Entrenamiento
¿Estás rindiendo bien?
Cómo evaluar la capacidad de rendimiento de un atleta. Los diversos métodos disponibles y a qué tipo de deportistas es conveniente aplicarlos. La importancia de saber interpretar los datos que ofrece cada método.
por Elisa Lapenta*
Es bien sabido que lo que busca cualquier persona que entrena es mejorar y a veces, por qué no, ganar. Pero todos queremos saber si el esfuerzo que estamos haciendo está dando o dará los resultados que esperamos. El deportista, sea de tiempo libre o de cualquier nivel, necesita testear permanentemente la mejoría -o no- de su rendimiento. En este sentido, es la capacidad de rendimiento la que expresa el grado de mejora posible de un orden motriz en una actividad deportiva. Esta capacidad está influida por:
1. Factores físicos: funcionales y anatómicos.
2. Factores psicológicos: intelectuales y emocionales.
3. Entorno: positivo y negativo.
Entonces, si las variables que inciden en el rendimiento deportivo son numerosas, ¿cómo hacemos para controlar y/o evaluar esta capacidad de rendimiento? Para dirigir correctamente el proceso de un entrenamiento deportivo hay que ser capaz de apreciar las modificaciones del estado funcional que aquel determina, y que pueden resultar de un período largo de entrenamiento (estado de etapa) o de una sesión o microciclo (estado operacional). Mediante los controles adecuados podremos monitorear los efectos de la fatiga resultantes de una sesión, un microciclo y hasta un período. También detectaremos la rapidez de los procesos de recuperación de un sujeto. Sólo así podremos optimizar el proceso del entrenamiento y eventualmente reestructurar o rediseñar la planificación.
Diferentes opciones
En la actualidad los entrenadores tenemos al alcance de la mano las más diversas formas para controlar la evolución del rendimiento de nuestros deportistas. Mencionaremos sólo algunos métodos, yendo de los más complejos a los más simples:
1. Analizador de lactato (en el lugar y al instante).
2. Medidor de potencia de pedaleada (en ciclismo).
3. Pulsómetros con funciones simples y complejas (hasta con GPS), de diferentes precios, en un sencillo reloj de muñeca.
4. Percepción subjetiva de la fatiga, el rendimiento y la recuperación.
Analizador de lactato
Durante el ejercicio se generará en mayor o menor grado una sustancia de deshecho denominada lactato, proveniente de la producción de energía que se requiere para la contracción muscular. La presencia de grandes cantidades de lactato conlleva, antes o después, a la merma del rendimiento del deportista (Ver columna “El lactato”).
En el mercado existen medidores de esta sustancia -que por cierto son de alto costo, tanto la máquina como los reactivos necesarios para la evaluación- y que nos permiten evaluar en la pista, en la ruta, en el gimnasio o en la pileta los niveles de ácido láctico en la sangre de un deportista.
Pasando ahora al campo netamente práctico del asunto, si el entrenador decide hacer un testeo de lactato es necesario saber:
– Para qué se hace: qué objetivo se pretende lograr, qué datos se quieren obtener.
– Cuándo se hace: en qué etapa de la planificación será realizado.
– A quién se lo hace: no es igual de significativo hacerle un test de lactato a Doña Rosa que a Lance Armstrong.
– Qué se hará luego con los resultados: saber interpretar los datos que arrojan estos tests.
Aquí quiero detenerme y plantear una postura absolutamente personal. No soy partidaria de los tests de lactato para todo el mundo. Sólo unos pocos deportistas -los de mediano y alto rendimiento- ameritan este tipo de evaluaciones.
