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Deporte y Entrenamiento

Julieta tiene un sueño, “llegar a unos juegos olímpicos”

La cordobesa del team Venzo Julieta Sainz (21) corre cross country (XCO), deporte en el que cosechó innumerables campeonatos argentinos y libró durísimas batallas panamericanas y europeas. Nació en Villa María, Córdoba, y hoy vive en Villa Nueva, en la otra margen del Río Tercero. Hace poco se largó también a la ruta y este año comenzó el profesorado de Educación Física.
Es integrante del Team Venzo desde el 2012,  por lo que todo su crecimiento deportivo fue acompañado y en paralelo al crecimiento del equipo también.

¿Cuándo y cómo arrancaste con el ciclismo?
Empecé a los 10 años como un hobby, para tener alguna actividad a la tarde, ya que a la mañana iba a clases. Así es que una tarde mi abuela me llevó a una escuelita de ciclismo en Villa Nueva y así empecé.

¿Por qué elegiste la bici para practicar deporte?
Fue el primer deporte que practiqué y hasta ahora el único. Tanto en esos momentos como ahora, cuando me subo a la bici me olvido de todo y me siento muy feliz, por lo cual no quisiera cambiar la bici por ningún otro deporte.

¿Cual fue tu inspiración? ¿En tu familia alguien andaba en bici?
La verdad siempre quise tener una bici. Mi primera bici me llegó a los 6 años, No la usaba mucho, andaba en el patio de casa y por el barrio, nada más. No sé de quién fue la idea de llevarme a esa escuelita ni por qué mi abuela me llevó ahí. Porque me podría haber llevado a natación y hoy me inspiraría en otras personas, en otro ambiente. Sin dudas me hubiese amoldado a cualquier deporte, pero fue el ciclismo, supongo que por las cosas del destino. Nadie en mi familia andaba en bici y mis papás no tenían la fe de que siendo tan chica me fuera a dedicar a un único deporte. Ninguno era deportista, ni mi familia cercana, ni mis ancestros, ni nadie a la redonda de mi árbol genealógico. Detrás de la bici tengo una vida de papas fritas. Primero me inspiré en mi profesor, luego quise entrenar con alguien más, luego quise crecer y acá estoy, aprendiendo siempre algo nuevo, tanto con mi profesor como con mis alumnos.

¿Cómo fue tu carrera deportiva hasta ahora?
La verdad no me puedo quejar. Llevo 7 años siendo campeona argentina de XCO. Además viajé al Mundial del 2016 en República Checa, siendo la primera del ranking mundial, y me traje una medalla que me acompaña y la llevo en el recuerdo, y un puesto 39 o 40, no recuerdo exactamente, pero lo más importante es el aprendizaje que traje conmigo con esa experiencia. Fue mi primer año en Junior y mi primera experiencia afuera.

Decís que ese viaje a República Checa fue una gran aprendizaje para vos. Contame más sobre esa experiencia.
En 2016 comencé a viajar por todo el mundo. Mi primer viaje fue a Chile, para la Copa Lippi. Luego hice una pollada para juntar dinero y poder ir a Brasil y después fui a mi primer mundial, el mismo año. Junté tantos puntos que iba como primera del ranking mundial. Largué con el número 2, una gran presión a mis 17 años recién cumplidos. Llevás el peso de un país, llevás el apellido de tu familia y corrés para alguien, no corrés por vos. A esa edad no iba a fiestas, no bebía alcohol, no me juntaba con amigas, no tenía una vida de una adolescente tipo… y estaba en la línea de meta, orgullosa de lo que había logrado, porque para mí nada de eso era un sacrificio. Pero después de largar esa carrera me di cuenta de lo lejos que estábamos. Yo iba con las expectativas muy altas, quería un top 20, me lo exigía a mí misma, y llegué 40. Pero no me di por vencida, me sentí mal, me dolió, pero la experiencia me había abierto los ojos a una nueva realidad. Europa es algo que no conocía y con lo que sueño todos los días.

