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Cicloturismo

Mariano Lorefice: Pedaleando por la vida 2021, desde La Quiaca a Ushuaia por la Ruta 40

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Mariano Lorefice -Guía de Cicloturismo referente en Argentina y el mundo, viajero incansable y ambientalista- recorrerá nuestro país con su nueva travesía en bicicleta a la que ha bautizado como Pedaleando por la vida 2021. El objetivo será concientizar sobre el cuidado del medio ambiente y promover el uso de la bicicleta como vehículo amigable para la salud y para el planeta.
El viaje comenzará el 4 de marzo desde la ciudad de La Quiaca, en la provincia de Jujuy, desde donde con su mountain bike recorrerá la Ruta 40, viajando con alforjas y en solitario a lo largo de la Argentina, para culminar su periplo en Ushuaia.


Lo que le agrega valor a esta travesía de 6000 kilómetros es que cada uno de nosotros podrá participar de ella haciendo una donación a la ONG internacional One Tree Planted, donación que será destinada a plantar árboles y que habilitará al donante a participar en forma gratuita de una travesía que desde El Calafate a Ushuaia conducirá Lorefice a fines de este 2021.

La gesta


En 1993, Mariano Lorefice -de nacionalidad argentina, radicado actualmente en Italia, pero autodefinido como “ciudadano del mundo”- realizó su primera travesía en bicicleta para explorar la Argentina. Recorrió 12.000 kilómetros y visitó 116 escuelas, hasta finalizar su viaje en Ushuaia. El proyecto se llamó Pedaleando por la vida, pero su objetivo, mucho más allá de pedalear por placer, fue el de compartir un mensaje ambientalista.

Hoy, casi 30 años después de aquella primera experiencia, Lorefice regresa a nuestro país para lanzar una nueva edición de Pedaleando por la vida 2021. La travesía, que comenzará el 4 de marzo desde la ciudad de La Quiaca, en la provincia de Jujuy, lo llevará por la Ruta 40 en bicicleta, viajando con alforjas y en solitario, a lo largo de la Argentina.
En esta ocasión, para realizar una acción en concreto a favor del medio ambiente, Mariano se unió a la ONG Internacional One Tree Planted, de manera que quienes quieran podrán contribuir activamente y sumarse al proyecto con una donación en https://forest-fundraiser.raisely.com/mariano-lorefice y el dinero recaudado será destinado para reforestar la selva del Amazonas.
En agradecimiento a su colaboración, Lorefice invitará a todos los donantes a ser parte de forma gratuita de una nueva travesía que se realizará a fin de año desde El Calafate a Ushuaia, disfrutando de su vasta experiencia como guía de mountain bike.
“Hace un tiempo crucé el Amazonas y con mucha tristeza puede ver como quemaban la selva, para deforestar. Siempre realicé campañas, promoví el uso de la bicicleta y el cuidado de la naturaleza pero, en esta ocasión, colaboraré activamente con un programa de reforestación” cuenta Lorefice, en relación a su alianza con la ONG One Tree Planted.

Nuevos estudios ambientales alertan sobre la pérdida de casi 5.000 km2 de la selva del Amazonas en los últimos diez meses: un 54 % más que en similar período anterior. Según los científicos, si no se revierten estos niveles de deforestación y degradación, las consecuencias del cambio climático podrían acelerarse en todo el planeta.
Sumarse activamente al cuidado del medio ambiente es parte de la solución y, con su travesía Pedaleando por la Vida 2021, Mariano Lorefice será parte del cambio. Por el bienestar del planeta y el de todos.

Acerca de Mariano Lorefice
Mariano Lorefice nació en La Plata el 31 de diciembre de 1968 y, desde su niñez, la bicicleta estuvo ligada a su vida. Le sirvió para jugar, trasladarse, desarrollarse deportivamente, conocer el mundo, trabajar y disfrutar de la naturaleza. Por eso la continúa eligiendo como medio de transporte y promueve su uso como vehículo ecológico.

