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Ciclismo urbano

La violencia vial y las bicicletas: buenos y malos en la misma bolsa

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Por estos días, impulsado por las redes sociales, se instaló el tema de la violencia vial, destacando principalmente los incidentes entre ciclistas y automovilistas, y en menor medida peatones y otros usuarios de la vía pública.

Que hay un estado de alteración y violencia generalizada que excede particularmente al tránsito es palpable y leemos y escuchamos noticias todos los días en ese sentido. Grescas, peleas, estados de alteración permanente que ante la mínima discusión escala a niveles ridículamente peligrosos. El caos de tránsito de la ciudad es un caldo de cultivo ideal para potenciar esas conductas: estrés, bocinazos, insultos de los más variados, exceso de ruidos, conducción agresiva e imprudente y la tensión que se respira a cada momento en hora pico da rienda suelta a la exteriorización de conductas agresivas que en otras situaciones o momentos quizás se lograban reprimir.

Protegidos por una carrocería, a la que se suma todo el valor simbólico que tiene el auto como objeto, la percepción de peligro se traslada a la del cuidado del bien solamente. Un pequeño toque que provoca apenas un rayón o una abolladura es claramente inofensivo para el conductor de un auto, pero despierta una ira irracional hacia quien (accidentalmente o no) lo haya provocado. Si a esto sumamos conductas imprudentes ya familiares (como conducción bajo efectos del alcohol y/o mirando el celular y/o con exceso de velocidad y/o sin respetar las prioridades y reglas básicas) y la falta de autoridad, control y sanciones efectivas por parte del Estado (que por omisión se desentiende de cuestiones que hacen a la convivencia ciudadana) convierte a las calles en una selva en la que los más vulnerables terminan siendo las víctimas.

El agosto del año pasado, en Avenida Balbín y Monroe un ciclista murió bajo las ruedas de un camión que giró sin respetar la distancia al ciclista. En el lugar hay una bicicleta blanca en recuerdo de la víctima.
En noviembre, un conductor alcoholizado atropelló a una persona de 65 años en un country de Pilar, ocasionándole graves heridas.
En ese mismo mes, un conductor también bajo efectos del alcohol se subió a la Plaza de la República, donde está el Obelisco. No fue una tragedia porque ocurrió de madrugada, cuando no circula gente por ahí.
Durante el pasado mes de diciembre un automovilista quiso evitar un control policial y arrastró en el capot de su auto a dos agentes, que terminaron con heridas en sus piernas.
En enero de este año un conductor, también con exceso de alcohol en sangre, se incrustó en una casa de Moreno, matando a dos niños que estaban dentro de la casa durmiendo. Luego intentó escapar.
También en Paraná, Entre Ríos, el conductor de un camión embistió y mató a un ciclista en la avenida de acceso al túnel subfluvial.

Estos incidentes viales se repiten diariamente. Pero será que ya los tomamos con naturalidad, porque ninguno de estos se viraliza ni genera polémica en las redes. A nadie le llama la atención que se use el auto como un arma. A nadie le molesta ver conductas contrarias a la seguridad vial. Esto ya no genera likes ni retweets. Aunque sean nuestros niños, nuestros amigos y familiares los que pierden la vida.
Con mayor o menor gravedad todos los días hay que lamentar víctimas evitables por culpa de la violencia al volante y la desidia del estado, que ignora el derecho a movilizarse con seguridad, sobre todo a quienes no se mueven en vehículos motorizados, y elude sus responsabilidades al otorgar licencias de conducir de manera irrestricta y no ejerce su función de control ni aplica la consecuente sanción efectiva.
Romper espejos de autos, golpear y patear puertas y buscar y fogonear constantemente el conflicto está pésimo. Alimenta reacciones desmedidas, pone a buenos y malos en la misma bolsa, maximiza prejuicios e incita a más violencia. No ayuda en nada (más bien logra el efecto contrario) a pacificar las calles, que es lo que la mayoría de los que nos movemos en bicicleta buscamos, un entorno en el que podamos movernos sin poner en riesgo nuestra integridad.

Por Matías Avallone, conductor del programa B Invasión Bicicleta https://twitter.com/matiasavallone | https://twitter.com/binvasionbici

ABC

Clases para aprender a andar en bici en Buenos Aires

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Laureano Núñez es ciclista, organiza salidas en bici para principiantes y da clases para todos aquellos –adultos y niños a partir de los 12 años– que aun no saben pedalear y quieren aprender. Las clases son 100% personalizadas.
Las clases se realizan en Puerto Madero, una vez por semana, acordando los horarios según los requerimientos de los alumnos, y duran una hora.
La idea es tener nociones básicas de cómo pedalear en la ciudad, aprender la técnica, perder el miedo y practicar. También se enseñan nociones básicas de mecánica (como arreglar una pinchadura y cambiar una cámara) y teoría básica sobre seguridad vial para movernos de forma segura.
Las clases finalizan cuando el alumno siente que alcanzó su meta y siente que puede seguir por si solo.