¿Cuáles fueron tus máximos logros?
Fui subcampeona panamericana dos veces, gané varios campeonatos argentinos en Rural, XC y Rally y arranqué hace poquito con el regional de ruta, pero no lo pudimos terminar por el tema del COVID, aunque estoy muy emocionada con empezar en esta nueva disciplina.

¿Que te motivó a empezar con la ruta y qué te gustó de la especialidad?
Tres años atrás no se me hubiese ocurrido nunca correr ruta, era una palabra prohibida para mí, no existía en mi diccionario. Hasta que conocí a mi novio, Fernando. Un día me dijo: “Sueño con correr el Tour”, a lo que contesté: “¿¿¡¡Qué!!?? No puede ser que te guste la ruta”. Fernando me llevó a correr mi primera carrera de la especialidad, con hombres. La pasé muy bien. Entrenaba casi siempre en ruta pero jamás se me hubiese cruzado por la cabeza querer correr para un equipo en Europa. Hoy te cuento con toda certeza que me tiro a ciegas a una carrera de ruta. Empecé con algunas carreras este año y me quedé con hambre de más…

Qué planeás y/o deseás para tu futuro deportivo?
No tengo muchos planes en cuanto a los próximos años pero tengo un sueño y es llegar a unos juegos olímpicos, y desde ya seguir andando en bici y poder seguir disfrutándola, siempre.

¿Qué bicis usás para entrenar y competir?
De MTB tengo la Venzo X-Blaze equipada con transmisión Sram XX1 Eagle, con suspensión RockShox SID y unas ruedas Roval con cubiertas Maxxis Ikon que me encantan, ya que son muy versátiles; puedo usarlas cuando hay polvo, subidas, bajadas, para rural, son muy completas. Y hace poco que tengo una bici de ruta Venzo Etna, que es la que más uso en este momento. Ambas bicis, tanto la MTB como la rutera, las uso para entrenar y competir, las siento bárbaras, súper ligeras y me dan muy buenos resultados. Estoy muy feliz de poder estar corriendo con estas bicicletas y para esta gran marca.

Seguí al Team Venzo en www.instagram.com/teamvenzo.arg/

Por Isabel García

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ABC

Entrenamiento: cómo empezar de cero

En épocas en que mucha gente se ha hecho de una bicicleta para usar como medio de transporte pero también para hacer ejercicio y eventualmente practicar el deporte, la profesora Elisa Lapenta nos aporta las bases de un plan racional y posible, detallando sus diversas etapas.

Todo en la vida tiene su lado positivo, hasta una pandemia. Llevamos ya siete meses desde que se decretó por primera vez el aislamiento, luego el distanciamiento, luego las marchas y contramarchas con las fases, flexibilizaciones, restricciones, etcétera, etcétera, etcétera.
A esta altura no tengo la menor duda de que el denominador común a todo este contexto que estamos atravesando es el cansancio y la incertidumbre por lo que vendrá.
Pero me atrevo a creer que en mayor o menor grado cada uno de nosotros ha podido capitalizar algo (poco o mucho) de esta pandemia.
En cuanto al deporte en general, hay estudios ya realizados en diversos países que demuestran que un alto porcentaje de personas sedentarias se acercaron a la práctica de algún tipo de actividad física durante este período.
Y lo más interesante de destacar es que tal vez sea la industria de la bicicleta una de las que se lleva la mayor cantidad de nuevos adeptos.
Al menos de esto dan cuenta numerosas bicicleterías a lo largo y a lo ancho de nuestro país que se han visto desbordadas por la altísima demanda de bicicletas de todo tipo (de MTB, de paseo, de ruta o urbanas).
A nivel internacional se ha comprobado que en pandemia (y aun fuera de ella) la bici pasó a ser uno de los medios de transporte más seguros y eco amigables para evitar el contagio del virus y la contaminación ambiental y también un deporte sin ruido ni humo, estrella principal en este contexto incierto que lamentablemente no anticipa una salida triunfal, al menos en el corto plazo.
Y es acá donde me paro para afirmar que hasta una pandemia tiene su lado positivo. No está demás mencionar los beneficios directos e indirectos que el ciclismo trae a nuestra salud:
– Evita el contagio del virus, ya que el medio solo lo usamos nosotros y la distancia social está naturalmente garantizada.
– Nos permite llegar a destino en menos tiempo que en un medio de transporte público.
– Al llegar, no perdemos valiosos minutos buscando dónde estacionar.
– Nos genera una sensación de bienestar inigualable (máxime en estos días de primavera).
– Como toda actividad deportiva, genera endorfinas y potencia el sistema inmunológico.
– Nos permite iniciar el día de un modo activo, lo cual redundará en un mejor ánimo a lo largo de la jornada.
– Provoca un gasto calórico considerable (dependiendo de la distancia y la intensidad que pedaleemos).
– No contamina el medio ambiente.
– Nos permite exponernos al sol, favoreciendo la absorción de la vitamina D.
– ¡Es lo más lindo que existe sobre el planeta! (Debo admitir que en esta afirmación hay una cuota de subjetividad por mi parte.)


