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Deporte y Entrenamiento

Las mil y una desgracias y felicidades que pueden sucederte en el Trasmontaña, por el Prensa Team

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El team Prensa de Biciclub, integrado por Ariel Sabatella, nuestro fotógrafo y cronista, y Pablo Giarra (42), titular de Ávalon Bike Shop, de Villa Urquiza (CABA), nos regaló esta crónica desde adentro mismo del Trasmontaña 2021, corrido el pasado 21 de noviembre en las sierras y senderos tucumanos. Fueron de la partida 1325 parejas, en una carrera que por el clima, las exigencias técnicas y la extensión le movió el piso al más pintado.

 

TRASMONTAÑA: TE ODIO, TE AMO
Por Ariel Sabatella

Después de 27 meses de abstinencia del más puro MTB, saciado por momentos en algunas sierras de Tandil o en los senderos del Ecoxtreme de Pilar, el Prensa Team de Biciclub pudo volver a saborear de lo mejor de la senda tucumana y esta vez con ingredientes de lo más picantes, entre ellos unos 38ºC de temperatura y el circuito más largo y técnico de las 27 ediciones de esta carrera.

La previa: Expo Biciclub
La gran fiesta del MTB comenzaría, como es habitual, el viernes previo (19 de noviembre) a las 10 AM, horario en que se inicia la entrega de los esperados kits a los corredores. Esto se realiza desde hace 8 ediciones en las instalaciones del Hotel Hilton Garden Inn.

La gente comienza a llegar al lugar y disfrutar de la Expo Biciclub. La previa de la gran fiesta del mountain bike nacional comienza a palpitar al ritmo de marcas que exponen sus mejores especímenes, para que los ojos de cada ciclista brillen de manera que todos sabemos que lo hacen cuando vemos esa bici que siempre nos gustó pero que ahora está al alcance de nuestras manos y en esta ocasión hasta las podemos tocar…
Todas las grandes marcas se juntaron para mostrar sus nuevos lanzamientos. Scott con su nueva Spark, con amortiguador trasero interno; Specialized con sus Epic y Chisel; Venzo presentando su nueva doble suspensión; Volta con su nueva línea 2022; Willier y Fuji con todo lo nuevo 2022; Vairo con la presentación de su linea de e-bikes; Sunpeed presentándose en sociedad; y Trek con su novedosa Supercaliber.
Además, en la Expo podías acceder en distintos stands al servicio de seteo de suspensiones, medición de isquiones, charlas/clases de mecánica ligera y service de horquillas Lefty en el stand de Cannondale (de la mano de David Logrippo), por lo cuál no había excusa para no tener todo a punto para el día de largar. Varios otros expositores ofrecían sus mejores productos para quien quisiera darse un merecido gusto o terminar de completar su kit para el domingo.
A pesar del sol radiante que nos hizo sentir el rigor de 34ºC, la Expo brilló con gran concurrencia de gente que recorrió y se deleitó paseando por todos sus sectores, donde se respiraba y escuchaban charlas relacionadas con partes de las bicis, medidas de manubrios y ángulos de dirección, materiales de cuadros, seteos de rebote y por supuesto la clásica pregunta: “¿Cómo está la (bajada de la) 15?”

El Prensa Team

Nuevamente con un número colgado del manubrio, la apuesta era volver a disfrutar de la carrera desde adentro y contar lo que se vive en sus exigentes 48 kilómetros. En esta ocasión y después de 4 años consecutivos, el lugar de Juan Pablo Cassaccione (Halawa), mi habitual compañero, fue ocupado por un amigo de la bici, dueño de la tienda Ávalon Bike Shop: Pablo Giarra.

Pablito, cómo le decimos los amigos, escuchó durante más de una década hablar de la carrera y de las modificaciones del circuito largo durante esa década. Desde cuando la carrera dejó de tener al Telégrafo como su gran cuco y terminar en el Siambón, habían pasado el “Trasmo de barro” del 2015; el del calor y estreno del nuevo gran cuco a vencer: el Maciel del 2016; y el del frío violento del 2018…
La carrera, que en su clásica fecha de agosto casi siempre cae en Día del Niño, una de las fechas de mayor venta para las tiendas, hacía que muchos bicicleteros, entre ellos Pablo, nunca la hubiera podido “disfrutar”. Razón por la cual en este 2021, con el cambio de fechas por la pandemia, no tuvo más escapatoria que dar el sí y ponerse a entrenar para disfrutar de la carrera y planear unas vacaciones por el NOA con su compañera durante los días siguientes.