Con su bicicleta realizó dos vueltas al mundo, pedaleando 130.000 kilómetros a través de 90 países. Realizó incontables cruces por las cadenas del Himalaya y de los Andes y la mayoría de las cadenas montañosas de la Tierra. Recorrió la selva del Amazonas y los desiertos más importantes del mundo, atravesó Canadá en pleno invierno, soportando temperaturas de -67ºC. y hasta llegó a la cima del cerro Aconcagua (6960 msnm), pedaleando en solitario.

Hoy, y desde 1998, cuenta con más de 200.000 kilómetros pedaleando como guía de cicloturismo internacional y ha realizado más de 230 viajes por 17 países, junto a su empresa Patagonia Biking (www.patagonia-biking.com).”Con la bicicleta se puede llegar a casi cualquier lugar, utilizando como motor la voluntad y la alimentación sana como combustible. Pero, además, nos ayuda a cuidar el planeta y a nosotros mismos”, afirma Lorefice.
Si bien las travesías extremas fueron su fuente de motivación, también son su camino de exploración interior. “Me di cuenta de que viajando por el mundo podía encontrar desafíos más interesantes y también disfrutar viajando, conociendo y siendo parte de la naturaleza, que adoro y quiero cuidar”, afirma Lorefice. Hoy -en solitario o como guía de mountain bike de su empresa Patagonia Biking- Mariano continúa recorriendo el mundo y difundiendo su mensaje ecológico y conservacionista.

 

Pedaleando por la vida

“Cuando viajo por el mundo en bicicleta, lo que más me preguntan es de dónde soy y cuánto me falta para llegar a mi casa. La respuesta es simple: mi hogar es nuestro planeta, igual que el de todos, por eso tenemos que cuidarlo”, afirma Lorefice. Y ese es el mensaje que quiere transmitir con Pedaleando por la vida, la travesía que lo llevará de La Quiaca a Ushuaia por la Ruta 40, para recorrer la Argentina en bicicleta.
Para apoyar su mensaje, y contribuir con el cuidado del medio ambiente, los interesados podrán realizar una donación a la ONG Internacional “One Tree Planted” en https://forest-fundraiser.raisely.com/mariano-lorefice. Sin embargo, la propuesta no se limita a la donación de fondos para la reforestación, sino que intenta promover el uso de la bicicleta para cuidar la naturaleza y a nosotros mismos, ya que como afirma el ciclista: “plantando un árbol o pedaleando contribuimos con nuestra salud y la del Planeta”.

La travesía en números
– Fecha de inicio: 4 de marzo desde La Quiaca, Jujuy.
– Kilómetros a recorrer: 6000.
– Provincias por las que transitará: Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén, Rio Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego.
– Duración aproximada: 40 días.

Más información: www.patagonia-biking.com/es/ | @mariano.lorefice

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Salta y Jujuy: una travesía de 1200 kilómetros protagonizada por 5 experimentados viajeros

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Hector “Cachi” Gestido (57), German Yannielli (59), Carlos Teicheira (57), Claudio Nicala (58) y Ricardo Pereyra (56) integran un grupo de profesores de educación física que desarrollaron su vida y su profesión en la ciudad de Río Grande, Provincia de Tierra del Fuego, trabajando desde el nivel inicial hasta nivel superior y que al día de hoy, en razón del especial régimen jubilatorio de esa provincia, se han acogido al retiro.

El asunto es que hace unos 10 años, cuando aun estaban en funciones, comenzaron a viajar en bicicleta, haciendo dos o tres viajes anuales de alrededor de un mes de duración, entre otros el de la Carretera Austral, el de El Calafate a Ushuaia, el Camino de Santiago de Compostela portugués y francés, gran parte de Italia, la provincia de Buenos Aires y la Mesopotamia completa.

Naturalmente, la integración del grupo en los viajes ha ido cambiando según las posibilidades de cada uno al momento de realizarlo. Pero en la ocasión que nos ocupa, los 5 nombrados fueron los que planearon y concretaron un viaje en bicicleta por las provincias de Salta y Jujuy.

