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Las bicicletas para chicos
Un repaso a fondo de las bicicletas indicadas para los chicos en las diversas edades. La bici sin pedales para los más chicos. Recomendaciones para la elección de rodados 12, 16, 20, 24 y 26.
por Diego Maldonado
En estos tiempos de Play Station y Counter Strike, épocas donde la inseguridad es un gran obstáculo para que los chicos salgan a pedalear solos, hay que tratar de motivarlos para que emprendan esta actividad y, por qué no, también informarlos de las grandes ventajas técnicas de las bicicletas de hoy en día.
Las razones de esto son muchas, pero básicamente creo que es importante “sacar” a nuestros hijos de la computadora, además de que hoy en día la gran mayoría tiene muy poca habilidad manual, no como en otras épocas, cuando había que inventar y reinventar a la bicicleta muchas veces porque caso contrario no se podía seguir pedaleando.
Qué bueno seria que los chicos también comprendiesen las ventajas que la tecnología aplica al ciclismo, ya que con la facilidad con la que aprenden hoy imagino que en las futuras generaciones habría un sinfín de buenos mecánicos y diseñadores de bicicletas.
¿Contribuye en algo a esto el uso de nuevas tecnologías en la bicicleta? Lamentablemente, en muchos casos la desinformación hace que lo primero que le resulta divertido a un chico con su flamante bicicleta con cambios es poner el plato chico y pedalear a fondo, lo que suele traer la triste consecuencia de que al pasar un cambio “bruscamente” el torque que genera un plato de 22 dientes hace que explote la pata de cambios al instante. Es ahí cuando llegan consternados al taller, donde les resulta muy difícil comprender el porqué de la rotura.
Sacar a los chicos de sus actividades sedentarias y lograr que hagan deporte no es fácil, pero tampoco es imposible. Quizás uno de los secretos para lograrlo es que si encuentran una actividad que los motive suficientemente todo se hace mucho más simple.
En lo personal tuve la suerte de poder llevar al circuito del INTA en Castelar a mi hijo Juan Cruz, de 11 años, y fue realmente indescriptible ver su cara de entusiasmo en la largada y las ganas con las que participó del evento. Desde muy chico, mi hijo me acompaña en bicicleta al trabajo o a alguna salida de domingo, pero nunca había venido a un evento de estas características, lo que sin duda valió la pena. Y como si fuera poco, ahora tiene a dos nuevos ídolos, ya que antes de viajar a los Juegos Panamericanos fueron a afinar su preparación al INTA nada menos que Catriel Soto y Maxi Franzoi, de la selección argentina de MTB. Dos corredorers impresionantes.
El eterno y cuestionado rodado 24
La edad de ocho a 10 años es muy difícil para la compra de una bicicleta, ya que en general los chicos vienen de una bici muy pequeña y el salto es bastante grande.
En estos casos juega mucho la habilidad del niño, ya que si es realmente atrevido, tiene estatura suficiente y se da maña en los deportes, quizás convenga “saltear” el clásico 24 y aprovechar a las bicicletas de rodado 26 con cuadros chicos. Ésta es otras de las grandes mejoras que el mtb introdujo en el mercado, ya que le da la posibilidad a un chico de poder utilizar una bicicleta rodado 26 desde los ocho años si cumple mínimamente con los requisitos arriba apuntados. Es que las bicicletas rodado 26 de cuadro chico ofrecen la misma altura en asiento que las de rodado 24.
Resulta ideal que un chico de esta edad pueda ya subirse y pedalear en el rodado “definitivo” -26. En primer lugar porque el desplazamiento de una mountain bike 26 es muy superior al de una 24, con lo que nos va a poder acompañar a una pedaleada sin tanto esfuerzo extra, además del natural incremento de su entusiasmo por el pedaleo. En segundo lugar, esto nos evita que dos años después, cuando nuestro hijo ya pegó el estirón, haya que cambiar nuevamente, abandonando el 24, como pasa habitualmente. O sea, eliminamos un paso.