La primera bici de adultos

Como todo comienzo en algo nuevo, el acercarse al mundo del ciclismo será una experiencia repleta de entusiasmo y de dudas. Y está bien que así sea.
La primera pregunta que suelen hacerme los pre-alumnos es “qué necesito para poder entrenar”. Y mi respuesta es bien simple: ¡Una bici, un casco y muchas ganas!
Con esas tres cosas basta.
A continuación, lo primero que tenemos que tener en claro es para qué queremos andar en bici. Si es por placer, por salud, por estética o para competir. Estas cuatro opciones no son excluyentes y de hecho puede que vayan apareciendo y sucediéndose una tras otra a medida que vamos sumando kilómetros. Sin embargo, al momento de comprar la bici debemos tener en cuantos dos conceptos fundacionales.
El primero es que “más o menos me sirva para lo que quiero”. Y el segundo que “ésta no será la única (ni la última) bici que compre”.
Para lo primero (que me sirva) debemos asesorarnos bien. Quienes puedan hacerlo con un profesional, bienvenido sea. Quienes no, sugiero que le pregunten a un amigo o conocido que ya esté en el mundo del ciclismo hace mínimo un par de años. O bien, si tienen a tiro un bicicletero de confianza, acudir a él.
Sea como sea, esta primera bici de adulto tiene el mismo sabor que la primera bici que nos trajeron los reyes magos. Se los aseguro.
Me permito hacer una diferenciación entre los varones y las mujeres al momento de la compra de la primera bici. Los varones seguramente se fijarán en el cuadro, en el grupo, en la suspensión, mientras que las mujeres generalmente elegiremos la bici que más nos gusta y luego nos detendremos a ver el grupo, el cuadro o la suspensión. Créanme que funcionamos así.
La compra de la primera bici debe de ir indefectiblemente acompañada por la compra de un casco. Todo lo demás (guantes, calzas, remeras, anteojos) pasa a un segundo plano. No quiero decir con esto que estas cosas no sean importantes, simplemente digo que el casco es lo más importante luego de la bici. Después viene todo lo demás.