Más info sobre las clases: 112823-1343

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Ciclismo urbano

19 de abril: día de la bicicleta

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Bici + LSD: un gran paseo

Desde 1984, mucha gente festeja cada 19 de abril como el día de la bicicleta, pero la mayoría absoluta desconoce cuál es el origen del festejo. El hecho es que en aquel año, 1984, alguien observó que el 19 de abril se cumplía un aniversario del día en que Albert Hofmann tomara accidentalmente LSD por primera vez.
Les contamos la historia.

Albert_Hofmann

Albert Hofmann (1906/2008) fue un afamado químico suizo que entre sus principales logros está el de haber descripto la estructura de la quitina, aunque es más conocido por ser el primero en haber sintetizado, ingerido y por lo tanto experimentado los efectos psicotrópicos del LSD, mientras estudiaba los alcaloides producidos por un hongo parásito del centeno llamado cornezuelo.

La sustancia que Hofmann describiría como “una de las dos o tres cosas más importantes que he hecho en mi vida”, fue sintetizada por él por primera vez en 1938, mientras estudiaba los derivados del ácido lisérgico. La dejó de lado, pero en 1943 volvió a interesarse en ella. Hofmann confiesa que tuvo “la sensación de que esta sustancia podría poseer otras propiedades además de las establecidas en las primeras investigaciones”. Ello lo condujo a sintetizar de nuevo LSD-25, para que el departamento farmacológico del laboratorio Sandoz (hoy Novartis) donde trabajaba llevara a cabo algunas pruebas.

El asunto es que mientras purificaba y cristalizaba LSD le irrumpieron una serie de extrañas sensaciones. Había absorbido accidentalmente una pequeña cantidad del producto a través de la punta de sus dedos. En un informe que le enviara a un colega poco después describiría las sensaciones que lo asaltaron: “Me vi forzado a interrumpir mi trabajo en el laboratorio a media tarde y a dirigirme a casa, encontrándome afectado por una notable inquietud, combinada con cierto mareo. En casa me tumbé y me hundí en una condición de intoxicación no desagradable, caracterizada por una imaginación extremadamente estimulada. En un estado parecido al del sueño, con los ojos cerrados (encontraba la luz del día desagradablemente deslumbrante), percibí un flujo ininterrumpido de dibujos fantásticos, formas extraordinarias con intensos despliegues caleidoscópicos. Esta condición se desvaneció dos horas después.”

Inmediatamente dedujo que había ingerido LSD accidentalmente y que esta sustancia era la que le había provocado aquellas sensaciones, de modo que, como buen científico, decidió llegar al fondo del asunto y experimentar el tema en sí mismo.

Fue así que el 19 de abril de 1943 Hofmann ingirió intencionalmente lo que consideró por entonces una dosis mínimamente efectiva de LSD, 250 microgramos, dando pie a lo que ya es leyenda, quizás el más famoso de los paseos en bicicleta. Nos lo cuenta el propio Hofmann: “A esta altura ya estaba claro que el LSD era el que había causado la experiencia previa, ya que las percepciones alteradas eran del mismo tipo, sólo que ahora mucho más intensas. Tenía que esforzarme por hablar de manera inteligible. Le pedí a mi asistente, que estaba informado del experimento, que me acompañara a casa. Fuimos en bicicletas, ya que por las restricciones de la guerra no había automóviles disponibles. Camino a casa, mi estado comenzó a tomar formas amenazadoras. Todo en mi campo de visión ondulaba y se distorsionaba, tal como se ve en un espejo curvo. También tenía la sensación de no poder moverme, pese a lo cual mi asistente me contaría luego que habíamos viajado muy rápidamente.”