¿Hay vida sin carne ni harinas?
Esta edición fue la que con más compromiso desde lo deportivo me tomé desde el punto de vista del entrenamiento y la planificación junto a mi coach Camilo Candia, que gran paciencia me tiene. A ello sumé el cambio de algunos hábitos alimenticios. En este último año dejé de consumir alimentos con trigo y después de 12 años de vegetarianismo, abandoné lácteos y huevos, por lo cuál era un desafío constatar también hasta dónde podía exigirse mi cuerpo, ya que muchos piensan que sin carne y harinas no hay vida y puedo decirles de primera mano que no es así. Con estos hábitos alimentarios el cuerpo va liviano y enfocado en dónde poner la energía.

12 horas de sueño
Los días previos de la Expo Biciclub son días muy intensos. Este año lo fueron aún más por razones personales y la presión de que todo debía salir bien se hizo sentir, por lo que conciliar el sueño durante las noches previas era tarea difícil, entre otras razones por las altas horas en que terminábamos de trabajar después de jornadas de 17 horas y la cabeza que no paraba de la ansiedad. Desde el jueves al domingo sólo pude dormir un total 12 horas. El sábado pensaba que podía llegar a dormir unas 6 horas de corrido, pero justo en la planta baja del departamento que alquilábamos hubo una peña que duró hasta casi el momento de salir para la carrera. No hubo manera de tener un buen descanso previo, pero “si ya estás en el baile, tenés que bailar.¨

Agua, agua y mucha agua
Se decía que esta edición del Trasmontaña iba a ser o muy calurosa o un mar de barro impedaleable, ya que en la región es época de calor y de lluvias. Afortunadamente no fue así, no cayó una gota de agua durante la carrera, pero esos 35 grados de promedio hicieron que los días previos y durante la carrera sí o sí hubiera que consumir muchísima agua para no deshidratarse.

Una nave HT
Mis primeros dos Trasmontañas habían sido en una HT (hardtail=rígida) doble plato y los últimos dos en una bici de trail doble suspensión (120 mm adelante y atrás), ambas con doble plato. En esta oportunidad la elegida fue una Polygon Syncline C5 HT de carbono.
No es por polémico, pero la doble suspensión trepa muy bien y baja mejor (eso no lo cuestiono) pero las HT son más divertidas y más físicas.
Volver a la HT resultó en mi caso todo un desafío para afinar la técnica, volver a elegir líneas y por sobre todo mejorar mi estado físico, intercalando el entrenamiento de bici con prácticas de ashtanga yoga.
La carrera sería una gran prueba de fuego para la “Poly”, ya que nunca nadie había hecho esta carrera con ese modelo.

Su geometría no es convencional para ser una bici de XC. Tiene un ángulo de 67 grados de frente, una horquilla Fox 32 de 120 mm de recorrido, vainas relativamente cortas y caja muy baja, condimentos que hacen que la bici suba muy bien, doble muy bien y baje súper estable por el ángulo, la horquilla y la altura de la caja pedalera.
En definitiva, una nave para disfrutar y exigir al 100%.

El peso importa
Siempre uno es esclavo de los pesos de las bicis y los componentes, pero de nada sirve alivianar la bici si uno no se aliviana. En mi primer Transmontaña, allá por el 2016, pesaba más de 105 kilos y hoy rondo los 79 kilos, lo puedo afirmar. La bici va ayudar a que seamos mejores ciclistas, es una gran herramienta, pero en vez de comprar componentes para alivianarla y gastar muuuucha plata en que eso pase es mejor cerrar el pico, cambiar hábitos y acomodar el físico para poder disfrutar de esa herramienta el 100%.

