Deporte y Entrenamiento
“Entrenando todo se puede”
El bonaerense Andrés Biga es nadador y ciclista adaptado, compitió en varias oportunidades en el exterior con excelentes resultados y recientemente en el Gran Fondo de Buenos Aires. En esta entrevista nos habla sobre su rutina deportiva en handcycling y sobre la actualidad de esta especialidad que tanto apoyo necesita en Argentina.
Desde hace cinco años, Andrés Biga practica handcycling. Debió aprender a hacerlo luego de que un camión lo atropellara en medio de un entrenamiento, se diera a la fuga y le provocara una lesión en su columna que le impide caminar. En medio de una rehabilitación que duró un año, Andrés empezó a nadar. Su predisposición al deporte y a la competencia lo llevó a hacerlo de forma profesional y a competir en la selección nacional. Y de algún modo la natación lo hizo reconectar con el ciclismo, cuando en medio de los Juegos Parapanamericanos de México 2011 conoció el ciclismo adaptado.
En la actualidad Andrés reparte sus días entre su trabajo como controlador de tránsito aéreo en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y sus entrenamientos: “El deporte para mí es un estilo de vida, una pasión. Es lo que me ayudó a salir adelante después de mi accidente y me volvió a conectar con el medio ambiente y con todas las personas que me hacen bien, además de mis familiares y amigos”, se sincera Andrés.
Contanos sobre tu bicicleta, una handbike. ¿Qué características tiene? ¿Cómo y dónde la conseguiste?
En una handbike se viaja acostado. Posee tres ruedas, una adelante y dos atrás. A diferencia de una bicicleta convencional, nos impulsamos con los dos brazos de manera consecutiva para poder ejercer más fuerza. Las ruedas, la transmisión y los componentes son los mismos, pero están distribuidos de manera diferente. Los piñones están adelante, el freno y los cambios se usan en el pedal de mano.
Mi primera bicicleta la obtuve por medio de una donación, gracias a mis amigos Daniela y Sebastián Donadío. Ellos me impulsaron para que yo continuase con el ciclismo y me motivaron para seguir adelante con esto. Se inició una colecta mediante un grupo de Facebook, se hizo masiva y así juntamos la plata para comprar la bici en el exterior en menos de 10 días, gracias al aporte de muchísimos atletas de todo el país. Fue algo muy emotivo, mucha gente ayudó y estoy muy agradecido. Cuando llegó la bicicleta organizamos una pedaleada alrededor del Parque Sarmiento y salí a entrenar con varias personas, por primera vez, con los brazos. Después, con el premio económico de los Panamericanos de México 2011, donde obtuve dos medallas, me compré mi segunda bicicleta en los Estados Unidos. Una tope de gama con un peso y componentes a la altura de una copa del mundo.
¿Cómo es tu entrenamiento habitual?
Realizo mis entrenamientos por la tarde, seis veces por semana. Y dos días me toca hacer doble turno, bici y gimnasio. Entreno en dos circuitos cerrados, en el CENADE de Ezeiza o en el KDT en Palermo los fines de semana. Si salgo a la ruta es en pelotón o con algunos amigos a los que les pueda seguir el ritmo. Está muy peligroso para hacerlo solo y mi bicicleta, al ir tan baja, es difícil de ser vista.
Competiste en el Gran Fondo de Buenos Aires recientemente. ¿Cómo fue esa experiencia?
Muy linda. Es el tercer año consecutivo que la corro, es una carrera larga en la que invierto tres horas para cumplir el recorrido y la uso como entrenamiento, pensando en las carreras internacionales. Es muy motivador ir en pelotones a la misma velocidad que muchas personas que pedalean con las piernas. Algunos te miran y no entienden cómo podés ir a 35 km/h con los brazos, pero entrenando todo se puede.
¿En qué pensás cuando temés rendirte en el deporte? ¿Cómo te motivas? ¿Quiénes son tu apoyo?
Practicar un deporte de alto rendimiento es duro física y mentalmente. Si no te gusta realmente el ciclismo o no es tu pasión, no podrías entrenar seis veces por semana. La motivación está en alcanzar el nivel internacional. Tuve la oportunidad de competir en una copa del mundo en Italia y en el parapanamericano de Toronto en 2015. Me sorprendió lo fuerte que andan en el exterior. Se hace una contrarreloj de 16 kilómetros a un promedio de 43 km/h. Todavía falta mucho para llegar a esos números. Se necesita tiempo. En el ciclismo los kilómetros acumulados en el cuerpo suman cada año y en ciclismo adaptado hay que transformar un elemento que fue diseñado para hacer movimientos simples en un músculo de resistencia. Hay que entrenar para transformar los brazos en piernas. No creo que haya algún atleta que en algún momento no se haya planteado la pregunta de por qué nos gusta sufrir en los entrenamientos, invertir tanto tiempo de nuestras vidas y ser responsables con las comidas, con el descanso y las sesiones de entrenamiento. Son muchas horas dedicadas a esto. También me apoyan las marcas Gatorade, suplementos Pulver, Sram Argentina, bicicletería Mapuche BTT y la escuela de ciclismo Donadío.