Conozco a muchos entrenadores que, como se compraron “la maquinita” para medir lactato, le venden a sus deportistas la necesidad inobjetable de realizar tests de lactato (que dicho sea de paso, son de altísimos costos). Un deportista amateur, tal vez algo desinformado pero que confía plenamente en su entrenador, se somete a dichas evaluaciones. Pero, ¿qué puede interpretar si su entrenador le dice solamente que tuvo siete milimoles de lactato? De esta información surgen más preguntas que certezas. Que tenga siete milimoles ¿es bueno o malo?, ¿se puede mejorar esa medida?, ¿se necesita mejorarla?, ¿cómo se logra?, ¿cada cuánto vamos a repetir dicho test? Y cuando lo repitamos, ¿podremos hacerlo bajo exactamente las mismas condiciones que la vez anterior?
Creo que una vez más -como tantas otras- en este caso se está mezclando todo. En mi opinión, los entrenadores debemos plantear qué queremos evaluar, pero corresponde a un médico fisiólogo realizar estos tests y ayudarnos en la interpretación de los resultados para que luego los entrenadores podamos plantear metodologías de entrenamiento para mejorar. (Una pequeña salvedad que tiene que ver con esto es que legalmente sólo los médicos y bioquímicos están habilitados para sacar sangre.)
Debo aclarar que en mi época de entrenadora ayudante de la nadadora Georgina Bardach presencié como su head coach la hacía testear periódicamente con lactato en los dos años previos a los Juegos Olímpicos de Atenas. Creo que en este caso sí era necesario, y de hecho la medalla de bronce de Georgina respalda inexorablemente la decisión de su entrenador.
En conclusión, hacer tests de lactato a deportistas amateurs y hacerlos sin solución de continuidad carece de sentido.
Medidor de potencia
Otra manera de controlar el rendimiento específicamente en ciclismo es a través de los medidores de potencia. La potencia, cuya unidad de medida es el watt, puede definirse de la siguiente manera:
potencia = fuerza x velocidad
En el caso del ciclista nos referimos puntualmente a la fuerza ejercida sobre el pedal y a la velocidad de las piernas (o cadencia). Entonces, a una cadencia constante (por ejemplo, 90 ppm) si incrementamos la fuerza que aplicamos sobre el pedal, esto se traducirá directamente en un aumento de la potencia. Por el contrario, si a cadencia constante disminuye la fuerza aplicada sobre el pedal, también disminuirá la potencia.
Podemos evaluar la potencia en un laboratorio -situación ideal- o bien mediante tests de campo -situación real-.
La potencia se puede utilizar también para prescribir la intensidad del ejercicio.
Llevado a la práctica, existe una reconocida marca de GPS que ofrece medidores de potencia y numerosas variables más en una computadora que es apenas unos milímetros más grande que las que solemos ver en las bicicletas. Su única desventaja es el precio.
Sin embargo, al igual que el test del lactato, el potenciómetro no es para todos los deportistas. Un ciclista principiante que sale a rodar tres veces por semana durante una hora a intensidades bajas, no necesita un medidor de potencia. En cambio, lo primero que necesitará es incrementar la cantidad de sesiones semanales y luego la duración de esas sesiones, para pasar recién a darle distintas intensidades. Y en este proceso se nos pueden pasar unos cuantos meses. Mejor es primero entrenar durante un año seguido con continuidad y recién luego comprarse un potenciómetro.
Pulsómetro
Esta es, tal vez, la manera más reconocida y popular de controlar los entrenamientos. Hay pulsómetros de numerosos tamaños, formas, colores y precios, sumergibles y no sumergibles, con límites máximos y mínimos de frecuencia cardíaca, con la función incorporada para determinar las zonas de trabajo (que no son otra cosa que los distintos subniveles aeróbicos y anaeróbicos), con medidor de gasto calórico y hasta los más modernos que traen incorporado un GPS.
Sabiendo interpretar los datos y conociendo sus puntos débiles (por ejemplo, que el pulso es una variable altamente sensible a situaciones cotidianas como el estrés, la alimentación e incluso las horas de sueño o de descanso), considero que el pulsómetro es la herramienta más accesible para monitorear el rendimiento.