El circuito
Este año el recorrido volvió a cambiar, se puso más picante. En esta edición una vez que se llega a La Sala, después de atravesar el cañadón salimos a la ruta y bordeamos el campo para encarar el camino a Pocotes y las primeras trepadas, allí donde esta carrera empieza a decirte: “de acá en más no queda nada llano…”
Llegando a Villa Rubia y después de su hermosa bajada uno comienza a subir de nuevo en una pendiente tendida hasta las primeras cárcavas, donde por momentos parece una fila de un supermercado pre pandemia, con una procesión de ciclistas que caminan hasta la cima y siguen después de un poco de agua y de recuperar el aire hasta la cima del Telégrafo, en esa subida de casi 3 kilómetros que tanto se disfruta y sufre al mismo tiempo (aunque ya no tanto, sabiendo que el enemigo ahora es el querido por pocos y odiado por muchos Maciel).
Del Telégrafo a la Refinor y de ahí a la ruta, el pinar, la canchita de fútbol y la base del Maciel… Si llegaste hasta acá, de acá no volvés y a darle pedales o trekking hasta el alto para luego disfrutar de la bajada de la Bryton con lo que queda de vos… Aunque después viene otra de las partes nuevas, la herradura, y por fin la ansiada meta. Nada pero nada llano, literal.

Hidratación: ¡5 puestos, 10 puntos!
Si hay algo que está demostrado es que la organización de la carrera intenta superarse en cada edición, desde el trazado del circuito hasta la logística de la hidratación.
Llevar agua a los puntos estratégicos para los casi 3000 corredores no es nada fácil y al ver que el agua estaba disponible en cinco puntos del circuito ubicados en forma estratégica y en donde la gente que abastecía a cada corredor se preocupaba por llenar a cada uno la caramañola o el camelback fue realmente muy reconfortante. El sentir que la organización nos estaba cuidando, hidratándonos para estar sin miedo a que nos faltase agua, hacía que tuviésemos más ganas de estar ahí.

Nuestra carrera
Las carreras del Prensa Team nunca son muy competitivas, por más que el ciclocomputador nos diga 4.30 horas de marcha tardamos siempre casi el doble, porque paramos a hacer preguntas, a tomar videos o fotos o a rellenar la caramañolas o a comer alguna palta.
Esta vez largamos a las 9 de la mañana y a los pocos minutos entramos a la calle 15: ¡Lo que se extrañaba ese sendero largo y divertido! Pablito, que siempre la había oído nombrar, pensaba que la 15 era la largada nomás y al enterarse que no lo era y ver lo que lo esperaba no podía creerlo. Andaba feliz tratando de encontrar un poco de “flow” hasta que la senda le dio la bienvenida en una de sus curvas y lo mandó al piso (la rueda delantera se barrió en una de esas curvas.) Afortunadamente no venía nadie detrás y tras un “¿estás bien?” de rigor volvimos a rodar, hasta que dos minutos después de nuevo al piso y ahora con mayores consecuencias: aro revirado, cubierta desinflada y pérdida de líquido tubeless.
Seguimos viaje y cruzamos varias veces el río y al llegar a la Sala, en la zona de asistencia encontramos a Graciela, la mujer de Palito Macías, que lo estaba esperando para asistirlo y muy amablemente nos prestó el inflador de pie y tras acomodar todo seguimos.
La falta de aclimatación y mis más de 10 días sin rodar hicieron que arrancase con una adrenalina muy alta, hasta que en la bajada hacia el río en Villa Rubia y tras decirle a Pablito “vayamos por la línea de la la izquierda que es más tendida” y que no arriesguemos de más… me fui al piso. Caí sin consecuencias, nada más que unas frutillas en el brazo y a seguir, pero… ya no era el mismo: Tras subir unos cientos de metros tuve que parar, porque sentía que no tenía fuerzas y el calor no me dejaba respirar. La adrenalina, el calor y el poco sueño me estaban jugando una mala pasada. Tras unos minutos de pelea mental pude volver a estar en modo para disfrutar de las primeras subidas, que ya se hacían sentir. Así, con un ritmo moderado pero parejo, llegamos al abastecimiento del kilómetro 18 y encaramos el Telégrafo.

Hola calambres
En un momento de la subida al Telégrafo con mi compañero nos separamos. Yo estaba subiendo un poco más holgado que él y tomé distancia. Tras esperar varios minutos apareció con su característica postura sobre su bici y con un gesto de dolor. Los primeros calambres habían aparecido y lo iban a acompañar hasta casi el final de recorrido. A lo largo de las subidas se veía gente tirada en el piso peleándole a esos dolores tan característicos e intentando volver a estar en carrera.