¿Cómo ves el ciclismo adaptado en Argentina?
Es una disciplina muy nueva. Hasta este año teníamos un campeonato argentino de ciclismo adaptado. Aún se está peleando para que continúe vigente, por falta de presupuesto. Nos anotamos en carreras de ciclismo en las cuales nos dejan competir y también corremos maratones de 21 y 42 kilómetros. En mi categoría somos muy pocos, llegamos a cinco con suerte en todo el país. Espero que este deporte se dé a conocer, así la gente con nuestra condición se anima a realizarlo.
Nota publicada en revista Biciclub Nº 270, junio 2017.
Eventos
Trasmontaña 2026: Álvaro Macías se tomó revancha y ganó su sexto título en San Javier
En la 32ª edición del rally, disputada bajo humedad y con un circuito exigente, Álvaro Macías y Fernando Contreras dominaron la general de Elite y recuperaron la corona que habían perdido el año pasado por apenas 12 segundos. Hubo festejo tucumano en la categoría Femenina y en E-bike.
Por Pedro Piusselli — Biciclub
El Trasmontaña volvió a confirmar por qué es una de las citas más convocantes del mountain bike argentino. Este domingo, en San Javier (Tucumán), se corrió la 32ª edición de la clásica prueba por parejas, con un circuito de 41 kilómetros que la humedad de la jornada volvió más técnico y resbaladizo de lo previsto. La montaña, mojada y con tramos de barro, terminó siendo tan protagonista como los propios competidores.
Macías y Contreras, otra vez arriba
La general de Elite quedó en manos de Álvaro Macías (Catamarca) y Fernando Contreras (Mendoza, Team Venzo), que completaron el recorrido en 2h17’26». La dupla llevó el control durante buena parte de la carrera y sacó una diferencia contundente sobre sus escoltas.
El resultado tiene un condimento especial. En 2025, Macías y Contreras habían cortado su serie de triunfos al caer frente a Agustín Durán y Juan Ignacio Goudailliez por apenas 12 segundos. Un año después, se tomaron revancha con autoridad.
Para Macías se trata de su sexto Trasmontaña, una marca que lo iguala con Darío Gasco y Sebastián Quiroga en lo más alto del historial de la prueba; solo Luciano Caraccioli, con siete, aparece por encima. Junto a Contreras, además, conforman la dupla más ganadora en la historia de la carrera.
Podio de Elite
- Álvaro Macías / Fernando Contreras — 2h17’26».
- Luciano Gay / Juan Manuel Nardolillo (Tucumán) — a unos 8 minutos.
- Darío Gasco / Facundo Cayata — a unos 9 minutos.
Las otras categorías
En la General Femenina, el triunfo fue para las tucumanas María Emilia Filgueira y Cecilia Curia, que aprovecharon el conocimiento del terreno para imponerse jugando de local.
La categoría Mixta tuvo festejo jujeño con Agustina Apaza y César Léttoli, que se quedaron con la general de su división.
En E-bike, otra alegría para Tucumán: Ariel Rodríguez y Marcos Álvarez dominaron la prueba de bicicletas eléctricas. Los ganadores destacaron que la humedad los obligó a modificar la estrategia planificada. «Entrenamos con un circuito muy seco y arriba, en el cerro, estaba bastante húmedo. Fuimos cuidando la bici y cuidándonos nosotros», explicó Rodríguez, que también subrayó la importancia de administrar bien la batería en ese tipo de terreno.
Eventos
Tour de France 2026: El triunfo de la carne sobre el algoritmo, la tiranía de Pogačar y la historia de Del Toro
Se apagan las luces en París. Se terminó la 113.ª edición del Tour de France. Tres semanas de sufrimiento deshumano, de tipos pedaleando al borde del colapso, de sangre seca en el asfalto y de planillas de Excel que terminaron decorando los tachos de basura de los hoteles de concentración.