Por supuesto, a los niños siempre hay que esperarlos un poco, darles su tiempo (no nuestras “urgencias”), pero actuando con inteligencia y aprovechando lo que hoy en día nos ofrece el mercado. Si hacemos las cosas bien y los acompañamos en su aprendizaje, tarde o temprano llegará el momento en que nos den una buena “paliza” ciclística.
En suma, mi consejo a los padres que tienen hijos de ocho a 10 años es que a la hora de cambiarles la bicicleta traten de evitar el paso por el rodado 24, que le va a quedar chico en muy poco tiempo.
Hoy, gracias a los avances en en el diseño de las geometrías de los cuadros, una bicicleta rodado 26 de cuadro 14” ó 15”, permite que los pibes se encuentren tempranamente con una bicicleta de las mismas prestaciones que la nuestra.
Complicidad mecánica
No hay nada más sublime para un chico que su padre o un adulto cercano le enseñe a cambiarle alguna pieza a su bicicleta o simplemente a hacerle un parche, una limpieza o una regulación. Y aprenden muy rápido.
También les sugiero a los adultos que intenten mejorarle la posición de manejo, de ser necesario cambiándole el stem por uno más corto o cortándole el manubrio un para de centímetros para que no deba conducir con los brazos muy abiertos. Estas intervenciones nuestras son ideales para que se sienta más cómodo, para que su pedaleo rinda más y para que él mismo se ponga a full con el tema. Y ni hablar de colocarle una computadora, unas luces o un portacaramañola. (Y no se asusten por favor, piensen que una consola Nintendo wii cuesta entre $1700 y $2300 y ni hablar de los juegos originales, que cuestan de $130 a $180…)
Subestimar a un chico pensando que no va a utilizar los cambios es algo que hoy no tiene sentido. Ellos entienden perfectamente el sistema, lo aprenden más rápido que un adulto promedio y puedo asegurarles que les es mucho más gratificante que pasar de nivel en algún juego de la computadora.
Por otro lado, la masificación de las bicicletas con mucha tecnología hace que hoy todo sea mucho más accesible que hace 20 ó 25 años, cuando era prácticamente imposible salirse de la plegable o la media carrera con tres cambios y cuadro de hierro.
La bici sin pedales
Con referencia a los más chicos, y me refiero a partir de los dos o tres años de edad, hoy está ampliamente difundida en el mundo una modalidad de rodado que poco a poco comienza a verse en nuestro país. Se trata de unas bicicletitas rodado 12 que no tienen pedales. Los chicos se sientan en ella y la impulsan caminando, un aprendizaje que dura muy pocos minutos. Luego de andar de esa manera unas horas o un par de días, una vez que logran impulso y cierta velocidad, o en una bajadita, levantan los pies para mantener el equilibrio. Sin duda se trata del método ideal para que chicos de tan corta edad puedan aprender a tener buen equilibrio desde tan temprana edad en una bicicleta. Y recordemos que el equilibrio es básico para dominar la bici y luego, conseguido esto, recién aprender a pedalear.
Esto me hace recordar una técnica que se emplea para adultos que no han tenido oportunidad de aprender cuando eran chicos (en muchas ocasiones por este tema de los pedales, que incomodan a la hora de aprender a equilibrarse), que consiste justamente en sacarle los pedales a la bici, ya que el problema de una persona grande que nunca aprendió a andar en bicicleta es coordinar pedaleo y equilibrio al mismo tiempo. Por eso es muy válido para estos casos quitarle los pedales a una bicicleta rodado 26 para adultos y que se impulsen con los pies para luego levantarlos cuando han ganado velocidad o se enfrentan a una bajada. El método es infalible y en pocas horas (a veces en pocos minutos), tanto el adulto como el niño aprenden a equilibrarse.
Y la gran ventaja en el caso de los niños es que esta bici sin pedales la pueden usar casi desde los dos años y les dura muchísimo, ya que es un rodado divertido en sí mismo, que le brindará cuando crezca no sólo equilibrio sino capacidad de manejo.
