Deporte y Entrenamiento
Federico Bianchini: “En estas carreras, la gente compite contra sí misma”

En su nuevo libro Cuerpos al Límite, el autor se pregunta cómo utilizan la mente los atletas de ultradistancia. Nos revela cómo consiguió contar al detalle las historias de 7 deportistas de distancias extremas y qué lo atrae del deporte de alto rendimiento.
Texto: Rocío Cortina
Foto: Alejandra López
Los protagonistas de las crónicas de Cuerpos al límite (Aguilar, 2017) son hombres y mujeres reales. Tienen familia, trabajan, desean, sufren. Sin embargo, tras conocerlos en situación de competencia y seguirlos de cerca durante varios días, Federico Bianchini los considera personajes: “Yo se los digo, para mí son personajes en sentido narrativo y personas estrafalarias”, explica el periodista y escritor a Biciclub.
Las historias de este libro son 7 y tienen puntos de contacto entre sí. En la primera, la nadadora Ludmila Brzozowski consigue su máximo objetivo al batir el récord panamericano de apnea en Francia. En la segunda, el maratonista Cristian Gorbea corre 100 kilómetros en la Antártida a 20 grados bajo cero. Más adelante el ex combatiente de Malvinas Ever Moriena se convierte en atleta de ultradistancia como forma de sobrevivir al pasado y decide crear la carrera 602K Atletas Extremos, en Córdoba. Juan José Sirimaldi gana ese triatlón tras correr durante tres días sin detenerse. El norteamericano Dean Karnazes completa 50 maratones en 50 días seguidos en 50 estados distintos de Estados Unidos. Por último, el corredor y médico cirujano Jorge Rodríguez le reconstruye la cara a un atleta noruego en medio de un triatlón que disputaban juntos en México.
A Bianchini la propia curiosidad lo llevó a explorar durante un año y medio cómo sus personajes logran lo que logran. A través de las 142 páginas del libro, cada uno de ellos revelará su receta en dosis homeopáticas.
“Muchos me dicen que estos tipos están locos. Uno podría pensar que hay obsesión patológica, pero también algo muy lúcido, porque la locura es la falta de decisión sobre las cosas. Sin embargo estas personas saben muy bien qué van a hacer y cómo”, expresa el autor.
Sos periodista y también deportista. Cuerpos al límite empieza con una crónica en primera persona de una carrera de running donde participás. ¿Cómo surge tu interés por la práctica deportiva y cómo la uniste con el periodismo?
Frente a esta pregunta debería decir que, comparado con lo que hacen las personas de estas historias, lo mío no es deporte: soy muy amateur, hago distancias cortas. Juego al fútbol, me gusta correr, nadar, hago boxeo. Si bien los casos de estos deportistas son muy extremos, lo que hacen ellos puede reflejarse en lo que hace cualquiera de nosotros a quien le guste el deporte y no es un súper atleta absoluto. Quería hacerle las preguntas que pasan por mi cabeza a alguien que supiera más que yo de esto y transmitirlas al lector. Siempre me pareció que en el periodismo deportivo la narración del deporte estaba afuera. Todo estaba reducido a números, faltaban las emociones esenciales de los deportistas. En esa búsqueda me di cuenta que en competencias tan largas y extremas hay 8 horas de sensación pura muy explícita. La intensidad se mantiene.
¿Cuál fue el criterio que usaste para seleccionar las historias?
Viajé a ver a Sirimaldi a Córdoba y él me mencionó a un montón de personajes. Las historias se conectaban, dialogaban entre ellas y se hacía una especie de rompecabezas. Traté de no repetir el registro de las historias. Quería mostrar que son deportistas no profesionales, que hay gente de mucha plata que lo hace porque le gusta y otra que lo hace cuando puede pero no tiene dinero, personas que se toman el deporte como salvación, como el caso de Moriena… Desde el libro anterior (N de la R: Desafiar al cuerpo, Aguilar, 2015) me había quedado con ganas de bucear en cómo pensaban las personas que hacen este tipo de desafíos. Trabajé en tres planos. Uno visual, basado en cómo yo veía lo que ellos hacían; uno fisiológico, para el cual hablé con psicólogos deportivos y médicos; y uno mental, donde entrevisté a cada uno de los personajes para saber qué pensaban.
¿Cómo estableciste el vínculo con los deportistas?
Hice entrevistas los 4 primeros días de las competencias. La primera vez eran acercamientos generales. Estar tanto tiempo con los deportistas genera una confianza importante. La idea era satisfacer mi curiosidad de qué es lo que sienten al hacer eso. Haroldo Conti decía que la literatura es un ejercicio de sustitución: nunca voy a hacer lo que ellos hacen, pero sí puedo tratar de entender. En el caso de la nadadora Ludmila Brzozowski, ella vive en Río Colorado. La llamaba por teléfono, charlábamos, pero la comunicación se cortaba. Por Skype pasaba lo mismo. Su récord de apnea en Francia está en un video de You Tube que yo podía ver. Eso me servía. Y después ella me propuso que le enviara preguntas por mail. Cada respuesta suya era una página de Word. Para mí era genial, pero yo decía: cuánto debe tardar esta mujer. Cuando se publicó el libro, ella me dijo que si yo hubiese estado enfrente suyo, tal vez no me hubiese contado ni la mitad de las cosas. Esos mails le sirvieron para reflexionar sobre lo que hacía, una especie de catarsis. Y ahora da charlas sobre eso.