El Telégrafo adentro
La cima del Telégrafo se saborea como un espaldarazo de ánimo y por sobre todo de confianza. Cuando comenzamos la carrera teníamos cuatro desafíos: la calle 15, el Telégrafo, el Maciel y llegar.
Las charlas de los corredores mientras se recarga agua se parecen a una sobremesa de un asado con amigos, entre chicanas, palabras de aliento y pronósticos (la mayoría erróneos o demasiado alentadores) de cuanto tiempo más van a tardar, todo lo que hace que el clima de ese lugar sea único y todos queramos estar un poco más y ver pasar a esos “osados” ciclistas que solo llevan consigo una única botella de agua y con un simple vaso de plástico agarrado en velocidad tiran hasta el próximo abastecimiento.

Zapatero a tus zapatos
Tras pasar el Telégrafo a Pablito se le rompió la traba de su zapatilla izquierda… Después de pensar cómo arreglarla con lo que teníamos a mano decidimos usar un Tamal de Halawa, un accesorio en que podés llevar casi todo lo que necesitás y ponerlo donde se te ocurra en la bici. Usamos las cintas del tamal para agarrar la zapa al pie y suplir la traba rota. Dio resultado y seguimos contentos varios kilómetros más hasta que en el Río Sucio la zapatilla derecha corrió la misma suerte: la traba voló y la suela se desprendió por completo. La zapatilla derecha estaba desintegrada por completo y por más que tratamos de solucionar el inconveniente con los precintos de las placas de los números el panorama era negro.

Abandonar no es una opción

Pablito estaba desmoralizado, sentado en el pasto. Su expresión era de preocupación y su cabeza le estaba empezando a ganar. Me senté a su lado y le dije: “Esta carrera es de a dos, si vos no querés seguir no seguimos pero hay algo que te puedo decir porque me tocó vivirlo (en nuestra tercera carrera en 2018 con Juan Pablo): si abandonás ahora es una espina que vas a llevar todo el año hasta que puedas volver para sacártela. Sigamos un poco más y después vemos que hacemos.” Lo ayudé a pararse para volver a pedalear y mientras reiniciábamos la marcha le dije: “Pablo, voy a hacer todo lo posible para terminar esta carrera, porque la medalla se la prometí a mi hija y voy a cumplir.” Y tras esas palabras, a solo 200 metros, ocurrió algo inesperado. Nos cruzamos con el soporte neutral de Shimano y con el experimentado Leo Cacciola, que tras saludarnos después de tiempo sin vernos, se puso la 10 y nos solucionó el problema sólo como los grandes saben hacerlo: varias vueltas de cinta Duct Tape en ambas zapas. Tras haber conocido en carne propia el propósito y sentido de los Blue Angels de Shimano, reiniciamos la marcha. De ahí en más solo nos esperaba llegar y no había excusas.

¡Suenan la criqueras!
Tomamos un gel y encaramos el Maciel, muy rodable y un gran desafío, donde cada tanto, entre tanto “trekking”, cuando uno pasa pedaleando se transforma en un héroe nacional durante una gesta sanmartiniana y se lo alienta como tal, como se merece.

Pablito subía un poco en bici y otro poco caminando, como podía, porque más allá de los calambres tiene varios clavos en el tobillo que le dificultan la flexión. Eso hizo que por momentos decidiera subir caminando a la par de él con la dos bicis, para que pudiese descansar su tobillo.
Las criqueras suenan y los pasos se tornan cada vez más lentos por la pendiente. Vamos cruzando gente descansando o esperando a su compañero en la sombra, que a esta altura cotiza más que el dólar blue, y tras el saludo y las palabras de ánimo te dan ganas de seguir para arriba, total todo lo que sube baja… ¡¡¡y como baja!!!

La Bryton
Es el premio instantáneo post Maciel, una bajada larga y divertida que comienza apenas terminás de subir y si soltás los frenos la velocidad que agarrás a esa altura de la carrera compensa todo lo que te tocó ir lento subiendo el Maciel. Tremenda esta parte nueva del circuito, con líneas muy claras y bastante poceadas, se ve que por el caminar de animales, que hacen que pongas a prueba tu técnica y tu físico tras varias horas de carrera.

