Deporte y Entrenamiento
Hans Rey en Tasmania: Un pueblo minero transformado en una meca del MTB
En la segunda visita de Hans Rey al pueblo de Derby*, en Tasmania (Australia), hoy convertido en uno de los destinos preferidos de los bikers de todo el mundo, la autora de la nota registra los categóricos cambios que el MTB ha traído al pueblo y a la región, antes devastada por la pobreza, hoy renacida y próspera gracias al mountain bike.

Dos eventos sísmicos azotaron al pequeño pueblo de Derby, ubicado en el noreste de Tasmania. El primero fue producto de un dique que estalló en 1929, liberando un torrente de agua que se vertió rápidamente por la ciudad, arrastrando casas y vidas. La segunda época colosal fue y sigue siendo el ciclismo de montaña.
¿Quién hubiera pensado que un pequeño pueblo minero diezmado por la tragedia y luego abandonado por las grandes empresas podría tener un renacimiento de tal magnitud? Un renacimiento que no se produjo por accidente, sino por el pensamiento progresista, la planificación, la determinación, la mentalidad obstinada y con la participación de algunos geniales constructores de senderos.
En 2016 visité Derby junto con Tyler McCaul y Hans Rey por invitación de Tim Watson, del Consejo de Dorset, la fuerza impulsora detrás de los senderos Blue Derby, y por sugerencia de Glen Jacobs, el maestro diseñador de senderos, constructor y jefe de World Trail. ¿Por qué? Para fotografiar a Hans y Tyler recorriendo los senderos y escribir sobre este paraíso en bicicleta de montaña que tal vez nunca se pueda replicar en ningún lugar de la tierra.
En aquel entonces, el sistema de senderos, llamado Blue Derby, todavía era relativamente desconocido, ahora no. Ha sido bien y verdaderamente descubierto; experimentado por ciclistas de todo el mundo e incluso con dos carreras de Enduro World Series sobre sus espaldas, ganando posteriormente un premio a la mejor pista de EWS en la serie de eventos para Kumma-Gutza. Esta pequeña ciudad está ahora definitivamente en el mapa como una visita obligada para divertirse al máximo en bicicleta.
“Construye los senderos y vendrán”
Ahora, tres años después, era hora de regresar y ver de primera mano cómo había crecido la ciudad y cómo se había expandido la red de senderos. Y no solo aquellos dentro de Blue Derby, ya que los senderos se han extendido para fluir hasta la pintoresca ciudad costera de St. Helens, una ciudad con un ambiente retro, encajonada entre el mar de color aguamarina, con playas de arena blanca suave, y la reserva forestal. St. Helens también ha desarrollado 84 km de senderos de bicicleta de montaña, especialmente diseñados cerca de la ciudad, con 42 km adicionales que conectan diversas playas de la zona. Hay algo para todos, para todos los niveles y todas las edades, y la red sigue creciendo.
Hay varios factores que deben unirse para crear el destino perfecto para el ciclismo de montaña: un pueblo pintoresco no muy lejos de un aeropuerto, una infraestructura con tiendas de bicicletas, autobuses, restaurantes, alojamientos y servicios públicos y, por supuesto, un pub, todo muy cerca y de fácil acceso y a poca distancia de una selección de senderos impresionantes, ubicados en un hermoso paisaje y adecuados para todos los niveles de habilidad.
Derby, con sus senderos Blue Derby, cumple todos los requisitos. Es una ciudad para mountain bikes y mountain bikers en todos los sentidos. Ya sea un principiante absoluto como un experto XC o un adicto al salto encontrarán todo lo imaginable en los 123 km de senderos de bicicleta de montaña especialmente diseñados.
Pero eso no es todo; hay otra cosa vital que hace que Blue Derby sea muy especial: un paisaje único, la selva templada llena de exuberante fauna, las copas de helechos arborescentes, la luz del sol que se filtra a través de las frondas y reflejadas en cascadas y arroyos. Naturaleza pegajosa, naturaleza lisa, naturaleza arreglada, naturaleza perfecta casi todo el año.