El viaje

Para concretarlo viajaron en avión desde Tierra del Fuego a Buenos Aires y desde allí a Jujuy, llevando como equipaje deportivo las bicicletas y alforjas en cajas que respetaban las medidas permitidas por la línea aérea.

Llegados a San Salvador de Jujuy el primer día de septiembre, armaron sus bicicletas para emprender a la mañana siguiente una travesía de 1200 kilómetros de pedaleo por sus propios medios, sin ningún tipo de apoyo. 

De San Salvador de Jujuy, por la ruta 9, pusieron rumbo a La Quiaca, adaptándose progresivamente a la altura. Al llegar a La Quiaca se tomaron un día de descanso, cruzaron a Bolivia y regresaron en el día, con el objetivo de prepararse para encarar la ruta 40, sabiendo que ahí comenzaba la parte más dura del recorrido, ya que no dudaban que el suelo y el clima jugarían en su contra.

De ahí en más completaron distancias diarias de aproximadamente 40 kilómetros entre los 3600 y 4200 metros sobre el nivel del mar. 

Para llegar a San Antonio de los Cobres pasaron por Cienaguillas, Timón Cruz, Paicone, Liviara, Coyaguaima, Tanques y Susque, todos pueblos son conexión wifi pero sin muchos servicios ni negocios ni alojamietos. 

Al caer el sol la temperatura bajaba considerablemente y por la noche rondaba los 8 a 12ºC bajo cero. En algunos casos durmieron en carpas y en otros en pequeñas piezas o galpones que les prestaban. 

Al llegar a San Antonio de los Cobres se prepararon para cruzar la ya antológica meta cicloturista del Abra el Acay, a 4895 msnm (el paso carretero más alto de América). “¡Muy complicado —nos recuerda Cachi Gestido—, pero el paisaje al bajar hacia el lado de la Poma y Cachi es realmente increíble …”

Desde el Abra bajaron hacia Salta por la Cuesta del Obispo y desde ahí regresaron a Jujuy por el Camino de Cornisa, entre la yunga, “otro lugar magnifico”.

Sobre un total de 26 días de travesía, los viajeros pedalearon 23.

Lo mejor y lo peor

Cachi Gestido, nuestro interlocutor del grupo, nos contó que no tuvieron mayores problemas con el tema de altura y que antes de viajar se habían hecho los estudios cardiológicos correspondientes. “En cuanto a la seguridad —afirma Cachi—, no tuvimos ningún drama, pero quiero destacar que la ruta 40 es muy complicada: nos encontramos con mucho ripio suelto, arenales, ríos congelados y viento —normal en la zona—, además de las bellezas del lugar.”

Con respecto a la mecánica, el grupo no sufrió mayores inconvenientes, salvo pinchaduras, alguna rotura de portaequipaje y, quizás un poco más problemática, la revisión y rellenado de líquido de freno, lo cual fue subsanado en San Antonio de los Cobres.

“Nos asombró —recuerda Gestido— la diferencia de temperatura entre el día y la noche. Con la caída del sol la temperatura descendía bruscamente llegando a temperaturas de hasta 10 grados bajo cero. Así también las características culturales de los habitantes de los pequeños pueblos que nos recibieron a nuestro paso, y esos paisajes únicos que poca gente tiene la posibilidad de contemplar, ya que no se encuentran en un circuito turístico desarrollado.”

Según Gestido, los mejores momentos del viaje fueron los encuentros grupales al finalizar cada jornada de pedaleo, encuentros en los que se compartió la experiencia de cada uno durante el día entre mates, cafés y cenas. Y los peores momentos nos los resumió en dos episodios. “Por un lado, la noche que pernoctamos en carpa en un lugar llamado Tanques, la temperatura fue tan baja que al despertarnos no teníamos agua para el desayuno, ya que se había congelado dentro de los termos de acero que estaban en la carpa, al lado de las bolsas de dormir, lo que nos obligó a ir a romper el hielo de un chorrillo para obtener agua. El segundo episodio fue el trayecto de 152 kilómetros entre Cachi y Salta, que nos demandó 11 horas, debido al viento en contra y las características de la ruta, descendiendo por la Cuesta del Obispo. Llegamos a Salta totalmente extenuados.”

