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Ciclismo urbano

“La bicicleta solo es para la gente joven y sana”

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Foto: Adli Wahid en Unsplash)

La movilidad en la ciudad y la forma en que esta fue evolucionando con el paso del tiempo fue dejando mensajes y preconceptos erróneos grabados en el inconsciente de las personas. La publicidad de autos lujosos y sus falsas promesas de libertad, estatus, prestigio; las políticas de movilidad orientadas casi exclusivamente al tránsito automotor y la asociación de la bicicleta casi exclusivamente al deporte y a la recreación, hicieron que por muchos años el mensaje “las bicicletas son solo para las personas jóvenes y sanas” limitase pensar en cualquier otra posibilidad de uso, especialmente para los adultos mayores.
El concepto de “ciudades 8-80”, creado por el urbanista Gil Penalosa (en Twitter @penalosa_g), busca desterrar este prejuicio y modificar las maneras de hacer y diseñar las ciudades centrándose en el bienestar de las personas. La idea es pensar a partir de los niños de 8 años y los adultos mayores de 80 años, con el objetivo de generar un ambiente seguro y confortable que brinde espacios —paseos, parques, bicisendas, edificios— para estos grupos más vulnerables de la sociedad. Incluyendo de esta manera a los chicos, personas de la tercera edad y personas con discapacidades, se intenta construir ciudades que realmente funcionen para ellos y para todos.
El auge de la bicicleta en la última década y especialmente durante y después de la pandemia de Covid-19 también le dio protagonismo a los adultos, algunos de los cuales adoptaron la bicicleta como vehículo principal para sus actividades diarias, evitando así el uso del transporte público y aprovechando los beneficios en materia de salud que conlleva.
Ya sea en personas que han entrenado a lo largo de toda su vida, como en quienes han tenido hábitos sedentarios, cobra gran importancia realizar ejercicio regularmente en una edad avanzada. Nos comenta la Dra Paula Denisiuk (MN 181939) que indudablemente contribuye a mejorar la calidad de vida, haciendo hincapié en el rol que tiene la actividad física en prevenir enfermedades causadas por la inactividad (hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, osteoporosis y diabetes). Además, previene el deterioro de las funciones físicas, como el deterioro muscular y los problemas osteoarticulares, como así también el deterioro de la función cognitiva. De esta manera, disminuye el riesgo de lesiones, alivia dolores musculoesqueléticos, aumenta a agilidad y la coordinación, además de aumentar la memoria y la autoestima y mejorar la percepción de sí mismo, producto de la liberación de endorfinas, sustancias producidas por el cerebro que además de disminuir el dolor físico, producen sensación de bienestar.
Por último, recomienda no dejar de destacar la importancia de la elongación luego del ejercicio, la cual muchas veces es menospreciada y no tenida en cuenta sobre la actividad física aeróbica o el entrenamiento de fuerza, y sin dudas constituye un pilar fundamental en la actividad rutinaria, ya que al no practicarla, los movimientos se recortan y se pierde paulatinamente la versatilidad muscular.
Pero para hablar de la bicicleta en la edad adulta, le cedimos la palabra a distintos protagonistas y les pedimos que nos contasen qué les produce la frase “la bicicleta sólo es para la gente joven”. Irene Fernandez (47, Presidenta de ACU, Asociación de Ciclistas Urbanos) afirma que “la bicicleta es para quien quiera usarla. No tiene límites de edad ni de capacidad, ya que hay muchos modelos de bicicleta que se adaptan a las edades y los usos”. Antonio Estudillo (63, Ciudad de Mexico) siente que esa frase “considera a los seres humanos como productos que cumplen un ciclo de vida útil y es necesario lanzarlos a la basura. Es discriminatorio”.