Esta historia trata sobre algo más que un excelente terreno para rodar, es una historia sobre cómo la calidad de los senderos ha revitalizado una antigua ciudad minera, generando numerosos negocios, proporcionando empleos y reviviendo una economía local que estaba prácticamente muerta. Como siempre dice Hans Rey: “Construye los senderos y vendrán”.
Emprendedores del MTB
Condujimos a Derby pasando el Hotel Dorset, el pub y el camping por un camino de tierra que serpentea junto al río y conduce a gran parte de los alojamientos, restaurantes, tiendas, duchas y baños públicos. El Dorset estaba algo inactivo en 2016, prácticamente vacío todas las noches, pero ahora está lleno de clientes que desean comer, beber y dormir. Hay gente los siete días de la semana, ya sea dentro del bar o en el jardín cervecero, disfrutando de la música en vivo e intercambiando sus historias sobre los senderos que recorrieron.
Brook y Sean MacDonald son un ejemplo de ese espíritu emprendedor que llegó a Derby con las mountain bikes. No tenían experiencia: él ex minero, ella maestra. Sean había oído hablar de Derby y del The Dorset Hotel, fueron y lo compraron. Dejaron el continente (Australia continental) y se embarcaron en poner al día a The Dorset. Fue una ardua lucha y debido a la dificultad de encontrar gente de oficios se encargaron ellos mismos de la restauración.
Pronto descubrí que había muchos más ejemplos de parejas con ese espíritu emprendedor pionero en esta ciudad, aquellos que arriesgaron, trabajaron duro, escucharon lo que la gente quería y necesitaba y actuaron en consecuencia. Nuevas casas, cabañas renovadas, muchas convirtiéndose en casas de huéspedes para dar cabida a multitudes de bikers. Y dos tiendas de bicicletas de alta calidad, Vertigo y Evolution.
Ya habíamos conocido a Buck Gibson, el dueño de Vértigo, en 2016, cuando él y su esposa Jude comenzaron con un servicio de alquiler de bicicletas y transporte. Aquellos dos camiones y remolques iniciales se han convertido en 11, cubriendo Derby, Weldorough, Poimena, St. Helens y su tienda. Vértigo está abastecida con bicicletas y componentes de alta calidad y ofrece numerosas bicicletas de alquiler, tanto MTBs regulares como e-MTBs. Buck y Jude también son dueños del café Two Doors Down, que está dos puertas más abajo.
Entre Vértigo y la cafetería se encuentra la tienda de bicicletas Evolution, fundada por Ben y Anastasia Jones. Ben convenció a Anastasia, embarazada de 36 semanas, para que cambiara nada menos que Whistler (otro centro del MTB ubicado en Canadá) por Derby. Al igual que los pioneros de la fiebre del oro de California esta gente vio algo, un potencial de esta ciudad inactiva de Tasmania cuya “mina de oro” fue la creación de los senderos de bicicleta de montaña más exquisitamente fluidos del mundo.
Es fácil decir estas cosas con el diario del lunes, pero sucede que algunas personas son más valientes que otras, tienen más previsión y están preparadas para correr riesgos. Ya sea que sean residentes de Tasmania o crucen un océano, estas personas aprovecharon una oportunidad, se arremangaron, trabajaron muy duro y lo lograron.
¡Cómo han cambiado las cosas en tres cortos años! En poco tiempo Derby ha pasado de hibernar a prosperar y todo se reduce al MTB. En solo unos días conocí a personas de Colorado, Noruega, Suiza, Bélgica y Nueva Zelanda, todos muy entusiasmados con lo que encontraron allí. Blue Derby ahora está en el mapa internacional como un destino para viajar.
No hay líneas rectas en la naturaleza, hay fluidez, y esa palabra describe muy bien los senderos de Blue Derby, incluidos Little Chook, Big Chook, Blue Tier y el nuevo sendero conector, Bay of Fires.
Aquí es donde entraron en juego el pensamiento progresista, la planificación, la determinación y los geniales constructores de senderos que mencioné anteriormente. Tim Watson, del Consejo de Dorset, luchó con uñas y dientes para obtener la financiación federal que pagaría los senderos que se construirían en Derby. Se ocupó de la burocracia con absoluta determinación, sin aceptar nunca un no por respuesta. Desde el principio, Tim determinó que Worldtrail, dirigida por Glen Jacobs, era la mejor empresa para construir los mejores senderos del mundo y poner a Derby en el mapa. Sabían que crear senderos magníficos beneficiaría a toda Tasmania. Los políticos tenían que estar a bordo, y para hacer esto los concejales tenían que vender una visión, ya que sin la financiación no pasaría nada.