Uno de los planos de trabajo fue visual. ¿Cómo accediste a los otros lugares donde tu ojo de cronista no llegaba? ¿Cómo rompiste con cierta naturalización que puede tener el deportista por lo que está haciendo, que es cotidiano para él?
Al principio les preguntaba una y otra vez. Me sirvió hablar con médicos, deportólogos y psicólogos deportivos. Por esa naturalización que vos mencionás, el tipo que entrena no piensa tanto en cómo repercute en su cuerpo: sabe qué le sirve y lo hace. Las miradas cruzadas explican por qué. Volviendo al caso de Ludmila, encontré la tesis de un español que escribió sobre lo que sucede con el cuerpo en apnea y me sirvió para explicar cómo el cerebro detecta el cambio de PH cuando la sangre se acidifica porque hay poco oxígeno y otras cosas técnicas.
¿Cuál fue el lugar más raro donde seguiste a tus deportistas?
Quizás fue un lugar conceptual raro cuando el ex combatiente Moriena me habló de su intento de suicidio. La escena es tremenda, yo quería contarla. En un momento hablábamos de otra cosa y yo le dije que, si a él no le molestaba, quería saber más sobre eso. Le pregunté con mucho recato pero fue un prejuicio mío, porque él lo contó con total naturalidad. Ese nivel de detalle también está asociado a la resistencia de los deportistas. Hice demasiadas preguntas a un nivel casi insoportable. Creo que ellos lo aguantaron porque están acostumbrados a entrenamientos pesadísimos. Cualquier otra persona me hubiese dicho: bueno, basta.
En otra nota periodística sobre tu libro decías que en la actualidad hay una “burocratización de los cuerpos”. ¿A qué te referías con ese concepto?
En nuestra sociedad estamos acostumbrados a hacer casi nada físico. Yo le peguntaba a Moriena: ¿Por qué tanto? Y él me decía: esto no es tanto, nosotros descendemos de cazadores, en África aun recorren distancias enormes para cazar a sus presas. Nosotros nos equivocamos y rompemos con la historia del cuerpo porque fisiológicamente no estamos preparados para estar quietos.
En estas historias elegís contar lo espectacular que puede ser un cuerpo en connivencia con la mente. Aunque también podrías haberte ido por el lado más científico y explorar cómo funciona el cerebro de un deportista. ¿Con qué tuvo que ver la decisión?
Sí, fui por las sensaciones pero no me interesaba el morbo. Cuando me contaron la historia del médico Juan José Ramírez me pareció que no estaba en el registro de este libro porque había algo muy morboso en toda la cirugía que no me interesaba. Sin embargo me puse a hablar con él y me lo contó desde su profesión. Está bastante lejos del héroe que pintaban. Él operó a su compañero de carrera y lo volvería a hacer si alguien necesitara esa ayuda. No sé si podría hacer este tipo de perfiles con deportistas profesionales en niveles muy altos, acostumbrados a que les hagan entrevistas. Acá hay un acercamiento más humano porque no son personas que viven del deporte.
Hay solo dos historias de mujeres en Cuerpos al límite. Una es la de la estadounidense Diane van Deren, que narrás en el prólogo, y la otra de Ludmila Brzozowski. ¿Encontraste que el mundo del deporte extremo todavía es eminentemente masculino?
Sí, hay algo de eso. En la carrera 602K, por ejemplo, habían anotadas cerca de 25 personas y muy pocas eran mujeres. En el primer libro está la historia de María Inés Matos, ella me habló un poco de eso.
Los tres deportes que narrás en el libro –pedestrismo, ciclismo, natación- son individuales. Sin embargo, la última historia cierra con una especie de hermandad entre médico y corredor, entre corredor y corredor. ¿Crees que tus personajes son solitarios? ¿Qué registro tuviste de eso?
Sí, pero pienso que en las competencias esa soledad se transforma en una consciencia del otro. La gente compite contra sí misma. En estas carreras, si el otro se cae es capaz de parar y ayudarlo y ver qué le pasa y no correr desesperado como en otras carreras, incluso masivas, de running, donde son amateurs y alguien se cae y nadie para y vos pensás… ¿Cuánto más vas a tardar por ayudar al otro? En la 602K era tal el nivel de agresividad que era muy probable que alguien muriera. De hecho nos pasó con el fotógrafo. Un día él me mira y me dice: hay alguien que no está bien. El fotógrafo le habla, el tipo lo mira y no entiende, no reacciona, sigue caminando. Se trataba de una crisis, un gran colapso. Lo sacaron de ahí pero después siguió corriendo. En estas carreras, la competencia con el otro se relaja un poco por la competencia contra uno mismo y por el riesgo que conllevan.
EL AUTOR
Federico Bianchini nació en 1982 en Buenos Aires. Ganó el premio de periodismo Nuevas Plumas por su perfil del escritor Rodolfo Fogwill, a quien conoció en una pileta del barrio de Almagro, y el Don Quijote Rey de España (agencia EFE). Desde 2013 formó parte del consejo editorial de la Revista Anfibia. En 2015 publicó Desafiar al cuerpo (Aguilar) y en 2016, Escuchar La Antártida (Tusquets). En 2017 salió a la luz Cuerpos al límite (Aguilar).
ABC
La técnica de pedaleo adecuada
Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.
El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.
El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.
Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.
Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.
Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.
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Campeonato Mundial de Gravel UCI 2025: un desafío épico en los paisajes de Limburg

