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Editoriales

La culpa la tiene el downhill

por Mario García

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En el principio Dios creó a la Bicicleta y ya en su primer paseo sobre ella, sobre flamantes caminos protegidos por todos los ángeles del cielo, descubrió lo buena que era su creación.
Y tan grata le resultó, y tan injusto le pareció que solo Él pudiera disfrutarla, que se decidió a crear al Hombre y lo puso a vivir en el Paraíso y le aclaró que podía moverse con su bici por donde quisiera, menos por aquel descenso empinado ubicado en las sierras de la frontera del Paraíso.
Y Dios pensó: «El Hombre necesita una compañía que ponga límite a sus gastos en nuevas bicicletas, cada vez más livianas y caras». Y con una costilla del Hombre creó a la Mujer.
Luego Dios hizo que el Hombre dominara sobre todos los destornilladores, planos y philips, llaves de conos, parches y pegamentos, y que la Mujer dominara sobre todo el resto de las cosas.
Finalmente, Dios creó a la Gallina y el Huevo, en ese orden (con esto dejamos aclarada esta milenaria y estúpida duda.)
Un día, la Serpiente (que no estamos seguros cuándo ni por quién fue creada), se acercó a la Mujer y le dijo: «¿Así que Dios le dijo a tu Hombre que podían pedalear por cualquier lado menos en aquel descenso? No hay razón para ello. Lo que Dios no sabe es que si van en descenso no tendrán necesidad de pedalear, la bici los llevará sin esfuerzo alguno. Prueben…»
Y la Mujer vio en ese momento que bajar la montaña valía la pena por el solo hecho de no tener que pedalear. Sus ojos se abrieron, y como vio que ambos estaban desnudos y que cuando de tanto en tanto hacían una bajadita empinada el roce en la entrepierna comenzaba a molestar, creó la calza con badana, una para cado uno.
Y bajaron. Pero como Dios está en todas partes, también al pie de los descensos, llamó al Hombre y le recordó su vieja prohibición. Y el Hombre le dijo: «Fue idea de ella.» Entonces Dios llamó a la Mujer y le dijo: «De ahora en más multiplicaré los dolores que sientes al sentarte en la bici y los llevaré hacia adentro de tu cuerpo. Y parirás con dolor.» Y llamó al Hombre y le dijo: «De ahora en más te dedicarás al mantenimiento de tu bicicleta. Crearé los cambios de marcha y tendrás que ajustarlos el resto de tu vida. Crearé el neumático con cámara y te pasarás el resto de tu vida emparchando. Crearé la suspensión y te pasarás el día entero tratando de regularla. Y tantas nuevas cosas crearé para la bicicleta que tu tormento nunca acabará.»
Y sin más los echó del paraíso.
Tiempo después llegó al mundo Moisés y Dios le habló y le ordenó que transmitiera al Hombre y a la Mujer estos mandamientos:
1. No deberás amar otra carrera más que al Tour de Francia.
2. Usarás una palangana en tu cabeza por el resto de tu vida.
3. Nunca deberás tomar mi nombre en vano cuando pinches.
4. Aceitarás tu cadena regularmente.
5. Honra siempre la senda peatonal y a todos los que caminan sobre ella.
6. Te vestirás de ridículos colores.
7. No deberás robar bicicletas.
8. No matarás, excepto a los ladrones de bicicletas.
9. No te colgarás de un auto en movimiento, especialmente en carreras.
10. No deberás desear la flamante Cannondale de tu nuevo vecino, ni su grupo Dura-Ace, ni sus ruedas de 5000 dólares, ni siquiera sus lentes italianos de 500 euros.
Y mucho, mucho después, Dios mandó los cuatro jinetes del Apocalipsis, que, a saber, eran: el Taxista, el Mensajero en Moto, el Hombre Abriendo la Puerta Izquierda de su Auto y el Hombre del Auto que dobla a la Derecha cuando Nosotros Vamos a Seguir Derecho.
Amén.

 

Intro publicada en la revista Biciclub Nº 159, marzo de 2008.

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7 Comentarios

7 Comments

  1. Horacio Antonio Alasino

    17 junio, 2015 a las 3:01 pm

    Excelente artículo

  2. Cristian Tripodi

    28 junio, 2015 a las 12:31 pm

    Excelente! Amo esta pagina!

  3. josue murillo

    20 julio, 2015 a las 1:45 pm

    Muy buen articulo.Excelente pagina

  4. Esteban Oviedo

    24 octubre, 2015 a las 5:28 pm

    Tremendo artículo,muy bueno!!!!

  5. Oli

    1 marzo, 2016 a las 1:40 pm

    Todo mal. soy mujer y domino sobre destornilladores, planos y philips, llaves de conos, parches y pegamentos
    arreglo mis propias cletas y soy buena
    Deberé hacerme un revista que sí incluya a la mujer mecánica?