El plan para el primer año

Pasado ese primer escollo (el de comprar la bici), llegamos a casa, se la presentamos al resto de la familia y nos preparamos para salir a estrenarla cuanto antes.
Pero ahora se nos llena nuevamente la cabeza de dudas: ¿Para dónde voy? ¿Por qué camino, ruta o sendero? ¿Cuánto tiempo salgo? ¿Con quién salgo? ¿A qué ritmo?
Esas primera salidas deberían ser lisa y llanamente a pura sensación. Sin tantas consignas ni condicionantes. Simplemente hay que subirse, dar las primeras pedaleadas y predisponernos a descubrir y disfrutar ese nuevo mundo que se nos abre a nuestros pies.
Pero eso no significa que no podamos luego ordenarnos un poco. Debemos, por ejemplo, tratar de salir al menos tres veces por semana día de por medio, no tres días seguidos de golpe.
Una vez que logramos acomodar esas tres sesiones durante un mes o un mes y medio, el siguiente paso es buscar un tiempito para una cuarta sesión, siempre manteniendo una misma duración promedio en cada salida.
Así podremos transitar un par de meses más.
Cuando ya estamos adaptados a esas cuatro sesiones semanales, ahí sí empezamos a darle más volumen a las sesiones: si pedaleábamos una hora, por ejemplo, intentaremos hacer 1:10 o 1:15 horas por sesión.
Y así otro mes más, para adaptarnos a esta nueva carga total.
Una vez que nos sentimos seguros y adaptados a estos volúmenes, recién ahí podemos pasar a hacer algunos trabajos de calidad, es decir empezar a buscar más velocidad en algunos kilómetros.
Todo esto debería de ser diagramado, claro está, por un profesional del ejercicio físico. Pero si no tenemos la posibilidad de acceder a uno, lo que tenemos que tener en claro es, en resumen, lo siguiente:
1. Ordenarnos para salir un mínimo de tres veces por semana entre 45’ y 60’ por sesión. Para un principiante eso es un montón.
2. Tratar de agregar luego una cuarta sesión en la semana. Es decir aumentar la frecuencia en la que salimos a rodar.
3. Con el tiempo aumentar la duración de cada sesión. Pasar, por ejemplo, de 1:15 a 1.30 horas por sesión.
4. Por último introducir trabajos fraccionados o continuos cortos de calidad, es decir darle más intensidad a algunos tramos del pedaleo.
Estos cuatro puntos pueden bien llevarnos un año.
En ese año seguramente ya habremos conocido a vecinos que pedalean, a grupos que se juntan los sábados, a algún entrenador, a un ciclista de los picantes. También es probable que hayamos tenido nuestra primera pinchadura, caída y explotada, cosa que suele suceder cuando nos juntamos con algún grupo que nos invita y nos dice “vamos a ir tranquilos, vení”, pero el tranquilo del pelotón es 40 km/h de promedio.
Todas estas cosas nos tienen que pasar. Nos van a pasar. E iremos aprendiendo en el proceso.


El camino a recibirse de ciclista

Pasado ese primer año, año y medio, pedaleando 48 de las 52 semanas al año, llega el momento en que o alguien nos tienta o simplemente se nos ocurre y… ¡zas!: “Amor, me inscribí para correr el Pinto (o el Trasmontaña).” Porque si hay algo en lo que se especializan los ciclistas principiantes es que no se andan con chiquitas. Nada de inscribirse en una carrera de la ciudad, de la región, de las más próximas y accesibles, carreras de distancias más amigables. No señor, de las alpargatas al campeonato del mundo sin escala.
¡Y allá vamos!
Los principiantes cordobeses (o los tucumanos, o los de las provincias con montañas donde hay carreras con frecuencia) contamos con la ventaja de que podemos hacer la previa, y es ahí cuando tomamos real dimensión de lo que podemos o no hacer, de medirnos. Pero no la llevan tan cómoda los principiantes de otras provincias, y ni hablar los que viven en zonas rurales donde la subida más pronunciada es el cordón de la vereda. ¡Cómo lo sufren!, porque metabólicamente esa es la palabra: ¡Sufrir!
Al momento de dar ese verdadero salto al vacío, la adrenalina estará tan alta y el entusiasmo será tan desproporcionado, que sin sombra de dudas ese primer Pinto o Trasmontaña quedará grabado a fuego en nuestras almas, pero podremos evaluarlo con una perspectiva más objetiva luego de que hayamos hecho el segundo o el tercero o quizás aun los subsiguientes…
Y es normal que así sea. Uno va a correr primeramente esas súper carreras con el único objetivo de llegar. ¡Y más del 85% llega! Y eso es grandioso. Sin embargo, definitivamente todo resulta mucho más grandioso cuando lo preparamos, cuando realmente entrenamos no en busca de llegar sino en busca de una marca.
Ese es el proceso natural. El primero objetivo es llegar, el segundo es mejorar el primero y el tercero ya sí es bajar las 4 o las 5 horas…
Ahora bien, una vez que me metí por debajo, por ejemplo, de las 4 horas y me acerqué a las 3:40 o 3:35, en ese momento es que la cosa se pone real y definitivamente peluda.
A esta altura ya llevamos unos cuatro años entrenando (y probablemente tres modelos de bicicletas), ya no nos da lo mismo un Shimano que un SRAM ni la doble suspensión o la simple. A esta altura ya tenemos el Garmin “cien mil” y seguramente formamos parte de la “comunidad” Garmin o Strava y competimos virtualmente con otros bikers de todo tipo, tamaño y color, a varios de los cuales seguramente ni conocemos en persona. Ahora los zapatos suelen hacer juego con el casco y para algún día del padre, de la madre o de cumpleaños ya habremos pedido de regalo una calza Santini con tiradores.
Cuando empezamos a entrar en la conversación del lote puntero de nuestra categoría aparece un nuevo mundo. Ni mejor ni peor, uno nuevo. Es el mundo de los datos, de las horas y horas de entrenamientos, de las semanas de carga de choque y de descarga, de los períodos de súper compensación y de puesta a punto, del potenciómetro, de los test de campo y de laboratorios planificados con rigurosidad científica.