Hofmann, que no podía concebir el uso del LSD más allá de la medicina, sufrió años más tarde la prohibición del LSD por parte de los gobiernos, preocupados por los efectos que producía en ese momento la contracultura hippie, que había “secuestrado” a la sustancia. El estaba convencido del potencial curativo de la droga: “Si fuera posible detener su uso inapropiado, su mal uso, entonces pienso que sería posible dispensarla para su uso médico. Pero mientras siga siendo mal utilizada y mientras la gente siga sin entender realmente los psicodélicos, utilizándolos como drogas placenteras, errando a la hora de apreciar las muy profundas experiencias psíquicas que pueden inducir, su uso médico seguirá parado. Su consumo en las calles ha sido un problema durante más de treinta años. En las calles las drogas se entienden mal y ocurren accidentes. Esto hace muy difícil que las autoridades sanitarias cambien su política y permitan el uso médico. Y aunque podría ser posible convencer a las autoridades sanitarias de que los psicodélicos podrían ser utilizados con seguridad en manos responsables, su uso callejero sigue haciendo muy difícil que estas autoridades sanitarias estén de acuerdo.”

Hofmann murió el 11 de enero del 2008, a los 102 años de edad. Protagonizó en vida el más extraño viaje en bicicleta, drogándose sin intención ni de ganar una carrera ni de sentir placer sino con el único propósito de investigar curaciones para las enfermedades del hombre. Sólo por ello merece que prendamos una vela en su honor… y que demos un paseo en bicicleta en su homenaje.

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Ciclismo urbano

Sumate a la «Marea Azul»

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Sumate a la Bicicleteada «Marea Azul», que se realizará el próximo jueves 2 de abril de 2026 en conmemoración por el Día Mundial de la Concientización del Autismo.

Este evento, organizado por TGD Padres TEA Grupo Promotor y Empujando Límites, propone una jornada de visibilización y encuentro familiar sobre ruedas por las calles de la Ciudad de Buenos Aires.

Detalles del evento

La convocatoria es abierta, de carácter libre y gratuito, y no requiere inscripción previa. Los participantes pueden acercarse directamente al punto de encuentro o sumarse a lo largo del trayecto.

  • 📅 Fecha: Jueves 2 de Abril de 2026.
  • 📍 Punto de encuentro: El Planetario.
  • 🕑 Horario de encuentro: 14:00 h.
  • 🚲 Horario de salida: 14:30 h.
  • 🗺️ Recorrido: Av. Sarmiento – Av. del Libertador – Cerrito – Obelisco – Plaza del Vaticano (junto al Teatro Colón).
  • 🏁 Llegada estimada: 15:45 h. (para el comienzo del acto central).

¿Cómo participar?

La consigna principal es conformar una verdadera «Marea Azul». Se invita a todos los asistentes a vestir una remera azul y, quienes lo deseen, pueden decorar sus bicicletas con globos o flecos del mismo color.

Para garantizar la seguridad de todos los asistentes, el uso del casco es estrictamente obligatorio.

Nota: El evento se suspenderá en caso de lluvia.

¡Agendá, invitá y difundí! Los esperamos para compartir una tarde de pedaleo, familia y concientización.

Contacto de los organizadores: 📧 Prensa y medios: info@tgd-padres.com.ar 🌐 Web: www.tgd-padres.com.ar

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Ciclismo urbano

30 Días en Bici 2026

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30 Días en Bici es una iniciativa que promueve el uso diario y cotidiano de la bicicleta invitando cada mes de abril a probar sus ventajas durante 30 días para generar así el hábito de moverse en bici.

Es un evento de alcance global que ya se ha extendido a más de 70 ciudades del planeta y este año cumple 11 años en el mundo de habla hispana.

La idea de esta campaña es naturalizar la bicicleta como una vía de movilidad personal económica, funcional y amigable con el medio ambiente.

Para difundir la propuesta, 30 días en bici propone el desafío de desplazarse únicamente utilizando bicicletas durante los 30 días del mes de abril. Es decir, que cada persona involucrada en este reto global asimile esta forma de moverse como parte de su rutina diaria.

‌🚲CÓMO PARTICIPAR

Si quieres sumarte a la iniciativa que es tendencia en Internet, solo necesitás una bici y tener disposición para pedalear. Literalmente, basta comprometerse a usar únicamente la bicicleta para moverte durante todo el mes de abril.

No importa si solo la utilizarás para ir desde casa al trabajo, o emprenderás un viaje…, la idea es atreverse a un estilo de vida más consciente a través de la adopción de una movilidad sustentable.

Para que esta sea una actividad de ciudadanía, 30 días en bici te propone anotarte en el sitio oficial del evento y contagiar a tus amigos y contactos compartiendo fotos en tus redes. Incluso es posible anotarse como voluntario y colaborar con los diferentes proyectos promovidos durante 30 días en bici.

Compartí historias en tus perfiles usando las etiquetas #30díasenbici o #30DEB. 30 Días en Bici en 🇦🇷 👉 @30diasenbiciba y @psibahiablanca

‌ℹ️ Toda la info en https://www.30diasenbici.com

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