Nos quisieron vender un Tour de laboratorio. Un ajedrez estéril donde los vatios por kilo y las radios desde el auto iban a dictar el destino del Maillot Amarillo. Pero la ruta, como siempre, es una bestia indomable. Este Tour de France 2026 no lo ganó la ciencia; lo ganó el hambre salvaje, la locura individual y el coraje de los que se animaron a romper el guion.
Por Pedro Piusselli
1. Pogačar: El rey sin cadenas que incineró las calculadoras
Tadej Pogačar no es un ciclista; es una fuerza de la naturaleza que se alimenta del pánico de sus rivales. Con el abandono de Jonas Vingegaard en la segunda semana —el gran sismo que destruyó la estructura táctica del Visma—, el esloveno no se dedicó a especular ni a administrar la ventaja como un contador público.
Al contrario: en el infierno del doblete al Alpe d’Huez y en los pasos de oxígeno escaso por encima de los 2.600 metros en el Galibier, Tadej aceleró donde la lógica decía que había que cuidar las piernas. Se coronó campeón absoluto con el Maillot Amarillo y la Montaña no por cálculo métrico, sino porque corre con la furia de los antiguos mitos. Demostró que cuando la carretera se pone vertical y los pulmones queman, los potenciómetros son un adorno inútil.
2. Isaac Del Toro: La consagración de la nueva sangre
Si lo de Tadej fue una exhibición de tiranía, lo del pibe mexicano Isaac Del Toro fue una consagración histórica. Quienes creían que el maillot blanco le iba a pesar o que trabajaría solo como un gregario obediente, no entendieron la pasta de la que está hecho.
Del Toro se bancó la presión del pelotón más salvaje del planeta, defendió el Maillot Blanco de los jóvenes hasta los Campos Elíseos y se subió al podio final del Tour en París. El ciclismo latinoamericano tiene a un nuevo gladiador sentado en la mesa grande de los capos de este deporte.
3. El cuadro de honor definitivo en París
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🟡 Maillot Amarillo (Campeón General): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).
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🟢 Maillot Verde (Puntos / Regularidad): Mads Pedersen (Lidl-Trek), llevándose la camiseta a pura potencia, coraje y consistencia en los sprints.
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⚪ Maillot Blanco (Mejor Joven Sub-26): Isaac Del Toro (UAE Team Emirates), la gran revelación del año.
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🔴 Maillot de Lunares (Rey de la Montaña): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).

4. La lección final: El ciclismo sigue siendo humano
Las megacorporaciones del deporte van a volver a sus centrales operativas a analizar teraflops de datos, buscando entender cómo un tipo sonriendo sobre la bici destruyó sus estrategias multimillonarias.
El Tour de France 2026 nos deja la lección más hermosa de todas: podés comprar el mejor túnel de viento del mundo, podés medir hasta el último gramo de glucógeno que consume un atleta, pero jamás vas a poder medir el corazón, la agresividad y el coraje de un rebelde con las piernas prendidas fuego.
El algoritmo perdió. Ganó el ciclismo real. ¡Nos vemos en la ruta!
Eventos
Tour de France 2026: El colapso de Vingegaard, la soledad de Pogačar y el terror a los Alpes
Quince días de tortura. Quince días de tipos pedaleando con la boca llena de sangre y barro seco, de pulsaciones al límite del paro cardíaco y de algoritmos que se incineraron en directo. Llegamos al segundo y último día de descanso del Tour de France 2026 y el pelotón frena en los Alpes con un sismo que sacudió los cimientos del deporte: el abandono de Jonas Vingegaard.
El gigante danés, la máquina fría de rendir vatios perfectos, tuvo que tirar la toalla. Se terminó el duelo de titanes. La retirada del líder del Visma-Lease a Bike no solo dejó a su equipo huérfano y en ruinas tácticas, sino que expuso la verdad más cruda de este deporte: hasta el cuerpo más microscópicamente preparado por ingenieros de rendimiento se quiebra cuando la ruta exige más de lo que la biología puede dar.
1. El terremoto Vingegaard y la caída del imperio Visma
Lo que ocurrió esta semana fue un baño de realidad para los que creían que el ciclismo se podía controlar desde un auto con planillas de Excel. Visma armó una estructura multimillonaria pensada únicamente para blindar a Jonas y desgastar a Pogačar. Pero el cuerpo dijo basta.
Ver a Vingegaard desmontar y poner pie en tierra fue un golpe helado para el pelotón. Sin su gran rival en carrera, el laboratorio corporativo del Visma colapsó por completo. El Tour no perdona la fragilidad humana, y este abandono reescribe la historia de la carrera: se acabó la guerra fría de desgaste y empieza el sálvese quien pueda.