La pasión por la bici

Estas son simplemente las etapas que uno transita cuando pasa de “andar con rueditas” a convertirse en un deportista amateur, pero lo que nunca deberemos olvidar es que la esencia de todo deportista amateur es que cuando nos acercamos a la bici, allá a los lejos en el tiempo, fue con el objetivo de disfrutarla.
En un comienzo disfrutábamos por el simple hecho de pedalear. Unos años después disfrutábamos además de mejorar, de competir, de ganar, de perder y de empatar. De viajar, de conocer lugares y personas. De vivenciar nuevas carreras, de pasarnos del MTB a la ruta o de la ruta al triatlón. De experimentar una carrera por etapas o una en parejas, de formar parte de un equipo, de tener un entrenador, de cambiar de entrenador, de cambiar de bici, de casco y de computadora y de cientos de cosas más.
Pero hay una frase que amalgama todo lo anteriormente descripto: la pasión por las dos ruedas.
Como dije al principio, todo tiene su lado positivo. Este 2020 nos dejara un batallón de nuevos ciclistas que replicarán con su ejemplo y entusiasmo esta toma de conciencia que estamos viendo a nivel mundial: aprender a disfrutar del hoy, del aquí, del ahora, del con quién. ¡Y si es arriba de una bici, mil veces mejor!

 

Por Elisa Lapenta: entrenadora de afamados deportistas de alto rendimiento | (0351)15-6225243 | elisalapentah3o@hotmail.com | h3o Sports | @elisanoemilapenta

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Deporte y Entrenamiento

10 errores comunes del triatleta principiante

La inexperiencia y la carga de nervios y adrenalina pueden llevar a equivocaciones que luego se traducen en lesiones. Con el devenir de las competencias, el deportista va puliendo los errores lógicos, al mismo tiempo que disipa sus dudas.