Los números son testimonio de lo acertada que fue aquella decisión. Hoy Tasmania y Derby han aumentado de manera exponencial sus ingresos turísticos. Antes de los senderos había aproximadamente 170 residentes y solo un puñado de empleos en esta ciudad olvidada. En pocas palabras, cuando la industria maderera se fue, llegó el mundo del ciclismo.
Algunos de los mejores bikers del mundo han descubierto Blue Derby y los mejores corredores de enduro han corrido allí. La persistencia de Ian Harwood dio sus frutos cuando el EWS organizó una carrera aquí dos veces y ganó el premio a la mejor pista de enduro en 2019.
Sin lugar a dudas, World Trail es un gran factor de por qué los senderos de Blue Derby, St. Helens y todos los que están en el medio son tan increíbles. Plantaron un camino que sigue un curso natural, abraza las losas de granito, crearon un ícono con su “Big Crack”, un monolito de piedra que puede verse en múltiples publicaciones de Instagram, apisonaron tierra y construyeron muros de piedra para transformar lo que una vez fue tierra minera a cielo abierto en uno de los tramos de senderos más emblemáticos de la historia.
Los senderos
En nuestro primer día exploramos algunos nuevos. Trouty, un sendero un poco más duro, que se desarrolla sobre enormes losas de granito y que ofrece una vista panorámica del lago y la ciudad antes de caer en un jardín de rocas en el tramo final. Para Hans esto fue muy divertido. Desde allí nos unimos al nuevo sendero verde (el color de las líneas fáciles) a lo largo del lago Derby, ahora accesible por un puente colgante recién construido que sirve tanto a ciclistas como a caminantes. Este nuevo sendero es perfecto para familias y para quien quiera probar sus neumáticos en tierra por primera vez. Una escalada gradual por una serie de curvas perfectamente construidas se abre a una vista asombrosa del lago y la ciudad se extiende a lo largo del valle opuesto. Lo que sube debe bajar y así lo hicimos a lo largo de una serie de senderos fluidos, ligeramente técnicos, con algunos sencillos saltos y peraltes.
Un día nos acompañó Miles Smith, un joven local que hasta hace tres años nunca había rodado una mountain bike. Ahora, con todos estos senderos increíbles en la puerta de su casa, no solo monta sino que también corre al más alto nivel.
Junto con Miles experimentamos algunos senderos nuevos y volvimos a visitar algunos de los originales, realizando en el medio una sesión de fotos para capturar a Hans y Miles tomando una línea en un desafiante precipicio rocoso (imposible para muchos bikers “normales”).
Una de las cosas predecibles sobre Blue Derby es la imprevisibilidad de las vistas, el follaje por encima y a nuestro alrededor a medida que avanzamos, las rosas salvajes, los céspedes azulados, las vistas del lago y de la ciudad allá abajo. Y hay más: las pods, unas maravillosas chozas construidas para ser abrazadas por la naturaleza que las rodea y proporcionar un refugio único para los mountain bikers que desean montar, recorrer y dormir dentro de este maravilloso paisaje.
Continuamos hacia El Túnel. Glen Jacobs nos explicó la interesante historia detrás de esta experiencia única en bicicleta de montaña. El túnel siempre ha estado allí, aunque en su momento con su entrada oculta por la indomable vegetación del lugar. Muchos años atrás un minero quería sacar su estaño para venderlo en la ciudad, pero para llegar a la calle pública debía pasar por el campo de un vecino, cosa que este le prohibió. Esto no arredró al minero, que dinamitó la roca y construyó un tunel que lo llevó a la ruta. Ahora el tunel ha sido despejado y se agregaron algunas luces, así que con la cabeza gacha avanzamos a lo largo de un kilómetro de casi total oscuridad, esperando ver el fogonazo de luz natural al otro lado.