  6. Oli

    1 marzo, 2016 a las 1:47 pm

    Pésimo artículo!
    Católicos tenían que ser..y pensar que el que inventó la bicicleta,
    se pasaba las religiones por la badana

    • Isabel

      1 marzo, 2016 a las 2:13 pm

      Que pena que seas mecánica pero tan tonta que no puedas darte cuenta que es un artículo en chiste. Y bue, seguro sos soltera pero que una mina así, uufff!

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Ciclismo urbano

Ciclovías en todos lados menos en el Gran Buenos Aires

La pandemia trajo mil desgracias pero también creó oportunidades, entre ellas que el temor al contagio hiciera que una inmensa cantidad de bicicletas abandonadas en garajes, cocheras y balcones volvieran a la vida y que otra gran cantidad de ellas salieran flamantes de sus cajas para transportar y alegrar a los argentinos. ¿Qué otro sentimiento puede resumir mejor la visión de esas miríadas de nuevos ciclistas recorriendo el espacio público de todas las ciudades del país?
Frente a esta nueva realidad, algunas ciudades intentaron crear o aumentar la facilidades para alentar esta tendencia, generando espacios de circulación de bicicletas y de peatones.
Como nos cuenta Jimena Pérez Marchetta desde Salta en esta nota, la ciudad norteña puso a la bicicleta como prioridad en su gestión, creando de la nada 22 kilómetros de ciclovías, entre ellas una sobre la Avenida Belgrano, la más importante de Salta, y nuevos espacios de estacionamiento.
En Mendoza, Javier Passera, Coordinador de Movilidad Sustentable del municipio, nos puso al día de la cantidad de obras que en este sentido se encararon allí (en nuestra edición de noviembre podremos leer un reportaje a Javier), entre ellas nada menos que la ciclovía sobre la Avenida San Martín, la más importante de la ciudad cuyana.
En Buenos Aires, que ya tenía 250 kilómetros de ciclovías, en una red que interconecta a toda la ciudad, se sumaron 17 kilómetros de carriles de mano única en algunas avenidas claves de la ciudad: Corrientes, Córdoba, Estado de Israel y Ángel Gallardo.
Muchas otra ciudades del país se han sumado a esta tendencia, pero por razones inexplicables, ningún municipio del Gran Buenos Aires, donde más necesarias son estas obras para alentar la caminata y el pedaleo y evitar el contagio, han avanzado ni un centímetro en este sentido, pese a que pomposamente ya en julio pasado el Ministerio de Transporte de la Nación había anunciado lo que denominó un Plan de Micromovilidad para todo el país, según el cual se iban a crear carriles para bicis en los municipios aledaños a la ciudad de Buenos Aires conectados con la red porteña…
Si te he visto no me acuerdo.
Por el contrario, lo que hoy se puede ver en cualquier municipio aledaño a la ciudad es una renovada cantidad de automóviles, quizás más que antes de la pandemia, por el temor al contagio en el transporte público, e infinidad de bicis rodando peligrosamente entre ellos y aun por las veredas, sobre las cuales cada día se pueden ver más y más autos estacionados, sacándole aun más espacio al peatón.
¿Habrá pues algún plan o todo era simplemente un anuncio para la gilada?

Por Mario García 

Intro de la revista Biciclub de octubre 2020, Nº 310

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Ciclismo urbano

No es la primera vez que las bicicletas pueden salvar al mundo


El coronavirus ha producido una explosiva demanda de bicicletas en muchas partes del globo, al punto que en varias ciudades del mundo con tradición ciclista las noticias indican que ya resulta casi imposible conseguir unidades de hasta 1000 dólares y muchas bicicleterías han abierto listas de espera para nuevos clientes ansiosos por hacerse de una bici. En paralelo, muchas ciudades han generado nuevos carriles para los nuevos ciclistas que huyen del hacinamiento del transporte público y de las incomodidades y los costos del automóvil.
Pero esto no es la primera vez que sucede.
Baste recordar cómo el advenimiento de la bicicleta transformó la vida social a fines del siglo 19. Aparecía en el mundo una tecnología revolucionaria, social y culturalmente equivalente a la del smartphone en nuestros días. Durante la década de 1890 la bicicleta fue tan imprescindible como hoy lo es un teléfono inteligente. Un transporte rápido, elegante y accesible que podía llevar a la gente a cualquier lugar, en cualquier momento y de manera gratuita. Los príncipes y los reyes se mostraban en ellas mientras progresivamente las clases trabajadoras los imitaban y se las apropiaban, transformándolas en un medio de locomoción masivo. Los costosos caballos y carruajes comenzaron a volverse prescindibles; moverse en bicicleta era más barato y más rápido.
Las mujeres fueron especialmente entusiastas, al punto que comenzaron a descartar las incómodas faldas victorianas y adoptaron los bombachones bloomers para largarse al camino. Fue en 1896 que Susan Anthony le dijo a un periodista su ya famosa frase: “La bicicleta ha hecho más por emancipar a la mujer que ninguna otra cosa en el mundo.”
La bicicleta se metió en todos los intersticios de la cultura humana; en el arte, en la literatura, en la moda, en la vida militar, en el deporte. Y dio lugar a la pavimentación de las calles y al desarrollo de caminos rurales, herramientas que tiempo después avasallaría el automóvil.
Cuando nació, la bici fue la que multiplicó los caminos del mundo y hoy vuelve a reaparecer para generar nuevos caminos, nuevas formas de uso del espacio urbano, nuevas formas de vida. Quizás esto no dure para siempre, quizás desaparecido el miedo la bicicleta vuelva al lugar que tenía, promisorio pero en moderado crecimiento. Quizás. Pero de todos modos, enhorabuena, porque por lo menos en este sprint nada ni nadie podrá superarla.