1 Aumentar muy rápido y en forma no progresiva el volumen de los entrenamientos. Esto no le da al cuerpo el tiempo suficiente para asimilar el entrenamiento. Cada tres semanas de entrenamiento, debemos corresponder una semana más suave.
2 Desestimar los estiramientos o elongaciones. Esta práctica mejora la flexibilidad, y lleva a su vez al mejor rendimiento general. Es importante fortificar los abdominales y las lumbares.
3 Restarle importancia a la técnica de cada una de las tres disciplinas que conforman el triatlón. Esto es fundamental para que el progreso sea óptimo. El rendimiento es mayor si la técnica es correcta. Hasta que eso no suceda, no conviene avanzar en los volúmenes, ya que cuesta más y el rendimiento no es óptimo. Si la técnica no es buena, mucho peor será agregar más volumen.
4 Entrenar más en la disciplina que más nos gusta. Por el contrario, deberíamos entrenar la o las disciplinas que más nos cuestan. De lo contrario el progreso y los resultados generales no serán los esperados.
5 Entrenar cada disciplina por separado. El triatlón es un solo deporte, por lo tanto lo aconsejable es combinar por lo menos dos de sus disciplinas para obtener mejores resultados de forma integradora y balanceada.
6 No entrenar las transiciones. Ya sea natación con bici, bici con carrera o las tres, puede pasar que salgamos del agua mareados o con frío y lleva algunos minutos acomodarse. Entrenar este paso del nado al pedaleo hará que nos reacomodemos en menor tiempo.
7 No entrenar la velocidad, aduciendo que el triatlón es un deporte de resistencia. Si bien esto es cierto, en el transcurso de la competencia se dan situaciones en las cuales debe aplicarse la velocidad en cualquiera de las tres disciplinas. Salir del ritmo parejo requiere entrenamiento de velocidad.
8 Hacer entrenamientos duros con terribles gastos energéticos y calóricos y comer y tomar basura. Reponer el organismo con alimentos y bebidas sanas que aporten todo lo necesario para el óptimo rendimiento.
9 Descuidar el descanso. El triatlón es muy exigente, por eso hay que reponer el organismo con las horas necesarias de sueño, concurrir a un spa si queremos, tomar masajes y hacer ejercicios por diversión.
10 Copiar todo de los campeones. Cada entrenamiento es ideal para cada corredor. Lo que es bueno para uno, no tiene por qué serlo para otro. Muchas veces con el afán de progresar a toda costa nos encaminamos a innecesarias lesiones y malos rendimientos.

 

Por Pato Santiago: Masajista (masajes descontracturantes, deportivos, neurosedantes y estiramientos asistidos), entrenadora de dua-tlón, mountain bike y Personal Trainer: patosantiago1964@gmail.com

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Deporte y Entrenamiento

Se viene el 10º Campeonato Amigos del Pedal en Salta

El domingo 25 de enero se realizará la primer fecha del décimo Campeonato de los Amigos del Pedal en Salta. La largada será desde la Municipalidad de San Lorenzo a las 8.30 AM y todas las categorías recorrerán 28 kilómetros. Los ciclistas se dirigirán hacia la localidad de Lesser, donde deberán trepar hacia las Antenas de Yacones (puesto de hidratación y frutas), luego regresarán y deberán subir la quebrada de San Lorenzo donde finalizará el evento.


Categorías:
Juveniles (de 15 a 18 años).
Elite (de 19 a 29 años).
Máster A (de 30 a 39 años).
Máster B (de 40 a 49 años).
Máster C (de 50 a 59 años).
Pro (sin límite de edad).
Damas Pro (sin límite de edad).
Promocionales A (hasta 29 años).
Promocionales B (de 30 a 44 años).
Promocionales C (45 años en adelante).
Damas A (hasta 29 años).
Damas B (30 A 49 años).
Damas C (50 años en adelante).
Máster D (60 años en adelante).
Menores (12 a 14 años).

Habrá trofeos para los cinco primeros puestos de todas las categorías.

Inscripciones en www.bubilo.com.ar

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Deporte y Entrenamiento

José «Maligno» Torres: “Todavía me faltan sueños por cumplir”

José “Maligno” Torres Gil, 25 años, recientemente incorporado al Team Pro de Kench Latinoamérica, nos cuenta su historia, su actualidad y sus sueños en el BMX freestyle, que hoy intenta conquistar con una novedosa y refinada marca de bicis.