Después de un tentempié en Two Doors Down llegó el momento de tomar una van, cortesía de la tienda Evolution, hasta la cima de Air Ya Garn, un sendero lleno de grandes desniveles y magníficos peraltes. El tipo de sendero en el que Hans y Miles desarrollaron toda su velocidad. Pero aun sin estar tan avanzado como ellos se puede pasar, es muy divertido. Air Ya Garn es el sendero que ganó el premio a la mejor pista en la carrera EWS del 2019. Hay algo hermoso en ver a los grandes bikers flotando en ellos mientras bajan de regreso a la ciudad.
Hubo más, mucho más. El día fue épico, pero estábamos exhaustos y por ello muy agradecidos de que, a diferencia de 2016, ya no tuvimos que ir muy lejos para encontrar la cena. En pocas vueltas de pedal llegamos a The Dorset a tiempo para disfrutar de la banda en vivo en el jardín cervecero mientras se ponía el sol y escuchábamos historias de MTB.
El Big Crack
Una de las nuevas maravillas de Blue Derby es Big Crack, que es literalmente una gran grieta entre rocas gigantes de granito. Le preguntamos a Ryan, uno de los principales constructores de senderos en World Trail, cómo encontraron este monumento de la naturaleza. Explicó que durante días tuvieron la esperanza de descubrir cada vez más terreno para senderos adicionales, terreno que, como siempre es su filosofía, debía ser armónico con los alrededores naturales. Descubrieron a Big Crack y pensaron que podían hacer algo con esto, y lo hicieron. Un tramo que se ha convertido en una meca para aquellos con habilidades de conducción avanzadas. No es para cardíacos, para ellos hay una línea B a través del hermano menor de Big Crack, Little Crack.
Otra cosa encantadora de Derby es cómo la ciudad está orgullosa de su historia y la gente la conserva. Hay dos museos, uno un centro interactivo que explica la historia de la mina y la devastación que se produjo cuando estalló la presa. El otro es la Old School House, que alberga una gran cantidad de recuerdos y fotos antiguas que nos transportaron al pasado.
Bay of Fires en e-bikes
Después de varios días para volver a familiarizarnos con Derby y Blue Derby, llegó el momento de hacer las maletas y dirigirnos hacia la costa y convertirnos en algunos de los primeros en rodar por el nuevo sendero Bay of Fires Trail, que conecta Blue Tier con St. Helens. Pero primero, en nuestro camino nos detuvimos en Big Chook a través de Weldborough. Hans, Tyler y yo habíamos pedaleado aquí en 2016, pero habíamos oído que el equipo de trail había estado trabajando en ello y que estaba mejor que nunca. Este sendero es inmensamente divertido, tan perfectamente construido que montarlo es como deslizarse, mientras intentás disfrutar de los impresionantes alrededores.
Fue después de esto, temprano, en una mañana brumosa, que partimos, junto con Cassie, un ávido rider de Cairns, para experimentar el nuevo mega sendero de Bay of Fires. Teniendo en cuenta la distancia y que habría una buena cantidad de pedaleo, Hans decidió que este sería el momento perfecto para andar en e-bikes. Otra ventaja de Blue Derby y St. Helens es que las bicicletas eléctricas son bienvenidas. Aunque no son necesarias, gracias a la topografía, sin embargo son muy divertidas y hacen que sea más fácil andar por más tiempo y más lejos. Con tantas opciones para rodar, las bicicletas eléctricas pueden ser una verdadera adicción.
Al final resultó que fue una buena decisión. 42 km en tierra es una distancia y se siente, incluso en una bicicleta eléctrica. ¿Cómo fue? Honestamente, uno de los senderos más divertidos que hemos recorrido. World Trail lo ha vuelto a hacer, ha creado un patio de recreo para ciclistas de montaña excavado en el terreno natural, con integridad y apreciación del paisaje que siempre cambió a medida que los kilómetros nos alejaron de Derby y nos acercaron a St. Helens. Los helechos arborescentes dieron paso a magníficos árboles acorazados, las rocas gigantescas permanecieron y las cascadas cambiaron por la vista al mar. Este sendero personifica la definición de Hans de un “Flow Trail” (Sendero Fluyente), nunca demasiado difícil, nunca demasiado empinado y nunca demasiado peligroso. Una larga cinta de tierra con peraltes perfectos que te transportan a la siguiente línea. Fue como volar, como volver a ser un niño y sentir una alegría absoluta.