2. La picadora de carne de Solaison
Si el abandono de Jonas fue el golpe psicológico, la etapa camino al Plateau de Solaison fue el matadero físico. Una pared de categoría Especial con 11 kilómetros al 9% de pendiente promedio al cierre de la segunda semana, donde el pelotón llegó con el tanque en reserva roja.
Sin el tren del Visma dictando un ritmo anestesiante, Solaison fue una carnicería sin anestesia. Las tácticas se fueron a la basura, los gregarios se desintegraron y vimos a los capos pelear mano a mano, con la cara deformada por el dolor. Solaison no fue una etapa de ciclismo; fue un juicio final.

3. La nueva realidad: Pogačar en solitario y la batalla por el podio
La clasificación general dio un vuelco dramático en este segundo descanso:
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Tadej Pogačar (UAE Team Emirates) reina sin sombra: Con Vingegaard fuera de combate, el esloveno navega con una ventaja aplastante en el Maillot Amarillo. Pero ojo: correr sin su gran referencia lo obliga a gestionar la carrera él mismo, sin el estímulo de tener a su némesis pisándole los talones.
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La explosión de Isaac Del Toro (UAE): El pibe mexicano queda ahora como una pieza central del podio y la revelación absoluta del Tour, aguantando con los galones de un veterano.
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La jauría por los escalones restantes: Con la baja de Jonas, nombres como Remco Evenepoel y los outsiders ven una grieta histórica para pelear por un podio en París que hasta hace una semana parecía blindado.
4. El botín de guerra tras 15 etapas
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Maillot Amarillo (General): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).
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Maillot Verde (Puntos): Mads Pedersen (Lidl-Trek), aguantando la camiseta de la velocidad a puro coraje.
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Maillot de Lunares (Montaña): Tadej Pogačar (liderando la montaña sin discusión).
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Maillot Blanco (Jóvenes): Isaac Del Toro (UAE Team Emirates), intocable entre los menores de 25 años.
5. Lo que viene: El infierno del doblete del Alpe d’Huez
Sin Vingegaard para contener a Pogačar, la tercera semana promete ser una carnicería descontrolada. Las etapas 19 y 20 nos meten de lleno en el doblete al Alpe d’Huez por vertientes distintas.
La etapa 20 será el apocalipsis: Croix de Fer, Telégraphe, el techo del Tour en el Galibier (2.642 m) y el inédito Col de Sarenne a 24 horas del final. A más de 2.000 metros de altitud el oxígeno se vuelve un lujo. Sin el danés en la ecuación, los Alpes van a ser el territorio de los valientes y de los desesperados.
El veredicto del segundo descanso
El abandono de Vingegaard nos recuerda por qué amamos este deporte: porque no hay software que garantice la gloria. Que sigan los científicos del deporte buscando explicaciones en los hoteles; la tercera semana se va a definir con las tripas. El Tour no perdona a nadie.
Foto: 📸 : A.S.O. / @charlylopezph & @thomas_maheux
Eventos
Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso
Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso
Por Pedro Piusselli
Nueve días de tortura. Nueve días de tipos al límite del colapso físico, de directores de equipo sudando frío detrás del volante y de transmisiones que intentan venderte un deporte quirúrgico y controlado que, por suerte, todavía se les escapa de las manos. El pelotón del Tour de France 2026 frena hoy a lamerse las heridas en este primer día de descanso. Es el momento perfecto para ver dónde se rompieron sus malditos planes, quién tiene la sangre en el ojo y hacia dónde apunta la tormenta que se viene.
Querían un Tour de laboratorio. Diseñaron estrategias milimétricas para mantener a los líderes flotando en una burbuja estéril de vatios calculados. Pero el ciclismo de verdad es mugre, es asfalto hirviendo, es viento cruzado y es agonía pura. Y esta primera semana se encargó de recordarles que el algoritmo no tiene piernas.
1. El pánico de Barcelona: Sin guardaespaldas en Montjuïc
El Tour arrancó pateando el tablero con una Contrarreloj por Equipos en Barcelona que prometía ser histórica, y vaya si lo fue. Pero no por la sincronización estética de los trenes aerodinámicos, sino por el sálvese quien pueda que provocó la nueva regla de la organización.
Al obligar a tomar el tiempo del equipo con el primer corredor, pero computar el tiempo individual para la clasificación general, los directores tuvieron un cortocircuito mental. Se terminó la vieja táctica de viajar protegidos como una corporación donde los gregarios te hacen de escudo y te llevan entre algodones para que flotes sin despeinarse.