Sin embargo, la clave está, una vez más, en saber interpretar. Aquí, un ejemplo práctico de en un maratonista:
a) Un lunes se realizan 20 pasadas de un kilómetro a 3m 45s, con dos minutos de pausa y a 155 pulsaciones de promedio.
b) Cuatro lunes más tarde se realizan 20 pasadas de un kilómetro en 3m 35s, con dos minutos de pausa, pero a 168 pulsaciones promedio. Lo que todos atinaríamos a decir es que nuestro deportista mejoró. Sin embargo, eso sería analizar únicamente la variable de tiempo y adelantarnos en el proceso de adaptación.
Este deportista realmente habrá mejorado cuando haga lo siguiente:
c) 20 pasadas de un kilómetro en 3m 35s, con dos minutos de pausa a 155 pulsaciones promedio. Allí es cuando verdaderamente se da la adaptación y la mejora: cuando se logra aumentar la intensidad de las pasadas manteniendo las pulsaciones.
Percepción subjetiva
Si se quiere, esta es la herramienta más rudimentaria, pero no por ello menos valedera. Se trata de escuchar al deportista, de preguntarle cómo se siente, de estar atento a sus respuestas y al tono y al modo de expresarlas.
Cuento entre mis entrenados con un grupo numeroso que no tiene pulsómetro -ni piensa tenerlo por el momento- y que sólo se guía por distancias, tiempos y sensaciones. Aunque no lo crean, ellos también mejoran. Claro está que en su mayoría se trata de deportistas de nivel inicial, pero que están construyendo una base sólida en su rendimiento y que también tienen metas igualmente meritorias, como puede ser disfrutar de una carrera sin que importe el puesto y terminar “enteros”.
Estas personas buscan logros cualitativos más que cuantitativos. Les interesa sentirse bien y plenos, antes que saber qué tiempo hicieron y cuántos pulsos tenían o cuántos kilómetros sumaron en la semana.
Simplemente les pregunto cómo están y las respuestas pueden ir desde un “excelente, con muchas ganas de entrenar” hasta un “muy cansado, dormí mal anoche así que voy a hacer lo que pueda”.
Recapitulando
En conclusión, todos los medios de medición del rendimiento descritos son validos siempre y cuando sepamos:
– con quién usarlos,
– cómo usarlos,
– para qué usarlos y
– cuándo usarlos.
Y lo más importante de todo es saber interpretar los datos que se desprenden de cada deportista. Sin esto último sólo estaremos acumulando datos en un pendrive, en una notebook o en una planilla.
Sea cual fuere el o los métodos de control que elijamos aplicar con cada deportista lo más valioso será poder luego adaptar las planificaciones individuales para optimizar el proceso del entrenamiento.
REACCIONES METABÓLICAS
El lactato
La intención de este apartado no es adentrarnos demasiado en el intrincado campo de la fisiología del ejercicio, pero sí explicar brevemente qué es y cómo se forma el ácido láctico. Para muchos lectores, deportistas y entrenadores lo que viene puede ser chino básico, pero es importante que sepan que no es grave ni está mal no saber tanto de fisiología.
Por metabolismo se entiende el conjunto de reacciones químicas convenientemente ordenadas, determinadas por catalizadores biológicos (enzimas). Para llevarse a cabo, este proceso necesita energía, que es inherente a los enlaces que tienen lugar entre átomos. La formación de un enlace requiere energía y su ruptura la libera.
Existen dos clases de reacciones químicas, las anabólicas, que requieren energía para la formación de nuevos enlaces químicos, y las catabólicas, que liberan energía proveniente de la ruptura de los enlaces. Ahora bien, el metabolismo se abastece de tres tipos de sustancias: las grasas (AGL), los hidratos de carbono (glucógeno/glucosa) y las proteínas.