Para cerrar esta historia tengo que terminar con el renacimiento de esa pequeña ciudad de Tasmania, Derby. Un renacimiento que trae más y más prosperidad. Un ejemplo de cómo los senderos para ciclismo de montaña alimentaron tanto a la economía local como a la economía de Tasmania en su conjunto, dieron vida a una comunidad, crearon empleos, proporcionaron esperanza, inspiraron ideas y acciones laboriosas.
Para terminar, otra cita de Hans Rey; “Derby no solo tolera a los mountain bikers; todo aquí se trata de mountain bikers”. Y digo, no hay muchos lugares en nuestro hermoso planeta que puedan afirmar tal cosa.
Por Carmen Freeman: www.ridebluederby.com.au www.sthelensmtbtrails.com.au
*En nuestra edición de agosto del 2019 Hans Rey contó su primera visita a Derby.
Eventos
Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso
Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso
Por Pedro Piusselli
Nueve días de tortura. Nueve días de tipos al límite del colapso físico, de directores de equipo sudando frío detrás del volante y de transmisiones que intentan venderte un deporte quirúrgico y controlado que, por suerte, todavía se les escapa de las manos. El pelotón del Tour de France 2026 frena hoy a lamerse las heridas en este primer día de descanso. Es el momento perfecto para ver dónde se rompieron sus malditos planes, quién tiene la sangre en el ojo y hacia dónde apunta la tormenta que se viene.
Querían un Tour de laboratorio. Diseñaron estrategias milimétricas para mantener a los líderes flotando en una burbuja estéril de vatios calculados. Pero el ciclismo de verdad es mugre, es asfalto hirviendo, es viento cruzado y es agonía pura. Y esta primera semana se encargó de recordarles que el algoritmo no tiene piernas.
1. El pánico de Barcelona: Sin guardaespaldas en Montjuïc
El Tour arrancó pateando el tablero con una Contrarreloj por Equipos en Barcelona que prometía ser histórica, y vaya si lo fue. Pero no por la sincronización estética de los trenes aerodinámicos, sino por el sálvese quien pueda que provocó la nueva regla de la organización.
Al obligar a tomar el tiempo del equipo con el primer corredor, pero computar el tiempo individual para la clasificación general, los directores tuvieron un cortocircuito mental. Se terminó la vieja táctica de viajar protegidos como una corporación donde los gregarios te hacen de escudo y te llevan entre algodones para que flotes sin despeinarse.
En Barcelona los dejaron sin guardaespaldas. Vimos a los capos de escuadra totalmente expuestos, doblando al límite en las curvas urbanas y reventándose el pecho en solitario en la subida final al Estadio Olímpico de Montjuïc. Ver la cara de pánico y las bocas abiertas de los máximos favoritos al cruzar la meta, dándose cuenta de que desde el segundo uno iban a tener que sangrar solos, fue una caricia para los que amamos el ciclismo clásico. Las primeras diferencias de este Tour se marcaron con riñón y sudor individual, no con la inercia del presupuesto.
2. El Tourmalet y los Pirineos escupieron la mentira
La etapa 6 fue un puñetazo en la boca del estómago para los que basaron su pretemporada en simuladores virtuales y números teóricos de túnel de viento. El Tourmalet no entiende de software.
Las megacorporaciones de la categoría quisieron imponer su ley. Pusieron a sus gregarios de un millón de dólares a sostener ritmos de destrucción masiva en las rampas de los Pirineos, buscando adormecer la carrera bajo la dictadura de los vatios por kilo. Pero la montaña es el mejor detector de mentiras del planeta.
Cuando el aire empieza a faltar por encima de los 2.000 metros y la pendiente muerde los talones, la teoría se evapora. Vimos nombres importantes quedar descolgados del grupo de favoritos mucho antes de lo previsto, arrastrando las piernas y perdiendo minutos que en el ciclismo moderno son una sentencia de muerte. El Tourmalet no perdona el humo de la pretemporada: o tenés el punto de maduración justo en las piernas o la ruta te escupe para atrás sin piedad.