Los prejuicios de las personas alejadas de una vida saludable, sumado a la cultura auto-céntrica, en la que pareciera que lo único válido para moverse es el auto, no admiten casos como el de Gabriel del Río (61), que utiliza su bicicleta como medio de transporte para ir a trabajar diariamente desde el año 1995, mucho antes del impulso que dio al ciclismo urbano la construcción de las ciclovías.
En los casos de las personas que convocamos para esta nota, todos ellos coinciden en que la bicicleta les brinda libertad y autonomía en los traslados y sus tiempos (sin depender de los horarios y frecuencias del transporte público, por ejemplo). Esto es algo que mejora su autoestima y por ello además recalcan la importancia de adquirir el hábito de pedalear. Como es el caso de Antonio Estudillo, quien pedalea habitualmente los 12 kilómetros que lo separan de la universidad donde da clases. O el de Claudia (58 años), quien recorre 10 kilómetros diariamente para ir a su lugar de trabajo. En su caso, cuenta que retomó el uso de la bici tras la pandemia, cuando existían restricciones para subirse a colectivos, trenes y subtes.
La red de ciclovías de la ciudad de Buenos Aires (aún con todo lo que tiene por mejorar en cuanto al diseño y estado), sumada a lo plana que es la geografía porteña, también facilitan mucho los desplazamientos y brindan seguridad, según nos cuenta Gabriel Del Río.
Es importante, recalca Irene Fernandez, prestar atención a los aspectos relacionados con la seguridad al andar: buen mantenimiento de la bicicleta, evitar la ropa suelta y que esta sea cómoda y mantener la atención todo el tiempo en la calle y el entorno. Una velocidad moderada permite anticiparse con seguridad a cualquier situación imprevista.
Si bien ninguno de ellos encuentra contraindicaciones al hecho de subirse a la bicicleta, coinciden Claudia y Gabriel en que la agresividad del tránsito, ciclovías obstaculizadas por autos mal estacionados, falta de espacios de guardado y la inseguridad son los principales aspectos negativos, mientras que Antonio Estudillo agrega que “la falta de reflejos y destreza física que vienen con la edad puede ocasionar situaciones de peligro cuando la infraestructura es deficiente”.
La aparición de cada vez más variedad de bicicletas con pedaleo asistido son grandes aliadas para quienes desean seguir disfrutando de los beneficios de la bicicleta sin incurrir en grandes esfuerzos físicos. Eduardo Avallone (79 años) cuenta que “cuando sus rodillas empiezan a aflojar” el motor eléctrico que le asiste a su pedaleo le permite seguir su camino sin problemas, lo que le da la tranquilidad de saber que va a poder llegar sin problemas, sobre todo cuando se encuentra lejos de su lugar de destino. Y en ritmo normal, con un nivel de asistencia bajo, le permite andar tranquilamente por más de dos horas, logrando la sensación de viajar siempre en una suave pendiente descendente.
Es indudable que el uso habitual de la bicicleta como medio de transporte y recreación aporta una mejora sustancial en la calidad de vida no solo de las personas que la utilizan sino al entorno y que los prejuicios alrededor de su uso se ven desmitificados cada vez que vemos en las calles a quienes escapan al estereotipo de “jóvenes y sanos” que rodea al ciclismo urbano.
Una ciudad preparada y adaptada a personas de todas las edades, géneros y condiciones, es una ciudad inclusiva, y sin querer llegar a los extremos dialécticos de pretender que por mostrar los beneficios todos se sientan obligados a usar la bicicleta, sí es fundamental ponerse en lugar de quienes eligen moverse saludablemente y pensar que la ciudad es de todos y para todos.