Y concluye con una afirmación categórica: “¡Ahora comenzamos a pensar nuestro futuro viaje!”

Info adicional: https://www.facebook.com/hector.gestido | rubenviviano@hotmail.com 

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Llegaron a Qatar los cordobeses que recorrieron 10.000 kilómetros en bicicleta para alentar a la selección en el Mundial

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Finalmente, los tres argentinos que se habían propuesto llegar a Qatar en bicicleta, recorriendo África de punta a punta y parte de Medio Oriente, cumplieron su objetivo, completando más de 10.000 kilómetros sobre sus bicicletas Venzo para llegar a tiempo para alentar a la selección en el Mundial de Fútbol Qatar 2022.
El viaje en bici les demandó 177 días. Partieron de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, y llegaron a Qatar luego de recorrer 15 países. Los aventureros: Lucas Ledezma (34), Leandro Blanco Pighi (32) y Silvio Gatti (32), que zarparon en sus bicicletas en mayo de este año.

El proyecto Todo a Pedal nació en el 2014, creado por el cordobés Lucas Ledezma con el objetivo de seguir a la selección de fútbol por el mundo. Antes de este viaje Ledezma llevaba recorridos más de 30.000 kilómetros en bicicleta por más de 25 países, en viajes que lo llevaron a Brasil 2014, a la Copa América de Chile 2015, al mundial de Rusia 2018 y a la Copa América Brasil 2019, en la que Argentina se coronó campeona.

¡Esperemos que la cábala se repita en Qatar!

https://www.instagram.com/todoapedal/

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Cómo cargar la bici en formato bikepacking por Diego Andrich

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Diego Andrich es un viajero de gran experiencia y dueño de la tienda Tierra de Biciviajeros.

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Bici Salvaje: de la Selva Maya a la Amazonia para defender la selva

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El primer día de mayo del 2022, dos españoles residentes en Madrid, Isabel (27) y Pablo (32), iniciaron un viaje documental en bicicleta con propósitos medioambientales desde la Selva Maya mexicana hasta la selva amazónica ecuatoriana al que nombraron con el aguerrido nombre de Un viaje para defender la selva, una expedición que estiman que les demandará algo menos de dos años. La pareja se muestra muy activamente en redes como Bici Salvaje.

En nuestro contacto con ellos nos contaron que antes de conocerse ambos habían viajado como mochileros. Después de una vuelta por América, Pablo, de profesión fotógrafo, volvió a España queriendo saber qué es viajar en bicicleta y tras varias vacaciones de verano sobre los pedales, la idea terminó conquistándolo. Por su parte, Isabel es higienista bucodental y amante de la naturaleza en todas sus formas, también viajera y aventurera desde pequeña. “Siempre le gustó ayudar a los demás”, asegura Pablo. “A Pablo —añade Isabel— le mueve la aventura y el cuidado de la naturaleza. Sueña grandes expediciones como la de Bici Salvaje.”
Así fue que la suma de todas sus pasiones dio como resultado un gran sueño de pareja. “Algo más que un viaje”, afirman.

Para la expedición cuentan con el apoyo de la marca de bicicletas española Conor Bikes (@conorbikes_oficial), que les ha aportado un par de mountain bikes para afrontar la aventura. Las bicicletas estás adaptadas para cargar alforjas y otros equipajes que aseguran con amarres de la marca dinamarquesa Fixplus (@myfixplus). Entre otros enseres, llevan carpa, calentador, un par de sillas desmontables y un filtro de The Social Water para potabilizar el agua (@thesocialwater).
Y la pregunta del millón: ¿Cómo solventan su viaje?. Nos cuentan que manejan algunos ahorros de sus trabajos en España, “pero los guardamos como para cualquier emergencia. Nuestro principal ingreso viene del apoyo de la gente que sigue nuestro viaje a través de la plataforma buymeacoffee. Nos invitan a un café con lo que aquí pagamos un almuerzo. Gracias a esta ayuda podremos seguir con nuestro documental. Además, usamos la cámara para intercambiar con hoteles en los que poder descansar con comodidad. También viajamos con un equipo de tatuaje con el que trabajar.”
Pero vamos al grano. Y para ello nada mejor que su testimonio textual luego de los primeros tres meses de viaje. Helo aquí.