3. El mano a mano: El ring de los favoritos
Olvidate de las declaraciones de prensa diplomáticas; en el pelotón se huelen el miedo. La general está al rojo vivo y las posiciones actuales reflejan que esto va a ser una guerra de desgaste psicológico:
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Tadej Pogačar (UAE Team Emirates) lidera con 32h 17′ 04″. El esloveno es el dueño absoluto del circo por ahora. Se calzó el amarillo y corre con la confianza de quien se sabe el más fuerte del patio, obligando a los demás a salir de su libreto defensivo.
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Jonas Vingegaard (Visma | Lease a Bike) acecha a 2m 42s. Fiel a su estilo de hielo, el danés resiste apoyado en su tren de montaña. No se desespera; sabe que la verdadera altitud y el desgaste de la tercera semana juegan a su favor.
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Isaac Del Toro (UAE Team Emirates) completa el podio a 3m 27s. El pibe mexicano es la absoluta revelación de este Tour. Su presencia en el tercer escalón de la general es un dolor de cabeza táctico para los rivales del UAE, que ahora tienen que vigilar dos frentes.
4. El botín de guerra: Quiénes visten los Maillots hoy
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Maillot Amarillo (General): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).
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Maillot Verde (Puntos): Mads Pedersen (Lidl-Trek), dominando la regularidad a base de potencia y consistencia pura en los sprints.
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Maillot de Lunares (Montaña): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates). Como el esloveno ya viste de amarillo, la mística camiseta de la montaña la lucirá Jonas Vingegaard en la ruta por ser el segundo de esa clasificación.
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Maillot Blanco (Jóvenes): Isaac Del Toro (UAE Team Emirates), custodiando la corona sub-26 y demostrando que el futuro ya llegó y no pide permiso.
5. Lo que viene en la segunda semana: El territorio del caos
Si la primera semana dolió, la segunda va a quebrar voluntades. Dejamos atrás la frescura y entramos en el terreno de la fatiga crónica.
El pelotón va a cruzar etapas de transición traicioneras, donde el viento de costado y las emboscadas en media montaña van a desgastar los nervios de los favoritos. Pero todo el mundo tiene la cabeza puesta en el cierre de este segundo bloque: la Etapa 15 con el final agónico en el Plateau de Solaison el próximo domingo.
Esa pared de categoría Especial, con sus 11 kilómetros destructivos a casi el 9% de pendiente promedio, va a ser el escenario de un cara a cara brutal. Ahí no va a haber gregarios que valgan, ni radios que dicten tácticas. Va a ser el hombre contra su propia agonía, en la víspera del segundo día de descanso.
El veredicto del primer descanso
Las computadoras siguen encendidas en los hoteles de los equipos, buscando la fórmula mágica para recuperar los músculos de los líderes. Pero el Tour de France se resiste a morir en una oficina.
Que sigan mirando las pantallas de sus ciclocomputadores y rezándole a los datos. La carretera, el calor y el cansancio acumulado se van a encargar de apagárselas de un golpe en la cabeza. Esto sigue siendo un deporte de carne y hueso, y el verdadero infierno recién está por empezar.
Eventos
El Tour de France 2026 a horas de la largada: La paradoja del potenciómetro que amenaza la épica del ciclismo
Por Pedro Piusselli
Estamos a solo horas de que se habilite la rampa de salida. Mañana arranca el Tour de France 2026 y la mística de la ronda francesa ya tiene a todo el mundo de las dos ruedas con los ojos clavados en el calendario. Sin embargo, antes de que caiga la bandera y el pelotón empiece a devorarse los primeros kilómetros, la previa de esta edición abre un debate profundo sobre la naturaleza misma de la competición moderna.
Este Tour 2026 se presenta, desde el calentamiento, como la confirmación absoluta de un cambio de era: la deshumanización del esfuerzo. Nos preparamos para tres semanas donde la ciencia del rendimiento deportivo amenaza con domesticar por completo los arrebatos heroicos a puro corazón y desarrollo de plato grande que hicieron grande a este deporte.