 

Por Matías Avallone, conductor del programa de radio B Invasión Bicicleta.
https://twitter.com/matiasavallone | https://twitter.com/binvasionbici
Foto: Adli Wahid en Unsplash

Ciclismo urbano

19 de abril: día de la bicicleta

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Bici + LSD: un gran paseo

Desde 1984, mucha gente festeja cada 19 de abril como el día de la bicicleta, pero la mayoría absoluta desconoce cuál es el origen del festejo. El hecho es que en aquel año, 1984, alguien observó que el 19 de abril se cumplía un aniversario del día en que Albert Hofmann tomara accidentalmente LSD por primera vez.
Les contamos la historia.

Albert_Hofmann

Albert Hofmann (1906/2008) fue un afamado químico suizo que entre sus principales logros está el de haber descripto la estructura de la quitina, aunque es más conocido por ser el primero en haber sintetizado, ingerido y por lo tanto experimentado los efectos psicotrópicos del LSD, mientras estudiaba los alcaloides producidos por un hongo parásito del centeno llamado cornezuelo.

La sustancia que Hofmann describiría como “una de las dos o tres cosas más importantes que he hecho en mi vida”, fue sintetizada por él por primera vez en 1938, mientras estudiaba los derivados del ácido lisérgico. La dejó de lado, pero en 1943 volvió a interesarse en ella. Hofmann confiesa que tuvo “la sensación de que esta sustancia podría poseer otras propiedades además de las establecidas en las primeras investigaciones”. Ello lo condujo a sintetizar de nuevo LSD-25, para que el departamento farmacológico del laboratorio Sandoz (hoy Novartis) donde trabajaba llevara a cabo algunas pruebas.

El asunto es que mientras purificaba y cristalizaba LSD le irrumpieron una serie de extrañas sensaciones. Había absorbido accidentalmente una pequeña cantidad del producto a través de la punta de sus dedos. En un informe que le enviara a un colega poco después describiría las sensaciones que lo asaltaron: “Me vi forzado a interrumpir mi trabajo en el laboratorio a media tarde y a dirigirme a casa, encontrándome afectado por una notable inquietud, combinada con cierto mareo. En casa me tumbé y me hundí en una condición de intoxicación no desagradable, caracterizada por una imaginación extremadamente estimulada. En un estado parecido al del sueño, con los ojos cerrados (encontraba la luz del día desagradablemente deslumbrante), percibí un flujo ininterrumpido de dibujos fantásticos, formas extraordinarias con intensos despliegues caleidoscópicos. Esta condición se desvaneció dos horas después.”

Inmediatamente dedujo que había ingerido LSD accidentalmente y que esta sustancia era la que le había provocado aquellas sensaciones, de modo que, como buen científico, decidió llegar al fondo del asunto y experimentar el tema en sí mismo.

Fue así que el 19 de abril de 1943 Hofmann ingirió intencionalmente lo que consideró por entonces una dosis mínimamente efectiva de LSD, 250 microgramos, dando pie a lo que ya es leyenda, quizás el más famoso de los paseos en bicicleta. Nos lo cuenta el propio Hofmann: “A esta altura ya estaba claro que el LSD era el que había causado la experiencia previa, ya que las percepciones alteradas eran del mismo tipo, sólo que ahora mucho más intensas. Tenía que esforzarme por hablar de manera inteligible. Le pedí a mi asistente, que estaba informado del experimento, que me acompañara a casa. Fuimos en bicicletas, ya que por las restricciones de la guerra no había automóviles disponibles. Camino a casa, mi estado comenzó a tomar formas amenazadoras. Todo en mi campo de visión ondulaba y se distorsionaba, tal como se ve en un espejo curvo. También tenía la sensación de no poder moverme, pese a lo cual mi asistente me contaría luego que habíamos viajado muy rápidamente.”

Hofmann, que no podía concebir el uso del LSD más allá de la medicina, sufrió años más tarde la prohibición del LSD por parte de los gobiernos, preocupados por los efectos que producía en ese momento la contracultura hippie, que había “secuestrado” a la sustancia. El estaba convencido del potencial curativo de la droga: “Si fuera posible detener su uso inapropiado, su mal uso, entonces pienso que sería posible dispensarla para su uso médico. Pero mientras siga siendo mal utilizada y mientras la gente siga sin entender realmente los psicodélicos, utilizándolos como drogas placenteras, errando a la hora de apreciar las muy profundas experiencias psíquicas que pueden inducir, su uso médico seguirá parado. Su consumo en las calles ha sido un problema durante más de treinta años. En las calles las drogas se entienden mal y ocurren accidentes. Esto hace muy difícil que las autoridades sanitarias cambien su política y permitan el uso médico. Y aunque podría ser posible convencer a las autoridades sanitarias de que los psicodélicos podrían ser utilizados con seguridad en manos responsables, su uso callejero sigue haciendo muy difícil que estas autoridades sanitarias estén de acuerdo.”

Hofmann murió el 11 de enero del 2008, a los 102 años de edad. Protagonizó en vida el más extraño viaje en bicicleta, drogándose sin intención ni de ganar una carrera ni de sentir placer sino con el único propósito de investigar curaciones para las enfermedades del hombre. Sólo por ello merece que prendamos una vela en su honor… y que demos un paseo en bicicleta en su homenaje.

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Sumate a la «Marea Azul»

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Sumate a la Bicicleteada «Marea Azul», que se realizará el próximo jueves 2 de abril de 2026 en conmemoración por el Día Mundial de la Concientización del Autismo.