Siempre la gran disyuntiva de los padres ciclistas es qué rodado comprarle a su hijo a esa temprana edad. En muchos casos prima la decisión de que la bici le dure mucho tiempo…, pasando por alto la gran premisa de que el chico o la chica no sólo debe aprender a hacerlo por que “los padres lo deciden” sino que fundamentalmente tienen que divertirse y sentirse cómodos sobre el rodado. Además, siempre queda la alternativa de que una vez que nuestro hijo haya accedido a su primera bici con pedales, vender aquella o preservarla para otro hijo.
Rodado 12 y 16
En consecuencia, para chicos de dos a tres años ya estaríamos cubiertos con la bicicleta sin pedales. A continuación de ésta, ya hábiles en el equilibrio, los pibes podrán subirse a una bici rodado 12 ó 14, ya sabiendo andar sin rueditas y por lo tanto sin necesidad de andar llevándolos desde el asiento.
En el caso de un chico/a de tres/cuatro años que viene del triciclo o la “zapatilla”, lo mejor es una rodado 12, pero jamás esas con ruedas de plástico macizas, con caja pedalera y dirección montadas sobre bujes, sino las que tienen ruedas con rayos, llantas y mazas de verdad y no de juguete. Las rodado 12 que vienen con ruedas inflables, cámaras y cubiertas, son bicicletas que tienen cajas pedalera con cubetas y bolillas en su interior, jaulas en el movimiento de direccion y conos con sus bolillas correspondientes en las mazas. Quizás sean un poco mas pesadas, pero les facilitan el aprendizaje ampliamente a los chiquitos.
Igualmente, en la actualidad lo ideal es que con estas rodado 12 aprendan a andar sin rueditas, y naturalmente sin pedales, ya que en el que le sigue, rodado 16, les va a resultar mucho más difícil o van a tener que esperar a que tengan como mínimo cinco años.
Si un chico/a ya tiene cinco años lo ideal es una rodado 16, ya que si sabe andar bien sin los estabilizadores la va a disfrutar mucho por un par de años. Pero si llegó a esa edad sin largarse solo, lo ideal sería que aprendiese con la clásica rodado 12. Y siempre queda el recurso infalible de comprarle la 16 y quitarle los pedales hasta que aprenda a equilibrarse solo. Caso contrario, y siempre prescindiendo de las rueditas estabilizadoras (que sólo sirven para demorar el aprendizaje) con un poco de ayuda y unos cuantos dolores de espaldas podremos iniciarles en el arte del equilibrio…
Las rueditas estabilizadoras
Si el plan es este último, una técnica que siempre recomiendo es la de tomarlos del cuello, suavemente, sin estrangularlos… Van a notar que de esta forma ustedes podrán tomar el control del manubrio, ayudándolos a tomar confianza. Una vez que comienzan a percibir el equilibrio los van soltando poco a poco, pero nunca largándolos solos, porque si se caen en los primeros intentos luego les cuesta mucho retomar la confianza para volver a practicar.
Insisto: Nunca, por ningún motivo, recomiendo que a un chico de cinco años que no sabe andar sin estabilizadores le compren una rodado 20 y le hagan instalar rueditas en la bicicleteria. Lo único que estarían logrando es que el chico/a no aprenda hasta tener siete años, justamente por que un niño tiene que sentirse seguro para aprender y eso sólo se lo va a dar una bicicleta que pueda dominar y no una bici para un chico dos años mayor que él.
Por su parte, los estabilizadores sirven justamente para “estabilizar”. Siempre se trata de generar una oscilación entre las dos rueditas y la rueda trasera, oscilación que sirve para que ellos tomen equilibrio y que vayan pivoteando de un lado hacia otro hasta permanecer en el medio por instantes. Es muy malo para el aprendizaje que los estabilizadores queden muy abiertos, haciendo que el chico/a se incline todo el tiempo para un lado, forzándolo a rodar como si fuese en un triciclo. Tampoco tiene sentido que permanezcan totalmente apoyados, en línea con la rueda trasera, ya que no les aporta nada de aprendizaje.