La dictadura de los vatios por kilo que se viene
Si miramos las planificaciones de los equiposdominantes (con el Visma-Lease a Bike y el UAE Team Emirates a la cabeza de esta carrera armamentística), queda claro que los directores de equipo han convertido la geografía de Europa en una ecuación matemática antes de haberla pisado. Mañana no solo largan ciclistas; largan algoritmos.
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Ritmos de laboratorio: La previa nos muestra que los gregarios ya no van a tirar por instinto ni por sensaciones. Están programados para ponerse al frente del pelotón a sostener unos exactos y calculados vatios por kilogramo. El objetivo es claro: neutralizar cualquier intento de épica. Si un rival tiene la osadía de saltar, la orden desde el auto ya está escrita: mantener el número en la pantalla porque la ciencia dice que el atacante va a explotar más adelante.
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Anatomía de lo previsible: Con la tecnología de simulación actual, los directores saben exactamente cuánto combustible tiene el tanque de cada atleta antes de la largada. El margen para lo inesperado se reduce al mínimo en un mapa que este año, además, carece de tramos de pavé o gravel que puedan caotizar la carrera.
La crítica no va dirigida a los ciclistas, que son verdaderos superhumanos capaces de soportar niveles de dolor intolerables, sino a un modelo de competición que, desde el día uno, premia la previsibilidad por sobre la audacia.
El contraataque de los «Outsiders»: ¿Hay espacio para la rebeldía?
El ciclismo grande necesita de la rebeldía para mantener su mística. Si el Tour se vuelve una hoja de Excel viviente, la audiencia bosteza. Por eso, la gran expectativa a partir de mañana está puesta en los equipos medianos.
Conscientes de que no pueden ganar la guerra de desgaste en los números de laboratorio contra las billeteras multimillonarias de las megacorporaciones, su única opción es romper el guion establecido. Las escapadas suicidas de larga distancia y las tácticas caóticas en las etapas de media montaña o emboscadas de transición son el último refugio del ciclismo romántico. Es ahí, donde el terreno es inestable y las calculadoras mienten, donde esperamos volver a ver la esencia pura del deporte.
Las cuatro batallas reales donde el algoritmo puede volar por los aires
Para fortuna de los románticos, la organización del Tour ha diseñado un recorrido con cuatro momentos clave que prometen cortocircuitar los planes más fríos de los directores de equipo:
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Etapa 1 (Sábado 4 de Julio) – Contrarreloj por Equipos en Barcelona: El Tour patea el tablero de entrada con una CRE tras décadas de ausencia en el inicio, pero con una regla revolucionaria: el tiempo del equipo se toma con el primer corredor en cruzar la meta, pero para la clasificación general se computará el tiempo individual de cada líder. Se terminó el viajar protegidos en bloque; los capos van a tener que vaciarse solos en la subida final a Montjuïc. Habrá diferencias reales desde el primer segundo.
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Etapa 6 (Jueves 9 de Julio) – Pau a Gavarnie-Gèdre: El primer examen serio de alta montaña en los Pirineos. El pelotón va a encadenar el Col d’Aspin y el mítico Col du Tourmalet antes de terminar en el puerto inédito de Gavarnie-Gèdre. Al caer en la primera semana, es el día del juicio: los que no hayan llegado con el punto justo de preparación van a quedar expuestos ante el ritmo de carrera y perderán minutos irrecuperables.
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Etapa 15 (Domingo 19 de Julio) – Champagnole a Plateau de Solaison: Un cierre de segunda semana brutal justo antes del descanso. La meta está en el durísimo Plateau de Solaison, un puerto de categoría Especial con más de 11 kilómetros al 9% de pendiente promedio. Una pared de desgaste puro donde las estrategias de equipo se desarman y el ritmo de los gregarios ya no alcanza para tapar las debilidades individuales.
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El doblete del Alpe d’Huez (Etapas 19 y 20 – Viernes 24 y Sábado 25 de Julio): Una locura histórica. El Tour se define subiendo al Alpe d’Huez dos días seguidos por vertientes distintas. La Etapa 20 será una carnicería total cruzando la Croix de Fer, el Telegraphe, el techo del Tour en el Col del Galibier (2.642 m) y subiendo al Alpe por el inédito Col de Sarenne. A solo 24 horas de París, el que tenga una mala tarde acá pierde el Maillot Amarillo en el último suspiro.