¿Dónde aparece el lactato en escena, entonces? Pues este no es más que un metabolito intermedio de la degradación de la glucosa. Hay 11 pasos que deben cumplirse para la degradación de la glucosa a ácido pirúvico (piruvato) y su reducción (+ hidrógeno) a lactato. Este proceso tiene lugar en el citoplasma.
Los siguientes son algunos conceptos claves relacionados al lactato:
– Producción: tasa de aparición de lactato en sangre o en la célula muscular.
– Remoción: tasa de desaparición de lactato en sangre o en la célula muscular.
– Steady state: estado estable, que es igual al equilibrio entre la producción y la remoción.
– Turnover (reconversión): es igual a la reversibilidad de la reacción piruvato-lactato. Existe una vía metabólica por la cual el lactato puede reconvertirse en piruvato e ingresar luego al ciclo de krebs (una sucesión de reacciones químicas que forma parte de la respiración celular). Cuando el turnover iguala a la producción hay steady –state.
– Acumulación: cuando la producción supera la remoción, la concentración de lactato aumenta. Este aumento puede darse por incremento de la producción, disminución de la remoción o ambos factores.
Bibliografía
– Entrenamiento del ciclista, de Chris Carmichael.
– El entrenamiento deportivo, de Vladimir Platonov.
– Planificación del entrenamiento deportivo, de Manso, Valdivieso y Ruiz Caballero.
*Elisa Lapenta (41) es entrenadora de afamados deportistas de alto rendimiento. Info: (0351) 15-6225243, elisalapentah3o@hotmail.com, www.h3osports.com.ar.
Nota publicada en Biciclub Nº191, noviembre 2010.
ABC
La técnica de pedaleo adecuada
Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.
El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.
El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.
Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.
Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.
Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.
Deporte y Entrenamiento
MTB: La fuerza y la técnica, compañeras inseparables
Alejandro Palma, uno de los Coach UCI más destacados del mountain bike americano, nos habla del desarrollo de la fuerza y su estrecha relación con las capacidades técnicas en el mountain bike. (más…)
Deporte y Entrenamiento
Una programa de nutrición para ganar masa muscular que aporta estabilidad y potencia al ciclista
Más allá de buscar tener un cuerpo definido, ganar (o preservar) masa muscular es esencial para el rendimiento deportivo. Entre otros beneficios, tener masa muscular favorece la estabilidad, aporta fuerza, potencia y previene lesiones.
Este proceso es conocido como hipertrofia y tiene que ver con el crecimiento muscular de forma progresiva.
Para alcanzar este objetivo, además del entrenamiento específico de fuerza, la alimentación juega un rol clave.
Ésta debe ser a base de un superávit calórico, donde se consuman más calorías de las que se gastan.
Pero en este camino también se debe aumentar la ingesta de proteínas diarias, un macronutriente que colabora en la formación de los tejidos de los músculos, siendo los huevos, el pescado de aguas profundas como el salmón, el atún, la trucha y, las carnes magras las mejores fuentes de este nutriente, debido a su calidad y a que también aportan calcio, vitamina D y B12, fibra y Omega-3, nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del cerebro, del metabolismo y para fortalecer el aparato músculo-esquelético.
Pero para un correcto aumento de la masa muscular, la ingesta de proteínas debe complementarse con el consumo de otras fuentes de alimentos. En especial los carbohidratos, porque aportan energía y grasas saludables.
Entre las grasas saludables recomendadas se encuentran la palta, los frutos secos, aceitunas y aceite de oliva. Lo ideal sería incluir al menos una porción de alguno de ellos en cada comida del día. Así estaremos aumentando nuestra ingesta calórica y además nos aportarán un efecto antiinflamatorio protector contra lesiones y que favorece los procesos de recuperación ante los entrenamientos. Dentro del grupo de los carbohidratos complejos se sugiere la ingesta de legumbres o cereales integrales. En relación a la porción de estos, deberían ocupar entre un cuarto y un tercio del plato.