Este evento, organizado por TGD Padres TEA Grupo Promotor y Empujando Límites, propone una jornada de visibilización y encuentro familiar sobre ruedas por las calles de la Ciudad de Buenos Aires.

Detalles del evento

La convocatoria es abierta, de carácter libre y gratuito, y no requiere inscripción previa. Los participantes pueden acercarse directamente al punto de encuentro o sumarse a lo largo del trayecto.

  • 📅 Fecha: Jueves 2 de Abril de 2026.
  • 📍 Punto de encuentro: El Planetario.
  • 🕑 Horario de encuentro: 14:00 h.
  • 🚲 Horario de salida: 14:30 h.
  • 🗺️ Recorrido: Av. Sarmiento – Av. del Libertador – Cerrito – Obelisco – Plaza del Vaticano (junto al Teatro Colón).
  • 🏁 Llegada estimada: 15:45 h. (para el comienzo del acto central).

¿Cómo participar?

La consigna principal es conformar una verdadera «Marea Azul». Se invita a todos los asistentes a vestir una remera azul y, quienes lo deseen, pueden decorar sus bicicletas con globos o flecos del mismo color.

Para garantizar la seguridad de todos los asistentes, el uso del casco es estrictamente obligatorio.

Nota: El evento se suspenderá en caso de lluvia.

¡Agendá, invitá y difundí! Los esperamos para compartir una tarde de pedaleo, familia y concientización.

Contacto de los organizadores: 📧 Prensa y medios: info@tgd-padres.com.ar 🌐 Web: www.tgd-padres.com.ar

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30 Días en Bici 2026

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30 Días en Bici es una iniciativa que promueve el uso diario y cotidiano de la bicicleta invitando cada mes de abril a probar sus ventajas durante 30 días para generar así el hábito de moverse en bici.

Es un evento de alcance global que ya se ha extendido a más de 70 ciudades del planeta y este año cumple 11 años en el mundo de habla hispana.

La idea de esta campaña es naturalizar la bicicleta como una vía de movilidad personal económica, funcional y amigable con el medio ambiente.

Para difundir la propuesta, 30 días en bici propone el desafío de desplazarse únicamente utilizando bicicletas durante los 30 días del mes de abril. Es decir, que cada persona involucrada en este reto global asimile esta forma de moverse como parte de su rutina diaria.

‌🚲CÓMO PARTICIPAR

Si quieres sumarte a la iniciativa que es tendencia en Internet, solo necesitás una bici y tener disposición para pedalear. Literalmente, basta comprometerse a usar únicamente la bicicleta para moverte durante todo el mes de abril.

No importa si solo la utilizarás para ir desde casa al trabajo, o emprenderás un viaje…, la idea es atreverse a un estilo de vida más consciente a través de la adopción de una movilidad sustentable.

Para que esta sea una actividad de ciudadanía, 30 días en bici te propone anotarte en el sitio oficial del evento y contagiar a tus amigos y contactos compartiendo fotos en tus redes. Incluso es posible anotarse como voluntario y colaborar con los diferentes proyectos promovidos durante 30 días en bici.

Compartí historias en tus perfiles usando las etiquetas #30díasenbici o #30DEB. 30 Días en Bici en 🇦🇷 👉 @30diasenbiciba y @psibahiablanca

‌ℹ️ Toda la info en https://www.30diasenbici.com

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ABC

Clases para aprender a andar en bici en Buenos Aires

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Laureano Núñez es ciclista, organiza salidas en bici para principiantes y da clases para todos aquellos –adultos y niños a partir de los 12 años– que aun no saben pedalear y quieren aprender. Las clases son 100% personalizadas.
Las clases se realizan en Puerto Madero, una vez por semana, acordando los horarios según los requerimientos de los alumnos, y duran una hora.
La idea es tener nociones básicas de cómo pedalear en la ciudad, aprender la técnica, perder el miedo y practicar. También se enseñan nociones básicas de mecánica (como arreglar una pinchadura y cambiar una cámara) y teoría básica sobre seguridad vial para movernos de forma segura.
Las clases finalizan cuando el alumno siente que alcanzó su meta y siente que puede seguir por si solo.

Más info sobre las clases: 112823-1343

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