Dutch Mathieu Van Der Poel pictured in action during the men elite race at the UCI World Gravel Championships, Sunday 06 October 2024, in Leuven.
BELGA PHOTO DAVID PINTENS (Photo by DAVID PINTENS / BELGA MAG / Belga via AFP) (Photo by DAVID PINTENS/BELGA MAG/AFP via Getty Images)
Originalmente previsto para los días 18 y 19 de octubre de 2025 en Niza (Francia), el Campeonato Mundial de Gravel UCI fue finalmente reubicado, debido a “dificultades de organización” y calendarización, en la región del Zuid-Limburg (Limburgo Meridional), Países Bajos, con fechas definitivas los días 11 y 12 de octubre de 2025.

Un entorno ideal para el gravel
Limburgo del Sur, galardonada en 2016 con la etiqueta UCI Bike Region, acumula una sólida trayectoria como anfitriona de grandes eventos ciclistas: cinco mundiales de ruta y un campeonato de ciclocross. La elección de esta región no fue casual: sus ondulantes colinas, pistas forestales y caminos rurales conforman un terreno ideal para una prueba tan exigente como la gravel.
Recorrido técnico y exigente
El trazado definitivo presenta un circuito de aproximadamente 50 kilómetros que combina diversas superficies—grava, caminos rurales, senderos forestales y tramos pavimentados de transición—y cuatro ascensos cortos de entre 500 y 1 500 metros.
Uno de los puntos álgidos de cada vuelta es la exigente subida del Diependaalsweg, que aparece alrededor del kilómetr 40 e incluye tramos arenosos. Además, en el bucle final hacia Maastricht, se presenta la ascensión clave: el Bronsdalweg, un kilómetro con una pendiente media del 7.2 % y puntas de más del 8 %, casi íntegramente por grava, a solo 14 kilómetros de meta.

Formato de las carreras
La competencia elite femenina (131 km) incluirá 2,5 vueltas al circuito, mientras que la élite masculina (180 km) completará 3,5 vueltas. Además, se disputarán pruebas en 13 categorías de edad (amateurs) durante ambos días.

Los protagonistas
En el torneo participarán los actuales campeones del mundo Mathieu van der Poel (élite masculina) y Marianne Vos (élite femenina), ambos de los Países Bajos.
Eventos
Trasmontaña 2025 – Crónica desde La Sala, barro y todo

Por Pedro Piusselli
Este domingo, La Sala fue epicentro de una batalla de barro y espíritu biker: la edición 31 del Trasmontaña convocó a casi 2.500 riders, que salieron desde las 8 de la mañana con sus bicis listas, las cubiertas ya amasando tierra y ganas de correr en el cuerpo.
Desde la primer vuelta de pedal se adivinó que el circuito iba a marcar la jornada. Mucho barro acumulado, senderos resbalosos, trepadas que exigían todo y bajadas que pedían tomar decisiones rápidas para no terminar en el pasto. Claro, también hubo momentos de vértigo y esos descensos que te dejan el corazón en las manos.
Triunfo inesperado en Élite Caballeros
En Élite Caballeros, y en una carrera que quizá pocos veían venir, Agustín Durán (San Juan) junto a Juan Ignacio Goudailliez (Mendoza) cerraron la general como nuevos campeones del Trasmontaña, rompiendo el dominio de Macías/Contreras que venían de cuatro títulos seguidos.
Durán, extenuado pero feliz, lo definió con una frase que resume el alma del MTB: “Es una carrera muy dura… pero al final lo disfrutamos por completo”. Y Goudailliez agregó, casi riéndose de lo vivido: “Me enredé entre dos árboles y perdí unos segundos, pero quedé muy contento”.
Dominio en Élite Damas
Entre las Damas, el título de Élite fue María Emilia Filgueira y Leila Luque, quienes ratificaron su potencia y temple en medio de un trazado que exigió técnica y resistencia por igual. Con ritmo constante y bajadas sin titubeos, se quedaron con la categoría y sumaron una página más a la historia grande del Trasmontaña.
Un mito entre nosotros
Y si todo eso ya era llamativo, apareció un nombre que parece de otra era: Ned Overend. Por primera vez en Argentina, el primer campeón mundial de cross country corrió el Trasmontaña. Verlo pedalear entre la senda tucumana a sus 69 años en dupla con Martín Ariel Santos fue una de esas postales que te recuerdan que el amor por este deporte no envejece.
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