También está la técnica del palo de escoba. Simplemente se le “clava” al cuadro un palo de escoba entre las vainas traseras superiores y el caño donde se sujeta el asiento. Hay que llevarlos tomando el palo con la mano hasta que van tomando confianza. Con esta técnica los chicos pedalean bien y sin darse cuenta van tomando equilibrio, y nos evita partirnos la espalda…
Del 20 al 26
Siguiendo con las edades, para siete u ocho años el rodado 20 está bien y a partir de aquí es cuando siempre recomiendo que si pueden comenzar a utilizar una mtb con algunos cambios es mejor, para saltear el rodado 24, y llegado el momento comprarle una 26 con cuadro chico, que la van a usar hasta que sean bastante grandes. Y siempre quedará el recurso de que nuestro siguiente hijo utilice esta bici o que se la podamos vender a un amplio mercado de mujeres, que son de menor estatura y para las cuales estas medidas de cuadro son ideales.
Quiero cerrar esta nota con una recomendación fundamental. Todos los chicos, desde que montan por primera vez una bicicleta, incluso la sin pedales, deben usar casco. Este sí que es el gasto mejor hecho ya que las estadísticas en accidentes de este tipo no son nada halagüeñas. Y en este terreno, los mayores somos los que debemos dar el ejemplo.
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La técnica de pedaleo adecuada
Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.
El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.
El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.
Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.
Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.
Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.
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Cómo planificar un viaje en bicicleta
En esta nota, Jimena Sánchez, de La Vida de Viaje, nos da respuesta a las preguntas más frecuentes.
¿Cómo sé si me va a dar el estado físico?
Esta pregunta es la que se lleva el podio cuando hablamos sobre cicloturismo. Y el punto está en que asociamos a los viajes en bicicleta con “esfuerzo físico” y no con “placer físico”. Pongamos un ejemplo: toda subida tiene su recompensa cuando lográs llegar hasta su punto más alto. Después siempre hay una bajada y es ahí donde lográs el balance y te recuperás. (Menciono lo de las subidas porque también es un trending topic y porque siempre nos olvidamos de que las rutas tienen llanos y bajadas hermosas que nos hacen sentir en otro planeta.)
¿Siempre se pedalea en un viaje? No. Citando el mismo ejemplo, si una subida te cansa porque es muy empinada o notás que se te resbala o se te traba la bicicleta (esto pasa mucho sobre el ripio), te podés bajar de la bici y caminar. “Uy, pero eso te cansa también.” (Sí, te leí la mente, pero son otros músculos y otra manera de hacer fuerza. Se puede ver como otra manera de “descansar” sin dejar de avanzar.) A ver: obvio que vas a cansarte. Pero el cuerpo, con los días en ruta, se entrena. Y el primer día te vas a cansar, el segundo no tanto, y así. Podés parar las veces que necesites para descansar y podés viajar al ritmo que quieras porque es TU viaje. No existen los manuales de cómo deberías viajar. Los viajes en bicicleta no son viajes para súper atletas, sino para todas aquellas personas que estén dispuestas a conocer y conectar con su cuerpo, quieran salir de su zona cómoda y busquen disfrutar del placer de sentirse vivas haciendo deporte.
Obviamente, cuanto más hayas entrenado antes de viajar, más rápida va a ser la adaptación para pasar del “esfuerzo físico” al “placer físico” que dijimos al principio y poder disfrutar del día a día.
¿Por dónde empiezo a planificar un viaje?
Agarrá un papel y un lápiz y respondé:
– ¿A dónde te gustaría viajar? vs. ¿A dónde podés viajar? Si las dos respuestas coinciden, genial. Ahora bien, si por cuestiones económicas, laborales, de tiempos, o lo que sea, el “a dónde puedo viajar” pesa más que el “a dónde te gustaría viajar” no lo tomes como un problema. Lo real siempre es más alcanzable que lo ideal.
– ¿Cuándo?
– ¿Cuánto tiempo tenés disponible?
– ¿Va a ser un viaje en solitario o con alguien?
Una vez que tenés esta información sobre la mesa, viene la etapa de investigación, que es la más larga y tediosa, pero la más importante y necesaria. Acá tenés que ver rutas, leer blogs, foros, revistas especializadas y bajarte aplicaciones útiles de mapas. Y lo que tenés que analizar con lupa es:
– Cómo es el clima del lugar al que querés viajar. Este punto influye en el equipo de camping y en la indumentaria que necesites llevar, ya que no es lo mismo viajar en verano que en invierno.