La amargura
En esta misma bajada, entre tanto traqueteo, perdí la cámara de fotos en la que estaba registrando todo, con fotos y videos de todo ese día. El bolso en que la transportaba, cerrado por la mitad, y el traqueteo no se llevan de lo mejor. Seguramente —pensé al constatar la pérdida— la cámara estará estallada en algún lugar y la memoria con todo el material registrado quedará como una cápsula del tiempo para quién la encuentre o para los gusanos cuando ya no existamos en este mundo.

Alberto «el milagro» Arrieta
Pero como lo más increíble de los milagros es que ocurran, después de transitar la amargura de haber perdido el material que habíamos grabado y pensar cómo poder recomponer la nota, nos contactamos con Pablo Rosales, uno de los organizadores del Trasmo, para informarle que si cuando limpiaban la senda encontraban una cámara era nuestra… Y poco tiempo después el mismo Rosales nos mandó el contacto de Alberto Arrieta, quien se había comunicado con la organización para informarles que había encontrado una cámara. Alberto es un mendocino que corrió su primer Transmontaña en poco más de 9 horas, algo épico si tenemos en cuenta el debut, la temperatura y la dureza del circuito. De inmediato nos pusimos en contacto con él y miles de gracias mediante, nos envió la cámara y pocos días después de asimilar que todo estaba perdido ya estábamos completos nuevamente.
Al final de esta nota y en también en nuestras redes pueden ver el video del Prensa Team o lo quedó de nosotros después de esta tremenda batalla. ¡Gracias Alberto!

¡¡¡Llegando!!!
Tras bajar la Bryton, llegar al río y comenzar a subir, llegamos a la ruta. La gente vuelve a hacerse sentir, dando aliento al pleno rayo de sol, brindándose con un aplauso y hasta ofreciendo agua. Cosas que solo el Tramontaña te da.
Encarando esta última parte la energía vuelve, porque la adrenalina de la misión cumplida se siente al llegar, no queda nada tan técnico que te pueda sacar de juego y la emoción de “ganarle” otra vez al Trasmontaña es el motor de las piernas.
Nuevamente la llegada se escucha desde varios kilómetros antes y el marco en imbatible: familias, olor a asado, amistad y ese sentir especial de que cada uno que está ahí ya no es el mismo que hace algunas horas atrás.

La vida es una
Como decían unas calzas de una de una pareja que cruzamos: “La vida es una”, y qué mejor que llenarla de experiencias para contar.
Esta carrera se trata de superarse, de jugar en equipo en un deporte de uno, de pensar en el otro, de exigirte al máximo hasta quedar vacío y por sobre todo ya no volver a ser el mismo que cuando 6 horas atrás encaraste la calle 15.
Nos pedimos paso en 2022.

TRASMONTAÑA 2021 EN 9 HORAS 10 MINUTOS, TODO UN ÉXITO
Por Pablo Giarra

Me preparé varios meses antes. Desde que supe que este año no se correría en agosto, sino en noviembre. Pero nunca fue suficiente el entrenamiento, por diferentes motivos: trabajo, horarios, familia. Pero me preparé bastante.
Sabía que las trepadas (así como las bajadas) que yo conocía o estaba acostumbrado a hacer no se acercaban en lo más mínimo a las de Trasmontaña, pero trataba de prepararme según las indicaciones que me pasaba el entrenador.
Sí, hice mi primer Trasmo en 9 horas 10 minutos, con 5 horas 13 minutos en movimiento, a una velocidad media de 9.4 km/h, a un promedio de 147 pulsaciones por minuto, con un ascenso acumulado de 1666 metros.
Bla, bla, bla…