Bici Salvaje
Bici Salvaje es un viaje documental en bicicleta comprometido con el medioambiente, con esencia exploradora. Un viaje a través de Centroamérica y Sudamérica, conectando las dos selvas más importantes del continente. Esta aventura está marcada por un objetivo: conservar un ecosistema vital para la lucha contra el cambio climático y el hogar de la mitad de la biodiversidad del planeta, los bosques tropicales.

Empezamos en México con las bicicletas cargadas de ilusión y buenas intenciones, lanzándonos al desafío de recorrer pedaleando los miles de kilómetros que separan la Selva Maya en México de la Amazonia ecuatoriana.
En Bici Salvaje ponemos la energía de dos almas viajeras con ganas de vivir experiencias inolvidables cada día. Se suma el propósito de documentar nuestra aventura y no sólo eso, sino además de contar las historias de quienes defienden las selvas que agonizan ante la deforestación. Solo entre 2004 y 2017, más de 43 millones de hectáreas de bosque han sido arrasadas. Un dato que estremece, pero que en realidad no nos hacía falta conocer para ponernos en marcha.
En muchas ocasiones, en el camino nos hemos encontrado con proyectos y personas que han servido de puente y aprendizaje para poder dar voz y visibilizar los problemas que viven con respecto a la depredación de sus selvas. Una buena razón para subirnos a esta Bici Salvaje y recorrer México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador.

Después de tres meses de viaje podemos contar los diferentes problemas nos han ocurrido en el camino, incluyendo desde situaciones mecánicas de la bici hasta problemas de salud. Cosas que acaban siendo normales en este tipo de aventuras. Por suerte, la amabilidad y hospitalidad de la gente con la comunidad cicloviajera ya es algo conocido.
Además de ser un medio de transporte limpio con el planeta, pedalear nos acerca a las comunidades. Este precisamente fue uno de los motivos por el que nos decantamos a viajar en bici. Sentimos más al pueblo, damos más y recibimos más.

Ponemos en el centro de Bici Salvaje a todas las personas que viven cómo desaparece la riqueza natural que les vio crecer. Las comunidades indígenas, sometidas a una gran presión, representan solo el 6,2% de la población mundial, pero protegen el 80% de la biodiversidad del planeta. Una parte de este proyecto busca poner el micrófono a las comunidades que están defendiendo su hogar.
“Hemos aprendido de otros proyectos locales que ponen en el centro de sus valores a su comunidad y a la naturaleza endémica. No se trata solo de nuestro relato, sino de relatos ajenos que nos aporten. Queremos acercarnos a otros proyectos que tengan una visión diferente acerca de la conservación.” Es casi más importante conservar lo que ya conocemos que lo que se está por conocer.

Aún nos queda mucha travesía por delante. Y estamos abiertos a quienes quieran colaborar en la aventura. Todos podemos contribuir cambiando nuestros hábitos de consumo. Si algún amigo nos quiere ayudar, lo primero que tiene que hacer es respetar el entorno, limpiar el parque cerca de su casa, darle un poquito de conciencia medioambiental a sus viajes y sobre todo, disfrutar.
A través de las redes sociales puedes formar parte de la comunidad de Bici Salvaje. Cada día somos más. En los días de calor sienta bien un mensaje refrescante. También se nos puede invitar a un cafecito, descansos en los que aprovechamos para editar nuestros próximos capítulos del canal de YouTube.

Mientras tanto seguimos en esta aventura sobre ruedas, disfrutando de lo que la vida en bicicleta nos regala, agradeciendo el calor de la gente y poniendo nuestras piernas bien fuertes.
¡Pedalea con nosotros en Bici Salvaje y únete a esta aventura!

 

Facebook e Instagram: @bicisalvaje.

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