Por otro lado, debemos cuidar la incorporación de minerales tales como el potasio y el magnesio, cuyo rol es colaborar en la recuperación de los músculos y evitar los cuadros de calambres. Los principales alimentos donde se encuentran ambos nutrientes son la palta, banana, dátiles, las verduras de hojas verdes como el kale y la espinaca.
En cuanto a los suplementos nutricionales, si bien estos no son esenciales, muchos aportan practicidad para cubrir las necesidades aumentadas que hemos mencionado.
En este sentido, los batidos de proteína de suero de leche o Whey protein nos permiten sumar una buena cuota de proteínas de alto valor biológico (tienen entre 20 y 25g/porción) en momentos del día en que estamos fuera de casa o que contamos con poco tiempo para hacer una ingesta más completa.
De igual modo, los suplementos de citrato de magnesio van a garantizar que cubramos los requerimientos de este nutriente, que además, en una dosis más alta, va a aportarnos un efecto de relajación psíquico y muscular.
Una mención aparte merece la creatina. El monohidrato de creatina es hoy uno de los suplementos más estudiados, clasificado cómo Clase A (seguro y efectivo) y que ha demostrado favorecer, en el marco de un plan de entrenamiento adecuado y teniendo cubiertos los requerimientos nutricionales, la recuperación y el crecimiento muscular.
Texto: Juan Pablo Bruno, licenciado en nutrición (MN 7292, MP 2818), nutricionista deportivo.
Atención online y presencial: whatsapp 2954-645889 | Instagram @juanbrunonutricionista
Foto: Imagen de vecstock en Freepik
Deporte y Entrenamiento
Diversión garantizada en bicicleta: cómo se hace y para qué sirve un pump track
A menos que ya seas usuario de uno, seguramente te preguntaras qué es un pump track. Básicamente explicado, es un sendero o pista cerrada con un sentido de giro (no establecido) en el que se pueden dar tantas vueltas en bicicleta como tu cuerpo lo permita, al ritmo y velocidad que tu técnica lo permita. En ellos podés, si tenés técnica, andar en una bicicleta sin cadena y sin frenos, alcanzando velocidades tan altas como 30 km/h. Sin cadena parecería un milagro, pero no lo es. Es pura técnica y un trabajo aeróbico súper divertido tanto para niños como para adultos.
LOS PRINCIPIOS A TENER EN CUENTA
En términos generales estas instalaciones se hacen en espacios reducidos, tan reducidos como un patio mediano o una cancha de tenis. Los más grandes como una cancha de futbol 5 o 7.
Si bien hay muchos videos de cómo hacer un pump track y es algo que parece bastante fácil, en realidad hacerlo bien no es tan simple como parece. Es decir; si querés hacer un pump track para divertirte con tus amigos o para tus hijos es algo que podes improvisar: bastan una pala y una carretilla. Pero si queres hacer algo más serio, una instalación en un espacio público, un espacio deportivo, una plaza o club, tenés que pensar en algo más profesional en cuanto a diseño y prestaciones. Hacer un pump track es una suma de ecuaciones matemáticas que están mucho más lejos de lo que el ojo puede calcular.
Pero dejando de lado la ciencia, detrás de un pump track podemos decir que sin duda alguna este tipo de instalaciones deben ser tenidas en cuenta tanto por los usuarios como por las entidades gubernamentales, ya que dan fácil acceso a una práctica deportiva, son seguros, aumentan la destreza de los usuarios y son generadores de cambio social, ya que en esos espacios, no existe por ejemplo, la discriminación; todas las bicis y clases sociales son bienvenidas. Y por supuesto, colaboran a reducir el número de accidentes viales con ciclistas, ya que estos aumentan considerablemente su destreza en la conducción.
LOS DIVERSOS MODELOS DE PUMP TRACKS
Actualmente existen cuatro tipo de pump tracks: los de tierra, los de suelo natural, los modulares y los de asfalto. Vamos a hablar brevemente de cada uno.