Daños colaterales
Mucho dato, mucha estadística, pero las cosas que uno vive ahí, más siendo la primera vez, no se entrenan, se dan y te llegan como una piña en la cara (o caídas, para ser más concreto). Roturas de llanta con destalonamiento en la famosa 15, recién iniciando, pudiendo seguir a pesar del viboreo de la rueda una vez entalonada nuevamente.
Y más adelante, en la mitad del segundo tercio de carrera, arranqué contra vaya a saber qué, uno de los broches de mi zapatilla izquierda, que supuestamente eran re buenas, quedándome como par de alpargatas bien usadas.
Acá ya empezaba a entrar en juego la importancia de ir en parejas, mostrando que es más que ir de a dos acompañándose. En este caso, mi compañero sacó a relucir su zapatero interno y me ayudó a reabrochar mi zapatilla con un Tamal de Halawa, cosa que sirvió hasta pasar al próximo evento desafortunado, también con las zapatillas y también con soluciones de zapatero remendón: ahora se había desprendido el otro broche lateral, el de la zapatilla derecha.
Resultado: una alpargata en un pie, una chinela rota y vieja en el otro. Y nuevamente mi zapatero remendón sacó los precintos de los cartelitos que indicaban que integrábamos el Team Prensa y con ellos ajustó como se pudo toda la zapa. Más difícil ahora, esta vez no era lo mismo, estaba muy destruida.
No, esas cosas no se entrenan. Sabés que pueden pasar, pero hasta que no pasan no te ponen a prueba realmente. Y no estoy considerando aun el esfuerzo increíble que demanda el recorrido, que destruye tu integridad física a medida que transcurre, trepando y bajando. Con el subibaja de emociones que eso implica, se suma el desánimo de no poder seguir simplemente porque no podés subir al Maciel en bici y con ojotas. Lo anímico es más importante que el cansancio, y todo indicaba que mi alma me estaba ganando la pulseada.
Pero Ariel demostró ahí mismo que no solo era una buen compositor de calzado, sino que metió un coaching increíble para que después de armada la zapatilla con precintos me decidiera seguir.
Hasta que poco después apareció el maná del cielo o, mejor dicho, un puesto de asistencia de Shimano donde Leo Cacciola sacó de su valija de magia una Duct Tape con la que me encintó las dos zapatillas de manera que fueran nuevamente funcionales.
Otra vez el subibaja emocional estaba de mi lado.
Pero continuaba el Maciel, la trepada más importante (e inhumana) de la carrera. Con el objetivo de terminarla como norte, le dimos con todo lo que estuvo a nuestro alcance y la subida terminó sin mayores inconvenientes, salvo el cansancio extremo (nunca en mis 42 años de vida me exigí, física y anímicamente tanto) y las caminatas en las trepadas más duras para poder avanzar.

El summun del MTB
Prepárense todo lo que puedan, hagan todo lo necesario y más para estar lo más aptos para afrontar semejante carrera. Pero hasta que no lo hagan y conozcan realmente lo que es el Trasmo no van a saber lo que es el esfuerzo necesario para realizarlo. Recién ahí van a entender todo lo que requiere esta competencia para poder hacerla.
Aprovechen bien el gran recurso de que se hace en parejas y traten de sobrellevar todo juntos.
Carrera y lugares increíbles, exigente y muy, pero muy buena. Si te gusta el MTB, este es el summum de la disciplina.
Mis objetivos eran conocerla, terminarla y disfrutarla (esto último parece mucho más evidente una vez terminado). Todos se cumplieron con creces.
Sí, terminé el trasmo en 9 horas. Sí, fue un rotundo éxito.

 

Fotos: www.ubice.ar e Isabel García (Biciclub)

Eventos

El Tour de France 2026 a horas de la largada: La paradoja del potenciómetro que amenaza la épica del ciclismo

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Por Pedro Piusselli

Estamos a solo horas de que se habilite la rampa de salida. Mañana arranca el Tour de France 2026 y la mística de la ronda francesa ya tiene a todo el mundo de las dos ruedas con los ojos clavados en el calendario. Sin embargo, antes de que caiga la bandera y el pelotón empiece a devorarse los primeros kilómetros, la previa de esta edición abre un debate profundo sobre la naturaleza misma de la competición moderna.

Este Tour 2026 se presenta, desde el calentamiento, como la confirmación absoluta de un cambio de era: la deshumanización del esfuerzo. Nos preparamos para tres semanas donde la ciencia del rendimiento deportivo amenaza con domesticar por completo los arrebatos heroicos a puro corazón y desarrollo de plato grande que hicieron grande a este deporte.