– En qué época del año conviene ir a ese lugar: más allá del clima, los lugares y las rutas pueden verse alterados por vacaciones, fiestas regionales, feriados, etcétera. Esta es una variable muy importante si buscás tranquilidad y sobre todo seguridad a la hora de viajar.
– Cómo llegar y cómo volver puede ser el punto más estresante, pero resulta indispensable. Hay que analizar todas las opciones y tomar la mejor decisión posible. Muy raras veces salimos a un viaje en bicicleta pedaleando desde casa y no queda otra que tomarnos un avión, un micro o un tren. Esto implica siempre desarmar la bici, embalarla bien, cruzar los dedos para que nada se rompa en el viaje, llegar al destino, armar todo y recién ahí empezar a pedalear. Una vez finalizado el viaje hay que hacer los mismos pasos para emprender la vuelta. Sí: es todo un tema pero lo vivido en un viaje justifica una y mil veces la logística para llegar y volver a casa.
– Y cuáles son las rutas, caminos o senderos posibles para armar un buen itinerario de viaje teniendo en cuenta todos los puntos anteriores
¿Cómo elijo una ruta?
Esto depende del tipo de viaje que quieras y puedas hacer, además de tu disponibilidad de tiempo. Podés elegir una ruta según el destino que quieras recorrer o según la experiencia que quieras vivir. Por ejemplo nosotros en el 2013 nos propusimos unir Ushuaia-La Quiaca tomando como eje la Ruta 40. No quisimos pedalear ninguna otra ruta ni desviarnos porque la 40 era nuestro objetivo. En cambio, en el 2019 quisimos hacer lo opuesto y vivir una experiencia distinta: darle la vuelta a la isla de Tierra del Fuego por senderos y caminos alternativos.
La recomendación para un primer viaje es que elijas rutas que te transmitan confianza y seguridad (como la ruta de los Siete Lagos en la provincia de Neuquén, que tiene campings y proveedurías a lo largo del camino, por ejemplo).
Si no es tu primer viaje y querés hacer algo más jugado, hay aplicaciones que te van a ayudar un montón a elegir caminos alternativos. Una de ellas es Wikiloc, una plataforma en la que viajeras y viajeros de todo el mundo suben sus rutas y comparten sus experiencias, información del camino, puntos donde parar, etcétera.
¿Qué bici elijo? ¿Qué debe tener para hacer un viaje?
Antes de responder esta pregunta es necesario que sepas esto: lo fundamental no es la bici, sino tu cabeza y las ganas que tengas de viajar. No es indispensable contar con lo mejor del mercado ni con la última tecnología. Para viajar en bicicleta hay que ir a lo simple: que sea fácil y económico a la hora de arreglarla, sin importar si estás en un pueblo o en una gran ciudad.
Texto y fotos: La vida de viaje
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La mejor postura para escalar y la mejor para descender
Ya hablamos en esta nota acerca de qué ajustes debemos hacer en nuestra bicicleta para que ella y nuestras particulares medidas corporales armonicen y con ello se potencie el esfuerzo físico que realizamos al pedalear. En esta entrega quiero que reflexionemos sobre dos situaciones claves que se dan en el ciclismo de montaña, la escalada y el descenso, y cómo conviene posicionarnos en la bicicleta en cada caso.
Posición de subida
A la hora de encarar una subida vamos adoptar lo que yo suelo llamar la “posicion fea”, esto es:
– Meter la cola para adentro, posicionándonos en la punta del asiento, lo que nos va a ayudar al equilibro y a imprimir una fuerza significativa con nuestros cuádriceps,
– inclinar nuestro pecho hasta pegarlo al manubrio, lo que hace que llevemos peso a la rueda de adelante y así evitar irnos para atrás, y por último
– llevar los codos pegados al cuerpo y tirando con fuerza hacia abajo, sintiendo la misma fuerza que se hace en el ejercicio de remo en el gimnasio, lo que nos va a permitir darle dirección a la subida y que la rueda delantera no se vaya para donde ella quiera.