De pequeño practicaba futbol en Bolivia, donde nació, pero a los 11 años sus padres decidieron volver a la Argentina, exactamente a la capital de Córdoba, por cuestiones laborales. Allí se crió y se enamoró a primera vista del BMX Freestyle. Con Francisco, su hermano mellizo, pasaron desde pequeños por varios equipos de fútbol, pero cuando llegaron a Córdoba los clubes estaban cerrados por vacaciones, cosa que los llevó a entretenerse por su cuenta. “Una tarde fuimos un rato a patear la pelota al Parque de las Naciones y de casualidad vimos a lo lejos a un tipo que más tarde pasaría a ser nuestro amigo, haciendo un flair, un giro en 180º hacia atrás. Ver eso fue muy loco, nos generó una adrenalina muy rara”, relata Maligno, con la emoción intacta de aquel día. Los mellizos no pudieron evitar acercarse y pedirle prestada la bici para pedalear un rato en la rampa: “Aunque ese día solo dimos unas vueltas, ya sentimos la adrenalina que el BMX Freestyle tenía y desde ahí nunca más nos bajamos de la bici.”
A los 14 años Maligno y su hermano empezaron a andar en bici más en serio, se propusieron llegar lejos y competir en los mejores eventos del mundo. Pero cuando terminaron la secundaria fue cuando sus papás les plantearon qué querían hacer: “Gracias a Dios ellos apoyaron lo que decidimos, que fue darle al máximo al deporte que nos apasionaba sin saber dónde podríamos llegar, ya que sólo éramos unos soñadores.”

El dolor
Durante un tiempo los hermanos compartían la bicicleta, hasta que sus viejos lograron comprarles otra bici usada. “Vivíamos pegándole con el martillo todas las noches para repararlas, porque eran piezas débiles y se doblaban cuando intentábamos cualquier truco”, recuerda Maligno. Pero gracias al apoyo de sus padres la pasión de los hermanos fue creciendo y dando frutos. Fue así que viajaron juntos profesionalmente para competir, aunque a los 22 años una lesión en la espalda, debido probablemente a la acumulación de los golpes, y una escoliosis, sacaron de las pistas a Francisco, quien ya no pudo seguir competiendo a nivel profesional: “Tuve que seguir solo –confiesa con tristeza Maligno. Creo que jamás logré acostumbrarme a verlo golpearse. Siempre preferí reventarme yo y que a él no le pasase nada.”

Los triunfos
El rider que nos ocupa ha participado de campeonatos internacionales como el Nass, Fise World2, UCI BMX Freestyle Park World Cup y Simple Session y los X-Games. Obtuvo múltiples títulos y medallas a lo largo de su carrera, entre ellos el Campeonato Nass Pro Park en 2017 y una medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.
Pero los mayores logros de Maligno no solo son títulos sino cumplir un sueño que tuvo desde niño: “Competir con mis ídolos y llevar la celeste y blanca por el mundo, es lo que más me llena de alegría. Todavía me faltan sueños por cumplir, ya que tuve algunas lesiones que me sacaron de las pistas durante varios meses. Llegar a los juegos de Tokio es algo que aún no logro sacarme de la cabeza. Ojalá Argentina tenga tiempo de sumar puntos.”
Cuando le preguntamos a Maligno qué es lo más lindo que vivió arriba de la bici no vaciló: “Poder disfrutar con mi mellizo tantos viajes juntos, conocer muchos países y haber ganado una familia enorme –amigos, hermandad– gracias al BMX freestyle.”

Lo que se viene
Respecto del futuro próximo, Maligno está muy motivado con llegar a Tokio 2021 y para eso se está preparando a full con sus entrenamientos, tanto bajo la bici como sobre ella, además de llevar una buena alimentación. “Hay muchos campeonatos en puerta que por el tema de la pandemia no sabemos si se realizarán, pero de todas formas no bajo la guardia y sigo con la cabeza positiva de que todo saldrá bien”, concluye.

Seguí a Maligno en Instagram: @malignobmx


Texto: Isabel García 



LAS BICIS

Kench USA, puro BMX

Kench USA es una marca novedosa recientemente ingresada a la Argentina. Ofrece bicicletas de BMX para street, park y dirt jumping, fabricadas con la mejor tecnología y materiales de alta resistencia, como el cromo 4130 con tratamiento térmico, para los riders más exigentes del BMX. Al momento se pueden adquirir dos modelos, uno diseñado para los riders de nivel inicial y otro con cuadro de cromoly 4130 templado para los de nivel profesional.
Las Kench son importadas por el grupo Carlos Karabitian y se consiguen en las mejores bicicleterías de Argentina.

www.karabitian.com.ar | @grupocarloskarabitian | @kenchbmx.latam

 

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