Estos son los que básicamente haces y construís entre amigos en el fondo de una casa o en un terreno disponible. Como dijimos al principio, necesitaremos solo palas, carretillas, voluntad… y agua. En términos generales se hacen cavando y sacando tierra del propio lugar o incorporando tierra externa de alguna obra cercana. Dependiendo del tamaño y voluntad, se pueden hacer en un fin de semana. Pero requieren riego y el mantenimiento suele ser un dolor de cabeza que genera prácticamente el mismo esfuerzo que el que se aplicó en construirlo. De hecho es común que cada vez que vamos a usarlos nos demanden algunos toques con pala y rastrillo, y dada las características del material suelen consumir mucha agua en riego.
Un quick tip: si tenes árboles, hacelo debajo de ellos, porque la sombra te ahorra mucho mantenimiento y mucha agua.
Se ven como de tierra, huelen a tierra, se sienten como tierra… pero es algo mucho más complejo, es un suelo compuesto. Nuestra asociación, International Mountain Biking Association (IMBA) es especialista en este tipo de instalaciones. Se trata de utilizar un porcentaje de suelo local mezclado con ciertos porcentajes de arena, piedra y otros áridos. Esto básicamente genera un pump:
– amigable con el medio ambiente,
– sostenible,
– que requiere poco mantenimiento,
– que necesita riego pero mínimo,
– que no se erosiona con el uso,
– que se puede usar en condiciones de humedad aceptables y
– que no hace barro.
Si el suelo está tan bien preparado que se pueden realmente esculpir las formas que busques, estos suelen ser claramente más grandes y son ideales para espacios públicos, ya que cuentan con un diseño integral y profesional. Pero al mismo tiempo son ideales para parques públicos, ya que no son invasivos con el entorno natural. Por otro lado si fuera necesario modificarlos o ampliarlos, es totalmente posible y accesible hacerlo.
Premoldeados
Estos se tratan de piezas que tienen determinado diseño, están premoldeadas en hormigón y son particularmente atractivos para las instituciones estatales, ya que literalmente en cuatro horas podés tener un pump armado. No requiere altos costos de ingeniería o diseño, se adaptan a cualquier espacio plano, el mantenimiento es extremadamente bajo (cortar el pasto alrededor) y no requieren riego.
Por otro lado, también abren el espacio a un mayor abanico de usuarios, al poder ser utilizados por skaters, rollers, etcétera. La contra es que al ser piezas modulares, los diseños son limitados. Y se pierde el mayor atractivo de este tipo de instalaciones, y es que cada diseño sea distinto.
Por supuesto, en el mismo tamaño tienen un costo mayor que el de suelo, pero el costo a largo plazo es menor porque no requiere mantenimiento y lo pueden utilizar diferentes clases de usuarios, aunque no se integran muy bien al paisaje natural. Es algo así como colocar una vereda de hormigón en un parque…
Su ventaja radica en que se puede desmontar con la misma velocidad con la que se armó. Por otro lado, si se desea ampliar solo hay que sumar más módulos.
Asfalto
Al igual que el anterior, estos son bastante atractivos para las instituciones estatales porque abarcan varias clases de usuarios. El problema es que su costo es alto, ya que, para empezar, hay que realizar un pump de suelo previamente, para luego cubrirlo con asfalto. El mantenimiento es bajo pero sí requieren riego para mantener el pasto crecido en los espacios intermedios, ya que el asfalto, al no absorber agua, tiende a hacer acumular agua en la parte interna de las curvas, lo que genera que el suelo se sature de agua y el pump comience a hundirse generando fracturas y daño en el mismo.
Si bien son una solución atractiva, los municipios tienen que pensar muy bien a la hora de optar por esta opción, ya que no es la mejor a nivel ambiental. Tirar en un parque más de 1000 metros cúbicos de asfalto y generar en ese espacio verde el impacto visual de una autopista no suena realmente como la mejor opción.