En Barcelona los dejaron sin guardaespaldas. Vimos a los capos de escuadra totalmente expuestos, doblando al límite en las curvas urbanas y reventándose el pecho en solitario en la subida final al Estadio Olímpico de Montjuïc. Ver la cara de pánico y las bocas abiertas de los máximos favoritos al cruzar la meta, dándose cuenta de que desde el segundo uno iban a tener que sangrar solos, fue una caricia para los que amamos el ciclismo clásico. Las primeras diferencias de este Tour se marcaron con riñón y sudor individual, no con la inercia del presupuesto.
2. El Tourmalet y los Pirineos escupieron la mentira
La etapa 6 fue un puñetazo en la boca del estómago para los que basaron su pretemporada en simuladores virtuales y números teóricos de túnel de viento. El Tourmalet no entiende de software.
Las megacorporaciones de la categoría quisieron imponer su ley. Pusieron a sus gregarios de un millón de dólares a sostener ritmos de destrucción masiva en las rampas de los Pirineos, buscando adormecer la carrera bajo la dictadura de los vatios por kilo. Pero la montaña es el mejor detector de mentiras del planeta.
Cuando el aire empieza a faltar por encima de los 2.000 metros y la pendiente muerde los talones, la teoría se evapora. Vimos nombres importantes quedar descolgados del grupo de favoritos mucho antes de lo previsto, arrastrando las piernas y perdiendo minutos que en el ciclismo moderno son una sentencia de muerte. El Tourmalet no perdona el humo de la pretemporada: o tenés el punto de maduración justo en las piernas o la ruta te escupe para atrás sin piedad.
3. El mano a mano: El ring de los favoritos
Olvidate de las declaraciones de prensa diplomáticas; en el pelotón se huelen el miedo. La general está al rojo vivo y las posiciones actuales reflejan que esto va a ser una guerra de desgaste psicológico:
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Tadej Pogačar (UAE Team Emirates) lidera con 32h 17′ 04″. El esloveno es el dueño absoluto del circo por ahora. Se calzó el amarillo y corre con la confianza de quien se sabe el más fuerte del patio, obligando a los demás a salir de su libreto defensivo.
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Jonas Vingegaard (Visma | Lease a Bike) acecha a 2m 42s. Fiel a su estilo de hielo, el danés resiste apoyado en su tren de montaña. No se desespera; sabe que la verdadera altitud y el desgaste de la tercera semana juegan a su favor.
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Isaac Del Toro (UAE Team Emirates) completa el podio a 3m 27s. El pibe mexicano es la absoluta revelación de este Tour. Su presencia en el tercer escalón de la general es un dolor de cabeza táctico para los rivales del UAE, que ahora tienen que vigilar dos frentes.
4. El botín de guerra: Quiénes visten los Maillots hoy
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Maillot Amarillo (General): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).
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Maillot Verde (Puntos): Mads Pedersen (Lidl-Trek), dominando la regularidad a base de potencia y consistencia pura en los sprints.
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Maillot de Lunares (Montaña): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates). Como el esloveno ya viste de amarillo, la mística camiseta de la montaña la lucirá Jonas Vingegaard en la ruta por ser el segundo de esa clasificación.
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Maillot Blanco (Jóvenes): Isaac Del Toro (UAE Team Emirates), custodiando la corona sub-26 y demostrando que el futuro ya llegó y no pide permiso.
5. Lo que viene en la segunda semana: El territorio del caos
Si la primera semana dolió, la segunda va a quebrar voluntades. Dejamos atrás la frescura y entramos en el terreno de la fatiga crónica.
El pelotón va a cruzar etapas de transición traicioneras, donde el viento de costado y las emboscadas en media montaña van a desgastar los nervios de los favoritos. Pero todo el mundo tiene la cabeza puesta en el cierre de este segundo bloque: la Etapa 15 con el final agónico en el Plateau de Solaison el próximo domingo.
Esa pared de categoría Especial, con sus 11 kilómetros destructivos a casi el 9% de pendiente promedio, va a ser el escenario de un cara a cara brutal. Ahí no va a haber gregarios que valgan, ni radios que dicten tácticas. Va a ser el hombre contra su propia agonía, en la víspera del segundo día de descanso.
El veredicto del primer descanso
Las computadoras siguen encendidas en los hoteles de los equipos, buscando la fórmula mágica para recuperar los músculos de los líderes. Pero el Tour de France se resiste a morir en una oficina.
Que sigan mirando las pantallas de sus ciclocomputadores y rezándole a los datos. La carretera, el calor y el cansancio acumulado se van a encargar de apagárselas de un golpe en la cabeza. Esto sigue siendo un deporte de carne y hueso, y el verdadero infierno recién está por empezar.
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