La dictadura de los vatios por kilo que se viene

Si miramos las planificaciones de los equiposdominantes (con el Visma-Lease a Bike y el UAE Team Emirates a la cabeza de esta carrera armamentística), queda claro que los directores de equipo han convertido la geografía de Europa en una ecuación matemática antes de haberla pisado. Mañana no solo largan ciclistas; largan algoritmos.

  • Ritmos de laboratorio: La previa nos muestra que los gregarios ya no van a tirar por instinto ni por sensaciones. Están programados para ponerse al frente del pelotón a sostener unos exactos y calculados vatios por kilogramo. El objetivo es claro: neutralizar cualquier intento de épica. Si un rival tiene la osadía de saltar, la orden desde el auto ya está escrita: mantener el número en la pantalla porque la ciencia dice que el atacante va a explotar más adelante.

  • Anatomía de lo previsible: Con la tecnología de simulación actual, los directores saben exactamente cuánto combustible tiene el tanque de cada atleta antes de la largada. El margen para lo inesperado se reduce al mínimo en un mapa que este año, además, carece de tramos de pavé o gravel que puedan caotizar la carrera.

La crítica no va dirigida a los ciclistas, que son verdaderos superhumanos capaces de soportar niveles de dolor intolerables, sino a un modelo de competición que, desde el día uno, premia la previsibilidad por sobre la audacia.

El contraataque de los «Outsiders»: ¿Hay espacio para la rebeldía?

El ciclismo grande necesita de la rebeldía para mantener su mística. Si el Tour se vuelve una hoja de Excel viviente, la audiencia bosteza. Por eso, la gran expectativa a partir de mañana está puesta en los equipos medianos.

Conscientes de que no pueden ganar la guerra de desgaste en los números de laboratorio contra las billeteras multimillonarias de las megacorporaciones, su única opción es romper el guion establecido. Las escapadas suicidas de larga distancia y las tácticas caóticas en las etapas de media montaña o emboscadas de transición son el último refugio del ciclismo romántico. Es ahí, donde el terreno es inestable y las calculadoras mienten, donde esperamos volver a ver la esencia pura del deporte.

Las cuatro batallas reales donde el algoritmo puede volar por los aires

Para fortuna de los románticos, la organización del Tour ha diseñado un recorrido con cuatro momentos clave que prometen cortocircuitar los planes más fríos de los directores de equipo:

  1. Etapa 1 (Sábado 4 de Julio) – Contrarreloj por Equipos en Barcelona: El Tour patea el tablero de entrada con una CRE tras décadas de ausencia en el inicio, pero con una regla revolucionaria: el tiempo del equipo se toma con el primer corredor en cruzar la meta, pero para la clasificación general se computará el tiempo individual de cada líder. Se terminó el viajar protegidos en bloque; los capos van a tener que vaciarse solos en la subida final a Montjuïc. Habrá diferencias reales desde el primer segundo.

  2. Etapa 6 (Jueves 9 de Julio) – Pau a Gavarnie-Gèdre: El primer examen serio de alta montaña en los Pirineos. El pelotón va a encadenar el Col d’Aspin y el mítico Col du Tourmalet antes de terminar en el puerto inédito de Gavarnie-Gèdre. Al caer en la primera semana, es el día del juicio: los que no hayan llegado con el punto justo de preparación van a quedar expuestos ante el ritmo de carrera y perderán minutos irrecuperables.

  3. Etapa 15 (Domingo 19 de Julio) – Champagnole a Plateau de Solaison: Un cierre de segunda semana brutal justo antes del descanso. La meta está en el durísimo Plateau de Solaison, un puerto de categoría Especial con más de 11 kilómetros al 9% de pendiente promedio. Una pared de desgaste puro donde las estrategias de equipo se desarman y el ritmo de los gregarios ya no alcanza para tapar las debilidades individuales.

  4. El doblete del Alpe d’Huez (Etapas 19 y 20 – Viernes 24 y Sábado 25 de Julio): Una locura histórica. El Tour se define subiendo al Alpe d’Huez dos días seguidos por vertientes distintas. La Etapa 20 será una carnicería total cruzando la Croix de Fer, el Telegraphe, el techo del Tour en el Col del Galibier (2.642 m) y subiendo al Alpe por el inédito Col de Sarenne. A solo 24 horas de París, el que tenga una mala tarde acá pierde el Maillot Amarillo en el último suspiro.