Por Mario García

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Ciclismo urbano

Es hora de dar espacio amplio y permanente en las calles a la bicicleta y al monopatín

Muchas grandes ciudades del mundo están poniendo en marcha nuevos planes de reordenamiento del tránsito para el momento de salir de la cuarentena, basados en que pasada esta crisis las cosas no van a volver a ser como antes, por lo menos hasta que haya una vacuna efectiva y probada contra el Covid19, un proceso que por más optimistas que seamos, según muchos expertos no se va a completar mundialmente en menos de un par de años. Sumado a esto, los miedos no se van a disolver de un día para el otro, ni aun con vacuna de por medio…
De modo que la salida de esto será larga y llena de amenazas, ya que el mundo está interconectado y la posibilidad de que vuelvan a haber crisis de contagio serán grandes y por lo tanto perdurarán restricciones, distanciamientos, protocolos… y miedos.
Por ello algunas ciudades han comenzado a replantear de manera integral y perdurable nuevos ordenamientos del espacio urbano, privilegiando en esos diseños un avance de la bicicleta y similares por sobre el transporte público y el auto particular, ambos fuente de contagio y contaminación. Milán es un claro ejemplo de ciudades que están en este camino, pero hay muchas más que trabajan en el mismo sentido.
Otras, tanteando a ciegas, están llevando a cabo acciones precarias y temporales, quizás ingenuamente dando por sentado que esta crisis durará poco y todo volverá a la normalidad rápidamente, por lo cual para qué tomarse el trabajo… No admiten aun que lo precario y temporal no servirá para salir de la situación actual.
Es de esperar que en la mayor parte de las grandes ciudades se imiten los modelos a largo plazo y que los diseños estén pensados y ejecutados de manera perdurable desde el inicio mismo de las obras. Porque además de la eficacia de la bicicleta y otros medios similares frente al contagio, la drástica disminución del tránsito automotor en el mundo ha limpiado visiblemente el aire y reducido de manera proporcional los niveles de contaminación ambiental y los muertos por el tránsito.

Por Mario García

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E-bike

Bienvenidas e-bikes

Un estudio realizado recientemente en los Estados Unidos por el Instituto Nacional de Transporte y Comunidades revela el impacto que están teniendo las bicicletas eléctricas en el uso del automóvil. Uno de los resultados sobresalientes de la encuesta revela que el 28 por ciento de la población ha adquirido en los últimos meses bicicletas eléctricas para reemplazar los viajes que anteriormente hacía en automóviles.
La encuesta arrojó resultados contundentes sobre los factores que motivan a los ciudadanos a pasarse a la bici. Entre ellas uno clave, la posibilidad de reducir los tiempos de desplazamiento hacia sus sitios de trabajo, a lo que se suman el propósito de alcanzar por este medio una mejor calidad de vida, contribuir a respirar un mejor aire, evitar los altos flujos vehiculares y ahorrar dinero a partir del uso de un medio de transporte que es ambiental y económicamente sostenible.
Otros datos que se derivan del análisis de la muestra indican que el 70 por ciento de los compradores de e-bikes eran hombres y un 29 por ciento mujeres.
A pesar de que muchos adquirían las e-bikes por temas de transporte, algunos afirmaron que habían comprado bicicletas eléctricas para salir a rodar con sus amigos, recorrer zonas montañosas y para mejorar sus estándares de salud a partir del ejercicio.
La encuesta también recogió quejas, entre ellas la más destacada acerca de la dificultad de movilizarse con seguridad por rutas, por lo peligroso que resultaba compartir el carril con automóviles y camiones de carga.
El mercado de e-bikes en el continente americano ha sufrido un notorio crecimiento en los últimos años. Las cifras indican que el mercado global de estas bicicletas puede alcanzar una cifra de 100 millones de unidades vendidas para el año 2035.
No cabe duda ya: una e-bike más es un auto menos en la calle.

Texto: Mario García | Foto: Specialized

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Edición Digital

Nº 311

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