Solaison: Un cierre de segunda semana brutal justo antes del descanso. La meta está en el durísimo Plateau de Solaison, un puerto de categoría Especial con más de 11 kilómetros al 9% de pendiente promedio. Una pared de desgaste puro donde las estrategias de equipo se desarman y el ritmo de los gregarios ya no alcanza para tapar las debilidades individuales.

  4. El doblete del Alpe d’Huez (Etapas 19 y 20 – Viernes 24 y Sábado 25 de Julio): Una locura histórica. El Tour se define subiendo al Alpe d’Huez dos días seguidos por vertientes distintas. La Etapa 20 será una carnicería total cruzando la Croix de Fer, el Telegraphe, el techo del Tour en el Col del Galibier (2.642 m) y subiendo al Alpe por el inédito Col de Sarenne. A solo 24 horas de París, el que tenga una mala tarde acá pierde el Maillot Amarillo en el último suspiro.

Conclusión: El algoritmo contra la historia

El Tour de France 2026 que arranca mañana promete un nivel físico descomunal y velocidades récord, pero nos deja una advertencia flotando en el aire antes del primer pedalazo. Si la dependencia tecnológica de los corredores en plena carrera sigue creciendo sin límites, corremos el riesgo de transformar la carrera más hermosa del planeta en una partida de ajedrez jugada por computadoras desde los autos de los directores.

La mística del Tour se construyó sobre el sufrimiento impredecible, sobre el error humano y las desfallecidas históricas. Esperemos que a partir de mañana, las piernas, el coraje y la locura de algún rebelde logren cortocircuitar las calculadoras de los ingenieros. Que gane el mejor, pero que gane el más humano.

A partir de mañana, las calculadoras se encienden, pero la última palabra la van a tener las piernas y el asfalto. Para que no te pierdas nada de lo que pasa detrás de los números y las estrategias de laboratorio, nos vamos a encontrar acá mismo cada día de descanso. En esas jornadas donde el pelotón frena a respirar, nosotros nos sentamos a hacer el análisis semanal en frío, destripando las tácticas de los directores de equipo y buscando a esos rebeldes que se animen a romper el algoritmo.

¡Que empiece a rodar el Tour!

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30 Años de Leyenda: El Desafío Río Pinto 2026 consagró a sus nuevos gladiadores

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Por Pedro Piusselli

La Cumbre, Córdoba. No fue un domingo cualquiera. Fue el día en que el Valle del Río Pinto rugió más fuerte que nunca para celebrar tres décadas de historia, barro y gloria. En una edición aniversario que desbordó emoción, más de 6.000 almas se lanzaron desde la base de La Cumbre para enfrentar el rito de pasaje más importante del MTB sudamericano.

La Batalla por el Trono: Un final de infarto

La categoría Pro Masculina entregó un espectáculo que quedará grabado en las retinas de los miles de espectadores presentes. En un sprint final que se definió por apenas milésimas de segundo, el riojano Agustín Durán se alzó con la victoria máxima, deteniendo el cronómetro en 2:52:03.

Fue una lucha de titanes: Durán no solo venció al crono y al terreno, sino que tuvo que contener los embates finales de Maximiliano Aiello (2:52:04) y Fernando Contreras (2:52:06). Los tres cruzaron la meta casi en una misma exhalación, demostrando que, tras 93 kilómetros de castigo, la gloria se decide en un último suspiro de coraje.

El Debut Soñado: Julieta Zurita conquista el Valle

Si de épica hablamos, lo de Julieta Zurita fue cinematográfico. En su primera participación en el Desafío al Río Pinto, Zurita no solo se animó a la distancia, sino que dominó la General Femenina con una entereza de veterana. Cruzó la meta entre lágrimas, consagrándose en el escenario más difícil del continente y demostrando que el «Pinto» premia a quienes se atreven a desafiar lo imposible.

Una marea humana bajo el cielo de Punilla

Desde aquel lejano 1996 hasta este 2026, la carrera ha crecido hasta convertirse en un fenómeno cultural. Con una presencia femenina récord de más de 1.000 mujeres y ciclistas que estuvieron presentes en aquella primera edición histórica hace 30 años, el Valle de Punilla fue testigo de una comunión única entre aficionados y profesionales.

El circuito, implacable como siempre, presentó sus clásicos vados, el polvo del camino y esa subida final de San Marcos que separa a los ciclistas de la inmortalidad.

Resultados Destacados – Edición 30 Aniversario:

  • Ganador Pro Masculino: Agustín Durán (La Rioja) – 2:52:03

  • Ganadora General Femenina: Julieta Zurita – 3:25:34

  • Ganador E-Bike: Ariel Puy Soria – 56:10

La edición número 30 ya es historia, pero el eco de los pedales contra la piedra del valle seguirá sonando hasta que el año que viene, la campana de salida vuelva a convocar a los valientes a la carrera más grande de América.

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ABC

La técnica de pedaleo adecuada

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Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

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La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.

El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.

El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.

Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.

Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.

Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.

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