Conclusión: El algoritmo contra la historia

El Tour de France 2026 que arranca mañana promete un nivel físico descomunal y velocidades récord, pero nos deja una advertencia flotando en el aire antes del primer pedalazo. Si la dependencia tecnológica de los corredores en plena carrera sigue creciendo sin límites, corremos el riesgo de transformar la carrera más hermosa del planeta en una partida de ajedrez jugada por computadoras desde los autos de los directores.

La mística del Tour se construyó sobre el sufrimiento impredecible, sobre el error humano y las desfallecidas históricas. Esperemos que a partir de mañana, las piernas, el coraje y la locura de algún rebelde logren cortocircuitar las calculadoras de los ingenieros. Que gane el mejor, pero que gane el más humano.

A partir de mañana, las calculadoras se encienden, pero la última palabra la van a tener las piernas y el asfalto. Para que no te pierdas nada de lo que pasa detrás de los números y las estrategias de laboratorio, nos vamos a encontrar acá mismo cada día de descanso. En esas jornadas donde el pelotón frena a respirar, nosotros nos sentamos a hacer el análisis semanal en frío, destripando las tácticas de los directores de equipo y buscando a esos rebeldes que se animen a romper el algoritmo.

¡Que empiece a rodar el Tour!

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Eventos

30 Años de Leyenda: El Desafío Río Pinto 2026 consagró a sus nuevos gladiadores

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Por Pedro Piusselli

La Cumbre, Córdoba. No fue un domingo cualquiera. Fue el día en que el Valle del Río Pinto rugió más fuerte que nunca para celebrar tres décadas de historia, barro y gloria. En una edición aniversario que desbordó emoción, más de 6.000 almas se lanzaron desde la base de La Cumbre para enfrentar el rito de pasaje más importante del MTB sudamericano.

La Batalla por el Trono: Un final de infarto

La categoría Pro Masculina entregó un espectáculo que quedará grabado en las retinas de los miles de espectadores presentes. En un sprint final que se definió por apenas milésimas de segundo, el riojano Agustín Durán se alzó con la victoria máxima, deteniendo el cronómetro en 2:52:03.

Fue una lucha de titanes: Durán no solo venció al crono y al terreno, sino que tuvo que contener los embates finales de Maximiliano Aiello (2:52:04) y Fernando Contreras (2:52:06). Los tres cruzaron la meta casi en una misma exhalación, demostrando que, tras 93 kilómetros de castigo, la gloria se decide en un último suspiro de coraje.

El Debut Soñado: Julieta Zurita conquista el Valle

Si de épica hablamos, lo de Julieta Zurita fue cinematográfico. En su primera participación en el Desafío al Río Pinto, Zurita no solo se animó a la distancia, sino que dominó la General Femenina con una entereza de veterana. Cruzó la meta entre lágrimas, consagrándose en el escenario más difícil del continente y demostrando que el «Pinto» premia a quienes se atreven a desafiar lo imposible.

Una marea humana bajo el cielo de Punilla

Desde aquel lejano 1996 hasta este 2026, la carrera ha crecido hasta convertirse en un fenómeno cultural. Con una presencia femenina récord de más de 1.000 mujeres y ciclistas que estuvieron presentes en aquella primera edición histórica hace 30 años, el Valle de Punilla fue testigo de una comunión única entre aficionados y profesionales.

El circuito, implacable como siempre, presentó sus clásicos vados, el polvo del camino y esa subida final de San Marcos que separa a los ciclistas de la inmortalidad.

Resultados Destacados – Edición 30 Aniversario:

  • Ganador Pro Masculino: Agustín Durán (La Rioja) – 2:52:03

  • Ganadora General Femenina: Julieta Zurita – 3:25:34

  • Ganador E-Bike: Ariel Puy Soria – 56:10

La edición número 30 ya es historia, pero el eco de los pedales contra la piedra del valle seguirá sonando hasta que el año que viene, la campana de salida vuelva a convocar a los valientes a la carrera más grande de América.

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ABC

La técnica de pedaleo adecuada

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Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

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La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.

El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.

El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.

Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.

Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.

Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.

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