Por otro lado ocurre lo mismo que con los pump modulares. Terminan siendo formas muy similares entre sí y si fuera necesario ampliarlos a futuro, resultará muy costoso hacerlo; incluso en algunos casos eso implica rehacerlo por completo. Es por este motivo que estos pump track desde el inicio suelen ser estructuras considerablemente más grandes.
QUÉ MODELO ELEGIR
Ahora bien: ¿Cuál elegir entre todas estas opciones? Qué dilema. El concejo más simple es el siguiente: si el grupo de amigos se ve sumido en un ataque repentino de ansiedad después de leer esta nota y se lanza a buscar videos en youtube, la respuesta es simple: aprovechá esa ansiedad antes de que se pase, agarrá la pala y en el fondo de tu casa, en un baldío (mejor pump que basural…) o en la plaza (si te dan permiso), a cavar y construir uno. No te va a salir bien, eso es seguro, pero con la práctica vas a mejorar y si tenés dudas consúltanos que te vamos a pasar info o buscá en la web, que hay mucha pero mucha info.
Pero si podés superar el ataque de ansiedad y querés hacer algo más profesional y no sabés qué hacer, nuestro consejo es que lo hagas de suelo. Las otras dos opciones son atractivas, no lo podemos negar, pero hacerlo de suelo tiene sus ventajas. Primero, es amigable con el medio ambiente, nadie se va a quejar de que se esté construyendo algo de tierra en un espacio público, pero si tirás asfalto en una plaza… puede no verse del todo bien.
Por otro lado, estamos hablando de bicicletas de montaña y BMX, no de bicicletas de ruta, y la idea primordial es acercar a los usuarios a un entorno natural, generando un encuentro amigable con la naturaleza.
O sea, vivís en una ciudad rodeado de asfalto y vas a seguir andando en asfalto en la plaza, por favor… Plus: el mantenimiento puede ser organizado periódicamente con los usuarios, lo que genera un lugar de educación ambiental y se les enseña a los niños a cuidar las instalaciones.
Si no, muy bonito, viene el gobierno y me pone una plaza y se rompe o la rompo y el gobierno la arregla, mientras que con este tipo de instalaciones el mensaje es distinto, el gobierno te dio esto pero es tu responsabilidad cuidarlo.
Otra ventaja es que en esta opción el nivel de accidentes es mínimo. En un pump de asfalto, al poder alcanzar altas velocidades y generar saltos, el nivel de accidentes suele ser más alto. Por otro lado el costo es casi la mitad, con lo cual en vez de uno se pueden hacer dos, con diseños distintos en distintas partes de la ciudad, generando flujo de usuarios de un lado al otro, fomentando el turismo barrial y un atractivo turístico genuino.
La realidad es que sin importar qué opción se tome. los pump podrían ser los mejores amigos del gobierno y de los ciudadanos, ya que generan un cambio social real, cambiando también la opinión que tiene el público de los funcionarios. A la vez generan ingresos en las zonas aledañas, ya que los ciclistas somos grandes consumidores gastronómicos, a fin de cuentas nuestro combustible.
Finalmente, la verdadera pregunta no es cuál es el mejor, la verdadera pregunta es cómo puede ser posible que todavía no haya uno en cada plaza.
Para más información no dudes en contactarnos. Desde IMBA podes asesorarte en cómo hacer un pump y hasta en cómo conseguir el permiso de tu gobierno local.
• Pump de tierra: info@vos_y_tus_amigos
• Pump de suelo: info@imba.com.ar
• Pump premoldeado: presasuh@hotmail.com
• Pump de asfalto: info@velosolutions.com
Por Alejandro Minuzzi: presidente de IMBA Argentina y director de IMBA Latinoamérica.
http://www.imba.com.ar/ | https://www.instagram.com/imba_argentina/?hl=es-la | https://www.facebook.com/search/top?q=imba%20argentina
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