Conclusión: El algoritmo contra la historia
El Tour de France 2026 que arranca mañana promete un nivel físico descomunal y velocidades récord, pero nos deja una advertencia flotando en el aire antes del primer pedalazo. Si la dependencia tecnológica de los corredores en plena carrera sigue creciendo sin límites, corremos el riesgo de transformar la carrera más hermosa del planeta en una partida de ajedrez jugada por computadoras desde los autos de los directores.
La mística del Tour se construyó sobre el sufrimiento impredecible, sobre el error humano y las desfallecidas históricas. Esperemos que a partir de mañana, las piernas, el coraje y la locura de algún rebelde logren cortocircuitar las calculadoras de los ingenieros. Que gane el mejor, pero que gane el más humano.
A partir de mañana, las calculadoras se encienden, pero la última palabra la van a tener las piernas y el asfalto. Para que no te pierdas nada de lo que pasa detrás de los números y las estrategias de laboratorio, nos vamos a encontrar acá mismo cada día de descanso. En esas jornadas donde el pelotón frena a respirar, nosotros nos sentamos a hacer el análisis semanal en frío, destripando las tácticas de los directores de equipo y buscando a esos rebeldes que se animen a romper el algoritmo.
¡Que empiece a rodar el Tour!
Eventos
30 Años de Leyenda: El Desafío Río Pinto 2026 consagró a sus nuevos gladiadores
Por Pedro Piusselli
La Cumbre, Córdoba. No fue un domingo cualquiera. Fue el día en que el Valle del Río Pinto rugió más fuerte que nunca para celebrar tres décadas de historia, barro y gloria. En una edición aniversario que desbordó emoción, más de 6.000 almas se lanzaron desde la base de La Cumbre para enfrentar el rito de pasaje más importante del MTB sudamericano.
La Batalla por el Trono: Un final de infarto
La categoría Pro Masculina entregó un espectáculo que quedará grabado en las retinas de los miles de espectadores presentes. En un sprint final que se definió por apenas milésimas de segundo, el riojano Agustín Durán se alzó con la victoria máxima, deteniendo el cronómetro en 2:52:03.
Fue una lucha de titanes: Durán no solo venció al crono y al terreno, sino que tuvo que contener los embates finales de Maximiliano Aiello (2:52:04) y Fernando Contreras (2:52:06). Los tres cruzaron la meta casi en una misma exhalación, demostrando que, tras 93 kilómetros de castigo, la gloria se decide en un último suspiro de coraje.
El Debut Soñado: Julieta Zurita conquista el Valle
Si de épica hablamos, lo de Julieta Zurita fue cinematográfico. En su primera participación en el Desafío al Río Pinto, Zurita no solo se animó a la distancia, sino que dominó la General Femenina con una entereza de veterana. Cruzó la meta entre lágrimas, consagrándose en el escenario más difícil del continente y demostrando que el «Pinto» premia a quienes se atreven a desafiar lo imposible.
Una marea humana bajo el cielo de Punilla
Desde aquel lejano 1996 hasta este 2026, la carrera ha crecido hasta convertirse en un fenómeno cultural. Con una presencia femenina récord de más de 1.000 mujeres y ciclistas que estuvieron presentes en aquella primera edición histórica hace 30 años, el Valle de Punilla fue testigo de una comunión única entre aficionados y profesionales.
El circuito, implacable como siempre, presentó sus clásicos vados, el polvo del camino y esa subida final de San Marcos que separa a los ciclistas de la inmortalidad.
Resultados Destacados – Edición 30 Aniversario:
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Ganador Pro Masculino: Agustín Durán (La Rioja) – 2:52:03
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Ganadora General Femenina: Julieta Zurita – 3:25:34
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Ganador E-Bike: Ariel Puy Soria – 56:10
La edición número 30 ya es historia, pero el eco de los pedales contra la piedra del valle seguirá sonando hasta que el año que viene, la campana de salida vuelva a convocar a los valientes a la carrera más grande de América.
ABC
La técnica de pedaleo adecuada
Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.
El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.
El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.
Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.
Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.
Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.
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