Una vez en la subida el secreto es mantener la calma, no olvidarse de respirar y dejar que nuestra rueda se afirme al piso, siempre manteniendo la posición que he descripto, realizando toda la fuerza con nuestros cuádriceps.
Posición de bajada o de ataque
Esta es la posición que nos va a dar mayor disfrute en el ciclismo, la famosa “posición de ataque”, llamada así porque vamos en una postura que enfrenta a los obstáculos que se presentan en nuestro camino y no en una posición escondida o temerosa. Esto no significa que nos vamos a llevar todo por delante sino que vamos a estar en alerta y bien posicionadas frente a los obstáculos. Al principio nos puede costar un poco, pero la mejor forma de automatizar esta postura es practicándola mucho y exagerando los gestos que voy a mencionar hasta que sean incorporados naturalmente a la hora de montar la bicicleta.
En este caso necesitamos aplicar cinco gestos. Al principio vamos a pensar que son muchos, pero luego de hacerlos varias veces, en la práctica vamos a ver que son automáticos en nuestra actitud corporal a la hora de encarar un descenso en bici:
– Desplazar la cola y por lo tanto nuestro peso, para atrás, para evitar irnos de cabeza,
– bajar los talones, o sea que los talones siempre vayan tirados hacia abajo, lo que nos obligará a desplazar la cola para atrás y evitará que nos caigamos hacia delante por inercia,
– ubicar el mentón cerca del manubrio (pese a que en un principio nos dé un poco de impresión acercar la cabeza al manubrio en una bajada), cosa que no será difícil si hicimos correctamente los primeros dos gestos y que nos ayudará a bajar de una manera súper estable, porque le vamos a estar poniendo peso a la rueda de adelante, lo que hace que esta se desplace en línea recta y no para donde quiera el terreno (por esto es que la llamamos posición de ataque, ya que ahora no vamos a estar escondidas en la parte de atrás de la bicicleta sino que vamos a estar en una posición de seguridad, con la que podremos enfrentar cualquier tipo de obstáculo de manera más estable),
– abrir bien los codos, en una posición similar a la de un gorila tocándose la axila, lo que nos va a permitir estar cómodas para dirigir la bicicleta en las curvas y tener mejor manejo, y
– exagerar todos los gestos y enumerarlos mentalmente cada vez que bajemos, hasta hacerlos automáticos.
Una vez incorporada la posición de ataque vamos a notar que es súper segura, ya que nos garantiza ir protegidas adentro de la bicicleta. Aquí también el secreto es mantener la calma y recordar que una vez que encaremos una bajada tendremos que seguirla hasta el final, sin caer en crisis y recordando que las bicicletas están diseñadas para superar obstáculos. Y una última reflexión: si nuestra velocidad de bajada es muy poca va a ser más difícil la maniobra, dado que perderemos el equilibrio y no permitirá que el sistema de suspensión de la bicicleta funcione correctamente.
Por Pilar Adoue: es de Mendoza y es embajadora de Specialized Argentina. Contacto: @pili_adoue
Fotos: Mariano Díaz y Juani Cocuelle
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Clases para aprender a andar en bici en Buenos Aires

Laureano Núñez es ciclista, organiza salidas en bici para principiantes y da clases para todos aquellos –adultos y niños a partir de los 12 años– que aun no saben pedalear y quieren aprender. Las clases son 100% personalizadas.
Las clases se realizan en Puerto Madero, una vez por semana, acordando los horarios según los requerimientos de los alumnos, y duran una hora.
La idea es tener nociones básicas de cómo pedalear en la ciudad, aprender la técnica, perder el miedo y practicar. También se enseñan nociones básicas de mecánica (como arreglar una pinchadura y cambiar una cámara) y teoría básica sobre seguridad vial para movernos de forma segura.
Las clases finalizan cuando el alumno siente que alcanzó su meta y siente que puede seguir por si solo.
Más info sobre las clases: 112823-1343
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